You are currently browsing the category archive for the ‘Urbanismo’ category.
En 1931, con la llegada de Indalecio Prieto al Ministerio de Obras Públicas, bajo la Presidencia de Manuel Azaña, se proyectaron diversas obras arquitectónicas y urbanísticas de importancia con el fin de modernizar Madrid. Una de ellas fue la Ordenación para la Prolongación de La Castellana y la construcción de los edificios hoy conocidos como Nuevos Ministerios en el lugar donde entonces se encontraba el Hipódromo.
En el plan se incluía la mejora de la red ferroviaria y la creación de nuevas líneas. Se intentaba entre todos los implicados -Ministerio, Ayuntamiento, Compañías Ferroviarias…- solucionar el problema que suponía la discontinuidad de las líneas que llegaban o partían de Madrid y hacer posible su enlace, siguiendo el eje sur-norte, desde Atocha hasta Chamartín. Era el Plan de Enlaces Ferroviarios.
El arquitecto Secundino Zuazo, junto con el alemán Hermann Jansen, propuso un trazado viario bajo el cual se construiría el enlace ferroviario subterráneo, además del proyecto del edificio ministerial. Se solicitó el derribo del Hipódromo, y se iniciaron las obras de la nueva estación que formaría parte del nuevo eje ferroviario.
Derribado el Hipódromo, el gran solar resultante fue destinado a la construcción de tres edificios que albergarían los Ministerios de Gobernación, Obras Públicas y Agricultura.
El 14 de abril de 1933 se inauguró el primer tramo de la prolongación y se puso la primera piedra de los nuevos edificios que mediante una gran arquería junto al Paseo de la Castellana se ordenarían en torno a una gran plaza pública.
Ambos elementos, los arcos en superficie y las grandes bóvedas de los túneles, diseñadas por el ingeniero Eduardo Torroja, se fueron construyendo a la par.

Plano general del conjunto y del trazado ferroviario del enlace y la estación (Zuazo, nov.1933) (BNE)
Bajo la gran plaza del edificio ministerial se ubicó la estación central del enlace subterráneo que, aprobado finalmente según las directrices de Zuazo y Jansen, enlazaba la estación a construir en terrenos de Chamartín con la de Mediodía en Atocha.
En septiembre de 1933, con el cese de Azaña como Presidente del Gobierno, terminó la etapa de Indalecio Prieto. En los años siguientes el proyecto sufrió numerosos cambios.
Y llegó la guerra. Zuazo se refugió en París y siguió trabajando en el proyecto con la idea de continuar cuando pudiera volver a España… pero finalizada la guerra, a su vuelta fue marginado y apartado de este proyecto y de casi todos. Había trabajado para la República.
Las obras se retomaron bajo el mando de otros arquitectos, y aunque el proyecto sufrió bastantes modificaciones, más acordes con el nuevo régimen, en los años 40 se terminó el edificio. Las estaciones de Nuevos Ministerios y de Chamartín no serían inauguradas hasta 1967.
Junto a los túneles del tren que discurrían bajo la plaza en el interior del complejo ministerial, justo bajo la arquería, había otro túnel menor con una vía de servicio, que se aprecia dibujado en los planos de Zuazo.

Sección de la estación de los Ministerios. Enlace ferroviario sección transversal. (Zuazo, julio 1934) (BNE)
Por algún motivo la vía fue clausurada, y un tramo quedó allí debajo, encerrado y sin uso. No es fácil encontrar datos sobre la historia de esta construcción, un poco misteriosa, hay que recurrir a los recuerdos de las personas mayores. Al parecer, en alguna época, entre la República y el nuevo Régimen, fue utilizada como búnker.
En 1982 una parte de la Arquería, la situada más al norte, fue acristalada y convertida en Sala de Exposiciones dedicada a temas de Arquitectura y Urbanismo.
Debajo permanecía el tramo del antiguo túnel sin uso hasta que en 2003 fue integrado en la Sala de Exposiciones conservando su espectacular bóveda de hormigón.
