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Por fin, después de casi seis años de trabajos, conflictos y hallazgos arqueológicos, el pasado sábado 27 de junio se ha inaugurado la Estación de Cercanías de Sol.

La exposición tras un cristal de parte de los restos de la antigua Iglesia del Buen Suceso hallados durante las obras quizá represente el último capítulo, al menos de momento, de la historia de esta iglesia, una larga y azarosa historia que vamos a intentar recorrer.

En esta primera parte veremos la evolución desde sus orígenes en el siglo XV, su construcción a cargo de Francisco de Mora, sucesivas reformas y reconstrucción, hasta su derribo en el siglo XIX. Después, la construcción de una nueva iglesia en el barrio de Argüelles, obra de Agustín Ortiz de Villajos, que desgraciadamente también sería derribada en 1975. En una tercera parte visitaremos la iglesia actual, construida en 1982. Y una cuarta y última en la que regresaremos a la Puerta del Sol.


Historia de la Iglesia del Buen Suceso (1590-1854)

La primitiva Iglesia y el Hospital del Buen Suceso estaban situados en la Puerta del Sol, entre las calles de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo. Herrera y Maldonado escribieron en 1633: “…se ha labrado un edificio grandioso, puesto en lo mejor de Madrid a la puerta que llaman del Sol…”

Su origen se remonta al siglo XV cuando, aún en tiempos de Juan II, se fundó la Ermita de San Andrés y un hospitalillo, con el fin de atender a los numerosos enfermos de la “cruel y rigurosa peste” que entró en Madrid en 1438, tal como nos cuenta León Pinelo en sus Anales.

Algunos años después los Reyes Católicos fundaron el Hospital de Corte para atender a los soldados y personal de la Corte, aunque en esos principios fue itinerante, y las tiendas que lo componían se instalaban allí donde la batalla o la situación lo requería. El mismo Pinelo cuenta que fue el Emperador Carlos V quien resucitó el hospital movible y lo convirtió en permanente otorgándole el título de Hospital Real de Corte.

En un principio se trataba de un conjunto de construcciones variopintas, formado por la antigua ermita y el humilladero, algunas viviendas y corrales, todo ello organizado alrededor de un patio. La construcción de un nuevo edificio para hospital finalizó en 1561, ya en tiempos de Felipe II.

La iglesia formaba parte del conjunto del Hospital, cuyas instalaciones eran sin duda muy modestas, por lo que continuamente resultaban necesarias obras de acondicionamiento, hasta que por fin en 1590 los claros síntomas de ruina provocaron la decisión de Felipe II de reedificar la iglesia y la enfermería.

Lo más probable es que las trazas de la nueva construcción se realizaran en el estudio del Arquitecto Mayor de las Obras Reales, por entonces Juan de Herrera (1530-1597), y lógicamente los primeros diseños debieron ser suyos, pero sus problemas de salud fueron la causa de que Francisco de Mora (1553-1610) fuera participando cada vez más activamente en las obras reales. Gracias a la documentación de la Junta del Patronato Real ya nadie duda de la importante participación de Francisco de Mora en las obras del primitivo templo y de que la construcción de la Iglesia fue sobre todo responsabilidad suya y de su más directo colaborador y aparejador Diego Sillero, enmarcándola dentro de la arquitectura clasicista del primer y maravilloso barroco madrileño.

Me gustaría valorar en su justa medida la importancia que tuvo en su momento la construcción de esta iglesia y la participación de Francisco de Mora, obra quizá menospreciada, con escasas representaciones o descripciones, y poco conocida por tanto. Parece dominar la idea de que su valor artístico o arquitectónico eran escasos. Aunque es cierto, y probablemente este hecho haya influido en esta falta de valoración, que excepto la cimentación de piedra, la construcción era muy modesta, prácticamente en su totalidad de ladrillo revocado, debido por otra parte y entre otras cosas a la mala situación económica que se vivía en Madrid. La sociedad madrileña atravesó momentos difíciles durante la última década del siglo XVI, lo cual unido al traslado de la Corte a Valladolid el año 1601, provocó que las obras de la iglesia se interrumpieran. Mientras tanto, el culto tuvo lugar en algún lugar del hospital. Por fin, en 1606, al volver la Corte a Madrid se reinició la construcción.

Llegado este año de 1606, y antes de continuar comentando la construcción de la iglesia, quizá es el momento de conocer el origen de la imagen que daría nombre a la institución, la pequeña imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso.
Dos hermanos obregones, así eran conocidos los integrantes de la orden fundada por Fray Bernardino de Obregón, encargada de atender los hospitales madrileños, Gabriel de Fontanet y Guillermo Martínez, se dirigían a Roma a solicitar la autorización papal para poder extenderse por todo el país, cuando en una cueva encontraron una pequeña imagen de la virgen.

