La historia de las Cabezas de Antonio Machado comenzó en 1966 cuando un grupo de ciudadanos quiso rendir un homenaje al escritor. El lugar elegido fue Baeza, el pueblo de Jaén donde el poeta había pasado varios años de su vida. Dentro de los actos previstos el más importante era la inauguración de un monumento diseñado por el arquitecto Fernando Ramón, en el que sería colocada la escultura realizada por Pablo Serrano, la Cabeza de Machado, fundida en bronce.
Intelectuales, artistas, estudiantes, destacados escritores, amantes de la poesía… se dirigieron a Baeza desde Madrid y desde muchos otros lugares de España, con la escultura, que según cuentan viajó bien protegida en un modesto automóvil “dos caballos” conducido por el arquitecto.
Pero el homenaje no tuvo lugar, la autoridad competente no lo permitió, al parecer de forma contundente. Según la prensa de la época, la excusa oficial fue que “el monumento no estaba terminado” pero, entre otras cosas, a las autoridades no les gustó “el descuido en el vestir” que mostraban los asistentes, quizá les pareció similar al del propio Machado, “ya conocéis mi torpe aliño indumentario”, como él mismo dijo al escribir su propio “Retrato”.
De forma que todos los integrantes de la comitiva, junto con la escultura, que habían viajado hasta Baeza volvieron a Madrid.
También se pudo leer en los periódicos que en 1970 cuando se fundó la librería Antonio Machado en la calle de Fernando VI, allí se trasladó, para al año siguiente volver a ser resguardada en casa de uno de los organizadores del fallido homenaje, donde pasó varios años, a la espera de poder llegar a su destino. Pero este hecho no he podido ratificarlo, nadie actualmente en la librería puede dar fe de ello.
Poco a poco los tiempos fueron cambiando.
En 1981 Pablo Serrano fue nombrado Académico de Bellas Artes y el escultor regaló a la institución otra Cabeza de Machado. Allí podemos contemplarla hoy día, en la tercera planta del museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se encuentra la “Interpretación al retrato de Antonio Machado” que, como indica el cartel explicativo del museo, “esta poderosa cabeza… no es una recreación literal sino que interpreta el espíritu del poeta andaluz y su gesto serio, un tanto amargo…”
Al año siguiente el artista aragonés visitó Soria, donde Machado también fue profesor durante unos años, y donó a esta ciudad otra escultura de la serie, la cual fue instalada sobre un pedestal de piedra frente al instituto donde el escritor había impartido sus clases.
Por fin en 1983 se pudo realizar el homenaje que no había podido celebrarse diecisiete años antes. Casi con los mismos protagonistas de entonces, aunque algo más viejos, el busto fue colocado en Baeza.
En 1985 se celebró otro homenaje nacional, a Federico García Lorca, Miguel Hernández y al propio Machado. Con este motivo, el día 15 de octubre la Sociedad General de Autores instaló en el edificio de la calle del General Arrando nº 4, la que creo única placa que recuerda el paso del poeta por los numerosos domicilios que tuvo en Madrid a lo largo de su vida. Dos días antes se había inaugurado el monumento dedicado por “El Pueblo de Madrid al poeta Antonio Machado” en un barrio conocido más por el nombre de la empresa constructora Saconia, que por el bello nombre de la Ciudad de los Poetas, en terrenos de la antigua Dehesa de la Villa. Tanto la calle en la que se ubica el monumento como la estación del metro que nos lleva hasta allí, se llaman “Antonio Machado”.
Diseñado por el arquitecto Joaquín Roldán, acoge una nueva Cabeza, obra del mismo autor, de gran tamaño; fue inaugurado en presencia de los vecinos, artistas y del entonces alcalde Enrique Tierno Galván, como indica una de las dos lápidas; la otra parece que grita:
¡Madrid, Madrid!, ¡Qué bien tu nombre suena.
Rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena.
Tú sonríes con el plomo en las entrañas.
