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En el siglo XV la Villa continuaba creciendo, como había ocurrido desde el siglo IX, hacia el este, aumentando la superficie habitada hasta llegar a desbordar los límites de la muralla. A lo largo de la segunda mitad del siglo se incrementó la población, de cinco mil a unos doce mil habitantes en los comienzos del XVI. Madrid era una ciudad pequeña, pero no hay que menospreciarla, tenia su importancia entre las ciudades castellanas medievales. Era uno de los diecisiete lugares con voto en Cortes, las cuales se habían celebrado ya aquí en alguna ocasión.

calle mayor

Camino de Guadalajara, hoy calle Mayor. Al fondo, la Puerta del Sol.

Una nueva cerca llamada del Arrabal encerró las tierras que a partir del siglo XII se fueron poblando en las afueras del recinto cristiano.

Algunos autores sitúan su construcción a mediados del siglo, en tiempos de Enrique IV; Urgorri en su trabajo dedicado al Ensanche de Madrid en tiempos de Juan II y Enrique IV, aunque dejaba fuera al arrabal de Santo Domingo, dibujó la Cerca del Arrabal considerando que ya existía en 1440, en tiempos de Juan II. En la misma línea, el profesor Montero Vallejo opinó que se trazó en 1438, reinando Juan II, y que se construyó con fines fundamentalmente administrativos e higiénicos, debido a una gran epidemia de peste, una de las muchas desgracias que asolaron Madrid a lo largo del siglo XV como vimos durante nuestra visita a los restos de la muralla en la calle de Santiago.

muro siglo xv

Muro siglo XV en la calle de Santiago nº 2

Hasta entonces solo hubo arrabales independientes, separados de la Villa con cercas propias, al menos alguno de ellos, como veremos. La nueva cerca los englobó todos, aunque la Villa por antonomasia continuó siendo el recinto rodeado por la muralla cristiana del siglo XII, allí se encontraban todos los centros de importancia.

Antes de emprender el paseo consultamos los Libros de Acuerdos, publicados por el Ayuntamiento de Madrid, con las actas escritas desde 1464 –veintiséis años después del levantamiento de la tapia– a 1515 en busca de referencias a las murallas y cercas. Son pocas. La muralla había dejado de tener importancia defensiva y sobre todo se alude a ella para acordar alguna reparación. El 27 de septiembre de 1464, ya reinaba Enrique IV, el Concejo aprobó una derrama para reparo de los muros de esta Villa de veinte mil maravedís. Deberían pagar los caballeros y escuderos y dueñas y doncellas, y privilegiados, y judíos y moros y pecheros.

Las referencias a la cerca son básicamente a la muralla que rodeaba la Villa, a la que se habían adosado las casas en algunos tramos. Se reparaba especialmente la parte intramuros, a cargo del Concejo o de los dueños de las casas. Se alude varias veces a que los regidores vigilaban la cerca por dentro. Y donde uviere casa se requiera a los dueños de las casas que lo reparen.

Las Actas nombran sobre todo las puertas de la antigua muralla, la de Valnadú, de Guadalajara, Cerrada, de Moros y de la Vega.

La Puerta de Valnadú, en la actual plaza de Isabel II y próxima al Alcázar, a finales de siglo seguía siendo importante. Entre 1493 y 1498 son varios los acuerdos respecto a su reparación y limpieza. En las afueras creció el arrabal de San Ginés.

Plaza de Isabel II, antigua plazuela de los Caños del Peral en las afueras de la Puerta de Valnadú.

Plaza de Isabel II, antigua plazuela de los Caños del Peral en las afueras de la Puerta de Valnadú.

También se mencionan las puertas de la nueva Cerca que vamos a recorrer: la puerta de Santo Domingo, del Sol, Tocha (Atocha) y Toledo. A veces se nombra a los vecinos del arrabal de Madrid.

Si el camino exacto que seguían la Muralla árabe y la Muralla cristiana esconden algunos misterios, el trazado de la Cerca que encerró los arrabales medievales en el siglo XV es aún más desconocido. No hay restos. En cualquier caso la Cerca del Arrabal debía partir de la muralla, en las proximidades del Alcázar y de la Puerta de Valnadú. Así que comenzamos nuestro paseo una vez más junto al Palacio Real.

Resulta difícil suponer cómo fueron estos parajes hace casi seis siglos; donde ahora encontramos sólidos edificios, asfalto y automóviles, antes solo había campo, huertas, un humilde caserío y algunas calles empedradas en el mejor de los casos. El camino que hoy recorremos lleno de tiendas, terrazas, paseantes y turistas, eran caminos de tierra por los que junto a los madrileños de entonces los animales andaban sueltos, cerca de los arroyos, lagunas y muladares… No hay fotos ni pinturas, ni siquiera planos. Solo los documentos antiguos nos pueden dar una imagen de lo que era la Villa por entonces. La única forma de al menos acercarnos un poco a comprender lo que pudo ser, es paseando y recorriendo sus contornos, imaginando.

Parece ser que la nueva tapia subía por los terrenos donde hoy se ubica la calle de la Bola

Al fondo, la calle de la Bola.

Al fondo, la calle de la Bola.

… para dirigirse hacia la Puerta de Santo Domingo, rodeando este antiguo arrabal.

