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Hoy he actualizado varias entradas gracias a vuestra ayuda, lo comento aquí y pongo los enlaces por si a alguien le interesa alguno de los temas, ya que no es fácil ver las actualizaciones o comentarios nuevos en artículos antiguos:

En los comienzos del pasado diciembre Esther nos contó que la maqueta de la Gran Vía había desparecido, y nos preguntábamos el motivo. Según publicó el diario ABC el pasado viernes 11, una conductora se estrelló contra el monumento. La maqueta está ahora en un almacén municipal a la espera de su restauración y poder volver a su lugar.

En vísperas de Nochebuena, JuanZevi nos regaló una bonita información sobre la Fuente de los Niños, la fuente de Mariano Benlliure, tan bella que le gustaba a todo el mundo y el artista realizó varias réplicas. Una de ellas, fundida en bronce, se encuentra en Santander, frente a la playa del Sardinero. Sobre ella Juan nos contaba los detalles reflejados en su libro Viaje apasionado por las escuelas de Cantabria. A los pocos días mi querida amiga Mar me envió la foto que acabo de incluir y que ilustra el comentario de Juan.

En el segundo artículo dedicado a los Pasadizos volados he añadido la foto de dos de los varios ejemplos aportados por Fernando Moreno en uno de sus comentarios: el del Palacio de Santa Cruz, Ministerio de Asuntos Exteriores, y la galería que se encuentra en la Quinta de Vista Alegre, que aunque no es exactamente un pasadizo volado merece la pena incluirla por su singularidad y el lugar en que se encuentra.

Quinta de Vista Alegre

Quinta de Vista Alegre

Y hablando de Vista Alegre, fantástico el recuerdo y la crónica de Antonio que ayer intentó visitarla pero como era sábado no pudo entrar y paseando la rodeó completa. Luego nos contaba sus impresiones. Te agradecemos mucho este comentario Antonio, rescatando a la pobre y olvidada Quinta.

Mercedes

El Museo Sorolla es una maravilla. Nos sugiere infinidad de historias de las que podríamos hablar, la biografia de Joaquín Sorolla, su duro comienzo, huérfano con solo dos años de edad, su afición al arte, siendo casi un niño, su vida feliz, con su mujer, “su Clotilde”, y sus hijos, y su duro final, debido a la enfermedad que le llevó a la muerte con solo 60 años. Su extraordinaria pintura, su casa-taller… es un placer contemplar el edificio, los jardines… pero hoy os invito a detenernos en un aspecto diferente, muy interesante y bonito, Sorolla y sus amigos.

En la Casa-Museo de Joaquín Sorolla, en el paseo del General Martínez Campos, además de sus cuadros se conservan muchos de los muebles, algunos de gran valor, objetos personales y numerosas obras de arte, algunas compradas o encargadas por él mismo, y otras fueron regalos, muchas de ellas realizadas por amigos, todas por tanto tuvieron un gran significado para él, no solo artístico sino emocional.

Recorriendo la casa se respira un ambiente muy grato y a cada paso se encuentran las huellas de sus amigos, sobre todo de los escultores Mariano Benlliure y José Capuz.

Recordemos que Mariano Benlliure vivía cerca de Joaquín Sorolla, en la calle de José Abascal. Ambos eran casi de la misma edad, Joaquín un año mayor que Mariano, y ambos habían nacido en Valencia. El recuerdo de su amistad nos acompaña desde el comienzo de la visita.

El paso del primer jardín al segundo está enmarcado por dos columnas sobre las cuales hay dos pequeñas esculturas, a la izquierda Desnudo femenino de José Clará, y a la derecha El Gaitero, de Benlliure. Los originales, restaurados, se encuentran en el interior de la casa, en el Comedor, como veremos. Las figuras que actualmente se encuentran al aire libre son dos reproducciones en resina sintética.

