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Hay calles en que su forma esconde toda su historia, son las calles que nacieron a partir de los accidentes del terreno, antiguos caminos, o arrimadas a las murallas. La Cava Baja -su nombre ya nos cuenta su origen medieval-, antigua cava o foso de la muralla cristiana, es una de ellas.

Cava Baja

Cava Baja

Aunque su historia es más antigua. Como sabemos gracias a la arqueología (hallazgos de silos, restos de un muro de época islámica, materiales domésticos…), los terrenos entre Puerta de Moros y Puerta Cerrada se fueron poblando, conformando el llamado arrabal de la Cava Baja, uno de los arrabales musulmanes que existieron entre los siglos IX al XI, donde luego los cristianos levantaron uno de los tramos de su muralla.

Una vez más el libro La Forma de la Villa nos ofrece información valiosa. Uno de los importantes sondeos realizados en los años 80 del pasado siglo, el del misterioso solar, tantos años cerrado, ubicado en el nº 22, además de constatar la presencia de un lienzo de muralla de cuatro metros y un cubo semicircular, “la estratigrafía del terreno deparó el hallazgo de una serie de estructuras constructivas interpretadas por los directores de la excavación (Luis Caballero y Araceli Turina) como un probable arrabal de época islámica”.

cava baja 22 2

Cava Baja 22, a la izquierda

Las excavaciones en otros inmuebles, números 30 y 32, también ofrecieron información sobre el pasado árabe de la zona.

En los inicios del siglo XVI, construyendo en estos solares arrimados a la antigua tapia, se creó la manzana 150. Originalmente comenzaba a numerarse en Puerta Cerrada, seguía por la Cava Baja de San Francisco, hoy Cava Baja, volvía por la calle del Almendro, y por la calle del Nuncio llegaba nuevamente a Puerta Cerrada.

En los comienzos del siglo XVII Antonio Mancelli dibujó la manzana con el lienzo completo de la muralla y sus torres. Es un dibujo precioso, se observa todo el tramo que aún entonces debía estar a la vista.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1625.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1623.

Unos años después Pedro Texeira también la dibujó, detallando extraordinariamente alguno de los lienzos, el resto quizá ya ocultos por los inmuebles que los habían utilizado como muro.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Por entonces en la Cava Baja se ubicaban varias dependencias del Pósito, almacén de trigo o granero municipal. El Peso de la Harina, que estaba enfrente, en la Casa nº 4 de la manzana 148, representada en el plano de Texeira con el número 27. El edificio después se convertiría en la primera Posada madrileña, actualmente restaurante La Posada de la Villa, en el número 9 de la calle.

Posada de la Villa (2010), antiguo Peso de la Harina

Posada de la Villa, antiguo Peso de la Harina

El Alholí de la Villa ocupaba un gran solar en la manzana a que nos referimos, la 150; tenía dos puertas, la llamada Puerta Falsa que daba a la calle del Almendro (Casa 40), y la principal a la Cava (Casa 13).

Entre otras dependencias, allí existían también dos mesones. Uno de ellos, junto al Alholí, era el Mesón del Dragón.

Esta Casa del Alholí de la Villa de Madrid, Alhóndiga o primer Pósito municipal, del que ya conocimos su historia, cuyo origen se remonta a la época de los Reyes Católicos, había sido construido en los comienzos del siglo XVI sobre la muralla del siglo XII. Entre 1664 y 1665 se realizaron obras para la instalación de cuatro muelas para la tahona, proyecto del maestro de obras Juan de Lobera. Como sabemos, en 1666 el Pósito se trasladó a las afueras de la villa, junto a la Puerta de Alcalá. En 1745 el antiguo Alholí fue transformado en depósito de pan y de aceite.

El conjunto fue demolido a mediados del siglo XIX cuando el Ayuntamiento procedió a la prolongación de la calle del Almendro hasta la Cava, atravesando la manzana que quedó partida en dos, por la casa nº 13 que -según la Planimetría- en el siglo XVIII pertenecía al Real Pósito de la Villa y antes fue del Alholí. Eran del Pósito estas casas mencionadas, la nº 13 y la colindante nº 40.

Calle del Almendro

Calle del Almendro

Como tuvimos ocasión de comprobar durante nuestro último paseo en busca de la muralla cristiana, la Cava Baja ofrece algunos de los tramos mejor conservados.

Un nuevo paseo nos permite contemplar detenidamente otros vestigios, cuidados y conservados con cariño, en los inmuebles construidos sobre una parte del antiguo Alholí y mesones, en los primeros números pares de la calle, en la luego denominada manzana 150 “duplicado”, cimentados sobre la muralla.

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

En los actuales números 12 y 14 se encuentran la Posada del León de Oro y la Posada del Dragón, que guardan los vestigios de la muralla y de la historia de Madrid. Durante las obras de rehabilitación para convertirlas en hoteles modernos se realizaron las correspondientes sondeos arqueológicos. Se documentaron los lienzos extramuros al recinto fortificado del siglo XII y el foso de la muralla, además de los mencionados hallazgos anteriores a la ocupación cristiana, y se conservaron los tramos sacados a la luz, hoy día a la vista del público.

La Posada del León conserva además del arranque del cubo que ya pudimos contemplar en el edificio contiguo -en el nº 10-, y la mitad de otro cubo, un lienzo de unos 12 metros de largo y un metro de anchura.

posada del leon muralla1

Este bonito hotel ha resguardado bajo cristales los restos defensivos que se pueden admirar en su restaurante, a la entrada del local.

posada del leon muralla2

En el edificio contiguo, en el nº 14, se encuentra la Posada del Dragón.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Las vigas de madera de la antigua corrala que aloja las habitaciones están decoradas con frases que cuentan la historia de Madrid.

posada dragon corrala

Es un lugar encantador que ha conservado varios elementos de la antigua posada del siglo XX, como el viejo pilón de piedra en el patio.

posada dragon pilon

Han recuperado también la contigua tienda de Jabones La Antoñita manteniendo los letreros históricos de su fachada y su bañera de mármol, donde se elaboraba el jabón, que se ha instalado en los lavabos, junto a una reproducción del primer plano de Madrid, el de Mancelli, adornando sus paredes.

antoñita bañera

Y por supuesto el acogedor bar y restaurante en la planta baja también guarda la muralla.

posada del dragon muralla1

El antiguo Mesón del Dragón junto al Alholí de la Villa, luego Posada, hoy es un Hotel que ha sabido salvar su historia.

Por : Mercedes Gómez

Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.

Pérez Vicente, Daniel. “Excavaciones arqueológicas en el Madrid islámico”, en Testimonios del Madrid Medieval. Madrid musulmán. Museo de San Isidro, Madrid 2004.

Ortega Vidal, Javier y Marín Perellón, Francisco José : La Forma de la Villa. Comunidad de Madrid. 2004.

Oñate, Pilar y Sanguino Juan. “Intervención arqueológica previa al proyecto de rehabilitación del inmueble ubicado calle Cava Baja nº 12 de Madrid., en IV Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Museo Arqueológico Regional, Alcalá de Henares 2007.

 

 

La calle Murcia nace en el Paseo de Santa María de la Cabeza, cruza el Paseo de las Delicias y muere en la calle de Méndez Álvaro, frente a la Estación de Atocha. Es una calle breve, situada en el vértice norte del barrio que surgió en el triángulo creado en el siglo XVIII sobre las Delicias, surcado por los paseos que iban desde la Puerta de Atocha hasta el Río.

Hacia 1900 aún eran escasas las construcciones, casi nulas en el segundo tramo. El barrio había comenzado a crecer hacía pocos años, alrededor de las estaciones de Delicias y Mediodía (actual Atocha).

Plano de F. Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

De aquellas primeras edificaciones no queda recuerdo.

Calle Murcia

Calle Murcia

Hoy es una de tantas calles arboladas y acogedoras de Madrid, secundaria y discreta, que quizá solo conocen bien los vecinos del barrio (oficialmente, barrio de Palos de Moguer), pero que como todas las calles aunque no sean famosas tiene su historia. El edificio más antiguo que se conserva precisamente en ese primer tramo, entonces aún un solar, es el nº 3, de 1909.

Calle Murcia, 3

Calle Murcia, 3

Hace diez años fue noticia por su estado ruinoso y falto de higiene. Actualmente la fachada centenaria se encuentra cubierta por una lona y las únicas ventanas que quedan a la vista están tapiadas, como en 2004. Enfrente un edificio de solo dos plantas, debe ser también de esa época.

Calle Murcia, 4

Calle Murcia, 6

En el nº 10 se encontraba el edificio de Transportes Fluiters, construido por Augusto Sanz Marcos entre 1927-1928 para guardamuebles, naves y oficinas de don Pedro Fluiters. Fue demolido en 1984, pero se conservó la fachada como ejemplo de construcción industrial.

Calle Murcia, 10

Calle Murcia, 10

Resulta un tanto extraña pues ha quedado aislada del moderno edificio de viviendas levantado tras ella, pero conserva algunos detalles del art-déco que la adornaba y es un testigo de los tiempos pasados en que la industria crecía en la zona.

