El Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto es una de las instituciones más antiguas de Madrid. Su origen se remonta al año 1585 cuando Felipe II fundó el Convento de Nuestra Señora de Loreto, para Amparo de las niñas huérfanas.
El Rey compró unas Casas que debían ser muy modestas, en la Plazuela de Antón Martín, actual calle de Atocha esquina a la plaza de Matute.
Resulta muy difícil imaginar cómo sería Madrid entonces. En aquellos momentos sus límites por el Sureste se encontraban precisamente en este lugar, donde se levantaba la Puerta de Antón Martín, una de las puertas de la Cerca que pocos años antes, 1566, el monarca que convirtió a Madrid en capital de España, había ordenado construir, la Cerca de Felipe II, de la que al parecer no quedan vestigios, aunque nuestro admirado Profesor Montero Vallejo creía que los restos de tapia junto al Senado pertenecían a esta Cerca del siglo XVI.
En fin, que en el momento de su fundación el Colegio estaba casi en las afueras de Madrid.
Al año siguiente, el rey mandó traer desde Roma la imagen que dio nombre al Colegio, la Milagrosísima Imagen de Nuestra Señora de Loreto, obra de Giovanni Battista Montano (1531-1621), arquitecto, escultor, grabador y entallador italiano.
El convento se fue ampliando con la adquisición de casas cercanas, y la Iglesia fue construida ya bajo el reinado de Felipe IV según proyecto de su arquitecto Juan Gómez de Mora. La obra fue finalizada por Pedro Lázaro Goiti en 1654.
Tenía dos torres rematadas con chapiteles, típicos del Madrid de los Austrias, y una sencilla portada con frontón triangular. En su interior la planta era de cruz latina con una sola nave y tres retablos barrocos. En la cabecera se encontraba el retablo mayor donde se hallaba el camarín de la Virgen de Loreto, y en el ático un cuadro de José Donoso, La Asunción de la Virgen. En uno de los dos retablos laterales había una pintura de Antonio de Pereda, San José con el Niño, firmado el mismo año en que se terminó de construir la iglesia, 1654.
Chalmandrier la dibuja en su plano:
Felipe V redactó nuevas normas y objetivos del Colegio, las Constituciones de 1738, que es el documento más antiguo que se conserva. Se establecía el número de niñas que podían ser admitidas, requisitos de entrada, vida diaria, comportamiento exigido… Las niñas no podían leer novelas, debían rezar dos veces al día… Leyendo dichas normas, hoy día la institución nos parecería más un Convento que un Colegio. En realidad nos dice mucho acerca de cómo era la educación femenina en aquellos tiempos.
Este patronazgo real se mantuvo durante todo el siglo XVIII, hasta la Guerra de la Independencia, en los comienzos del XIX. Existe un curioso documento en el que consta que José Bonaparte solicitó un informe de los bienes artísticos conservados en el Colegio. Se ignora si el informe fue enviado y, en cualquier caso, qué ocurrió después con las obras de arte del colegio.
En 1882 comenzó el derribo del antiguo Colegio y su iglesia barroca.
Sobre su solar, que corresponde al actual número 55 de la calle de Atocha, hoy se levanta un edificio de viviendas en el que hace unos años, el 24 de enero de 1977, en el segundo piso, tuvo lugar la matanza de varios abogados laboralistas que lamentablemente muchos recordaremos. Por entonces la prensa publicó que a raíz del suceso se descubrió un paso subterráneo bajo el edificio.
No es de extrañar, los pasadizos eran al parecer habituales bajo las iglesias, conventos y palacios, quizá el pasadizo hallado perteneció al desaparecido Convento de Loreto, aunque también pudiera pertenecer a alguna de las galerías por las que llegaba el agua desde el Viaje de la Fuente Castellana que el Ayuntamiento de Madrid les concedió en 1637.
Tras el derribo, el Colegio fue trasladado, como antaño, a las afueras de Madrid, en la calle de O’Donnell, que aún a principios del siglo XX era una zona en desarrollo, con escasas construcciones. La calle de O’Donnell, el Paseo de Ronda -actual Doctor Esquerdo- y la calle del Duque de Sexto delimitaban el Real Colegio.
Un inciso. No debemos confundir el Real Colegio fundado por Felipe II en Madrid en el siglo XVI, con el famoso Colegio de Nuestra Señora de Loreto, de Madres Ursulinas, ubicado en la calle del Príncipe de Vergara, cuya institución religiosa fue fundada en Francia en 1820 y no llegó a España hasta unos años después. En algunas publicaciones se puede leer que este colegio es el fundado por Felipe II, pero es una gran confusión, únicamente tienen en común el nombre de la virgen a la que veneran.
El nuevo conjunto del Real Colegio e Iglesia de Loreto en la calle de O’Donnell fue obra del Arquitecto Mayor de Palacio, José Segundo de Lema. Para la ejecución contó con su auxiliar Enrique Repullés Segarra.
En la sobria fachada de ladrillo aún puede leerse, en una lápida de piedra sobre la entrada, la inscripción “REAL COLEGIO”.
