Tras un largo período de tiempo cerrado por obras, el Antiguo Cuartel del Conde Duque, que visitamos a comienzos del pasado año 2010, acaba de reabrir sus puertas. El edificio está siendo reformado íntegramente, y algunos de los cambios sufridos en su exterior, sobre todo en las fachadas, y la pérdida de las tejas tradicionales, han ocasionado bastantes críticas.
Ya se puede visitar la rehabilitada zona sur, la única no restaurada en los años 80 del pasado siglo XX, que alojará la mayor parte de zona pública (exposiciones temporales, salón de actos, etc.). De momento, y hasta el 16 de octubre, la exposición Cornelis Zitman en Madrid, en la nueva “Sala 3″. En la zona norte se ubicarán las diferentes instituciones (Hemeroteca, Archivo de la Villa, etc.).
También existe la posibilidad de apuntarse a unas sugerentes visitas guiadas, a la exposición, “El mundo de Zitman”, y a la “Historia del Conde Duque”.
Esta interesantísima visita comienza en el exterior del antiguo Cuartel frente a la portada realizada por Pedro de Ribera. Durante algo más de una hora, la amable guía irá contándonos la historia del edificio y sus inquilinos, así como detalles de la reforma actual.
Se ha intentado buscar un equilibrio entre el pasado y el presente, y dejar constancia de todas las épocas. Un edificio construido en el siglo XVIII para alojar a los Guardias de Corps, la guardia del rey Felipe V, que sufrió muchos avatares durante el siglo XIX, que pudo ser derribado, y finalmente se salvó en el XX para alojar actividades culturales.
Sobre el zócalo de piedra de la fachada, una inscripción en latín, lema de los Reales Guardias de Corps, y la Cruz de San Jorge de la Orden de Montesa, en homenaje al último regimiento de caballería que lo ocupó, recuerdan el pasado militar del edificio.
El arquitecto, Carlos de Riaño, ha optado por dejar los muros en ladrillo visto en lugar del revoco original, no queda muy claro el motivo. Nos hablan de “recuperar la arquitectura industrial decimonónica”, pero es que no se trata de un edificio industrial del XIX sino una construcción militar del XVIII. En cualquier caso, y aparte gustos personales, está claro que cada época y cada arquitecto han dejado sus huellas.
Hasta ahora las fachadas estaban cubiertas por falsos sillares pintados al trampantojo, producto de la restauración y rehabilitación llevadas a cabo por Julio Cano Lasso en los años 80 del pasado siglo XX. Al menos de momento, se conserva el dibujo en la fachada sur, en el Callejón de las Negras.
Los ventanales han recuperado su tamaño original, habiéndose eliminado el adorno de piedra colocado en el siglo XIX. La nueva carpintería exterior es de acero inoxidable y, como luego podremos observar, de cálida madera en el interior.
Comienza la visita.
Traspasamos la monumental portada y comprobamos que en el zaguán de entrada se ha sustituido el color rojo por el verde azulado.
En el patio central se ha restaurado la portada de la antigua Capilla, que en los años 80 había levantado Cano Lasso inspirándose en la maqueta del edificio, dejando uno de los dos lados “roto”, simulando desperfectos, como “guiño” al pasado.
Ahora se ha restaurado completa, incluyendo el Observatorio que tuvo en el siglo XVIII, en el que estuvo situada una de las torres de la Línea de Castilla del Telégrafo Óptico. El lugar se convertirá en uno de los más altos de Madrid desde donde se podrá contemplar toda la ciudad, aunque aún no se sabe si será público.
También se ha recuperado el tercer piso perdido tras uno de los incendios, que únicamente se conservaba en la fachada que da a la calle del Conde Duque. El revoco de pintura amarilla lo explican nuevamente como “guiño” histórico del arquitecto, para diferenciar lo antiguo de la reconstrucción reciente.
Las tradicionales tejas árabes han sido sustituidas por frías placas de cinc que ocultan los modernos sistemas de servicios del edificio (luz, gas…), excepto en el lado oeste del patio central, a ambos lados del nuevo Observatorio, donde permanecen las bonitas tejas, debido a la falta de presupuesto según nos explican.