Calle Murcia, 10 (detalle)

Calle Murcia, 10 (detalle)

En esta misma acera de los números pares, esquina al Paseo de las Delicias 26 (antiguo 28) el 12 de septiembre de 1959, tal como publicó la prensa de la época, se inauguró el Hotel Carlton, con “aire acondicionado, radio, cuartos de baño y teléfono en todas las habitaciones”, novedades propias de un local de primera categoría.

Hotel Carlton

Hotel Carlton

La fachada cóncava de la esquina fue decorada por el ceramista Santiago Padrós con un mosaico dedicado a las Ciudades españolas monumentales.

En la esquina contraria, donde ahora se encuentran las oficinas de una entidad bancaria, estaban las Bodegas Villa, cervecería muy frecuentada por los vecinos del barrio en los años 50-60.

Al otro lado del paseo, en el nº 14, esquina Paseo de las Delicias 19, un edificio de viviendas con sus rejas onduladas construido hacia 1930.

Calle Murcia, 14

Calle Murcia, 14

En la planta baja, en la esquina, había una tienda, entonces se llamaban de ultramarinos, la tienda de Peñalver, que algunos vecinos seguro recuerdan. Ahora hay una tienda de chinos.

Calle Murcia, 14 (1ª foto : COAM)

Calle Murcia, 14 (1ª foto : COAM)

Seguimos en la acera de los pares. En el nº 16, hay una casa sencilla y cuidada, con preciosos balcones de forja.

Calle Murcia, 16

Calle Murcia, 16

Enfrente estaba el Mercado Atocha, cuyo acceso principal estaba en el Pasaje Tortosa, un callejón sin salida que parte de la calle Tortosa; sin embargo entonces había una entrada por la calle Murcia. Tras una pérdida de clientela, desaparición de puestos y un grave deterioro, cerró definitivamente en 2006, siendo convertido en Escuela Municipal de Música.

Son muy bonitas las casas que se conservan anteriores a los años 70 del pasado siglo XX, en que muchas fueron derribadas.

Calle Murcia, 18

Calle Murcia, 18

A continuación, en el lugar del edificio moderno que hoy ocupa el solar del nº 20, había una Fábrica de Hielo, una de las que existían en Madrid (otra, recordemos, estaba en la calle de San Andrés). No sabemos en qué año exactamente sería derribada, pero en 1973 la prensa anunciaba los nuevos pisos y animaban a comprobar la calidad de su construcción.

En el nº 22 se hallan las viviendas para don Andrés Palomeque, proyecto de José María Rodríguez Gómez de 1930. En los impares, las viviendas del nº 17 muestra una sencilla y elegante decoración clásica, con dos pequeños torreones.

Calle Murcia, 17

Calle Murcia, 17

Y llegamos al final de la calle. Además de un mercado y la fábrica de hielo, otro servicio fundamental para el vecindario se instaló en la calle Murcia. En el nº 21 sigue en pie el Colegio Público Menéndez y Pelayo, una de las escuelas creadas por Antonio Flórez Urdapilleta, Jefe de la Oficina Técnica para Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública, como ya comentamos aquí.

Esta escuela, frente al racionalismo dominante en construcciones posteriores, dentro de su sencillez y búsqueda de la funcionalidad, aún muestra ciertos elementos historicistas, sobre todo en las portadas.

El Grupo Escolar inicialmente llamado de Méndez Álvaro fue uno de los seis cuyo proyecto fue aprobado y publicado en la Gaceta de Madrid en 1923, gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento y el Estado. En un principio los planos fueron obra del arquitecto municipal Pablo Aranda Sánchez, aunque fueron modificados por Flórez. El colegio fue construido entre los años 1923-1928. El edificio con su entrada principal en Méndez Álvaro 16, se asoma a la calle Rafael de Riego 1 y Murcia 21.

Calle Méndez Álvaro

Calle Méndez Álvaro, 16

Construido en ladrillo y con aleros de madera, sus fachadas son muy armónicas.

colegio torres

Fue reformado y ampliado por el propio Flórez y Bernardo Giner de los Ríos en 1932.

colegio caseta

Una segunda ampliación a cargo del arquitecto Joaquín Roldán tuvo lugar en 1970. Fue en 1932 cuando se construyó la caseta para servicios médicos y para el guarda en la esquina de Méndez Álvaro con la calle Murcia, donde finaliza nuestra calle y nuestro paseo por hoy.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Guía-Callejero de Madrid 1970.
ABC, 31 octubre 1973
ABC 2 marzo 2004, pág 41
ABC 6 junio 2006, pág, 40
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003
F.J. Rodríguez. Plan de construcciones escolares de 1922 para Madrid. El caso del Grupo Menéndez Pelayo”. III Foro Ibérico de Museísmo Pedagógico – V Jornadas Científicas. Murcia 2012.

Y sobre todo, los recuerdos de Fernando, antiguo vecino de la calle, a quien dedico el artículo y envío muchos besos.

 

 

En la Edad Media no debían ser necesarios los letreros indicando a los vecinos el nombre de las calles, entre otras razones porque casi ninguna –de las pocas existentes entonces– lo tenía. A mediados del siglo XII y durante los siglos XIII y XIV, según consta en los documentos, existían vías regis o calles reales (actuales calle Mayor, Sacramento, San Justo, Segovia…), alguna calle pública, pero pocas tenían un nombre propio. Hacia 1440 las actuales Mesón de Paños, Escalinata, Cava de San Miguel, Cava Baja, plazas de los Carros y Humilladero, Don Pedro, Yeseros, Cuesta de los Ciegos… eran simplemente las cavas.

En los Libros de Acuerdos del Concejo madrileño hasta los últimos años del siglo XV no aparece nombrada ninguna calle. En general se recurría a alguna descripción o característica para referirse a ellas: “… la calle ancha que va a Palacio…”, “la calle que va de Valnadú a Santo Domingo”,  las cuestas “de la Vega” o “de Sagra”, eran caminos que llevaban a alguna parte, o próximos a las Puertas… “camino junto a la Puerta de la Vega”… En esa etapa únicamente se menciona la plaza de la iglesia de San Salvador.

Ya alrededor de 1490 se nombra alguna. Además del Camino de Alcalá y la Plaza del Arrabal, aparecen en las Actas, siempre en relación al empedrado, las más antiguas: la calle de los Estelos (actual Señores de Luzón), la de Luzón (que es la misma) y del Pilar. Con esta última denominación existieron hasta tres vías hoy desaparecidas, dos de ellas en la zona de la calle de Segovia y del Rollo, la otra en los Caños del Peral (hoy Plaza de Isabel II), que hacían referencia a los pilares de aguas gordas o fuentes. La calle del Arrabal era la actual de las Fuentes.

En los comienzos del siglo XVI se nombra alguna más, tampoco muchas: de Alonso de Medina, de las Beatas, calle Grande, Herrería, Mancebía Vieja, del Marqués de Moya, del Monasterio de la Concepción, de la Puerta de Guadalajara, de San Francisco y de Toledo. Pero con la llegada de la Corte la Villa experimentó un gran crecimiento y en el siglo XVII las calles comenzaron a tener denominaciones oficiales. Fue por entonces cuando se realizaron las primeras Visitas a las Casas de Madrid, en 1606 y 1626. El resultado de estas Visitas se redujo a un registro alfabético de calles y casas (solo las de incómoda partición, tercia parte o a la malicia), aunque hoy día de gran valor.

Con el fin de tener una información más completa de todos los inmuebles en el siglo XVIII se realizó la Visita General. Tras la publicación en octubre de 1749 de las Ordenanzas para la administración, cobranza y distribución del Aposentamiento de Corte, durante los siguientes veinticinco años se llevó a cabo el catastro urbano más importante hasta esos momentos, la Planimetría General de Madrid.

Se colocaron en la villa las primeras placas cerámicas indicando los números de las 557 Manzanas y las Casas numeradas de cada una, en color azul sobre blanco. Se conservan algunas, aunque desgraciadamente van desapareciendo. Además de proporcionar información valiosa son sin duda elementos de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural.

manzana 240

La división en manzanas, realizada por motivos más censales y de recaudación que de otro tipo, en el terreno práctico resultó un lío: repetición de números en una misma calle, dificultad para localizar las casas…  En 1833 el Ayuntamiento encargó a Javier de Mariátegui, Arquitecto Mayor, un estudio para establecer la numeración y rotulación de las casas y calles de Madrid.

A partir del 2 de julio de 1834 en que se publicó una Real Orden se acometió la gran reforma, las calles se numerarían cada una independientemente, los pares a la derecha y los impares a la izquierda, partiendo de la Puerta del Sol.

Siendo Alcalde Joaquín Vizcaíno, el Marqués Viudo de Pontejos, se puso en marcha el proyecto. En 1835 se presentó el Cuadro alfabético de los nombres de las calles y plazas de Madrid, que por hallarse repetidos en varios de ellas, han sido sustituidos con una dos o más denominaciones, se les ha fijado una sola en el último arreglo hecho para la nueva rotulación de calles y numeración de casas de esta Villa. El Ayuntamiento encargó la creación de las placas al marmolista del Asilo de San Bernardino. Según cuenta Monlau en su Madrid en la mano publicado en 1850, eran unas lápidas claras con el nombre en letras de plomo que al parecer en seguida se deterioraban y caían.