Nos quedamos un rato en este segundo jardín, sentados en su banco de cerámica, escuchando el sonido del agua, rodeados de los magníficos árboles plantados por Sorolla, un mirto, un árbol del amor, un magnolio… el lugar es bellísimo y se respira la paz que debieron disfrutar los Sorolla hace un siglo, a pesar de que ahora la casa está rodeada por altos edificios que a principios del siglo XX no existían.

Los tres delicados amorcillos de bronce de la fuente se cree podrían ser obra de Benlliure, aunque no hay certeza.

En el tercer jardín, bajo la pérgola, se halla el Busto de Sorolla, regalo de la Hispanic Society of America de Nueva York tras la inauguración del museo, réplica en mármol del original en bronce que ellos poseen.

Entramos por fin en la casa sin poder olvidar la imagen del expresivo y noble rostro de Joaquín Sorolla captado por Mariano Benlliure.

En la Sala I, antiguo almacén y lugar en el que el pintor preparaba sus telas y bastidores, entre fotografías, postales y distinciones, en una vitrina se recuerda al pintor madrileño Aureliano de Beruete, su gran amigo, que le ayudó a introducirse en los ambientes más dispares, tanto “intelectuales como mundanos”.

Cuando en 1912 Aureliano murió en Madrid, Joaquín Sorolla organizó en su propia casa, en esta sala y en la contigua, hoy Sala II, una exposición antológica. Actualmente ambos artistas comparten la sala 60 A en el Museo del Prado.

En esta misma Sala I contemplamos una magnífica pintura de 1897, Una investigación, retrato de su amigo el doctor Luis Simarro, en su laboratorio. Sorolla pensaba que la mejor forma de retratar a las personas, que aparezcan con naturalidad, es en su propio ambiente, en su propia atmosfera. Así que por las noches iba casa del doctor, importante figura de la ciencia y la neurología españolas, y gran aficionado al Arte, y pintaba.

Tras visitar la Sala II llegamos a la espectacular Sala III, su antiguo Taller. En uno de los rincones hay un relieve realizado en 1909  dedicado Al pintor Sorolla. Su amigo, M. Benlliure.

Salimos del taller para dirigirnos a la parte de la casa que la familia utilizaba como vivienda. En la  zona inferior de la Escalera, entre otras bellas esculturas, se encuentra la Psyque, vaciado en bronce de la obra que el gran escultor Auguste Rodin regaló al pintor durante su visita a su taller de París en 1913, realizado por José Capuz. El original no se conserva debido a que resultó dañado durante el vaciado.

José Capuz era 20 años más joven que Sorolla, y en un principio fue protegido y ayudado por él, pero con el tiempo se convirtió en su amigo y una de las personas más importantes de su vida, y luego, tras la muerte del pintor, de la de su esposa Clotilde y sus hijos, como persona de confianza. Formó parte del Patronato del Museo creado en 1931 y diseñó el sello para su inauguración al año siguiente.

En esta parte de la casa se encuentra otra obra suya, Torso de mujer.

Sorolla decoró la rotonda del Salón con esculturas de su familia. De José Capuz son las dedicadas al propio pintor y a su hijo Joaquín, de bronce, y a su hija Elena, esculpida en mármol. Las figuras de la hija mayor María y de su suegro Antonio García Peris fueron modeladas en bronce por Mariano Benlliure.

En el Comedor, son de Capuz los yesos de la ampliación de la estancia tras el arco a la izquierda, y los relieves en madera de la mesa. Al fondo, en la chimenea, se encuentran las esculturas originales que antes estuvieran en el jardín, una de ellas la mencionada El Gaitero de Benlliure.

Capuz realizó un busto de Clotilde, modelado en yeso, que actualmente se encuentra situado a la entrada de la exposición temporal a ella dedicada, y que podemos visitar hasta el próximo mes de octubre, Clotilde de Sorolla.

Igual que Mariano Benlliure y el propio Sorolla, José Capuz era valenciano.

Un detalle que indica el valor que dio Sorolla a sus amigos, como personas, pero también como artistas, es que primero Mariano Benlliure y luego José Capuz fueron maestros de su hija menor, Elena, que fue escultora. De ella se conservan muchas obras en el Museo.

