You are currently browsing the tag archive for the ‘Murallas y Cercas’ tag.

En la calle Mayor nº 86, entre la calle del Factor y la calle de la Almudena, sobre un solar de historia muy antigua, se encuentra el Palacio de Abrantes, sede del Instituto Italiano de Cultura.

En la primera mitad del siglo XVI, antes del establecimiento de la capitalidad en la Villa, se produjo un pleito entre unos vecinos de algunas casas aquí ubicadas a causa del cual en 1549 Cristóbal de Villarreal dibujó un precioso plano, conservado en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, en Planos y dibujos, desglosados, 199, la planta de varios edificios situados entre la calle de los Palominos (calle del Factor) y la Iglesia de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid que nos proporciona una información muy valiosa.

Croquis de Villarreal. 1549. (Real Chancillería de Valladolid. M. de Cultura)

Croquis de Villarreal. 1549. (Real Chancillería de Valladolid. Ministerio de Cultura)

El autor, además de dibujar las casas, patios, puertas, cuadras, una noria, albercas… incluso un árbol en casa “de doña Luisa”, e indicar todos los propietarios, representó la Puerta o Arco de Santa María –que durante la época musulmana fue Puerta de la Almudena–, un cubo de la muralla, y la propia muralla atravesando los edificios situados entre la calle del Factor –aquí denominada calle de Los Palominos– y la iglesia.

En la parte superior del croquis aparece el ábside de la iglesia de Nuestra Señora de la Almudena, primera parroquia de la Villa, que antes fue mezquita, lamentablemente derribada en 1868. En la breve calle de la Almudena, junto al Palacio, bajo un cristal se conservan los restos hallados en 1998.

Croquis de Villarreal. 1549 (detalle). M. de Cultura.

Croquis de Villarreal. 1549 (detalle). M. de Cultura.

muralla Abrantes2

Calle Mayor 86, esquina calle Factor 1.

Recordemos que la muralla árabe venía desde la Cuesta de la Vega, atravesaba el Palacio de Uceda (hoy Capitanía General) y subía atravesando los abruptos terrenos sobre los cuales con el tiempo se construiría la manzana 440.

Desde que muy pronto, suponemos, se construyeron las primeras casas arrimadas a la muralla, probablemente primero intramuros, luego extramuros, en este tramo junto a la Puerta de Santa María y la iglesia, se sucedieron los propietarios cuyos nombres conocemos gracias a los documentos. El Croquis de Villarreal, la Visita General de mediados del siglo XVII y la Planimetría del XVIII trazan la historia de este lugar.

Sobre esas casas entre 1653 y 1655 se construyó el Palacio primitivo firmado por Juan Maza, al parecer con dos torres con chapiteles característicos del Madrid de los Austrias. Texeira debió dibujarlo cuando aún no estaba terminado; en su plano aparece con una torrecilla en la esquina de la calle Factor, curiosamente en el lugar donde Villarreal había situado un cubo.

Texeira (1656)

Texeira (1656)

Según la Planimetría, en el siglo XVIII el palacio ocupaba una parte de la Casa nº 1 de la manzana, que el siglo anterior había estado formada por ocho sitios o inmuebles colindantes. Su propietaria era doña Mª Teresa Pacheco de la Cueva.

Plano de Espinosa (1769)

Plano de Espinosa (1769) (en rojo, restos de la muralla)

En 1842 el edificio pasó a manos de José María Carvajal Téllez Girón duque de Abrantes cuyo nombre aún conserva el palacio.

Fue reformado por Aníbal Álvarez Bouquel, discípulo de Isidro González Velázquez, y arquitecto de la aristocracia isabelina. Bouquel lo transformó en un elegante y lujoso palacio conservando las torres.

Treinta y dos años después el duque lo vendió al senador Manuel María de Santa Ana que instaló la sede del diario La Correspondencia de España, hasta 1887 en que el nuevo dueño del periódico lo vendió al Gobierno italiano para albergar su Embajada. Al año siguiente comenzaron las obras proyectadas por el arquitecto Luis Sanz. Las torres fueron demolidas. Los decoradores italianos Grandi-Passeti realizaron las singulares pinturas al fresco bajo el gran alero de madera.

abrantes ext

De la reforma de Bouquel solo se conservó la escalera imperial.

escalera

Desde 1939 es la sede del Instituto Italiano de Cultura.

El cambio de uso provocó nuevas reformas en el interior del edificio. Las galerías del patio se cerraron y se creó una nueva acristalada en el piso superior.

patio pavimento

patio cielo

Desde los ventanales de la fachada trasera del Palacio de Abrantes que se asoman al Palacio Real y a los Altos de Rebeque, punto más alto de la antigua manzana, rememoramos la muralla del siglo IX.

desde el palacio

En la esquina sur este del Palacio, donde Villarreal dibujó el arranque de la “cerca principal” y un cubo, hoy se encuentra la Biblioteca del Instituto Italiano.

Como ya contamos durante nuestro paseo en busca de la muralla árabe, en su interior, moderno y cómodo, admiramos un muro de piedra caliza y pedernal de unos cinco metros que discurre paralelo a la calle Mayor, perpendicular a la del Factor. Debe corresponder al comienzo del lienzo y el cubo que Villarreal dibujó en el siglo XVI.

muralla cerca

Entonces la muralla atravesaba las casas, a ella arrimadas, del licenciado Garcés, del procurador Salazar, de Gaspar de Oviedo… actualmente es uno de los muros de la biblioteca y, al menos de momento o que sepamos, el único resto conservado en el interior de la importante y aún enigmática manzana 440, de la muralla que cerraba el primer recinto mayrití .

muralla Abrantes

A pesar del tiempo transcurrido y de las dificultades, ha subsistido como fragmento vivo del Madrid más antiguo. Ahora, en el siglo XXI, bien cuidada, ella custodia solo libros.

por Mercedes Gómez

—–

Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Guerra de la Vega, Ramón. Palacios de Madrid. ed. del autor. Madrid, 2001. (tomo 1)

Una vez más, tenemos que agradecer a un lector su colaboración. Hace unos días, José Luis Díaz dejó un comentario en la entrada dedicada a Las Murallas de Madrid y los Altos de Rebeque informando acerca de los restos de un muro ubicado en un solar de la calle Toledo que él pensaba podría tratarse de un trozo de lienzo de la Cerca de Felipe II. Gracias a su admirable empeño y a las fotos que nos ha enviado, hemos podido preparar este artículo.