Poco a poco fueron sustituidas por unas nuevas de cerámica blanca rotuladas en negro. En el Centro aún se conservan algunas de ellas que proporcionan datos interesantes sobre el callejero de finales del siglo XIX aunque también están desapareciendo.

madera alta

El proceso fue largo. La rotulación de las calles sufrió los grandes vaivenes de la complicada evolución de la toponimia: había que evitar la frecuente repetición de nombres y unificar la nomenclatura (eliminar las calles ancha, angosta, nueva, vieja, alta, baja, subida, bajada, pretil… reminiscencias de la antigua y accidentada topografía madrileña).

Al menos desde los comienzos del siglo XX se colocaron nuevas placas de metal con letras blancas sobre fondo azul. Posteriormente se incluyó el escudo de la ciudad.

espiritu santo XX

En los años 30 en el Centro se instalaron por primera vez unas placas de azulejos cerámicos con imágenes que ilustraban la historia de cada calle o plaza realizadas en la Escuela Oficial de Cerámica de Madrid.

En febrero de 1936 hubo una exposición en el Patio de Cristales de la Casa de la Villa con obras de sus alumnos, entre ellas setenta y dos lápidas destinadas a las calles madrileñas, en sustitución de las “vulgarísimas placas metálicas”, publicaba por entonces el periódico La Libertad.

Conde Barajas ceramica

En los años 60, en tres fases, se colocaron unas nuevas, muchas de las cuales se  conservan. Formadas por 16 azulejos, miden 60 x 60 centímetros y fueron también realizadas en la Escuela de Cerámica de la Moncloa para sustituir a las metálicas, que continuaron siendo las placas utilizadas en el resto de distritos.

Pl.Encarnacion XX

Desde 1981 los rótulos de las calles tienen dos modelos, uno cerámico para el casco antiguo y, con escasas excepciones, otro metálico para el resto de la ciudad. En estos últimos se observa la evolución en el uso del Escudo de Madrid.

Delicias escudo

En 1967 cambió el Escudo oficial de la ciudad, y así lo reflejan las placas en las calles madrileñas.

escudo2

Actualmente se utiliza el logotipo creado a partir del diseño oficial en color blanco.

arte hiperrealista

Finalmente, en los años 90 se comenzaron a instalar en el casco antiguo las cerámicas actuales formadas por nueve azulejos pintados, obra del nieto y continuador del gran artista talaverano Juan Ruiz de Luna, Alfredo Ruiz de Luna, lamentablemente fallecido el pasado mes de mayo a la edad de 64 años.

Rollo 1998

Solo en algunos casos singulares los rótulos se apartan de los modelos oficiales, como por ejemplo esta bonita lápida dedicada a la Calle de Madrid.

calle de Madrid

por Mercedes Gómez

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NOTA:

El pasado 24 de abril de 2013 ha sido aprobada, en sustitución de la última normativa de 1981, la nueva Ordenanza Reguladora de la Denominación y Rotulación de Vías y Espacios Urbanos.

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BIBLIOGRAFÍA:

Libros de Acuerdos del Concejo madrileño (1464-1515, cinco vol.). Ayuntamiento de Madrid, 1932-1987.
L.M. Aparisi Laporta. Toponimia madrileña: proceso evolutivo, Madrid, Gerencia Municipal de Urbanismo, 2001.
M. Montero Vallejo. Origen de las calles de Madrid. Ed. Avapiés. Madrid 1995 (3ª ed.)
La Libertad, 6 febrero 1936
ABC, 30 marzo 1961
Hoja del Lunes, 26 feb. 1962

Una vez más, volvemos al Madrid más remoto y emocionante, el que nació cerca del agua, en las laderas de los cerros a ambos lados del antiguo Arroyo de las Fuentes de San Pedro, el arroyo-matriz, Matrice, según la teoría de Oliver Asín, como ya hemos comentado en alguna ocasión, que pudo ser el origen del nombre de Madrid. El arroyo que con el tiempo se convirtió en la calle de Segovia.

Recorremos hoy los escarpados terrenos entre la calle del Sacramento y el gran Barranco, surcado por callejuelas y antaño, seguramente, callejones sin salida, conformando uno de los rincones madrileños que mejor conservan el trazado medieval.

Desde la Plaza de San Salvador –hoy de la Villa– dejando atrás el primer tramo de la calle del Cordón caminamos hacia la plaza del mismo nombre y bajamos las escaleras que hoy suavizan el descenso y muestran el enorme desnivel, sin duda más acusado en el pasado. Al parecer por aquí pasaban los presos de la Cárcel de Villa que existió al menos desde finales del siglo XV en la cercana plaza, para recibir su castigo. En el siglo XVIII era conocida como calle de los Azotados.

Calle del Cordón

Calle del Cordón

Las callejas, los solares, los edificios… se fueron adaptando a la forma de los tortuosos caminos de tierra, hoy convertidos en recoletos rincones.

Abandonamos la calle del Cordón que continúa estrecha hacia la de Segovia y tomamos la calle del Conde para dirigirnos a nuestro destino: la plaza de San Javier.

Calle del Crordón esquina calle del Conde 1

Calle del Crordón esquina calle del Conde 1

Más que una plaza es un descanso en el camino de la a su vez diminuta calle del Conde, un entrante de la manzana 181 frente a la 179, señalado en la Planimetría en el siglo XVIII ya como Plazuela de San Javier.

Recibe este nombre, cuenta Pedro de Répide, debido a que allí existía una casa propiedad de la Compañía de Jesús que en su fachada tenía una imagen de San Francisco Javier, el jesuita apóstol de las Indias. Pero la plaza es muy antigua pues, aunque sin denominación, aparece en el plano de Texeira.

Diapositiva1

Plano de Texeira, 1656 (Detalle)

Es tan pequeña que solo tiene dos números.

Plaza de San Javier

Plaza de San Javier

El nº 1, no señalado, es la fachada trasera del edificio construido en el lugar donde estuvo el palacio de Revillagigedo, ocupado por dependencias municipales, que tiene su entrada principal por la calle del Sacramento. Una lápida del Ayuntamiento recuerda que allí vivió durante diez años el escritor Eugenio D’Ors.

Los otros dos lados son el nº 2, uno de los edificios de viviendas más antiguos de la villa, con bellos dinteles de piedra y ecos del siglo XVII en sus fachadas.

plaza 2

El inmueble tiene entrada también por la calle del Rollo nº 7 en cuyo umbral figura la inscripción 1724, aunque el origen y algunos elementos son más antiguos. Fue una casa palacio construida entre 1610 y 1625, convertida en casa de corredor un siglo después, cuando se acometió su primera gran reforma, dicho año de 1724.

plaza nº 2

Corresponde a la Casa nº 2 de la Manzana 181 que, efectivamente como cuentan los cronistas, pertenecía al Colegio Imperial de la Compañía de Jesús.

La última gran reforma se llevó a cabo entre los años 1991-1995, una de las varias realizadas en esa época en el casco histórico por la Empresa Municipal de la Vivienda de Madrid, a cargo del arquitecto Juan López Jaén.

Según la Guía del Colegio de Arquitectos, el edificio estaba muy deteriorado debido entre otras cosas a la existencia de galerías subterráneas que fueron utilizadas en la Guerra Civil y a las humedades. El espacio interior fue modificado, hoy ocupado por veinticuatro viviendas y tres locales distribuidos en torno a un patio central con corredor. Se respetaron la estructura y los materiales.

Aún más antigua es la historia del solar. Durante las excavaciones arqueológicas correspondientes, nos cuenta Daniel Pérez Vicente, aparecieron restos islámicos en un silo reutilizado como basurero antiguo. El relleno que colmataba el silo se caracterizaba por la presencia de materiales cerámicos y óseos. Se ha conseguido fechar este conjunto por su tipología y se podría encuadrar entre los siglos XI y XII.

Antes de 1990 el profesor Montero Vallejo contaba que había tenido ocasión de ver un murallón que le parecía excesivo para tratarse de una mera cimentación, y se preguntaba si tendría relación con el recinto intermedio, la medinilla, rodeada de una hipotética segunda muralla árabe de la que ya hemos hablado aquí.

La plaza se abre frente al nº 3 de la calle del Conde.

Calle del Conde nº 3

Calle del Conde nº 3

Allí existió un famoso mesón, el Mesón de San Javier, visitado por Luis Candelas, dicen.

El origen de esta casa se remonta al siglo XVI siendo modificada la fachada en los siglos XVII y XVIII. Se cree que aquí vivió el Aposentador de Felipe II, y no sería de extrañar pues este barrio próximo al Alcázar Real desde muy pronto acogió personajes muy cercanos al monarca.

En 1949 el mesón fue reformado por el arquitecto Enrique Luchetti y convertido en restaurante. Algunas pinturas murales recreaban su historia y sus leyendas. Nuevamente según el Profesor Montero Vallejo, que estudió la zona y nos dejó sus hallazgos para siempre, la primera posada fue instalada donde antes estuvo el zaguán.

Otra anécdota mencionada por todos los autores al referirse a esta plazuela es que en ella se desarrollaba parte de la famosa zarzuela Luisa Fernanda.