Plano de Mancelli (1625)

Plano de Mancelli (1623)

Lo cuenta el antiguo cronista Jerónimo de la Quintana (1629) cuando habla de Nuestra Señora del Buen Suceso: “… Trájola por los años de mil y seiscientos y siete, a veinte y ocho de marzo, el hermano Gabriel de Fontanete, de la Congregación de los Siervos de los Pobres, de un humilladero del reino de Aragón. Colocóla en este hospital en cuatro de julio de mil y seiscientos y once. Es grande el concurso y frecuencia de los fieles, e infinitas las maravillas que la Majestad Divina obra por su devoción, como lo testifican las memorias, ofrendas y lámparas de plata que la piedad de las personas agradecidas le han ofrecido

El Papa se mostró conforme con las pretensiones de los hermanos, y además, según se cuenta, le pareció un buen suceso el hallazgo de la imagen, así que los hermanos volvieron con su aprobación y con la imagen de la Virgen “del buen suceso”. En un primer momento, cuando al año siguiente los hermanos llegaron a Madrid, la virgen fue colocada en el Hospital General.

Como ya hemos comentado, en la nueva iglesia la obra de cantería realizada por Agustín de Argüelles se limitaba a los cimientos, pilares y arcos que sustentaban la cúpula. El resto de la construcción, muy humilde, era toda de ladrillo. A pesar del tiempo trascurrido durante la interrupción de las obras, con su reanudación las modificaciones no afectaron a la disposición y planta original puesto que los diseños seguían bajo el control del maestro mayor de las obras reales, por entonces Francisco de Mora.

En septiembre de 1611, ya en tiempos de Felipe III, se dieron por finalizadas las obras de la iglesia.

Por aquellas fechas los hospitales atendidos por la Orden se habían reducido a tres, después de la reforma acometida por Felipe II. Gabriel fue destinado al Hospital de Corte, se llevó la imagen con él, y la instaló en la enfermería, pero no estuvo mucho tiempo ahí escondida, pronto fue trasladada a la iglesia, debido a la insistencia del hermano, que deseaba un lugar más importante para la imagen de la virgen, así que en marzo del año 1621 la cedió a la Junta de Diputados del Hospital. Unos años después, el 19 de septiembre de 1641, pasó por fin al Altar Mayor.

Desde muy pronto esta pequeña y nueva imagen fue objeto de una gran devoción tanto popular como real. En 1618, el rey Felipe III envió dos carabelas al Estrecho de Magallanes con dos nombres significativos: una recibió el nombre de “Virgen de Atocha” y la otra el de “Virgen del Buen Suceso”.

 

Plano de Texeira 1656

Pero los eternos problemas del Buen Suceso continuaron y hacia 1693 eran verdaderamente preocupantes. Se realizaron algunas reparaciones de urgencia, pero en 1695 se observó que uno de los lienzos de la iglesia estaba amenazando ruina.

Ante la grave situación advertida se plantearon dos posibilidades: o mantener la planta del edificio antiguo, aunque las crecientes necesidades de culto empezaban a pedir más espacio, o ampliarla a costa de la lonja añadiendo así un tramo a los pies de la nave principal y las correspondientes capillas laterales, aunque esto obligaría a levantar una nueva fachada y modificar la cúpula.

Los miembros del Patronato adoptaron esta última propuesta, de José del Olmo, en esos momentos Maestro Mayor de las Obras Reales, y en el mes de octubre se iniciaron los derribos de la zona más deteriorada.

Y comenzó la reedificación del templo.

La forma y disposición del viejo edificio construido por Francisco de Mora lógicamente condicionó las soluciones adoptadas. Las obras significaron en parte una verdadera reedificación del edificio, pero aunque modificaron sustancialmente la disposición del templo original, por otra parte consistieron en una reconstrucción acorde con el modelo clasicista de Francisco de Mora.

Así pues, se construyó una nueva fachada, aunque a la entrada, bajo un arco de medio punto entre dinteles, sobrevivió la antigua portada dórica con los escudos reales, testigo feliz de los orígenes de la construcción en tiempos del anterior arquitecto.

Parte de su singularidad estaba en el hecho de que la planta se tuvo que adaptar a la forma trapezoidal de la parcela, y en su zona más estrecha.

A mediados de 1697, terminada la fachada, ya únicamente faltaba cubrir la iglesia y terminar la cúpula, y a principios del año siguiente se acordaron los detalles para la finalización de la obra.

El templo se dio por terminado en febrero de 1700.

Pero no acabaron aquí las desventuras de esta iglesia objeto de gran devoción popular, poco más de un siglo vivió en paz el Buen Suceso. Los graves acontecimientos del 2 de mayo de 1808 dañaron el edificio, tanto en la fachada como en su interior, el templo fue saqueado por los franceses, y el retablo central destruido; no se sabe muy bien porqué, pero la imagen de la Virgen, quizá tan chiquita alguien pudo esconderla, se salvó. Al año siguiente el rey francés José Bonaparte convirtió el templo en cuartel y hospital para sus tropas, todas las propiedades de la fundación real fueron requisadas y la Virgen fue trasladada a la cercana iglesia del Carmen. Allí estuvo hasta 1813 cuando el francés salió por fin de Madrid, y la imagen del Buen Suceso pudo regresar a su casa.

Iglesia

N. Pascual y Colomer. Alzado (hacia 1830). La portada es la primitiva del templo, diseñada por Francisco de Mora.

En la década de los 30 se volvió a reformar, en este caso según proyecto atribuido a Narciso Pascual y Colomer.

Pero ya a estas alturas de su azarosa historia a la Iglesia del Buen Suceso le quedaban pocos años de vida. La demolición comenzó el día 24 de febrero de 1854.

