You are currently browsing the category archive for the ‘Infraestructuras’ category.

En 1931, con la llegada de Indalecio Prieto al Ministerio de Obras Públicas, bajo la Presidencia de Manuel Azaña, se proyectaron diversas obras arquitectónicas y urbanísticas de importancia con el fin de modernizar Madrid. Una de ellas fue la Ordenación para la Prolongación de La Castellana y la construcción de los edificios hoy conocidos como Nuevos Ministerios en el lugar donde entonces se encontraba el Hipódromo.

En el plan se incluía la mejora de la red ferroviaria y la creación de nuevas líneas. Se intentaba entre todos los implicados -Ministerio, Ayuntamiento, Compañías Ferroviarias…- solucionar el problema que suponía la discontinuidad de las líneas que llegaban o partían de Madrid y hacer posible su enlace, siguiendo el eje sur-norte, desde Atocha hasta Chamartín. Era el Plan de Enlaces Ferroviarios.

El arquitecto Secundino Zuazo, junto con el alemán Hermann Jansen, propuso un trazado viario bajo el cual se construiría el enlace ferroviario subterráneo, además del proyecto del edificio ministerial. Se solicitó el derribo del Hipódromo, y se iniciaron las obras de la nueva estación que formaría parte del nuevo eje ferroviario.

Derribado el Hipódromo, el gran solar resultante fue destinado a la construcción de tres edificios que albergarían los Ministerios de Gobernación, Obras Públicas y Agricultura.

El 14 de abril de 1933 se inauguró el primer tramo de la prolongación y se puso la primera piedra de los nuevos edificios que mediante una gran arquería junto al Paseo de la Castellana se ordenarían en torno a una gran plaza pública.

Perspectiva Arquería Pº Castellana (Zuazo, dic. 1933) (BNE)

Ambos elementos, los arcos en superficie y las grandes bóvedas de los túneles, diseñadas por el ingeniero Eduardo Torroja, se fueron construyendo a la par.

Plano general del conjunto y del trazado ferroviario del enlace y la estación (Zuazo, nov.1933) (BNE)

Bajo la gran plaza del edificio ministerial se ubicó la estación central del enlace subterráneo que, aprobado finalmente según las directrices de Zuazo y Jansen, enlazaba la estación a construir en terrenos de Chamartín con la de Mediodía en Atocha.

En septiembre de 1933, con el cese de Azaña como Presidente del Gobierno, terminó la etapa de Indalecio Prieto. En los años siguientes el proyecto sufrió numerosos cambios.

Y llegó la guerra. Zuazo se refugió en París y siguió trabajando en el proyecto con la idea de continuar cuando pudiera volver a España… pero finalizada la guerra, a su vuelta fue marginado y apartado de este proyecto y de casi todos. Había trabajado para la República.

Las obras se retomaron bajo el mando de otros arquitectos, y aunque el proyecto sufrió bastantes modificaciones, más acordes con el nuevo régimen, en los años 40 se terminó el edificio. Las estaciones de Nuevos Ministerios y de Chamartín no serían inauguradas hasta 1967.

Junto a los túneles del tren que discurrían bajo la plaza en el interior del complejo ministerial, justo bajo la arquería, había otro túnel menor con una vía de servicio, que se aprecia dibujado en los planos de Zuazo.

Sección de la estación de los Ministerios. Enlace ferroviario sección transversal. (Zuazo, julio 1934) (BNE)

Por algún motivo la vía fue clausurada, y un tramo quedó allí debajo, encerrado y sin uso.  No es fácil encontrar datos sobre la historia de esta construcción, un poco misteriosa, hay que recurrir a los recuerdos de las personas mayores. Al parecer, en alguna época, entre la República y el nuevo Régimen, fue utilizada como búnker.

Arquería Nuevos Ministerios. 12 febrero 2012

En 1982 una parte de la Arquería, la situada más al norte, fue acristalada y convertida en Sala de Exposiciones dedicada a temas de Arquitectura y Urbanismo.