Otro de sus amigos más íntimos, a pesar de que se encontraron pocas veces en persona, fue el pintor Pedro Gil, que vivía en París. La abundante correspondencia mantenida entre ambos así lo demuestra. Como vimos, el taller de Sorolla está lleno de objetos que fueron importantes para el artista, obra o regalo de sus amigos. Pedro Gil es el autor de la reproducción en miniatura de la Victoria de Samotracia, cuyo original se encuentra en el Louvre, encargada por Sorolla a su amigo en 1894. Otras dos esculturas, obra de Troubestzkoy, representan a Gil y al mismo Sorolla.

También tuvo una gran relación con la familia Sorolla el fotógrafo Diego González Ragel, aunque la gran amistad la tuvo con su hijo, Joaquín Sorolla García. Gracias a sus fotografías se conoce muy bien cómo era la casa del pintor cuando la familia la habitaba y cómo estaba decorado el taller que luego pudo ser reproducido con fidelidad.

Taller de Sorolla. Foto: Ragel (1932)

Taller de Sorolla (15 agosto 2012).

Joaquín Sorolla fue un gran enamorado de la Cerámica, que fue coleccionando a lo largo de los años. Gran parte de la decoración de su Casa y los jardines la encargó a otro de los artistas con los que entabló una relación amistosa, Juan Ruiz de Luna, que recordemos también decoró la Casa-Estudio de Benlliure. Suyo es el zócalo del patio andaluz. En la zona acristalada donde actualmente se expone la colección de cerámica, hay un Jarrón dedicado Al gran Pintor Sorolla firmado por Ruiz de Luna Guijo y Cia. Año 1909.

En el Antecomedor el artista quiso recrear una de las estancias de Felipe II en el Monasterio de El Escorial. Para ello pidió a la Fábrica de Ruiz de Luna en Talavera la reproducción de un modelo de zócalo del siglo XVI, el existente en la ermita talaverana del Prado.

No podía faltar una obra del gran ceramista Daniel Zuloaga, de quien una vitrina en el taller guarda un precioso jarrón.

Estas exquisitas obras de arte son solo algunas de las muchas que adornan el Museo Sorolla, las estancias en las que vivió el pintor con su familia, creó gran parte de su pintura y recibió a sus amigos.

Por Mercedes Gómez

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Fuentes:

Museo Sorolla
Pº General Martínez Campos, 37.

Guía del Museo Sorolla. Madrid 2009.

Ragel. Reporter Fotógrafo. Exposición Museo de la Ciudad. Madrid 2010

Hace unos días nuestro amigo Manuel Romo, en su estupendo blog Madriz hacia arriba, nos habló de uno de los conjuntos arquitectónicos más notables de Madrid, las antiguas Salesas Reales. Nos contó su historia, evolución, detalles de su reconstrucción… y nos mostró su iglesia, único elemento que se salvó del incendio en los inicios del siglo XX.

El Antiguo Monasterio de la Visitación de las Salesas Reales es actualmente la sede del Tribunal Supremo. Hoy, como complemento al artículo de Manuel, os invito a visitar su interior, que guarda algunos tesoros.

El Palacio de Justicia del Tribunal Supremo, con fachada principal a la Plaza de la Villa de París, es uno de los edificios más espectaculares que he tenido ocasión de visitar en Madrid. Su interior barroco afrancesado deslumbra al visitante. Suelos de mármol de distintas tonalidades, columnas jónicas coronadas por capiteles dorados, vidrieras delicadas que permiten el paso de la luz en los salones, pinturas al fresco en sus techos…

Tras la fachada principal, el gran vestíbulo con las figuras de Justiniano y Alfonso X, realizadas por Lorenzo Coullaut Valera, y la monumental Escalera de Honor que nos llevará directamente al Salón de Plenos, en la segunda planta. Pero antes vamos a visitar la Primera Planta.

La entrada tiene lugar por la calle del Marqués de la Ensenada, por donde accedemos al antiguo Vestíbulo de la Audiencia Provincial, decorado con vidrieras de inspiración modernista -que se repetirán por todo el edificio- y frescos de Álvaro Alcalá Galiano.