Iglesia del Buen

Iglesia del Buen Suceso. Calotipo de E.K. Tenison, incluido en “Recuerdos de España” (1854)

Fue una muerte anunciada, la demolición se veía venir desde bastantes años antes, algo que desgraciadamente no sería la última vez que le ocurriría a la iglesia del Buen Suceso. Esta vez la Virgen encontró refugio en el Real Colegio de nuestra Señora de Loreto, en la calle Atocha.

por Mercedes Gómez

Continuará…

Historia de la Iglesia del Buen Suceso II (1854 – 1975)
Historia de la Iglesia del Buen Suceso III (1975 – 2008)
Historia de la Iglesia del Buen Suceso IV (2009)

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Bibliografía:
CASTILLO OREJA, Miguel. “La Iglesia del Buen Suceso: la reedificación de un templo singular en el Madrid de Carlos II”, Revista de Arte, Geografía e Historia, nº 3, Madrid 2000. pp. 125-162.
DEL CORRAL, José “El Hospital de Corte. Llamado del Buen Suceso”. Ciclo Conferencias en Centro Mesonero Romanos 1999. Publicada por Instituto Estudios Madrileños. Madrid, 2000.
LEON PINELO, Antonio de. “Anales de Madrid (desde el año 447 al de 1658)”. Transcripción, notas y ordenación cronológica de Pedro Fernández Martín. Madrid. Instituto de Estudios Madrileños 1971.
HERRERA Y MALDONADO, F. “Libro de la vida y maravillosas virtudes del Siervo de Dios Bernardino de Obregón Padre y Fundador de la Congregación de los enfermos pobres…” Madrid 1633.

Hay una pintura que me gusta mucho, se titula “Vista de la calle de Alcalá”, obra del pintor italiano Antonio Joli, quien la realizó en torno al año 1750.

Me gustó mucho la primera vez que la vi hace unos años, no sabía que existía hasta que la tuve de pronto ante mis ojos, en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la propia calle de Alcalá.

Fue una sorpresa. Ver, a la izquierda, la antigua Iglesia de San Hermenegildo, hoy de San José; enfrente, a la derecha, el desaparecido Convento de las Baronesas. Al fondo la Puerta de Alcalá, pero no la que conocemos hoy, construida para la llegada de Carlos III, sino la que había antes, situada un poco más abajo, aproximadamente a la altura de la calle de Alfonso XI. Los palacios, la vieja plaza de toros… un inesperado y mágico paseo por el Madrid del siglo XVIII.

Después supe que existen al menos dos Vistas de la calle de Alcalá pintadas por Antonio Joli, otra es propiedad de la Casa de Alba, y pudo verse en una exposición dedicada a Fernando VI y Bárbara de Braganza, un reinado bajo los signos de la paz, a finales de 2002 en la propia Academia de Bellas Artes. Las diferencias son mínimas, pero existen.

Vista de la calle de Alcalá

A. JOLI. Vista de la calle de Alcalá. Casa de Alba. 81 x 139. Catálogo exposición "Fernando VI y Bárbara de Braganza, un reinado bajo los signos de la paz"

La obra se puede contemplar en la primera planta del maravilloso museo. Fue adquirida en 1997 con cargo a la Herencia Guitarte y ayuda del Ministerio de Educación y Cultura, según explica el cartel junto a ella. Guitarte fue un coleccionista que donó obras a la Academia.

A. JOLI. Vista de la calle de Alcalá. Academia de Bellas Artes. (Foto hecha sin flash)

A. JOLI. Vista de la calle de Alcalá. Academia de Bellas Artes. 78 x 131. (Foto hecha sin flash)

El de Bellas Artes es uno de los mejores museos madrileños, con obras de los artistas más importantes de la historia del Arte (Zurbarán, Goya, Alonso Cano, Rubens, etc.), posee una colección de escultura moderna impresionante, y está ubicado en un edificio, antiguo palacio de Juan de Goyeneche, que solo él mismo ya merece una visita.

Sin embargo quizá sea uno de los menos conocidos, no suele haber colas ni aglomeraciones. Si os gusta el arte y nunca lo habéis visitado, os lo recomiendo, no os lo perdáis.

Mercedes

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Calle de Alcalá, 13
De martes a sábado no festivo, de 9:00 a 17:00 horas.
Domingos y festivos, de 9:00 a 14:30 horas.
Lunes cerrado.

A finales del siglo XIX se comenzaron a construir los barrios de Chamberí y Salamanca, el Ensanche de Madrid, separados por el Arroyo de la Fuente Castellana, hoy Paseo de la Castellana, creándose infinidad de jardines y zonas ajardinadas. Paseos, plazas, jardines públicos, y también jardines privados en palacetes, conventos, hospitales, etc. de los cuales muchos han desaparecido, pero por suerte quedan bastantes ejemplos, todos ellos incluidos en el Catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés del Ayuntamiento de Madrid, incluido en el último Plan General de Ordenación Urbana.

Hoy día una gran parte de los edificios que albergan estos jardines pertenecen a entidades bancarias, embajadas o instituciones oficiales, de forma que es muy difícil visitarlos, aunque también hay que decir que gracias a eso se conservan muchos de ellos.

Uno de los jardines públicos creados en esa época es el Jardín del Museo de Ciencias Naturales.