Debajo permanecía el tramo del antiguo túnel sin uso hasta que en 2003 fue integrado en la Sala de Exposiciones conservando su espectacular bóveda de hormigón.

Una abertura en el muro hacia la mitad del tramo permite comprobar el grosor original, de más de un metro.

Al final de la larga Sala, tras unas puertas acristaladas, el antiguo túnel desaparece, para dejar paso a la nueva Estación de Cercanías de Nuevos Ministerios.

Sala La Arqueria. A continuación, entrada a la Estación de Cercanías.

Esta Estación, según la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid, es la estación subterránea abovedada más grande del mundo, con sus dos cañones gemelos de 320 m de longitud por 20 m de luz.

En el año 2001 estos cañones ideados por Torroja fueron seccionados para la instalación de la nueva Estación de Nuevos Ministerios, pero en su inicio, junto a los restos del antiguo túnel de servicio, se conservan dos magníficos arcos de la construcción original.

Estación de Cercanías Nuevos Ministerios

Por Mercedes Gómez

——

Actualmente en la Sala La Arquería, Paseo de la Castellana 67,  hay una exposición muy interesante:

Arquitectura española (1975-2010) + 35 años construyendo democracia.

Un recorrido por la arquitectura realizada en España desde 1975 hasta 2010. La muestra recoge más de 200 proyectos, de los que se exponen sesenta maquetas.

Hasta el próximo 7 de mayo.

NOTA: muchas gracias a la persona que atiende en la recepción de la Sala de Exposiciones, interesada como yo en la historia de este túnel, que me contó cosas muy interesantes y me ayudó a desentrañar el “misterio”.

——-

Bibliografía:

Catálogo exposición “Zuazo, arquitecto del Madrid de la Segunda República“. BNE, Madrid 2006.

Ayer fue inaugurada la segunda ampliación de la Estación Puerta de Atocha, proyectada, igual que la primera hace dieciocho años, por Rafael Moneo. Esta primera fase de las nuevas obras ha consistido en la separación de la zona de Salidas y las Llegadas, en previsión del gran tráfico que van a tener en el futuro las Líneas de Alta Velocidad, el AVE.

A pesar de la niebla de la mañana y el ambiente gris, una primera mirada al exterior de la nueva Terminal de Llegadas de Atocha sugiere luminosidad y amplitud. Construida en acero, aluminio y cristal, domina el color blanco y los espacios limpios.

Hace unos meses, en el artículo dedicado a las Esculturas de Antonio López en Atocha, visitamos las monumentales figuras, Día y Noche, que entonces se encontraban en el vestíbulo de llegadas. Tras la remodelación, han abandonado el interior de la estación y han salido a la calle.

Este mediodía aún trabajaban algunos encargados en la colocación de las obras, la estación no será inaugurada de verdad hasta el próximo domingo cuando entre en funcionamiento la nueva terminal y los viajeros comiencen a llegar y sean recibidos por estas magníficas esculturas.

Hoy aún no se podía acceder a la pequeña plaza donde se han instalado, creada a modo de sala de espera al aire libre, pero ya se pueden admirar perfectamente. Son esculturas de gran tamaño que necesitan espacio a su alrededor, y no cabe duda de que aquí lucen en todo su esplendor.

Desde ahora van a estar más cerca del público, y a la vista de todos, ya no será necesario entrar en la estación para contemplarlas, aunque también estarán más desprotegidas. Esperemos disfruten de una feliz nueva vida.

por Mercedes Gómez

Tras visitar la Alcubilla, la Castellana y el Alto Abroñigal, llegamos al último de los cuatro Viajes más importantes de aguas finas que abastecieron a los madrileños desde el siglo XVII hasta 1858, el Viaje del Bajo Abroñigal, que se comenzó a construir en 1619. Nacía al Sur de Canillas, en la Casilla de los Mochuelos, a 3 metros de profundidad. Cruzaba el Arroyo a la altura del puente de Las Ventas y bajaba por la calle Goya hasta la Puerta de Recoletos, actual plaza de Colón. Allí estaba el arca principal, desde donde el agua se distribuía a la Villa.

