Algunas de las esculturas que Velázquez trajo de Italia a mediados del siglo XVII para su rey Felipe IV se perdieron en el incendio del Alcázar en la Nochebuena del año 1734, otras se conservan en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando -como las espléndidas Flora y Hércules-, en el Palacio Real y en el Museo del Prado.
En el Prado, en el extremo sur de la planta 0, a continuación de la Sala 75, existe una estancia circular de grandes ventanales que se asoman a un patio con una fuente donde se encuentran varias esculturas clásicas. Es la Sala 74. Alrededor de una esplendorosa Ariadna dormida hay ocho estatuas procedentes de talleres romanos, copias de originales griegos.
Una de ellas es la figura de Dioniso, enamorado de Ariadna. De autor anónimo, fue esculpida en mármol hacia el año 150. Se trata de una de las esculturas adquiridas por Velázquez en su segundo viaje a Italia. El joven protagonista de numerosas aventuras en su vida en la tierra, aparece como un dios desnudo representado con su don, el vino, que según las palabras de Eurípides calma el pesar de los apurados mortales y los ofrece el sueño y el olvido de los males cotidianos.
En la primera planta, en la Sala 15a dedicada a la pintura mitológica de Velázquez hay otras dos piezas, vaciados en bronce. Una de ellas, El niño de la espina, aunque encargada por el pintor en Roma, hoy existen dudas sobre su procedencia, y se cree que este vaciado pudo ser realizado en Madrid a partir del original.
La otra es La Venus de la concha, sugerente y delicada figura femenina.
Esta obra, y el Hermafrodito, son dos de las más hermosas, y valiosas ya en tiempos de Felipe IV a juzgar por el precio con el que aparecen en los inventarios.
El pintor las instaló entre la Sala de los Espejos y la Galería del Cierzo del Real Alcázar. Ambas son copias de originales romanos -actualmente en El Louvre- contemplados por Velázquez en los jardines de la casa de los Borghese en Roma. Admirado, encargó su vaciado en yeso al escultor Matteo Bonucelli y posteriormente, hacia 1652, su fundición en bronce.
Las estatuas tienen algunas variaciones respecto a los originales fruto de la creatividad del artista, por ello aparecen firmadas por M.B.
El Hermafrodito es una joya de la colección. A partir del original griego del siglo II a. de C. se creó la copia romana en mármol en el siglo II d. de C. de la cual Bonuccelli realizó el vaciado encargado por Velázquez.
Es tan bella que ha sido ubicada en un lugar privilegiado del museo, la Sala central nº 12 dedicada al más grande pintor, Diego Velázquez, cerca de Las Meninas, como en el siglo XVII cuando ambas obras se encontraban en el Alcázar solo para disfrute del rey. Colocada en el centro de la estancia, podemos rodearla y observar de cerca su gran belleza, algo turbadora, ver las líneas perfectas del hijo de Hermes y Afrodita, y conocer su leyenda.
La historia de Sálmacis y Hermafrodito, de la mitología griega, que cuenta Ovidio en su Metamorfosis. Ella, ninfa de un lago de Caria, al contemplar al joven, quedó cautivada por su gran belleza.
….a menudo coge flores. Y entonces también por azar las cogía
cuando al muchacho vio, y visto deseó tenerlo…
Aprovechando el baño de su amado lo abrazó con pasión quedando sus cuerpos unidos y convertidos en uno. Un solo cuerpo de formas femeninas y sexo masculino.
La escultura es algo inquietante, como la historia en la que se inspira. Según los expertos del Museo del Prado su gran calidad técnica la convierte en una obra maestra que supera al original.
Se dice que Velázquez se inspiró en ella para pintar su sensual Venus del espejo.
Por Mercedes Gómez
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Fuentes:
Catálogo exposición El Real Alcázar de Madrid. Ed. Nerea, Madrid 1994.
Revista Rinconete del Centro Virtual Cervantes. Las estatuas de Velázquez.





15 comentarios
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2 marzo 2012 a 21:20
jesus olivan
Precioso Mercedes y una cita muy interesante del conjunto de la colección traida por Velazquez.. Muchas gracias
2 marzo 2012 a 22:39
MaríaRosa
Nuestro querido y nunca bastante ponderado Museo del Prado que encierra tanta belleza y que Mercedes nos va contando con tanta sabiduria…Gracias Mercedes
2 marzo 2012 a 23:20
Mercedes
Gracias Jesús,
nos hubiera gustado darnos un paseo por las galerías del Alcázar… ¿a que sí?
Hola MaríaRosa, ¡gracias a tí!
besos
3 marzo 2012 a 03:15
Bélok
Eso es lo que me encantaría, darme una vueltecita por el Real Alcázar. La verdad es que no tengo ni idea que tipo de construcción sería, tenemos tan pocos datos. Velázquez tenía que tener mucha sensibilidad ya que así lo demuestra con su amor al arte. Muy buen post Mercedes.