(Antonio Machado. 7 de noviembre de 1936)
Poco después de la inauguración del monumento, el 26 de noviembre de ese mismo año 1985 en Madrid, murió Pablo Serrano, sin duda uno de los escultores españoles más importantes del siglo XX.
En 1994 se inauguró su museo, el Museo Pablo Serrano, en la ciudad de Zaragoza.
Como nos cuentan en esta institución, el propio escultor dejó instrucciones de que se hiciera más de un vaciado del molde original de la Cabeza de Antonio Machado. A Pablo Serrano le gustaba que sus obras llegaran a cuánto más público mejor, y sin duda a lo largo de su vida demostró ser un artista generoso.
Como hemos visto la primera fue la de Baeza, que realizó de forma gratuita. Existen ejemplares en tres tamaños. La mayor mide alrededor de un metro de altura, como la de la fuente de la Dehesa de la Villa. La mediana más de 60 centímetros, como la de Bellas Artes. Y existe un tamaño menor, de unos 18 cm.
En el propio museo hay varios ejemplares. Una de gran tamaño, una mediana y otra pequeña, además de un original de la pequeña, en escayola.

Interpretación al retrato de Antonio Machado (1966), exposición “Las Huellas del Caminante” (de la colección del Museo Pablo Serrano)
Existen tres Cabezas fuera de España, dos de ellas en dos de los museos más importantes del mundo. Una forma parte de la Colección del Museo de Arte Moderno de París, o Centre Pompidou realizada en 1962 y adquirida por el museo en 1971, otra se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el MoMA, según información del propio museo, esta obra, “Head of Antonio Machado” fue adquirida en 1967. Ambas son de tamaño mediano. Y la tercera, en la Universidad Brown, en Providence, Rhode Island (EEUU), de la que no he conseguido obtener ningún dato.
Existe además algún ejemplar en Colecciones particulares, pero estas no están catalogadas en el Archivo del Museo Pablo Serrano.
Y finalmente, el 19 de junio de 2007 fue colocada la última Cabeza, sobre un pedestal del diseñador Alberto Corazón, en los jardines de la Biblioteca Nacional en el Paseo de Recoletos. Homenaje al poeta, que nos recuerda que “se hace camino al andar”.
Texto y fotografias por : Mercedes Gómez
Madrid, agosto de 2008
——
Fuentes:
Museo Pablo Serrano de Zaragoza.
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid.
The Museum of Modern Art. Department of Painting and Sculpture. New York.
VVAA. Pablo Serrano 1908-1985. Las huellas del Caminante. Catálogo exposición. Gobierno de Aragón/Ibercaja 2008.
Diario El País




19 comentarios
Comments feed for this article
20 abril 2010 a 08:49
@felixmad
Que interesante. En San Blas esta el centro cultural Antonio Machado, con un busto, de el pero no es de Pablo Serrano. Estaria bien que tuviera uno para seguir en la linea. tambien
20 abril 2010 a 13:18
Paco
Sólo conozco la de la BN, la de vueltas que dio, y eso que sólo era la cabeza
A veces quedan tan olvidados los monumentos que hay por la ciudad, y detrás de cada uno hay una historia. Gracias por recordárnoslas.
Besos
20 abril 2010 a 13:51
Beaburgos
Hola!
He leído tu entrada con mucho interés y debo agradecerte que pongas las fuentes de donde sacas tu información. Hace tiempo que leo blogs de historia sobre Madrid, y me sumo a ellos con mis entradas semanales sobre historia del barrio de Tetuán y creo que el tuyo es de los mejores que he visto. Entre otras cosas, me gusta el hecho de que eres de los pocos blogueros que lincluye la bibliografía de donde ha sacado la información. Muchos de los otros escriben como si supieran las cosas por ciencia infusa, cuando la realidad es que la información la sacamos de libros, periódicos, bibliotecas, museos. Es de de agradecer que señales tus fuentes. Un abrazo!
20 abril 2010 a 13:52
Beaburgos
Por cierto, te acabo de descubrir hoy mismo. Ahora mismo me copio tu URL y te añado a mi lista de “blogs amigos”. Un abrazo!
