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Continuando nuestros paseos en busca del Madrid medieval hoy os invito a detenernos en la calle del Codo, un discreto callejón situado a espaldas de la plaza de la Villa, donde comienza.

No es fácil imaginar cómo sería la zona en los siglos X y XI, recordemos que estaba habitada por población árabe, que vivía de la agricultura y la ganadería, conformando los arrabales de la primera medina mayrití. A causa de la imparable expansión de la villa las construcciones fueron surgiendo en torno a los tortuosos caminos que sin duda surcaban las tierras. La calle del Codo pudo ser uno de ellos.

Por entonces la plaza de la Villa no existía, al menos tal como la conocemos hoy. Los gruesos muros aparecidos en la esquina con la calle Mayor, como comentamos hace unos días, indican que por allí pudo discurrir la segunda muralla árabe.

Mucho después, en el siglo XV, cuando Madrid ya era una ciudad cristiana y la plaza de San Salvador, hoy de la Villa, se había convertido en lugar principal (lugar de reunión del Concejo y de mercado), allí construyeron sus casas los poderosos Lujanes. Hacía mucho tiempo que la hipotética segunda muralla árabe pudo ser levantada frente a estos terrenos pero no podemos dejar de preguntarnos, si existió, cómo influyó en las construcciones aledañas, entonces y posteriormente.

Casas de los Lujanes

Allí nació la hoy llamada calle del Codo, en la plaza de la Villa, para dirigirse a la plaza del Conde de Miranda.

Calle del Codo

La calle recibió esta denominación por su forma, similar a un brazo doblado, y no fue la única. Existió la calle del Codo a San Pedro (actual Travesía del Nuncio), la calle del Codo a la de los Preciados (hoy Callejón de Preciados)… hubo bastantes calles del Codo y del Recodo… Una de las más antiguas, y la que conserva el nombre es la que hoy recorremos.

En su inicio se encuentra la bella puerta de entrada a la Torre de los Lujanes, como sabemos sede de la Sociedad Económica Matritense.

Continúa rodeando la Torre y la Casa de los Lujanes, sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Una placa de cerámica nos lo recuerda. Unos pasos más adelante, tras una de las rejas, otra placa indica la existencia de una Biblioteca.

Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

A continuación se encuentra, desde el siglo XVII, el Convento de Corpus Christi de religiosas jerónimas recoletas, conocido como Convento de las Carboneras. Por ello, en algún momento la vía fue conocida como de Nuestra Señora de la Carbonera. Enfrente, la fachada lateral de un edificio de viviendas proyectado en 1768 por Pablo Ramírez de Arellano sobre terrenos que pertenecían al Convento, según consta en la Planimetría de Madrid.

A la izquierda, entrada al Convento de las Carboneras (calle del Codo vista desde la plaza del Conde de Miranda)

La calle del Codo es breve y estrecha, no figura en la lista de calles importantes, ni exhibe fachadas monumentales, sin embargo su sinuoso trazado y sus magníficos edificios, con la ayuda de nuestra imaginación, nos ofrecen un paseo por la Historia de Madrid.

Por Mercedes Gómez

En julio de 1992 fue inaugurado un nuevo museo en Madrid bajo el slogan Descubre tu ciudad. Tenía un buen objetivo, explicar nuestra historia de una forma sencilla y didáctica, el desarrollo urbano desde la prehistoria hasta nuestros días. Recibió el nombre de Museo de la Ciudad.

Dos años después, por Navidad, en el exterior fue instalada una versión moderna de nuestro símbolo, el Oso y el Madroño. Se trata de un escultura diseñada por José Ramón Poblador realizada en granito negro por los canteros municipales.

calle Príncipe de Vergara nº 140

La primera planta ha acogido hasta hace poco estupendas exposiciones temporales. Entre las últimas, algunas de Fotografía memorables, como las dedicadas al Madrid Literario de Caballero Bonald y Navia, y al Archivo Ragel.

La segunda planta está dedicada a las infraestructuras y fuentes de energía (gas, agua, alumbrado, etc). La tercera nos ofrece un recorrido precioso, de la Prehistoria, pasando por el Madrid musulmán, romano, de los Austrias… hasta la Ilustración.