En los siglos X y XI en aquel Mayrit extramuros los accesos al Barranco no debían ser muchos ni fáciles. La calle del Conde quizá fue abierta en algún momento siguiendo el abrupto terreno, en un intento de llegar al Arroyo de San Pedro.

meson hoy

Desde la plazuela de San Javier hoy continúa su camino ayudada por nuevos tramos de escaleras tras cruzar la enigmática calle del Rollo para llegar a la de Segovia.

escaleras calle segovia

En estas callejuelas no busquemos valiosos monumentos ni grandes edificios, pero en sus sencillas construcciones y misteriosos muros guardados en algunas de ellas hallaremos las huellas del Madrid más antiguo.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

M. Montero Vallejo. Madrid musulmán, cristiano y bajo medieval. Ed. Avapiés. Madrid 1990.

Daniel Pérez Vicente. Excavaciones arqueológicas en el Madrid islámico. En Testimonios del Madrid Medieval. El Madrid musulmán. Museo de San Isidro Madrid 2004.

G. Fernández-Shaw. El “mesón de San Javier”. Cortijos y Rascacielos. 1949, nº 53.

La Real Academia Española nació el día 3 de agosto de 1713 en la plaza de las Descalzas, frente al Monasterio Real, en la desaparecida casa-palacio de don Juan Manuel Fernández Pacheco, Marqués de Villena. Allí, frente a los antiquísimos muros de ladrillo y pedernal, ese día se celebró la primera sesión, recogida en el libro de actas de la institución.

desde descalzas

Juan Manuel había nacido el año 1650 cerca de Pamplona, ciudad a la que se dirigían sus padres donde el VII Marqués de Villena, su padre, iba a tomar posesión del cargo de Virrey de Navarra. Pero primero su madre, y poco después su padre, murieron siendo él aún muy pequeño así que el niño creció bajo el cuidado de su tío Juan Francisco Pacheco, obispo de Cuenca, en cuyo ambiente adquirió el gusto por los libros, la literatura, el aprendizaje de las lenguas clásicas y modernas, y las ciencias. Heredó varios títulos nobiliarios, entre ellos el de marqués de Villena, duque de Escalona y marqués de Moya. En 1674 se casó con doña María Josefa de Benavides Silva y tuvieron tres hijos. Ella murió muy joven, en 1692 a la edad de 30 años.

Él no se volvió a casar y tuvo una vida azarosa, como militar y como político, acaparando cargos, batallas y al final incluso un encarcelamiento. Llegó a ser un personaje importante de la época, Virrey de Navarra, Aragón y Cataluña. Fiel al nuevo rey Felipe V, fue nombrado Virrey de Nápoles. De vuelta a España, en 1711 el rey le nombró Mayordomo Mayor, a la vez que le liberaba del cumplimiento de sus obligaciones con el fin de que pudiera dedicarse a sus estudios y tareas literarias.

Retrato de J.M. Fernández Pacheco h. 1712 (BNE)

Retrato de J.M. Fernández Pacheco h. 1712 (BNE)

Dos años después, a la edad de 63 años, el 6 de julio de 1713 fue nombrado primer Director de la Real Academia. Como decíamos al principio, menos de un mes después se celebró la primera sesión oficial.

Falleció en 1725 y le sucedieron otros tres directores de su misma familia, su hijo Mercurio y sus nietos, hijos de éste, Juan Pablo y Andrés.

Desgraciadamente no he podido encontrar apenas información sobre el Palacio del Marqués de Villena, y la poca localizada me ha resultado confusa. Lo que sigue está basado sobre todo en la Planimetría General de Madrid, cuyos planos fueron realizados en 1750, y un lento y tranquilo paseo alrededor de la plaza y de la manzana 393, que empieza a numerarse por la calle de los Capellanes (hoy Maestro Victoria), baja por la del Arenal, sube por la de Bordadores (actual San Martín), y vuelve por la plaza de las Descalzas.

Planimetria Gral. Manzana 393

Planimetria Gral. Manzana 393 (en rojo, sitio nº 5)

En la casa nº 7 que había sido de María de Pisa, unida a las Descalzas por un pasadizo volado, ese mismo año de 1713 comenzaron las obras para la instalación del Monte de Piedad que había sido fundado por el Padre Piquer once años antes.

Mediado el siglo XVIII, como nos muestra la Planimetría, el edificio que era propiedad de su Majestad, servía de uso del Monte de Piedad de las Ánimas del Purgatorio, que instituyó don Francisco Piquer, capellán que fue del monasterio. La nº 1 pertenecía al duque de Arcos y Maqueda, y la nº 2 al conde de Torrubia, ambas con fachada a la calle del Arenal. El estrecho sitio nº 6 era propiedad de las Descalzas Reales.

Lindando con todas ellas, en el nº 5 tuvo su Palacio el fundador de la Real Academia, Juan Manuel Fernández Pacheco. En la Planimetría aparece como propietaria la Marquesa de Villena, ¿quizá Mª Ana XI marquesa de Villena que había nacido en 1727 hija de Andrés, nieto de nuestro protagonista?.

En él venía teniendo lugar una de las tertulias que a finales del siglo XVII se habían puesto de moda entre los nobles y que fueron el origen de las Reales Academias, junto a los modelos de otras ya existentes en Francia e Italia. Allí hablaban de Filosofía, Literatura, Medicina… construyendo ese nuevo Madrid ilustrado de la recién instaurada dinastía de los Borbones.

El Marqués de Villena desde sus inicios prestó su casa de la plaza de las Descalzas Reales para sede de la Academia. La casa del marqués debía tener su entrada por la calle de San Martín, entonces aún llamada calle de Bordadores –la vía cruzaba la del Arenal y subía hasta las Descalzas–, frente al Convento de San Martín, situado en el solar donde hoy se levanta la Casa de las Alhajas, a un paso de la iglesia de San Ginés.

Vista del Convento de las Descalzas Reales. Minguet, 1758. Museo de Historia (memoriademadrid.es)

Vista del Convento de las Descalzas Reales desde la calle de Bordadores. Minguet, 1758. Museo de Historia (memoriademadrid.es)

desde san martin

Vista del Convento de las Descalzas Reales desde la calle de San Martín, antes Bordadores (2013)

Posteriormente el lugar pasó a ser ocupado por la Caja de Ahorros creada en 1838 y fusionada con el Monte de Piedad en 1869. En el siglo XIX la zona sufrió muchos cambios, y los edificios sucesivas reformas y ampliaciones.

En fotografías de los primeros años del siglo XX podemos contemplar la antigua construcción.

Caja de Ahorros 1920-1925 (memoriademadrid.es)

Caja de Ahorros 1920-1925 (memoriademadrid.es)

Finalmente, derribados los antiguos inmuebles, en los años 70 del pasado siglo XX se construyó el edificio actual, al menos inapropiado para una plaza histórica como la de las Descalzas. Es la sede central de la que hasta hace poco ha sido la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid la cual conserva escasos recuerdos del pasado.

El más llamativo, aunque no en su lugar original, la puerta de la antigua Capilla del Monte de Piedad, obra de Pedro de Ribera de 1733, según indica una inscripción en la piedra de la propia obra. Fue por entonces cuando se abrió puerta a la calle para dicha capilla hasta entonces privada (la podemos ver un poco más arriba, en el grabado de Marquet), gracias al empeño del Padre Piquer, en la fachada del primer edificio del Monte de Piedad, junto a la puerta principal, hoy perdida.

Manzana 393, actualmente

Manzana 393, actualmente

En la fachada que da a la calle de San Martín hoy hay otra puerta un poco misteriosa con una inscripción en letras doradas y el símbolo de la Virgen de las Ánimas bajo cuya advocación estaba la institución.

Es la entrada a la Capilla de Nuestra Señora de las Ánimas del Monte de Piedad.

capilla animas 2

Aunque no está ubicada en el mismo lugar que el Oratorio original, o sea en el primer edificio del Monte de Piedad, esta desconocida iglesia que como decíamos el Padre Piquer consiguió fuera de culto público a pesar de la proximidad de San Ginés (que no quería perder las limosnas de los feligreses del barrio), conserva algunos elementos de la primera Capilla de la Casa Real de Nuestra Señora del Sacro Monte de Piedad.

Normalmente casi oculta por los automóviles aparcados y los contenedores de basura, es de uso privado de la Compañía bancaria, aunque alguna Navidad ha abierto sus puertas al público mostrando su bonito Belén.

capilla animas

Calle de San Martín

En el vestíbulo de entrada hay dos lápidas dedicadas a la memoria del Marqués viudo de Pontejos, fundador de la Caja de Ahorros de Madrid, y a la del Padre Piquer, fundador del Monte de Piedad, cuyos restos “fueron trasladados a este lugar en día 4 de mayo de 1971 desde la antigua capilla de la institución”.

iglesia

A la derecha del altar moderno se guarda la antigua imagen de Nuestra Señora de las Ánimas del Monte de Piedad.

virgen

Nuestra Señora de las Ánimas del Monte de Piedad

imagen virgen animas

Además de los citados sepulcros y de la delicada imagen de la virgen se conservan diversos objetos litúrgicos de la capilla primitiva, y alguna pintura del siglo XVIII.

Anónimo siglo XVII. Adoración de los Reyes Magos.

Anónimo siglo XVIII. Adoración de los Reyes Magos.