Calle de Toledo

Calle de Toledo

Si resulta difícil establecer con exactitud los recorridos de las murallas árabe y  cristiana, más desconocidos son los límites de las posteriores tapias que se construyeron a medida que Madrid fue creciendo: la Cerca del Arrabal construida en el siglo XV, y la llamada Cerca de Felipe II, levantada hacia 1566, poco después que el rey decidiera asentar la Corte en la Villa de Madrid en 1561.

Ambas, al haber perdido su función defensiva y ser construidas como medio de control fiscal y de protección ante las epidemias, no eran tan fuertes como las antiguas murallas y, ante el rápido crecimiento de la villa, tuvieron una vida relativamente breve y apenas dejaron rastro.

El investigador Miguel Molina Campuzano en su libro Planos de Madrid de los siglos XVII y XVIII estudió el Madrid de antes y después de Felipe II. Pensaba este autor que la nueva cerca construida en 1566 partía de algún punto de la muralla medieval cristiana, probablemente de la manzana 126, es decir, del lienzo ubicado en la calle de Don Pedro, del que se conserva una buena parte como sabemos. Bajaba por la calle de las Aguas, cruzando la Carrera de San Francisco, hacía un quiebro tomando la calle del Águila hasta tomar la dirección que correspondería a la actual calle Calatrava, hacia el este. Luego atravesaba la calle de Toledo.

Probablemente, siempre según Molina Campuzano, la cerca continuaba por la calle de Santa Ana hasta la plaza del Rastro, hoy de Cascorro, donde se encontraba el Matadero… y continúa el autor su descripción hasta llegar al punto hipotético en que se unía nuevamente a la muralla del siglo XII, en algún lugar al noroeste.

Son hipótesis basadas en las Actas del Concejo y otros documentos de la época que hablan de las casas por las que discurría la Cerca, estudiados por Molina y otros autores que éste cita.

Hoy nosotros nos centramos en el tramo próximo a la calle de Toledo, entonces Camino de Toledo.

calle y solar

En 1561 la zona que hoy recorremos eran arrabales, aún sin urbanizar, fuera de las murallas.

Pero antes de continuar volvamos por un momento al siglo XV, cuando la primera puerta de Toledo, la de la Cerca del Arrabal, se encontraba a la altura de la plaza de la Cebada. Sobre ella, cuenta Montero Vallejo que en 1478 existió un portillo sobre el Camino de Toledo, situado algo más al oeste que en la actualidad pues el trazado de la calle es posterior. Quizá este dato sea importante, el trazado de las calles actuales no es exactamente el de hace más de cuatro siglos y medio.

La Puerta fue trasladándose hacia el Sur a medida que Madrid crecía. En el siglo XVI la nueva Puerta de Toledo estaba situada a la altura de la calle del Humilladero, muy cerca de donde nos encontramos.

En el XVII se construyó la última Cerca, llamada de Felipe IV, y la Puerta de Toledo bajó hasta el lugar en que aún hoy existe.

Nuestro muro se encuentra en un solar a la altura del nº 72 de la calle Toledo, entre esta calle y la de Humilladero, más próximo a esta última.

Calle de Toledo

Calle de Toledo 72.

Construido en mampostería, mide unos 4 metros cuadrados, y se encuentra en bastante mal estado.

El solar es extraño, incluso la presencia del muro llama la atención. Hemos podido preguntar a un vecino, pero solo sabe que lleva ahí mucho tiempo, nada más.

muro1

Finalmente, nos hemos acercado a contemplar los únicos posibles restos de la Cerca de Felipe II que existen junto al nuevo edificio del Senado, en la calle de Bailén, y nos sorprende que su construcción es muy similar.

El muro de la calle Toledo, ¿podría pertenecer a la Cerca construida en el siglo XVI?

Si así fuera conoceríamos un poquito mejor su recorrido y cómo era aquel Madrid en expansión tras el asentamiento de la capitalidad.

por : Pedro Jareño y Mercedes Gómez

——–

Bibliografía:

Miguel Molina Campuzano. Planos de Madrid de los siglos XVII y XVIII. Cajamadrid, Madrid 2002 (Facsimil ed. 1960).
Manuel Montero Vallejo. El Madrid Medieval. Ed. La Librería. Madrid 2003.

La zona conocida como los Altos del Rebeque es uno de los rincones más bonitos de Madrid y que más misterios esconde. Por allí discurría y alcanzaba su punto más elevado la muralla árabe que rodeaba el primer recinto mayrití en el siglo IX. Tal vez de allí partía la hipotética segunda muralla que pudo proteger los arrabales islámicos, y también quizá la muralla cristiana levantada en el siglo XII, quién sabe si aprovechando construcciones musulmanas.

Al final de nuestro último paseo en busca de la muralla decíamos que confiábamos en que poco a poco los enigmas se vayan aclarando, que los restos escondidos salgan a la luz, y que todos sean restaurados y cuidados como merecen. Hoy, gracias a la información de un lector del blog, Jose, que nos avisó de su existencia, queremos mostraros un nuevo y bello lienzo que podría pertenecer a alguno de los recintos amurallados de Madrid.

muro cerca copia

Pero antes hagamos un poquito de historia.

Jerónimo de Quintana en 1629 en su obra A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid : historia de su antiguedad, nobleza y grandeza, Libro I, capítulo III, describía el recorrido de la muralla.