Interior de una cabaña Neolítico 3.000 a. C. (escala 1/2)

Se exponen varias maquetas de la Villa de Madrid, una de ellas dedicada a las Puertas y Portillos, donde podemos ver desde la Muralla de la Almudena (siglo IX) y la Primera Medina (X) a la Cerca de Felipe IV (1625).

Puertas y Portillos de Madrid, siglo XVII.

Finalmente llegamos a la cuarta planta, dedicada a los siglos XIX y XX. Una de las joyas del centro es la gran Colección de maquetas de edificios, infraestructuras y proyectos arqueológicos (muy interesante la que reproduce las excavaciones de la Plaza de Oriente en los años 90 del pasado siglo).

Madrid, siglo XX.

Otro de los aspectos destacados en este museo es cómo a través de objetos domésticos o de cuidado personal nos muestra detalles de la vida cotidiana de nuestros antepasados. Estuches de manicura, álbumes de cromos, un tostador de frutos secos, viejas estufas, rizadores de pelo del siglo XIX… un montón de recuerdos curiosos del pasado, y valiosos.

También proporcionan una gran información acerca de la sociedad que vivieron nuestros abuelos y bisabuelos. Un cartel recomienda la Máquina de coser Singer nº 20, ideal para las niñas… tu hija se sentirá mujercita ante la máquina que viste a sus muñecas, afirma.

La Fotografía y la Cartografía ayudan a lo largo de todo el recorrido a explicar nuestra Historia. Creo que es el único lugar en el que se puede contemplar la evolución urbana de Madrid a través de sus planos, tan útiles para conocer la evolución de nuestra ciudad, y tan poco conocidos.

A pesar de hallarse fuera del circuito de los grandes museos y alejado del centro, el Museo de la Ciudad ha sido uno de los museos municipales más frecuentados. Aunque lejos de los 186.000 visitantes del año 1995, el pasado año recibió 106.000, más que el Museo de  los Orígenes (45.000), siendo solo superado, entre los museos públicos de la ciudad, por el Templo de Debod y el Planetario, dos lugares magníficos pero no relacionados con nuestra historia.

Hace tiempo que se rumoreaba sobre su cambio de sede. Cuando comenzaron las obras en el antiguo Palacio de Telecomunicaciones para convertirlo en oficinas del Ayuntamiento se habló de que sus fondos podrían ser trasladados al nuevo Palacio de Cibeles.

Definitivamente, el Museo de la Ciudad va a desaparecer.

Maqueta Plaza de Pontejos

Hubo un tiempo en que el museo tenía mucha vida. Algunos días en el Salón de Actos de la planta baja se proyectaban películas, imágenes del Madrid Antiguo, Madrid en el recuerdo, a cuyos pases acudía bastante público. Recuerdo aquellas mañanas de domingo con agrado. También había una librería.

El domingo pasado el edificio estaba casi vacío, no creo llegáramos a diez personas las que nos encontrábamos paseando y curioseando por allí. Ya han comenzado a llevarse piezas, seguramente a los almacenes municipales, otras simplemente estaban apagadas, como los elementos audiovisuales o interactivos. El museo cerrará sus puertas el día 31 del presente mes de julio, en agosto será vaciado y en septiembre comenzarán las obras para convertir el edificio en oficinas para el área de Economía del Ayuntamiento. Parece que el nuevo Palacio en Cibeles no es suficiente para las necesidades de este Consistorio.

Es una pena. Quedan unos días para despedirse pues ya nunca, es lo más probable, volveremos a ver todo este material junto, sobre todo las maquetas. Según se ha publicado en la prensa, las piezas serán repartidas entre el Museo de los Orígenes, el de Historia y “algunas entidades vinculadas a las obras”.

Folleto del museo (agotado)

No es el museo de las grandes obras pictóricas, escultóricas, etc., para eso existen otros, y su relato de la Historia de Madrid sería mejorable sin duda, como todo, pero es sorprendente que ayer mismo se ha podido leer en la prensa que el museo, que lleva veinte años abierto (diez de ellos bajo el mando municipal), cierra además de para ahorrar, por “la escasa calidad de la mayoría de piezas de sus colecciones”, según la nueva directora general de Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento de Madrid.

Es un museo bonito, que cuenta nuestra evolución, de forma muy apropiada para los niños o personas que quieran iniciarse en el descubrimiento de nuestro Madrid, en el fondo tan desconocido.