Calle de la Bola

Calle de la Bola

El arrabal de Santo Domingo, que fue eminentemente rural, surgió en el siglo XIII, en torno al Monasterio. La Puerta de Santo Domingo estuvo a la altura de la actual plaza.

Plaza de Santo Domingo

Plaza de Santo Domingo

Desde la Puerta de Santo Domingo la Cerca debía discurrir por la calle Preciados en dirección a las Eras de San Martín.

Calle Preciados

Calle Preciados

Lo que hoy es la calle del Carmen debía ser la ronda exterior. En la zona había alfares y tejares junto a las tierras de cultivo que comenzaban a poblarse. Además de en la agricultura Madrid había desarrollado una gran actividad y fama en la artesanía.

También fue por entonces cuando comenzaron a tener lugar las llamadas Ferias de Madrid. Aunque anteriormente ya había actividad comercial en torno a las Puertas de la Vega y de Guadalajara y en plazas como la de la Paja, fue el rey Juan II quien concedió a la Villa el privilegio de poder celebrar dos ferias anuales libres de alcabalas o tributos, lo cual fue también importante para la Villa.

Caminando por la hoy, como antaño, zona comercial, vamos hacia el arrabal de San Martín, que fue el primer arrabal cristiano. San Martín surgió muy pronto, en el mismo siglo XII, alrededor del desaparecido Monasterio. A mediados del XIII se abrió la Puerta de San Martín o puerta del Arraval, al final de la calle que aún lleva su nombre, Postigo de San Martín. En un primer momento debía estar a la altura de la calle de las Navas de Tolosa, posteriormente se ubicó más al norte, casi en lo que hoy es la plaza de Callao.

Plaza de Callao

Postigo de San Martín

Las llamadas Eras de San Martín que debían llegar a la actual Gran Vía fueron ocupadas por edificaciones a mediados del siglo. No muy lejos, donde hoy se encuentra la plaza de España, procedente del norte de la Villa bajaba el Arroyo de Leganitos; la zona era propicia para huertas y alfares que facilitaron la actividad comercial.

preciados sol

Por tanto, San Martín fue territorio urbano –la otra vía pública importante del arrabal correspondía a la actual calle de la Flora– y de cultivo. Hacia 1321 pudo existir una cerca común para San Martín y Santo Domingo, separados por la actual Costanilla de los Ángeles.

San Ginés, que aparece como collación en el XIV fue el arrabal más urbano, próximo a la Puerta y Camino de Guadalajara, extendiéndose hasta el terreno abierto donde se ubicaría la Puerta del Sol.

El 13 enero de 1501, el Concejo acordó que se empedrara la calle del arrabal que va a la puerta del Sol.

Una alusión importante a las puertas y a cual era el límite de Madrid a finales del siglo XV la tenemos en los datos que nos aporta la sesión dedicada el 2 de marzo de 1496 a la limpieza y salud de la Villa en la que los presentes tomaron varios acuerdos. Que no hubiese puercos en ella, ni en los arrabales, ni en las casas… que no se echara basura en las calles, ni agua sucia, ni gallinas muertas. La basura solo se podía llevar a los muladares o basureros señalados por la dicha Villa:

A la puerta de Alvega o de la Vega, a mano izquierda en el barranco, y a la puerta de Moros, donde fue puesto un palo, y a la puerta de Tocha (Atocha) y a la de Santo Domingo y del Sol, donde fuera señalado, so pena que quien en otra parte lo echare pague cien maravedís.

Puerta del Sol

Puerta del Sol

Desde Sol, por la calle de Carretas la Cerca se dirigía a la plaza de Jacinto Benavente donde la Puerta de Atocha o de Santa Cruz daba entrada al arrabal de Santa Cruz.

Concepción Jerónima esquina calle Atocha

Concepción Jerónima esquina calle Atocha

Por las calles de Concepción Jerónima y Conde de Romanones, plaza de Tirso de Molina y calle del Duque de Alba llegamos a San Millán, último arrabal en conformarse. Frente a la Ribera de Curtidores, entre las calles de Duque de Alba y San Millán existió un Portillo.

Por la calle de las Maldonadas llegamos a la calle Toledo, frente a la plaza de la Cebada donde entonces debió existir la primera Puerta de Toledo.

Calle Toledo

Calle Toledo

En 11 de febrero de 1502 se menciona la Puerta de Toledo. Con motivo de la visita de los príncipes, nuestros señores, Juana y Felipe que desde Madrid se dirigían a Toledo por la calle grande de la plaza a la puerta de Toledo, se ordenó a todos los vecinos blanquear sus pertenencias, so pena de 600 maravedís a cada uno.

Finalmente, la Cerca llegaba hasta algún lugar cercano a la Puerta de Moros para cerrar los arrabales imparables, que continuaban creciendo. Por eso su vida duraría poco más de un siglo; poco después del asentamiento de la Corte en Madrid, hacia 1566 el rey mandó levantar un nuevo muro, la Cerca de Felipe II.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Libros de Acuerdos del Concejo madrileño (1464-1515, cinco vol.). Ayuntamiento de Madrid, 1932-1987.
Urgorri Casado, Fernando. “El ensanche de Madrid en tiempos de Enrique IV y Juan II” en Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo, nº 67. Ayuntamiento de Madrid, 1954.
Montero Vallejo, Manuel. Madrid musulmán, cristiano y bajo medieval. Ed. Avapiés. Madrid 1990.
Montero Vallejo, Manuel. El Madrid medieval. Ed. La Librería. Madrid 2003.
Montero Vallejo, Manuel. El Madrid de Isabel I. Ed. La Librería. Madrid 2004.