Decía Quintana que subía por junto a una calle que se llama de la Parra (actual calle del Factor), llegaba a las casas que entonces pertenecían al Príncipe de Esquilache y de allí bajaban por otra que está enfrente de San Gil, donde debía haber otra puerta para salir a los lugares circunvecinos, cerrando con el Alcázar. Más adelante contaba que los restos de muralla se habían derribado, y allanado para ornato y comodidad de la vivienda de estos tiempos.

A pesar de todo quedaban vestigios que el propio cronista parece que pudo contemplar. Escribió: han quedado memorias de esto, porque a dos casas de la esquina de la calle de la Parra que hemos dicho subía a las del Príncipe de Esquilache, por las que hoy (recordemos que estamos en el siglo XVII) son de don Gregorio de Salazar vecino y Regidor de Madrid, entra un lienzo del muro que tiene más de sesenta pies de largo, indicio grande de que se continuaba por allí delante por la parte que dijimos; además de que siempre se ha tenido por cierto haber tenido esta villa dos cercas.

Pedro Texeira dibujó las casas de Esquilache y de Gregorio de Salazar tal como debían ser en la época en que Quintana pudo contemplarlas.

Plano de Texeira (1656)

Plano de Texeira (1656)

Una vez más la Planimetría General de Madrid nos proporciona la información más fiable y útil. El cerro estaba ocupado por las manzanas 437, 438 y 439.

Plano de Espinosa (1769)

Plano de Espinosa (1769)

La historia de la nº 439 es muy antigua. Su primer propietario fue Fernán López de Ocampo, factor de Felipe II, luego el mencionado Príncipe de Esquilache. Ya en el siglo XVIII allí se alojó el embajador de Holanda Príncipe de Robech, de donde cuentan los cronistas proviene el nombre de Rebeque.

La manzana nº 437 estaba formada en su mayor parte por un gran inmueble propiedad del Conde de Noblejas (sitio nº 1). Las Casas de Gregorio de Salazar habían ocupado el sitio nº 2, pequeño solar situado en el extremo suroeste. En la Planimetría su planta está surcada por una doble línea muy misteriosa.

Manzana 437 (Planimetría de Madrid)

Manzana 437 (Planimetría de Madrid)

Según el profesor Montero Vallejo estas líneas representaban una calle que llegaba a un portillo auxiliar de la cercana Puerta de la Sagra, una de las tres puertas del primer recinto musulmán. Antonio Malalana opina sin dudar que esa línea marcaba el antiguo recorrido de la muralla cristiana.

Como hemos comentado en otros artículos, hoy día la opinión aceptada por la mayoría de expertos es que la primera muralla árabe subía por la acera de los números impares de la calle del Factor (manzana 440) hasta los Altos donde giraba hacia el oeste.

Plano de Ibáñez de Ibero (h. 1875)

Plano de Ibáñez de Ibero (h. 1875)

Hace un siglo aún quedaban restos. En 1913 se derribaron unos paredones y unos desmontes dentro de obras de mejora de la calle Bailén y ajardinamiento de los alrededores de Palacio. En el diario ABC el cronista Antonio Velasco Zazo lamentaba el derribo de un resto de antigüedad, de ese trozo que perteneció a la muralla primitiva, por la parte que se llamó calle del Viento.

La calle del Viento y las manzanas 438 y 439 ya no existen, su terreno está ocupado por los jardines al final de la calle del Factor y por la calle Bailén. Toda la zona está muy transformada, sin embargo, si observamos con atencion, la forma de los muros de contención y los edificios de pronto nos parece que evocan la muralla medieval, la misma que en el siglo XVII describió Jerónimo de Quintana.

ladera rebeque

En parte de lo que fue la manzana 437 se encuentra el inmueble de la calle Requena 3 y 5, con vuelta a Rebeque y Noblejas. Así llegamos al lugar donde se encuentra el emocionante hallazgo.

Calle de Rebeque

Calle de Requena esquina Rebeque

En el nº 5 de la calle de Requena, en el interior de las oficinas de la conocida empresa pública Paradores de Turismo, existe un muro sorprendente, un lienzo realizado en mampostería de piedra caliza y pedernal con refuerzos de ladrillo.

lienzo requena

Apareció durante unas obras de reforma del edificio. Es precioso y está en muy buen estado, bien cuidado. El tramo que aparece en la fotografía está a la vista del público, pero es solo una parte del lienzo conservado, que ocupa casi toda la fachada de la calle de Rebeque, paralelo a las escaleras que suben hasta la calle del Factor.

Algunos autores creen que la muralla cristiana en un primer momento discurría en pronunciada curva por la calle del Espejo (que se aprecia en los planos antiguos) y continuaba por la calle de Requena hasta unirse al primer recinto. Si hubiera sido así, nuestro muro podría pertenecer a este recorrido.

ramales requena

Plaza de Ramales – calle Requena. Al fondo el Palacio Real.

Según esta teoría la cerca fue reconstruida posteriormente un poco más al norte (algunos de cuyos tramos subsisten como sabemos), llegando hasta la plaza de Isabel II y cerrando por la plaza de Oriente.

Después de Jerónimo de Quintana los más importantes cronistas y estudiosos de la historia de Madrid han investigado y expuesto sus hipótesis a lo largo de los siglos. Oliver Asín, Gómez Iglesias, Pavón Maldonado… por supuesto Montero Vallejo, y los investigadores actuales que han estudiado a todos sus predecesores y manejan los datos de los últimos hallazgos arqueológicos cada uno según sus opiniones y criterios.

