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La comedia de Miguel Mihura Maribel y la extraña familia ayer ha celebrado las 100 funciones en el Teatro Infanta Isabel. Igual que hace cincuenta y cuatro años cuando se estrenó en el Teatro Infanta Beatriz, la obra es un éxito. Divertida, entrañable,… nos hace reír y nos hace pensar. Como escribió Alfredo Marqueríe el 30 de septiembre de 1959, el teatro de Mihura es “de fondo romántico, generoso, poético, lleno de indecible ternura…”.

Después de tanto tiempo, en 2013 se ha vuelto a estrenar en el Infanta Isabel, bajo la dirección de Gerardo Vera, que nos recuerda que” este autor soltero, perezoso y sentimental nos hace reconciliarnos a todos con el mejor teatro. Bienvenidos a este nuevo viaje de la mano del gran Miguel Mihura”.

Bienvenidos a la magia del teatro.

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El centenario Teatro Infanta Isabel, en la Calle Barquillo 24, es uno de los más antiguos de Madrid. Su origen se remonta al año 1906 cuando el arquitecto Eladio Laredo Carranza recibió el encargo de proyectar uno de los primeros cinematógrafos madrileños. Era la época en que los primeros cines nacidos a finales del siglo XIX principios del XX, ubicados normalmente en barracones efímeros de madera en los que a veces se alternaban las películas con espectáculos de variedades, ante el creciente éxito obtenido comenzaron a ser sustituidos por construcciones más sólidas y seguras, de ladrillo. Eran los pabellones de proyecciones.

En aquellos momentos la calle del Barquillo, que en el siglo XVIII fue calle Real del Barquillo por ser el camino que llevaba desde la calle de Alcalá hasta el Monasterio de las Salesas fundado por la reina Bárbara de Braganza, era una vía de importancia y por tanto también lo fue el nuevo local, de grandes dimensiones; el vestíbulo medía más de 11 metros de ancho por 8 de profundidad.

Fue inaugurado en 1907 –lo recuerda la inscripción en números romanos en la parte superior de la fachada– como Antiguo Cinematógrafo Nacional, luego llamado Cine Petit Palais. Era un edificio sencillo, de una planta, en el que –como era habitual en ese tipo de establecimientos– lo único que llamaba la atención por su decoración era la fachada, que se utilizaba como reclamo.

Le Petit Palais (boceto de Antonio del Castillo) madridteatro.net

Le Petit Palais (boceto de Antonio del Castillo) madridteatro.net

El único piso además del gran vestíbulo estaba formado por dos zonas de planta cuadrada, una para las localidades de general y otra para las de preferencia.

Cinco años después, en 1912 con el fin de transformarlo en teatro se inició la primera reforma de la fachada, realizada por Luciano Delage Villegas. Al año siguiente, ahora hace cien años, recibió el nombre de Teatro Infanta Isabel, en honor a la primogénita de la reina Isabel II, La Chata.

En 1914 el mismo arquitecto reforzó la estructura primitiva con pilares de hierro y creó un segundo piso. A lo largo de los tres años siguientes José Espelius Anduaga amplió los palcos y el escenario. El edificio actual, resultado de las sucesivas reformas, es quizá el único que se conserva de aquellos antiguos cinematógrafos.

fachada sup

Destaca la fachada con elementos modernistas, decoraciones geométricas, bandas, adornos vegetales, etc. El acceso principal está adornado por unas magníficas vidrieras de la Casa Maumejean.

fachada inf

La promesa de una buena obra en un bonito lugar nos anima: hoy vamos al teatro.

taquilla

Su interior conserva todo el sabor del teatro tradicional.

vidrieras vestibulo

Algunos cuadros adornan las paredes del vestíbulo, también del acogedor bar en el primer piso. Desde la platea admiramos los palcos con sus balconadas de hierro forjado con minuciosos dibujos.

palcos

Nos vamos acomodando en las antiguas butacas rojas…

platea

… shhhh! La función va a empezar… si es posible, no os la perdáis.