En la Galería Central de la antigua Galería de Pasos Perdidos de la Audiencia se encuentra la fuente original de mármol que en el pasado decoró el bello Patio.

La actual es una reproducción.

En la segunda planta, en el majestuoso Salón de Plenos, existe un escudo realizado por Mariano Benlliure. Aquí se realiza la presentación solemne del año judicial, presidida por S.M. el Rey. La estancia está adornada con mármoles, tapicerías lujosas, vidrieras y una pintura al fresco obra de Marcelino Santa María.

Aquí hallamos la Galería de Pasos Perdidos del Tribunal Supremo, con sus características columnas jónicas, y nuevamente con pinturas  de Alcalá Galiano que representan las virtudes de la Justicia.

Las obras son propiedad de Patrimonio Nacional, entre las cuales se encuentran algunas pinturas de gran valor, como una espléndida Inmaculada de Claudio Coello, en la Sala de Vistas de la Sala I de lo Civil.

Y el Cristo, obra de Alonso Cano, en la Sala de Vistas de la Sala II de lo Penal.

Después pasamos a la Sala de Banderas, con todas las banderas de España y de la Unión Europea bajo una vidriera cenital, acceso a la Presidencia del Tribunal Supremo.

Visitamos el Salón de Plenillos, y el Antedespacho del Presidente, conocido como La Rotonda, por su planta circular, es una de las estancias más bonitas, con su cúpula pintada al fresco por José Garnelo. Alegorías del Derecho en todas sus formas (Canónico, Romano, Civil, Penal…) entre medallones con símbolos de la Justicia.

La estancia original perteneció al palacio de doña Bárbara de Braganza, y gracias a la generosa luz que entraba por sus ventanales era utilizado por las novicias como sala de bordado. Los sillones actuales fueron encargados por la reina Isabel II.

Por la Escalera de Honor bajamos hasta el gran vestíbulo principal, bajo otra vidriera y pinturas al fresco, donde volvemos a nuestro punto de partida. Tras una foto de familia, la visita ha terminado.

Todos los años, en otoño, el Tribunal Supremo abre sus puertas al público durante una semana. Merece la pena estar atentos.

Por Mercedes Gómez

 

La Fuente de los Patos se encuentra en una pequeña plazoleta en el comienzo del Paseo del Prado, frente a la calle de Montalbán. A pesar de encontrarse en un lugar muy transitado, junto a la Cibeles, no deja de ser un rincón un tanto escondido, en el que resulta muy agradable sentarse un rato a descansar.

La plazoleta, de forma elíptica, está delimitada por cuatro pedestales rematados por jarrones, unidos en sus lados norte y sur por dos grandes bancos curvos.

El pilón, de cuatro lóbulos, es de granito. En el centro se encuentra un bonito grupo escultórico de mármol situado sobre un pedestal de piedra en forma de cruz.

Está formado por cuatro patos unidos por las alas, con un caño en cada uno de sus picos. En el centro hay una cesta con ocho caracolas y en la parte superior otra figura que podría ser una alcachofa, de las que también mana el agua. En el eje norte-sur, en línea con las esculturas, hay otros dos surtidores verticales.

La fuente fue instalada a finales de los años 50 del siglo XX, cuando el arquitecto municipal Manuel Herrero Palacios reorganizó este espacio durante la reforma llevada a cabo en el Paseo del Prado y sus jardines. Por la misma época se colocaron los cuatro jarrones sobre los antiguos pedestales.

Los datos sobre la procedencia de la escultura son confusos. El propio Herrero Palacios contó que los Patos antes de ser trasladados al Paseo del Prado estuvieron en la Casa de Campo, dato que aparece hoy día en la web del Ayuntamiento. Pero según Luis Miguel Aparisi Laporta, gran especialista y estudioso de los parques de Madrid, ningún documento relaciona esta fuente con la Casa de Campo, y sí con el Retiro. Este conjunto escultórico, afirma, estuvo situado en un estanque en la plaza de Guatemala del Parque del Retiro, donde actualmente se encuentra el monumento al General Martínez Campos, obra de Mariano Benlliure. Dicho estanque recibía el nombre de Estanque de los Cisnes, ¿sería acaso el Estanque de los Patos?.

