En los comienzos del siglo XVII, según el Tesoro de la Lengua Castellana (Sebastián de Covarrubias, 1611) un Pasadizo era “el pontido [puentecillo] que se haze en una calle para pasar de una casa a otra”.

En el siglo XIX la RAE (1817, 5ª ed. Imprenta Real) lo definió como “El paso estrecho que en las casas ó calles sirve para ir de una parte a otra atajando camino”. Esta definición sigue vigente hoy día.

Los cambios en la definición de las palabras en cierto modo pueden explicar la evolución de las formas arquitectónicas y su significado.

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Escribir en el blog es divertido. Buscar o descubrir por azar obras de arte, lugares o edificios, fotografiarlos, leer sobre ello, pensar, escribir su historia y lo que nos sugiere… pero muchas veces una de las mejores cosas que acompaña al trabajo en un artículo es el intercambio con los amigos que participáis en él y a menudo aportáis información interesante. Eso es lo que ha ocurrido en el último post sobre los Pasadizos volados, que hoy actualizamos gracias a vuestra ayuda.

María Rosa, a quien como sabéis gracias a su estupendo blog, le encanta viajar tranquilamente por España, me ha escrito hablando de los pasadizos que recuerda. Uno que había muy bonito en la plaza de Cervantes en Alcalá de Henares, otro en El Escorial que comunica la Universidad María Cristina con el Monasterio. Fuera de Madrid, los restos del Pasadizo convertido en museo dedicado al Duque de Lerma en esta localidad; en este caso se trata de una gran galería elevada sobre una arquería que formó parte de una intrincada red de pasadizos que comunicaban su Palacio con varios conventos. Fueron edificados en los inicios del siglo XVII, igual que el que el poderoso valido de Felipe III construyó en Madrid en su Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

Pasadizo del Duque de Lerma (Lerma. Foto: María Rosa Fernández)

Por mi parte no he podido evitar viajar un poco más lejos y recordar la maravillosa ciudad amurallada de la isla griega de Rodas en la que se encuentran dicen las calles medievales mejor conservadas de Europa que en verdad nos trasladan al pasado.

Calle de los Caballeros, Rodas (Grecia).

En Madrid, sin apenas rastros de la arquitectura medieval y desaparecidos todos los pasadizos del siglo XVII y XVIII, excepto el hueco que recuerda el paso que unía el Palacio de los Lasso de Castilla con la iglesia de San Andrés, mostrábamos solo dos, ambos del siglo XX. El de la Casa de Cisneros con la Casa de la Villa de 1909, y el del Congreso en la Carrera de San Jerónimo.

Pero no son los únicos pasadizos que existen actualmente en nuestra ciudad. David y Antonio, estimados amigos, a quienes conocéis por su habitual y siempre interesante participación, y por sus magníficos blogs, nos han aportado ejemplos nuevos. Curiosamente ambos tiene una cosa en común, David, con su Historia del Arte y Antonio en su Pessoas en Madrid buscan las huellas de Madrid en otras capitales o países europeos, Londres en el primer caso, y Lisboa, Portugal, en el segundo.

David nos ha recordado que existe otro pasadizo volado junto a la iglesia de San Nicolás, la más antigua de Madrid. Y Antonio nos ha trasladado al pasadizo de San Ginés. Los de San Nicolás y San Ginés no son exactamente corredores voladizos sino edificaciones sobre un arco, sobre un pasadizo encubierto. Pero ambos evocan sin duda las antiguas construcciones medievales.

El pasadizo de San Nicolás o Travesía del Biombo une las calles de Juan de Herrera y del Biombo.

Se trata de una construcción aneja a la iglesia construida probablemente en el siglo XIX, cuando hacia 1825 la orden de los italianos Padres Servitas se hicieron cargo del templo y aquí se instalaron.

Lo más llamativo es que este pasadizo de ecos medievales fue construido en uno de los rincones de Madrid que mejor conservan el antiguo trazado árabe mayrití de forma que se convierte en un recuerdo de tiempos pasados a los que viajamos con facilidad pasando bajo el arco junto al ábside del templo cuya torre del siglo XII es, exceptuando la muralla, la construcción más antigua de la Villa.

Algo parecido ocurre con el Pasadizo de San Ginés, otro de los rincones con más encanto del viejo Madrid. El edificio y el arco adosados a la iglesia quizá fueron construidos ¿también en el siglo XIX?. En cualquier caso, en la Planimetría General realizada en el siglo XVIII la casa junto al templo ya aparece representada unida formando parte de la misma manzana, y el callejón cerrado a la altura del arco.

Finalmente, Antonio nos descubre en pleno barrio de Salamanca un pasadizo volado muy sencillo de los años treinta del siglo XX, que recupera su función inicial que comentábamos el otro día, la meramente utilitaria.

Une la calle de Espartinas con el Pasaje de General Mola, así llamados hoy día después de un baile de nombres a lo largo de los años. En el nº 8 de la primera se encuentra la entrada al pasadizo y a la tienda de materiales de construcción cuyo escaparate exhibe tejas y ladrillos.

En fin, muchas gracias a María Rosa, a Antonio y a David, que me ha enviado las definiciones y una información interesantísima sobre los pasadizos encubiertos, y a todos los que con vuestros comentarios enriquecéis y animáis este blog, y nos acompañáis en nuestros paseos por Madrid. Es un placer.

Mercedes

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ACTUALIZACIÓN 13 enero 2013:

Actualizamos el artículo con dos fotos que ilustran algunas de las sugerencias que nos hizo Fernando Moreno en sus comentarios, el pasadizo volado del Palacio de Santa Cruz, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores, visto desde la calle Concepción Jerónima.

Palacio de Santa Criz

Palacio de Santa Cruz

Y la galería que se encuentra en la Quinta de Vista Alegre.

Quinta de Vista Alegre

Quinta de Vista Alegre

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