20 abril 2010 a 21:06
artedemadrid
Hola felixmad, muchas gracias, en cualquier caso está muy bien que a Machado le recuerde también un centro cultural y que tenga su escultura.
saludos y ¡bienvenido!
Gracias a tí Paco! es verdad que hay lugares o monumentos por los que hemos pasado montones de veces y no nos hemos fijado en ellos, por eso siempre hay algo que descubrir en Madrid
Y también hay muchos barrios a los que quizá no iríamos nunca pero que merece la pena conocer, siempre hay algo bonito o interesante en ellos.
besos
Hola Beaburgos, muchas gracias, me alegro de que te guste mi blog, se bienvenida!
saludos, pasaré a visitarte
20 abril 2010 a 23:05
J. J. Guerra Esetena
Hola Mercedes!! Da gusto leerte, se aprende tanto!!! Más que un post, es todo un reportaje de investigación. Enhorabuena, una vez más. Un abrazo, Jesús
21 abril 2010 a 00:21
artedemadrid
¡Gracias, Jesús! aquí aprendemos todos de todos
me alegro un montón de que te haya gustado.
un beso
21 abril 2010 a 01:05
Miguel Ángel
¡Vaya cara de disgusto que le ha puesto al bueno de Machado!. Pues no,… no me gusta este homenaje, lo siento. Y a parte es repetitivo hasta la saciedad.
21 abril 2010 a 14:03
anapedraza
¡Como siempre muuuuy bien!
A mi la cara de Machado, creada por Pablo Serrano, me parece muy acertada, veo a un Machado serio de aspecto, pero también veo al gran amante de la vida que era.
Yo aplaudo mucho a los artistas que desean que sus obras sean exhibidas en varios sítios, no lo veo como un acto de narcisismo, lo veo como un acto de generosidad; y por supuesto, un regalo para todos.
¡Un besote!
MIGUEL
P.D. Siento que nuestro blog funcione tan mal, que le voy a hacer, no puedo hacer nada.
21 abril 2010 a 14:37
Lucie
A mi también me gusta mucho esta escultura y me parece bien que pueda ser admirada en varias ciuades y paises.
Un abrazo
21 abril 2010 a 18:07
Angel de Olavide
Hola Mercedes
Copio un enlace a un texto muy interesante de la Revista Triunfo del mismo 1966, en el que José María Moreno Galván, crítico de arte, nos cuenta la génesis de la obra del busto de Antonio Machado por parte de Pablo Serrano.
http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?a%F1o=XXI&num=193&imagen=26&fecha=1966-02-12
También recuerdo aquella excursión de Baeza, no por haber estado allí personalmente sino por haberla escuchado a miembros del Club de Amigos de la Unesco que fueron los organizadores de aquella fallida “excursión” que terminá a palos. Los inspiradores de aquel encuentro en el que se iba a erigir la estatua fueron poetas e intelectuales como el mismo Moreno Galván, Caballero Bonald, Fernan Gomez y muchos mas pero los organizadores “logístiticos”, los que contrataron los autobuses y demás parafernalia, editaron carteles y dieron difusión al evento fueron los miembros de una comisión adhoc que se creo en los locales de Tirso de Molina.
Sobre como se guardó el busto te copio enlace a un artículo imposible de encontrar en la web de el Heraldo de Aragón, en el que apareció en coincidencia con la inauguración de la copia del busto, que tu relacionas en post. Parece que el busto estuvo durante muchos años guardado en el cuarto de contadores del fiscal Chamorro, que fue miembro de la comisión organizadora.
http://www.cazarabet.com/esi/41/#Machado_y_Serrano_en_la_Biblioteca_Nacional_
Como el texto está muy perdido dentro de un batiburrillo de noticias copio, espero que con tu permiso, íntegro el texto por estar dedicado integramente al mismo asunto que tu entrada.
