María Blanchard fue una de las grandes pintoras del siglo XX, una de las protagonistas de la vanguardia en los comienzos del siglo. Sin embargo su arte, por distintas razones, y su vida, llena de interrogantes, no son tan conocidos como sin duda merecen.
Mucho se ha escrito sobre su aspecto físico y el sufrimiento que le ocasionaba. Había nacido jorobada. Durante largo tiempo se dijo que la causa había sido una caída de su madre embarazada, pero la realidad es que nació con una doble desviación de columna y otros problemas debido a un defecto genético, cuenta Gloria Crespo, que ha estudiado la vida y la obra de la artista y ha realizado el documental 26, Rue du Départ – Érase una vez en París.
No solo era su aspecto, bajita y contrahecha, sino que durante toda su vida esa malformación provocó muchos problemas de salud y fuertes dolores. Dormía en un sillón, recostada siempre hacia el mismo lado. Mucha fortaleza debía ser necesaria para vivir así.
Sus biógrafos han relacionado siempre esta desgracia con su pintura, felizmente hoy día se ha comenzado a desligar ambos aspectos dando a su arte la importancia que merece, y a valorar la valentía que siempre tuvo como artista y como mujer que supo adaptarse a los tiempos y a las dificultades.
María Gutiérrez Blanchard nació en 1881 en Santander. Animada por su padre, que también pintaba, en 1903 con veintidós años María se trasladó a Madrid para estudiar y formarse como pintora.
En 1909 obtuvo una beca gracias a la cual fue a París. Tal vez la vida entre la gente “corriente”, en Santander, en Madrid y en Salamanca donde dio clases de pintura, era demasiado dura, siempre objeto de burlas y rechazo. En París, entre los artistas, encontró la libertad y se sintió apreciada.
En 1912 se instaló en Montparnasse, en 26 rue de Départ, donde compartió piso y estudio con Diego Rivera y entabló contacto con Juan Gris.
María sufrió mucho por su deformidad pero debía tener una personalidad fuerte. Fue aceptada con cariño y estima en el grupo de artistas, la mayoría hombres, que protagonizaron la época más vanguardista. Todos hablaron muy bien de ella, no solo de su arte sino su bondad, generosidad, incluso de la belleza de su rostro, sus manos, su pelo… y la admiraron. Llegaron a ser muy importantes en su vida sus grandes amigos los pintores Rivera, Gris y André Lhote.
Después de experimentar con el Fauvismo y otros estilos se convirtió en una de las mejores y más puras representantes del Cubismo.
Diego Rivera y María Blanchard (que al parecer también compartieron estudio en la madrileña calle de Goya) fueron dos de los pintores que participaron en la exposición organizada en 1915 por Ramón Gómez de La Serna, Los pintores íntegros.
El periódico La Esfera recogió el acontecimiento en un artículo firmado por S.A., irónico y cruel contra Ramón, los artistas y contra el Cubismo en general. La muestra resultó escandalosa para el Madrid de comienzos del siglo XX. De la Srta. Gutiérrez (así se refería a María Blanchard el autor del artículo) decía que “cuando quiere dibujar dibuja admirablemente, según puede apreciarse en su repugnante cuadro titulado Madrid”. En la revista Mundo Gráfico José Francés aplicaba el mismo calificativo al desnudo pintado por María Blanchard. Aquella pintura, en algún lugar llamada Venus de Madrid, hoy día está desaparecida.
La Esfera junto al texto publicaba una foto en la que a la izquierda se puede apreciar con dificultad otra de las obras de María expuesta en aquella memorable muestra, otro desnudo femenino, Nu o Eva, actualmente conservada en el Museo Nacional de Arte Moderno de París.
En 1916 se fue definitivamente a París, a pesar de que la guerra mundial continuaba. La vida no debía ser fácil en esas circunstancias, pero allí permaneció María. Ya nunca volvió a vivir en España.
Así como Juan Gris continuó investigando las posibilidades del Cubismo, en los años 20 María Blanchard volvió a la figuración, en lo que se llamó el retorno al orden. Ella tomó el camino del realismo mágico, alejándose de Gris, pictórica y personalmente.
A pesar de todo cuando en 1927 su gran amigo murió se sintió muy afectada y sufrió una gran crisis espiritual y, podemos imaginar, vital. Pero continuó pintando.