La realidad es que seguimos sin saber si la muralla árabe continuaba su camino desde los Altos de Rebeque hacia el norte, ni en qué punto exacto pudo nacer la probable segunda cerca islámica. Ni si la muralla cristiana pudo en principio tener aquí su origen y giraba hacia la calle del Espejo, como hemos contado, o si, como algún autor sostiene, en la plaza de Oriente, en lugar de llegar a unirse al Alcázar, giraba y bajaba hacia el sur hasta los Altos de Rebeque a unirse con el primer recinto.

calle rebeque

Las murallas de Madrid no fueron un elemento estático en la vida de la ciudad sino que estaban vivas, fueron construidas, recontruidas y reparadas a lo largo de los siglos.

Estamos ante un tema complejo y delicado, pero considerando todos los datos de que disponemos podemos atrevernos a pensar que este maravilloso muro de piedra y sílex en cualquiera de los casos podría pertenecer originalmente al recinto cristiano, quién sabe si aprovechando las huellas de un antiguo recinto árabe. No olvidemos que aquí existió un importante arrabal islámico.

Vuestra información, ideas y opiniones serán muy bienvenidas.

Por : Mercedes Gómez

—-

Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.
Velasco Zazo, A. Los Altos de Rebeque. Diario ABC 29 sept. 1913
Montero Vallejo, M. El Madrid Medieval. Ed. La Librería. Madrid 2003.
VVAA. Las murallas de Madrid. Ed. Doce Calles. Comunidad de Madrid 2003.
Marín Perellón, F.J. y Ortega, J. La forma de la Villa de Madrid. Comunidad de Madrid 2006
Malalana, Antonio. Madrid. Génesis y evolución de la muralla del siglo XII. La Librería 2011.

Han pasado ya tres años desde nuestro primer paseo en busca de la muralla cristiana. En todo este tiempo hemos podido conocer nuevos lugares y descubrir algún tesoro escondido e inesperado. Os invitamos a un nuevo y emocionante paseo en busca de nuestra muralla, la fortificación construida en el siglo XII que, junto con la muralla árabe del siglo IX, es uno de los monumentos madrileños más antiguos y valiosos.

Recordemos que los límites del llamado segundo recinto estaban marcados por el antiguo Alcázar -ubicado en el mismo lugar donde hoy admiramos el Palacio Real-, y las cuatro puertas: La Puerta de Valnadú –en la actual Plaza de Isabel II-, la Puerta de Guadalajara -en la calle Mayor, a la altura del Mercado de San Miguel-, Puerta Cerrada y la Puerta de Moros.

Plano de “Las murallas de Madrid”. Ed. Doce Calles. (La línea más oscura representa los restos visibles, la gris los constatados, y la más clara los restos hipotéticos)

Plano de “Las murallas de Madrid”. Ed. Doce Calles.

Comenzamos nuestra ruta en la Plaza de Oriente, donde, en algún sitio cercano procedente del antiguo primer recinto árabe, nacía el muro construido en mampostería de sílex o piedra caliza por los cristianos a lo largo del siglo XII acaso aprovechando construcciones defensivas musulmanas -como sabemos, tras las obras de construcción del aparcamiento bajo la plaza, los únicos restos arqueológicos que hoy se conservan son los de una atalaya del siglo XI-.

La muralla debía atravesar los terrenos donde hoy se asienta el Teatro Real y llegar a la plazuela de los Caños del Peral, actual plaza de Isabel II, donde se encontraba la Puerta de Valnadú.

En el nº 3 de la plaza, en el sótano del restaurante Foster’s Hollywood, se hallan los restos de un lienzo en su cara intramuros.

En el centro del muro existe una puerta con arco de medio punto de ladrillo, abierta en época más moderna, que comunica con el solar colindante en la calle de la Escalinata.

Regresamos a la plaza, desde donde la cerca medieval discurría entre las actuales calles de la Escalinata –ronda exterior- y del Espejo –ronda interior-.

Salimos de la antigua villa medieval para seguir nuestro itinerario extramuros por la calle de la Escalinata, antigua de los Tintes, por donde bajaba un arroyo. Hace unos meses quedaron al descubierto los restos del muro, muy deteriorados, en el solar antes mencionado, correspondiente al nº 21 de la calle, oculto durante mucho tiempo, donde se aprecia cómo la muralla fue utilizada como medianería de edificios.

La puerta que vemos es la misma que pudimos ver en el interior del restaurante, en su cara exterior.

Calle de la Escalinara, 21.

En el nº 12 de la calle del Espejo un singular edificio fue levantado adaptándose a la forma de una torre de la fortaleza defensiva, forma que conserva a pesar de las construcciones sucesivas, y que es perfectamente visible desde la calle de la Escalinata.

Calle de la Escalinata, 13

A sus pies hay un garaje con entrada por la calle de la Escalinata nº 13. Dentro además de coches se guardan los restos de la torre y un considerable tramo de la muralla.

A sus espaldas, en el solar que corresponde al nº 14 de la calle del Espejo, cerrado desde hace mucho tiempo, al parecer también existen vestigios. A continuación, en el mencionado número 12 se conservan varios metros bajo el cristal instalado en las aulas de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, restos que aparecieron en 2009 durante las obras de acondicionamiento de la escuela allí alojada.

Calle del Espejo, 12.

La muralla sigue hacia la calle Mayor y atraviesa la Calle de Santiago, en cuyo nº 2 durante la construcción del nuevo edificio se constató la presencia de la cerca.

Siguiendo sus huellas, continuamos nuestro recorrido y cruzamos por el lugar donde se encontraba la Puerta más importante de la Villa, la Puerta de Guadalajara. Tomamos la Cava de San Miguel, cuyas casas muestran el camino que seguía el foso que rodeaba el muro hace tantos siglos.

En la plaza de Puerta Cerrada se encuentra uno de los restos más importantes de muralla cristiana pues se conserva un lienzo completo en altura, a través de los pisos de las viviendas del nº 6 de la plaza.

Puerta Cerrada nº 6, bajo. Bar La Escondida.

Continuamos por la Cava Baja, en cuyo número 10 se localiza un tramo de 7 metros de largo por entre 1 y 4 de altura, un precioso ejemplo consolidado y acondicionado, con un resultado realmente bonito, mediante acristalamiento y luces que favorecen su contemplación.