De este Viaje vamos a tener la oportunidad de conocer los restos de dos pozos.

El primero al que se ha podido acceder está en la esquina de la calle Goya con Serrano.

En una de las galerías pervive una llave de paso, que ya no funciona, instalada alrededor de 1900.

En el interior del tramo del viaje se observa una tubería del Canal (aguas limpias de abastecimiento), que también parece antigua.

Más adelante existe un rebaje o disminución de la altura de la galería, por lo que en la última inspección no se pudo completar el recorrido, pero se conoce la existencia de un elemento singular, una placa que conserva la inscripción del nombre del Maestro de Obras de este Viaje de Aguas o tramo, o quizá del Maestro Fontanero.

Pedro pudo verla, desgraciadamente en esta ocasión no le fue posible llegar hasta el punto de la galería en que se encuentra y fotografiarla. Al menos de momento, deberemos contentarnos con imaginarla.

El otro pozo de bajada se encuentra situado en la calle de Alcalá nº 65, entre la Puerta de Alcalá y la Cibeles.

Este tramo está en muy mal estado. Nada más bajar se encuentran cascotes y zonas hundidas… pero también un tesoro, una antiquísima puerta de hierro que conserva la cerradura cuya llave guardaría el Maestro Fontanero encargado del viaje. Posiblemente el cerramiento sea del siglo XVIII.

Las actividades relacionadas con los Viajes y el Agua estaban a cargo de una Junta de Fuentes, presidida por el Corregidor. El Maestro Mayor de Fuentes era el que se encargaba de las obras, y se trataba de un cargo que solía recaer en el Maestro Mayor de Obras de la Villa.

Los Fontaneros de la Villa se ocupaban de los arreglos, higiene, etc. y guardaban las llaves.

Ante la posibilidad de desprendimientos no se puede continuar bajando. La siguiente galería se aprecia hundida en parte, galería por la que probablemente el agua se dirigía a la Castellana.

El Viaje del Bajo Abroñigal con sus ramales abastecía a 22 fuentes públicas con 393 aguadores, y a 115 fuentes particulares.

Texto : Mercedes Gómez

Según información facilitada por : Pedro Jareño

Fotografías : Pedro Jareño

Después del Viaje de Agua de la Alcubilla y el de la Fuente Castellana, hoy visitamos los restos del Viaje del Alto Abroñigal, otro de los viajes construidos en los comienzos del siglo XVII ante el aumento de la población madrileña y la necesidad de agua que se produjo tras el establecimiento definitivo de la Corte en Madrid por Felipe III el año 1606.

Fue construido en 1614. Nacía en Canillas, a 4 metros de profundidad cerca del Arroyo del mismo nombre, el Arroyo del Abroñigal, hoy tapado por la M-30 en su tramo este. Con una longitud de unos 15 kilómetros, entraba en la villa por la llamada casa del Relator Ávila, tras la Huerta de los Recoletos Agustinos, entre el actual Paseo de Recoletos y la calle de Serrano, donde hoy se encuentran la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico, distribuyendo las aguas a la Villa desde ese punto.

Precisamente cerca de dicho punto, como recordaremos, el pasado verano, durante las obras de la calle Serrano para la construcción de un aparcamiento subterráneo, aparecieron diversos restos arqueológicos, parte de la Cerca de Felipe IV y otras estructuras que en un principio se dijo correspondían a un Viaje de Agua. Según se publicó, el tramo hallado presumiblemente procedía del ramal principal del Viaje del Abroñigal Alto.

Foto El País, 25 julio 2009

Foto El País, 30 julio 2009

Tras varios enfrentamientos entre la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, polémicas y numerosas noticias en los periódicos, lo único que parece cierto es que bajo Serrano ya no queda ningún resto del pasado, únicamente plazas de aparcamiento.