Una abertura en el muro hacia la mitad del tramo permite comprobar el grosor original, de más de un metro.
Al final de la larga Sala, tras unas puertas acristaladas, el antiguo túnel desaparece, para dejar paso a la nueva Estación de Cercanías de Nuevos Ministerios.
Esta Estación, según la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid, es la estación subterránea abovedada más grande del mundo, con sus dos cañones gemelos de 320 m de longitud por 20 m de luz.
En el año 2001 estos cañones ideados por Torroja fueron seccionados para la instalación de la nueva Estación de Nuevos Ministerios, pero en su inicio, junto a los restos del antiguo túnel de servicio, se conservan dos magníficos arcos de la construcción original.
Por Mercedes Gómez
——
Actualmente en la Sala La Arquería, Paseo de la Castellana 67, hay una exposición muy interesante:
Arquitectura española (1975-2010) + 35 años construyendo democracia.
Un recorrido por la arquitectura realizada en España desde 1975 hasta 2010. La muestra recoge más de 200 proyectos, de los que se exponen sesenta maquetas.
Hasta el próximo 7 de mayo.
NOTA: muchas gracias a la persona que atiende en la recepción de la Sala de Exposiciones, interesada como yo en la historia de este túnel, que me contó cosas muy interesantes y me ayudó a desentrañar el “misterio”.
——-
Bibliografía:
Catálogo exposición “Zuazo, arquitecto del Madrid de la Segunda República“. BNE, Madrid 2006.
A mediados del siglo XV, reinando Enrique IV, el límite norte de Madrid estaba en la plaza de Santo Domingo. Mas allá de la Puerta del mismo nombre sólo había bosques y cursos de agua que regaban los fértiles terrenos. Y así fue hasta finales del siglo XVI, cuando Felipe II estableció la capitalidad en la Villa.
Por entonces comenzaron a aparecer pequeños núcleos de edificaciones fuera de la cerca, llamados “pueblas”, pero no fue hasta el siglo XVII cuando se produjo un gran crecimiento de población, y bajo el reinado de Felipe IV se construyó una nueva Cerca y se llevó a cabo la urbanización y deforestación de toda esta zona. La Puerta de salida de la villa por el norte pasó a situarse en la actual glorieta de San Bernardo, era la Puerta de Fuencarral.
Entre ambas puertas, sobre un antiguo camino, surgió la calle de los Convalecientes de San Bernardo, alrededor de la cual se trazaron las nuevas calles, una de ellas fue la Calle de las Beatas, que recibió este nombre por el cercano Beaterio, llamado de Santa Catalina de Siena, que se encontraba junto al Convento de Santo Domingo.
Fue en 1887 cuando pasó a denominarse calle de Antonio Grilo, dedicada al poeta cordobés miembro de la Real Academia de la Lengua.
En el inicio del año 2004, un edificio en el número 8 de esta calle, creada sobre aquellos terrenos boscosos históricos, fue el protagonista de una noticia singular. La casa estaba en ruinas y a punto de desaparecer, había sido expropiada a sus dueños para construir un ambulatorio. Pero lo más curioso de todo era que una gran parra que había nacido en su interior hacía más de sesenta años, salía del portal, recorría toda la fachada y se adentraba en los balcones de las viviendas.

(Foto: Claudio Álvarez, El País, 2004)
Poco después el edificio fue derribado, la vid desapareció, nunca se construyó el ambulatorio y el solar ha permanecido abandonado durante años.
Hace unos días leí en el periódico digital Somos Malasaña la pregunta ¿Qué hacemos en el solar público de Antonio Grilo?. Hablaban de un solar propiedad del Ayuntamiento que el pasado mes de junio se había anunciado como un nuevo espacio liberado, tras su ocupación por los integrantes del Patio Maravillas -famoso centro social, actualmente en un edificio ocupado en la calle del Pez-, con el fin de convertirlo en huerto urbano.