Murió en París el día 5 de abril de 1932, recién cumplidos los 51 años. Una breve nota en los periódicos franceses comunicó el “fallecimiento de una pintora española, María Blanchard, después de larga y penosa enfermedad”.
Dos días después en España Luz. Diario de la República recogió la noticia. El escritor Corpus Barga le dedicó un bonito artículo en el que hablaba de cómo la artista que era un duendecillo en su estudio de Montparnasse había sido tragada por el silencio y pedía a las mujeres españolas que salvaran su memoria. La visión del arte en 1932 ya no era la de 1915, por suerte.
La Unión Republicana Femenina recogió la llamada y el día 1 de junio de 1932 se celebró un homenaje. A las siete de la tarde en el Ateneo de Madrid, junto a Clara Campoamor, se reunieron un grupo de artistas y escritores. Ramón Gómez de la Serna que tanto la había apoyado, Concha Espina que era famila suya, y Federico García Lorca que leyó su Elegía a María Blanchard.
Luego la artista cayó en el olvido, con escasas excepciones. En 1962 una galería madrileña le dedicó una exposición. En 1981, centenario de su nacimiento, fue objeto de un homenaje y otra muestra. Y poco más.
Por fin el año pasado 2012, a los 80 años de su muerte, en varios lugares se ha recordado su figura (Museo de Arte Moderno de Santander, Fundación Botín, estreno del mencionado documental en Matadero Madrid). Además, podemos admirar algunas de sus obras en la planta 5ª del Espacio Telefónica en la Gran Vía acompañando a su admirado Juan Gris.
Finalmente en las salas de la 3ª planta del Museo Reina Sofía, una vez más marco perfecto para una exposición, se nos ofrece una gran retrospectiva dedicada a esta gran artista a la cual pertenecen los cuadros de las fotos anteriores.
Hasta el próximo 25 de febrero podemos visitar la muestra que “quiere reivindicar a esta artista española que vivió la pintura con todas sus incertidumbres y convicciones y que llegaría a ser una de las grandes figuras de la vanguardia.”
Además de una magnífica selección de su pintura, el museo ha reunido las imágenes que existen de la artista, fotos, dibujos y alguna caricatura.
Toda una vida, corta pero intensa, dolorosa y creativa, bajo el cristal de una vitrina.
por Mercedes Gómez
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Bibliografía:
El Heraldo de Madrid, 8 marzo 1915
Mundo Gráfico, 17 marzo 1915
Luz, 7 abril 1932
Luz, 31 mayo 1932
Hoja del Lunes de Madrid, 5 enero 1981
El País, 31 enero 2012. Un documental rescata la figura cubista de María Blanchard.
El País, 5 nov. 2012 Gloria Crespo. Contra el olvido de María Blanchard.
Museo Reina Sofía
Exposición María Blanchard – hasta el 25 de febrero de 2013
Edificio Sabatini, Planta 3











17 comentarios
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24 enero 2013 a 01:31
Cocidito madrileño
Magnífica monografía!!
24 enero 2013 a 06:41
info@ocioenfamilia.com
Estimada Mercedes, de nuevo agradecerle su artículo, como siempre tan cuidado y completo. Reciba un saludo cordial, Maribel Orgaz
24 enero 2013 a 09:55
Antonio Iraizoz
Hola Mercedes,
Todo en María Blanchard resulta conmovedor, desde su vida a su pintura. Es curioso cómo en su etapa de realismo mágico se puede adivinar el pincel femenino lo que no ocurre tanto en la cubista.
Ella, Gris, Modigliani, Cardoso y tantos otros murieron muy jóvenes pero con el tiempo suficiente para dejarnos una obra imperecedera.
Gracias por darnos este regalo con tu artículo.
Abrazos.
24 enero 2013 a 10:20
Isabel
Me ha gustado mucho tu artículo porque desde que descubrí a María Blanchard leo todo lo encuentro sobre ella y he podido disfrutar mucho con las exposiciones que este año le han dedicado tanto en Santander como en Madrid. Solo he echado en falta en tu bibliografía la “Elegía” que Federico García Lorca escribió sobre ella.