Por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Ana Suárez. El Teatro en Madrid: siglos XVII-XX (Guía histórica). La Librería 2003.
Oscar da Rocha Aranda-Ricardo Muñoz Fajardo. Madrid modernista. Guía de arquitectura. Ed. Tébar. Madrid 2007.
Oscar da Rocha. El modernismo en la arquitectura madrileña: génesis y desarrollo de una opción ecléctica. CSIC 2009.
Dº ABC, 30 sept. 1959

Gracias a los pintores y grabadores, como hemos comentado en alguna ocasión, conocemos detalles de muchas calles, plazas, jardines, edificios y de la vida del antiguo Madrid. Félix Castello, Antonio Joli, Aureliano de Beruete, … Avrial, y su maestro Fernando Brambilla… Todos ellos, y algunos otros, a lo largo de los siglos nos han dejado muestras más o menos realistas del pasado madrileño.

José María Avrial y Flores nació en Madrid el 26 de febrero de 1807.

Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue pintor, paisajista, perspectivista, colaboró como dibujante en diversas publicaciones, y realizó escenografías y decoraciones efímeras para celebraciones de índole tanto civil como religiosa.

El Museo de Historia de Madrid, entre otras obras, guarda cuatro preciosos óleos sobre lienzo realizados por el pintor, tres de ellos en 1836. Una Vista de la fuente de Cibeles y el Palacio de Buenavista que nos muestra cómo la diosa estaba emplazada desde su creación a finales del siglo XVIII, a los pies del palacio y miraba hacia Neptuno. Fue a finales del XIX cuando fue trasladada al centro del Paseo del Prado, donde continúa, mirando hacia la calle de Alcalá.

Vista de la fuente de Cibeles y el Palacio de Buenavista

No podía faltar una Vista del Palacio Real y la cornisa madrileña, con la ribera del río Manzanares en primer plano.

Vista del Palacio Real desde la Montaña del Príncipe Pío

Finalmente, una curiosa Vista del Campo del Moro, que muestra el aspecto anterior a la reforma proyectada unos años después por Narciso Pascual y Colomer.

Vista del Campo del Moro

Cuatro años después pintó La Plazuela de la Paja, con la Capilla del Obispo y la iglesia de San Andrés al fondo, uno de los rincones más bonitos de Madrid.

Plaza de la Paja

Como escenógrafo, en los años 40 trabajó en Madrid para el Teatro Príncipe y el de la Cruz donde alcanzó una gran notoriedad.

El Museo Nacional del Teatro ha reconocido el valor de la obra de Avrial. En 2008, en el Festival de Almagro, organizó una exposición “La Escenografía Romántica: José María Avrial y Flores (1807-1891)”, mostrando su participación en obras que tuvieron gran éxito en su momento, Don Juan Tenorio, Los Misterios de Madrid, La Corte del Buen Retiro, etc. El Museo guarda más de ciento setenta dibujos realizados para estas y otras obras teatrales.

También nuestro Museo Municipal, hoy Museo de Historia, conserva algunos, como un dibujo a pluma y tinta china, proyecto para el Telón de embocadura del Teatro de la Cruz, levantado sobre el Antiguo Corral de Comedias.

Proyecto para el Telón del Teatro de la Cruz

Avrial lo diseñó, con una Vista del Palacio Real enmarcada con columnas, cortinas y las Musas de la Poesía y la Música, bajo el Escudo de la Villa.

Si cerramos los ojos no resulta difícil evocar el momento en que ese telón teatral se abría y daba paso a las escenas imaginadas por Zorrilla y otros dramaturgos del Romanticismo.

La Poesía y la Música (detalle del Telón)

En 1853, con 46 años, se trasladó a Cádiz como profesor de Perspectiva en la Escuela de Bellas Artes. Veinte años después regresó a Madrid y desempeñó la misma tarea como Profesor decano en la Escuela Central de Artes y Oficios.

Ese mismo año, 1873, fue elegido miembro numerario de la Real Academia de San Fernando.

Otra de sus facetas fue la de dibujante y litógrafo. El Museo de Historia guarda varios ejemplos.

Entre 1860 y 1864 realizó la Iglesia y Convento San Felipe el Real, uno de sus grabados más interesantes, incluido en la Historia de la Villa y Corte de Amador de los Ríos, publicada en 1861.

Entre sus obras más conocidas se encuentra la serie de doce vistas “tomadas de los puntos y edificios más notables” de Madrid, dibujadas y litografiadas por él, las cuales pertenecen al Museo Romántico.