Cava Baja, 10.

Recientemente nuevos restos, unos doce metros, han salido a la luz en el nº 12, en una de las antiguas posadas de la Cava. En el nº 22, a espaldas de la calle del Almendro, otro solar cerrado por una puerta de madera guarda más vestigios de la muralla medieval.

En el nº 30 se halla un lienzo de 19 m de largo por 11,5 de alto, al parecer el único de construcción altomedieval, es decir, del siglo XI o XII, pues la mayoría presentan intervenciones de siglos posteriores. Esto significa que, después de la muralla árabe en la Cuesta de la Vega construida en el siglo IX, y la impresionante torre mudéjar de la iglesia de San Nicolás de los Servitas del siglo XII, estamos ante una de las construcciones más antiguas de Madrid.

Cava Baja, 30.

Llevamos un rato caminando extramuros, es decir, por el exterior del viejo Madrid medieval. Ahora, nuevamente intramuros, en el interior de la Villa, tras la verja de un pequeño jardín de la calle del Almendro nº 17, hallamos un lienzo de 16 m de largo en muy mal estado.

Calle del Almendro, 17.

Llegamos a la Plaza del Humilladero donde estaba situada la Puerta de Moros.

La cerca continuaba bajo las plazas de San Andrés y de los Carros. Allí, en el mágico subsuelo, existen unos vestigios sorprendentes, entre ellos un tramo escondido de dos metros por 1,70 de alto. El muro, de características similares a los restos más próximos, está situado en el lugar por donde se supone transcurría la muralla.

A continuación en el bar de la Plaza de los Carros nº 3 se puede contemplar otro espléndido lienzo.

Plaza de los Carros, 3.

Desde aquí la muralla transcurría entre las calles de Don Pedro y Mancebos.

Nuevamente intramuros, encontramos la continuación del tramo anterior el cual se puede contemplar en la calle de los Mancebos nº 3, tras una verja y en el cual se puede observar con claridad el ya comentado hecho de cómo la muralla era utilizada para servir de medianería o soporte de los edificios que se fueron construyendo adosados a ella.

Calle de los Mancebos, 3.

Para contemplar la prolongación de estos restos volvemos por un momento al exterior del recinto amurallado y en la calle de Don Pedro números 8 a 12, se conserva un lienzo larguísimo, espectacular, de unos 30 metros, en el sótano del antiguo Palacio del Marqués de Villafranca.

Calle de don Pedro. Academia de Ingenieria.

Desde aquí la muralla descendía hacia la calle de Bailén, continuaba paralela a la Cuesta de los Ciegos y después atravesaba el antiguo Arroyo de San Pedro, hoy Calle Segovia, para llegar hasta la Cuesta de la Vega donde se unía a la muralla construida por los árabes, probablemente a la altura del tercer cubo desde la Puerta de la Vega.

Bajando por la Cuesta de los Ciegos hacia la C. de la Vega.

En la Cuesta de la Vega finaliza nuestro nuevo viaje por el Madrid más antiguo en busca de la muralla construida por los cristianos en el siglo XII, continuamente reparada y reconstruida durante los siglos posteriores, hasta que comenzó su demolición en el siglo XVI.

A lo largo del recorrido hemos podido contemplar cómo las calles mantienen su trazado medieval, en algunos lugares se puede contemplar la muralla, en otros se intuye. El paseo es realmente bonito y aleccionador.

Las mayores incógnitas que permanecen sin aclararse son los puntos de unión, aquí en la Cuesta de Vega con la muralla del siglo IX, y en la plaza de Oriente, con el Alcázar. Precisamente uno de los temas más controvertidos es este último, en qué punto la muralla del segundo recinto construido por los cristianos se unía al primero, construido por los musulmanes. Confiemos en que poco a poco los misterios se vayan aclarando, que los restos escondidos salgan a la luz, y que todos sean restaurados y cuidados como merecen.

Por : Pedro Jareño y Mercedes Gómez

——-

Otros artículos:

La muralla árabe

La muralla intermedia, la “medinilla”

——–

Bibliografía:
VVAA. “Las murallas de Madrid”. Ed. Doce Calles – Comunidad de Madrid. 2003.
F.J. Marín Perellón y J. Ortega. La forma de la Villa de Madrid. Comunidad de Madrid 2006.

Hace tiempo que tengo en mente realizar un nuevo Paseo en busca de la Muralla Cristiana y actualizar el artículo aquí publicado, pues han pasado casi tres años desde entonces y hay bastantes novedades respecto a sus restos visibles y/o constatados. Por unos motivos o por otros hasta ahora no ha podido ser, pero espero hacerlo en breve. Mientras, quiero mostraros una de dichas novedades, por ser la más desconocida, al menos para mí, hasta hoy. Ha sido una gran y emocionante sorpresa.

Este mediodía he visitado la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Sus oficinas hace pocos años estaban en la calle del Codo, frente a su sede de la Torre de los Lujanes, hasta que se trasladaron a la calle del Espejo nº 12. Allí se ha instalado también el Centro de Estudios Jovellanos.

Comentábamos en nuestro paseo en 2009 que la muralla en el siglo XII discurría entre las calles de la Escalinata y la del Espejo, conservando ambas el trazado medieval, y la existencia en el nº 12 de la del Espejo del singular edificio construido adaptándose a la forma de una torre de la fortaleza defensiva, forma que ha conservado a lo largo de los siglos a pesar de las construcciones sucesivas, y que es perfectamente visible desde la calle de la Escalinata.

Calle de la Escalinata.

A espaldas de Escalinata, en la calle del Espejo, intramuros, se encuentra la entrada al edificio, a continuación del solar cerrado hace muchos años y en el que al parecer subsisten restos de la antigua fortificación.

