You are currently browsing the category archive for the ‘Arquitectura’ category.

Tal como ocurrió con las nuevas Escuelas que se construyeron con el fin de intentar llegar a casi todos los barrios madrileños, con la llegada de la República en 1931 se elaboró un Plan General de Mercados con el objetivo de mejorar el sistema de abastecimiento de alimentos. Los planes abarcaban tanto los mercados centrales como la venta al público que por entonces en gran parte se realizaba en las calles, en puestos al aire libre, con la consiguiente falta de higiene y el escaso control.

Imperó una nueva visión de las características que debía reunir un edificio para albergar este tipo de servicios que había nacido en los años 20 y culminó en los años 30. El Racionalismo y la funcionalidad dominaron los proyectos que por entonces se emprendieron. Bajo la dirección de Luis Bellido, Jefe de los Servicios Municipales de Arquitectura, se planificaron los Mercados Centrales de Frutas y Verduras, de Pescados y de Leche. El Matadero y Mercado de Ganados ya existía, obra del propio Bellido. Y se programó la creación de Mercados de Distrito, de los cuales solo algunos pudieron inaugurarse antes de la guerra.

La visión de la arquitectura oficial cambió radicalmente, la funcionalidad pasó a ser lo más importante frente a la forma o los elementos decorativos, que prácticamente desaparecieron. El objetivo no era construir mercados bonitos o crear grandes obras arquitectónicas sino facilitar la conservación de los alimentos, su almacenamiento y exposición. Lo importante era la luz, la higiene y la facilidad para la actividad en el interior de los mercados.

La construcción de los mercados centrales fue encomendada a Francisco Javier Ferrero Llusiá, uno de los arquitectos madrileños más notables, autor entre otras obras del emblemático Viaducto.

Nació en Madrid en 1891. Hijo de Luis Ferrero Tomás, y hermano de Luis Ferrero Llusiá, hay que destacar la huella de esta familia de arquitectos en nuestra ciudad.

Javier Ferrero comenzó colaborando con su padre. Sus primeros trabajos estaban influidos por la arquitectura regionalista, el monumentalismo de Antonio Palacios y el neobarroco de los años 20. Se conservan espléndidos edificios en la calle de Manuel Cortina 6, Goya 77 y Cedaceros 4. También es suyo el edificio de la Tenencia de Alcaldía de la Latina en la Ribera de Curtidores.

Con la reorganización de los servicios del Ayuntamiento, asumió un papel muy importante como arquitecto municipal. Entre 1932 y 1933 ejecutó el proyecto de Bellido para el Matadero de aves y gallinas. Además, entre otras cosas, como decíamos, le fue encomendada la construcción de los mercados centrales.

En 1931 se inició la del nuevo Mercado de Pescados junto a la Puerta de Toledo. El proyecto del Mercado de Frutas y Verduras, en Legazpi, había sido aprobado en 1930 aunque no se comenzó a construir hasta abril del año siguiente. Ambos fueron inaugurados en abril de 1935.

El Mercado de Frutas y Verduras, entre la plaza de Legazpi, la calle Vado de Santa Catalina, avenida del Manzanares y calle Maestro Arbós, ocupó una parcela triangular junto al río. Fue construido en hormigón, con cerramientos de ladrillo visto, en colaboración con el ingeniero José A. Peña Boeuf.

frutas

Calle Maestro Arbós

Las naves se adaptaron al terreno de más de 30.000 metros cuadrados perteneciente a la antigua Dehesa de la Arganzuela, llamado el Pico del Pañuelo, alrededor de un gran patio destinado a los vehículos.

frutas entrada patio

Patio. Plaza de Legazpi.

En 2006 fue destinado a albergar la sede de la Concejalía de Urbanismo, entonces en la calle Guatemala, en cuyo proyecto el anterior alcalde de Madrid tenía previsto construir un rascacielos en el interior del antiguo mercado.

frutas av manzanares

Vado de Santa Catalina esquina avenida de Andalucía

frutas3

Río Manzanares

El plan nunca se llevó a cabo, surgieron otros que tampoco prosperaron. Durante un tiempo fue almacén municipal y alojó la Oficina de Objetos Perdidos, pero actualmente está sin uso. El paso del tiempo y la crisis económica han permitido que esta construcción, una de las más puras del racionalismo madrileño, se conserve casi íntegra.

El Mercado Central de Pescados, ubicado entre la glorieta Puerta de Toledo, calle Capitán Salazar Martínez, calle de la Arganzuela, la plaza del Campillo del Mundo Nuevo y la Ronda de Toledo, se adapta a un solar trapezoidal de más de 16.000 metros cuadrados con enorme desnivel de terreno. Igualmente el material utilizado fue el hormigón armado.

pescados1

Puerta de Toledo

Las plantas unidas por rampas, la lonja de contratación y los puestos de los asentadores, los almacenes de salazones y escabeches… desaparecieron en los años 80 del siglo XX en que el antiguo mercado, cerrado hacía tiempo, fue rehabilitado y convertido en el Centro Comercial Puerta de Toledo.

pescados2

Calle Capitán Salazar esquina calle Arganzuela

Hace tres años la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid cedieron el edificio a la Universidad Carlos III, que hoy ya ocupa una parte del antiguo mercado y pasará a ser de su propiedad totalmente en 2016.

pescados3

Plaza del Campillo del Mundo Nuevo

A partir de 1934 Ferrero también levantó el tristemente demolido Mercado de la Plaza de Olavide, otra de nuestras joyas racionalistas.

En 1935 el mismo Ferrero proyectó el Mercado Central de Leche, que no llegó a construirse.

De los tres mercados construidos, como decíamos, el único edificio que subsiste tal como fue proyectado es el de Frutas y Verduras de Legazpi. Si nos decidimos a dar un paseo por los alrededores, caminando desde Legazpi por el Paseo de la Chopera, llegamos a la plaza del General Maroto, donde, frente a la Casa del Reloj del Matadero, se encuentra el Edificio Parque Sur, obra de Ferrero junto a José de Azpiroz y el ingeniero José Paz.

parque1

Pº de la Chopera 41

No es un mercado, pero sí otro magnifico ejemplo de la arquitectura racionalista de la época. Son los Talleres del Parque Automovilístico del Ayuntamiento de Madrid, otro edificio de los servicios municipales levantado entre 1933 y 1935.

parque2

Una placa del Colegio de Arquitectos junto a la puerta de entrada que nos recuerda que “este edificio de estilo racionalista forma parte del conjunto de instalaciones municipales realizadas durante la II República” puede servir como resumen del modesto homenaje a este brillante arquitecto.

parque puerta

Javier Ferrero es también el autor de la Imprenta Municipal.

Murió el 27 de octubre de 1936, con solo 45 años de edad.

Por : Mercedes Gómez

——–  

Bibliografía:

PEÑA BOEUF, A: “El mercado de frutas y verduras de Madrid. “, Revista de Obras Públicas, 1.1.1935.
“Nuevos mercados centrales en Madrid. “, La Construcción Moderna, 15 mayo 1935.
La Libertad 30 junio 1935
CASAS RAMOS, María Encarnación: “El arquitecto Francisco Javier Ferrero. “, Villa de Madrid, . nº 86, 1985-IV, pp. 33-42.

 

Como sabemos, la existencia de los baños públicos en Madrid se remonta a los orígenes de la Villa. Los musulmanes trajeron a Mayrit, como a todas las ciudades de Al Andalus, los baños o hammam.

Igual que sucedió con los viajes de agua, los baños fueron una herencia de la cultura romana. Las termas romanas eran edificios destinados al ocio, lugar de baño pero también de encuentro, lectura, ejercicio… Solían tener tres salas principales: la piscina fría (frigidarium), la tibia o templada (tepidarium) y la caliente (caldarium). De la misma forma, los baños árabes además de lugares para la higiene también lo eran para la relación social, a lo que se añadía la ablución o purificación religiosa. Heredaron esa filosofía del agua y los contrastes de la temperatura como elemento de limpieza del cuerpo y del alma. Inspirados en las termas romanas, normalmente estaban formados por tres salas abovedadas contiguas, el cuarto frío (bayt al-barid), templado (bayt al-bastani) y caliente (bayt as-sajun), además de otras estancias.

Hay constancia de los baños árabes madrileños en algunos documentos antiguos. Como ya vimos, Manuel Montero Vallejo habla en sus libros de los baños que se encontraban junto al Barranco por donde entonces fluía el Arroyo de San Pedro, hoy calle Segovia, y que continuaban existiendo en los siglos XIII y XIV. Estaban situados cerca de la iglesia de San Pedro, al norte del zoco, o azoche viejo, que visitamos hace unos días, situado en la Plaza de la Paja. Muy cerca, el profesor situó una mezquita que debía existir también aún en el siglo XV.