Volviendo por un momento al pasado recordemos que en 1754 la Academia aquí cobijada consiguió casa propia, una habitación en la Real Casa del Tesoro cedida por el Rey Fernando VI. En 1793 el rey Carlos IV concedió la casa de la calle de Valverde 22, donde hoy se encuentra la Real Academia de Ciencias Exactas. Allí permaneció hasta que consiguió su propio edificio, el actual de la calle de Felipe IV, que ocupa desde 1894.

Hoy, en la fachada de la plaza de las Descalzas del edificio construido sobre los terrenos antaño ocupados por palacios, luego por el Monte de Piedad y la Caja de Ahorros, próxima a la esquina de la calle de San Martín, hay una lápida instalada en 1990 por la institución bancaria con la imagen del Marqués de Villena, fundador de la Real Academia Española.

lapida

Y una inscripción que nos recuerda que en este lugar se encontraba su Palacio, en el que la Real Academia Española celebró sus primeras reuniones, hace 300 años.

por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Real Academia Española

Discurso de Rafael Alvarado Ballester de la Real Academia Española con motivo del XXV aniversario del I.E.S. Marqués de Villena de Marcilla (Navarra) el 4 de abril de 1992.

Mª Teresa Muñoz Serrulla. Francisco Piquer y la creación del Monte de Piedad de Madrid, (1702-1739): moneda, espiritualidad y su proyección en Indias. UCM, Madrid 2004.

En las afueras de la Puerta de Alcalá, frente al Retiro, a mediados del siglo XIX apenas había construcciones, la única de importancia era la Plaza de Toros. Existía sobre todo una gran extensión de terreno sin edificar, la construcción del Barrio de Salamanca aún no había comenzado. Solo unos Paradores donde las diligencias paraban a repostar, como el de San José, al borde de la carretera de Aragón, hoy calle de Alcalá, y poco más.

Coello y Madoz (1849)

Coello y Madoz (1849)

El barrio fue proyectado en 1860 por Carlos María de Castro dentro del proyecto de Ensanche de Madrid. Sin embargo en 1864 se construyeron los Jardines llamados de los Campos Elíseos, que ocuparon los terrenos entre las actuales calles de Velázquez, Alcalá, Castelló y Goya. El gran parque de recreo contaba con atracciones como una montaña rusa, tío vivo… café, restaurante, salón de baile, un teatro, una ría navegable, casa de baños… incluso una pequeña plaza de toros. El parque aparece representado en el Plano de Madrid de 1866 junto con las primeras manzanas edificadas y el trazado de las proyectadas.

J.Merlo, F.Gutiérrez y J. de Rivera (1866)

J.Merlo, F.Gutiérrez y J. de Rivera (1866)

Los madrileños Campos Elíseos fueron inaugurados en junio y los periódicos de la época publicaron la crónica del acontecimiento y alguno de ellos incluyó bonitos dibujos del lugar.

La ría (El Museo Universal, 1864)

Vista de la ría (El Museo Universal, 1864)

Tras la demolición de la Cerca que rodeaba Madrid desde el siglo XVII y la apertura del Retiro que había pasado a manos municipales en 1868, y sobre todo tras el avance de la construcción del barrio de Salamanca, en la década de los 70 comenzó la destrucción de los Campos Elíseos.

Llegaron a ser el centro de recreo más importante del Madrid de Isabel II, aunque por poco tiempo. No se comprende cómo un proyecto tan ambicioso se llevó a cabo en unos terrenos destinados a la creación de un nuevo barrio. Como era de prever, a medida que se iban levantando nuevas manzanas los jardines fueron desapareciendo.

La calle de Castelló nació en 1880. El día 14 de junio le fue asignado este nombre por acuerdo municipal, en homenaje a don Pedro Castelló, que había sido médico de cámara de Fernando VII. Desde las calles de Villanueva y Alcalá, hacia el norte, atravesaba los terrenos donde antes estuvieron los Jardines.

En su inicio, en el nº 5 actual, se conserva uno de los edificios más antiguos, levantado por Valentín Roca Carbonell en 1892. En su planta baja aún existe “desde que se hizo la casa”, una Fábrica de churros, patatas fritas y frutos secos.

Castelló nº 5

Castelló nº 5

Junto a las casas destinadas a viviendas se construyeron otros edificios de tipo industrial, más de lo que podíamos imaginar al comenzar nuestro paseo por esta elegante calle, una de las más representativas del barrio de Salamanca.

En el nº 18 C, en el interior de la manzana, se conserva una nave de ladrillo, ejemplo de arquitectura industrial, único recuerdo de la antigua fábrica que se construyó a finales del siglo XIX, la Fábrica de Platería Espuñes.

nave copia

En los comienzos del XX, esta manzana, entre Jorge Juan y Goya, aún estaba ocupada por un jardín, el Jardín de la Rosa. Solo la esquina de Castelló con Goya estaba ocupada por la fábrica.

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Había sido fundada en 1840 por Ramón Espuñes, quien se estableció en la calle del León, cerca de la Real Fabrica en la que había comenzado a trabajar, la Platería Martínez. Después se trasladó a la calle del Doctor Fourquet, y en 1871 a la Ronda de Atocha.

Don Ramón murió en 1884, su hijo Luis pasó a dirigir la fábrica que construyó en la calle Goya y que la prensa calificaba de suntuosa y grandiosa, con una superficie de unos 30.000 pies. En 1897 trabajaban en ella ochenta operarios que creaban objetos de todo tipo, desde sencillas cuberterías hasta grandes obras de arte. Un gran salón de máquinas, fundición, magníficos talleres de bruñidores y estuchistas, y una chimenea de 25 metros de altura conformaban la Platería.

La Ilustración Española y Americana (15 nov. 1907)

La Ilustración Española y Americana (15 nov. 1907)

La nave a espaldas de la calle Goya fue construida en 1920 según proyecto del arquitecto Gonzalo Aguado.

En 1999 fue rehabilitada por Enrique Bardají para albergar la tienda de diseño Vinçon, que al no obtener el éxito esperado vendió el local. El pasado año 2012 fue adquirida por la Fundación Botín. Nuevas obras la acondicionaron para acoger su sede madrileña.

(El País 28 ene. 2012)

(El País 28 ene. 2012)

Como vemos en el plano de Facundo Cañada, la otra manzana frente a la nave estaba ocupada por el Lavadero de Jorge Juan.

Sobre el antiguo Lavadero, entre 1924 y 1925 Antonio Palacios construyó la Subestación Eléctrica de la Compañía Metropolitana que ya visitamos en abril de 2011. Entonces estaba en obras, ahora su fachada luce resplandeciente.

Castelló  21

Castelló 21

Nos acercamos a la calle Goya en cuya esquina de los números pares donde hace años estaba la Platería ahora hay un edificio moderno.

Enfrente, en la esquina de los impares, con entrada por Goya 32, junto al solar del Lavadero, entre 1907 y 1909 se levantó el edificio de José Espelius promovido por su hermana Mª Ángeles, de decoración exterior monumental, en la que llaman la atención las ménsulas en forma de cabeza de elefante que sostienen los balcones.

elefantes

Al otro lado de Goya, la calle de Castelló sigue su camino. Por hoy nos detenemos ante la singular fachada de madera de un viejo taller de zapatería.

castello zapateria

Es otro de los establecimientos tradicionales del barrio, como la fábrica de patatas fritas que encontramos en el comienzo del paseo, que conviven con elegantes tiendas de moda y modernos supermercados, bares y restaurantes.

Por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.

La calle del Salitre, antigua calle de San Bernardo, nace en la de Santa Isabel y llega hasta la de Valencia.

En el siglo XVII ya estaba urbanizada casi completamente excepto el último tramo bajando a la izquierda. En el Plano de Texeira en dicho tramo solo se aprecia una pequeña edificación en el solar donde luego se levantaría y hoy se encuentra la Parroquia de San Lorenzo. Los terrenos a continuación, sitios 1 y 2 de la futura manzana 36 junto a la Puerta de Valencia (marcados en rojo en el plano), aún eran un erial situado junto a la Cerca.

Plano de Texeira (1656)

Plano de Texeira (1656).

Pedro Texeira no dibujó la iglesia porque su construcción debió comenzar unos años después de realizado el plano, finalizando las obras en 1669, en un principio como auxiliar de la parroquia de San Sebastián. Estaba situada en la esquina con la calle del Doctor Piga -antigua Travesía de San Lorenzo- frente a la calle de la Fe.

Una escultura de San Lorenzo en una hornacina central adornaba la fachada.

A.Passaporte. San Lorenzo (1927-36) (Fototeca del Patrimonio Histórico.)

A.Passaporte. San Lorenzo (1927-36) (Fototeca del Patrimonio Histórico.)

El interior también era sencillo, con una sola nave.

A.Passaporte. San Lorenzo (1927-36) (Fototeca del Patrimonio Histórico.)

A.Passaporte. San Lorenzo (1927-36) (Fototeca del Patrimonio Histórico.)

La antigua iglesia de San Lorenzo sufrió varios incendios a lo largo de su historia, el más grave de todos y definitivo en 1936. Desde el comienzo de la guerra hasta 1942 en que fue reconstruida, como veremos, los vecinos solo pudieron contemplar sus ruinas.