El reportaje no mencionaba el número de la calle, pero, no se por qué, inmediatamente lo relacioné con el recuerdo de la antigua parra en esa misma calle, una de esas historias que llaman la atención pero que el paso del tiempo lleva al olvido y a no saber cuál fue el desenlace.
Se trata efectivamente del solar donde hace cerca de siete años aún vivía la enorme y asombrosa vid.
Tal vez estos terrenos, antes acostumbrados a ver crecer poderosos árboles, propiciaron la vida de la desaparecida parra.
No muy lejos, en el jardín de la antigua Universidad Central de San Bernardo, desgraciadamente convertido en un aparcamiento, sobrevive una antiquísima encina, como hace algún tiempo nos contaba Carlos Osorio en su blog Caminando por Madrid.
Ahora los vecinos ya han comenzado a plantar algunas semillas en este recién nacido huerto urbano.
Seguimos sin saber cuál será el desenlace de la historia, si este solar abandonado durante tanto tiempo conseguirá ser escenario de actividades positivas, como pretenden sus ocupantes, o si en el futuro por fin albergará algún servicio necesario para el barrio, pero mientras tanto seguro que el huerto dará sus frutos.
Texto y fotografías por Mercedes Gómez
A lo largo de los últimos meses hemos visto desaparecer los jardincillos que la adornaban, las farolas que recordaban los orígenes de esta plaza diseñada en el siglo XIX, cuyos edificios en su mayoría fueron construidos entre los años 1877 y 1890. Hemos visto arrancar y amontonar los clásicos bancos de piedra…
Hemos visto cómo todo se iba cubriendo por esa monocorde y árida marea de granito que nos inunda, y hemos asistido a la vuelta de uno de los viejos mojones de la antigua Vía Pecuaria transformado en uno nuevo y reluciente.
Por fin, en el último tramo frente a la entrada del Retiro, se han instalado nuevos postes de luz -cuesta trabajo llamarlos farolas- , y nuevos, raros e incómodos bancos. Y escasos (sólo dos).
En cuanto al mojón que estaba situado en esta zona, al contrario que su vecino al otro lado de la calle de Alcalá, éste ha sido recolocado inmediatamente, en esta ocasión sin restaurar.
Alrededor de la Puerta de Alcalá las obras han terminado, al menos de momento.
En opinión de los partidarios de este tipo de plazas, ahora hay mucho más espacio para el peatón (y para las motos, parece). De eso no hay duda. Pero ¿era necesario?.
Texto y fotos: Mercedes Gómez
———
Una vuelta alrededor de la Puerta de Alcalá.
Una vuelta alrededor de la Puerta de Alcalá (Cont.).
El nuevo viejo mojón de piedra.
Quizá recordéis que a lo largo del año hemos hablado varias veces del viejo mojón de piedra de la antigua Vía Pecuaria que pasaba/pasa por la calle de Alcalá.
Primero, su desaparición, cuando comenzaron las obras en la plaza de la Independencia. Luego su vuelta, convertido en uno nuevo, reluciente y sospechosamente simétrico, a juego con el pavimento de granito recién instalado.
Por entonces, tras las dudas que surgieron en algunos de nuestros comentarios, me dirigí al Ayuntamiento de Madrid preguntando si se trataba del hito original o de una réplica.
Hoy he recibido la respuesta procedente de la Dirección General de Infraestructuras. Me informan de que “el mojón se retiró y se ha vuelto a instalar después de un proceso de restauración por parte de los canteros del Ayuntamiento de Madrid“.
Comparando el viejo mojón con el reinstalado cuesta trabajo creer que se trata del mismo, pero así es según el Ayuntamiento.
por Mercedes Gómez
Aún a riesgo de parecer insistente, continúo con la crónica, quizá algo melancólica, de las obras que se están llevando a cabo en la Plaza de la Independencia.