Iniciamos el año con el anuncio de un prometedor Curso organizado por el Instituto de Estudios Madrileños sobre Las Reales Fábricas y la Corte de España en los siglos XVIII y XIX.

Desde el 14 de enero hasta el 18 de marzo asistiremos a diez interesantes charlas dedicadas a las Manufacturas Reales, instalaciones industriales fundadas por la Monarquía para el desarrollo de una política mercantilista. Servían para resaltar el esplendor de los Palacios Reales y su principal objetivo era impulsar el desarrollo económico de España.

curso Reales Fabricas

Conoceremos cómo se trabajaba en la Real Fábrica de Gas, la Real Fábrica de Platería Martínez, las Escuelas de Relojería de Madrid, Tapices, Papel, Cerámica y Loza, de Cera, Tabacos…

Conferencias

En la página del Instituto podemos descargar el folleto del Ciclo y consultar todos los detalles.

La primera, a cargo de don José Luis Sancho Gaspar, será el próximo martes 14 de enero: “Quanto se haga ahora y siempre será para palacio”. La producción de las Reales Fábricas para el Palacio Real de Madrid.

Todas las conferencias serán a las 19,00 h. en el Museo de San Isidro, plaza de San Andrés nº 2.

Entrada libre hasta completar aforo.

Un tema interesante, para aprender y disfrutar, explicado por algunos de los expertos miembros del Instituto dedicado al estudio de la Villa, en un precioso lugar, ¿a que suena bien?.

Feliz Año a todos, y feliz año para Madrid.

Mercedes

En los comienzos del siglo XX Madrid, rodeado por las Rondas, por el norte terminaba en el lugar donde se encontraba el Hipódromo –actualmente, Nuevos Ministerios–. Más allá apenas existían construcciones, los Asilos de San Rafael y Convalecientes, separados por la Carretera que llevaba al pueblo de Chamartín de la Rosa, algún ventorro como el de la Cruz del Rayo y poco más; casi todo era campo.

Plano de Madrid (L. Delage, 1915)

Plano de Madrid (L. Delage, 1915)

En estos terrenos, entre Madrid y Chamartín, se encontraba el gran Olivar de Chamartín, que situado en una colina ofrecía inmejorables vistas. La zona suroeste era conocida como Olivar del Balcón. En 1917 José Castillejo lo compró. Castillejo era el Secretario de la Junta para Ampliación de Estudios, que había sido fundada con el fin de promover la investigación científica, heredera de Giner de los Ríos y Cossío, impulsores de la Institución Libre de Enseñanza. El objetivo de la Junta era desarrollar los ideales de la ILE.

Castillejo convenció a sus amigos y colegas, repartió el terreno y les vendió una parte. Allí se instalaron entre otros Ignacio Bolívar, director del Museo Nacional de Ciencias Naturales (y sucesor de Ramón y Cajal como Presidente de la Junta), el poeta Dámaso Alonso y  Menéndez Pidal, Vicepresidente y Director del Centro de Estudios Históricos.

De la Carretera, hoy convertida en Paseo de la Habana, casi en el límite del término municipal del pueblo de Chamartín, partía una Cuesta llamada del Zarzal. Junto a ella construyó su casa Menéndez Pidal.

Zarzal 23

Madrid fue creciendo, se construyeron los Nuevos Ministerios dentro del Plan de prolongación de la Castellana… Los terrenos entonces formaban parte del barrio de las Cuarenta Fanegas, distrito de Progreso.

Barrio de las Cuarenta Fanegas (Plano de Madrid, 1932)

Barrio de las Cuarenta Fanegas (Plano de Madrid, 1932)

Llegó la guerra, que como sabemos afectó la vida en todos los terrenos, época de destrucción, exilios… la vida de cada uno de nuestros protagonistas sería una larga historia. La Junta desapareció y en la posguerra sus centros pasaron a formar parte del nuevo CSIC. El pueblo de Chamartín de la Rosa fue anexionado a Madrid en 1948. Ramón Menéndez Pidal y su familia volvieron a España.

Hoy día la manzana situada entre las calles de Padre Damián, Henri Dunant, Menéndez Pidal y Alberto Alcocer, pertenece al barrio de Nueva España, distrito de Chamartín. La tapia que rodea una gran parte de ella guarda un tesoro. Allí continúa, rodeado por altos y modernos edificios el antiguo Olivar de Chamartín, del que se conserva una gran parcela dividida en dos propiedades. La mayor, de 20.000 metros cuadrados, pertenece a la Fundación Castillejo. La otra, algo menos de 3.500, en su esquina noreste alberga la Fundación Menéndez Pidal.