En este Viaje del Alto Abroñigal el único pozo de bajada accesible está localizado en la calle de las Huertas esquina calle del León, en el Barrio de las Letras.

El pozo tiene pates que permiten la bajada.

Al igual que la Alcubilla y la Castellana, las galerías de los Viajes Alto y Bajo Abroñigal -este último, que guarda sorpresas interesantes, lo conoceremos en breve-, están revestidas de ladrillo. Existe otro tipo de Viajes de Agua, que llaman de “lomo de caballo”, cuyas paredes no se revestían, más adelante visitaremos alguno de ellos.

Esta galería del Viaje del Alto Abroñigal, como casi todos los tramos que se han podido visitar de las galerías de conducción de los viajes antiguos de aguas, se han aprovechado para galerías de servicios, cableado, tubos de agua e incluso colectores de aguas sucias.

Abastecía 9 fuentes públicas atendidas por 217 aguadores, y a 85 fuentes particulares.

Este Viaje llega hasta la calle de Atocha, cuyo colector de aguas sucias coincide con un punto en que el antiguo Viaje del Alto Abroñigal está cortado.

Había leído muchas veces que bajo nuestra ciudad hay “otro Madrid”, en el que sus calles, igual que sus vecinas en la superficie, reciben sus nombres, y están igualmente señalizadas, para no perderse. Pero nunca había visto una de esas calles. Aquí tenéis la subterránea calle de Atocha.

Texto : Mercedes Gómez

Según información facilitada por : Pedro Jareño

Fotografías : Pedro Jareño


Después de la visita al Viaje de Agua de la Alcubilla, hoy os invitamos a conocer el Viaje de Agua de la Fuente Castellana, que se comenzó a construir en 1612 y finalizó en 1619, aunque las reparaciones y obras de mejoras fueron numerosas a lo largo de todo el siglo XVII. Cuenta Aznar de Polanco (*) que “nacía en un pozo empedrado, tapado con un remate de piedra” que estaba en lo alto de la Casa de Maudes, y de allí partían dos minas cortas, una a la derecha hacia Chamartín, y otra a la izquierda hacia el Camino de Fuencarral.

El ramal principal nacía en Chamartín de la Rosa, a 10 metros de profundidad, seguía por el antiguo Camino de Maudes hasta el valle de la Guindalera y los Altos del Hipódromo –donde actualmente se encuentra el Museo de Ciencias Naturales– para dirigirse a la Puerta de Santa Bárbara, con cerca de 18 km. de longitud.

Pozo en la calle de José Abascal, 58

Lamentablemente, de todos los pozos de bajada del antiguo Viaje de la Castellana localizados, únicamente uno es accesible, el situado a la altura del número 1 de la calle de Almagro, próximo a la glorieta de Alonso Martínez, donde hoy día hay una fuente.

La buena noticia es que se conservan bastantes restos del Viaje antiguo y la visita nos va a permitir apreciar muy bien la magnífica construcción en arco de medio punto revestido de ladrillo.

Calle de Almagro nº 1

El revestimiento de la galería se conserva en buen estado:

En un punto del tramo se observa un rápido -alcance de la cota más baja en la menor longitud- condenado:

Cableado interior sin servicio:

Desde la calle de Almagro el Viaje continuaba su camino hasta la antigua Puerta de Santa Bárbara, por donde entraba en Madrid.

Plaza de Santa Bárbara

Una vez en el interior de la ciudad, las galerías de los Viajes se multiplicaban y la red era muy intrincada. El Viaje de la Castellana por la calle Hortaleza:

Calle de Hortaleza 98.

Calle de Fernando VI esquina Hortaleza

Calle de las Infantas nº 6

Excepto el que acabamos de visitar, el resto de los pozos de bajada al Viaje de Agua de la Castellana, debido a las numerosas remodelaciones de las calles, estaciones de Metro, etc. ya no son accesibles por lo que no sabemos si se conservan otras galerías. Como dice Pedro, quién sabe si en algún momento reaparecerán y podremos saber mucho más sobre ellas.