“Machado y Serrano en la Biblioteca Nacional
Fuente: Heraldo de Aragón (Víctor Pardo Lancina)
El próximo día 19 se colocará en los jardines de la Biblioteca Nacional en el madrileño Paseo de Recoletos, una réplica en bronce de la escultura que el artista turolense Pablo Serrano (Crivillén, Teruel, 1908-Madrid, 1985) realizó en 1965 para el homenaje a Antonio Machado (Sevilla, 1875-Collioure, Francia, 1939) “que se pretendía celebrar aquel año en Baeza. El pedestal de esta “Cabeza de Machado” ha sido realizado por el diseñador Alberto Corazón y el acontecimiento cultural viene a coincidir con los actos de conmemoración que tienen lugar en Soria, con motivo del centenario de la toma de posesión del poeta de la cátedra de Francés de su instituto.
Entre la abundante documentación catalogada y clasificada en el Archivo Pablo Serrano del museo zaragozano del mismo nombre, se encuentran interesantes manuscritos del artista y documentos de variada procedencia, que revelan cómo se concibió el homenaje a Machado que la Policía Nacional disolvió a golpes el 20 de febrero de J966 y que hubo de esperar 17 años para su materialización.
La propuesta inicial del reconocimiento partió del fiscal Jesús Vicente Chamorro (Valverde del Fresno, Cáceres, 1929-Madrid, 2001), con motivo del vigésimo aniversario de la muerte del escritor en Collioure. No obstante, el proyecto no echó a andar hasta febrero de 1965, cuando Chamorro lo expuso al alcalde de Baeza, Fernando Viedma Rodríguez y al titular de la cátedra de Francés que había ocupado Machado de 1912 a 1912, inmediatamente después de perder a su joven esposa Leonor en Soria, y “ambos aceptaron satisfechos las propuestas” señala el jurista.
“Paseos con Antonio Machado”
En Madrid se constituyó la comisión organizadora que pasó a denominarse “Paseos con Antonio Machado” y entre los más decididos de sus promotores se significaron los poetas José Manuel Caballero Bonald, Jesús López Pacheco y el arquitecto Fernando Ramón Moliner, hijo de María Moliner y a la postre autor de la estructura en hormigón armado que sustentaría el monumento. Igualmente, se integró en este grupo Pablo Serrano. “El día 15 de mayo de 1965 -escribe Pablo Serrano- acudí a Baeza invitado por la Comisión para elegir el lugar que se destinaría al homenaje a Don Antonio Machado y me pareció que aquel recorrido habitual de Machado por el paseo de las afueras del pueblo amurallado, con.vistas a un hermoso e infinito paisaje, era el mejor lugar para su balcón desde Baeza a España y sus hombres”. Sin duda el lugar era apropiado, la serenidad antigua del paisaje andaluz alcanzaba en ese punto proporciones mágicas: “iCampo de Baeza/ soñaré contigo / cuando no te vea!”, escribió el poeta cuya mirada, según dejó dicho Rubén Darío en un verso que emocionó e iluminó a Serrano, “era tan profunda que apenas se podía ver”.
El escultor y el arquitecto iniciaron en este punto un diálogo profesional, artístico y pasional con el ánimo de dar entidad al monumento. Pablo Serrano quería aunar la forma geométrica que evocaba la rectitud del escritor, la inteligencia y la razón, con una estética oval de cálidos perfiles -la propia cabeza del poeta-, que evocara la sensibilidad, la calidad humana, al hombre en definitiva. “El problema del cubo -reflexiona- fue resuelto por el arquiteéto y amigo Fernando Ramón, perforándolo para que fuera colocada dentro de él la cabeza en bronce, quedando como en un santuario o gran candileja proyectada al infinito”. El armazón a modo de teatro con sus gradas de piedra se realizaría en cemento armado blanco, el “blanco luto de cal” de los confines de Andalucía.