En lo único que parece estar todo el mundo de acuerdo es en que esta obra escultórica es muy antigua, podría ser de mediados del siglo XVIII.

En el proyecto del Plan Especial Recoletos-Prado esta fuente aparece como elemento protegido destinado a ser restaurado, igual que los antiguos pedestales de piedra que la acompañan y los clásicos bancos de piedra que jalonan el Paseo.

Pero es que la marea de monocorde y frío granito que invade el suelo de Madrid, tan del gusto del actual Consistorio -y de la mayoría de Arquitectos que ganan los concursos municipales últimamente por cierto-, que se llevó por delante zonas ajardinadas y antiguos bancos de piedra de la Plaza de la Independencia y Atocha, las fuentes de la Red de San Luis y Callao, asoló la plaza de Las Cortes…. está muy cerquita, ha llegado a las puertas del nuevo Ayuntamiento en Cibeles, y baja amenazante por la calle de Montalbán. ¿Estarán asustados los Patos?.

por Mercedes Gómez

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Fuentes:

Ayuntamiento de Madrid.

Plan Especial Recoletos-Prado

M. Herrero Palacios. Madrid, sus jardines y parques. Revista Villa de Madrid, nº 5. Madrid 1959.

Conferencia “De la Puerta de Atocha a la de Recoletos” por L.M. Aparisi Laporta el día 7 de mayo de 2008 en la Casa de Guadalajara.

El Colegio Calasancio de Madrid, Colegio de las Escuelas Pías de San José de Calasanz de Padres Escolapios, fue fundado en 1922, en un edificio construido por el arquitecto Jesús Carrasco, autor de varias obras religiosas en los primeros años del siglo XX (iglesia parroquial de la Concepción de Nuestra Señora en la calle de Goya, la Basílica de Jesús de Medinaceli, etc.). Las fachadas de ladrillo visto estaban adornadas con elementos regionalistas, como torreones, molduras, arquerías, etc.

1944 (Foto: Archivo de la Hermandad el Divino Cautivo)

Durante la guerra fue requisado, y allí se instaló la conocida Cárcel de Porlier. Finalizada la guerra continuó funcionando como cárcel, hasta 1944 en que el centro fue devuelto a los Escolapios y el edificio fue reconstruido por Julián Laguna Serrano. Los elementos regionalistas, como aleros o torreones, desaparecieron.

20 abril 2011

Ese mismo año se fundó la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús, el Divino Cautivo.

La institución ocupa la manzana entre las calles de Padilla, conde Peñalver, General Díaz Porlier y José Ortega y Gasset. En la calle del General Díaz Porlier se encuentra la entrada a la Capilla del colegio, una capilla pequeña y sencilla, que esconde además de mucha historia, una gran obra de arte, la imagen de un Cristo maniatado, la imagen de Jesús Divino Cautivo, tallada por Mariano Benlliure.

La obra fue sufragada por la Cofradía, el Colegio y una ayuda del propio autor, que había sido alumno escolapio, y fue entregada por el artista el día 5 de abril de 1944, hace 67 años.

Es una figura de tamaño natural, realizada en madera de nogal. Los músculos del cuerpo, los pliegues de la túnica… están representados a la perfección. La escultura es muy bella, sobre todo el rostro, y su impresionante mirada. Merece ser contemplada de cerca.

Al año siguiente el Divino Cautivo salió en procesión por primera vez, acompañando a la Procesión del Silencio, desde la Puerta del Sol. Desde 1994 la imagen recorre en solitario las calles del centro de Madrid.

Esta Hermandad sale en procesión dos días, en Jueves y Viernes Santo. El primer día, hoy Jueves Santo, a las 19,00 h., por su barrio de Salamanca. La calle del General Díez Porlier ya está preparada para la salida de Jesús el Divino Cautivo. Esperemos que la lluvia lo permita.