La Castellana abastecía a 11 fuentes públicas, con 147 aguadores y 85 fuentes particulares. Era uno de los viajes más largos, aunque hay que tener en cuenta que al final, a la llegada a Madrid, a la altura de la actual Glorieta de Bilbao, se unían a él los Viajes de Contreras y de la Alcubilla.

——

Texto : Mercedes Gómez

Según información facilitada por : Pedro Jareño

Fotografías : Pedro Jareño

—-

(*) Aznar de Polanco. Tratado de los Cuatro elementos. Origen y nacimiento de las aguas y fuentes de Madrid. Madrid 1727. Ed. Facsimil Madrid 1992.

Hasta mediado el siglo XIX en que se inauguró el Canal de Isabel II, el abastecimiento de agua en Madrid estaba a cargo de los Viajes de Agua, viajes subterráneos, verdaderas obras de ingeniería traídas a la Villa por los árabes, y que funcionaron hasta hace relativamente poco tiempo.

Un Viaje de Agua constaba de:

1) La zona de captación del agua, que se encontraba aproximadamente a unos 10 kilómetros al norte de la ciudad.

2) Las galerías de captación o minas que unían los pozos de la zona de captación hasta las puertas de la ciudad. En determinados trechos se comunicaban con el exterior, mediante pozos de aireación, cubiertos en superficie por medio de un cascarón de piedra o “capirote”, de los que quedan algunos ejemplos en la Dehesa de la Villa y algún otro lugar.

Capirotes en superficie

El cerramiento se llama de cucharón o cierre de cascarones:

Cierre de cucharón, desde el interior.

3) Galerías de conducción: el agua, una vez alcanzada la Cerca, se vertía en un arca principal, donde se medía, y de ahí partían las galerías hacia la ciudad, que surtían a las fuentes públicas y particulares.

Madrid se abastecía de cuatro viajes principales de “aguas finas” o potables (Alcubilla, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y Castellana), propiedad de la Villa. Pero había otros secundarios, pertenecientes a la Corona o a particulares, como el de Amaniel, la Fuente del Berro, Descalzas Reales, etc. Algunos de ellos eran de “aguas gordas” no potables, que se empleaban para el ganado, el riego o para surtir a las fuentes monumentales.

Aunque todos ellos han dejado de cumplir su función, y casi todos van desapareciendo debido a las cada vez más numerosas obras subterráneas (metro, aparcamientos, túneles…), algunos tramos siguen existiendo, y parte de ellos han sido utilizados para albergar otro tipo de servicios (cableados, conducciones de agua, etc.).

Estos restos de los antiguos Viajes de Agua forman parte de nuestro Patrimonio Histórico por lo que merecen ser conservados y conocidos.

Ya que parece muy sencillo horadar Madrid y acondicionar los espacios, sobre todo para los coches, ¿es una locura imaginar que algunos de estos vestigios de los antiguos Viajes de Agua madrileños algún día se pudieran convertir en lugar visitable?, ¿soñar que un Museo nos mostrara la historia y características de algo tan importante y singular como fueron los Viajes de Agua para Madrid?.

Quizá sea oportuno recordar que acaban de comenzar las obras en las que una enorme tuneladora sutilmente apodada “Gran Vía”, atravesará Madrid desde Chamartín hasta Atocha para la construcción del túnel de más de siete kilómetros de longitud por el que transcurrirá el AVE, a unos 45 metros de profundidad.

De momento, tenemos que agradecer a Pedro Jareño, que trabaja en el Servicio de la red de Alcantarillado, a la que cuida, vigila, y conoce a la perfección, la posibilidad de ver estos restos. Pedro los ha ido fotografiando y reuniendo información sobre ellos en sus momentos de ocio, con el fin de llamar la atención sobre su existencia y conservación. Su único deseo es que los escasos pozos y galerías que quedan no caigan en el olvido.