Recordemos que el zoco se solía improvisar en las calles, normalmente cerca de los dos centros de la vida social, la mezquita y los baños. Y que el primer zoco pudo existir en la plaza de San Salvador, hoy de la Villa, cerca de la mezquita principal, la de la Almudena, en la actual calle Mayor. Podemos imaginar que no demasiado lejos existieron unos baños. ¿Acaso algunas de las cuevas abovedadas que se conservan en las proximidades pudieron pertenecer a los baños islámicos del Mayrit más antiguo?.

Hoy día podemos revivir la experiencia de aquellos baños árabes en la calle de Atocha nº 14, en Hammam Al Andalus y, como promete su eslogan, bañarnos en la historia. Sus sótanos abovedados fueron rehabilitados en los comienzos del siglo XXI para recrear unos hammam, con toda su magia, donde descansar y aislarnos por un rato de la ajetreada vida diaria.

El edificio, uno de los más antiguos de Madrid, con trescientos años de historia, se ubica en la calle Atocha esquina Concepción Jerónima, en la antigua manzana 159 en la que se encontraba la Iglesia y Convento de Santo Tomás, derribados en 1875, sobre cuyos terrenos se levantó la actual Iglesia de Santa Cruz.

Manzana 159, Casa nº 3.

Manzana 159, Casa nº 3.

Hoy el nº 14 de la calle de Atocha corresponde a la Casa nº 3 que a mediados del siglo XVIII era propiedad del Convento, como casi toda la manzana.

atocha 14

Calle Atocha 14

Los aromas, la música suave, el agua tranquila… todo invita al descanso y a recordar el pasado madrileño nada más entrar en el recinto.

entrada al hammam

En la rehabilitación ejecutada entre 2002-2003 han cuidado hasta el último detalle conservando en la medida de lo posible los materiales originales, sobre todo el ladrillo de los muros y las bóvedas centenarias.

ladrillo y azulejos

Según cuentan en el propio establecimiento, el Hammam se halla sobre la estructura de un antiguo aljibe con bóveda de cañón, del siglo XVIII.

Foto: Hammam Al Andalus

Foto: Hammam Al Andalus

Para conseguir el mejor ambiente, en los elementos de nueva construcción, combinados con los originales, se han utilizado materiales como el mármol, la pizarra, azulejos artesanales y estuco.

piscina fria

Son muchos los detalles evocadores de aquellos años alrededor de 1700 en que en esta esquina las Casas que llaman de la Torrecilla se surtían del viaje de agua de la Fuente Castellana. Como un precioso y antiquísimo pozo hoy convertido en fuente moderna gracias al grifo del que ahora mana agua fresca.

pozo

Además de las piscinas a diferentes temperaturas, como antaño, hay una sala de vapor y otra de reposo en la que se puede disfrutar de una Fuente de té y del Rincón de los Aromas, donde se elije la esencia para el masaje, rosa, lavanda, ámbar rojo… Dedicado a Madrid, se ofrece el aceite aromático de la violeta.

Y como curiosidad, todos los años organizan un torneo de ajedrez en el agua templada, ¿os animáis?.

Hammam

Foto: Hammam Al Andalus

Como ellos mismos explican, lógicamente ahora el Hammam no tiene funciones higiénicas ni religiosas, pero sí aporta beneficios al cuerpo y a la mente, momentos de descanso, de relajación… tan necesarios, en un espacio que nos traslada a otra época, que nos hace recordar el Madrid más antiguo.

Por : Mercedes Gómez

——–

Bibliografía:
Montero Vallejo, M. Origen de las calles de Madrid. Ed. Lavapiés. Madrid 1995.
Planimetría General de Madrid.
Aznar de Polanco, J.C. Tratado de los Cuatro elementos. Origen y nacimiento de las aguas y fuentes de Madrid. Madrid 1717. (Ed. facsimil E. y P. Libros antiguos, Madrid 1992).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la calle Mayor nº 86, entre la calle del Factor y la calle de la Almudena, sobre un solar de historia muy antigua, se encuentra el Palacio de Abrantes, sede del Instituto Italiano de Cultura.

En la primera mitad del siglo XVI, antes del establecimiento de la capitalidad en la Villa, se produjo un pleito entre unos vecinos de algunas casas aquí ubicadas a causa del cual en 1549 Cristóbal de Villarreal dibujó un precioso plano, conservado en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, en Planos y dibujos, desglosados, 199, la planta de varios edificios situados entre la calle de los Palominos (calle del Factor) y la Iglesia de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid que nos proporciona una información muy valiosa.

Croquis de Villarreal. 1549. (Real Chancillería de Valladolid. M. de Cultura)

Croquis de Villarreal. 1549. (Real Chancillería de Valladolid. Ministerio de Cultura)

El autor, además de dibujar las casas, patios, puertas, cuadras, una noria, albercas… incluso un árbol en casa “de doña Luisa”, e indicar todos los propietarios, representó la Puerta o Arco de Santa María –que durante la época musulmana fue Puerta de la Almudena–, un cubo de la muralla, y la propia muralla atravesando los edificios situados entre la calle del Factor –aquí denominada calle de Los Palominos– y la iglesia.

En la parte superior del croquis aparece el ábside de la iglesia de Nuestra Señora de la Almudena, primera parroquia de la Villa, que antes fue mezquita, lamentablemente derribada en 1868. En la breve calle de la Almudena, junto al Palacio, bajo un cristal se conservan los restos hallados en 1998.

Croquis de Villarreal. 1549 (detalle). M. de Cultura.

Croquis de Villarreal. 1549 (detalle). M. de Cultura.

muralla Abrantes2

Calle Mayor 86, esquina calle Factor 1.

Recordemos que la muralla árabe venía desde la Cuesta de la Vega, atravesaba el Palacio de Uceda (hoy Capitanía General) y subía atravesando los abruptos terrenos sobre los cuales con el tiempo se construiría la manzana 440.

Desde que muy pronto, suponemos, se construyeron las primeras casas arrimadas a la muralla, probablemente primero intramuros, luego extramuros, en este tramo junto a la Puerta de Santa María y la iglesia, se sucedieron los propietarios cuyos nombres conocemos gracias a los documentos. El Croquis de Villarreal, la Visita General de mediados del siglo XVII y la Planimetría del XVIII trazan la historia de este lugar.

Sobre esas casas entre 1653 y 1655 se construyó el Palacio primitivo firmado por Juan Maza, al parecer con dos torres con chapiteles característicos del Madrid de los Austrias. Texeira debió dibujarlo cuando aún no estaba terminado; en su plano aparece con una torrecilla en la esquina de la calle Factor, curiosamente en el lugar donde Villarreal había situado un cubo.

Texeira (1656)

Texeira (1656)

Según la Planimetría, en el siglo XVIII el palacio ocupaba una parte de la Casa nº 1 de la manzana, que el siglo anterior había estado formada por ocho sitios o inmuebles colindantes. Su propietaria era doña Mª Teresa Pacheco de la Cueva.

Plano de Espinosa (1769)

Plano de Espinosa (1769) (en rojo, restos de la muralla)

En 1842 el edificio pasó a manos de José María Carvajal Téllez Girón duque de Abrantes cuyo nombre aún conserva el palacio.

Fue reformado por Aníbal Álvarez Bouquel, discípulo de Isidro González Velázquez, y arquitecto de la aristocracia isabelina. Bouquel lo transformó en un elegante y lujoso palacio conservando las torres.

Treinta y dos años después el duque lo vendió al senador Manuel María de Santa Ana que instaló la sede del diario La Correspondencia de España, hasta 1887 en que el nuevo dueño del periódico lo vendió al Gobierno italiano para albergar su Embajada. Al año siguiente comenzaron las obras proyectadas por el arquitecto Luis Sanz. Las torres fueron demolidas. Los decoradores italianos Grandi-Passeti realizaron las singulares pinturas al fresco bajo el gran alero de madera.

abrantes ext

De la reforma de Bouquel solo se conservó la escalera imperial.

escalera

Desde 1939 es la sede del Instituto Italiano de Cultura.

