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Hoy ha amanecido un día precioso en Madrid, fresquito y soleado, bajo nuestro cielo azul. Era el día perfecto para ir al Retiro y visitar la instalación de Soledad Sevilla, Escrito en los cuerpos celestes, en el Palacio de Cristal, del Museo Reina Sofía.

Sobre esta obra escribió hace poco Jesús Olivan en su blog, poco puedo añadir a su espléndido artículo. Lo que sí puedo hacer es contar mis sensaciones. Creo que iba predispuesta a que me gustara, me apetecía mucho. Aún así no imaginaba lo que iba a encontrar en realidad.

Es una obra única, pensada especialmente para el Palacio de Cristal, que no solo invita a ver, mirar, admirar… sino a moverse, sentir y pensar. Participar. Un juego, como tantas veces en este maravilloso palacio de hierro y cristal.

Un juego de espejos, cristales y paneles llenos de signos, que dejan pasar la luz y las imágenes, o las recogen… a veces no estás segura si se trata de la realidad o su reflejo… todo es precioso.

El falso, provisional palacio, de azul intenso, nos sugiere la noche, instalado dentro del verdadero, y miramos hacia arriba buscando el cielo real, diurno, tras el ficticio.

Luego lo rodeamos, contemplando a la vez el exterior del Jardín, más cotidiano, y su imagen reflejada en las paredes del palacio recreado. Un juego de miradas y luces.

Un cielo imaginario lleno de interrogantes, exclamaciones, puntos suspensivos, paréntesis… que nos invitan a rellenarlos de palabras. Como la vida misma.

Es todo muy poético. Y muy bonito.

Por : Mercedes Gómez

 

La Fuente de los Patos se encuentra en una pequeña plazoleta en el comienzo del Paseo del Prado, frente a la calle de Montalbán. A pesar de encontrarse en un lugar muy transitado, junto a la Cibeles, no deja de ser un rincón un tanto escondido, en el que resulta muy agradable sentarse un rato a descansar.

La plazoleta, de forma elíptica, está delimitada por cuatro pedestales rematados por jarrones, unidos en sus lados norte y sur por dos grandes bancos curvos.

El pilón, de cuatro lóbulos, es de granito. En el centro se encuentra un bonito grupo escultórico de mármol situado sobre un pedestal de piedra en forma de cruz.

Está formado por cuatro patos unidos por las alas, con un caño en cada uno de sus picos. En el centro hay una cesta con ocho caracolas y en la parte superior otra figura que podría ser una alcachofa, de las que también mana el agua. En el eje norte-sur, en línea con las esculturas, hay otros dos surtidores verticales.

La fuente fue instalada a finales de los años 50 del siglo XX, cuando el arquitecto municipal Manuel Herrero Palacios reorganizó este espacio durante la reforma llevada a cabo en el Paseo del Prado y sus jardines. Por la misma época se colocaron los cuatro jarrones sobre los antiguos pedestales.

Los datos sobre la procedencia de la escultura son confusos. El propio Herrero Palacios contó que los Patos antes de ser trasladados al Paseo del Prado estuvieron en la Casa de Campo, dato que aparece hoy día en la web del Ayuntamiento. Pero según Luis Miguel Aparisi Laporta, gran especialista y estudioso de los parques de Madrid, ningún documento relaciona esta fuente con la Casa de Campo, y sí con el Retiro. Este conjunto escultórico, afirma, estuvo situado en un estanque en la plaza de Guatemala del Parque del Retiro, donde actualmente se encuentra el monumento al General Martínez Campos, obra de Mariano Benlliure. Dicho estanque recibía el nombre de Estanque de los Cisnes, ¿sería acaso el Estanque de los Patos?.

En lo único que parece estar todo el mundo de acuerdo es en que esta obra escultórica es muy antigua, podría ser de mediados del siglo XVIII.

En el proyecto del Plan Especial Recoletos-Prado esta fuente aparece como elemento protegido destinado a ser restaurado, igual que los antiguos pedestales de piedra que la acompañan y los clásicos bancos de piedra que jalonan el Paseo.

