En nuestros paseos por el Madrid subterráneo hemos visitado bellas galerías de antiguos viajes de agua, contemplado muros de pedernal escondidos y recorrido mágicos pasadizos, siempre con emoción y alegría. Nos hemos sentido aventureros y felices, imaginando cómo pudo ser la vida en el pasado más remoto, en nuestro querido y misterioso Matrice, en el Mayrit árabe, en ese Madrid medieval de escarpado suelo surcado por arroyos… nuestra fantasía ha volado hacia tiempos difíciles pero sugerentes.
Sin embargo existe un período de nuestra historia demasiado duro, demasiado reciente, que nos cuesta revivir, la guerra que asoló Madrid durante tres años, desde julio de 1936 hasta abril de 1939.
Desde ese primer y caluroso verano del año 36, cuando la vida de la ciudad se vio sorprendida y amenazada por la guerra y las incertidumbres, las calles de Madrid y los madrileños fueron bombardeados sin piedad, sobre todo los barrios más humildes, los barrios donde vivían los obreros. Sobre todo de noche.
Pocos días después del inicio de la guerra comenzaron los bombardeos, de madrugada. Los vecinos se cobijaban donde podían, en los sótanos de las casas, muchos bajaban a los andenes del metro, algunas noches se llevaban un colchón… terribles momentos, esperando el amanecer.
Pocos meses después la República comprendió que era necesario construir refugios que protegieran a la población más débil de los continuos y crueles bombardeos. Se abrieron galerías subterráneas por toda la ciudad.
Ya sabemos que la historia de Madrid se esconde en el subsuelo, también la de la guerra. Esconde restos de la actividad militar, búnkeres, refugios de campaña…. Y restos de los refugios en los que la población civil intentaba ponerse a salvo de las bombas.
Uno de los refugios que se conservan, hoy atravesado por un colector del alcantarillado, es el de Cuatro Caminos, frente al antiguo Hospital de Jornaleros.
El Hospital -actualmente rehabilitado y ocupado por oficinas de la Comunidad de Madrid-, construido por Antonio Palacios entre 1909 y 1916, establecimiento benéfico para obreros, fue incautado por las Milicias Populares y utilizado como hospital de sangre con el nombre de Sanatorio de Milicias Populares. Se cree que entonces se abrió una puerta en el muro norte, que se asoma a la calle de Raimundo Fernández Villaverde, que permitía el acceso más rápido al refugio cercano.
El refugio antiaéreo construido para los habitantes del barrio de Cuatro Caminos y acaso para el Hospital tiene la belleza de la arquitectura sencilla con sus bóvedas de ladrillo, pero también nos transmite la desdicha allí sentida.
Es difícil mirar con frialdad los bancos tan pobres, sentarse en ellos y no pensar en las escenas que debieron ocurrir en aquellos años dramáticos. La espera y la lentitud del paso del tiempo, y la angustia. Familias, sobre todo mujeres y niños que lloran y se abrazan a ellas, también hombres temblorosos que no quieren demostrar su miedo.
El Madrid subterráneo a veces esconde tristeza, pero estas galerías, antiguo refugio de guerra en el barrio de Cuatro Caminos, y ese banco que nos inspira desconsuelo, forman parte de nuestro patrimonio histórico y personal.
Por : Pedro Jareño y Mercedes Gómez
Localización y fotografías : Pedro Jareño
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18 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
26 febrero 2012 a 19:55
34bm
No dejais de sorprendernos con las incursiones subterráneas. Menudo hallazgo.
Bajo la calle Artistas se supone que se hizo un refugio, hay documentación. Se aprovechaban zonas con acceso al mismo nivel por haber pendiente, como sería el caso.
Gracias por las fotos.