3 marzo 2012 a 10:11
antonioiraizoz
Así da gusto. Primero los trae Velazquez y luego nos lo cuenta Mercedes mucho mejor que Robert Graves en sus “Mitos” de enrevesada lectura.
Gracias por el delicioso post.
Un abrazo
3 marzo 2012 a 21:25
ensondeluz
¡ Un motivo que nos das para volver al Prado, Mercedes !
Precisamente en mi fugaz visita a Madrid, de la que he espigado algo en mi blog (gracias por tu comentario), querría haber tenido tiempo para ver algunas cosas en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde me descubres que algunas de las esculturas que Velázquez trajo de Italia se encuentran, ¡nuevo acicate que yo ignoraba! Por cierto, cuando vuelvas por el Botánico mira a ver si te tropiezas con el gazapo que vagabundea por ahí…
Me ha emocionado también tu entrada sobre el refugio frente al antiguo Hospital de Jornaleros. Trabajé casi ocho años en esa zona y, sin saberlo, he debido pasar por encima de esos túneles en las que tantas horas de ansiedad pasaron muchos madrileños .
Un abrazo
Ramón
3 marzo 2012 a 22:33
Mercedes
Hola Bélok, la verdad es que más que un Alcázar hay varios alcázares, el muy desconocido de los Trastamara, el de los sucesivos Austrias, con sus muchas reformas desde Carlos I… este de Felipe IV, Gómez de Mora y Velázquez… es fascinante, quizá más por lo misterioso, como bien dices. Nos apuntamos a una visita a través del tiempo ¿a que sí?
¡Gracias por tu comentario!
3 marzo 2012 a 22:36
Mercedes
Gracias a ti Antonio, pero los dioses me libren de pretender dar una lección sobre mitología (no tengo ni idea)
Me alegra te haya gustado el post.
Un abrazo
3 marzo 2012 a 22:49
Mercedes
Hola Ramón,
El Museo de Bellas Artes, aunque mucho más discreto que el Prado, está lleno de tesoros, es maravilloso, me encanta pasear por sus salas y subir y bajar por sus escaleras, el edificio solo ya merece la pena. He hablado varias veces de él en este blog y espero seguir haciéndolo porque cada vez que lo visito descubro cosas nuevas.
Tu viaje a Madrid habrá sido fugaz, pero has disfrutado, elegiste buenos lugares para pasear… muchas gracias por dedicarme esas fotos tan bonitas del Botánico, me ha hecho mucha ilusión. Volveré pronto, y si veo al conejito, ojalá, le saludaré de tu parte (a veces me he encontrado con gatos, que tampoco se han dejado fotografiar, pero nunca vi un gazapo).
abrazos
3 marzo 2012 a 23:57
ROMO XIII
Hola Mercedes,
¡Qué difícil es elegir entre todas las obras que citas!
Un día en la sala 12 me quedé embelesado con El Hermafrodito y obvié totalmente a Las Meninas, ¿eso es pecado?.
¡Qué maravilla de patrimonio tenemos! Y pensar que hay gente a quien no le interesa lo mas mínimo…
Un beso para ti y otro para Velázquez.
4 marzo 2012 a 08:15
Velázquez y los mitos griegos | Conocer el Arte | Scoop.it
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4 marzo 2012 a 16:03
Mercedes
Hola Romo XIII, es verdad, ¡tenemos tantas joyas a nuestra disposición! es una suerte, pero ya sabes que hay gente pa tó.
Me encanta imaginarte contemplando la escultura, sin hacerle caso a las Meninas… la verdad es que las Meninas son maravillosas y ya le dedicamos muchas miradas, también se las merece la escultura, que corre el riesgo de ser ignorada, ¡así que de pecado nada!.
Un par de besos, de mi parte y de Velázquez (creo que le parecerá bien).
4 marzo 2012 a 20:44
churri
Qué casualidad Merche ayer estuve con mi amigo Pepe en el Prado
ya sabes para ver la Gioconda española y claro nos dimos una vueltecita por estas salas de los Velázquez ,Murillo ,El Greco etc
y nos quedamos contemplando esta maravilla de El Hermafrodito
pues para mi tiene un atractivo especial asi es que
enhorabuena otra vez.
un beso Churri
4 marzo 2012 a 22:33
Mercedes
Hola Churri, fuiste por fin a ver a nuestra Gioconda restaurada, es preciosa… seguro lo pasasteis bien. No es casualidad
es que nos gustan estas cosas, pasearse por las salas del Prado y ver esas obras de arte una vez más, es un privilegio.
gracias, guapo
un beso
16 mayo 2012 a 20:44
La diosa Atenea en Madrid « Arte en Madrid
[...] es la primera vez que evocamos aquí los mitos griegos, hace poco hemos conocido la historia de Dioniso y Ariadna, de Sálmacis y Hermafrodito… pero [...]