Creo que merece la pena mostrar sus bonitas fotografías junto a sus interesantes explicaciones, y darnos un paseo por los Viajes de Agua de Madrid guiados por él.

———-

Comenzamos hoy con el Viaje de la Alcubilla. Espero que os resulte interesante, personalmente me parece un lujo poder disfrutarlo.

El Viaje de la Alcubilla se comenzó a construir en 1399. Nacía en la Dehesa de Chamartín en el valle de la Alcubilla, a 18 metros de profundidad, y llegaba a Madrid a través de una serie de pozos con su correspondiente losa.

Por el Camino de Fuencarral, hoy Bravo Murillo, llegaba hasta la actual Glorieta de Cuatro Caminos, donde se dividía en dos ramales, uno por la calle de Santa Engracia hasta la plaza de Santa Bárbara, donde comenzaba la distribución de las aguas. El otro se dirigía a la glorieta de Quevedo, donde a su vez se dividía en dos ramales, uno bajaba por San Bernardo y otro por Fuencarral.

Recordemos, antes de comenzar nuestra visita a los pozos, que muy cerca de este punto, el pasado año 2004 durante las obras de rehabilitación del Museo Municipal se halló una Noria, un “complejo hidráulico del siglo XVII de gran entidad y envergadura”, según se publicó en aquellos momentos. La directora del museo, la arqueóloga e historiadora Carmen Priego explicó que se trataba de un “conjunto formado por el estanque de una noria de las denominadas de sangre, es decir, de tracción animal, empleada para el riego de huertos y el abastecimiento de una comunidad… Las paredes del gran vaso descubierto, en ladrillo toledano del usado en las construcciones madrileñas en el siglo XVII, constan de peldaños perfectamente trazados, pates, que descienden hasta 15 metros de profundidad, aproximadamente.” A una profundidad de unos ocho metros surge un ramal excavado en la tierra, que Carmen Priego piensa casi seguro “este conducto perteneció al gran viaje de agua de Alcubilla, que cruzaba diagonalmente el edificio del Museo Municipal en dirección a la calle de Fuencarral“. La idea era integrar los hallazgos en el Museo.

Han pasado más de ocho años desde el comienzo de las obras, y el Museo sigue cerrado. Aprovechamos para preguntar una vez más : ¿para cuando está prevista la reapertura?.

Y llegó el momento de dar inicio a nuestra emocionante visita al Viaje Antiguo de la Alcubilla.

Nos cuenta Pedro que del primer ramal del Viaje que discurre por la calle de Santa Engracia, hay constancia de dos pozos de bajada que perduran en el tiempo. Uno de ellos se encuentra a la altura del número 73, a la altura de la Glorieta de Iglesia.

No quedan en Madrid muchas Tapas de pozos municipales con la inscripción de Viaje Antiguo de Agua, como las que se conservan en la calle de Santa Engracia, una auténtica curiosidad:

El pozo tiene pates o peldaños de hierro que permiten la bajada:

En este punto el Viaje se encuentra condenado.

Paralelamente se aprecia una galería antigua por la que actualmente discurren tubos de abastecimiento (canal de aguas limpias).

Tenía una longitud de cerca de 26 Km. que abastecían 11 fuentes públicas que llegaron a estar atendidas por 128 aguadores, más otras 85 fuentes particulares.

Otro pozo se encuentra frente al número 140 de la calle, frente a la Iglesia del Colegio de la Divina Pastora.

El rápido, o forma de alcanzar la cota más baja en la menor longitud, a través de unas escaleras salvando el desnivel deseado, es ciertamente singular:

Para llegar al principio del Viaje hay que bajar 4 tramos de escaleras de un total de 66 escalones de 40 centímetros. A partir de estos datos se ha calculado una cota de entre 20 y 25 metros de profundidad aproximadamente.

En este tramo el Viaje de la Alcubilla se encuentra en bastante buen estado.