Entre otras, forman parte de estas vistas los dibujos de las tres fachadas del Museo del Prado, entonces Museo de Pintura, en las cuales podemos comprobar el aspecto, tan distinto, del edificio cuando aún no se habían construido las escaleras de la entrada norte, que hoy día salvan el gran desnivel del suelo existente en aquellos momentos.

En 1888 fue retratado por otro pintor madrileño, Eduardo Balaca  (1840-1914). El cuadro se encuentra en el Museo de la institución a la que pertenecía, la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Murió en diciembre del año 1891, en su ciudad, Madrid.

Por Mercedes Gómez

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Fuentes:

www.memoriademadrid.es

Ministerio de Cultura

Ministerio de Cultura. Doce vistas.

Al pasar frente al número 7 de la calle de Cedaceros un edificio llama poderosamente nuestra atención, por su decoración, pero también por su estado de abandono. Un letrero indica que se trata del Cine Bogart, pero la entrada está tapiada. Restos de cerámica de color azul alrededor de lo que fue la puerta del cine parecen testigos mudos de una larga y azarosa historia que comenzó hace más de un siglo.

Calle de Cedaceros

Historia de un local que además de cine ha sido teatro, frontón, y aún antes salón de variedades. Usos diversos e infinidad de nombres. Salón Madrid, Teatro de los Polichinelas, Frontón Salón Madrid, Teatro Rey Alfonso, Cine Panorama, Teatro Arniches, Cine Cedaceros, y por fin Cine Bogart.

Durante casi cien años sus dueños se han visto obligados varias veces a cambiar el tipo de espectáculo que ofrecían y adaptarse a los nuevos tiempos para salir adelante. Vendido en subasta pública por orden judicial en más de una ocasión, sin embargo siempre mantuvo su carácter de lugar dedicado al ocio y al entretenimiento.

Igualmente, las reformas arquitectónicas han sido numerosas. Quizá una de sus peculiaridades, la planta en “L”, con fachadas a Cedaceros y Los Madrazo, haya supuesto una dificultad, ya que la esquina de ambas calles está ocupada por un edificio de viviendas.

Planta principal, por Luis Ferrero (Guía COAM)

El primitivo local fue construido en 1907 para albergar un pequeño salón-teatro, el Salón Madrid, que en aquellos primeros momentos tenía su entrada por la calle de Los Madrazo. Su arquitecto fue Luis López López, quien solo dos años después emprendería la primera reforma para convertirlo en cine, aunque en esos comienzos de siglo y del cinematógrafo, además de películas se ofrecían espectáculos de variedades, como por ejemplo las habilidades de perros amaestrados.

Salón Madrid (Revista “El arte del teatro” 15 agosto 1907)

Francisco Reynals entre 1916 y 1918 lo transformó en un frontón femenino, el Frontón Salón Madrid para “señoritas raquetistas”.

Y dos años más tarde el arquitecto Luis Ferrero Tomás proyectó una nueva reforma para cine-teatro y frontón en la parte superior, local que recibió el nombre de Teatro Rey Alfonso. En este momento fue trasladada la entrada principal a Cedaceros, que entonces se llamaba calle Nicolás María Rivero. Y la entrada por la calle de los Madrazo quedó comunicada con el escenario y camerinos de los artistas.

Fachada calle de Los Madrazo, actualmente cegada.

Ferrero fue quien dio al edificio el estilo arquitectónico que conserva, construido con el “encanto de la originalidad”, como decía la prensa de la época. Estilo calificado como Regionalista, caracterizado por el uso y mezcla de elementos arquitectónicos tradicionales. El interior debía ser espléndido, con sus butacas tapizadas de cuero color oro viejo, sus catorce palcos, y los adornos de hierro repujado; el techo artesonado de madera policromada, los zócalos del patio de butacas cubiertos de azulejos de Talavera y la doble escalera de mármol.

En 1924 se convirtió en cine, pero los problemas de subsistencia eran graves y al año siguiente tuvo lugar el primer cierre y la primera subasta, dedicándose entonces el local a representaciones de género ínfimo, como se llamó al cuplé “no apto para todos los públicos” a las que acudían solo hombres.

En 1927 el mismo Ferrero transformó el frontón de los dos pisos altos en salones para una empresa privada, mientras en el piso inferior el teatrito continuó representando piezas de cabaret, le llamaron primero Picadilly Club y luego Lido.