Pero es que la marea de monocorde y frío granito que invade el suelo de Madrid, tan del gusto del actual Consistorio -y de la mayoría de Arquitectos que ganan los concursos municipales últimamente por cierto-, que se llevó por delante zonas ajardinadas y antiguos bancos de piedra de la Plaza de la Independencia y Atocha, las fuentes de la Red de San Luis y Callao, asoló la plaza de Las Cortes…. está muy cerquita, ha llegado a las puertas del nuevo Ayuntamiento en Cibeles, y baja amenazante por la calle de Montalbán. ¿Estarán asustados los Patos?.

por Mercedes Gómez

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Fuentes:

Ayuntamiento de Madrid.

Plan Especial Recoletos-Prado

M. Herrero Palacios. Madrid, sus jardines y parques. Revista Villa de Madrid, nº 5. Madrid 1959.

Conferencia “De la Puerta de Atocha a la de Recoletos” por L.M. Aparisi Laporta el día 7 de mayo de 2008 en la Casa de Guadalajara.

JARDINES DEL PASEO DEL PRADO-RECOLETOS (IV)

Continuando con los jardines del Paseo de Recoletos, hoy os invito a visitar el Jardín del antiguo Palacio del Marqués de Salamanca, situado en el nº 10, considerado de Interés Histórico.

Como ya comentamos durante nuestra visita al cercano Palacio de Linares, el Marqués de Salamanca fue el primer financiero de la época en prever el valor que adquirirían estos terrenos, situados entre la huerta del Convento de los Agustinos Recoletos –derribado en 1836- y el Pósito, y decidió construir aquí su palacio, alrededor del cual se instalaron otros, llegando la zona a ser conocida como el “barrio de los banqueros”.

Pero en un principio la casa quedó situada en un lugar un tanto raro para un palacete, más fabril que palaciego, entre el Pósito, que aún no había sido derribado, y la Fábrica de Carruajes con su gran chimenea, como se aprecia en el famoso grabado de Alfred Guesdon. Por eso la opinión unánime es que don José tuvo una gran visión de futuro.

José de Salamanca encargó el proyecto al entonces Arquitecto Mayor de Palacio, Narciso Pascual y Colomer, en el año 1846, cuando sus negocios se encontraban en un buen momento. El arquitecto diseñó tanto el palacio como el jardín.

En origen el edificio era exento, únicamente constaba del cuerpo central rectangular, rodeado por el jardín y cerrado por una verja. Al contrario que otros palacetes construidos por la misma época, con su fachada a la calle, el Marqués de Salamanca construyó el suyo alejado del Paseo por un frondoso jardín.

Tras un primera quiebra económica, que interrumpió la construcción del palacio, por fin fue finalizado en el año 55, siendo los años siguientes la etapa más próspera del Marqués.

Colomer diseñó una entrada monumental, que quedó reflejada en un precioso dibujo conservado en el Archivo de la Villa, que desapareció muy pronto, apenas un año después de finalizar la obra, al ser modificada la alineación del Paseo de Recoletos, que robó unos metros al jardín.

El Jardín rodeaba el Palacio, con parterres curvos de estilo paisajista en la parte posterior y en la anterior, y estrechos parterres geométricos en los laterales. Tras el edificio se instaló una estufa o invernadero que había sido realizado en unos talleres de Londres en hierro y cristal, y que costó 100.000 pesetas de la época.

En 1876 nuevamente la ruina financiera le obligó a vender el Palacio, que fue adquirido por el Banco Hipotecario. Como sabemos, el Marqués de Salamanca murió unos años después en su Palacio de la Quinta de Vista Alegre.

A partir de la venta, varias ampliaciones y reformas fueron transformando el edificio y el jardín originales.

Foto: Amador. Palacio del Marqués de Salamanca, 1900. (www.memoriademadrid.es)

La única zona ajardinada que pervive es la delantera, frente a la fachada, donde se conservan tres fuentes,

Marzo 2011

y dos imponentes Cedros del Líbano de la plantación original.

El Palacio de Salamanca en Recoletos hoy está rodeado por otras construcciones, producto de las sucesivas ampliaciones llevadas a cabo, pero continúa resguardado por los majestuosos árboles plantados en época del Marqués.