Palacio de Exposiciones (Ayuntamiento de Madrid)

Palacio de la Industria y de las Artes (Ayuntamiento de Madrid)

Entre 1881 y 1887, en parte de los terrenos conocidos entonces como Bosquecillo de la Castellana, se construyó el Palacio de Exposiciones para la Exposición Nacional de Industria y de las Artes, que actualmente, convertido en sede del Museo de Ciencias Naturales y de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura de exposiciones, y de los primeros en que se utilizó el hierro y el cristal. En 1979 se acometió una importante reforma en la magnífica cúpula y en la fachada con el fin de recuperar el lucernario y las cerámicas de los famosos Ruiz de Luna y Zuloaga, quien trabajó en otros edificios de este tipo –como el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal en el Retiro-.

Fotografía 1934. Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

Fotografía 1934. Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

A finales de 1883, enfrente, delante de la Escuela Superior del Ejército, fue instalado el Monumento a Isabel la Católica, obra del escultor catalán Manuel Oms y Canet, que en 1959 fue trasladado a su emplazamiento actual, a los pies del jardín. El pedestal fue cambiado por otro más sencillo y el monumento situado dentro de un estanque con cuatro surtidores y rodeado por una verja de hierro.

Año 1960 (de www.memoriademadrid.es)

Año 1960. Fotografía Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

Veinte años después, en el lateral próximo a la calle Vitruvio, fue instalado el Monumento Homenaje del Pueblo de Madrid a la Constitución de 1978, obra del arquitecto Miguel Ángel Ruiz-Larrea. A menudo nos referimos a él como “un cubo”, pero se trata de una figura geométrica mucho más compleja, en la que además de la forma cobra importancia el espacio, por algo fue creada por un arquitecto y no un escultor. Un cubo vacío dentro de otro cubo cuyas paredes abiertas permiten participar. Construido en mármol blanco de Macael, Almería, uno de los de mayor calidad, el monumento invita a entrar en él, observar el cielo o el aire, desde sus cuatro puntos de vista.

Constitucion1978

Alejándose de las representaciones figurativas y tradicionales, el monumento abstracto madrileño sufrió, y sigue sufriendo numerosas críticas, pero, aparte gustos personales, hay que reconocer que la opción innovadora elegida también ofrece su simbolismo y permite al ciudadano no solo observar la figura sino formar parte de ella.

En 1982, el importante arquitecto Miguel Fisac acusó a Ruiz-Larrea de plagio, de haberse inspirado en la obra presentada por el suizo Max Bill en 1952 a un concurso en Londres para la creación del “Monumento al prisionero político desconocido”, formada por tres cubos. Claro que no menos importantes eran los miembros del jurado que premiaron y eligieron la obra que sería instalada en Madrid, entre los que se encontraban el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, los escultores Eduardo Chillida y Pablo Serrano y el pintor Lucio Muñoz.

Curiosamente, diez años después, el arquitecto danés Johan Otto von Spreckelsen construyó el “Arco de la Defensa” de París, que también puede recordar a nuestro monumento, pero sin embargo no ha sido acusado de nada. En estos casos lo mejor es que cada uno saquemos nuestras propias conclusiones.

El Jardín, en las primeras horas de esta mañana del primer domingo del verano que se adivina caluroso, comienza a poblarse de jóvenes que acuden a sentarse en el césped ajenos a los monumentos cercanos y a casi todo. La terraza del quiosco ubicado en la parte superior, ahora vacía, seguro que a lo largo del día se llenará, el lugar es muy agradable.

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El jardín original, de estilo paisajista, fue diseñado en 1887 por Celedonio Rodrigáñez, entonces Director de Parques y Jardines del Ayuntamiento. Situado en pendiente, está formado por caminos de arena y superficies de césped de trazado curvilíneo, recordando el primitivo.

Prácticamente la totalidad de la vegetación es posterior, pero se conservan tres árboles de la original:

un magnífico cedro en el centro de la composición, y dos secuoyas frente al Paseo, viejos árboles testigos de la historia del Jardín.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Teresa Sánchez-Fayos y Silvia Villacañas. “Los Jardines del Madrid Moderno” Ayuntamiento de Madrid. Madrid 2001.

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

Constitución española. Homenajes y recuerdos

El País 4 mayo 1982

El Mundo 2 dic 2000

El Pasaje Mutualidad es un pasaje comercial cubierto que une las calles de Fuencarral y Corredera Baja de San Pablo desde los años 50 del pasado siglo XX. Es considerada una construcción muy avanzada dentro de la arquitectura que se hacía en la España de la época. Promovido por el Montepío Nacional de Previsión Social de los Productores de la Dependencia Mercantil, tomó el nombre de Pasaje Mutualidad.

Pero para mí siempre será “el pasadizo”, que cuando era pequeña, desde la casa de mis abuelos, era el camino más corto para ir al Mercado o a los Jardines de Barceló, junto al Museo Municipal.

Quizá la entrada principal sea la de la calle de Fuencarral nº 77, pero nuestra entrada era la de la Corredera nº 10, por ella entrábamos siempre, y por ella comienzo hoy mi recorrido por el Pasadizo, que no visitaba desde hace algunos años.