El cambio de uso provocó nuevas reformas en el interior del edificio. Las galerías del patio se cerraron y se creó una nueva acristalada en el piso superior.

patio pavimento

patio cielo

Desde los ventanales de la fachada trasera del Palacio de Abrantes que se asoman al Palacio Real y a los Altos de Rebeque, punto más alto de la antigua manzana, rememoramos la muralla del siglo IX.

desde el palacio

En la esquina sur este del Palacio, donde Villarreal dibujó el arranque de la “cerca principal” y un cubo, hoy se encuentra la Biblioteca del Instituto Italiano.

Como ya contamos durante nuestro paseo en busca de la muralla árabe, en su interior, moderno y cómodo, admiramos un muro de piedra caliza y pedernal de unos cinco metros que discurre paralelo a la calle Mayor, perpendicular a la del Factor. Debe corresponder al comienzo del lienzo y el cubo que Villarreal dibujó en el siglo XVI.

muralla cerca

Entonces la muralla atravesaba las casas, a ella arrimadas, del licenciado Garcés, del procurador Salazar, de Gaspar de Oviedo… actualmente es uno de los muros de la biblioteca y, al menos de momento o que sepamos, el único resto conservado en el interior de la importante y aún enigmática manzana 440, de la muralla que cerraba el primer recinto mayrití .

muralla Abrantes

A pesar del tiempo transcurrido y de las dificultades, ha subsistido como fragmento vivo del Madrid más antiguo. Ahora, en el siglo XXI, bien cuidada, ella custodia solo libros.

por Mercedes Gómez

—–

Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Guerra de la Vega, Ramón. Palacios de Madrid. ed. del autor. Madrid, 2001. (tomo 1)

Aunque no se conoce su origen con certeza, la historia del vino de Madrid es muy antigua. Uno de los pocos oficios mencionados en el Fuero de 1202, documento impagable que nos informa sobre la vida en el Madrid de los siglos XII y XIII, es el de vinateros o vinateras, taberneros o taberneras, dejando claro que era desempeñado tanto por hombres como por mujeres. Una de las rúbricas de esta ley medieval estaba dirigida a Quien comprare cubas. Los precios eran fijos, marcados por el Concejo, y el vender vino adulterado era objeto de multa.

A lo largo de la Edad Media creció el cultivo del viñedo y el vino se convirtió en un elemento importante dentro de la alimentación de los madrileños. Además era utilizado con fines sanitarios como medio para desinfectar y curar heridas. Y finalmente, no hay que olvidar su importancia fiscal, la alcabala o impuesto del vino fue uno de los más importantes debido a que su consumo era muy elevado. En definitiva, poco a poco aumentó su producción y comercio llegando a cumplir un papel esencial en la vida económica medieval madrileña.

Los dueños de los viñedos podían ser particulares; casi todos los vecinos tenían su viña que en su mayor parte trabajaban ellos mismos y solían cubrir sus propias necesidades. También el Concejo y la Iglesia; las iglesias y sobre todo los conventos era propietarios en muchos casos.

La buena conservación del vino era esencial, para ello se construían bodegas subterráneas, algunas con su propio lagar, donde se almacenaba en cubas de madera o tinajas de barro. Esto ocurría en los pueblos y también en la Villa, a lo largo de la Edad Media, y en siglos posteriores. A finales del XVI, con la llegada de la Corte y el aumento de la población y por tanto del consumo prosperaron los oficios relacionados con la elaboración y venta de vino, bodegueros, taberneros, tinajeros…

BODEGAS SAN BLAS_10

En la calle de San Blas nº 4, a espaldas de la calle Atocha 111, existe una antigua bodega convertida en restaurante, quizá la única de estas características que se conserva en el centro de Madrid. Es uno de esos tesoros ocultos y abandonados, llamados a desaparecer, que a veces se salvan y salen a la luz gracias a particulares que reconocen su valor histórico y ponen todo su empeño en su conservación y rehabilitación.

El edificio bajo el que se cobija y el solar también esconden su historia.

La Bodega de los Secretos se encuentra en la manzana 255 que comenzaba a numerarse por la calle de Atocha, seguía por San Pedro, San Blas y Alameda para volver a Atocha, denominaciones que ya aparecen en el plano de Pedro Texeira.

Texeira, 1656 (detalle)

Texeira, 1656 (detalle)

El solar de la calle Atocha, esquina San Pedro y vuelta a San Blas, que un siglo después sería la Casa nº 6 de la manzana 255, a mediados del siglo XVII estaba ocupado por cinco casas. Una de ellas pertenecía a Pedro Martínez de la Membrilla, tabernero. Parece que en este lugar de la calle de Atocha ya se vendía vino hace más de trescientos cincuenta años.

Sabemos por la Planimetría General de Madrid que a mediados del siglo XVIII la Casa nº 6 era propiedad de la Congregación de San Felipe Neri de seglares siervos de los pobres-enfermos del Real Hospital General, situado al otro lado de la calle, hoy sede del Museo Reina Sofía. Era una asociación religiosa de beneficencia constituida por seglares.

Manzana 255. (Espinosa, 1769)

Manzana 255. (Espinosa, 1769)

Es posible que entonces fuera construida la bodega, quién sabe si sobre alguna construcción anterior, como veremos.

Sobre este solar –actuales números 109 y 111 de la calle Atocha–, en distintas épocas fueron construidos otros edificios. En 1874 las casas correspondían a los números 137, 139 y 141.

Plano Gral. Ibáñez Ibero (h. 1875)

Plano Gral. Ibáñez Ibero (h. 1875)

Sabemos que en 1897 Melchor Vega era el dueño de una tienda de vinos en el nº 139 de la calle Atocha, establecimiento que estaba abierto desde 1875. Ese año don Melchor solicitó al Ayuntamiento una licencia para continuar, que le fue concedida. A las puertas del siglo XX, allí se vendía vino, como a mediados del XVII.

La bodega contaba con todas las oficinas necesarias para la elaboración de vinos y una gran cueva de cañones seguidos con sus útiles para la colocación de las tinajas que sirven para la conservación de los vinos, cuyos calados y bodega se introducen en los perímetros de las tres casas.  Así consta en la escritura firmada en 1921 por un representante de la Congregación de San Felipe Neri conservada en el Archivo General de Protocolos.

Por otra parte, es curioso leer en la Constituciones de la Congregación de 1899, en su capítulo XIV, Que se repartan las cenas y el vino, cómo los Hermanos acabada la cena repartían a los enfermos del Hospital bizcochos y vino tinto, atendiendo con especialísimo cuidado a los que, por su total inapetencia, no hubiesen cenado, supuesto se sabe por experiencia que este socorro les sirve de alimento y medicina respecto a su achaque.

Derribadas las casas antiguas que tenían un máximo de dos plantas, se construyeron los edificios actuales. El de la calle de Atocha 111, y fachada posterior a la de San Blas fue obra del arquitecto Emilio Antón Hernández.

ext manzana 255

La cornisa del nuevo edificio fue adornada con la imagen de San Felipe Neri, patrón de la Congregación.

Calle Atocha 111

Calle Atocha 111

La entrada y bajada a la bodega está en la calle de San Blas nº 4.

BODEGAS SAN BLAScalle

Como hemos visto, las construcciones se han ido sucediendo, desde las modestas casitas del XVII hasta estos edificios de seis plantas obra del siglo XX. Lo más sorprendente es que el sótano continúa ocupando todo el solar de la antigua Casa nº 6 propiedad de la congregación religiosa en el siglo XVIII, más de 300 metros cuadrados bajo las viviendas de Atocha nº 109 y 111 con vuelta a San Pedro y San Blas 2 y 4.

A pesar de los derribos y nuevas edificaciones, el sótano de galerías y bellas bóvedas de ladrillo se ha mantenido casi inalterable a lo largo del tiempo. Aunque llegó a estar en un estado lamentable, hace algo más de diez años comenzó su recuperación.

La Bodega en efecto está llena de secretos. Está formada por cuatro galerías que en cierto modo recuerdan la forma de un claustro irregular. Cuatro lados, diferentes, de un espacio algo laberíntico. De la galería mayor, espaciosa y altos techos, paralela a la calle San Blas, a la que llegamos tras bajar unas modernas escaleras de hormigón, parten otras dos que al final se unen por un pequeño túnel abovedado.

BODEGAS SAN BLASgaleria1alta

Ambas galerías están jalonadas por una serie de grandes hornacinas donde se debían situar las tinajas que contenían el vino.