En el artículo anterior nos preguntábamos si los parterres y los bancos de la mitad sur de la plaza correrían la misma suerte que los de la mitad norte o se conservarían gracias a su cercanía a las puertas del Retiro.
Tengo la inmensa suerte de pasar por aquí casi todos los días, y me da pena ver la transformación que está padeciendo este lugar, que podemos considerar representa a otras plazas y otras calles de Madrid igualmente reformadas bajo una nueva idea o gusto urbanístico. El lugar de encuentro se convierte en mero lugar de paso. El mismo pavimento, la misma aridez.
Todo va muy deprisa, ayer, cerca de las 8 de la mañana, ya no quedaban apenas huellas del parterre de la esquina de Alcalá, en pocas horas había desaparecido.
Ya sabemos que destruir es mucho más fácil que construir. Qué pena, mi banco roto.
Pronto veremos la obra terminada, las dudas sobre el resultado final me temo que ya no existen.
Texto y fotografías por: Mercedes Gómez
Las obras han regresado a la Plaza de la Independencia.
A primeros de año terminó la reforma de la mitad norte, el tramo Alcalá-Serrano-Alcalá, del cual ya desaparecieron jardincillos, farolas clásicas, bancos… y el mojón de piedra de la antigua Vía Pecuaria. Quizá recordéis que hace algún tiempo hablamos de su desaparición, y nos preguntábamos que pasaría con él, ¿volvería, desaparecería definitivamente?.
La semana pasada las máquinas comenzaron a levantar un nuevo tramo, el comprendido entre las calles de Alcalá y Alfonso XII. Las farolas parece que están en peligro, como hace poco estuvieron sus compañeras antes de ser eliminadas al otro lado de la calle de Alcalá.
Y los bancos de piedra amontonados en la esquina esperando lo peor.
Tras cruzar la calle de Alfonso XII llegamos a la Puerta principal del Retiro, lugar de paseo y también de encuentro. Allí siguen existiendo pequeñas islas de césped, setos, otro mojón de la antigua Vía Pecuaria, y los bancos, a menudo ocupados por personas que descansan, esperan a alguien, o simplemente contemplan el paisaje. ¿Desaparecerán igualmente?.
Después de dar la vuelta a la plaza, compruebo que el otro mojón, al menos de momento, continúa tranquilo en la esquina derecha de lo que antaño fue la salida de Madrid por el antiguo Camino de Alcalá.
Antes de cruzar veo algo sorprendente, parece que en la esquina contraria han recolocado el desaparecido mojón.
Pero al acercarme me parece muy raro, no se trata del viejo mojón de piedra, es otro sin duda.
Es curioso, este está reluciente, parece hecho a juego con el granito del nuevo pavimento, para que no desentone.
Texto y fotografías por : Mercedes Gómez
——
Artículos anteriores sobre la Plaza de la Independencia:
Jardín de la Plaza de la Independencia.
Real Pósito de la Villa.
Plaza de la Independencia. Vías pecuarias, mojones y obras.
——-
Eusebio Sempere es, como Eduardo Chillida, uno de los artistas españoles más importantes del siglo XX, presente en el Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana, y, en su caso, uno de los creadores e impulsores.
Cuando decidí escribir sobre este escultor y su obra en Madrid desconocía absolutamente todo sobre la persona. Buscando información leí algunas pinceladas sobre su vida que me han impresionado, dándome cuenta de que detrás de toda obra hay un artista, aunque parezca una obviedad no siempre somos conscientes.
Eusebio nació el 3 de abril de 1923, en Onil, Alicante. Debió ser un niño especial, decía que quería ser pintor, no de casas sino “de cuadros” a pesar de que muy pequeño perdió la visión de un ojo. Y fue un adulto especial, quizá por varias circunstancias que marcaron su vida, como la enfermedad que llegó muy pronto, pero sobre todo por su gran creatividad y talento. También, leyendo la prensa de la época, da la impresión que debió ser una persona sociable y emprendedora, que entabló buenas relaciones con sus compañeros artistas y otros profesionales.