Calle del Espejo

En una de las aulas de la Escuela, amueblada con sillas estudiantiles, bajo el suelo de cristal, varios metros de restos de muralla lucen esplendorosos.

Restos que continúan su camino bajo el aula contigua, en dirección a la calle Mayor, lugar donde se encontraba la Puerta de Guadalajara.

Precisamente aparecieron hace tres años, en 2009, durante las obras de acondicionamiento de la escuela. Avisada la Comunidad de Madrid dio el visto bueno a su procedencia y, siguiendo las normas establecidas por Patrimonio Histórico, se colocaron los cristales que nos permiten contemplar este nuevo y maravilloso hallazgo.

Un letrero en la cabecera del aula recuerda a los alumnos y visitantes ocasionales, que estos restos arqueológicos pertenecen a un lienzo del segundo recinto amurallado de Madrid (siglo XII).

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

Volvemos a los Altos del Rebeque, una vez más, intentando descifrar nuestro pasado. Desde aquí hemos contemplado los terrenos del antiguo Mayrit, los hemos evocado rodeados por su muralla, e imaginado la vida de sus primeros habitantes, los musulmanes que en el siglo IX llegaron formando parte del ejército del emir Muhammad I, y su evolución.

A lo largo del siglo X la población mayrití creció, nuestros antepasados se fueron asentando en los terrenos más próximos y alrededor del primer recinto, de este bello lugar que ahora admiramos, antes tan distinto, se extendió la ciudad. Gracias a la excavaciones arqueológicas se conoce la existencia de varios arrabales musulmanes, zonas extramuros que se fueron poblando entre los siglos IX al XI.

Como hemos comentado en otras ocasiones, son muchas las incógnitas que perviven sobre los dos recintos y sus murallas, el Madrid del siglo IX y el del siglo XII. Pero aún es mayor el misterio que existe sobre la existencia de un posible recinto intermedio, que habría rodeado el arrabal islámico nacido a lo largo del siglo X entre los dos recintos conocidos.

El profesor Manuel Montero Vallejo fue uno de los primeros autores en hablar de la posible existencia de una medina intermedia, un recinto amurallado, entre el primer recinto árabe y el cristiano, la medinilla, como él la llamaba. Tanto en su libro El Madrid Medieval como en otras obras, dio a conocer los diferentes datos aportados por otros investigadores que apoyaban esta teoría, así como sus propias observaciones directas.

En sus escritos expone las dudas, contradicciones… pero de todas sus explicaciones se desprende una evidencia: la existencia de construcciones defensivas en la zona habitada por los árabes a lo largo de los siglos X y XI, al este de Mayrit.

Desde algún punto desconocido, quizá muy próximo al lugar en el que ahora nos encontramos, en el punto más alto de la calle del Factor, partía el hipotético recinto intermedio, la segunda muralla árabe.

Comenzamos nuestro paseo caminando hacia los terrenos donde después sería levantada la iglesia de San Juan, en la actual plaza de Ramales, por la calle Noblejas, en cuyo número 5, durante unas obras de reforma, aparecieron restos de cerámicas islámicas de los siglos IX al XI.

Como ya hemos comentado en varias ocasiones, este tipo de material ha proporcionado una información muy valiosa acerca de la actividad y de la vida cotidiana de los mayrities. Sus costumbres, escritura, lenguaje, etc. Los útiles hallados en diversos lugares de la zona que hoy vamos a recorrer demuestran que sus habitantes vivían de la agricultura y de la ganadería, usaban norias para el riego de sus cultivos y jardines… y trabajaban en telares, herrerías y alfares.

Durante las obras para la construcción del aparcamiento en la plaza de Ramales, aparecieron los cimientos de una torre de la iglesia de San Juan con todo el aspecto de haber pertenecido a una fortificación islámica. Por otra parte, uno de los escasos documentos que avalan la existencia de la medinilla (dado a conocer por Mercedes Agulló), para acometer la reforma de la iglesia de Santiago en la plaza del mismo nombre, el año 1645 hubo que desmontar un cubo de la muralla, que por su situación, dice el profesor Montero, pudo ser una torre exenta.

Tomamos la calle de los Señores de Luzón, posible antigua ronda exterior de la medinilla, que con el tiempo se convirtió en la calle de los Estelos, una de las más antiguas de Madrid, de las pocas que en la Edad Media tenían nombre, pues ya aparece en documentos del siglo XV.

En el edificio construido en 1975 en la esquina de Luzón con la calle de la Cruzada fueron hallados restos de muralla de gran envergadura, que al parecer se conservan en el sótano.

Lo más emocionante es comprobar cómo la curva que muestra la antiquísima vía medieval sugiere el posible recorrido de la muralla.

Continuamos nuestro paseo bajando por esta calle tan evocadora, hacia la calle Mayor, antigua Santa María, donde pudo existir un portillo, antecedente de la futura Puerta de Guadalajara.

Uno de los hallazgos más importantes tuvo lugar en 1945, cuando en la esquina de la plaza de la Villa con Mayor, junto a la Casa de la Villa, apareció un grueso muro que Elías Tormo defendió como perteneciente a un recinto amurallado. Volvió a salir a la luz durante las obras de la plaza en 1980, pero, desgraciadamente, fue tapado de nuevo con rapidez. Montero Vallejo estaba convencido de que se trataba de muralla, por sus características constructivas y por su grosor.

Es muy interesante pensar que la Plaza de la Villa, antigua plaza de San Salvador, centro de Madrid, lugar de mercado y de reunión del Concejo, pudo nacer extramuros, junto al portillo, igual que después nacería la Plaza del Arrabal, plaza Mayor, en las afueras de la Puerta de Guadalajara.

Pasamos bajo el arco que une la Casa de la Villa con la Casa de Cisneros, hacia la ya casi inexistente calle de Madrid.