BODEGAS SAN BLASrincon

Algunas diferencias entre ambas galerías sugieren la posibilidad de que fueran construidas en épocas distintas. La primera, podría ser más antigua, es muy sencilla, estrecha, poco más de dos metros de alto. La construcción es de ladrillo excepto el centro, el corazón de los pilares, de los gruesos muros que soportan los arcos, que tienen un refuerzo de sílex.

 galeria 1 silex

silex

Después de atravesar el breve túnel que une ambas…

BODEGAS SAN BLAStunel abovedado

… llegamos a la otra galería, mayor en todos los sentidos. Por sus dimensiones, mayor anchura, altura y longitud, y por sus detalles decorativos y arquitectónicos más complejos.

BODEGAS SAN BLASarcos

Las bóvedas rebajadas son espléndidas, cuidadas construcciones  llenas de detalles.

 BODEGAS SAN BLASboveda2

BODEGAS SAN BLASboveda1

Algunas de las bóvedas de esta galería muestran unas decoraciones que nos recuerdan las elaboradas construcciones de las pechinas de algunas iglesias.

BODEGAS SAN BLASpechina

Hay que resaltar la magnífica restauración y rehabilitación del espacio realizada por su propietario Raúl Muñoz. Gracias a su tesón y esfuerzo se han conservado todos los elementos constructivos y los materiales en la medida de lo posible. Tanto los más antiguos como los de épocas más recientes, todos testigos de las diferentes etapas en la historia de esta singular construcción.

En las zonas en que el deterioro era tan grande que no se podían recuperar, los ladrillos fueron sustituidos por otros realizados a la antigua usanza en una fábrica artesanal en Arévalo en la que milagrosamente se continúan haciendo a mano, como hace siglos.

Tras uno de los muros apareció un largo y misterioso pasadizo cuyo comienzo se puede contemplar gracias a un espejo colocado con acierto. Su probable destino era el Hospital General con el cual seguro se comunicaba la bodega.

pasadizo

Durante las obras también aparecieron restos de las antiguas tinajas y su soporte. Alguna de las bóvedas muestra parte de estos recuerdos.

tinaja

Otras guardan vino, como en el pasado. Las demás se han convertido en acogedores rincones.

BODEGAS SAN BLAS_06

La Bodega de los Secretos, un restaurante que hace honor a su nombre, en la calle de San Blas nº 4, a un paso de las Serrerías Belgas, Caixaforum, el Jardín Botánico…. Además de un lugar donde comer bien y estar a gusto, un precioso ejemplo de arquitectura del Madrid subterráneo, un retorno al pasado y una lección de historia.

Texto : Mercedes Gómez
Fotografías : Carlos Rodríguez Zapata

Nota:
Esta entrada ha visto la luz gracias a la ayuda de varias personas.
Gracias a Raúl Muñoz, por rehabilitar la antigua bodega con tanto cariño y cuidado, haber investigado su pasado acudiendo a los Archivos y facilitarnos toda la información.
Gracias a Alberto Villar por mostrarnos y contarnos todos los “secretos” de este restaurante que dirige y conoce tan bien.
Y por supuesto gracias a Carlos R. Zapata que “descubrió” el lugar, me llevó a conocerlo y realizó unas fotografías preciosas, como suele hacer siempre y podéis comprobar en su web.

——–

Bibliografía:

Puñal Fernández, Tomás. “La producción y el comercio de vino en el Madrid medieval”. En la España Medieval nº 17. Ed. Complutense. Madrid 1994.
Manuscrito Libro de las casas y calles de Madrid Corte de España. 1658. Transcripción de Roberto Castilla.
Planimetría General de Madrid

La fábrica y taller de carruajes Hermanos Francisco y Joaquín Lamarca fue fundada en 1840 en Madrid. A finales del siglo XIX tenían su sede en la calle del Barquillo, esquina a la de Fernando VI.

barquillo

Por entonces sin duda este barrio próximo a las Salesas Reales era el barrio de los Lamarca. En 1893 en el número 8 de la cercana calle de Santo Tomé, el arquitecto Santiago Castellanos Urízar construyó un edificio de viviendas para Francisco, de vistosa fachada en estilo neomudéjar con ladrillos y cerámica de colores.

Calle Santo Tomé, 8.

Calle Santo Tomé, 8.

santo tome3

A pocos pasos del almacén de la calle Barquillo y de la casa de Santo Tomé, en 1902 el mismo arquitecto Santiago Castellanos construyó en la calle de Fernando VI números 10-12, con vuelta a las calles Belén y Regueros, el Edificio Lamarca Hermanos.

lamarca1

La empresa tenía un gran prestigio. La familia Lamarca fabricaba todo tipo de vehículos, coches de paseo para los aristócratas, de gala para la Comisión de Gobierno del Congreso de los Diputados y carrozas para la Casa Real. Tal como publicó La Ilustración Nacional en 1897, ese año presentaron “tres elegantísimos carruajes” en la Exposición Nacional de Industria y de las Artes que tuvo lugar en el Palacio de Exposiciones construido en los Altos del Hipódromo ­–hoy sede del Museo de Ciencias Naturales–.

Por esas mismas fechas, pues ya aparece representado en el Plano de Facundo Cañada de comienzos del siglo XX, los hermanos instalaron las oficinas y abrieron un gran Taller de Carruajes Lamarca en el paseo del General Martínez Campos 39, entonces aún llamado paseo del Obelisco, entre las calles de Zurbano y Miguel Ángel –junto al solar donde poco después Joaquín Sorolla construyó su casa–. Hoy día ya no existe.

Lamarca plano F.Cañada

Plano F. Cañada (h. 1900) (detalle)

Sin embargo el edificio de Fernando VI sigue en pie y constituye un bonito ejemplo de arquitectura industrial conservado en el centro de Madrid. Tiene un cuerpo central de dos plantas, la planta baja era la destinada a los talleres, y dos pabellones en las esquinas ocupados por viviendas. Restaurado hace pocos años mezcla elementos clasicistas, como los frontones o algunas decoraciones escultóricas, con otros que anuncian el modernismo, como el letrero de la fachada.

lamarca cartel

La planta baja, además de algunas tiendas, acoge los antiguos talleres a los que llegamos tras atravesar el amplio zaguán y el patio que aún muestran su pavimento de piedra. Sorprende gratamente encontrar la construcción centenaria conservada también en su interior.

Vestíbulo calle Fernando VI, nº 10

Vestíbulo calle Fernando VI, nº 10

patio

Junto al ladrillo y los detalles de hierro forjado, como la puerta de entrada y las columnas…

ladrillos y columna

… entre los materiales utilizados predomina la madera de las techumbres, vigas, puertas, ventanas y aleros.

ladrillo hierro madera

En algunos lugares se han dejado a la vista las vigas de la cubierta.

vigas techo

Desde los talleres se podía subir a la primera planta cuya escalera también se conserva.

techo y escalera

En el siglo XXI los coches son mucho más numerosos y potentes que a finales del XIX y comienzos del XX, y la calle de Fernando VI se ha convertido en una de las más vivas de la ciudad, con modernos y acogedores locales comerciales y de ocio, pero en ella siguen existiendo los mismos edificios singulares.

Calle Fernando VI (h. 1930)

Calle Fernando VI (h. 1930) (www.viejo-madrid.es)

En 2010 se proyectó convertir la vieja fábrica de carruajes en hotel. No sabemos qué le deparará el futuro.

fernando VI

Calle de Fernando VI (enero 2014)

De momento, el antiguo taller, que se alquila, aún de vez en cuando abre sus puertas para algún evento o tienda efímera y nos permite contemplar la histórica construcción y recordar su pasado.

Por Mercedes Gómez

—-

BIbliografía:

La Época. 20 oct 1895.
Informaciones de Madrid. 3 marzo 1921
La Correspondencia de España. 10 marzo 1921
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Proyecto Hotel en Edificio Lamarca
El País. 6 jun 2011.

Hace unos días, visitando la nueva Sala Várez Fisa del Museo del Prado que contiene las doce espléndidas obras de arte español del Románico al Renacimiento donadas por esta familia, pensaba que era una suerte que el museo reciba este tipo de legados que nos brindan la oportunidad de admirar el arte medieval del cual desgraciadamente subsisten escasos ejemplos en Madrid. Una de ellas es un espectacular artesonado de madera tallada y policromada procedente del sotacoro de la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan (León). Es una obra anónima realizada hacia 1400 en un taller leonés. Mide 11,4 metros de largo por 6,05 de ancho; representa numerosas figuras profanas y religiosas además de escudos familiares y el escudo de Castilla y León.