La directora general ha dicho también respecto al Museo de Historia, antiguo Museo Municipal, que “es un objetivo prioritario abrirlo”.  Ojalá.

Si no, cuando todos los museos estén cerrados o eliminados, propongo solicitar a las autoridades que nos dejen visitar los almacenes municipales, por favor.

Por Mercedes Gómez

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NOTA:

En Madrid existen ocho Museos Públicos de propiedad municipal, que el pasado año 2011 recibieron algo más de 617.000 visitas, de las cuales casi 229.000 fueron al Templo de Debod y 134.000 al Planetario, ambos muy bonitos, pero nada que ver con la Historia de Madrid.

A continuación, el Museo de la Ciudad acogió más de 106.000 visitantes.

La Ermita de San Antonio de la Florida, 86.000 y el Museo de los Orígenes 45.000. El Museo de Historia, cerrado, gracias a las exposiciones temporales tuvo algo más de 17.000. También cerrado, del Museo de Arte Contemporáneo no se han contabilizado visitas. Tampoco hay datos del Museo Arte Público o Museo de Escultura al aire libre en la Castellana.

Fuente : Anuario estadístico Ayuntamiento de Madrid

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Museo de la Ciudad
Calle del Príncipe de Vergara 140.
Hasta el 31 de julio de 2012.

Hoy tengo el placer de recomendaros la lectura de un artículo maravilloso e invitaros a conocer una imagen desconocida del Alcázar de Madrid que se encuentra en la Colegiata de Pastrana, Guadalajara. Su autor es David Gutiérrez Pulido.

David es Historiador del Arte. Y me atrevo a decir que el arte, además de su profesión es su afición, por eso cuenta las cosas, por escrito o de palabra, con mucho rigor pero también con pasión y de forma amena, doy fe.

David, querido amigo, se nos ha ido a vivir a Londres, pero desde allí sigue contándonos muchas cosas interesantes gracias al blog que hace pocos meses decidió abrir, un blog sobre la Historia del Arte, el arte español en Londres, y muchas cosas más.

Su último post, al que me refería al principio, es un estudio completo sobre una pintura que descubrió hace unos años durante uno de sus viajes a lo largo y ancho de este mundo, esta vez en Pastrana, que representa los Milagros de San Isidro. Análisis exhaustivo de la composición del cuadro, técnica pictórica… y encantadora descripción del paisaje madrileño, el Alcázar, la puente Segoviana… y los personajes, San Isidro, su mujer Santa María de la Cabeza, el patrón Iván de Vargas y su lacayo… sus atuendos…

“En la localidad de Pastrana (Guadalajara), en el interior de la Colegiata de la Asunción de la Virgen, se halla entre sus muros una obra pictórica anónima que representa los milagros de San Isidro Labrador. Al fondo, y como paisaje integrador de la escena, aparece una imagen del antiguo Alcázar de Madrid, quizás algo imaginativo pero basado enteramente en la realidad.

En su blog podéis leer el artículo completo, merece la pena: Imagen del Alcázar de Madrid en la Colegiata de Pastrana (Guadalajara).

Gracias a todos, espero que os guste.

Y gracias a tí David, por (aunque ahora un poquito más lejos) estar siempre ahí,

¡te damos la bienvenida!.

Mercedes

Las Escuelas Pías de San Fernando fueron el primer colegio perteneciente a la Orden de los Padres Escolapios creado en Madrid, anterior a las Escuelas Pías de San Antón de la calle de Hortaleza.

El Convento y Colegio de San Fernando, fundado en 1729 por el padre rector de las Escuelas Pías, se instaló en la calle del Mesón de Paredes, en el barrio de Lavapiés, en los terrenos donde en 1617 se había levantado el Hospital de Nuestra Señora de Montserrat perteneciente a la Corona de Aragón, en la esquina de la entonces calle de Cabestreros con Tribulete.

Plano de Texeira (1656)

El número de alumnos acogidos fue aumentando poco a poco, así que tras la adquisición de otras casas en el mismo solar se decidió construir un nuevo Colegio más espacioso encargándose el proyecto a Francisco Ruiz, uno de los notables arquitectos madrileños de la primera mitad del siglo XVIII, arquitecto de la Corte y Villa de Madrid, como él mismo firmó en algún documento.