Bajo el solar de la desaparecida manzana situada entre las calles de Madrid, del Rollo, Sacramento y Duque de Nájera, por la que probablemente transcurría la muralla intermedia, en los inicios de los años 90 del pasado siglo se construyó un nuevo aparcamiento. Actualmente es una árida plaza conocida como la plaza del Rollo.

Durante las excavaciones arqueológicas correspondientes se hallaron numerosos silos con restos que indican que pudo haber una gran ocupación árabe en la zona: cerámicas (ollas, cazuelas, candiles…), y, lo que es más importante, restos de construcciones, piedras y tejas, de los siglos X y XI.

Seguimos nuestro camino por la calle del Rollo, que conserva el antiguo trazado árabe en su segundo tramo, lleno de encanto. Cuenta el profesor Montero Vallejo que no hay duda del origen de su nombre pues él mismo localizó un documento de 1481 en que “se manda al mayordomo Sancho de Cuenca que haga de cal y canto  la picota en la plaza de San Salvador”, hoy Plaza de la Villa. La presencia de un rollo o picota en la plaza de San Salvador -normalmente situados en las afueras-, podría significar que allí se encontraba el límite del recinto amurallado.

El rollo era símbolo de justicia y mercado y se solía colocar en una plaza muy importante o en las afueras, donde comenzaba la jurisdicción interna de los lugares.

En el nº 8, en el moderno bar Korgui, el muro de la planta baja junto al subsuelo de la empinada calle del Rollo, en gran parte es un precioso lienzo de pedernal que sigue la dirección de la supuesta muralla intermedia.

Enfrente, en el nº 7, aparecieron importantes vestigios del siglo XI, nuevas huellas de la vida islámica que existió en la zona.

Llegando al Barranco y al Arroyo de San Pedro, hoy calle de Segovia, la muralla debía dirigirse hacia la plaza de la Cruz Verde para volver a subir por el abrupto terreno de la ladera.

En la calle Segovia nº 16, en uno de los edificios más antiguos de Madrid se esconde otro sorprendente muro.

En el bar El Lagarto, en la pared trasera, cuya ventanita se encuentra casi frente a la entrada al otro bar que acabamos de visitar con restos de posible muralla, perviven otros restos de un rotundo muro de sílex, esta vez cubierto de algún barniz o pintura.

Desde la plaza de la Cruz Verde la muralla debía subir por la calle de la Villa, que también muestra un curioso trazado adaptado al terreno y al probable muro.

Se cree que la segunda muralla árabe finalizaba su recorrido en la zona oriental del Palacio de Uceda donde volvía a unirse con la muralla del primer recinto, procedente de la calle del Factor, donde comenzó nuestro paseo.

Si al parecer se conservan las huellas de la primera muralla árabe en su interior, ¿quedará algún rastro de la segunda?. Como dijo nuestro admirado Manuel Montero Vallejo al final de su escrito, ojalá algún día aparezcan “pruebas indiscutibles de este recinto árabe, aún misterioso, pero que cada vez apunta con más fuerza. No son escasos los indicios que permiten afirmar su presencia”.

Por : Mercedes Gómez

——–

Fuentes:

Manuel Montero Vallejo. El Madrid Medieval. Ed. La Librería. Madrid 2003.

Daniel Pérez Vicente. Excavaciones arqueológicas en el Madrid islámico. En Testimonios del Madrid Medieval. El Madrid musulmán. Museo de San Isidro Madrid 2004.

El emir Muhammad I fundó Mayrit, una pequeña ciudad amurallada, hacia el año 865, en un lugar privilegiado, rodeado de defensas naturales, el Arroyo de Leganitos, el Arroyo de las Fuentes de San Pedro y el Río luego llamado Manzanares. Probablemente por entonces ya vivían en la zona algunos grupos de población musulmana pero fue en la segunda mitad del siglo IX cuando los árabes se establecieron de forma organizada, primero con un objetivo meramente militar. Con el tiempo los mayritíes desarrollaron una rica vida cultural y científica, como demuestran, además de las fuentes escritas, los objetos de su vida cotidiana encontrados en las excavaciones de la Plaza de Oriente y de la Cuesta de la Vega que podemos contemplar en el Museo de los Orígenes.

De aquel primer recinto rodeado por una recia muralla perviven escasos restos y muchas incógnitas, pero también algunas certezas. A pesar de la polémica, de la que ya hemos hablado aquí varias veces, creada por la arqueóloga directora de las excavaciones llevadas a cabo durante las obras de construcción del Museo de Colecciones Reales E. Andreu -que afirma que Madrid no nació en época árabe sino más tarde, en el siglo XII, bajo el dominio de los reyes cristianos-, hay documentos antiguos que se refieren a la medina de Mayrit. Hay discusiones que parecen estériles. El empeño en afirmar que no existen fuentes escritas de época musulmana resulta incomprensible. Recordemos, tal como nos cuenta José Luis Garrot, que el Mayrit musulmán aparece en los escritos desde tiempos muy antiguos, siendo la primera fuente que lo menciona La description de l’Espagne, escrita en el siglo X por Ahmad al Razi.

La mayoría de investigadores están de acuerdo en que el Madrid islámico estaba formado por dos recintos, el primero, de unas cuatro hectáreas, con la forma de un cuadrilátero irregular, acogía la medina o recinto urbano.

Plano de “Las murallas de Madrid”. Ed. Doce Calles. (La línea más oscura representa los restos visibles, la gris los constatados, y la más clara los restos hipotéticos)

El segundo recinto, hipotético, era otro espacio fortificado donde se encontraba la residencia del Gobernador. Probablemente se hallaba en el lugar donde hoy se levanta el Palacio Real aunque algunos autores dicen que pudo estar donde hoy se encuentra la Catedral de la Almudena.

Respecto a lo anterior, antes de comenzar nuestro recorrido recordemos que al norte de este primer recinto, en la actual Plaza de Oriente se conservan escasas pero importantes huellas de la presencia árabe:

Parte de un muro del albacar del siglo X,

Albacar siglo X (en “Nacimiento y evolución del Madrid medieval” de A.Malalana)

una atalaya del siglo XI…

Atalaya siglo XI en el aparcamiento bajo la plaza de Oriente.

