El artículo de hoy está dedicado a mi buena amiga Mar,
amante de los libros y de las librerías con encanto.
La calle de San Onofre es muy antigua, cuentan los cronistas que allí en tiempos medievales existió una ermita dedicada a este santo, cuando la zona, al norte de la villa, aún estaba formada por tierras boscosas surcadas por arroyos alejadas de la población. Según Pedro de Répide, la ermita ya estaba en ruinas en época de Carlos I, en la primera mitad del siglo XVI, tras haber sido casi destruida durante una batalla entre los soldados de Pedro I el Cruel y los de Enrique de Trastamara, allá por el siglo XIV.
Tres siglos después, la callejuela aparece representada en el plano de Texeira.
Es una calle cortita, pero con mucha vida. Nace en la calle de Fuencarral, alberga bares, una sala de arte, peluquería, una escuela de maquillaje… ofreciendo una mezcla de tradición y modernidad. Sus miradores y balcones de finales del XIX, como los del edificio de viviendas en el número 3, construido en 1890, se asoman al siglo XXI. En sus bajos se encuentra el Horno de San Onofre, que toma su nombre de la calle.
Los comercios tradicionales, como la vieja Colchonería en venta, van desapareciendo y dejan paso a otro tipo de establecimientos. Desgraciadamente, los nuevos tiempos traen también cosas feas, como los aparatos de aire acondicionado colgados en las fachadas, los sucios grafitis… y las farolas “modernas” que desentonan con todo.
Al abrigo del Horno, justo enfrente, en el nº 6, una nueva tienda llamada Tinta Roja, vende libros y vinos. Su escaparate es tan sugerente que invita a entrar.
Solo hace mes y medio que ocupan el lugar de una tienda delicatessen, la Gastrotteca, cuyo letrero se conserva, antes Colmao de San Onofre -también perteneciente a la cadena Horno de San Onofre-, quizá heredero de otro aún más antiguo, ¿el colmado del barrio?, quién sabe, seguramente algún vecino recuerde qué hubo aquí hace años.
La nueva tienda está decorada con muy buen gusto y sus estanterías de madera guardan todo tipo de prometedores libros y botellas de vino. Un buen detalle: en una de ellas han colocado la reproducción del cuadro de Pieter Brueghel el Viejo, El vino de la fiesta de San Martín, una bellísima y delicada pintura del gran maestro flamenco del siglo XVI, recientemente adquirido, restaurado y estos días expuesto en el Museo del Prado.
La joya del local es una antigua caja registradora, que aún funciona, aunque ahora su papel sea meramente decorativo y sirva de refugio a algunos libros bonitos y evocadores.
Además de vender libros y vinos, en el sótano presentan nuevas publicaciones, ofrecen exposiciones y dan clases de canto.
Al lado, en el nº 4, vivió el compositor Isaac Albéniz con su familia desde 1873 a 1882, desde los 13 a los 22 años, época de sus estudios en el Real Conservatorio de Música, como indica la placa del Ayuntamiento en la fachada.
La callecita termina en la calle de Valverde, frente a la Iglesia y Convento de Juan de Alarcón, las Alarconas -que hemos visto al principio perfectamente dibujados por Texeira en su plano-, uno de los tesoros del barroco madrileño.
Mucha historia y mucho arte en poco espacio, además de ricos panes, pasteles y vinos. La calle de San Onofre merece una visita.
por Mercedes Gómez
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ACTUALIZACIÓN 31 enero 2012
Gracias a los comentarios de Ramón, del blog en son de luz, y de María Rosa, que han organizado una deliciosa tertulia, hemos conocido a San Onofre y su historia, y hemos sabido que era el santo favorito de El Artillero, marido de La Latina.
Esta es la foto de la Puerta del antiguo Hospital de la Latina, actualmente en la Ciudad Universitaria, que me ha enviado María Rosa, en la que podemos ver al santo:
¡Gracias María Rosa, y todos!
Mercedes
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19 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
30 enero 2012 a 07:42
ensondeluz
¡Sí señora! ¡Esto es el arte de vivir en Madrid!
Yo creo que San Onofre se habría mudado con gusto desde la Tebaida, cambiado el pan que le traía el ángel por el del horno de su calle y optado por el vino de la gastroteca para acompañar los dátiles de los que se alimentaba.
Lo pintan con una alforja en la que nunca faltaban las vituallas necesarias a su alimentación… ¡Claro que el concepto de vitualla varía un poco de los desiertos de Egipto a las calles del viejo Madrid! ¡No en vano no está muy lejos de ese barrio la Calle de la Salud!