En uno de los lados del patio sur, se ha mantenido el color rosado del muro bajo las antiguas tejas de barro, alguna chimenea, y las buhardillas, todo ello como testigo de la anterior reforma.
El interior del pabellón sur, hasta ahora abandonado, ha sido magníficamente restaurado y rehabilitado. Los arcos de medio punto construidos en ladrillo sobre columnas de piedra de las antiguas caballerizas, bajo las vigas de hierro roblonadas crean espacios amplios y acogedores, siempre divididos en tres partes.
Desde las ventanas del lado oeste de la tercera planta de esta zona sur se puede contemplar el Palacio de Liria y su Jardín, cuyos propietarios, la Casa de Alba, lo fueron también en el pasado de estos terrenos donde luego se construyó el Cuartel.
Visitamos también el lado este, la zona de la tercera planta que se asoma a la calle del Conde Duque, que no podrá visitarse en el futuro pues acogerá oficinas, entre ellas las dedicadas a la web municipal memoriademadrid. En esta zona, construida tras uno de los incendios sufridos, las columnas son de hierro, manteniendo siempre los tres espacios de la construcción original.
En el sótano, un nuevo muro de hormigón se enfrenta al recio y viejo muro de piedra del cuartel tras el cual se encuentran las antiguas estancias que entre otras cosas servían de almacén, gracias a la baja temperatura que alcanzan. Lo nuevo y lo antiguo, quizá estos muros representan el espíritu del nuevo Centro Cultural.
El espectacular sótano, perfectamente conservado y restaurado, será dedicado a exposiciones temporales.
Texto y fotografías por : Mercedes Gómez
—–
Centro Cultural Conde Duque
Calle Conde Duque , 9
Tel.: 915 885 165
Visitas guiadas
10 de junio de 2011 al 24 de julio de 2011
Viernes y sábados 18 h. Domingos 12 h.













19 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
11 julio 2011 a 01:44
Jan
Lamentable restauración, se le debería caer la caer la cara de vergüenza al arquitecto. La cubierta de zinc en vez de la teja y la eliminación del revoco son de traca…
Me explico con más profundidad luego, que ya es hora de dormir
11 julio 2011 a 09:35
mariarosa
Un reportaje extraordinario de los que te hacen desear salir rápido a la calle e ir a verlo…y yo voy a procurar hacerlo cuanto antes y hacer esa visita guiada que cuando son buenas te hacen comprender y valorar más las cosas…Muchas gracias por contarlo
11 julio 2011 a 14:55
elena asins
querida mercedes, te ha salido redondo este post, enhorabuena!
creo que ya dije en algún otro comentario, que siendo muy joven, tuve mi estudio en la calle san bernardino, de modo que día tras día pasaba ante la magnífica puerta, que siempre me asombraba
por su belleza. entonces habia soldados en la puerta, de modo que no podía detenerme y
contemplarlo a mis anchas, los soldados la tomaban conmigo.
lo que si critico son los caprichos de arquitectos sucesivos, si seguimos así, las cosas,
los monumentos pierden su identidad. en cuanto a las tejas, me parece un crimen. cuando yo
rehabilité la casita donde vivo, conservé la antigua teja árabe porque me parece más hermos que la francesa o que una chapa.
no obstante, me alegro de que estos valiosos destellos del pasado, sirvan hoy para la cultura y se conviertan en lugares para la memoria y el estudio.
grANDES ABRAZOS Y MI FELICITACIÓN MÁS SINCERA.
un abrazo
elena asins
11 julio 2011 a 16:45
Mercedes
Hola Jan, la verdad es que en el exterior la reforma no es acorde con la historia del edificio, el contraste del ladrillo con esas ventanas tan modernas… y lo de las tejas, una pena… esperamos tus explicaciones,
Gracias por tu comentario.
María Rosa, ya me contarás qué te parece, espero disfrutes de la visita!