Al homenaje, “un acto rigurosamente humano y cultural” señaló Chamorro, se sumaron a título de suscriptores privados con diferentes aportaciones económicas numerosos intelectuales e incluso-algunos políticos: Ignacio Aldecoa, Julián Marías, Isabel García Lorca, Elisabeth y Gabriel Jackson, Carmen y Severo Ochoa, Manuel Alvar, José María Gil Robles, Raúl Morodo, Victoria Kent o los profesores José Luis López Aranguren y Enrique Tierno, a los que el Régimen acaba de expulsar de la Universidad por su manifiesta oposición a las autoridades académicas y políticas …
Las obras en Baeza, no obstante el compromiso formal adquirido por su alcalde, no avanzaban al ritmo previsto y por dos veces hubo de aplazarse la inauguración. En enero de 1966 la comisión organizadora toma el acuerdo definitivo de celebrar los actos el domingo 20 de febrero y así se lo hicieron saber al máximo regidor municipal.
Durante los días 7 a 9 de febrero se expuso en Barcelona, en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña y Baleares, el busto realizado por Pablo Serrano, la maqueta diseñada por Fernando Ramón, un cartel alusivo pintado por Miró y las placas que habían de colocarse en Baeza en la fachada de la casa donde vivió el poeta, el aula del instituto en el que impartió clases y el paseo ex,tra muros donde estaba previsto que se ubicaría el ámbito escultórico. La exposición constituyó un éxito. El decano de los arquitectos catalanes Antonio de Moragas y el director de la comisión de cultura colegial, Cesáreo Rodríguez Aguilera, la consideraron como una contribución de Cataluña al reconocimiento a Machado, cuya obra y actitudes cívicas no dudaron en parangonar con las de Salvador Espríu, “al poner ambos de relieve, de manera clara y rotunda, hechos y situaciones ingratas, en anhelo de superación”.
También en Madrid se presentó el homenaje, en el Instituto de Boston, si bien no hubo exposición. El arquitecto Ramón Moliner aludió en esta ocasión a la modestia y discreción de Machado a quien “si le hubieran dicho de golpe que le iban a erigir un monumento, yo creo que hubiera torcido el gesto”. Fernando Ramón imaginó un diálogo con el creador de “Juan de Mairena” tratando de convencerlo acerca de la bondad del empeño: “… Tiene usted que reconocer que desde que usted se paseó por allí ya nadie, nunca, se asomará al paisaje sin pensar en usted … Y yo creo que don Antonio se daría cuenta de que lo que se le proponía no era un monumento a él mismo, sino un monumento al pensamiento libre”.
La policía carga en Baeza
El Régimen, a pesar de todo, se mantenía desconfiado y vigilante. Diez días antes de la fecha prevista, y aun cuando ya había sido convocado el acto a través de la prensa, el alcalde de Baeza determinó un nuevo aplazamiento, esta vez hasta el 21 de marzo. Chamorro y Caballero Bonald se entrevistaron con Viedma, pero no lograron que cambiara de opinión y aunque éste se comprometió a viajar a Madrid y analizar con la comisión organizadora las razones de la repentina demora, tampoco lo hizo. Así las cosas, los promotores de “Paseos con Antonio Machado”, a pesar de la confusión creada, mantuvieron la fecha del 20 de febrero para realizar el homenaje.
Pablo Serrano viajó a Baeza con el pintor Manolo Millares el día 18, mientras que Jesús Vicente Chamorro lo hacía con Fernando Ramón. En la localidad, a donde llegaba “la revolución de los apóstoles”, al decir de los baezanos a la vista de los muchos barbados que se veían por sus calles, se sucedían las entrevistas en el Ayuntamiento, las llamadas al Gobierno Civil, las reuniones entre los jefes policiales y los mandatarios municipales. El día 19, Pablo Serrano y Fernando Ramón enviaron al alcalde a través de un notario la “solicitud de reunión” en el Paseo de las Murallas, para realizar “la entrega formal del monumento al pueblo”, amparándose en “el artículo 16 del Fuero de los Españoles, en virtud del cual, las reuniones son lícitas si el fin es lícito”, decía el escrito en términos respetuosos. Pablo Serrano anota en su cuaderno de recuerdos que dadas las dificultades que asolaban la empresa, la comisión acataría los dictados del alcalde comprometiéndose a ejecutar exclusivamente el acto de entrega del monumento “que consistía en unas breves palabras y en la colocación de la cabeza de bronce dentro del cubo”. “Estábamos de acuerdo -prosigue- en no realizar el paseo, en no colocar las placas (que quedarían en depósito del notario), en no leer las adhesiones y en no decir discursos”.