¡Gracias por tus descripciones, Mercedes!
Ramón Puig de la Bellacasa
30 enero 2012 a 13:49
José Casado
Hola Mercedes. Es una gran idea, la de escarbar un poco en esas viejas callejas de Madrid, tan llenas de historia, anecdotas y curiosidades.
Gracias por el post.
Un saludo.
30 enero 2012 a 15:26
elena asins
muy bien mercedes, como siempre un regalo más que nos das a todos los que te seguimos.
Viví en el centro de madrid desde los 7 años hasta los 15, no recuerdo la calle de san onofre, cuando vuelva a madrid, tengo que recorrerla y comer algún pastelito. . . ya se me hace la boca agua !
un gran abrazo y otra vez mil gracias,
elena asins
30 enero 2012 a 15:30
Mariarosa
Querida Mercedes, una vez más un acierto total y yo deseando ir a conocer esa tienda tan original
Siguiendo un poco el “hilo” de “ensondeluz” os cuento que, la fachada de la famosa y antigua puerta del Hospital de la Latina (como sabemos ubicada hoy en la CIudad Universitaria) la decoran, entre otros elementos, las esculturas de San Francisco y San Onofre… Santo ermitaño egipcio del siglo IV, también conocido como san Nuflo. “El Artillero”, el esposo de doña Beatriz Galindo le tenía gran devoción, le atribuía una de sus más comprometidas batallas, en la campaña de Vélez-Málaga, en 1487, mandando erigir allí mismo una capilla en su honor. También mandó dedicar una capilla a su nombre en la iglesia del Hospital,..Lo que él sin duda no imaginaba era que Mercedes nos iba a contar tanto y tan bien de la calle dedicada a su santo favorito…
30 enero 2012 a 19:34
antonioiraizoz
Hola Mercedes, consigues traernos el olor y el leve sonido de una calle a la imaginación. ¡Ahora tenemos que ir alli para disfrutarlo!
Abrazos
30 enero 2012 a 19:44
ROMO XIII
Hola Mercedes,
Linda y recoleta calle a pesar de la cercanía con la Gran Vía y la siempre bulliciosa calle de Fuencarral, hoy tan de vanguardia en moda juvenil.
Impagables apuntes de ensondeluz y Mariarosa.
Gracias por fijarte en una calle que por su estrechez y longitud parece insignificante y por lo que cuentas y los aportes, presume de luenga e interesante historia.
Un beso.
30 enero 2012 a 22:23
Mercedes
Hola Ramón, ¡muchas gracias a ti! Qué maravilla, me encanta tu aportación, ¡no se me había ocurrido pensar quién era San Onofre! Tu comentario es perfecto para completar el post, además escrito con mucho arte. Un lujo.
Gracias a ti, José. La verdad es que este post surgió por una pura casualidad el viernes, cuando fui por allí cerca, en busca de otra cosa y se me ocurrió fotografiar la colchonería, y ya que estaba por allí… y es que Madrid es una fuente continua de sorpresas.
Hola Elena, es un placer descubrirte cositas de Madrid. La calle de San Onofre es muy pequeña, no es de extrañar que pase desapercibida.
Gracias a ti por tu compañía!
Un beso
30 enero 2012 a 22:29
Mercedes
María Rosa, te digo lo mismo que a Ramón/ensondeluz, una maravilla lo que nos cuentas, y como dice Manuel, impagables vuestros comentarios, ¡muchas gracias!. Es precioso cómo habéis completado la historia de la calle. San Onofre y El Artillero… genial.
Hola Antonio, tu comentario es muy bonito, me alegra pensar que habéis paseado por allí con la imaginación, de momento… ¡ahora toca ir de verdad!
Hola Manuel,
Estuve también por Fuencarral, es increíble la transformación que ha sufrido la calle, tiene un ambiente estupendo.
Cuesta trabajo imaginar cómo sería todo eso hace siglos, con su ermita y sus riachuelos ¿verdad?, pero es bonito intentarlo.
Un beso.
30 enero 2012 a 22:59
J. J. Guerra Esetena
Hola Mercedes:
Precioso artículo. ¡¡Tanta historia concentrada en una calle tan pequeña!! Sólo los maestros como tú, sois capaces de descubrirla, tirando de ese hilo mágico que tan bien hilvanas.
Ah!! La tienda parece estar puesta con un gusto exquisito. Hay que visitarla.