Adquirido por otra entidad financiera a finales del siglo XX, actualmente tiene dos entradas, una en el Paseo, y la otra en la esquina con la calle de Salustiano Olózaga.

Entrada por la calle de Salustiano Olózaga

Varias esculturas pertenecientes a la Colección de los actuales dueños del edificio acompañan ahora a las antiguas fuentes. Obras de Cristina Iglesias, Miquel Navarro, Francisco Leiro y Andreu Alfaro.

El Marqués de Salamanca fue coleccionista de arte, seguramente si hubiera vivido en el siglo XXI habría sabido elegir también entre los artistas hoy día más cotizados.

En primer plano, obra de M. Navarro. Al fondo, escultura de F. Leiro

No está permitido acercarse a contemplar las esculturas, ni las fuentes, hay que conformarse con verlo todo desde fuera, a través de la verja.

Pero existe otro lugar, abierto a todos, donde podemos buscar las huellas del Marqués de Salamanca y el recuerdo de lo que pudo ser su Jardín. La Estufa fue trasladada al Retiro, estuvo situada en el centro de La Rosaleda creada en los comienzos del siglo XX por Cecilio Rodríguez. Durante la guerra resultó destruida, solo se conserva el basamento de ladrillo que limita el estanque.

Sí se conservan dos fuentes deliciosas, realizadas en granito y mármol, la Fuente del Amorcillo y la Fuente del Fauno, también procedentes del Jardín del antiguo Palacio del Marqués de Salamanca en el Paseo de Recoletos.

Se cree que pudieron ser diseñadas, igual que el palacio y el jardín, por Narciso Pascual y Colomer.

Fuente del Fauno, en la Rosaleda del Retiro.

Texto y fotografías : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Catálogo Exposición Narciso Pascual y Colomer (1808-1870). Arquitecto del Madrid Isabelino. Ayuntamiento de Madrid 2007.

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Otros artículos:

Paseo del Prado-Recoletos I.- El Jardín del Palacio de Linares.
Paseo del Prado-Recoletos II.- Paseo de Recoletos.
Paseo del Prado-Recoletos III.- El Jardín del Palacio de Buenavista.

Uno de los jardines del Real Sitio del Buen Retiro creados para el rey Felipe IV, fue el Jardín Ochavado, que se encontraba entre el Palacio y el Estanque Grande.

El Jardín Ochavado en el plano de Texeira, 1656.

Era un Jardín formado por ocho paseos que se unían en una pequeña plaza central. Una estructura de madera adornada con enredaderas formaba ocho túneles de frondosa vegetación. Unos huecos o ventanas permitían contemplar los árboles y los espacios entre los paseos.

En la esquina noreste, al final de una de las calles, en el punto más alto, se formó una glorieta, también rodeada de madera, donde se instaló un Estanque Pequeño, el Estanque Ochavado, así llamado por su forma polilobulada. Ocho lados semicirculares que constituían el vaso del estanque en el que nadaban patos y otras aves acuáticas y alrededor del cual paseaban el rey, su familia y sus invitados.

En el centro de la fuente había un pequeño pabellón o templete chinesco al que se accedía a través de un puente o rampa, del que colgaban una serie de campanillas que sonaban con la ayuda del viento, por eso se le conoce también como Estanque de las Campanillas.

En el siglo XVII el jardín mostraba una gran pendiente natural, que en el siglo XVIII fue allanada para la formación del nuevo jardín al estilo francés, el Parterre, precioso jardín sin duda, pero muy distinto al jardín primitivo. Plano, geométrico y sin sombras. Aunque precisamente aquí perviven algunos árboles, como el famoso Ahuehuete, el más antiguo de Madrid.

Desde esta esquina noreste, donde se encuentra el Estanque de las Campanillas, se aprecia todo perfectamente. Al fondo, tras la calle de Alfonso XII, que entonces no existía, vemos uno de los escasos restos del Palacio, el Casón del Buen Retiro.

El Parterre, antiguos terrenos del Jardín Ochavado.

En el siglo XVII el paisaje desde este lugar era muy diferente, el Jardín Ochavado era un ejemplo perfecto de jardín barroco de la época de los Austrias en los que se combinaba la jardinería, el agua, la arquitectura, los juegos y la escenografía.