Recuerdo perfectamente el primer local, la vieja tienda de maletas, bolsos y monederos que continúa mostrando sus vitrinas de toda la vida, casi como una reliquia. Los bonitos faroles del techo también siguen dando luz a los pocos peatones que nos aventuramos a atravesar el pasaje en esta mañana de sábado.

bolsos

De repente me encuentro en un extraño lugar, completamente abandonado, algo fantasmal, en el que permanecen los restos de los comercios que un día estuvieron llenos de clientes.

plaza central

En el centro de la plaza que se abre a mitad del camino recuerdo que había una fuente que ya no existe. Sí se conserva el relieve escultórico firmado por F.L. Hernández sobre cerámica en gresite negro.

relieve

Los restos de antiguos letreros demuestran que allí hubo vida en otro tiempo. Una compañía de seguros, un “óptico diplomado”, con los carteles que recuerdan que allí existió un “gabinete de adaptación” y otro de “optometría”.

laboratorio

Una peluquería de señoras; hasta una agencia de publicidad, que admitía anuncios por palabras, los del diario Ya aún eran los más famosos.

Peluqueria

anuncios

Llegando al final del pasadizo, a la animada calle de Fuencarral, el ambiente se convierte en real.

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La relojería, y la tienda de ropa de caballeros, “sastrería a medida”, siguen abiertas. Sobre todo esta última tiene mucha suerte, parte de su escaparate da a la calle.

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Ignoro cual será el futuro de este curioso lugar, sería bueno que recuperaran la vida que tuvieron en otro tiempo, con locales acordes a los nuevos tiempos pero conservando los valiosos recuerdos del pasado, los faroles y demás elementos de aquella época, como la bóveda de pavés o ladrillo de vidrio, la escultura y las paredes de cerámica. Pedir que vuelva la fuentecilla comprendo que ya es demasiado.

Texto y fotografías por Mercedes Gómez

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Bibliografía:
“Arquitectura de Madrid”. COAM. Madrid 2003.

Os propongo continuar nuestro paseo por Alcalá de Henares iniciado hace unos días con la visita a su Corral de Comedias.

Hoy nos guia Celia, a quien ya conocéis por su magnifico trabajo sobre la Restauración del Claustro de los Jerónimos.

En esta ocasión nos cuenta todos los detalles de la próxima Ampliación del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, proyecto presentado hace pocos días.

El museo está ubicado en una de las joyas arquitectónicas de Alcalá, antiguo Convento, del cual conoceremos su historia, incluso la de algunos rincones habitualmente no visitables y por tanto desconocidos para la mayoría de nosotros.

Espero que disfrutéis de la visita, a mí me ha encantado.

Mercedes

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El edificio del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid de Alcalá de Henares (MAR) está situado en el antiguo Colegio Convento Dominico de la Madre de Dios, próximo a la Puerta de San Bernardo. El extremo sur está ocupado por la iglesia, y los lados norte y oeste por sendas crujías en torno al claustro y su patio central.

Dentro del Casco Histórico de Alcalá el Colegio Convento se ubica en el barrio árabe o morería. El MAR tiene entrada por la plaza de las Bernardas y fachadas a las calles de Santiago y Cid Campeador. El convento fue fundado por doña María de Mendoza y de la Cerda en 1576, siendo exponente, como otros edificios históricos de Alcalá de Henares, de la vinculación de las casas nobles con determinadas edificaciones de orden académico o religioso.

Situación

Situación del MAR en el Casco Histórico de Alcalá de Henares

La actual construcción, de muy grandes proporciones, fue realizada entre 1675 y 1737. En 1698 se incorporó a la Universidad de Alcalá de Henares y se transformó de convento a colegio. Éste subsistió hasta su clausura en 1836. Posteriormente fue destinado a cárcel del Partido Judicial y a sede de los Juzgados.

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Vista del MAR desde la plaza de las Bernardas

Fue entonces cuando la primitiva portada de la iglesia, que daba al lado oriente de la plaza de las Bernardas, se trasladó a la vuelta de la esquina en la calle Santiago. La portada contaba con una hornacina que ahora se encuentra en el atrio del Convento de las Juanas.

Cuerpo

Cuerpo de la iglesia a la plaza de las Bernardas

Vista de

Vista de la esquina de las calles Santiago, dónde en 1836 se trasladó la portada principal de la iglesia, y Cid Campeador.

La iglesia ha sufrido a lo largo de su historia grandes transformaciones motivadas por los diferentes usos que al edificio se han dado. Las capillas con las que contaba fueron camufladas y desmontada la linterna de la cúpula en 1882.

La rehabilitación integral del convento para destinarlo al uso de Museo obedeció a un encargo de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid del año 1987 a los arquitectos Jaime L. Lorenzo Saiz-Calleja y Manuel de las Casas, previa cesión del convento por parte del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.

Del conjunto destaca precisamente la gran cúpula de media naranja y en el interior encontramos un hermoso patio levantado sobre arcos de ladrillo sostenidos por columnas de granito.

Patio

Patio acristalado según proyecto del año 2004. Foto cortesía del MAR.

Interior

Interior de la iglesia con cúpula de media naranja, que aloja la exposición permanente. Foto cortesía del MAR.

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En el exterior de la cúpula anidan colonias de cigüeñas blancas (ciconia ciconia).