Todo estaba dispuesto. Sin embargo, a las 4,30 horas de la madrugada, el alcalde que había estado reunido con algunos ediles y en contacto con el gobernador, llamó hasta su despacho al notario para hacer llegar a Chamorro una orden de suspensión basada en los peregrinos argumentos de que las obras no se habían podido terminar, “dado el régimen prolongado de temporal que venimos padeciendo”, amén de considerar que los promotores “carecen de personalidad para actuar en nombre y representación de la comisión que invocan”. Fernando Viedma se mostraba dispuesto a aceptar en su despacho de alcaldía el busto de Machado y guardado “en calidad de depósito”.
La mañana del 20 de febrero de 1966 amaneció “encapotada y gélida”, según cuenta Vicente Molina Foix. En la ciudad se arremolinaban más de 3.000 personas, mientras otras muchas no podían acceder porque la Guardia Civil había cortado las carreteras poniendo sitio al lugar.
Las calles de Baeza se convirtieron en arterias que latían con urgencia, bombeando gentes en dirección al tranquilo lugar en el que Machado solía pasear y conversar “con el hombre que siempre va conmigo”. La policía cargó con furia contra los concentrados dispersándolos por los campos andaluces, entre olivos polvorientos y el estupor de los pájaros. Chamorro guardó el busto de Machado en el maletero de su vehículo y partió hacia Madrid, donde el bronce esperó en un cuarto de contadores durante 17 años. El 10 de abril de 1983, el poeta y el escultor, regresaron en paz a los horizontes de Baeza.
La luminosidad interior
“El retrato -afirma Pablo Serrano- debe de hacerse cuando el hombre no posa. Cuando habla y está emitiendo su pena, su dolor o su alegría. Cuando todo respira del interior al exterior … Si el retratado posa, se cierra y ya no dice nada. Hay que retratado cuando a toda la expresividad de esa cáscara exterior afluye lo interior como una luz”. De tal modo está realizado el busto de Machado comprendido en la serie “Interpretaciones al retrato”, plasmando en el gesto del poeta la intensidad y hondura de su pensamiento, su capacidad para la reflexión y el intimismo, la “tristeza metafísica” de la que habló Eduardo WesterdahI.
Pablo Serrano tomó abundantes notas de las lecturas pausadas de la obra de Machado antes de cincelar en bronce la sobriedad de sus rasgos, antes de trasladar a los contenidos perfiles la música de la cigarra cantora y el silencio del junco pensante, “entes que alegóricamente le habitaron” y que representan el deseo de cantar y contar, el alma pura de la poesía. “Su anhelo -escribe Pablo Serrano en una gavilla de ideas para interpretar a Machado- era atar extremos aniquilando contradicciones, reduciendo todo a unidad. He aquí también mi preocupación por representar lo expresivo de su rostro, su cabeza en lo real e irreal, el rasgo físico y la geometría que sustenta esa realidad. Al fin y al cabo el sueño verdadero de todo creador, armonizar dualismos y vencer discordancias. Tratar de crear una lógica nueva en la cual todo razonamiento deba adoptar la manera fluida de la intuición”.
El busto de Antonio Machado (65x 45 cm), amor y dolor fundidos con dulzura y robustez al tiempo, contemplárá estoico a partir del próximo día 19 el cargado ambiente de Madrid, si bien el verdor placentero de los jardines de la Biblioteca Nacional y su benéfica influencia, mitigarán, a buen seguro, las asperezas patrias.”