26 febrero 2012 a 20:15
Angel Alda
Excelente ejercicio de empatía con unas gentes que vivieron el drama de la guerra sin otra posibilidad de evasión que sufrir en silencio y correr hacia los refugios tan pronto como las sirenas anunciaban la llegada de la aviación. De los obuses de la artilleria era mas dificil protegerse. Llegaban a cualquier hora desde las posiciones de la artillería franquista en el oeste de Madrid. El metro, refugio antiareo por excelencia, tuvo que ser complementado por una red de refugios excavados con urgencia. En muchos barrios de Madrid se improvisaron esas defensas. Yo recuerdo los restos del refugio, miserable agujero, en la esquina de Franciaco Silvela con lo que es hoy Principe de Vergara. En aquel solar una tapia de ladrillo pretendía ocultar el acceso a una especie de hueco que te llevaba a un subsuelo parecido al de las fotos que publicais. Mas pobre, mas misero si cabe. Los chicos del barrio nos apañabamos, hablo de finales de los 50, para penetrar con unas teas, ni siquiera teniamos linternas, en el fondo del hueco y recorrer con mas miedo que verguenza los escasos veinte metros del pasillo así como un espacio mas amplio al final del todo en el que se percibían las huellas de unas letrinas improvisadas.
Gracias Mercedes
26 febrero 2012 a 22:29
Antonio
El subsuelo, como bien dices, Mercedes, esconde numerosas sorpresas que están fuera del alcance del común de los ciudadanos. Gracias por informarnos y traernos fotografías de todo ello.
Saludos desde la Dehesa de la Villa,
Antonio
26 febrero 2012 a 23:58
Doña Umé
La de veces que habremos pasado por allí admirando el Hospital de jornaleros, sin conocer esta historia tan triste .
Entran escalofríos viendo esa cueva, e imaginando a las pobres gentes que no tenían otro remedio que meterse allí aterrorizados, buscando protección.
Gracias Pedro y Mercedes por descubrirnos tantas cosas interesantes.
Un abrazo para los dos, que sóis mi pareja favorita.
27 febrero 2012 a 09:16
antonioiraizoz
Son fotos que hablan por si solas, del lado oscuro de la naturaleza humana y Madrid también ha sido testigo de esta barbarie.
Enhorabuena, Mercedes y Pedro.
Abrazos.
27 febrero 2012 a 12:07
CHURRI
Hola Merche enhorabuena por este trabajo del cual no tenia ni
idea de que el gobierno de la República habia construido este
tipo de refugios y además seguimos visitando el barrio por el
subsuelo porque hace unos dias nos llevabas de paseo por
los bajos de la estación de N.Ministerios quiero felicitar también
al amigo Jareño para que nos siga descubriendo las entrañas
de nuestro Madrid.
besos y gracias.
27 febrero 2012 a 12:26
elena asins
muy bien mercedes, pero que muy bien ! todo esto hay que gritarlo muy alto, muy alto para que se oiga en los oídos que no quieren escucharlos, ni saberlo y que quieren ocultarlo. . . ignominia !
gracias mercedes, gracias !
elena asins
27 febrero 2012 a 12:47
matritensisMatritensis
Me encantan estos post, como siempre estupendos, qué envidia poder meterse ahí!
Besos y más, más post de este tipo!!
27 febrero 2012 a 12:50
jose casado
Hola Mercedes. Triste recuerdo de lo “cenutrios” que podemos llegar a ser los humanos. Es la misma sensación que cuando veo alguno de los bunkers que quedan por ahi., (Parque del Oeste. Parque de la Cuña Verde, etc.), pero que esta bien que de vez en cuando nos acordemos para no repetir.
Por otro lado, margifico aporte, de algo que desconocia totalmente, y que no deja de ser curioso.
Gracias y un saludo.
27 febrero 2012 a 19:18
Mercedes
Hola 34bm, gracias a ti por tu visita y tu información.
Hola Angel, muchas gracias, no nos ha resultado difícil, desgraciadamente casi todos tenemos referencias directas de lo que debió ser aquello, un drama como bien dices. Te agradecemos también que nos cuentes tus recuerdos, las cosas vividas son la mejor información que podemos tener.