Creado para la diversión del rey, debía ser un lugar casi laberíntico y con recovecos, quizá el ruido de las campanillas servía para encontrar el camino de vuelta a Palacio, o para dirigirse al Estanque Grande a presenciar las naumaquias que solían representarse por entonces. O simplemente motivo de risas de los paseantes… solo podemos imaginar.

Pedro Texeira, en su plano realizado pocos años después que los propios jardines del Buen Retiro, detalla perfectamente los paseos de madera y los árboles entre ellos, así como la torrecilla en el centro del estanque de ocho lados y su puentecillo de acceso.

Estanque de las Campanillas, Texeira 1656.

También se conserva el grabado realizado por Louis Meunier nueve años después.

Louis Meunier. El estanque pequeño del Buen Retiro. 1665. (memoriademadrid.es)

Y otro grabado, obra de Berge, en el que se representa uno de los muros de madera.

Pierter van del Berge. El estanque pequeño del Retiro. 1701. (memoriademadrid.es)

A finales del siglo XIX aún existía el templete central, como podemos comprobar en esta encantadora fotografía.

(Fuente: Nicolas1056, de su galería de Flicker http://www.flickr.com/photos/nicolas1056/3996112404/)

En algún momento desapareció y fue instalada la rocalla que aún hoy día podemos contemplar.

Verano de 2005

El pasado mes de julio, durante un paseo dominical por el Retiro, descubrimos que el estanque estaba casi desmontado y toda la zona en obras. Aunque muy transformado, este estanque es uno de los pocos recuerdos del primitivo Real Sitio creado en el siglo XVII, de forma que merecía toda nuestra atención.

Julio 2010

Allí estaban, descolocados, los pilares que antes sujetaban la verja de hierro que rodeaba el estanque. También pudimos ver los mascarones de piedra que se conservan en cada ángulo de los ocho lóbulos. Y la puerta que antes llevaba al templete de las campanillas, que se conserva, aunque ahora no lleve a ninguna parte.

Al mes siguiente, El País publicó que el desmontaje se debía a que se estaban produciendo filtraciones de agua que debían solucionarse. Las obras debían notificarse y ser autorizadas por la Dirección General de Patrimonio Histórico, hecho que al parecer aún no se había producido.

Nuevamente Rafael Fraguas en el diario El País, el pasado martes día 28, publicó una buena noticia. Después de que la Comunidad exigiera al Ayuntamiento la realización de las obligadas catas arqueológicas debido a la categoría de Jardín Histórico que posee el Retiro, se han encontrado unos restos que podrían pertenecer al vaso de la fuente primitiva construida hacia 1630.

Según esta información, ha aparecido un muro, antes bajo tierra, de más de dos metros de altura por uno de anchura. El muro, “de esmerada fábrica, está compuesto por ladrillos cocidos de hasta dos palmos de longitud, grosor consistente y color anaranjado intenso, semejantes a los que se empleaban en las construcciones madrileñas en el arranque del Siglo de Oro”.

2 de octubre 2010

El lienzo hallado tiene una ligera curvatura que indica que podría pertenecer a uno de los ocho lóbulos de la taza ochavada.

El propio Ayuntamiento en su web de monumentamadrid dice que “sería interesante plantearse la recuperación o restitución de la imagen del conjunto original, sobre la base de la suficiente documentación conservada”.

Nos sumamos a la sugerencia de la web municipal. Y en estos momentos con más motivo, no se trata únicamente de documentación. Si se recupera parte de dicho conjunto, más que interesante, sería precioso poder disfrutar nuevamente del antiguo Estanque de las Campanillas y escuchar su mágico sonido, como hace siglos hiciera Felipe IV y su Corte en el Real Sitio, hoy convertido en el Parque de Madrid.

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

Como contábamos al hablar de la Forja industrial madrileña, durante la época de esplendor de las Fundiciones en el siglo XIX, el hierro se convirtió en protagonista de la ciudad, material característico que daría una nueva imagen a Madrid. Material decorativo por excelencia, utilizado en la construcción de los elementos urbanos, rejas, bancos, farolas, quioscos,… también propició el nacimiento de una Arquitectura del Hierro.