Contemplando esta impresionante techumbre plana que cubre toda la sala y las demás obras de pintura románica que se exponen en el Prado recordé una de nuestras joyas, la ermita de Santa María de la Antigua en Carabanchel, en cuyo interior se conserva un sencillo pero igualmente bello techo mudéjar.

ext1

La ermita, antigua iglesia parroquial de la Magdalena, está en la calle de Monseñor Oscar Romero junto al Cementerio de Carabanchel al que desde el siglo XVII sirve como Capilla.

Detalle mudéjar junto al cementerio cristiano

Detalle mudéjar junto al Cementerio.

La torre de la iglesia de San Nicolás del siglo XII, Santa María la Antigua del XIII, la torre de la iglesia de San Pedro del siglo XIV y la Torre y la Casa de los Lujanes del XV, ­–en este caso un edificio civil–, son los recuerdos del pasado árabe madrileño y ejemplos del arte que los alarifes mudéjares realizaron en nuestra ciudad y sus aledaños tras la conquista de los cristianos a finales del siglo XI.

Santa María de la Antigua es la única iglesia mudéjar enteramente conservada en Madrid, además de la más antigua. No se conoce a ciencia cierta el momento de su construcción; según el Colegio de Arquitectos, la restauración y las recientes excavaciones han constatado que el ábside, los pilares y la portada sur datan de la primera mitad del siglo XIII. En cualquier caso, la historia de sus orígenes y la de los terrenos donde se asienta es antiquísima.

Los hallazgos arqueológicos a lo largo de los últimos siglos han revelado que en este cerro del histórico pueblo de Carabanchel, que a pesar de la cercanía de las zonas urbanas continúa ofreciendo un aspecto rural, existió población desde tiempos remotos, incluso anteriores a la llegada de los romanos.

El pasado romano de estos parajes se conoce desde el siglo XVIII cuando en sus proximidades fue descubierto el famoso Mosaico de Carabanchel, que hoy podemos contemplar en el Museo de San Isidro.

En los comienzos del siglo XX, cuando los Carabancheles aún no pertenecían a Madrid –fueron anexionados en 1948–, en los alrededores de la ermita se encontraron nuevos restos arqueológicos de población romana.

Más de noventa años después, en el verano de 1999 durante las obras de ampliación de la línea 5 del metro, actual estación Eugenia de Montijo, apareció un yacimiento de extraordinaria importancia. Restos pre-romanos y numerosas estructuras y materiales que demuestran la existencia de una gran Villa romana en los siglos I-II.

Sobre parte de este antiguo poblado, en el siglo XI-XII los mudéjares construyeron una iglesia, nombrada en el Códice de Juan Diácono (sg. XIII), que según dicen fue visitada por San Isidro, y así lo recuerda una placa municipal en el exterior.

placa San isidro

La modesta ermita actual es un valioso ejemplo de arquitectura mudéjar. Sus muros son de mampostería con verdugadas de ladrillo.

puerta

Destacan la preciosa portada de ladrillo con tres arcos rehundidos enmarcados en un alfiz y la singular torre maciza excepto en la zona del campanario; ésta mide 20 metros y es de planta rectangular. Junto al templo se encuentra la Sacristía, construida en el siglo XVII. Un elemento moderno es la escalera de metal adosada a la torre.

ext torre

Su interior guarda algunos tesoros. En 1995 aparecieron fragmentos de pinturas medievales y un pozo.

pozo

El pozo, probablemente del siglo XII, perteneció a la iglesia anterior, aunque quizá su origen se remonte a la época romana; unos años después fue hallado muy cerca un horno romano.

Ante los hallazgos en su entorno se sospechó la existencia de importantes restos bajo la ermita. Prácticamente todo el interior de la iglesia fue excavado.

Según publicó la prensa por entonces, uno de los descubrimientos más importantes fue un muro de grandes dimensiones perteneciente al templo primitivo, el que se supone acogió al Santo Patrón madrileño. También se hallaron cerámicas, entre ellas objetos domésticos carpetanos, de época pre-romana, pavimentos romanos y el citado horno –indica que quizá en este lugar estaban las casas de los trabajadores de la villa romana–, elementos mudéjares y sepulturas del siglo XVII; toda la historia de Madrid bajo el suelo de esta ermita.

Entre los años 2000 y 2002 se llevó a cabo su restauración y rehabilitación a cargo del arquitecto Pedro Iglesias.

nave

Detrás del retablo barroco que adorna el altar con algunas pinturas de la Escuela madrileña y una imagen moderna de Nuestra Señora de la Antigua, en el ábside semicircular aparecieron restos de pinturas románicas.

pinturas2

Lamentablemente no se pueden apreciar los temas representados pues la mayor parte ha desaparecido, pero ayudan a imaginar cómo debió ser este pequeño templo en el siglo XIII.

pinturas1

En la Epístola, junto al Altar, tras el retablo que la cubrió durante mucho tiempo apareció una hornacina con más restos de pinturas.

pinturas3

A los pies se encuentra el sencillo Coro.

detalle viga

Ubicado sobre vigas de madera decoradas con pinturas.

techos

Como en el caso de los frescos de los muros, la mayor parte se ha perdido pero se conservan algunas escenas dedicadas a San Isidro y castillos y leones del Escudo de Castilla, como en el bellísimo artesonado de la iglesia leonesa que ahora podemos admirar en el Museo del Prado.

detalle pintura

Por: Mercedes Gómez

———

Museo del Prado
Sala Várez-Fisa: Edificio Villanueva, Sala 52 A, planta baja.

Ermita de Santa María la Antigua
Calle Monseñor Oscar Romero 92.
Metro: Eugenia de Montijo.
Según nos informa María Rosa en su post dedicado a San Isidro en la Ermita de Santa María de la Antigua, la iglesia se puede visitar los sábados a las 11 h. de la mañana.

———

Bibliografía:

Florit, José Mª. “Restos de población romana en los Carabancheles (Madrid)”. Boletín de la Real Academia de la Historia. Madrid 1907.
Navascués, Pedro J. La ermita de Santa María la Antigua en Carabanchel (Madrid). revista Al-Andalus  (CSIC) nº 26. 1961.
Diario El País 25 agosto1999, 2 sept. 1999, 27 dic. 2005.
Diario El Mundo 21 sept. 1999.
C. Caballero, F.J. Faucha, I. M. Fernández, J.Mª Sánchez Molledo. Materiales Arqueológicos Inéditos Procedentes del cementerio parroquial de Carabanchel Bajo (Madrid). Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileñas, nº 12, 2002.
COAM. Guía de Arquitectura. Tomo II. Madrid 2003.

Blogs:
Guerra Esetena. Pasión por Madrid. Santa María la Antigua.

El periódico El Imparcial, diario político de la tarde, nació en Madrid en 1867 fundado por don Eduardo Gasset y Artime. La Redacción y Administración se ubicaba en la calle de Recoletos número 4. Al año siguiente, convertido en diario liberal de la mañana, se había trasladado a la calle de Oriente 3. En 1875 el administrador estaba en la plaza de Matute 5. En 1889 se instaló en la calle de Mesonero Romanos 31. Por fin, después de tantos cambios y traslados se pudo construir su propio edificio, proyectado en 1911 por el arquitecto Daniel Zavala Álvarez.

Sobre un solar irregular cercano a la plaza del Progreso (actual Tirso de Molina) se situaron las diferentes secciones. En la parte exterior con fachada a la calle Duque de Alba número 4 las oficinas, dirección y redacción. Detrás en torno a un patio se situaron los talleres de composición.

Proyecto de edificio para El Imparcial (COAM)

Proyecto de edificio para El Imparcial (Fuente: COAM)

La prensa se hizo eco de la inauguración de la Nueva Casa de El Imparcial que tuvo lugar el día 7 de marzo de 1913, elogiando la elegante casa-palacio y el trabajo del arquitecto y su maestro de obras, Benito Moreno.

Eco Construccion 15.3.13

El edificio, de estilo ecléctico, consta de un cuerpo central y dos torreones a los lados, con fachada adornada con balcones, columnas, frontones… La entrada bajo el torreón a la izquierda llevaba al edificio de oficinas y redacción, por la derecha se accedía al patio y a los talleres situados en la zona interior.

El 15 de marzo de 1913 la revista La Construcción moderna publicó una nota en la que describía con detalle el interior del edificio al que calificaba de luminoso, alegre y cómodo, y muy apropiado para acoger todos los servicios de un periódico moderno. Algunos talleres y la instalación para la calefacción de vapor en el sótano; la administración, rotativas y un gran patio de máquinas en la planta baja; y la redacción y talleres de composición en la planta principal.