En el proceso de rehabilitación para convertir el edificio en museo se recuperaron los huecos y pinturas de las antiguas capillas.

Entrada

Entrada a la exposición permanente, situada en una de las capillas. Foto cortesía del MAR.

Durante las obras, bajo el suelo del patio, fueron encontrados unos arcos de mayor antigüedad que el resto del edificio, que han sido conservados y se encuentran en el interior de los actuales almacenes. Podrían pertenecer a los cimientos de la primitiva fundación del s. XVI, o ser los restos de una estructura de aljibe en desuso.

Vista

Vista del sótano del museo, con la estructura de arcos de ladrillo encontrada durante su construcción.

Otra vista

Otra vista del sótano del museo

En el año 2004 el arquitecto Carlos Clemente San Román finalizó el magnífico proyecto de cubrición del patio mediante una estructura acristalada ligera para que en este espacio se pudieran realizar conciertos, representaciones teatrales y otras actividades, por lo que puede hablarse de una primera ampliación.

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Perspectiva del proyecto de Carlos Clemente, realizada por Nerea Morán y Carlos Rubio.

La exposición permanente se ubica en la iglesia y está estructurada en torno a nueve unidades temáticas: Introducción -historia del edificio e introducción a la exposición-; Antes de la Humanidad; Los primeros pobladores; Las primeras sociedades productoras; La realidad hispanorromana; Madrid medieval; Madrid y la Corte; Conocer no inventar -jugando a ser arqueólogos, la arqueología como ciencia, el patrimonio arqueológico- y Jardín de antigüedades.

El Jardín de antigüedades está situado en el patio central. En él se pueden contemplar mosaicos de la Casa de Baco y de la Casa de los Peces, procedentes de Complutum, la Alcalá romana.

Lateral

Lateral del claustro con mosaico de Baco. Foto cortesía del MAR

El área de las exposiciones temporales se sitúa en la planta superior del claustro. Es obligado subrayar el altísimo nivel, incluso a escala internacional, de algunas de las realizadas. Entre ellas la inaugurada en diciembre de 2008 que se ha podido ver hasta el pasado 19 de abril, ‘El tesoro arqueológico de la Hispanic Society of America’, -que presentó por primera vez en España la colección arqueológica de esta institución, creada en 1904 por el magnate Archer M. Huntington para reunir una muestra significativa de la cultura española y para promover su estudio y su conocimiento

El Museo dispone además de una magnífica biblioteca, salita de investigadores, sala de conferencias, talleres de restauración y fotografía y el ya mencionado almacén de restos arqueológicos. También participa activamente en campañas de excavaciones arqueológicas dentro del territorio de la Comunidad de Madrid.

Quizás las más conocidas sean las que se vienen realizando desde 2002 en Pinilla del Valle, cerca de Rascafría, dónde está prevista la construcción de un centro de interpretación Es el único yacimiento de la región con presencia de homínidos y restos fósiles de la era Neandertal. La VIII campaña comenzará el próximo 18 de agosto, trabajarán más de cien personas y estará dirigida, como las anteriores, por Juan Luis Arsuaga, catedrático de Paleontología y codirector de Atapuerca; Enrique Baquedano, arqueólogo y director del MAR y Alfredo Pérez-González, catedrático de Geomorfología y asesor del Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana.

Campaña

Campaña arqueológica de 2008 en Pinilla del Valle.

Hace unos días se ha cumplido el décimo aniversario de la inauguración de este joven Museo y el balance no puede ser más positivo. En ese tiempo ha sido visitado por 400.000 personas y es el segundo museo arqueológico más visitado de España con una incesante actividad cultural, docente y de investigación.

El pasado 3 de junio la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre anunció la puesta en marcha de la ampliación del Museo, y presentó el proyecto en el acto conmemorativo del aniversario.

Acto

Acto de presentación del proyecto de ampliación el pasado 3 de junio.

El lado norte del convento es medianero con un edificio de los años setenta de escasa relevancia arquitectónica destinado hasta hace poco a Comisaría Nacional, cuyos dependencias y servicios, ya obsoletos, fueron trasladados en el verano de 2008 a un edificio de nueva creación.

En este solar, previa cesión una vez más del Ayuntamiento de Alcalá de Henares a la Comunidad de Madrid, se construirá la ampliación, una vez se haya procedido a la demolición de la antigua Comisaría.

El solar

El solar de la ampliación. En la parte inferior de la imagen la iglesia, y junto a ella el patio acristalado. A la izquierda puede verse la cúpula del monasterio de las Bernardas.

Ello permitirá ampliar la superficie destinada a exposiciones temporales casi en un 50%.
Además el nuevo edificio contará con un espacio exclusivo para depósito de libros y archivo próximo a la biblioteca, se construirán de camerinos para los eventos culturales, se ampliarán los almacenes, con un aumento de superficie de un 80% sobre los existentes, así como los talleres de restauración y el laboratorio y se habilitará un área de aparcamiento para los vehículos del Museo, con un muelle de carga directamente conectado con el taller de restauración, y por medio de un nuevo montacargas de mayores dimensiones que el actual, con los nuevos almacenes.