A imitación de otros países europeos, se levantaron grandes construcciones, como el primer Viaducto -inaugurado en 1874- estaciones, mercados –todos desaparecidos excepto el de San Miguel-, invernaderos…, y pabellones para la celebración de exposiciones. En algunos edificios se utilizó para construir únicamente algunos de los elementos, como galerías, cubiertas de patios, bibliotecas, cúpulas, etc. Este es el caso del Palacio de Velázquez.

Obra del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, fue construido en el Parque del Retiro en 1883 para la Exposición Nacional de Minería, Artes Metalúrgicas, Cerámica, Cristalería y Aguas Minerales.

La Ilustración Española y Americana, 8 junio 1883

El exterior muestra una gran nave central con bóveda de cañón y cuatro torreones en las esquinas, unidos por galerías. Las fachadas de fábrica de ladrillo en dos colores están decoradas con figuras escultóricas y cerámica. La armadura, la cubierta y los marcos de los huecos son de hierro, cinc y cristal.

Igual que en otras ocasiones, como poco después para la construcción del maravilloso Palacio de Cristal, Vélazquez Bosco trabajó con el ingeniero Alberto de Palacio, quien calculó toda la estructura, y con el constructor del hierro Bernardo Asins, que la montó. La preciosa azulejería de cerámica es obra de Daniel Zuloaga.

Entre todos estos grandes artistas y profesionales crearon uno de los edificios más singulares de Madrid.

Tras la inauguración la prensa alababa el hecho de que todos los materiales empleados provenían de la industria española, el ladrillo de Zaragoza, los adornos realizados en barro cocido de la madrileña casa de Santigosa y Cia., los azulejos de la Real Fábrica de la Moncloa, el mármol de varias de las casas participantes en la Exposición, las columnas de la Fundición Sanford…

A los lados del pórtico de entrada existen dos discretos bajorrelieves, a la izquierda uno dedicado a las Bellas Artes y a la derecha otro dedicado a la Minería. Este último inspiraría la magnífica obra “La Minería” realizada diez años después por Ángel García Díaz para el Ministerio de Fomento en Atocha, obra del mismo arquitecto Velázquez Bosco, que se caracterizó por reutilizar en sus construcciones modelos escultóricos de edificios anteriores, este es un ejemplo.

En el centro una escalera de delicado mármol blanco de quince metros de longitud nos conduce hasta la entrada, a continuación un pórtico con tres arcos de medio punto sobre columnas jónicas.

Sin embargo el interior de planta rectangular es prácticamente un único espacio sin divisiones, sólo las que corresponden a los cuatro torreones.

En la galería central de dieciocho metros de altura, las cubiertas y las columnas de hierro son las únicas protagonistas.

Como el cercano Palacio de Cristal construido para la Exposición de Filipinas, el Palacio de Velázquez -así llamado en honor al arquitecto- acoge las exposiciones temporales del Museo Reina Sofía. Después de cinco años cerrado para su rehabilitación, el pasado 23 de junio reabrió sus puertas. Las obras han consistido en la sustitución de la cubierta y las bóvedas, utilizando juntas de cinc como las originales. Los adornos cerámicos han sido tratados con el fin de protegerlos y evitar el deterioro que produce el paso del tiempo.

Hasta el próximo 11 de octubre podemos visitar una interesante y curiosa exposición de Antoni Miralda, y disfrutar del bello edificio, que felizmente ha perdurado hasta nuestros días.

Texto y fotografías por: Mercedes Gómez


Miralda. De gustibus non disputandum

Palacio de Velázquez
Parque de El Retiro
Horario de abril a septiembre:
Todos los días de 11:00 – 20:00 h
Martes cerrado

Bibliografía:
Exposición de Minería. Pabellón Central. La Ilustración Española y Americana, 8 junio 1883, nº XXI, pp. 346-347.
COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
El País
, 24 junio 2010

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Los Viajes de Agua del Buen Retiro, el Alto y Bajo Retiro, fueron construidos en 1631, en tiempos de Felipe IV, además de para el abastecimiento, para el riego del Real Sitio que se comenzaba a edificar en las afueras de la Villa.