Y mañana Viernes Santo, a las 19,30 h., desde la Iglesia de Santa Cruz en la calle de Atocha.

por Mercedes Gómez

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Semana Santa en Madrid. Itinerarios Procesiones.


Otros artículos:

Iglesia del Santísimo Cristo de la Fe

La Fuente de los Niños, de Mariano Benlliure


Hoy me gustaría invitaros a conocer una preciosa fuente.

Antes, tengo que dar las gracias a Lucrecia Enseñat Benlliure, directora del Archivo de la Fundación Mariano Benlliure, bisnieta del escultor, y autora del magnífico artículo que cito al final, que recoge su minuciosa investigacion sobre la Fuente de los Niños. Su ayuda me ha permitido descubrir la verdadera historia de una fuente que siempre me intrigó.

Gracias, Lucrecia.

Y a todos, espero que os guste,

Mercedes
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Mariano Benlliure es sin duda uno de los grandes escultores españoles de finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Gran artista, incansable, tuvo éxito en su tiempo, ocupó cargos, recibió premios y se relacionó con los personajes más ilustres. La presencia de su obra en Madrid es muy importante.

Nació en Valencia el año 1862, en una familia de artistas que facilitó su interés temprano por el dibujo, la pintura y la escultura. Siendo un joven de apenas 19 años se trasladó a Roma, donde vivió hasta 1896 en que se instaló en Madrid. Tuvo su primer estudio en la Glorieta de Quevedo número 5.

El artista se había casado con Leopoldina Tuero con quien tuvo dos hijos, pero el matrimonio fracasó, y ya en Madrid conoció a la entonces famosa cantante de zarzuela Lucrecia Arana, con quien compartiría su vida hasta la muerte de ella, muy pronto, en 1927, de cuya unión nació otro hijo, José Luis Mariano.

A partir de 1908 Mariano Benlliure y Lucrecia Arana adquirieron un hotel y varios terrenos a su alrededor en la manzana situada entre la Castellana, la calle José Abascal, Zurbano y Bretón de los Herreros. En el centro de la manzana el escultor construyó su Estudio.

Jardín y fachada del Estudio (La Esfera, 7 febrero 1914)

Benlliure decoró la fachada con elementos cerámicos, sobre todo relativos a la infancia, tema que utilizó en otras obras a lo largo de su vida, siempre de forma exquisita. Para ello contó con la colaboración de la Fábrica Nuestra Señora del Prado fundada por Juan Ruiz de Luna y Enrique Guijo en Talavera de la Reina.

Dicha fachada fue decorada con un friso, un zócalo y una fuente. El friso estaba formado por parejas de niños que portaban guirnaldas de flores, y el zócalo compuesto también de formas vegetales, todo ello modelado en cerámica policromada.

La fuente consistía en un luneto, o altorrelieve en forma de media luna, con delicadas figuras realizadas en cerámica. Siete niños jugando, empujaban a otro que caía al agua en una taza de mármol semicircular. A partir del modelo diseñado por Benlliure, su colaborador Vicente Camps formó el molde, y la fuente fue realizada en la fábrica de Talavera. Quedó instalada a finales del año 1912.

Benlliure junto a la Fuente de los Niños (Foto:.semanasantacrevillent.com/benlliure)

En 1914 el hotel fue reformado por el arquitecto Enrique Mª Repullés y Vargas, aunque se cree que los planos y los elementos decorativos fueron diseñados por el propio Benlliure. El hotelito, con entrada por José Abascal, era la vivienda de la familia.

Además del interior de la casa, la reforma incluyó la creación de una nueva fachada que daba al jardín, decorada también con cerámica realizada en la fabrica de Juan Ruiz de Luna. Más guirnaldas con frutas, niños, cisnes blancos…

…Y una segunda Fuente de los Niños, realizada a partir del modelo de la primera, con dos diferencias, en este caso las figuras eran de color blanco monocromo, y la taza era rectangular y revestida de azulejos.