Y el último tramo conservado corresponde al otro ramal, el que se dirigía hasta la glorieta de Quevedo, y a su vez se subdividía por la calle de Fuencarral. Se encuentra en la calle de Eloy Gonzalo frente al Instituto Homeopático de San José.

De este tramo únicamente se conserva el pozo de bajada y el cerrojo, o distancia que hay de la galería del pozo de bajada a la galería principal del ramal.

Texto: Mercedes Gómez

Basado en la información facilitada por : Pedro Jareño

Fotografías : Pedro Jareño

——

Fuente de la introducción:

VVAA. “Madrid. Atlas Histórico de la ciudad. Siglos IX-XIX“. Lunwerg-CajaMadrid 1995.

——

Visita a los Antiguos Viajes de Agua (II).- La Castellana

Eusebio Sempere es, como Eduardo Chillida, uno de los artistas españoles más importantes del siglo XX, presente en el Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana, y, en su caso, uno de los creadores e impulsores.

Cuando decidí escribir sobre este escultor y su obra en Madrid desconocía absolutamente todo sobre la persona. Buscando información leí algunas pinceladas sobre su vida que me han impresionado, dándome cuenta de que detrás de toda obra hay un artista, aunque parezca una obviedad no siempre somos conscientes.

Eusebio nació el 3 de abril de 1923, en Onil, Alicante. Debió ser un niño especial, decía que quería ser pintor, no de casas sino “de cuadros” a pesar de que muy pequeño perdió la visión de un ojo. Y fue un adulto especial, quizá por varias circunstancias que marcaron su vida, como la enfermedad que llegó muy pronto, pero sobre todo por su gran creatividad y talento. También, leyendo la prensa de la época, da la impresión que debió ser una persona sociable y emprendedora, que entabló buenas relaciones con sus compañeros artistas y otros profesionales.

Autorretrato. 1941. Carboncillo sobre papel. (www.eusebio-sempere.com)

En sus comienzos, como tantos otros artistas, pintó paisajes, pero le gustaba investigar y crear nuevas formas. En 1948 fue a París, gracias a una beca. Allí se relacionó con los grandes artistas de la vanguardia, abandonó la figuración, y avanzó hacia un estilo que sería clasificado como abstracción geométrica. Alguien le ha llamado “poeta de la geometría”. A Eusebio le gustaba jugar con las formas y colores, y mezclarlos con la luz, el movimiento, incluso la poesía y la música. También se le considera el introductor del arte cinético en España.

En París conoció a Abel Martín, quien se convertiría en su colaborador, amigo y compañero.

El 15 de enero de 1960 Eusebio Sempere, en compañía de Abel, volvió a España y se instaló en Madrid, donde entró en contacto con los artistas más destacados del momento y pronto se hizo un hueco entre ellos.

Unos años después intervino en el proyecto de construcción del puente que uniría el paseo de Eduardo Dato y la calle de Juan Bravo que en cierto modo podría calificarse como el Viaducto del siglo XX, una gran obra de ingeniería a cargo de José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón.

Con la construcción del Paso Elevado desapareció una calle que bajaba desde Serrano hasta la Castellana, la calle de Martínez de la Rosa, más conocida como calle de la “S” por su forma, y que estuvo jalonada por doce de los palacetes creados por el Marqués de Salamanca durante la construcción del Ensanche de Madrid, todos desaparecidos. Únicamente sobrevive uno de los diez construidos en la zona cercana a la Puerta de Alcalá, en la calle de Villanueva.

Calle de Martínez de la Rosa (Plano de I. Ibero h. 1875)

Inaugurado el 23 de septiembre de 1970, el Paso Elevado de la Castellana mide 320 metros de longitud y 16 metros de anchura. En septiembre de 1987, a la muerte del político Enrique de la Mata Gorostizaga, se dedicó el puente a su memoria poniéndole su nombre, pero todo el mundo lo conoce con el nombre de Puente de Eduardo Dato o de Juan Bravo.