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Siguiendo las directrices del Plan Especial de Protección del Casco Histórico de Alcalá de Henares tendrá que aprobarse, con anterioridad a la terminación del proyecto de ampliación, un Plan Especial de Rehabilitación de la zona, que fijará las condiciones del nuevo edificio como retranqueos y alturas. Está previsto ampliar el callejón que limita el solar por el norte y desemboca en la calle del Cid Campeador con el fin de potenciar la vista de la impresionante cúpula del monasterio de las Bernardas.

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Vista actual del callejón.

En definitiva, la ampliación no sólo vendrá a mejorar los servicios del MAR, sino que contribuirá a mejorar las condiciones urbanísticas del entorno. Desde sus plantas superiores podrá contemplarse una vista inigualable de la ciudad, aunque el edificio público, emblemático y representativo seguirá siendo el convento.

Texto y fotografías (excepto indicadas cedidas por el Museo) :

Celia Vinuesa
Arquitecto

En la Edad Media aún no existían los teatros; los cuentos, romances, etc. se divulgaban por calles, plazas, posadas, casas particulares, salones de palacios, incluso en los conventos. El teatro español no tuvo escenarios fijos hasta el siglo XVI en que nacieron los corrales de comedias, instalados en patios de vecindad, al aire libre. Por entonces el teatro tenía mucho éxito entre todas las capas sociales, aunque las representaciones teatrales también tenían sus detractores pues algunos sectores no veían el teatro con muy buenos ojos ya que consideraban que propiciaban las malas costumbres. Pero estaba muy arraigado en la vida cotidiana, siendo el único medio de distracción de mucha gente, y la excusa perfecta para salir de casa, lo cual facilitó que sobreviviera.

Pero además hubo otra razón muy importante: el origen de los corrales, que habían sido creados por las Cofradías de la Pasión y de la Soledad con el fin de que los ingresos sufragaran los gastos de los enfermos de sus hospitales. Así que, a pesar de las críticas moralistas, la propia Iglesia estaba en contra de un posible cierre de los corrales, además de ser público habitual de las representaciones.

Las Cofradías, para evitar el pago de alquileres, construyeron sus propios teatros, el uno en la calle de la Cruz, año de 1579, y el otro en la del Príncipe, en 1580 (82, según algún autor), desapareciendo todos los demás corrales de Madrid, que eran varios.

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Primitivo Corral de Comedias. Ilustración de Ramón Rodríguez (http://parnaseo.uv.es)

Al principio solo se concedió licencia para que se representase los domingos y fiestas, después se amplió a martes y jueves, y finalmente hubo representación diaria. Comenzaba a las dos o tres de la tarde en invierno, y a las tres o cuatro en verano, y las funciones tenían que concluir antes del anochecer, por razones de moralidad y de seguridad. Se llenaba bastante antes de la hora de comienzo y durante la función el público consumía frutos secos, dulces, aloja –bebida a base de agua y miel-, etc. La “alojería”, que existía en todos los corrales, era algo parecido al bar o café de los teatros actuales.

Había varios tipos de localidades, y separación de sexos –las mujeres se apretaban en la famosa “Cazuela” frente al escenario-, aunque no en los aposentos o palcos, donde la localidad era más cara, y que se solían alquilar por años a los nobles o personas de buena posición económica; era signo de poder y riqueza el poseer “un aposento perpetuo”.

El siglo XVII, el Siglo de Oro, fue el momento de esplendor de estos locales, y único lugar de representación teatral hasta que en 1640 se inauguró el Coliseo del Buen Retiro, y con él una nueva etapa en la Historia del Teatro.

En la ciudad de Madrid no quedan restos de ninguno de sus corrales, pero sí tenemos la inmensa suerte de que se haya recuperado, al menos en parte, el de Alcalá de Henares.

Aunque en España el más famoso sea el Corral de Comedias de Almagro, presumen en Alcalá de que el suyo es el más antiguo de Europa. Su origen se remonta al año 1601, cuando, siguiendo la moda de la época, a imitación de los corrales de Madrid, el teatro fue instalado en un patio de vecindad, extramuros, en la plaza del Mercado, que con el tiempo vendría a llamarse Plaza de Cervantes, nombre que también tomaría el teatro. Y desde su inauguración al año siguiente, con algún breve paréntesis, en este lugar no han dejado de ofrecerse representaciones de algún tipo.

De todas formas, hay que advertir al posible visitante que hoy día no espere encontrar un Corral del siglo XVII como en Almagro, encontrará algunos restos de aquel espacio, pero también de las sucesivas etapas de su historia hasta llegar a este precioso Teatro del siglo XXI. Corral de Comedias del siglo XVII, coliseo dieciochesco, teatro romántico en el XIX, escenario del primer cinematógrafo, cine de pantalla grande hasta su cierre en 1972… moderno y delicioso teatro en la actualidad.

Igual que el local, vamos a ir recorriendo las distintas épocas, es como si existieran varios teatros, uno dentro de otro, una caja dentro de otra. Desde la más grande, rectangular, que es la más antigua, a la más pequeña, elíptica, la más moderna.

01fachada

La fachada no es la de un teatro lujoso sino la de una sencilla casa de vecinos que puede recordarnos aquellas en cuyo patio se instaló por vez primera el teatro.

Traspasado el moderno vestíbulo, rodeando los muros del antiguo corral cuyos restos han quedado a la vista, llegamos al foso, desde donde podemos ver perfectamente parte del empedrado de aquel patio del siglo XVII, y el brocal del antiguo pozo en el centro.