24 enero 2013 a 12:45
Manuel Romo
Pequeña gran mujer e indiscutible gran artista, infravalorada al igual que la mayoría de sus coetáneas que optaron por las artes plásticas, Delaunay, Alcayde, Lempicka, Maruja Mallo, etc.
Salvo excepciones, qué desafortunado haber nacido mujer con vocación de artista, desde la Edad Media hasta bien entrado el siglo XX.
Un beso.
24 enero 2013 a 12:47
J. J. Guerra Esetena
Hola Mercedes:
Resulta gratificante que, paso a paso, la figura de María Blanchard vaya situándose en el lugar que le corresponde. ¡Qué triste aquel Madrid de principios de siglo que acogió con tanto desprecio la exposición de Gómez de la Serna!
Felicidades por el artículo. Abrazos, Jesús
24 enero 2013 a 20:34
Mercedes
Gracias, Eduardo!
Hola Maribel, ¡gracias!
Hola Antonio,
es cierto lo que dices, en su etapa cubista parece que siguió la estela de Juan Gris, luego ya su pintura quizá fue más “personal” y por tanto femenina. Pero en todo fue buena. Y desde luego su historia conmueve…
como la de esos otros pintores que citas.
¡Muchas gracias a ti!
Un abrazo
24 enero 2013 a 20:40
Mercedes
Hola Isabel,
me alegro mucho de que te haya gustado, qué bueno que hayas podido ver todas las exposiciones. A mí me hubiera gustado mucho ver el documental que estrenaron en Matadero, ojalá vuelvan a ponerlo…
El ir descubriendo detalles de su vida y su personalidad me ha resultado apasionante. Como dice Manuel, fue una pequeña gran mujer.
La Elegía la cito en el texto, y la he leído, es preciosa. Aunque no la incluí en la bibliografía tienes razón, da mucha información de lo que fue María Blanchard,
¡muchas gracias por tu comentario!
24 enero 2013 a 20:43
Mercedes
Hola Manuel, es muy bonito tu comentario.
Cuesta trabajo aceptar lo difícil que ha sido siempre el mundo del arte (entre otros) para las mujeres. Menos mal que las cosas van cambiando.
Un beso.
24 enero 2013 a 20:49
Mercedes
Hola Jesús, ¿a que sí?, leer las crónicas de la época resulta demoledor, su obra la calificaron de repugnante… no me extraña que se volviera a París…
Por suerte las cosas han cambiado y se está recuperando a esta gran artista.
Y de Ramón ¿qué vamos a decir?, demasiado avanzado para el público de entonces.
¡Muchas gracias!
Un abrazo
25 enero 2013 a 17:48
Maríarosa
Todo lo de María Blanchard es interesante y conmovedor, su vida y su obra…y muy merecido su resurgir en las últimas y muy buenas exposciones, domcumental etc. Una vez mas coincidimos en gustos
25 enero 2013 a 20:11
Mercedes
¡Hola María Rosa! me alegro que coincidamos una vez más…
Besos
26 enero 2013 a 10:26
J. Casado
Hola Mercedes. No conozco mucho de esta mujer, pero tuvo que pasarlas canutas, por ser mujer, por ser artista, por su problema físico…en fin, menos mal que nos ha quedado su obra, en donde su etapa cubista es fascinante.
Un saludo.
26 enero 2013 a 19:54
Mercedes
Pues sí, José, tuvo que luchar contra todo, pero dejó su obra para nuestro disfrute. A mí también me gusta mucho su etapa cubista.
Saludos.
31 enero 2013 a 09:52
ensondeluz
Hola Mercedes,
Me alegra mucho que difundas esta exposición, que hables de María Blanchard. En España se ha tardado demasiado en “rescatarla”. En Francia hace mucho que la habían reivindicado. Allí, en el Centro Pompidou, la descubrí con admiración hace muchos años.
Como a Toulouse-Lautrec, pero por partida doble, pues era mujer -¡y por aquellos años!-, su discapacidad física y el estigma que se le asociaba no le hicieron la vida fácil, sino todo lo contrario.
Saludos
Ramón
31 enero 2013 a 22:00
Mercedes
Hola Ramón, muchas gracias por tu comentario.
Me ha gustado hablar sobre esta pintora pues, como tú, creo que su admirable figura merece un reconocimiento, es una buena noticia saber que en Francia ya lo hicieron.
Saludos
18 marzo 2013 a 11:08
emilio guerra