Se trata de uno de los escasos recuerdos de cómo pudo ser esta zona de Madrid antes de cubrirse de edificaciones, cuando aún era campo. En el interior de la Fundación Menéndez Pidal se puede ver un dibujo de la zona, ampliación de uno que realizó alguno de los habitantes de la casa en el pasado.

mapa

(Fuente: Casa de Menéndez Pidal)

Ramón Menéndez Pidal nació en La Coruña en 1869, estudió en Madrid y fue un gran historiador, medievalista y filólogo. Durante una conferencia en el Ateneo conoció a María Goyri, también investigadora y filóloga –una de las primeras mujeres que estudió Filosofía y Letras­–; en 1900 se casaron. Ya durante su viaje de novios, siguiendo la ruta del Cid, recogieron romances por los pueblos que fueron formando el importante Archivo del Romancero. María, además de ser la mujer de Ramón Menéndez Pidal, fue una destacada figura de la vida cultural española. Tuvieron dos hijos, Jimena (1901-1990) y Gonzalo (1911-2008).

Jimena se casó con Diego Catalán, otro importante investigador del campo científico. Su hijo fue Diego Catalán Menéndez Pidal, a su vez notable filólogo español. Jimena, pedagoga, entre otras cosas fue la fundadora del Colegio Estudio que se creó después de la guerra con el objetivo de continuar con las ideas de la ILE.

Todos ellos vivieron en el Olivar y desarrollaron su actividad intelectual.

Plano de Madrid (h. 1950)

Plano de Madrid (h. 1950). Detalle Cuesta del Zarzal.

Don Ramón murió en 1968, a solo 4 meses de cumplir los 100 años. Fue entonces cuando el nombre de la Cuesta del Zarzal fue sustituido por el de calle de Ramón Menéndez Pidal, por acuerdo municipal, en homenaje al historiador que allí vivió y trabajó desde 1925 hasta su muerte, como recuerda la placa colocada junto a la entrada de la finca. Tras la puerta nos esperan gratas sorpresas.

tapia placa

Calle de Menéndez Pidal 3-5

La casa fue construida entre 1922 y 1925 en estilo regionalista.

casa

Está rodeada de bellos olivos centenarios, milagroso vestigio del paisaje que conformaba el norte del antiguo Madrid, zona de huertas y arbolado. Junto a los olivos don Ramón plantó otros árboles frutales, romero, jaras y plantas procedentes de la sierra de Guadarrama que él deseaba revivir en su casa de Madrid.

olivo y casa

Entre 1928 y 1929 los muros internos de la tapia fueron adornados por azulejos pintados que reproducen escenas de tareas agrícolas, realizados en la Escuela de Cerámica de la Moncloa.

azulejos

La familia disfrutaba de un solárium, los Baños de Sol, una pequeña construcción ubicada en el extremo suroeste de la finca rodeada por una tapia que la separa del resto del jardín. Una habitación, una ducha y un olivo por toda compañía, allí siguen.

baños de sol

Otra de las joyas de este jardín serrano es un hermoso madroño, uno de los más antiguos de la ciudad. Es tan frondoso que la luz no llega fácilmente a sus ramas, lo cual unido a la falta de lluvia estival ha provocado que este otoño solo haya frutos en la parte más alta de su copa, según nos cuenta su jardinero, pero su estado de salud y su aspecto son magníficos.

madroño

A las puertas de los Baños un madroñito joven, más expuesto a la luz del sol, sí ofrece sus otoñales frutos rojos.

madroño joven

Los problemas y las dificultades para el mantenimiento de la finca y todo su contenido ocasionaron su venta. En 1984 fue adquirida por la Fundación Ramón Areces para acoger la Fundación Menéndez Pidal con el fin de “asegurar la continuidad así como conservar su recuerdo en la casa que fue su vivienda y su lugar de trabajo”. Rehabilitada, al año siguiente fue inaugurada con la presencia de la Reina doña Sofía y de Jimena Menéndez Pidal, que entonces tenía 85 años y pudo disfrutar de haber logrado algo por lo que había luchado: conservar el material reunido por la familia a lo largo de tanto tiempo. Junto a la entrada a la casa hay un espléndido albaricoquero que cuentan nació por un hueso tirado al suelo por Jimena, entonces una niña.

Felizmente, en 2009 la Comunidad de Madrid aprobó proteger el Olivar, con sus olivos centenarios y sus edificios singulares.

Hoy el delicioso paseo por el jardín transcurre por estrechos caminos de tierra y entre los arbustos, tal como era en tiempos de don Ramón. Huele a romero.

Después de muchos avatares, los libros y los archivos reunidos a lo largo de tantos años y tanto trabajo continúan en la casa, a disposición de los investigadores. Como nos comentan durante la visita, no estamos en un museo, es un lugar de trabajo, y así lo vamos comprobando. Cada estancia se ha convertido en una parte de la impresionante biblioteca.

Biblioteca de autores clásicos en el antiguo Comedor

Biblioteca de autores clásicos en el antiguo Comedor

La vivienda es un lugar lleno de historia y de recuerdos que se mezclan con los libros.

mesita

El Gabinete de María Goyri muestra su tesis sobre el romance La difunta pleiteada, y numerosos objetos y fotos de la familia. Especialmente entrañable y rico por todo lo que atesora es el despacho del historiador. Sus fichas, libros, fotografías… además de objetos de la época en que él lo ocupaba.

telefono

La que fuera habitación de su hija Jimena los últimos años, comunicada por una puerta con la habitación de su padre, al que cuidaba ­–su madre, María Goyri había muerto en 1954–, guarda una biblioteca de primeras ediciones, al parecer la única que posee dos ejemplares de los Campos de Castilla de Machado.