En 1933 se suspendió la edición del diario, las rotativas dejaron de funcionar y el patio fue reformado para acoger una sala de cine, el Alba. Desde los años 80 la sala se ha dedicado al cine “X”, una de las últimas, quizá la última, de este tipo que siguen existiendo en Madrid.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Foto: Ayuntamiento de Madrid

El inmueble hoy día está ocupado por el edificio de la calle Duque de Alba cuyos salones se alquilan para eventos y tiendas efímeras, una entidad bancaria en la planta baja y en la parte posterior el cine. Aunque nada lo anuncia en el exterior (el letrero de sala “X” desapareció hace tiempo), la entrada está bajo el torreón de la derecha; solo los carteles en el pasillo de acceso, zona antes destinada a los vendedores, dan una pista sobre lo que allí se encuentra.

fachada2

En el interior del edificio poco queda de la decoración original, aunque se conserva perfectamente, restaurado hace unos años, y en verdad es luminoso y alegre. Según el Plan General de Ordenación Urbana goza de protección integral, calificado de Palacete. En el vestíbulo o portal de ingreso a la antigua Redacción aún se conservan el friso, el suelo y la escalera de mármol blanco que lleva al piso principal.

portal

Y probablemente la barandilla de hierro forjado con pasamanos de caoba.

escalera

Las paredes y techos del vestíbulo, la escalera y los salones están decorados con molduras y cornisas que en el pasado estaban pintadas al óleo.

cornisa techo salon

La luz entra por los balcones que dan a la calle y los que dan a un pequeño patio a sus espaldas, todos conservan los marcos y contraventanas de madera.

balcones patio

Los muros del patio están revocados imitando la piedra y se observa algún dibujo.

patio

Como decía, los salones hoy se alquilan, a la espera de poder darle un uso definitivo. Según noticia publicada a comienzos de este año en El País, en esos momentos los dueños no querían derribar el cine, sino conservarlo con vistas a la conversión del edificio en fundación cultural. Según explican, era el Ayuntamiento quien no permitía “devolver la gloria perdida al palacete si antes no se tira abajo el edificio que alberga el cine para recuperar el antiguo patio de manzana”.

La Asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio en un documento relativo al Recorrido peatonal crítico realizado el 16 de noviembre dentro de las II Jornadas Patrimonio en Alerta Roja, nos informa de que recientemente se ha presentado una solicitud para demoler esta sala cinematográfica y sustituirla por un inmueble de cuatro alturas y uso terciario, lo que supondría una nueva merma en el número de espacios culturales de nuestra ciudad y una inevitable afección a su patrimonio histórico pues no sólo se vería afectada la imagen del propio inmueble (catalogado con Nivel 1 de protección, grado Integral), sino de otros colindantes, como la Casa de la Duquesa de Sueca.”.

Recuperar el antiguo patio de manzana… ¿para levantar un edificio de cuatro alturas tras el palacete centenario?.

Que las autoridades competentes protejan nuestro Patrimonio de verdad, por favor.

Por Mercedes Gómez

———-

Fuentes:
“La nueva casa de El Imparcial”. La Construcción Moderna. Madrid 15.3.1913.
“La nueva casa de El Imparcial”. El Eco de la Construcción. Madrid 15.3.1913.
COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
B. García. “Historias de una sala X con caldera de carbón”. El País. 4.1.2013.
Ayuntamiento de Madrid

La Estación del Norte fue construida a finales del siglo XIX en las afueras de Madrid junto a la Puerta de San Vicente que aún no había sido derribada, entre el río Manzanares y la Montaña del Príncipe Pío. Esta situación desde un principio fue objeto de controversia ya que impedía una futura expansión en caso de necesidad. El edificio que daba al Paseo de la Florida, entonces Carretera de Galicia, fue inaugurado en 1882 y efectivamente con el aumento de las líneas ferroviarias pronto se quedó pequeño.

Estación del Norte entre 1911-1915 (memoriademadrid)

Estación del Norte frente al Pº de San Vicente entre 1911-1915 (memoriademadrid)

Perpendicular a las vías, con entrada por la Cuesta de San Vicente, en 1926 comenzó la construcción de uno nuevo que acogería las Salidas; el antiguo quedó reservado para las Llegadas.

exterior

Paseo de San Vicente

A los pies de la Montaña, hoy Parque del Oeste, mirando hacia el Campo del Moro y el Palacio Real sigue existiendo el antiguo Vestíbulo de Salidas, Cabecera de la Estación del Norte.

mirando a palacio

La estructura es de hormigón armado, al parecer obra del ingeniero Carceller; el edificio fue iniciado por el arquitecto de la Compañía ferroviaria Luis Martínez Díez. Entre 1928 y 1934 fue ampliado por Alfonso Fungairiño según proyecto de Pedro Muguruza.

reloj

La fachada es de estilo historicista con dos torreones rematados por cúpulas que muestran elementos clasicistas.

exterior y farola

Arcos de medio punto, columnas, frontones…

cupula

En el torreón de la izquierda se situó la Dirección, a la derecha la Fonda.

En el gran vestíbulo central, conocido como la Galería del Príncipe, se ubicaron las taquillas, la escalera y los ascensores que conducían a los andenes.

(Foto: en “Las estaciones…” de P. Navascués)

(Foto: en “Las estaciones…” de P. Navascués)

Las barandillas, verjas, lámparas… son los recuerdos de los elementos decorativos originales de hierro, y de aquellos tiempos en que de aquí partían los viajeros hacia los pueblos y ciudades del norte.

salida hacia el norte

Desde que en 1967 fuera inaugurada la primera Estación de Chamartín, la del Norte fue perdiendo importancia hasta que en los años 90 fue definitivamente clausurada. A partir de 1985 se construyó la nueva estación de Cercanías hoy llamada de Príncipe Pío; en los años siguientes se ampliaron las líneas 6 y 10 del Metro. En 1998 se inició su restauración y conversión en Centro Comercial y de Ocio. En la Cabecera estaba prevista la creación de un gran teatro; las cúpulas estaban destinadas a restaurante.

Entre 2005 y 2007 se construyó el Intercambiador de Transportes durante cuyas obras recordemos que fueron hallados importantísimos restos paleontológicos y arqueológicos.

Después de todas estas reformas la estación primitiva se convirtió en Estación de Cercanías e Intercambiador de Príncipe Pío y Centro Comercial y de Ocio pero el teatro nunca se llevó a cabo y la Cabecera quedó en el olvido. Durante mucho tiempo el viejo vestíbulo permaneció cerrado adquiriendo ese misterio de edificio abandonado al que no se permitía la entrada. Se pueden ver preciosas fotos de esa época en el blog abandonalia.

Hace pocos años la política ha cambiado y el espacio se alquila para eventos sociales o publicitarios, como está ocurriendo en otros edificios madrileños.

techo

Un Bien de Interés Cultural que muestra muros llenos de desconchones, cristales rotos, marquesinas estropeadas… también la belleza de un edificio singular que ojalá logre ser rehabilitado.

interior

El lugar es en verdad fotogénico, en él se han rodado alguna película y algún spot, y ha vivido fiestas.

El pasado fin de semana ha abierto sus puertas (volverá a hacerlo el próximo: viernes, sábado y domingo de 10 de la mañana a 8 de la tarde) con motivo de la celebración de un evento dedicado a los videojuegos, muy concurrido; aunque casi todo el espacio está ocupado por la actividad en cuestión, para quienes no lo conocemos o no lo recordamos, es una ocasión estupenda para ver las espectaculares dimensiones del antiguo vestíbulo al que el siglo pasado los viajeros acudían para tomar el tren hacia el norte.

Por Mercedes Gómez

—-

Bibliografía:

Pedro Navascués. Las estaciones ferroviarias de Madrid. COAM 1980.
Diario ABC. 6 sept.1998, 3 agosto 2002.
Diario El País. 13 sept. 2010, 18 oct. 2012, 11 agosto 2013.

La primera Real Fábrica de Porcelana creada por el rey Carlos III en el siglo XVIII fue instalada en El Retiro en los terrenos cercanos a los que hoy ocupa la estatua del Ángel Caído, en la antigua ermita de San Antonio de los Portugueses. Convertida en cuartel por los franceses en 1808, fue destruida por los ingleses durante la Guerra de la Independencia.