Gracias Antonio, tenemos la inmensa suerte de contar con Pedro, que conoce el subsuelo de Madrid muy muy bien.
Es verdad, doña Umé, es una historia muy triste, pero real.
Gracias y abrazos para tí
Sí, Antonio, las fotos de Pedro hablan por sí solas, son un documento extraordinario.
un abrazo
Querido Churri, me alegro de que te gusten nuestros paseos, y los maravillosos descubrimientos de Pedro.
Besos
Elena, gracias a ti por tu apoyo.
¡Hola Matritensis! Nos alegra que te gusten nuestros posts.
besos
Hola José, es duro pero hay que conocerlo, es nuestro pasado reciente.
¡Muchas gracias a todos por vuestros comentarios!
Pedro y Mercedes
27 febrero 2012 a 19:59
Francisco
Buen reportaje.
Nos vais contando la historia de Madrid “sorbo a sorbo”.
En las guerras se exhibe la parte mas bestial del hombre, y sus consecuencias suelen pagarlas los menos afortunados, tanto el el frente como en la retaguardia.
Mas reportajes, por favor.
Un abrazo.
27 febrero 2012 a 23:10
Mercedes
Hola Francisco, esa es nuestra intención, seguir contando la historia de Madrid y que ojalá los reportajes sean de vuestro agrado.
Muchas gracias y bienvenido.
Un abrazo
28 febrero 2012 a 08:38
Mariarosa
Ayer me despisté pero esta mañana llevo un rato recorriendo tu entrañable post y todos los buenos comentarios que se han hecho…Yo tampoco tenía ni idea de este refugio pero había oído que se hicieron varios aunque creo que lo más socorrido eran los túneles del Metro…Mi abuela, bisabuela y tios paternos pasaRON aquí en Madrid la guerra y vivían en la plaza de Manuel Becerra…¡¡la de veces que mi aubela me contó el horror de bajar a esa estación de Metro, efectivmanete con colchones y mantas…
Está muy bien, creo que es necesario recordarlo con la emoción que tú lo haces…Y además con las imagenes que nos aporta Pedro es mucho mas valioso.
Gracias a los dos
28 febrero 2012 a 10:05
J. J. Guerra Esetena
Hola Mercedes:
Evocar aquellos momentos, aquella gente encerrada en un espacio tan cerrado… nos pone la carne de gallina. Enhorabuena por el post.
Un abrazo, Jesús
28 febrero 2012 a 10:22
ROMO XIII
Triste legado de un pasado fraticida y recientísimo que, a pesar de sus horrores, no conviene olvidar, tan solo para que no volvamos a caer en el mismo error.
Interesante documento que conocía por boca de mi madre, que fue una de sus usuarias pues por entonces vivía en la calle Hernani.
Felicidades al tandem Mercedes-Pedro y viceversa.
Un beso.
28 febrero 2012 a 11:07
Bélok
Has logrado que me ponga triste Mercedes. Que noches más amargas pasarían allí familias enteras. Menos mal que esa etapa pasó y hoy en día empezamos a superarlo. Como siempre, estás que te sales, magnífico post.
28 febrero 2012 a 20:58
Mercedes
Hola María Rosa, cualquier guerra es terrible, en este caso además es que es la historia de muchos de nosotros, de nuestras familias…
Sí, Jesús, las fotos lo dicen todo y nos causan pena.
Manuel, ¿tu madre visitó este refugio? ¡uf, qué impresión!
Bélok, eso es lo más importante, que es el pasado y que algo así no vuelva a ocurrir nunca.
¡Gracias a todos, besos y abrazos!
7 marzo 2012 a 00:02
Un refugio de la guerra civil en Ventas « Arte en Madrid
[...] este refugio de uso militar como el de Cuatro Caminos destinado a la protección de la población civil que visitamos hace unos días, ocultos en el [...]