La calle de la Fe, según algunos autores -sobre todo del siglo XIX-, antes se llamó calle de la Sinagoga, debido a que en ese mismo solar estuvo ubicada la sinagoga judía. Recientemente otros autores han afirmado que no hay prueba documental que sostenga esta teoría, que hasta finales del siglo XV en que fueron expulsados por los Reyes Católicos, los judios habitaron en otros barrios (originalmente en el de Santa María de la Almudena) y que esta zona de Madrid entonces situada extramuros estaba muy poco poblada, siendo por tanto poco probable que allí se ubicara la judería medieval. Una vez más los especialistas, con ayuda de los documentos y la arqueología, deberán separar la leyenda de la verdadera historia de Madrid, tantas veces unidas.

En el siglo XVIII la monarquía borbónica creó varias fábricas, muchas de ellas de productos de lujo para su propio abastecimiento (tapices, loza, cristales…), pero también algunas de otro tipo. Entre estas últimas estaba por ejemplo la fábrica de Pólvora, para la cual era necesario el salitre.

La Real Fábrica de Salitres de Madrid fue construida entre los años 1778 y 1785 según proyecto de José de la Ballina en esos terrenos existentes al final de la calle de San Bernardo junto a la Puerta de Valencia. Le ayudó su hijo Manuel que alcanzó el cargo de Arquitecto de Rentas Reales desde el cual en 1784 se encargó de la construcción de la Fábrica de Filtraciones de Lejías, que eran necesarias para la fabricación del salitre -ubicada en el norte de la ciudad, cerca de la Puerta de los Pozos de la Nieve, hoy Glorieta de Bilbao-.

Manuel de la Ballina también se hizo cargo del proyecto de la Real Fábrica de Aguardientes y Naipes de Madrid (1780-1796), luego Fábrica de Tabacos.

Los sitios mencionados de la manzana 36, junto a la Puerta de Valencia, se convirtieron en los llamados Terrenos del Salitre.

Las instalaciones de la Fábrica se extendieron por un amplio espacio, reflejado en los planos, desde el Barranco de Embajadores -hoy calle de Miguel Servet- hasta el Hospital General –hoy sede del Museo Reina Sofía- a ambos lados de la Cerca, actual Ronda de Atocha, llegando hasta el paseo de Santa María de la Cabeza. El Plano de Tomás López representa estas Fábricas de Salitre, que aún aparecen en el plano de 1835, dos grandes triángulos ocupados por albercas y depósitos de sal.

Tomás López (1785)

Tomás López (1785)

Recibe el nombre de calle del Salitre desde 1835, asignado por acuerdo municipal el día 11 de enero.

El Plano de Madrid de 1866 muestra el Barrio del Salitre, ya únicamente en el interior de la cerca, derribada dos años después.

Plano de Madrid (1866)

Plano de Madrid (1866)

En 1869 el Estado vendió el conjunto, como Bien Nacional, a varios particulares. La zona fue urbanizada, se abrieron calles como la de Doctor Fourquet y se crearon nuevas manzanas de viviendas.

Muchos de los edificios actuales son de aquella época, últimas décadas del siglo XIX, principios del XX, hoy rehabilitados y bien cuidados. Muchos detalles en las fachadas de estas viviendas nos trasladan al pasado, como las numerosas puertas de madera que se conservan.

puertas madera

La calle baja en gran pendiente hacia lo que era conocido como el Barranco de Embajadores ya mencionado, que fue explanado en 1881 y convertido en la calle de Miguel Servet, y hacia el Arroyo del mismo nombre que iba a desembocar en el Manzanares.

salitre pendiente

En el inicio del paseo, en el nº 2 hay una taberna con una preciosa fachada de cerámica. Sus azulejos, que representan un colorido viñedo y una bodega, fueron creados para la antigua Casa Lara, desde 1987 convertida en la Taberna Encantada.

ceramica salitre 2

Son  obra de la Casa de Carlos González. La Casa Carlos González y Hermano fue una de las empresas sevillanas de Cerámica más importantes. En los años 20 del siglo pasado se convirtió en la Casa González que abrió una sede en Madrid, en la Gran Vía nº 14, dirección que figura en la firma.

firma Gonzalez

En el número 22 existe otro edificio en el que la cerámica se mezcla con el ladrillo, bonito ejemplo de este tipo de decoración arquitectónica.

salitre 22

En 1929 la calle del Salitre cambió su nombre por el de calle de Baltasar Bachero, hasta 1967 en que recuperó, no se sabe muy bien porqué, su segunda denominación.

Baltasar Bachero era conductor de una calesa o carruaje de cuatro o seis plazas del que tiraba un caballo que se utilizaba para transportar viajeros, aún habitual en esos años, que se convirtió en un héroe –hoy casi desconocido- tras morir al salvar del atropello a unos niños que jugaban en la calle cuando al pasar una calesa a toda velocidad el caballo se desbocó. Un placa de azulejos tan modesta como la vivienda y el propio Baltasar, recuerda los años en que la calle recibió su nombre.

bachero placa copia

Salitre, 34

Continuamos nuestro camino y llegamos a la actual Parroquia de San Lorenzo, en el nº 23 con vuelta a la calle del Doctor Piga nº 2, que fue construida entre los años 1942 y 1950 por los hermanos Sixto y Antonio Cámara Niño, según la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid, y es tan humilde o más que la primitiva.

san lorenzo

En el vestíbulo de la entrada lateral unos paneles cuentan la historia del templo y del martirio de San Lorenzo, y explican el proceso de restauración -finalizado en 2007- a que ha sido sometido el retablo mural situado en la cabecera del presbiterio. Las pinturas murales fueron realizadas en 1951 por Emilio Sánchez Cayauela “Gutxi”.

iglesia interior

Después de la visita a la iglesia continuamos nuestro paseo por la calle del Salitre, y contemplamos los edificios de viviendas que hoy ocupan aquel erial del siglo XVII sobre el que se construyó la fábrica en la que dicen llegaron a trabajar más de mil quinientos operarios y a cuyas espaldas se extendió el gran Barrio del Salitre.

sitios 1 y 2 manzana 35

Tras cruzar la de Argumosa la calle del Salitre llega a su fin encontrándose con las de la Sombrerería y de Valencia. Todos esos terrenos a la izquierda del lugar donde nos encontramos antaño ocupados por depósitos de sal hoy albergan casas antiguas pero bien rehabilitadas, animados bares, bonitas tiendas, y galerías de arte.

calle valencia

Es pequeña y discreta, pero con muchas cosas que contar, mucha vida y mucha historia, como tantas sencillas calles madrileñas.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:
Antonio Perla. Cerámica aplicada en la arquitectura madrileña. Madrid 1988.
L.M. Aparisi Laporta. Toponimia madrileña. Ayuntamiento de Madrid 2001.
Eugenio Suárez. El calesero. El País 7.5.2001
Gonzalo Viñuales. Los judíos de Madrid en el siglo XV: las minutas de los escribanos. Revista Espacio Tiempo y Forma, UNED 2002.
La Maqueta de León Gil de Palacio y su época. Madrid 1830. Museo Municipal, Madrid 2006.
Fidel Revilla y Rosalía Ramos. La arquitectura industrial de Madrid. La Libreria, Madrid 2008.

Los orígenes de la calle de Santa Isabel se remontan al siglo XVI cuando en esos terrenos que entonces eran solo campo, situados extramuros, el secretario de Felipe II Antonio Pérez construyó su casa de recreo, que él llamaba su Casilla, según cuentan los cronistas muy suntuosa y llena de riquezas y pinturas valiosas. Eran las afueras de la Puerta de Antón Martín, una de las puertas de la Cerca de Felipe II.

calle santa isabel

Después de que Antonio Pérez huyera su casa pasó a manos de la Corona y Felipe II creó allí un colegio para niños y niñas desatendidos. Más adelante, en los comienzos del siglo XVII Margarita de Austria, esposa de Felipe III, trasladó a la Casilla a las monjas agustinas que en tiempos de Felipe II habían llegado a Madrid procedentes de Ávila y que desde entonces estaban instaladas en la calle del Príncipe. Fue hacia 1610 cuando la Casilla fue acondicionada para Convento y las monjas, por mandato de la reina, debieron hacerse cargo del colegio que hasta ese momento había sido laico. Fue Felipe IV quien las liberó de esa tarea que al parecer no deseaban y desde entonces es otra la orden religiosa la que dirige el Colegio.

A pesar de su azarosa historia y las sucesivas reformas, el conjunto del Real Monasterio de Agustinas Recoletas de la Visitación de Santa Isabel y Colegio de Nuestra Señora de la Asunción se ha conservado hasta nuestros días, siendo una de las joyas del barroco madrileño.

Como hemos comentado en otras ocasiones, en el Madrid del siglo XVII, aparte los conventos (las monjas de Santa Isabel tenían su propia fuente), hospitales y palacios, pocas casas particulares tenían agua, la mayoría debía surtirse de las fuentes públicas.

La Fuente de Santa Isabel, ubicada junto a los muros del Convento, era una de las fuentes abastecidas por el Viaje del Bajo Abroñigal.

Según el Libro de Juntas de Fuentes conservado en los Archivos municipales, su construcción fue acordada en la Junta del 18 de junio de 1621 y encargada a Martín Gortairy o de Gortairi, quien en 1918 había trabajado como maestro de cantería junto al alarife Pedro de Pedrosa en la fuente de la plaza de la Cebada, de Juan Gómez de Mora.