En el sótano se conservan fotografías, recortes de prensa… y los valiosos fondos del Romancero Antiguo y del Tradicional, archivos llenos de historias, que fueron recopilando y grabando por los pueblos de España. Es el Cuarto del Romancero. En él trabajó su nieto, Diego Catalán Menéndez-Pidal (1928-2008), que heredó sus archivos y continuó investigando. Este Archivo que antes de la guerra había sido declarado Tesoro Nacional viajó junto con las obras del Museo del Prado cuando partieron de Madrid en dirección a Ginebra.

Todo está a disposición de los estudiosos, también reciben con amabilidad a quienes deseemos conocer la finca y su historia. Todos los jueves a las 12.00 del mediodía abren la puerta a quien desee visitarla y ofrecen una visita guiada. Este artículo solo intenta reflejar algunas de las muchas cosas interesantes y bonitas que allí aguardan.

Por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

David Castillejo y Diego Catalán. Historia del Olivar de Chamartín. Madrid 2005.

Queridos amigos:

Tengo el placer de contaros que el Instituto de Estudios Madrileños nos invita a la sesión de inauguración de su curso académico 2013-2014, el próximo martes 12 de noviembre en el acogedor Centro Cultural Conde Duque.

Inauguración curso académico IEM 2013-2014

Demos la bienvenida a este nuevo curso que seguro nos deparará interesantes actividades en los próximos meses que esperamos poder disfrutar y compartir.

Gracias al Instituto por su invitación, y gracias a todos.

Mercedes

Los amantes de Madrid y su historia estamos de enhorabuena: vuelven las conferencias organizadas por el Instituto de Estudios Madrileños, esta temporada por partida doble. Algunos de los mejores especialistas nos ofrecen dos temas muy interesantes en dos sedes magníficas.

En la Casa de San Isidro (Museo de los Orígenes), plaza de San Andrés nº 2, todos los martes podremos descubrir los secretos que esconde medio milenio del Eje Prado-Recoletos-Castellana. Proyectos, realizaciones y vivencias.

Qué pena habernos perdido la primera charla sobre cómo Galantear y exhibirse al pie de los Jerónimos.

Menos mal que aún podemos escuchar La música en el Prado de San Jerónimo, conocer la Biblioteca Nacional, el origen del Jardín Botánico… en fin, todo sobre este singular eje madrileño cargado de historia.

Y en el nuevo Museo de la Imprenta Municipal, calle Concepción Jerónima 15, los jueves, mañana mismo, podremos descubrir los libros de un madrileño del siglo XV.

Más adelante, los cronistas madrileños del XVII, las imprentas de Alcalá y Madrid, la Cuesta de Moyano, todo sobre Las Artes del Libro en Madrid. Siglos XV al XXI.

Si os interesa asistir, podéis descargar los programas aquí:

Medio Milenio del Eje Prado-Recoletos-Castellana. Proyectos, realizaciones y vivencias.

Las Artes del Libro en Madrid. Siglos XV al XXI.

La entrada es libre. Todas las conferencias son a las 19.00 h.

Mercedes

Dentro de pocas semanas se cumplirán dos años, parece mentira… Don Manuel Montero Vallejo, admirado profesor, nos dejó el 30 de julio de 2010.

Desde entonces sus colaboradores en el Centro Territorial de Innovación y Formación de Madrid-Capital, del que fue director, han deseado celebrar una Jornada de Homenaje a su persona, que por diversas razones no se ha podido organizar hasta ahora. Tendrá lugar el próximo día 23 de mayo en el Salón de Actos del CTIF Madrid-Capital. El número de plazas es de 90 y la entrada es libre hasta completar el aforo:

Jornada “Homenaje al profesor Manuel Montero Vallejo: historiador del Madrid medieval”.

Constará de 3 ponencias y de una serie de proyecciones audiovisuales. Con la presencia de D. Antonio Bonet Correa, presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

CTIF Madrid-Capital.
C/ Limonero, 28.

De 17.30 a 20.00 h.

Descargar Programa

La Plaza del Conde de Barajas se encuentra en el corazón del Madrid Medieval, al que tanto nos gusta volver de vez en cuando, visitar sus rincones y, siempre con la ayuda de la imaginación, recrear su historia.

Allí, junto a la muralla, entre la Puerta de Guadalajara y la Puerta Cerrada, en los comienzos del siglo XV Ruy Sánchez Zapata construyó su casa-palacio. Don Ruy, que pertenecía a la sexta generación de los Zapata, originarios del Reino de Aragón, fue el primero de una familia que se convertiría en una de las más influyentes de la nobleza madrileña.

Nació alrededor del año 1360 y siendo un doncel creció junto a la hija del rey Pedro IV, Leonor. La infanta se casó en 1375 con el que llegaría a ser el rey Juan I. Al parecer el joven Ruy llegó a Castilla con el cortejo de doña Leonor. En algún momento, en los comienzos del siglo XV, nuestro protagonista se estableció en Madrid, ya para siempre.