Nacían en el término de Chamartín. El Viaje del Alto Retiro atravesaba la Guindalera, el camino de Hortaleza y la calle de Alcalá, donde se encontraba la primera arca de distribución, de donde partían las aguas que surtían las Fuentes del Retiro. Tenía una longitud de 15 kilómetros.

El Viaje del Bajo Retiro atravesaba los caminos de Chamartín y Hortaleza. El arca de medida estaba situada en el inicio de la actual calle de López de Hoyos cerca del Paseo de la Castellana, siguiendo después por lo que es hoy la calle de Serrano hasta el arca de distribución, a la entrada del Retiro. Tenía una longitud de 4 kilómetros.

En el Palacio del Buen Retiro existían norias que eran utilizadas para elevar el agua, surtir a las numerosas fuentes y poder ser utilizadas en el riego de los jardines. En los años 90 del pasado siglo XX, durante unas excavaciones arqueológicas, fueron hallados restos de Porcelanas de la Antigua Fábrica creada en tiempos de Carlos III, y vestigios de un sistema hidráulico. Las construcciones más antiguas halladas fueron una noria y su estanque que ya estaban en uso a mediados del siglo XVII y que servían para el riego de los huertos cercanos.

Del Viaje del Bajo Retiro se conservan restos de una galería cuyo pozo de bajada, sin pates, se encuentra a la altura del número 74 de la Calle de Claudio Coello.

Aún pervive la antigua verja de hierro de la entrada.

Como muchos de los tramos de las antiguas galerías de conducción, este fue reutilizado para instalar canalizaciones de servicios.

La galería tiene aproximadamente 1,60 metros de altura, parece menor que otras visitadas, y debido a la existencia de los anclajes para la instalación de las canalizaciones y cableados, el camino resulta algo difícil para Pedro y sus compañeros.

La galería está revestida de ladrillo, como todos los tramos de otros viajes que hemos visitado hasta el momento. A lo largo del recorrido llegamos a una zona en la que se observan arcos en ambos muros.

Un compañero de Pedro observa el muro bajo los arcos y nos cuenta que se trata de tosco.

Los antiguos constructores de las minas de captación de agua hablaban de dos tipos de terreno, los arenosos o “de miga” y los “toscos”, más arcillosos y casi impermeables.

Llegamos a un punto donde la galería se encuentra condenada y de donde sale otra galería más moderna con un pozo de acceso.

Texto : Mercedes Gómez

Según información facilitada por : Pedro Jareño

Fotografías : Pedro Jareño

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Artículos anteriores:

Visita a los Antiguos Viajes de Agua (I).- La Alcubilla.
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (II).- La Castellana.
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (III).- Abroñigal Alto.
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (IV).- Abroñigal Bajo.
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (V).- Ramal Alto Abroñigal
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (VI).- Amaniel.

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Más bibliografía:

J. Llorca Aquesolo y J.L. Monte Sáez. El antiguo sistema de abastecimiento de agua de Madrid y su influencia en la vía pública, construcciones en servicio y nueva construcción. Revista de Obras Públicas. 1984

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La Feria fue inaugurada hace ya más de 15 días y hacía mucho calor en Madrid.

Esta mañana llovía, pero no hacía frío y el aire estaba en calma, así que me he decidido, he vuelto a la Feria del Libro, mañana es su último día. Allí te esperan trescientas cuarenta y nueve casetas dedicadas a todos los temas inimaginables, autores firmando sus libros, lectores que buscan… y uno de los parques más bonitos del mundo.

Me gusta mucho la Feria del Libro de Madrid, instalada todos los años en el Retiro. Para muchos de nosotros, que vivimos aquí, es algo normal, hemos crecido con ello, la feria y el parque, pero imaginemos lo que debe ser visitarla por primera vez, la Feria, el Retiro, y Madrid.

Nos lo contaba hace unos días Antonio Muñoz Molina en un magnífico, precioso reportaje, En la feria. Pura escritura, no os lo perdáis.

Una vez comprados los libros que me interesaban he preferido hacer el camino de vuelta por detrás de las casetas, tenía prisa. Sin embargo, lo que al principio estaba resultando muy incómodo debido a la lluvia se ha convertido en un paseo tranquilo y delicioso.