Durante la República volvió el cine, el Panorama, en esta ocasión sobrevivió durante más de 30 años, cine de barrio que más de una generación de madrileños guarda en su memoria. Hasta que en el mes septiembre de 1965 se inauguró el Teatro Arniches, que igualmente muchos aficionados recuerdan, así como algunas de las obras que allí se representaron.

Pero los problemas económicos volvieron a surgir, anunciándose el cierre en 1976.

La protección de Patrimonio Artístico evitó entonces su derribo, pero a partir de ese momento la situación fue empeorando. El entonces llamado Cine Cedaceros exhibía películas “S”, novedad de la época, pero que poco a poco también fue perdiendo espectadores.

En 1982 el edificio sufrió la sexta reforma, la última de momento, y pasó a ser el Cine Bogart, que proyectaba películas en versión original, pasando de sala “porno” a sala de culto.

Cine Bogart (foto COAM)

Desde el año 2001 el edificio permanece cerrado.

En el verano del 2006 fue “ocupado” durante una semana por más de cien integrantes de un movimiento social como protesta por la especulación inmobiliaria. Durante unos días fue noticia en todos los periódicos. Fue en ese momento cuando la puerta que en sus orígenes estaba protegida por una bonita verja de hierro repujado fue cegada.

Las últimas imágenes, antes de que la entrada fuera tapiada y desapareciera la marquesina, se pueden ver en este video:

Han pasado tres años y medio.

¿Quedará en su interior algo de la magnífica decoración, del zócalo de azulejos de Talavera, de los faroles de hierro repujado…?

¿Cuál será el futuro del local? Entre sus paredes se guarda casi toda la Historia del Espectáculo en Madrid y se reflejan los cambios de los gustos del público motivados por los cambios sociales a lo largo de todo el siglo XX. Seguro que, según nuestra edad y forma de vida, todos recordamos alguna de la etapas por las que ha pasado.

Esperemos que el singular edificio no corra peligro, se mantenga su protección, y que pueda ser recuperado como sala de Cine o Teatro, o tal vez para acoger ¿alguna otra forma de espectáculo o centro cultural?.

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

(ACTUALIZACIÓN 4 de marzo 2010)

Foto: Eva Álvarez. 27 febrero 2010.

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Fuentes:
Arquitectura de Madrid
. COAM 2003.
La Construcción Moderna, 15 oct. 1921 (BNE)
Revista de la Unión de Actores
El País, 7 dic. 1989

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En la Edad Media aún no existían los teatros; los cuentos, romances, etc. se divulgaban por calles, plazas, posadas, casas particulares, salones de palacios, incluso en los conventos. El teatro español no tuvo escenarios fijos hasta el siglo XVI en que nacieron los corrales de comedias, instalados en patios de vecindad, al aire libre. Por entonces el teatro tenía mucho éxito entre todas las capas sociales, aunque las representaciones teatrales también tenían sus detractores pues algunos sectores no veían el teatro con muy buenos ojos ya que consideraban que propiciaban las malas costumbres. Pero estaba muy arraigado en la vida cotidiana, siendo el único medio de distracción de mucha gente, y la excusa perfecta para salir de casa, lo cual facilitó que sobreviviera.

Pero además hubo otra razón muy importante: el origen de los corrales, que habían sido creados por las Cofradías de la Pasión y de la Soledad con el fin de que los ingresos sufragaran los gastos de los enfermos de sus hospitales. Así que, a pesar de las críticas moralistas, la propia Iglesia estaba en contra de un posible cierre de los corrales, además de ser público habitual de las representaciones.

Las Cofradías, para evitar el pago de alquileres, construyeron sus propios teatros, el uno en la calle de la Cruz, año de 1579, y el otro en la del Príncipe, en 1580 (82, según algún autor), desapareciendo todos los demás corrales de Madrid, que eran varios.

Primi

Primitivo Corral de Comedias. Ilustración de Ramón Rodríguez (http://parnaseo.uv.es)

Al principio solo se concedió licencia para que se representase los domingos y fiestas, después se amplió a martes y jueves, y finalmente hubo representación diaria. Comenzaba a las dos o tres de la tarde en invierno, y a las tres o cuatro en verano, y las funciones tenían que concluir antes del anochecer, por razones de moralidad y de seguridad. Se llenaba bastante antes de la hora de comienzo y durante la función el público consumía frutos secos, dulces, aloja –bebida a base de agua y miel-, etc. La “alojería”, que existía en todos los corrales, era algo parecido al bar o café de los teatros actuales.