En sus comienzos, como tantos otros artistas, pintó paisajes, pero le gustaba investigar y crear nuevas formas. En 1948 fue a París, gracias a una beca. Allí se relacionó con los grandes artistas de la vanguardia, abandonó la figuración, y avanzó hacia un estilo que sería clasificado como abstracción geométrica. Alguien le ha llamado “poeta de la geometría”. A Eusebio le gustaba jugar con las formas y colores, y mezclarlos con la luz, el movimiento, incluso la poesía y la música. También se le considera el introductor del arte cinético en España.
En París conoció a Abel Martín, quien se convertiría en su colaborador, amigo y compañero.
El 15 de enero de 1960 Eusebio Sempere, en compañía de Abel, volvió a España y se instaló en Madrid, donde entró en contacto con los artistas más destacados del momento y pronto se hizo un hueco entre ellos.
Unos años después intervino en el proyecto de construcción del puente que uniría el paseo de Eduardo Dato y la calle de Juan Bravo que en cierto modo podría calificarse como el Viaducto del siglo XX, una gran obra de ingeniería a cargo de José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón.
Con la construcción del Paso Elevado desapareció una calle que bajaba desde Serrano hasta la Castellana, la calle de Martínez de la Rosa, más conocida como calle de la “S” por su forma, y que estuvo jalonada por doce de los palacetes creados por el Marqués de Salamanca durante la construcción del Ensanche de Madrid, todos desaparecidos. Únicamente sobrevive uno de los diez construidos en la zona cercana a la Puerta de Alcalá, en la calle de Villanueva.
Inaugurado el 23 de septiembre de 1970, el Paso Elevado de la Castellana mide 320 metros de longitud y 16 metros de anchura. En septiembre de 1987, a la muerte del político Enrique de la Mata Gorostizaga, se dedicó el puente a su memoria poniéndole su nombre, pero todo el mundo lo conoce con el nombre de Puente de Eduardo Dato o de Juan Bravo.
Se trata de una obra de gran precisión, en cuanto a su planificación y ejecución, así como en el empleo de materiales, nuevos para la época, como el acero cortén. Los pilares de hormigón diseñados a la manera clásica, con fuste y capitel, pretendían armonizar con el entorno.
El objetivo desde el principio fue conjugar la técnica con la estética, de modo que ambos ingenieros propusieron a Sempere la creación de la barandilla, cuyos tubos de hierro exquisitamente diseñados contribuyeron a conseguir una sensación de transparencia que proporciona la elegancia y esbeltez perseguidas por sus autores.
A partir de entonces, entre los tres se propusieron la creación de un museo de escultura bajo el puente. El papel de Eusebio Sempere fue decisivo, pues gracias a su relación de amistad con los demás escultores, todos de primer orden, o sus familiares, consiguió la cesión de las obras que hoy día componen el llamado Museo Arte Público.
Además de las barandillas del puente y de la zona ajardinada, el escultor realizó otros elementos integrados en el Museo, como los dieciocho bancos de hormigón blanco, igualmente en forma de S. Aparte ser la inicial de su apellido, la forma de ambos recuerda la calle de la S quizá como homenaje a la desaparecida vía.
La obra que representa a Eusebio Sempere en el Museo es la escultura Móvil, formada por una serie de rejas cuadradas colgadas del puente realizadas con varillas de acero inoxidable que producen una serie de efectos ópticos según la posición desde la que la observamos o incluso según el movimiento ocasionado por el viento.
También es obra suya la Fuente-Cascada que nace bajo el puente al nivel de la calle de Serrano, formada por nueve rampas onduladas de hormigón blanco pulido, que se cruzan, por las que cae el agua hasta el estanque en forma de “T” en cuyo centro se encuentra la escultura de Martín Chirino de un rojo deslumbrante.