La casa de José Abascal llegó a ser muy famosa, por las tertulias que allí tenían lugar y por las personalidades de todos los ámbitos que por allí pasaban.

Los infantes de España junto a la segunda Fuente de los Niños (Foto:semanasantacrevillent.com/benlliure)

La fuente era tan bella que los visitantes deseaban tener una igual en sus propios jardines. Benlliure encargó algunas a Juan Ruiz de Luna a cuenta de sus clientes.

Así fue cómo llegaron varias réplicas de la Fuente a Cádiz, Santander, y en Madrid, a la familia Bauer en la Alameda de Osuna –de la que no se conserva ninguna información- y otra al entonces Cónsul de Guatemala, Sr. Traumann, que vivía en una finca en Chamartín, encargada en 1923.

Hasta el propio ceramista Juan Ruiz de Luna tuvo el deseo y la tentación de tener su propia Fuente de los Niños en su casa de Talavera, aunque finalmente solo reprodujo dos de los niños.

Mariano Benlliure murió en Madrid, en su casa de la calle José Abascal, en 1947. Sus restos fueron trasladados a Valencia, como él deseaba, para ser enterrado junto a sus padres en el cementerio del Cabanyal. Tras su muerte la casa-estudio fue derribada, y los elementos decorativos, algunos se perdieron, y otros fueron a parar a museos o colecciones particulares.

La primera Fuente de los Niños se conserva completa, en una finca en Ciudad Real, adonde llegó procedente de un chalet del Viso madrileño.

La fuente del cónsul pasó por varios propietarios y finalmente fue localizada en los años 60 del siglo XX en un vivero del mismo Chamartín, con bastantes daños tras tantos cambios y traslados. Estaba a la venta.

Existen otras reproducciones realizadas después, copias por tanto, que no deberían ser anunciadas como obras originales de Mariano Benlliure.

En 2001 la Fundación del Canal de Isabel II adquirió una Fuente de los Niños para su nueva sede en la Plaza de Castilla, instalada en la antigua estación elevadora de agua, situada bajo el depósito elevado de la Plaza de Castilla.

En aquellos momentos se creía que se trataba de la segunda fuente que estuvo en el jardín de Benlliure, pero más adelante se descubrió que se trata de la que perteneció al antiguo Cónsul de Guatemala, Sr. Traumann.

Perfectamente restaurada quedó instalada en el vestíbulo de entrada a la Sala de Exposiciones, sobre una lámina de agua rectangular.

La placa a los pies de la fuente continúa indicando que se trata de la fuente que estuvo en el jardín de Mariano Benlliure en su Casa-Estudio de la calle de José Abascal, lo cual pensamos debería ser corregido.

Expectación, sorpresa, risa, travesura, susto… cada niño manifiesta su reacción al juego de forma distinta… las figuras muestran una delicadeza y expresividad extraordinarias.

Aunque finalmente el propietario de esta fuente no haya sido el propio Benlliure, sí es su autor.

El que fuera tan famoso escultor, cuya obra podemos admirar por todo Madrid, y quizá recorramos otro día, también realizó pequeñas obras maestras en Cerámica, como esta Fuente de los Niños que podemos contemplar en la entrada de la Sala de Exposiciones de la Fundación Canal de Isabel II, en la calle Mateo Inurria nº 2.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Lucrecia Enseñat Benlliure. “La Fuente de los Niños de Mariano Benlliure”. En Renacimientos: la cerámica española en tiempos de Ruiz de Luna, Actas del XIII Congreso de la Asociación de Ceramología celebrado en Talavera de la Reina en 2008, Ed. Universidad de Castilla-La Mancha, octubre 2010.

Fundación Mariano Benlliure

La Esfera. 7 febrero 1914 (BNE)

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ACTUALIZACIÓN 13 enero 2013

La Fuente de los Niños, réplica en bronce, ubicada en Santander:

Fuente de los Niños de Santander

M. Benlliure, Fuente de los Niños (Santander)

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