Un abrazo, Jesús
30 enero 2012 a 23:55
Doña Umé
Hola Mercedes:
Allí mismo al lado del Horno, está la cafetería La Austríaca, que, según me dijo uno de los dueños lleva la friolera de 54 años funcionando.
Es uno de esos sitios de toda la vida, de los que cada vez quedan menos, regentado por toda la famila.
Toda la bollería, procede del Horno de S. Onofre.
Supongo, que estas buenas gentes conocerán un montón de historias acerca de esta calle y aledañas
El escaparate del Horno merece una paradita para admirar tanta creatividad.
Bonita entrada ,Mercedes.
Un beso.
31 enero 2012 a 17:00
mar
muchas gracias Merche por tu dedicatoria .Para mi muy interesante este post que embellece que desentraña la belleza de esta pequeña calle de Madrid y sus comercios de mayor interés : El Horno y La Librería /Vinacoteca….ambas cosas deliciosas..Seguro que a partir de ahora, cuando la recorra ,la disfrutaré doblemente:por lo que es y por lo que nos has enseñado.Un beso
31 enero 2012 a 17:41
MCarmen
Mercedes, cómo dices, una calle pequeña, pero a mi modo de ver, intensa. Soy incondicional del Horno de San Onofre desde hace tiempo, y conocía la placa de Albeniz, pero en lo de Tinta Roja, me has pillado en un renuncio. Tengo que remediarlo pronto!
Bss,
31 enero 2012 a 20:37
Mercedes
Gracias Jesús, siempre tan generoso, pero más que maestra soy curiosa
Espero que te guste la tienda
Un abrazo
Hola Ana,
¡pues habrá que ir a La Austriaca! Seguro que conocen la historia de la calle mejor que nadie y cuentan cosas interesantes.
Muchas gracias y un beso
31 enero 2012 a 20:41
Mercedes
¡Hola Mar!
Me alegra mucho que te haya gustado el post, y ojalá te guste la librería cuando vayas a verla. Ya me contarás.
Un beso
Hola M.Carmen! este tipo de sitios no se te resisten, conoces todo Madrid a la perfección, pero es que esta librería la acaban de abrir, seguro la hubieras descubierto pronto
Espero que te guste!
Un beso
1 febrero 2012 a 22:27
Mercedes
Hola otra vez Doña Umé, y todos:
esta tarde Churri y yo hemos estado en la calle de San Onofre con la intención de tomar algo y cotillear un poco en La Austríaca, pero ¡estaba cerrada! qué rabia,
otro día será…
besos
2 febrero 2012 a 02:55
Bélok
Una calle situada en un sitio estratégico de Madrid, junto a la Gran Vía. Muy caros los roscones en el horno San Onofre y ya no saben como antes, pero siguen siendo buenos. Excelente artículo Mercedes.
2 febrero 2012 a 21:23
Doña Umé
Hola Mercedes!
No se me ocurrió deciros que La Austríaca cerraba por las tardes. El trajín lo tienen por las mañanas, aunque no es un sitio especialmente bonito, pero ahora que todo son franquicias de por ahí, yo siempre procuro buscar lo tradicional para tomar el cafetito.
Discúlpame Mercedes y , cuando vayas por allí, a ver si te dicen de donde le viene el nombre de La Austríaca, tan curioso, y nos lo cuentas, Ellos son muy amables.
Con tu permiso, Mercedes:
Bélok: Cuando quieras te mando mi receta del Roscón (que no es mía).
“P’a” morirse de buenoooo…. y baratito ¡¡¡¡oiga!!!…. Ja, Ja,,,,
Muchas gracias y un beso.
3 febrero 2012 a 00:06
Mercedes
Hola Bélok, me alegro te haya gustado,
fíjate, a mí esta callecita me parece siempre un pequeño barrio, un “micromundo” castizo… a espaldas de la Gran Vía, casi lejos, pero es una sensación mía.
¡Ah, anímate con el roscón de doña Umé!
3 febrero 2012 a 00:12
Mercedes
Querida doña Umé, ¡no te preocupes!, aprovechamos la visita a un lugar cercano (que espero contar en otro post en un futuro próximo) para intentar conocer la cafetería que, aconsejada por ti, seguro merece la pena. Coincidimos en nuestro gusto por los lugares tradicionales y cálidos, no necesariamente los más bonitos del mundo.
Habrá que ir a desayunar un sábado, y si me entero de algo, cuenta con ello
Un beso