Por entonces era Copero Mayor de Enrique III (hijo de los mencionados Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón), uno de los monarcas castellanos que mostró más querencia por la Villa, vivió largas temporadas en ella y realizó obras en el Alcázar con el fin de acondicionarlo como residencia real.

Antes de continuar, merece la pena que volvamos por un momento al Castillo de la Alameda que recordemos fue construido hacia 1400 por Diego Hurtado de Mendoza cuya familia había obtenido los Señoríos de Barajas y la Alameda unos años antes. El poderoso don Diego se casó dos veces y, además, tuvo una amante, su prima Mencía Gonzalez de Ayala, a la que, a su muerte en 1404, legó los señoríos, y el Castillo.

Dos años después Ruy se casó con Mencía, quien desgraciadamente murió pocos años después. Él heredó su fortuna y los señoríos de las antiguas aldeas de Barajas y La Alameda, que ella había entregado como dote. Así fue cómo el Castillo pasó de los Mendoza a los Zapata.

Por esa época, tras la muerte de Enrique III, desempeñó la misma función de Copero Mayor para su hijo Juan II, que reinó desde 1406 hasta 1454.

Cuando Ruy quedó viudo contaba más de 50 años, sin descendencia, por lo que al poco tiempo se concertó una nueva boda con la joven Constanza de Aponte con la que tuvo tres hijos. Otra muestra de su vecindad y poder en la Villa es que en 1421 fue procurador en Cortes por Madrid.

Sin duda Don Ruy eligió un buen lugar para establecerse, cerca de la Puerta más importante, la de Guadalajara, principal salida de Madrid, junto a la plaza de San Salvador, hoy plaza de la Villa, lugar de mercado y de reunión del Concejo.

Como decíamos al principio, allí, al abrigo de la muralla, en 1430 construyó Ruy Sánchez Zapata su palacio.

Ese mismo año Ruy y su segunda esposa Constanza fundaron una capilla junto a la cercana iglesia de San Miguel de los Octoes, muy lujosa y con un rico artesonado según los cronistas, la de Nuestra Señora de la Estrella.

Parece ser que Ruy Sánchez Zapata llamado “el Viejo” fue un hombre longevo para la época, vivió al menos 75 años. Su hijo primogénito, Ruy Sánchez Zapata “El Mozo”, heredó su cargo de Copero de Juan II y los Señoríos.

En 1572 Felipe II otorgó el título de Conde de Barajas a su descendiente Francisco Zapata y Cisneros. Los Zapata, condes de Barajas, llegaron a ser dueños de gran parte de las casas de la zona, con el tiempo darían nombre a la plaza, que ya aparece así representada en el plano de Texeira.

Plano de Texeira (1656)

De aquellos tiempos medievales no queda nada, apenas la forma de las calles y la muralla, y el recuerdo de la vida de don Ruy y sus ricos descendientes, pero hoy día la plaza es una de las más bonitas, y su arquitectura nos ofrece un bello paseo por la historia de Madrid.

En el nº 1, sobre el antiguo Palacio de los Zapata, se encuentra el que fuera Palacio de la Secretaría de la Santa Cruzada. Construido en 1888 por Gabriel Abreu según proyecto de Francisco de Cubas y González-Montes, marqués de Cubas.

En el nº 2, un edificio de viviendas, uno de los más antiguos de Madrid, pues su origen se remonta a los años 60 del siglo XVII, conservando las características sencillas típicas de la arquitectura del Siglo de Oro.

En el nº 3, construido en los comienzos del siglo XX, la filósofa María Zambrano vivió desde 1931 hasta 1936, así lo recuerda una placa.

Los nº 4 y 6 son obra de Valentín Roca Carbonell, del año 1910.

En los años 80 del siglo XX la plaza del Conde de Barajas se convirtió en la plaza de los pintores.

Desde entonces todos los domingos por la mañana un colectivo de artistas exponen sus obras y alegran la antiquísima plazuela. Es un placer recorrer los tenderetes y contemplar las pinturas, dibujos y acuarelas que nos ofrecen, disfrutar de la plaza, sus bares y su ambiente, y recordar su origen hace tantos siglos. Seguramente aún de vez en cuando se pasea por allí el espíritu de don Ruy y, quién sabe, doña Constanza.

Texto y fotografías : Mercedes Gómez

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Fuentes:

Manuel Montero Vallejo. Ruy Sánchez Zapata, la Parroquia de San Miguel y la Capilla de Nuestra Señora de la Estrella. Anales Inst. Estudios Madrileños nº 37, 1997.

El Castillo de Madrid. Guía del Castillo de la Alameda y su entorno. Ayuntamiento de Madrid 2010.

Guía de Arquitectura de Madrid. COAM 2003.

 

Hoy tengo el placer de recomendaros un nuevo y prometedor blog.

José Luis Garrot, amigo de esta casa, a quien tuvimos la suerte de conocer hace unos meses durante las XV Jornadas de Historia Medieval de la Asociación Cultural Almudayna, y escucharle hablar sobre la Fundación musulmana de Madrid y sus evidencias materiales, se ha decidido a participar en este especial mundo de internet, y compartir sus trabajos con todos nosotros.

Como sabéis, es un gran especialista en Historia Medieval, y colabora en el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Complutense de Madrid.