Hace tiempo, fue uno de los primeros artículos que publiqué en este blog, conté mi descubrimiento de unos de los jardines con más encanto del Retiro, y de Madrid, los Jardines de Cecilio Rodríguez. Por entonces únicamente abrían de 10 de la mañana a 5 de la tarde y estaban cerrados los fines de semana.

Recientemente, un atento lector del blog, José Casado, me avisó de que los iban a abrir también los sábados y los domingos, pensé en añadir la información al post, pero no lo hice en su momento y al final lo olvidé.

Esta mañana, de pronto, he visto la puerta de los Jardines abierta, y he recordado el aviso de José. Con paraguas, la bolsa con mis nuevos libros,… el primer impulso ha sido “ya volveré otro día”, pero no he podido resistir la tentación y he entrado.

Excepto algún papá que paseaba con su hijo, los únicos inquilinos del jardín eran los pavos reales, muy sociables, no tienen ningún reparo en acercarse y acompañarte durante la visita a su casa.

Buena literatura, algún libro que habla de Madrid, singulares jardines. Qué maravilla.

por Mercedes Gómez

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Jardines de Cecilio Rodríguez
Primavera-Verano de 10 a 20 h.
Otoño-Invierno de 10 a 18 h.

 

En El Retiro existen fuentes de gran valor, delicadas y sugerentes, como la fuente de La Alcachofa o la de Los Galápagos, pero también hay otras fuentes, de tipo rústico, a alguna de las cuales se les atribuían cualidades medicinales a su agua, que tienen su encanto.

Una de ellas es la Fuente de la Salud, en apariencia una fuente pobre, sin méritos artísticos, pero cargada de historia.

Estaba situada cerca de la entonces llamada plazuela de la Pelota, y sus “cristalinas” aguas, según la prensa de la época, eran consideradas buenas para el estómago y el riñón. A su alrededor la vida transcurría animadamente. La fuente de la Salud ya existía cuando El Retiro era un Real Sitio, en el llamado Reservado, pero fue con la apertura al público en el siglo XIX cuando este tipo de fuentes cobraron vida y se convirtieron en lugar de encuentro.

Ilustración 1885

“La Primavera en Madrid”, la Fuente de la Salud en el paseo del Retiro (dibujo del natural, por Daniel Perea). La Ilustración Española y Americana, 30 mayo 1885.

Hoy día, la Fuente de la Salud se encuentra de espaldas a los numerosos visitantes que tiene el Retiro, mirando hacia la calle de Alcalá, por lo que resulta muy fácil pasar cerca de ella y no advertir su presencia. Está situada junto a la verja, muy cerca de la salida del metro de la estación de Retiro que accede directamente al parque. Si decidimos entrar caminando por la Puerta de Hernani y nos dirigimos hacia la Puerta de Madrid, aproximadamente a mitad de camino, a la altura de la famosa estatua del general Espartero.

Fuente de la Salud

Fuente de la Salud en la actualidad

Hace unos años fue restaurada, dentro del plan de obras de rehabilitación del entorno de la cercana plaza hoy llamada del Maestro Villa, plaza de estructura circular en torno al magnífico Templete de Música.

No dejéis de visitar este lugar, tan cercano a la entrada, pero a la vez tan escondido, paraje solitario y tranquilo, a pesar del ruido de los coches tan próximos, con ayuda de la imaginación podréis revivir por un momento esta escena del siglo XIX, tiempo pasado en el que nuestra fuente solía recibir mayor atención por parte de los madrileños gracias a sus supuestas propiedades salutíferas.

Cualquier momento es bueno para visitar El Retiro, un lujo en el centro de la ciudad. Allí encontramos esculturas, árboles maravillosos, monumentos, sofisticadas fuentes que forman parte de la Historia del Arte, y porqué no, también modestas fuentes de piedra, como la Fuente de la Salud.

por Mercedes Gómez

Antes de abandonar el parque de El Retiro -al que seguramente volveremos alguna otra vez-, me gustaría invitaros a un paseo por el increíble Palacio de Cristal y sus alrededores.