03muro patio2

Restos del muro del primitivo Corral de Comedias

Empdrado del patio y brocal del pozo

Empedrado del patio y brocal del pozo

Desde el primer piso se observa el patio de butacas instalado sobre el suelo primitivo del Corral:

04suelo bajo patio butacas

04suelo sobre empedrado

Después subimos hasta el segundo y último piso donde se conserva el techado de los antiguos aposentos; uno de ellos se conserva íntegramente.

Aposento sobre el escenario

Aposento sobre el escenario

Aposento

Aposento

06techo aposentos

Techo antiguos aposentos

Asomados a la platea, contemplamos de cerca el techo de madera instalado en 1769, así como las pinturas restauradas.

Techo siglo XVIII

Techo siglo XVIII

Finalmente visitamos el pequeño teatro en el que los palcos fueron distribuidos con la forma de elipse que adoptó en 1831 a la moda de los teatros románticos.

10palcos y techo

Texto y fotografías por Mercedes Gómez

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Corral de Comedias de Alcalá
Plaza Cervantes 15
Visitas guiadas
Precio: 2,50 €
Más información Tel.: 91 877 19 50

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Bibliografía:

Ramón de MESONERO ROMANOS . El antiguo Madrid : paseos históricos-anecdóticos por las calles y casas de esta villa”.

Ricardo SEPÚLVEDA.”El Corral de la Pacheca. Madrid y su teatro“. Madrid 1888. Facsimil Asoc. Libreros de Lance, 1993.

Los corrales de comedias. Entrevista a María Concepción García de León [Vídeo]. El origen de los corrales de comedias.

El Museo Arqueológico Nacional, en la calle de Serrano nº 13, a espaldas de la Biblioteca Nacional, está cerrado por obras de remodelación integral. La Colección sufrirá también una completa reordenación, algunas piezas pasarán a otras instituciones y el Museo se llamará Museo Nacional de Arqueología, según publicó El País hace pocos días.

Mientras, se mantiene abierta una pequeña exposición con algunas de las obras más representativas, una pequeña selección de Tesoros del Museo Arqueológico Nacional. Piezas de la Prehistoria, del Antiguo Egipto, y obras de la importancia de la Dama de Elche, la escultura orante del rey don Pedro I y el sepulcro de doña Constanza.

Entre estos tesoros, la mayoría mucho más antiguos, vistosos y quizá valiosos, se encuentra un pequeño Centro de flores de porcelana.

La obra protegida por los cristales de una vitrina llama mi atención, es preciosa y muy delicada. Leo en el cartelito informativo que fue realizada en la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro entre los años 1760 y 1784.

centro flores

La ficha del museo indica que es obra de la Familia Bautista, mide 37 cm. de alto por 44 de largo. Cada flor, cada pétalo, cada hoja, fueron realizados a mano, uno a uno, luego cocidos y cuidadosamente barnizados.

No es la única pieza del Buen Retiro que se conserva en la Colección del Museo Arqueológico, pero quizá esta ha sido elegida para formar parte de esta selección de “tesoros” por su perfección y su belleza.

Además de las pertenecientes a las Colecciones Reales, el Museo de Historia y el Arqueológico Regional de Alcalá de Henares también poseen algunas porcelanas procedentes de esta Real Fábrica.

La Real Fábrica de Porcelana fue creada por Carlos III e instalada en los terrenos cercanos a los que aproximadamente hoy ocupa la estatua del Angel Caído en El Retiro, en la antigua ermita de San Antonio de los Portugueses, construida en el siglo XVII. La ermita, que había sufrido un gran incendio, fue transformada completamente en su interior para alojar la real factoría. Quizá fue elegido este edificio porque estaba rodeado de un gran foso y una sola zona de acceso que podía ser fácilmente vigilada. En aquellos tiempos la fórmula de la porcelana era secreta.

Ermita San Antonio de los Portugueses

Ermita San Antonio de los Portugueses

La conocida como Fábrica de La China, convertida en cuartel por los franceses en 1808, fue destruida por los ingleses durante la Guerra de la Independencia, dicen las malas lenguas que para evitar la competencia con su porcelana debido a la más alta calidad de la madrileña, considerada incluso mejor que la de Sévres.

Hasta 1996 en que tuvieron lugar unas excavaciones arqueológicas en la zona no se conocían muchos detalles sobre la Fábrica ni su emplazamiento exacto. Se encontraron restos de porcelanas y restos de la batalla por la toma del entonces Cuartel.

Plano

La Fábrica de la China en el plano del Conde de Floridablanca realizado para Carlos III (1785)

También fueron hallados restos del sistema hidráulico que proporcionaba agua a la fábrica, dos albercas y sus norias. Una de las norias y su alberca han sido reconstruidas y actualmente pueden contemplarse en los terrenos antaño conocidos como Huerto del Francés.

noria

Alberca

Alberca junto a la Noria

Existen 1.454 piezas de porcelana del Buen Retiro repartidas por el mundo, sobre todo en Gran Bretaña, EEUU y Francia, que pueden ser consideradas un “verdadero tesoro artístico madrileño”.

por Mercedes Gómez

artedemadrid@gmail.com
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