Su blog se titula España y su Historia, y como él mismo explica, incluirá artículos de todas las épocas, con especial énfasis en Al-Andalus y la Guerra Civil.

El primer artículo no podría ser más sugerente, para todos los interesados en la historia del origen de Madrid y de la historia en general. Trata un tema apasionante para muchos de nosotros, y de gran actualidad.

Nos cuenta José Luis de forma rigurosa pero muy amena, todo lo que es posible saber sobre Mayrit, el Madrid islámico, gracias a los escritos árabes, cómo veían las fuentes árabes a Mayrit, qué contaron los cronistas, geógrafos, biógrafos… que escribieron sobre Mayrit desde el siglo X al XV.

El texto corresponde a su ponencia expuesta en 2010, durante las XIV Jornadas de Historia Medieval, Mayrit: un paisaje urbano andalusí. El libro que recoge dichas Jornadas y que incluye este artículo acaba de ser publicado.

Podéis leerlo completo en su recién estrenado blog, aquí: Cómo veían las fuentes árabes a Mayrit.

No os lo perdáis, no tiene desperdicio. La fundación de Mayrit por el emir Muhammad I, su función militar, pero también su carácter de madina, ciudad notable desde el comienzo y la importancia que pudo llegar a tener, su ambiente cultural, personajes, y algunas curiosidades de la vida mayrití… la existencia de un comercio de cerámica casera de cierta relevancia, su importante red de alcantarillado, no habitual en ciudades pequeñas, etc.

Valioso y bonito relato, con interesantes conclusiones. Espero que lo disfrutéis.

Gracias, José Luis, enhorabuena y ¡bienvenido a la blogosfera!.

Mercedes

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Como sabéis, ayer tuvieron lugar en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, las XV Jornadas de Historia Medieval de la Asociación Cultural Almudayna, bajo el título de Cultura material en las Tierras de Madrid en la Edad Media. Merece la pena conocer su trabajo, serio, riguroso y apasionante.

Abrió las Jornadas su directora, Cristina Segura, catedrática de Historia Medieval, y conocida gran especialista, que comenzó recordando la reciente presentación del libro de Christine Mazzoli-Guintard titulado Madrid, pequeña ciudad de Al-Andalus (siglos IX al XXI), editado por Almudayna, ya que la edición de libros de temática medieval es otra de las magníficas actividades que realiza esta asociación.

Dijo Cristina Segura que este libro es lo más sólido publicado hasta ahora sobre el origen islámico de Madrid. Otro libro de reciente publicación trata sobre el Agua en el origen de Madrid, de Eduardo Jiménez, por cierto otro de los temas favoritos en este blog.

Antes de dar paso al primer ponente, añadió algo muy bonito, les dijo que no sabía si eran conscientes de que están construyendo la Historia del Madrid Medieval.

Después de un año de investigación entre legajos en los Archivos, y mucho trabajo, allí nos hablaron de todo lo relacionado con la “cultura material” en la Edad Media madrileña, objetos, elementos, construcciones… La importancia de las fuentes y las construcciones hidraúlicas y la vida a su alrededor, el primer reloj mecánico instalado en la iglesia de San Salvador, los festejos y el ocio, datos en torno a los precios y salarios, los primeros archivos y su importancia tanto material como simbólica, los caminos, los horarios de trabajo, … a lo largo del día irían explicando detalles que nos permiten conocer cómo era la vida en Madrid entonces.

Tras la primera intervención, precisamente de Christine Mazzoli, ya en el debate surgieron comentarios relativos a Mayrit, el Madrid islámico, como la existencia de un Cadí -Juez- y de un Gobernador -cargo equiparable a los futuros Corregidores o Alcaldes- encargado de cobrar los impuestos, figuras necesarias en una sociedad civil, ¿qué sentido tendrían en un asentamiento estrictamente militar?.

A continuación José Luis Garrot amplió el contenido de su ponencia que ya conocíamos, Mayrit, fundación musulmana. Evidencias materiales.

Comenzó comentando las contradictorias manifestaciones de la arqueóloga Esther Andréu, quien en 2007 pensaba que las casas halladas durante las excavaciones que ella dirige en la Plaza de la Armería eran árabes, como explicaba ella misma en su artículo El Madrid Medieval, para después opinar que databan del siglo XII, y afirmar que por tanto Madrid no nació hasta entonces. Sin embargo la arqueóloga luego en la revista La Ilustración de Madrid habló de que Madrid pudo ser un villorio visigodo debido al hallazgo de un esqueleto al parecer del siglo VIII.

Luego José L. Garrot nos recordó que en dichas excavaciones realizadas durante la construcción del Museo de Colecciones Reales, como contaba la misma arqueóloga en el famoso reportaje de El País, que se han encontrado cerámicas con inscripción y decoración árabe así como huellas judías.

Después nos mostró ejemplos de restos hallados en diferentes trabajos arqueológicos, como los materiales obtenidos previos a la reconstrucción de la Casa de San Isidro, actual Museo de los Orígenes, las excavaciones en la Cuesta de la Vega, etc. donde se hallaron cerámicas de cocina más propias de una vida civil que meramente militar.

Muralla árabe en la Cuesta de la Vega, nuestro monumento más antiguo.