Se trata de una obra de gran precisión, en cuanto a su planificación y ejecución, así como en el empleo de materiales, nuevos para la época, como el acero cortén. Los pilares de hormigón diseñados a la manera clásica, con fuste y capitel, pretendían armonizar con el entorno.

El objetivo desde el principio fue conjugar la técnica con la estética, de modo que ambos ingenieros propusieron a Sempere la creación de la barandilla, cuyos tubos de hierro exquisitamente diseñados contribuyeron a conseguir una sensación de transparencia que proporciona la elegancia y esbeltez perseguidas por sus autores.

A partir de entonces, entre los tres se propusieron la creación de un museo de escultura bajo el puente. El papel de Eusebio Sempere fue decisivo, pues gracias a su relación de amistad con los demás escultores, todos de primer orden, o sus familiares, consiguió la cesión de las obras que hoy día componen el llamado Museo Arte Público.

Además de las barandillas del puente y de la zona ajardinada, el escultor realizó otros elementos integrados en el Museo, como los dieciocho bancos de hormigón blanco, igualmente en forma de S. Aparte ser la inicial de su apellido, la forma de ambos recuerda la calle de la S quizá como homenaje a la desaparecida vía.

La obra que representa a Eusebio Sempere en el Museo es la escultura Móvil, formada por una serie de rejas cuadradas colgadas del puente realizadas con varillas de acero inoxidable que producen una serie de efectos ópticos según la posición desde la que la observamos o incluso según el movimiento ocasionado por el viento.

Móvil (1972). Acero inoxidable.

También es obra suya la Fuente-Cascada que nace bajo el puente al nivel de la calle de Serrano, formada por nueve rampas onduladas de hormigón blanco pulido, que se cruzan, por las que cae el agua hasta el estanque en forma de “T” en cuyo centro se encuentra la escultura de Martín Chirino de un rojo deslumbrante.

Además de su obra gráfica presente en galerías de arte y en el Museo Reina Sofía, en el jardín de la Fundación Juan March en la calle de Castelló, podemos contemplar otra escultura de Sempere, magnífica, titulada Órgano, y realizada con tubos de tres centímetros de diámetro en acero inoxidable sobre plataforma metálica.

Organo (1977). 270 x 400 cm.

En 1983 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Ya no podía pintar ni construir. Murió en 1985 con tan solo 62 años de edad, a causa de una terrible enfermedad que le iba paralizando. Su amigo Abel Martín le cuidó hasta el último momento. Dramáticamente, el propio Abel moriría años después, asesinado en su casa en 1993, a la misma edad que su amigo, a los 62 años. El móvil pudo ser el robo pues desaparecieron varios cuadros de gran valor de las paredes de su chalet que habían pertenecido a Sempere.

Al año siguiente, en mayo de 1994, la Galería Rayuela de Madrid dedicó una exposición a los dos artistas, y el Suplemento Cultural del Diario ABC dedicó un emotivo reportaje a la muestra y a la obra y personalidad de ambos.

Sempere fue sin duda uno de los artistas más importantes de la vanguardia española, del arte rompedor en la España de los años 50 y 60, y de la historia del arte del siglo XX en general, presente su obra en diversos museos del mundo.

Existe una página web dedicada a Eusebio Sempere, pintor, grabador y escultor, creada por su familia “como un pequeño homenaje a su figura y su obra, en favor de la difusión y permanencia de una trayectoria artística de gran valor y en muchos aspectos, insuficientemente reconocida”.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

——

Fuentes:

Ángel Urrutia. “Paso elevado y Museo de Escultura en la Castellana”. Revista Villa de Madrid nº 62. Madrid 1979.

ABC Cultural (Madrid), 13 de mayo 1994.

artedemadrid@gmail.com
Los artículos y fotografías publicados en este blog están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar. Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor. En ese caso, te agradecería me lo comuniques por correo-e. No deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro. © Arte en Madrid

Intoduce tu dirección de correo-e para seguir este blog y recibir notificación de nuevas entradas

Estadísticas del blog

  • 1,397,582 Visitas totales
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 710 seguidores