Gracias Elena, siempre eres más que amable en tus comentarios.
Como bien dices, el problema es que en cada reforma estos monumentos pierden algo, y a veces mucho. Y lo de que cada arquitecto haga lo que a él le gusta en lugar de lo que conviene a un edificio histórico es otro grave problema, llega un momento en que no queda casi nada. Menos mal que han recuperado ese sótano maravilloso, solo eso ya merece la pena verse.
Y gracias por contarnos tus recuerdos!
Un abrazo
11 julio 2011 a 23:37
J. J. Guerra Esetena
Hola Mercedes:
Me uno a las críticas generalizadas sobre la restauración del exterior. Creo que, en este tipo de intervenciones, los gustos y caprichos personales de los arquitectos deberían controlarse de algún modo.
¡Resulta inconcebible el empleo del ladrillo visto durante el barroco en este tipo de edificios! Es tan aberrante e injustificable como recubrir de piedra una ermita mudéjar o como, si a un puente de hierro del siglo XIX, lo recubriéramos con hormigón..
A veces pienso mal y creo que si lo han dejado así es por ahorrarse el dinero que supone mantener el revoco año tras año…
En cualquier caso, y a la vista de tus fotos, el interior pinta bastante mejor. Tengo que ir a verlo, aunque sólo sea por esa vista del Palacio de Liria, uno de los edfiicios “más escondidos” de Madrid que, por fin, se deja ver.
Un abrazo, Jesús
12 julio 2011 a 08:21
salvadorajimenez@gmail.com
¡Hola Mercedes!
Sobre gustos…
El nuevo tejado metálico es feo, frío, una aberración para el edificio, y encima menos ecológico que la teja original. Imagino que en estos casos habrá reuniones de trabajo, multidisciplinares, en las cuales se revisará todo. Si se ha elegido ese tipo de techo, es porque se ha aceptado.
En cuanto a quitar el revoco y dejar el ladrillo visto, otra equivocación. De golpe y porrado le ha rejuvenecido al edificio dos siglos. Pero digo lo mismo que en el apartado anterior.
Lo que me alegra mucho es el esfuerzo en recuperarlo, porque no se merecía terminar en escombros, o en abandono.
¡Excelente post!
¡Un beso!
12 julio 2011 a 11:34
fotopaco
Hola Mercedes,
Cuando lo visté estaban muchas cosas cerradas, y aquello necestiba todavía varias limpiezas para acabar con el polvo de la obra. Quiero volver a algún concierto, así que curiosearé por allí.
Pienso que son por moda el hacer este tipo de restauraciones con tanto hierro oxidado, cristal, acero inoxidable…y que deberían llamarse “reformas”. Claro que la peor la vi el invierno pasado en un convento románico de Zamora 
A mí me habría gustado que conservasen algunos desperfectos, a fin de cuentas aquello era un cuartel
Espero que al final sea público y aquello tenga mirador.
Un beso
12 julio 2011 a 12:35
ROMO XIII
Hola de nuevo, Mercedes, después de este lapso “corti-largo”.
Estuve en junio en la inauguración de la expo de Cornelis Zitman(que me encantó y aunque se salga de la temática de M@driz hacia arriba, se merecerá un post), y aproveché para hacer incursiones fotográficas, sin guía, por las nuevas dependencias del ala en desuso. Tuve oportunidad, hace años, de explorar esa parte cerrada al público, y aunque muy deteriorada, tenía su encanto. Eran las antiguas caballerizas y posteriores garajes y talleres, con sus rótulos de la época sobre los portalones de madera añeja.
Comparto la opinión de descontento generalizada, y aunque deberíamos estar acostumbrados a las tropelías del arquitecto de turno, no es así. Yo nací en la calle Conde Duque y entre Pza. Comendadoras y Guardias de Corps, se desarollaron mis primeros pasos. Tengo fotos familiares en estos lugares, algunas con el cuartel de fondo, y aunque no lo parezca, el cambio es brutal.