Finalizada la guerra, unos años después, durante el reinado de Fernando VII, en 1816 se construyó una nueva Real Fábrica promovida por la reina Isabel de Braganza, cuyo amor al arte le llevó no solo a impulsar la creación del Museo del Prado sino otros lugares como esta nueva Real Fábrica de Loza y Porcelana de la Moncloa, en el Real Sitio de La Florida, ubicada en la Granjilla de los Jerónimos, tierra de labor que perteneció a los Jerónimos, y que antes se llamó El Paso –aquí, cerca de donde hoy se encuentra la ermita de San Antonio, estuvo el primer Convento de los Jerónimos, el Monasterio de Nuestra Señora de El Paso, fundado por Enrique IV en 1464, antes de su traslado al Buen Retiro–.

Las obras fueron dirigidas por Joaquín García Rojo, en calidad de teniente arquitecto mayor; su ayudante fue Pedro Vargas. Su planta en “L” aparece representada en un plano del Real Sitio conservado en la Biblioteca Nacional.

Real Sitio de La Florida (plano 1860-1900 (BNE)

“La Fábrica de la China” en el Real Sitio de La Florida (plano 1860-1900 (BNE)

El primer director fue Antonio Forni. La cerámica era de gran calidad, como lo fue la del Retiro, pero la fábrica no funcionaba como se esperaba, de modo que en 1820 Forni fue sustituido por Bartolomé Sureda, que ya había dirigido la Fábrica del Retiro antes de la guerra. Pero las cosas seguían sin marchar bien y en 1850 se cerró.

Los talleres de la Fábrica de la Moncloa aún vivieron una última etapa, en tiempos de Alfonso XII. Con los hermanos Zuloaga al mando fue reabierta en 1874 como Fábrica y Escuela de Artes Cerámicas de La Moncloa.

Eusebio Zuloaga, director de la Real Armería del Palacio Real, fue quien inculcó el arte de la cerámica en sus hijos Guillermo, Daniel y Germán, consiguiendo que fueran a estudiar a la Escuela de Cerámica de Sèvres, lo cual les proporcionó además de enseñanzas mucho prestigio. Los tres protagonizaron el resurgir de la Fábrica aunque el camino estuvo lleno de dificultades.

Sus trabajos pudieron contemplarse en el Pabellón de Cerámica de la Moncloa, en la Exposición Internacional de Minas que tuvo lugar en el Retiro en 1883. Esta muestra trajo consigo encargos y un cierto alivio económico, pero las cosas seguían sin ir bien. Guillermo, su director desde 1881, se hipotecó, estuvo a punto de ir a la cárcel, y le tuvieron que ayudar Daniel y Germán. En el Museo Zuloaga de Segovia se conserva una foto de los hermanos junto con sus operarios en aquellos tiempos difíciles.

Real Fábrica de la Moncloa, h.1883 (Museo Zuloaga, Segovia)

Real Fábrica de la Moncloa, h.1883 (Museo Zuloaga, Segovia)

Finalmente la antigua Fábrica fue clausurada; de ella subsisten algunas construcciones, la chimenea, el pabellón Florida…

 pabellon

… y el espectacular horno conocido como La Tinaja, construido después de 1881 para la cocción de vidrio.

tinaja

La fábrica y la escuela se cerraron pero estos terrenos no iban a olvidar fácilmente su pasado.

En 1911 se fundó la Escuela de Cerámica de Madrid, en un primer momento instalada en la calle Fernando el Católico nº 12, en un edificio cedido por el Ayuntamiento que pertenecía al Asilo de San Bernardino. El lugar no era apropiado y los talleres se trasladaron a las antiguas dependencias de La Tinaja, donde antes estuvo la Escuela de los Zuloaga, que fueron rehabilitadas.

El arquitecto municipal Luis Bellido y Leopoldo José Ulled construyeron los nuevos pabellones y la tapia que hoy día se conservan.

Su fundador y primer director Francisco Alcántara en 1929 consiguió que el entonces Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes colaborara con el Ayuntamiento en el mantenimiento de la Escuela y su mecenazgo. Convivían la Escuela Oficial y la Escuela municipal de Cerámica.

abside

Como sabemos, fueron profesores de la Escuela los ceramistas Enrique Guijo y Daniel Zuloaga, que llegaron solicitados por Alcántara, artista y crítico de arte, vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, a la Junta de Ampliación Estudios, y a sus protagonistas, entre ellos Ramón Menéndez Pidal quien recordemos decoró los muros de su jardín, que hemos visitado hace pocos días, con azulejos de la Escuela de Cerámica.

Lo dijo el propio Alcántara: “En la Escuela de Cerámica se aprende, a la vez, a pintar y a modelar, a preparar toda clase de tierras, a manejar la rueda del alfarero, a vaciar y a reproducir por todos los procedimientos los trabajos escultóricos, a caldear los hornos y conducirlos al fin deseado, y fomentar el continuo anhelo de belleza y de arte en sus dos expresiones de la pintura y de la escultura”.

La Escuela en 1924 (La Esfera 19.7.24)

La Escuela en 1924 (La Esfera 19.7.24)

Continuó su labor su hijo Jacinto, solo interrumpida por la guerra, otra vez. En los años 40 se reanudó la actividad. El conjunto escolar fue reconstruido y ampliado con nuevos pabellones formando una “U” alrededor del jardín, que hoy se mantiene.

jardin2

En 1966 Jacinto Alcántara fue asesinado por un loco. Igual que a su padre una escultura le recuerda en el jardín.

Don Francisco Alcántara

Don Francisco Alcántara

Don Jacinto Alcántara

Don Jacinto Alcántara

El Jardín fue diseñado en 1925 por el pintor y jardinero-paisajista Javier Winthuysen (1874-1856).

Hoy día, cuando el arte de la alfarería casi ha desaparecido y la cerámica es en su mayor parte de producción industrial, ya no existe la fábrica, pero sí las dos escuelas: la Escuela municipal de Cerámica de la Moncloa, y la Escuela de Arte Francisco Alcántara, actualmente dependiente de la Comunidad de Madrid.

Tras una complicada sucesión de denominaciones y titularidad, desde la Fábrica y Escuela de Artes Cerámicas de La Moncloa donde estuvieron los hermanos Zuloaga a fines del siglo XIX, y la Escuela-taller municipal de Artes industriales fundada por Francisco Alcántara en los comienzos del XX junto a la Escuela Oficial estatal, llegamos al siglo XXI. Hoy, una frente a la otra, separadas por el jardín, funcionan independientes desde 1984 en que la antigua colaboración estatal y municipal se rompió. Pero en 2011 ambas celebraron juntas el Centenario de la fundación de la Escuela de Cerámica de Madrid, dirigida por Francisco Alcántara.

escuela municipal

Con motivo de la Semana de la Ciencia hemos tenido ocasión de visitar algunas de las instalaciones. Después de una charla en el Salón de Actos que pertenece a la Escuela municipal, conocimos alguna de las aulas y talleres de la Escuela de Arte Francisco Alcántara en el antiguo Pabellón Bellido.

Visitamos el taller de alfarería y tuvimos el placer de contemplar cómo uno de los profesores trabajaba en el torno. Después en una de las aulas vimos cómo los alumnos trabajaban en el difícil arte del modelado, todos alrededor de una mesa, como antaño.

modelado

Conocimos el taller de moldes y matricería, con vistas al Parque del Oeste. En el laboratorio de química vimos un pequeño horno eléctrico funcionando a muy alta temperatura. Apenas quedan recuerdos de los comienzos… en el taller de alfarería, un poco escondida, cerca del techo hay una pieza en forma de media luna que recuerda las cerámicas antiguas en la que, solo ampliando la foto, podemos leer: Escuela Especial de Cerámica 1911-1919 Madrid.

recuerdo 1911

Las obras que ahora adornan las estanterías y los pasillos del pabellón son modernas, realizadas por los alumnos de la escuela.

Pero no todo se puede olvidar fácilmente. Desde el patio trasero se divisan los restos de la antigua Fábrica y Escuela de los Zuloaga, a su vez construida sobre la antigua Real Fábrica de Loza.

Tinaja desde escuela

En 1991 el Pabellón Florida fue rehabilitado por Joaquín Roldán para centro cultural y sala de exposiciones, pero desde 2001 está ocupado por oficinas de la Policía municipal.