Comenzó su construcción en 1894, año en que la reina regente María Cristina, madre de Alfonso XIII, confió por 25 años a la Comunidad de Religiosas Agustinas de la Asunción la dirección y cuidado de este establecimiento.
El antiguo Centro de beneficencia se convirtió en un colegio religioso más, reservando 20 plazas para las alumnas que llamaban de gracia, generalmente huérfanas, el resto eran externas de pago. Hoy día es un colegio concertado que atiende 806 alumnos.
Los enseres y obras de arte conservados del antiguo centro en la calle de Atocha debieron ser trasladados al nuevo en la calle de O’Donnell. Pero los avatares del siglo XX produjeron algunos cambios en la institución. Durante la República pasó a depender del Ministerio de Instrucción Pública, luego llegó la guerra… Algunos de los muebles u objetos se conservan, pero la mayor parte se perdió.
Junto al Colegio, con fachada a O’Donnell, existió la Casa de Capellanes y otras dependencias, derribadas después de la guerra. En su lugar se construyó un edificio de viviendas que hoy ocupa la esquina con la calle del Doctor Esquerdo.
A continuación, a espaldas del centro escolar, con fachada a la calle Duque de Sexto se encuentra la Iglesia, construida en ladrillo igual que el colegio, con adornos de estilo mudéjar.
La puerta de entrada está normalmente cerrada, pero accedemos a ella desde el Colegio, tras cruzar la Sacristía.
En su interior de tres naves separadas por arcos, hay una mezcla de elementos de distintos estilos que conforman un templo bello y acogedor.
Ecos medievales, artesonados mudéjares, rejerías…
Respecto a las obras de la iglesia anterior, se ignora donde se encuentra el cuadro de Donoso, pero, aunque no está expuesto, el Museo del Prado posee un dibujo con el mismo tema que se cree puede ser el dibujo preparatorio de dicha pintura.
Según leo, la obra de Pereda se encuentra en el Palacio Real.
La sorpresa más grata la hallamos en la actual iglesia, detrás del altar, subiendo por unas escaleras hacia el pequeño camarín donde se encuentra la Virgen de Loreto.
Al parecer, durante la guerra las hermanas la ocultaron en un piso y después la trasladaron a su nuevo colegio en la calle de Velázquez. En 1939 pasaron a hacerse cargo del colegio de Loreto las Esclavas del Divino Corazón, quienes reclamaron la vuelta de la estatua, la virgen que les había acompañado desde la fundación. Pero las hermanas de la Asunción, que se consideraban sus salvadoras, querían conservarla. No fue hasta 1942 o 1943 cuando la imagen donada por Felipe II pudo volver a su lugar, al Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto.
En la peana aún se puede leer la inscripción con el nombre del artista y la fecha, el año de 1586, bajo el manto azul de la valiosa y antiquísima figura policromada, MCCCCCLXXXVI.
por: Mercedes Gómez
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Fuentes:
COAM. Arquitectura de Madrid. 2003
J.M. Quesada. Hª del Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto.

















14 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
24 enero 2011 a 08:11
anapedraza
¡Hola Mercedes!
Digo yo, que habrá que concederte algún reconocimiento público. Tus artículos no son sólo interesantes, con los que aprendemos mucho, además de entretenidos; encima necesitan de un gran trabajo de campo e investigación.
Conozco el edificio, y no sabía ni que era un colegio. Por la C/. Duque de Sesto, se entra al edificio de la Real Fábrica Nacional de Moneda y Timbre cuando se despachan mercancías; como he tenido alguna vez en persona por ser muy valiosas, y llevarlas en valija, he visto la entrada a la iglesia, preciosa pero escondida, no se luce en esa calle. Una vez pregunté si estaba abierta al público (a uno de los trabajadores de la F.N.M.T.), y me dijeron que no sabian, ahora ya sé algo.
¡Un beso!
Miguel
24 enero 2011 a 10:21
Paco
Es curioso como van evolucinando las cosas, y con el tiempo sólo queda algún símbolo que, a su vez, te cuenta por si sólo todo lo que fueron y lo que deberían ser.
Interesante post, y un mágnifico recorrido por Madrid y su historia.
Que tengas una buena semana.
Besos
24 enero 2011 a 13:35
JOSE CASADO
Mercedes, fantastico relato ( como siempre), de la historia de este centro, esplendidamente documentado, tanto por los datos, como por las fotografias que lo ilustran y nos muestran los lugares en que estaban o estan.
Gracias por estas pinceladas de historia que nos das.
Un saludo.
24 enero 2011 a 17:38
J. J. Guerra Esetena
Hola Mercedes:
¡Fascinante historia, del género “ir poco a poco tirando del hilo”, del que eres una auténtica maestra! Y además con esa habilidad de relatarnos las cosas de forma circular, esto es, terminando del mismo modo que empiezas (en este caso, desvelándonos el paradero de la talla de la Virgen). Vamos que, si fueras cineasta, serías como Julio Medem, con sus películas “circulares”, caso de “Los amantes del Círculo Polar”. Sencillamente magistral!!!