Además de su obra gráfica presente en galerías de arte y en el Museo Reina Sofía, en el jardín de la Fundación Juan March en la calle de Castelló, podemos contemplar otra escultura de Sempere, magnífica, titulada Órgano, y realizada con tubos de tres centímetros de diámetro en acero inoxidable sobre plataforma metálica.
En 1983 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Ya no podía pintar ni construir. Murió en 1985 con tan solo 62 años de edad, a causa de una terrible enfermedad que le iba paralizando. Su amigo Abel Martín le cuidó hasta el último momento. Dramáticamente, el propio Abel moriría años después, asesinado en su casa en 1993, a la misma edad que su amigo, a los 62 años. El móvil pudo ser el robo pues desaparecieron varios cuadros de gran valor de las paredes de su chalet que habían pertenecido a Sempere.
Al año siguiente, en mayo de 1994, la Galería Rayuela de Madrid dedicó una exposición a los dos artistas, y el Suplemento Cultural del Diario ABC dedicó un emotivo reportaje a la muestra y a la obra y personalidad de ambos.
Sempere fue sin duda uno de los artistas más importantes de la vanguardia española, del arte rompedor en la España de los años 50 y 60, y de la historia del arte del siglo XX en general, presente su obra en diversos museos del mundo.
Existe una página web dedicada a Eusebio Sempere, pintor, grabador y escultor, creada por su familia “como un pequeño homenaje a su figura y su obra, en favor de la difusión y permanencia de una trayectoria artística de gran valor y en muchos aspectos, insuficientemente reconocida”.
Texto y fotografías: Mercedes Gómez
——
Fuentes:
Ángel Urrutia. “Paso elevado y Museo de Escultura en la Castellana”. Revista Villa de Madrid nº 62. Madrid 1979.
ABC Cultural (Madrid), 13 de mayo 1994.
Se acerca el 4 de abril, fecha en la que en 1910 dieron comienzo oficialmente las obras de construcción de la Gran Vía madrileña, con la presencia de todas las autoridades, el Alcalde, José Francos Rodríguez, el presidente del Gobierno José Canalejas, y el Rey Alfonso XIII, quien de forma simbólica inició la demolición de la llamada Casa del Cura, junto a la Iglesia de San José, golpeando la pared con una piqueta de plata.
Este año 2010 se cumplen cien años de aquel acontecimiento y Madrid lo va a celebrar con exposiciones, cine, paseos, y todo tipo de actividades.
El Instituto de Estudios Madrileños participa organizando el Ciclo de Conferencias “Centenario de la apertura de la Gran Vía”.
El Instituto de Estudios Madrileños, quizá no demasiado conocido por la mayoría, fue fundado en 1951, y desde entonces sus miembros se han dedicado a la promoción, estudio y difusión de la cultura de Madrid y de la Comunidad, mediante publicaciones, como los Anales del IEM, y conferencias.
Serán trece charlas sobre todos los temas que hacen referencia a esta gran obra: su arquitectura, sus esculturas en fachadas e interiores, los cambios que supuso para Madrid, su conversión en la “calle del cine”, sus vecinos ilustres, su teoría y práctica urbanística, etc.
Las conferencias tendrán lugar los martes, a las 7 de la tarde, en uno de los edificios emblemáticos de esta vía, el Centro Cultural de los Ejércitos, conocido como el Casino Militar, en la Gran Vía nº 13. Serán impartidas por prestigiosos especialistas en la Historia de Madrid, todos ellos miembros del Instituto, desde el 2 de marzo hasta el 1 de junio.
El ciclo se inaugura el próximo martes 2 de marzo con el tema “El centro de Madrid antes del trazado de la Gran Vía” a cargo de Alberto Sánchez Álvarez-Insúa.
Aquí tenéis el programa completo: Ciclo Centenario Gran Via.
Mercedes







































































Comentarios recientes