Recorriendo despacio la calle del Mesón de Paredes y sus alrededores se encuentran las huellas de antiguos conventos, recuerdos de fuentes cuyas aguas en el pasado ofrecían eróticas promesas, una de las cuales se conserva, la Fuente de Cabestreros, iglesias y tabernas centenarias, corralas… y se intuye la presencia de los arquitectos castizos que de un momento a otro imaginamos se van a cruzar con nosotros camino de su casa, ataviados con casacas y calzones a la francesa o acaso con chaquetillas cortas como las de los majos del barrio…

Francisco Ruiz, que nació en Barajas hacia 1680, casado con María Campoy y con tres hijos, tuvo sus casas principales en la calle de la Encomienda. Casi de la misma edad que Pedro de Ribera, quien recordemos nació y vivió en este barrio, fueron vecinos y probablemente se conocieron. Sin duda, el barroco, primero de Ardemans y luego de Ribera, influyó en él. Y, aunque la arquitectura oficial estuviera dominada por estos dos arquitectos, Ruiz también recibió algunos encargos y se movió en el ambiente de la Corte.

El otro maestro de Ribera, José Benito de Churriguera, curiosamente, quince años antes también había nacido en la calle Mesón de Paredes, en el nº 2, como nos recuerda una placa.

En 1734 Ruiz proyectó la planta del Colegio, del Convento y su Iglesia, y tres años después comenzó su construcción.

Tras la muerte del arquitecto en 1744, José Álvarez continuó con las obras del conjunto que finalizaron en 1791, exhibiendo una arquitectura heredera de la del siglo XVII. La fachada principal daba a la calle de Mesón de Paredes, actual número 68, aunque el Colegio tenía una entrada por la calle del Tribulete.

Escuelas Pías de San Fernando, foto de A.Passaporte (Archivo Loty, Fototeca Ministerio de Cultura)

En el interior de la iglesia, sus altares guardaban una colección de esculturas de gran valor, en madera policromada a tamaño natural, obra de los más renombrados escultores. Un San Juan Bautista de Manuel Pereira, un San José y una Virgen de las Angustias  de Juan Adán… y varias obras de Alfonso Bergaz, entre ellas una imagen de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías.

En el siglo XIX se acometieron varias obras de ampliación del Colegio que llegó a tener unas buenas instalaciones, biblioteca, gabinete de Historia Natural, de Física, comedor para los alumnos internos, sala de visitas, etc.

Desgraciadamente en 1936 llegó la guerra civil, tras la cual solo quedaron en pie las ruinas de la iglesia: la fachada, parte de los muros, el crucero con el tambor de la cúpula y algunos elementos decorativos.

Fachada de la iglesia de las Escuelas Pías. Mesón de Paredes.

Tambor de la cúpula.

En los años 40 en parte del solar, con fachada a la calle de Embajadores, se construyó el Mercado de San Fernando, obra de Casto Fernández-Shaw.

Mercado de San Fernando

Después, hacia 1950 en el solar de la calle del Tribulete donde estuvo el Colegio, se inauguró el Cine Lavapiés. En sus bajos se encontraba la Sala de Fiestas famosa en los años 50, Moulin Rouge, o El Molino Rojo, como se anunciaba a veces, la más típica de Madrid, que estuvo abierta hasta el comienzo de los años 80.

En 1979 el cine, que llevaba cinco años cerrado, fue convertido en el Teatro Lavapiés, hasta 1984 en que fue cerrado. Tres años después el Ayuntamiento adquirió el edificio con el proyecto de crear un museo, teatro, local para representaciones de zarzuela… incluso se llegó a hablar de su nombre, el futuro Centro de Casticismo. Pero pasaban los años y lo único que prosperaba era el deterioro del lugar, por eso en 1993 cuando llegaron las máquinas de obra los vecinos creyeron que comenzaba la restauración del edificio, sin embargo lo que pudieron contemplar fue su demolición, llevada a cabo por decisión del nuevo Consistorio.

Los locales del viejo cine, en el nº 16 de la calle del Tribulete, estaban catalogados con el máximo nivel de protección (que en cualquier caso implicaba que la nueva construcción debería ser dedicada al mismo uso cultural) por lo que su derribo provocó bastante polémica entre los vecinos y la prensa.

La historia de las Escuelas Pías es también la historia de la plaza creada sobre las ruinas de la antigua Inclusa y el Hospital de Maternidad que ocupaban el solar contiguo a las Escuelas, en el nº 66 de Mesón de Paredes.