Recordemos que las actividades relacionadas con los Viajes y el Agua estaban a cargo de una Junta de Fuentes, presidida por el Corregidor. El Maestro Mayor de Fuentes era el que se encargaba de las obras, y se trataba de un cargo que solía recaer en el Maestro Mayor de Obras de la Villa, en aquellos momentos reinando Felipe III era Gómez de Mora.

La fuente tenía su importancia, en el manuscrito de la Biblioteca Nacional que recorre las Casas y Calles de Madrid de mediados del siglo XVII, figura la Tercera traviesa que vuelve de la Calle de Atocha a Santa Isabel, hasta la fuente todo derecho. Era la calle de Santa Inés, que hoy como ayer va desde Atocha hasta Santa Isabel, frente al Convento.

Texeira la reflejó en su plano con el nº 56, aunque no la dibujó.

Plano de Texeira (1656)

Plano de Texeira (1656)

A juzgar por los documentos, debía ser sencilla, con un número de cuerpos impar, quizá tres, y estaba situada sobre unas gradas, el pilón tenía ocho antepechos. El cuerpo central estaba formado por tres piezas en los que aparecían los escudos reales y de la Villa. Tenía cuatro caños por lo que se supone eran cuatro las caras, la última estaba rematada por una cruz de bronce.

No se conoce con certeza su devenir a lo largo de los siglos. En la foto que mostramos a continuación, de comienzos del siglo XX, no hay ninguna fuente junto al Monasterio.

Monasterio de Santa Isabel (Fuente:

Monasterio de Santa Isabel (Foto: http://www.flickr.com/photos/nicolas1056/6220285001/)

La fuente actual está datada alrededor de 1900.

fuente santa isabel

Las gradas desaparecieron, también el pedestal de piedra que alojaba el sistema de suministro de agua que fue sustituido por otro de metal fundido por Picazo como muestra la inscripción en la base.

fundicion picazo

El pilón con basa, cuerpo central y cornisa es de granito; tampoco debe ser el original pues este tiene seis antepechos. En el centro, el mástil de metal atornillado a la base sobre una pieza también de piedra separa dos vasos. En el pilón hay unos hierros forjados que debían servir para apoyar los cántaros.

modernismo

Dicho mástil o columna de planta cuadrada está decorada con dibujos de inspiración modernista, unas franjas vegetales en la basa, una flor en el fuste -donde se encontraban los caños- y unas bolas en el capitel.

Año 2004

Agosto 2004

El año pasado se realizaron obras de reforma de la calle, incluyendo renovación de calzada y aceras, que fueron ensanchadas.

Mayo 2013

Mayo 2013

Demostrando una valoración de la fuente por parte del Ayuntamiento, en el suelo fue colocada una placa que dice que su construcción fue realizada por el maestro cantero Martín de Gortairy entre 1621 y 1622.

placa

También fue retirada la inoportuna señal de tráfico que estaba situada junto al pilón.

Lo cierto es que no se sabe si conserva algún elemento de la fuente primitiva. En cualquier caso, y aunque no se trate de una fuente monumental, es uno de los escasos antiguos caños de vecindad que a duras penas subsisten en Madrid.

Aunque sin agua, clausurados los grifos, y maltratada por algunas personas que la consideran su basurero y la pintarrajean impunemente, tiene su encanto, y sobre todo es uno de esos sencillos elementos urbanos que discretamente también nos cuentan la Historia de Madrid.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

www.monumentamadrid.es
Manuscrito Libro de las casas y calles de Madrid Corte de España. 1658. Transcripción de Roberto Castilla.
Mª del Sol Díaz y Díaz. Fuentes públicas monumentales del Madrid del siglo XVII. Revista Villa de Madrid nº 53. Madrid 1976.
M. Molina Campuzano. Fuentes artísticas madrileñas del siglo XVII. Ayuntamiento de Madrid – IEM 1970.

Volvemos a la calle de Toledo y a contemplar el misterioso muro que se encuentra a la altura del nº 72, en el corazón de la manzana.

La Manzana 102 comienza a numerarse en la calle de Toledo, continúa por la del Humilladero y vuelve por la de la Sierpe.

Lo más sorprendente es que los terrenos sobre los que se asienta tienen una historia muy antigua, que se remonta a los orígenes de la propia villa de Madrid allá por el siglo IX.

sierpe toledo

Calle de Toledo esquina de la Sierpe

En 2006 se realizaron excavaciones arqueológicas en el solar del actual nº 68 de la calle de Toledo que descubrieron un hallazgo excepcional, de una gran importancia para la historia de Madrid quizá no suficientemente resaltada. Revelaron la existencia de una necrópolis musulmana que abarcaría desde el siglo IX hasta el XV.

Se hallaron una serie de fosas cuyo estudio puso de manifiesto que en las proximidades de este lugar un grupo de población practicaba el ritual islámico de enterramiento.

Es muy interesante el hecho de que los análisis de los restos mostraron la existencia de cuatro etapas en la necrópolis con una progresiva islamización de la sociedad que la utilizaba. Desde finales del siglo IX hasta la primera mitad del siglo XV. Lo cual demostraría la presencia de población musulmana en la zona a lo largo de todo este largo periodo, desde el momento en que los árabes se establecieron hacia 865 en época de Muhammad I y fundaron Mayrit, la pequeña ciudad amurallada, o poco después.

Con la llegada de los cristianos a finales del siglo XI y el reinado de Alfonso VI, la comunidad mudéjar continuó utilizando el cementerio. Quizá hasta los comienzos del siglo XVI, en que los mudéjares fueron obligados a marcharse de Castilla o convertirse al cristianismo por decreto de los Reyes Católicos. Fue después del establecimiento de la capitalidad cuando estos terrenos comenzaron a urbanizarse, como ya contamos.

Dichos restos arqueológicos avalan la existencia de los arrabales musulmanes, en las Vistillas y en la zona de Puerta Cerrada, de los que ya hemos hablado ampliamente en este blog.

El cementerio pudo ocupar una gran extensión de terreno, desde Puerta de Moros (cuando aún no debía existir) hacia el sur, sobre las actuales manzanas 101 y 102, entre las calles de Toledo y Humilladero.

Según la Planimetría de Madrid, a mediados del siglo XVIII la manzana 102 constaba de 20 sitios o casas. Comenzaba a numerarse, sitio nº 1, en el actual nº 64 de la calle Toledo, esquina calle de la Sierpe, donde iniciamos nuestro paseo.

Manzana 102 (Planimetría de Madrid)

Manzana 102 (Planimetría de Madrid)

Como decíamos al principio, en el nº 68 (antiguo sitio nº 5) es donde fueron hallados los vestigios de vida medieval. Posteriormente se construyó un nuevo y bonito edificio, acorde con la estética de la calle.

toledo 68

Toledo 68 (en primer término a la derecha)

El actual nº 70 (sitios 6 y 7) pertenecía según la Planimetría al rector y colegio de clérigos irlandeses. Por aquí tenía una entrada el Colegio y la Iglesia de San Patricio, llamada popularmente de los Irlandeses, aunque la entrada principal estaba en la calle del Humilladero, como veremos.

En el nº 72 se encuentra el solar que ya conocemos, donde se encuentra el muro que visitamos hace unas semanas. Es el sitio nº 8 de la Planimetría.

casa nº 8

Toledo 72

El estrecho y alargado solar, colindante con el Hospital de los Irlandeses, a mediados del siglo XVII estaba ocupado por una casa propiedad de Alonso Muñoz, barbero. En el XVIII pasó a manos del convento de los Trinitarios.

toledo 72

Actualmente es un solar con el muro de ladrillo y pedernal al fondo que consideramos muy antiguo y que en la entrada anterior relacionamos con la proximidad de la Cerca.

Dada su situación, en el límite del solar contiguo -en el pasado, propiedad de los clérigos irlandeses-, observando el plano, creemos que podría haber pertenecido al conjunto del Hospital y Colegio de San Patricio, o acaso éste se habría apoyado en él. La historia del solar resulta muy sugestiva y nos invita a imaginar… ¿pudo existir aquí una tapia anterior a la urbanización de la zona?.

pedernal puro

Seguimos nuestro camino y llegamos al lugar donde en el siglo XVI se encontraba la Puerta de Toledo correspondiente a la Cerca de Felipe II, y tomamos la calle del Humilladero que se dirige hacia la plaza de la Cebada.

esquina toledo humilladero

La vía tiene una forma curva muy singular, seguramente heredada de los tiempos en que se formó siguiendo el camino medieval.

humilladero

Frente a la calle de los Irlandeses -antes San Gregorio- se encontraba la entrada principal a la iglesia. Pascual Madoz se refiere al conjunto como Hospital de San Patricio de los Irlandeses y cuenta cómo cuando hacia 1629 los clérigos católicos de Irlanda tuvieron que emigrar por las guerras civil y religiosa, muchos de ellos llegaron a España y fueron acogidos en la Corte.

En un principio se alojaron en la ermita de San Joaquín y Santa Ana, en la entonces plazuela de los Afligidos –aproximadamente donde hoy se halla la plaza de Cristino Martos-, hasta que en 1635 se trasladaron a la calle del Humilladero. En estos primeros momentos su casa era solo un humilde oratorio. Luego se construyó el conjunto del Hospital, Colegio, y la Iglesia, que aún no está representada por Texeira, sí un siglo después por Chalmandrier.