Un abrazo, Jesús
24 enero 2011 a 19:33
artedemadrid
Hola Miguel, no te imaginas lo que me alegra lo que dices, me refiero a que además de interesantes mis historias te parezcan entretenidas.
Sobre el Colegio de Loreto, es que vivo cerca, y paso por allí todos los días desde hace años, y siempre me llamó la atención el cartel de “Colegio Real”. Es verdad que la iglesia pasa muy desapercibida, a mí me gusta mucho, con ese campanario (sin campanas) que parece abandonado. Lo de la Casa de la Moneda no lo olvido, a ver si un día me inspiro…
Un beso
Hola Paco,
Es verdad que resulta muy curioso, a veces mágico, el ver la evolución de los lugares.
Feliz semana para ti también.
Besos
Me alegro de que te guste, José, esta “larga historia” y de tu compañía.
Jesús, si algún día escribo un libro lo tendré que titular “Tirando del Hilo”
En serio, muchas gracias, lo que ocurre es que me lo paso bien con estas historias que requieren paseos y cotilleos varios.
No he visto mucho de Julio Medem, creo que alguna de las primeras películas, pero te agradezco el cumplido!.
¡muchas gracias a todos!
Mercedes
24 enero 2011 a 23:23
Maria Rosa
Pues me uno al coro de alabanzas por tu descubrimiento. El colegio lo tengo bien localizado, aunque no sabía sus antecedentes, pero de lo que no tenía ni idea es de la iglesia que, a juzgar por tus oportunas fotos, está muy bien y sobre todo por esa imagen tan antigua y bonita de la Virgen. En cuanto pueda iré a verla… Hay iglesias muy difíciles de ver, como otra que hay justo enfrente, que se llama de La PAz y que creo pertenecía a una antigua Inclusa y que el dia que logré verla abierta me encantó entrar y descubrirla.
Enhorabuena.
25 enero 2011 a 01:14
Manuel Romo
¡Fantástico artículo Mercedes!
Creo que voy a tener que conceder más nombramientos de sabueso ¿eh?, porque la labor de rastreo es impresionante.
Qué de cosas nos pasan desapercibidas con la cantidad de historia que arrastran. Menos mal que todavía existen los sabios de la tribu que se preocupan de que estas historias corran de boca en boca.
Un placer leerte. ¡Gracias!
P.D. ¡Qué poco duraron las esculturas de D. Antonio López!
25 enero 2011 a 20:06
artedemadrid
Gracias María Rosa,
si puedes no dejes de intentar verla, te gustará. Es verdad que hay iglesias que cuesta muchos intentos poder conocerlas, a mí me ha pasado con varias. La de La Paz entré un día muy pronto, antes de ir a trabajar, debe haber misa a primera hora, y me pasó como a tí, me encantó descubrirla.
Mercedes
25 enero 2011 a 20:13
artedemadrid
Hola Manuel, eres demasiado bueno conmigo
ese título es de Jesús, ¡se lo ha ganado!.
En serio, me alegro mucho de que te guste la historia, merece la pena que se conozca ¿verdad?
¡Muchas gracias!
Sobre las esculturas… ví la foto en el País el otro día y es que… aunque era de esperar, me sienta fatal, y es que es peor que simplemente ensuciar, es que es de un egocentrismo enfermizo. Lo siento, es un tema que me fastidia mucho.
besos
Mercedes
26 enero 2011 a 20:54
carlos osorio
Muy bonito reportaje. Es un colegio al que le tengo un particular aprecio por temas familiares y porque en su iglesia me casé. Yo también he investigado sobre él, porque es una institución muy interesante.
27 enero 2011 a 18:57
artedemadrid
Pues en este caso me alegro doblemente de que te parezca bonito, muchas gracias, Carlos. Te casaste en una iglesia preciosa, y con mucha historia.
Mercedes
6 abril 2011 a 20:57
Patrimonio industrial madrileño « Arte en Madrid
[...] de Tapices, construido por el Arquitecto Real José Segundo de Lema –a quien conocemos por el Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto-, entre los años 1889 y 1891 en estilo neomudéjar, con su antigua chimenea, otra de las pocas que [...]
24 septiembre 2011 a 12:43
miguel
Excelente trabajo Mercedes. He dado con el por mera casualidad, indagando precisamente en la casa que esta enfrente y creo que corresponde al nº 9 de Matute y que me lleva a confusion, ya que tiene entrada tambien por Atocha. Tal vez puedas sacarme de mi duda si conoces algo de dicha casa. Tengo gran interés por conocer todo sobre el nº 9 de Matute.
Como yo no soy de Madrid no me resulta facil
gracias
25 septiembre 2011 a 20:24
Mercedes
Hola Miguel, muchas gracias.
No tengo ningún dato sobre la casa que dices, entiendo que te refieres a la de la esquina contraria de Matute con Atocha… pero si me entero de algo te lo contaré.
Bienvenido y saludos desde Madrid