Había varios tipos de localidades, y separación de sexos –las mujeres se apretaban en la famosa “Cazuela” frente al escenario-, aunque no en los aposentos o palcos, donde la localidad era más cara, y que se solían alquilar por años a los nobles o personas de buena posición económica; era signo de poder y riqueza el poseer “un aposento perpetuo”.

El siglo XVII, el Siglo de Oro, fue el momento de esplendor de estos locales, y único lugar de representación teatral hasta que en 1640 se inauguró el Coliseo del Buen Retiro, y con él una nueva etapa en la Historia del Teatro.

En la ciudad de Madrid no quedan restos de ninguno de sus corrales, pero sí tenemos la inmensa suerte de que se haya recuperado, al menos en parte, el de Alcalá de Henares.

Aunque en España el más famoso sea el Corral de Comedias de Almagro, presumen en Alcalá de que el suyo es el más antiguo de Europa. Su origen se remonta al año 1601, cuando, siguiendo la moda de la época, a imitación de los corrales de Madrid, el teatro fue instalado en un patio de vecindad, extramuros, en la plaza del Mercado, que con el tiempo vendría a llamarse Plaza de Cervantes, nombre que también tomaría el teatro. Y desde su inauguración al año siguiente, con algún breve paréntesis, en este lugar no han dejado de ofrecerse representaciones de algún tipo.

De todas formas, hay que advertir al posible visitante que hoy día no espere encontrar un Corral del siglo XVII como en Almagro, encontrará algunos restos de aquel espacio, pero también de las sucesivas etapas de su historia hasta llegar a este precioso Teatro del siglo XXI. Corral de Comedias del siglo XVII, coliseo dieciochesco, teatro romántico en el XIX, escenario del primer cinematógrafo, cine de pantalla grande hasta su cierre en 1972… moderno y delicioso teatro en la actualidad.

Igual que el local, vamos a ir recorriendo las distintas épocas, es como si existieran varios teatros, uno dentro de otro, una caja dentro de otra. Desde la más grande, rectangular, que es la más antigua, a la más pequeña, elíptica, la más moderna.

01fachada

La fachada no es la de un teatro lujoso sino la de una sencilla casa de vecinos que puede recordarnos aquellas en cuyo patio se instaló por vez primera el teatro.

Traspasado el moderno vestíbulo, rodeando los muros del antiguo corral cuyos restos han quedado a la vista, llegamos al foso, desde donde podemos ver perfectamente parte del empedrado de aquel patio del siglo XVII, y el brocal del antiguo pozo en el centro.

03muro patio2

Restos del muro del primitivo Corral de Comedias

Empdrado del patio y brocal del pozo

Empedrado del patio y brocal del pozo

Desde el primer piso se observa el patio de butacas instalado sobre el suelo primitivo del Corral:

04suelo bajo patio butacas

04suelo sobre empedrado

Después subimos hasta el segundo y último piso donde se conserva el techado de los antiguos aposentos; uno de ellos se conserva íntegramente.

Aposento sobre el escenario

Aposento sobre el escenario

Aposento

Aposento

06techo aposentos

Techo antiguos aposentos

Asomados a la platea, contemplamos de cerca el techo de madera instalado en 1769, así como las pinturas restauradas.

Techo siglo XVIII

Techo siglo XVIII

Finalmente visitamos el pequeño teatro en el que los palcos fueron distribuidos con la forma de elipse que adoptó en 1831 a la moda de los teatros románticos.

10palcos y techo

Texto y fotografías por Mercedes Gómez

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Corral de Comedias de Alcalá
Plaza Cervantes 15
Visitas guiadas
Precio: 2,50 €
Más información Tel.: 91 877 19 50

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Bibliografía:

Ramón de MESONERO ROMANOS . El antiguo Madrid : paseos históricos-anecdóticos por las calles y casas de esta villa”.

Ricardo SEPÚLVEDA.”El Corral de la Pacheca. Madrid y su teatro“. Madrid 1888. Facsimil Asoc. Libreros de Lance, 1993.

Los corrales de comedias. Entrevista a María Concepción García de León [Vídeo]. El origen de los corrales de comedias.

artedemadrid@gmail.com
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