Foto de S. Yubero (Biblioteca virtual Madrid)

El edificio fue derribado. En su lugar se construyeron varias viviendas y un parque, uno de los tres inaugurados el día 15 de mayo de 1973.

En la esquina una placa recuerda que en la Inclusa vivió Eloy Gonzalo.

Se crearon tres plazas ajardinadas con numerosos árboles de distintas especies, arbustos, hiedras, césped y bancos. La plaza de la Corrala, de la Iglesia y del Sombrerete.

Alrededor de las ruinas de la iglesia se creó un jardín que se comunicaba con la plaza del Sombrerete formando casi una única plaza.

Los jardines del Sombrerete fueron adornados además con una fuente, copia de la Fuente de los Delfines que se encontraba -y que continúa- en la plaza de San Ildefonso. Un artístico caño de vecindad de hierro fundido que representa dos delfines entrelazados.

Desde hace unos años la del Sombrerete es conocida como la plaza de Agustín Lara. En 1975, nuevamente en mayo, fue inaugurada la estatua dedicada a este músico muy querido en nuestra ciudad, autor entre otras obras del famoso chotis Madrid. La estatua de bronce es obra del escultor mexicano Humberto Peraza, y el pedestal de granito fue costeado por el Ayuntamiento. En una foto de aquellos años se ve que fue situada de espaldas a Mesón de Paredes, mirando hacia los jardines. Al otro lado de las escaleras que bajaban al jardín se aprecia la fuente.

(En “Madrid en sus plazas” de M. Jiménez)

En 1999 comenzaron las obras de construcción de un aparcamiento bajo la plaza, siendo retirada la escultura. El proyecto global fue obra del arquitecto José Ignacio Linazasoro. Los trabajos finalizaron en 2001.

Agustín Lara volvió a la plaza, al lugar que hoy ocupa, junto a las ruinas.

Entre 2001 y 2004 se puso en marcha el proyecto realizado por el mismo arquitecto para la restauración y rehabilitación de las Ruinas de las Escuelas Pías con el fin de convertirlas en biblioteca y la construcción de un aulario para la Universidad Nacional a Distancia (UNED). Sobre el solar del teatro, que estaba vacío desde que fue derribado, se construyó el Aulario.

Y en las ruinas de la iglesia se creó la Biblioteca.

 

Entre ambos, la nueva construcción y las viejas ruinas, separadas por el gran desnivel de la calle del Mesón de Paredes, se construyó una escalera que por un lado distribuye las dependencias del nuevo edificio y por otro se asoma a la biblioteca instalada en la iglesia.

Los materiales utilizados, la cálida madera y el sencillo ladrillo junto al hormigón, ayudan a la integración de las nuevas estructuras con las antiguas.

Arriba nos espera una acogedora terraza desde la cual podemos asombrarnos una vez más contemplando los tejados bajo el cielo de Madrid.

La idea era integrar la Biblioteca en las ruinas, sin alterarlas, de forma que conservaran su aspecto sugestivo y romántico.

Todo el proyecto estaba condicionado por los restos del edificio primitivo. Por una vez, lo nuevo se supeditó a lo viejo, los restos del pasado no se exhiben como un mero adorno sino que son valorados en sí mismos.

Los altares del templo ahora vacíos rodean el nuevo y confortable espacio lleno de libros y luz. Sobre el arco de medio punto de la emblemática rotonda aunque un poco maltrecho pervive el Escudo de las Escuelas Pías sostenido por dos ángeles, obra de Alfonso Bergaz, como símbolo y recuerdo de la historia de esta institución en el barrio de Lavapiés y en Madrid.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
José Ferrándiz. El templo de San Fernando y su olvidado tesoro artístico. Revista de la Biblioteca: Archivo y Museo del Ayuntamiento, nº 11, jul. 1926.
Virginia Tovar. Tres proyectos del arquitecto madrileño del siglo XVIII, Francisco Ruiz. Revista de la Biblioteca: Archivo y Museo del Ayuntamiento, nº 1-2, 1977.
Margarita Jiménez. Madrid en sus plazas, parques y jardines. Abaco Ediciones 1977.
ABC
, 15 mayo 1973.
El País
, 5 nov. 2001

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