El palacio, perfectamente restaurado, se conserva tal como fuera ideado en 1886, aunque sí se han perdido algunos elementos del conjunto, como el puente de cañas construido frente a la entrada con el fin de permitir cruzar la ría que entonces se unía al lago:

Dibujo del natural, La Ilustración Española y Americana, 22 agosto 1887 (por Riudavets)

Dibujo del natural, La Ilustración Española y Americana, 22 agosto 1887.

El edificio fue proyectado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco como Pabellón Estufa para la Exposición de Filipinas de 1887, con la idea de que perdurara en el tiempo. Felizmente así ha sido, y aunque ya ha perdido su función como invernadero podemos disfrutarlo como sala de exposiciones de arte contemporáneo, sala perteneciente al Museo Reina Sofía.

Su imponente estructura de hierro y cristal fue adornada con la cerámica de Daniel Zuloaga. Únicamente el pórtico de entrada con sus columnas jónicas y la escalera de acceso fueron realizados en piedra.

1exterior

La ría fue cegada en los comienzos del siglo XX. Actualmente frente al palacio unas escaleras se adentran en el estanque. Nos encanta sentarnos en ellas a charlar, o simplemente contemplar el paisaje, los sorprendentes árboles que se encuentran dentro del agua, y el espectacular surtidor. A la derecha, existe una gruta artificial, que no podía faltar en un perfecto jardín romántico.

2surtidor

Su interior nos recuerda la planta de una iglesia gótica, pero luminosa y transparente, cuyos pilares son de hierro y no de piedra. Las paredes y techos, de cristal. Tras ellos, el cielo de Madrid. ¿No parece increíble?.

3interior

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

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Palacio de Cristal
Paseo Duque de Fernán Núñez, s/n (Parque del Retiro).

Todos los datos en monumentamadrid.es:

Palacio de Cristal
Estanque

Después de un largo y más que cálido verano, el otoño ha llegado a Madrid, bonito y suave, como casi siempre. Para este fin de semana, el primero del mes de octubre, nos anuncian buen tiempo, lo cual significa sol y temperaturas agradables.

Buen tiempo para disfrutar de nuestros lugares preferidos. No siempre hace falta irse lejos, o conocer sitios nuevos, a veces es suficiente con volver a recorrer aquellas calles, barrios o jardines que descubrimos hace tiempo. De vez en cuando me gustaría hablar de ellos, de “mis lugares” de Madrid. Y, si os apetece, y contáis los vuestros, podamos hacer una lista con “nuestros lugares” preferidos de Madrid.

Comienzo hoy por El Retiro, ese maravilloso parque en pleno centro de la ciudad, el Parque de Madrid, que causa la admiración de todos los que nos visitan. Para mí es un lujo, un privilegio, tenerlo cerca.

El Retiro está lleno de obras de arte, fuentes, estatuas, grandes monumentos, paseos, jardines… y también de deliciosos rincones, o recoletas placitas, una de ellas es la Plaza de Mármol.

La Plaza de Mármol, a pesar de hallarse a un paso del bullicio del Paseo de Coches y de la entrada a los Jardines de Herrero Palacios, antigua Casa de Fieras, suele ser un lugar tranquilo en el que uno se puede cobijar.

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La plaza, de estilo Clásico, fue creada por Cecilio Rodríguez en 1941 y debía ser muy bella. La fuente de doble taza, realizada en mármol, entonces estaba rodeada de pilares coronados con una serie de figuras mitológicas. Hoy día únicamente se conserva la fuente central, y los pilares sin las figuras.

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El pavimento original era de mosaico greco-romano, que en algún momento fue sustituido por adoquinado de piedra.

Pero continúa siendo una plaza preciosa, allí sigue el sonido del agua y el largo banco de piedra blanca en el que podemos sentarnos un ratito y disfrutar del ambiente. A estas alturas del siglo XXI, con tantas plazas dominadas por el cemento, este viejo suelo empedrado me parece que tiene encanto.

IMG_9370

Observad los árboles, los colores del otoño comienzan a teñir sus hojas, todo un espectáculo. Y gratis.

Mercedes

artedemadrid@gmail.com
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