Un saludo
Angel Alda
21 abril 2010 a 18:45
cecilia
La relación de Madrid con sus monumentos a veces ha resultado un poco equívoca, ciertamente caprichosa y casi extravagante. Me parece bien que la escultura en honor del poeta esté en ese barrio que citas, pero habiendo residido Machado en diversas calles de Madrid, una de ellas la que tiene la placa que tú citas, ¿no podría haberse colocado en las inmediaciones de alguna de ellas la efigie del poeta?
En cualquier caso, si junto al nombre de Machado está el de Tierno Galván, hombre que hizo mucho por la cultura de los ciudadanos de a pie, que promovió la construcción de centros culturales en los barrios y les dotó de contenido de calidad, el monumento merece una visita.
21 abril 2010 a 20:53
artedemadrid
Hola Miguel Angel, siento que no te guste, muchas gracias por dar tu opinión y por tu visita! saludos y bienvenido
¡Miguel, como siempre, muuuuchas gracias!!!
A mi también me gusta mucho la escultura, además Pablo Serrano llegó a ser un artista muy cotizado y en su caso no todos son tan generosos como él lo fue.
un besazo
Gracias Lucie, pienso que es muy bonito que el busto de Machado esté en lugares tan distintos, y fíjate que Nueva York primero (1967), y algo después París (1971) en seguida acogieron la obra de Pablo Serrano en homenaje a Machado. En su propio país tardamos mucho más.
Hola Angel, muchas gracias, estás en tu casa
Te agradezco mucho tu aportación, qué maravilla. Ya he leído el artículo del Heraldo que has copiado, y además de interesante y oportuno, me ha parecido precioso. Y tengo esperando el de Triunfo, impreso en papel, para leerlo en cuanto pueda.
Y me ha encantado leer tus recuerdos, de primera mano.
un abrazo
Cecilia, desconozco porqué se instaló el monumento en ese barrio, aunque en principio cualquier lugar es bueno. Lo que es verdad, y por eso nació este reportaje en parte, es que me resultaba sorprendente que un escritor como Antonio Machado, que había vivido tanto en Madrid (en cantidad y en calidad) no tuviera ni una sola placa del Ayuntamiento en su memoria.
23 abril 2010 a 12:15
anapedraza
Le doy las gracias a Ángel Olavide por su comentario, que ha completado un poquito más éste post. ¡Muchas gracias Ángel!
Y bueno, que vengo a desearte un FELIZ FIN DE SEMANA.
Miguel
23 abril 2010 a 15:33
anapedraza
¡Hola otra vez Mercedes!
Venía a decirte, que tampoco comparto la forma de ver la vida de los personajes de la tontá que he escrito hoy; aunque tampoco me resultan antipáticos, es más, me resulta gracioso porque el ser humano a veces se complica TANTO, TANTO, la vida, con la fácil que es todo.
¡Un besote!
Miguel
23 abril 2010 a 16:01
artedemadrid
¡Hola Miguel, muchas gracias por tu visita “de viernes”!
que tengas un fin de semana estupendísimo, y no des demasiada importancia a mis comentarios, ¡ya se que no lo compartes!
otro besazo
22 junio 2010 a 23:55
Exposición “Pablo Serrano en la esfera pública” « Arte en Madrid
[...] Las Cabezas de Antonio Machado. Paseo por la escultura de Pablo Serrano en Madrid. Pablo Serrano. Otra obra [...]
20 diciembre 2011 a 20:20
Cross de Los Poetas 2011 en la Dehesa de la Villa « La República del Running
[...] La historia de la cabeza de Antonio Machado en la calle que lleva su nombre es curiosa y, probablemente, poco conocida por la mayoría de los vecinos del barrio, que, en mi opinión, es privilegiado al contar con una obra de arte de una artista de esta dimensión, autor, entre otras, de esta otra escultura mas conocida por su ubicación bajo el puente de Eduardo Dato. [...]
7 enero 2013 a 00:40
El Arte del Fundido en Bronce « Arte en Madrid
[...] fotográficos de gran interés, como la carta manuscrita de Pablo Serrano en relación a su Cabeza de Machado enviada al MOMA de Nueva York. Etc. La exposición es un homenaje al arte de la escultura y la [...]