La Escuela se encuentra junto al Cementerio de la Florida, en el nº 2 de la calle de Francisco y Jacinto Alcántara así llamada en homenaje a su fundador y primeros directores; merece la pena asomarse a ver el edificio de Luis Bellido y el precioso Jardín de Winthuysen. Y por supuesto disfrutar de los alrededores, del hoy llamado Parque de la Tinaja, inaugurado en 1973 sobre terrenos de la antigua Fábrica de Cerámica, en el Parque del Oeste.

por Mercedes Gómez

——–   

Bibliografía:

La Esfera. 28.6.1919
Mª Teresa Fernández Talaya. El Real Sitio de La Florida y La Moncloa. Caja Madrid. Madrid 1999.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Abraham Rubio. La Fábrica de Cerámica de la Moncloa en la época de los Zuloaga (1877-1893). En Revista de Arte, Geografía e Historia nº 7, Comunidad de Madrid. 2005.

Hace pocos días se han cumplido cien años del nacimiento de dos de los arquitectos más importantes del siglo XX español, Miguel Fisac y Alejandro de la Sota. Ambos nacieron en 1913, el primero en septiembre en Daimiel, Ciudad Real; y el segundo en octubre en Pontevedra. Ambos llegaron jóvenes a Madrid, aquí estudiaron y coincidieron en la Escuela de Arquitectura. Después de la guerra en los años 40 ambos se instalaron en nuestra ciudad, aquí vivieron y trabajaron.

museo ext

Aunque su arquitectura siguió caminos distintos, se puede considerar que fueron paralelos. Bajo esta idea y con motivo del centenario, el Museo ICO ha inaugurado la exposición Miguel Fisac y Alejandro de la Sota: miradas en paralelo. La muestra es magnífica, a través de dos trayectorias diferentes nos ofrece un panorama de la arquitectura de la época. Más de 500 dibujos, maquetas, fotografías y objetos recorren la vida y la obra de estos dos grandes arquitectos.

museo ico

Hoy nosotros vamos a centrarnos en la figura de Fisac y sobre todo en una de sus obras, la singular iglesia de Santa Ana, actual Parroquia de Santa Ana y Nuestra Señora de la Esperanza, en el barrio de Moratalaz.

Partiendo del clasicismo oficial imperante después de la guerra, desde el principio este arquitecto, siempre en busca de la modernidad, creó un estilo propio, innovador. Los materiales fueron protagonistas de su arquitectura y de su búsqueda. En un comienzo fue el ladrillo, luego el hormigón.

Ya en sus primeros años como arquitecto comenzó a recibir encargos para el CSIC, Centro Superior de Investigaciones Científicas. En 1942 construyó su sede central en la calle Serrano. En los años siguientes, el Instituto de Edafología y Fisiología Vegetal, el Centro de Investigaciones Biológicas del Instituto Cajal en Joaquín Costa, etc. Como ya vimos, en 1948 creó la Librería destinada a vender las publicaciones del propio CSIC.

Para el Centro del Instituto Cajal construido en 1951 utilizó un nuevo ladrillo, el ladrillo Fisac, que patentó, con “una inclinación en la cara vista y una pestaña” que al unirse y solaparse protegen la fachada del agua.

ladrillos

Un aspecto que siempre se recuerda en su biografía, pues marcó su vida, es su pertenencia al Opus Dei, desde febrero de 1936 hasta 1955 en que abandonó esta organización.

Miguel Fisac estaba convencido de que su salida del Opus provocó la falta de trabajo que sufrió en años posteriores y que ocasionó el incomprensible derribo de la famosa Pagoda, sede de los Laboratorios Jorba, en 1999. No es fácil saberlo, aunque la realidad más probable es que simplemente, como tantas veces en Madrid, primó el interés económico y la desidia municipal. Sin duda este fue uno de los episodios más lamentables de nuestra reciente historia urbanística. Ante la polémica suscitada el Ayuntamiento ofreció su reconstrucción en otro lugar, pero el arquitecto no quiso. Tres años después, en 2002 fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura.

A lo largo de su vida y de su obra Miguel Fisac persiguió la consecución de un estilo personal. La investigación sobre los materiales, especialmente el hormigón, le llevó a encontrar nuevas soluciones. A partir de los años 60 este será el protagonista en todas sus edificaciones.

En 1960 en el Centro de Estudios Hidrográficos encargado por el Ministerio de Obras Públicas utilizó las llamadas vigas hueso, su gran innovación, elemento prefabricado que consistía en unas piezas huecas moldeadas en hormigón que usó en las cubiertas de sus edificios. Estos huesos que patentó en 1970 se convirtieron en una de sus señas de identidad.

hueso

Viga “hueso”

Centro de Estudios Hidrográficos (Foto: M.T.)

Centro de Estudios Hidrográficos (Foto: M.T.)

En su obra destaca la arquitectura religiosa. Una de sus iglesias, construida en 1965 –el mismo año de la Pagoda­–, inaugurada al año siguiente, es la mencionada parroquia de Santa Ana. Fue el primer templo proyectado según las directrices del Concilio Vaticano II, que pedían la celebración de actos comunitarios, con participación activa de los fieles. Las misas ya no eran en latín ni de espaldas a los asistentes.

Para ello Fisac diseñó una planta en forma de óvalo, ligeramente inclinada, en la que todo converge en el presbiterio. Los bancos están dispuestos en forma de abanico. Siempre buscando la funcionalidad, tuvo todo en cuenta, la luz, el sonido, el mobiliario… Construida en hormigón visto, tanto en su exterior como interior, y cubierta con las vigas hueso, este material constructivo se convierte en un protagonista absoluto del templo, sin embargo a la vez es un ejemplo extraordinario de que la arquitectura no consiste solo en una fachada o formas exteriores, sino en volúmenes, espacio.

santa ana

La cubierta que no llega hasta el muro de la cabecera del templo, deja una zona descubierta, donde se instaló un lucernario.

lucernario

A la espectacularidad de la obra se añade la emoción de saber que fue construida en recuerdo de su hija Anaick, que murió siendo una niña de seis años. Por ello siempre tuvo un significado especial para el arquitecto, habérsela dedicado a su hija y haber sido construida teniendo muy claro “para qué sirve un edificio”. Es una realidad que todo tiene su porqué, y esta iglesia de Fisac cumple el principio a la perfección, la búsqueda de unas buenas condiciones acústicas que permitieran esa participación de los fieles, esa reunión de la comunidad, juega un papel primordial y originaron esas paredes curvas a los pies, “formas que fueran dispersivas, que no creasen ningún eco”.

En la cabecera, tres espacios de muros cóncavos destinados a cada momento de la liturgia: el altar en el centro, a su derecha el ambón y a su izquierda el sagrario.

En el interior trabajó estrechamente con el escultor José Luis Sánchez quien realizó el conjunto que se encuentra en dichas tres concavidades, en cemento metalizado. En el centro, el Cristo Crucificado. A un lado, el grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, al otro el sagrario.

Otra de las singularidades es que Fisac no se limitó a construir la iglesia sino que creó un conjunto parroquial, con todos sus edificios anexos. En la entrada a la iglesia y rodeando el templo ubicó un jardín del cual parte la torre con el campanario.

jardin y cubierta

Además diseñó un patio alrededor del cual se encuentran las distintas dependencias, todo ello bajo un criterio común.

patio

Igual que en otro tipo de edificios, proyectó hasta el más mínimo detalle, incluidos los bancos de la iglesia y del jardín, que también se muestran en la exposición del ICO.

banco jardin

Banco del Jardín, Santa Ana. Museo ICO.

jardin

Entrada a la Iglesia de Santa Ana

Edificios públicos, viviendas, oficinas y construcciones religiosas constituyen el legado de este gran arquitecto a la capital madrileña. Trabajó con fuerza y lucidez hasta el final. Murió en mayo de 2006 en Madrid, a la edad de 92 años.

Por Mercedes Gómez

——-

Iglesia parroquial de Santa Ana y Nuestra Señora de la Esperanza.
Calle Cañada 35

Museo ICO
Miguel Fisac y Alejandro de la Sota: miradas en paralelo
Calle Zorrilla 3
Hasta el 23 febrero 2014

——-

Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura.
Ramón Vicente Díaz del Campo. Hormigón y Fe: Las iglesias de Fisac. Actas 4º Congreso Nacional. Hª de la Construcción. Cádiz 2005.
Eduardo Delgado. Las iglesias de Miguel Fisac. Congreso Internacional Arquitectura Religiosa Contemporánea. 2007.

artedemadrid@gmail.com
Los artículos y fotografías publicados en este blog están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar. Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor. En ese caso, te agradecería me lo comuniques por correo-e. No deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro. © Arte en Madrid

Intoduce tu dirección de correo-e para seguir este blog y recibir notificación de nuevas entradas

Estadísticas del blog

  • 1,289,491 Visitas totales
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 599 seguidores