Hasta ahora, la arqueología ha puesto de manifiesto la existencia de población durante los siglos IX al XI en varios barrios de Madrid (las Vistillas, zona calle Sacramento y Mayor,  la Cava Baja-Almendro, proximidades a la calle de Santiago, Espejo, etc.). También nos habló del Viaje de Agua hallado en la Plaza de los Carros, la Necrópolis de la calle de Toledo… Un vez más hizo referencia a los personajes madrileños que en esa época tuvieron actividad cultural o científica. En definitiva, testimonios de la existencia de población civil árabe.

Otro aspecto muy interesante comentado fue que los mudéjares, o musulmanes que siguieron viviendo en Madrid tras la conquista cristiana, continuaron aquí hasta el siglo XV. Parece claro que si se hubiera tratado únicamente de militares todos habrían abandonado la fortaleza.

En fin, el autor, Doctor en Estudios Árabes e Islámicos, hizo un recorrido por todas las pruebas materiales y documentales que considera avalan el origen islámico de Madrid, en el siglo IX.

Durante el debate alguien preguntó acerca del esqueleto hallado bajo una de las casas, perteneciente a un hombre visigodo (siglo VIII), “¿por qué sabemos que es visigodo?”, introduciendo otro tema importantísimo.

Según E.Andréu, se sabe por las pruebas realizadas mediante carbono 14.

José Luis Garrot nos aclaró que el carbono 14 es fiable para hallazgos mucho más antiguos, cuanto más cercana es la fecha, menos fiable es la prueba. En su opinión, en este caso no se puede afirmar algo así de forma tan categórica. El esqueleto podría ser del siglo VIII, del IX… mediante el carbono 14 no se puede saber con exactitud.

Muchas gracias a todos los que intervinieron, que tras las conclusiones y posibles temas expuestos nuevamente por Cristina Segura, ya decidieron el tema sobre el que van a investigar el próximo curso, para las XVI Jornadas.

Gracias a todos por construir la Historia del Madrid Medieval.

por Mercedes Gómez

Recientemente hemos hablado aquí sobre el origen de Madrid, a raíz de las declaraciones de la arqueóloga que dirige las excavaciones acometidas durante las obras de construcción del Museo de Colecciones Reales, en las que afirmaba que Madrid no fue fundada por los musulmanes pues en época islámica la población fue únicamente militar, y negaba la existencia de una población civil.

Tema fascinante sin duda, el origen de Madrid. Hace unos días varios periódicos y otros medios digitales han insistido en dar como noticia el hecho de que en Madrid no existió una población civil durante los dos siglos de ocupación árabe. Si se trata de una opinión es absolutamente respetable, pero parece un tanto precipitado considerarlo una certeza. No parece serio eliminar de un plumazo todas las evidencias expuestas hasta este momento por especialistas, arqueólogos, historiadores e investigadores de la Historia de Madrid en general, que esperamos nos irán explicando sus conclusiones.

Me gustaría agradecer a José Luis Garrot que se haya puesto en contacto con nosotros, sus comentarios y aclaraciones, y que nos haya invitado a las Jornadas que se celebrarán el próximo lunes día 27 de junio. Licenciado en Historia, especialidad de Historia Medieval, y Doctor en Estudios Árabes e Islámicos, actualmente es investigador adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, dentro del grupo de investigación Madrid Medieval -dirigido por Cristina Segura-, además colabora con el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la U.C.M. Se trata sin duda de un gran especialista en la Historia Medieval de Madrid y sus orígenes.

Son las XV Jornadas de Historia Medieval de la Asociación Cultural Almudayna, bajo el título de Cultura material en las Tierras de Madrid en la Edad Media. Tendrán lugar en la Sala de Juntas de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, a partir de las 10.30 de la mañana.

José Luis Garrot en su ponencia titulada Mayrit, fundación musulmana. Evidencias materiales, hablará de las pruebas, tanto arqueológicas como documentales, que demuestran la fundación musulmana de Madrid.

Nos recordará que para que un lugar fuera homologado como madina debía reunir varios requisitos: estar amurallado, disponer de una mezquita y un zoco, que en ella hubiera actividad comercial y cultural, etc. Con respecto a esto último hay que referirse a los numerosos intelectuales que las fuentes mencionan como madrileños, dedicados a las ciencias, la teología, la literatura, etc. Esta actividad es impropia de un lugar que simplemente fuera un acuartelamiento militar.

En cuanto a este aspecto, nos cuenta el autor que el Mayrit musulmán aparece en los escritos desde muy antiguo, la primera fuente que lo menciona es La description de l’Espagne, escrita por Ahmad al Razi en el  siglo X, en la que cataloga a Mayrit de madina.

En el siglo XI -antes de la conquista cristiana- tres fuentes mencionan Mayrit: Ibn Hayyan en su Crónica del califa Abderramán III al-Nasir entre los años 912 y 942; Ibn Hazm la menciona en su Naqt al-arus tawarij al-julafa (hay una traducción parcial de M. ali Makki titulada A propósito de la revolución de Ubayd Allah b. Mahdi en Madrid), y por último aparece en la obra Una crónica anónima de Abd al rahman III al-Nasir.

Podéis descargar aquí un breve Resumen de su conferencia, y si estáis interesados en asistir a las Jornadas, este es el Programa completo.

Mercedes Gómez

artedemadrid@gmail.com
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