Plano de Chalmandrier (1761)

Plano de Chalmandrier (1761)

Según la descripción de Madoz, a mediados del XIX la iglesia constaba de una pequeña nave, en el retablo mayor en el centro se encontraba la imagen de Nuestra Señora de la Purificación, y en el ático San Patricio. Sus estatuas más notables eran las que representaban a San Joaquín y Santa Ana.

En el Museo Nacional de Escultura de Valladolid hay dos imágenes que llegaron allí en 1941 procedentes del Servicio Militar de Recuperación del Patrimonio Artístico que Jesús Urrea piensa pueden corresponder con las vistas y mencionadas por Tormo en esta iglesia de los Irlandeses en 1915, catalogadas por Ceán Bermúdez como obras del escultor barroco Pablo González Velázquez.

San Joaquín y Santa Ana

San Joaquín y Santa Ana (BSAA, 1977)

El lugar donde se encontraba el templo, destruido durante la guerra civil, corresponde a los actuales nº 19-21 de la calle Humilladero. Las casas modernas, sus portales y sus ventanas han debido adaptarse a la forma de la manzana.

humilladero 19-21

Frente a la esquina de la calle de la Sierpe, en un entrante de la acera que se utiliza solo para aparcar motocicletas, una inscripción recuerda que allí estuvieron las Fuentes del Humilladero; debía tratarse de algunos caños de vecindad.

El edificio del nº 5, con el letrero de una vieja carbonería, es quizá el más antiguo de la manzana, y como indican los letreros de la Visita General -los únicos que se conservan-, corresponde a las casas 18 y 19.

sierpes 5

El nº 3 ocupa el solar de la antigua casa nº 20, la última de la histórica manzana, que también pertenecía a los clérigos irlandeses.

Y así llegamos de nuevo a la calle de Toledo, tras un breve pero intenso paseo por la historia de Madrid, desde el siglo IX al XXI.

Por Mercedes Gómez

Y…

Gracias a José Luis Díaz, por su alegre empeño investigador, por sus paseos alrededor de la manzana 102, por sus visitas a tiendas, patios y portales conversando con los vecinos, por sus explicaciones, sus buenas fotos… en fin por su gran ayuda.

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Bibliografía:

Manuscrito Libro de las casas y calles de Madrid Corte de España. 1658. Transcripción de Roberto Castilla.
Planimetría General de Madrid.
José Luis Garrot. Mayrit ciudad andalusí.
José Ignacio Murillo. Registro estratigráfico de una necrópolis musulmana en la calle Toledo, 68 (Madrid). Actas de las III jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. 2006. (pág. 89)
Pascual Madoz. Madrid. Audiencia, Provincia, Intendencia, Vicaría, Partido y Villa. Madrid 1848.
Jesús Urrea. Una propuesta para el escultor Pablo González Velázquez. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (1977)

La calle de San Andrés nace en la del Espíritu Santo y llega hasta la de Carranza, antigua ronda de la Cerca de Felipe IV que rodeaba el Madrid del siglo XVII.

Sobre el porqué del nombre, escribió Pedro de Répide en su libro Las Calles de Madrid que “dice la tradición que en estos lugares hubo una capilla dedicada a este apóstol, y otra, que un capitán de las tropas de Felipe V, que había estado en la batalla de Almansa y cogido una bandera a los soldados del archiduque Carlos, vino a Madrid a entregarla al rey, quien le dio un terreno para que edificase su casa en esta calle, que se llamó de San Andrés por el aspa, símbolo del martirio del santo que tenía la bandera”.

Lo primero es muy posible, que existiera una pequeña capilla o ermita cuando la zona, al norte de la villa, como hemos comentado varias veces, aún estaba formada por tierras boscosas surcadas por arroyos alejadas de la población, o quizá fuera levantada cuando la Corte se asentó en la Villa y la población creció y llegó a estos parajes.

Pero no lo segundo, con permiso de las tradiciones. La calle que llaman de San Andrés es muy antigua, ya existía con este nombre mucho antes incluso de que Felipe V, el que llegaría a ser primer rey borbón español, naciera.

Plano de Texeira (1656)

Plano de Texeira (1656)

En el plano de Texeira la calle aparece representada sin denominación, pero sí consta dicho nombre en el Libro de las casas y calles de Madrid Corte de España, resultado de las Visitas a las Casas madrileñas que comenzaron en diciembre de 1625 (antecedente de la Visita General que se realizaría en el siglo XVIII y de la Planimetría a la que tantas veces recurrimos). El manuscrito fue terminado en 1658. En su índice alfabético nuestra calle aparece en la “A”, como calle de S. Andrés a las Maravillas. Por tanto, ya recibía este nombre cuando Pedro Texeira dibujó su plano.

Dicho manuscrito registra, entre otras casas, unas que pertenecían al Convento de Nuestra Señora de las Maravillas en la traviesa de San Andrés, desde la calle de la Palma al Campo.

Y es que entonces la calle terminaba donde acababa Madrid. Tras la Puerta de Maravillas y la cercana Puerta de los Pozos de la Nieve, que estaba en la calle de Fuencarral, a la altura de la calle del Divino Pastor, solo había campo.

Desde el siglo XVII hasta hoy ha tenido muchos cambios, apenas quedan recuerdos del pasado, pero aún se puede evocar su historia a lo largo de los siglos. Oficialmente pertenece al barrio de Universidad, distrito de Centro, popularmente está en el corazón del barrio conocido como de Malasaña o de las Maravillas.

letrero san andres

Comenzamos nuestro paseo en la calle del Espíritu Santo, junto a lo que los vecinos toda la vida han llamado la Rinconada.

Rinconada

La mayor parte de establecimientos surgidos a finales del siglo XIX o en las diferentes épocas del siglo XX han desaparecido o se han transformado. Por ejemplo, la clásica tienda de ultramarinos Doña Francisquita ha sido reconvertida en “tienda de chinos”, como tantas en Madrid.

doña francisquita

En la esquina con San Vicente Ferrer sí continúa la famosa Farmacia con sus bellas cerámicas obra del taller de Enrique Guijo.

Enfrente contemplamos una de las construcciones más curiosas, una casita que parece la más antigua de la calle. Ocupa el sitio nº 14, el más pequeño de toda la manzana 253, hoy como en el siglo XVIII.

San Andrés nº 6

San Andrés nº 6

A continuación se conserva parte de la fachada de ladrillo de la Fábrica de Hielo La Industrial.

fabrica hielo

Antigua Fábrica de Hielo

La Sociedad La Industrial fue creada en 1908. Cinco años después compró dos inmuebles en la calle de San Andrés esquina La Palma que fueron derribados para levantar varias construcciones industriales destinadas a las fabricación de hielo, almacenes, oficinas y cocheras.

Entrada por calle La Palma

Entrada por calle La Palma

En 1983, setenta años después, la propia empresa emprendió la construcción del edificio actual de viviendas y oficinas conservando la fachada de ladrillo de la antigua fábrica.

En el nº 9 de la plaza del Dos de Mayo esquina con San Andrés hay un edificio notable construido por José Carnicero para viviendas de don Pedro Buraya entre los años 1914 y 1915. Frente a la plaza, donde antes de crearse ésta estuvo el Cuartel de Artillería, dicen que vivió Manuela Malasaña. Un poco más adelante, en el nº 28 esquina con Divino Pastor, estaba la vieja tahona con su chimenea por la que desde muy pronto todas las mañanas salía el olor a pan recién hecho que desgraciadamente hace unos años fue derribada y sustituida por un edificio de modernos apartamentos.

La mayoría de los edificios del segundo tramo de la calle fueron construidos en la década de los años 80 del siglo XIX sobre terrenos del antiguo Palacio de Monteleón, igual que parte de la plaza del Dos de Mayo.

san andres19

Enfrente en el nº 34 se encuentra el Colegio de María Inmaculada, que tras numerosas reformas y modificaciones, ocupa el antiguo palacio del conde de Vistahermosa construido en 1853. Su iglesia se encuentra en la esquina de la calle del Divino Pastor y la de Fuencarral.

En fin, a lo largo de la calle, aunque no es muy larga, hay numerosos detalles y lugares (incluidos bonitos bares y restaurantes) en los que fijarse. Os invito a descubrirlos.

En la esquina con la calle de Manuela Malasaña se encontraba el Teatro Maravillas, inaugurado en 1886 y derribado en 2002. En su lugar se construyó el edificio actual y se abrió el nuevo teatro con el mismo nombre.

Así llegamos al final de la calle y del paseo, en cuyas proximidades en el siglo XVII se encontraba una de las puertas de la Cerca, el llamado Portillo de Maravillas.

Por Mercedes Gómez

Y…

Muchas gracias a Pablo Jauralde Pou que nos habló de la existencia de ese maravilloso Libro de los nombres y calles de Madrid sobre que se paga incomodas y tercias partes, Manuscrito nº 5918 conservado en la Biblioteca Nacional de España que por fin he podido localizar y me ha proporcionado una información preciosa acerca de la que fue “mi calle”.

artedemadrid@gmail.com
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