Las primeras imágenes captadas en mi retina de ese Madrid de mis juegos, han cambiado sustancialmente, …a peor.
¿No hay mal que por bien no venga?, ¡qué remedio!.
Perdón por la extensión de este “cotorro”, Mercedes, pero me han cambiado el espacio de mi niñez y eso me toca…en lo hondo, además, tanto tiempo sin comentar por aquí, que lo tenía acumulado.
Maravilloso recorrido, como es habitual en vos. Gracias.
Un beso.
12 julio 2011 a 19:13
Mercedes
Hola Jesús, muy buenas las comparaciones. Yo es que no acabé de comprender la explicación de porqué dejan el ladrillo visto.
Sí que merece la pena contemplar el Palacio de Liria, para mí fue una sorpresa estupenda. Según nos contaron, a sus inquilinos no les gusta nada que les vean desde allí, y el “litigio” viene de antiguo, ¿qué querrán, que se cieguen las ventanas…?
Un abrazo
12 julio 2011 a 19:18
Mercedes
¡Hola Miguel! Desde luego que merece la pena el esfuerzo, pero es lo que ya hemos hablado, que parece que da miedo lo “antiguo” y a todo hay que darle un “toque” de modernidad. Parece que estamos todos de acuerdo en que es una pena la desaparición de las tejas.
Muchas gracias y besos
12 julio 2011 a 19:21
Mercedes
Hola Paco, ¿también en Zamora?… en el Conde Duque aún queda mucha obra, pero al menos hay alguna actividad y no estará cerrado años y años. Ojalá abran el mirador, las vistas deben ser excelentes
Un beso
12 julio 2011 a 19:29
Mercedes
¡Hola Manuel, me alegro de verte de nuevo! No hay nada que perdonar, estás en tu casa, además me encanta que nos cuentes tus recuerdos en este barrio tan maravilloso, tus fotos familiares deben ser un tesoro.
Volveré para ver la expo de Zitman, me apetece mucho, porque el domingo pasado no lo hice, y lo poco que vi de lejos, me encantó, así que espero tu post con impaciencia.
Qué suerte, poder ver esas caballerizas antes de restaurarlas…
Gracias a ti
Un beso
13 julio 2011 a 13:54
JOSE CASADO
Hola Mercedes. Parece que hay que ir a visitarlo, aunque con las criticas ya vertidas en los comentarios anteriores, a las cuales me uno, no se con que ojos lo vere. Quien visara estos proyectos de rehabilitación? No se si sera cuestion de dinero, de incompetencia, de ignorancia historica,….
Bueno, gracias por este post.
Un saludo.
13 julio 2011 a 16:26
Mercedes
Hola José,
hay cosas muy buenas, no dejes de ir a verlo.
gracias a tí!
saludos
16 julio 2011 a 11:07
Miguel Ángel
Aunque pueda parecer una ofensa no lo es. Me recuerda bastante a un corral de vacas.
16 julio 2011 a 20:21
Mercedes
Hola Miguel Angel, creo que no he visto nunca un corral de vacas…
Ahora este edificio es un centro cultural pero fue un cuartel y dentro había muchos caballos, y alfalfa y esas cosas
3 agosto 2011 a 22:07
mcarmen
Coincido en el poco acierto en la solución para los tejados, aunque la sala de exposiciones en la que se ha instalado la recomendable exposición de Cornelis me encantó. Aún falta mucho por abrir al público, así que gracias, Mercedes, por el adelanto.
Bss,
4 agosto 2011 a 20:37
Mercedes
Gracias a tí por tu visita M.Carmen.
La Sala es estupenda, y la que instalarán en el sótano creo tiene muchas posibilidades. Iremos viendo…
besos
25 agosto 2011 a 23:00
De Hospicio a Museo Municipal « Arte en Madrid
[...] de Ribera, un arquitecto Castizo. Ermita de la Virgen del Puerto. Cuartel del Conde Duque. Cuartel del Conde Duque (II). Like this:LikeBe the first to like this post. artedemadrid@gmail.com Los artículos y [...]