… y, muy cerca del Palacio Real, un mágico pasadizo con muros de pedernal, que pensamos podría pertenecer a la antigua fortificación musulmana.

Pasadizo junto al Palacio Real (localización: Pedro Jareño)

Recordando todos estos tesoros, desde los Altos del Rebeque, punto más alto de la muralla y de nuestra cita, contemplamos la espectacular vista de Mayrit.

Este primer recinto, antigua al-mudayna o almudena, tenía tres puertas, la de la Sagra, la de la Almudena y la de la Vega.

De la Puerta de la Sagra, que estaba situada entre la actual plaza de la Almudena y los Altos del Rebeque, aún no hay pruebas materiales de su existencia, que quizá permanecen escondidas bajo la calle de Bailén y esperamos que algún día salgan a la luz.

Tomamos la calle del Factor, caminando extramuros, pensando que allí, bajo el césped del jardín probablemente se esconde la muralla, tratando de evocar una vez más el paisaje de aquel tiempo, boscoso, abrupto y surcado por cursos de agua.

Como ya comentamos durante nuestro paseo por esta calle del Factor, en 2005, en el solar del nº 3 se realizaron las correspondientes prospecciones arqueológicas. Se localizaron restos de construcciones pertenecientes al siglo XVII levantadas junto a la muralla.

Calle del Factor nº 3 (2005).

Sobre todo ello se construyó un nuevo edificio de viviendas.

A continuación, en el nº 1 de la calle, esquina Mayor 86, donde se encuentra el Palacio de Abrantes, actual sede del Instituto Italiano de Cultura, en uno de los muros de la Biblioteca lucen los restos de sílex de la vieja muralla, que ya tuvimos ocasión de ver en el post anterior.

El muro discurre paralelo a la calle Mayor, perpendicular a la del Factor. El hecho de que en los planos de la Comunidad de Madrid que representan la muralla, en este lugar aparece dibujado uno de los cubos como elemento constatado, nos lleva a preguntarnos si los alrededor de cinco metros que actualmente podemos contemplar corresponden a dicho cubo, más la anchura de la muralla.

Continuando nuestro paseo llegamos a la calle Mayor donde se hallaba el Arco de la Almudena, luego llamado de Santa María.

Hace pocos años, durante un tiempo se mantuvo un cierto debate sobre el lugar de la calle del Factor por dónde transcurría la muralla, la acera de los pares, o como finalmente se constató, la de los impares. Las dudas estaban provocadas por la existencia de muros y cuevas de pedernal en los edificios de los primeros números pares, que podrían pertenecer a la propia muralla o acaso fueran construcciones posteriores realizadas con la piedra de la antigua cerca reutilizada.

En el número 8, en el sótano, existe un pasadizo perpendicular a la calle y por tanto a la muralla, con bóveda de ladrillo y muros de piedra que ¿podría tratarse de una salida de la cercana fortaleza?.

Factor nº 8 (2005)

Cruzamos la calle Mayor, bajo la cual acaso permanezcan escondidos vestigios de la Puerta de la Almudena…

La muralla continuaba hacia el lugar donde desde el siglo XVII se levanta el Palacio de Uceda, hoy sede de Capitanía General, en cuyo interior también deben existir huellas del primer recinto. Desde allí se dirigía hacia el oeste.

Rodeando el Palacio de Uceda nos acercamos al Viaducto cuyo arco situado más al norte traspasamos.

Así, llegamos al aparcamiento del edificio cuya fachada principal da a la calle de Bailén nº 12, construido en 1959 sobre la muralla, tras destruir varios metros del largo lienzo descubierto pocos años antes. Resulta asombroso comprobar que allí debajo, tras la reja de la propiedad privada, pervive parte del monumento más antiguo de Madrid, incluyendo una de las torres.

Un muro de ladrillo separa el aparcamiento exterior de las viviendas del parque dedicado al fundador de Madrid, Muhammad I, al que nos dirigimos bajando por la Cuesta de Ramón, contemplando la belleza de la calle Segovia, por donde antiguamente discurría el Arroyo de las Fuentes de San Pedro.

El parque ha sido recientemente remodelado, adornado con una fuente de estilo andalusí, plantas y árboles. La lápida que recordaba al emir fundador de Madrid ha desaparecido.

Aquí, junto a la Cuesta de la Vega, frente a la Catedral de la Almudena, se halla el lienzo más largo conservado, descubierto y defendido en 1953 por Jaime Oliver Asín y Leopoldo Torres Balbás, que lograron salvar una gran parte del hallazgo. El día 2 de diciembre de ese año el diario ABC publicó la noticia de la carta enviada por ambos al periódico.

ABC 2 dic 1953

En la década de los 70, tras la demolición del Palacio de Castro Serna, perteneciente a la duquesa de Benavente, la muralla fue restaurada y se creó el parque. Los restos de las viviendas aparecidas (de los siglos XVII a XIX) se conservaron. En la reciente remodelación del parque han sido tapadas.

Son aproximadamente 120 metros de muro de pedernal, muros de fuego, en su parte inferior y piedra caliza blanca en la parte superior, jalonados por varias torres macizas cuadradas, características de la arquitectura militar islámica. Su anchura aproximada es de 2,60 m.

En la confluencia de la calle Mayor con la Cuesta de la Vega se abría la Puerta de la Vega, la más importante. Se conserva parte de la torre derecha -vista desde el exterior-. Probablemente bajo la calle Mayor se encuentren los restos de la torre de la izquierda y de la Puerta, quizá algún día los encontremos…

Una segunda torre está casi totalmente desaparecida. El lienzo conserva en gran parte otras tres torres. Desde allí la muralla se dirigía hacia el norte, bordeando la Cornisa de Madrid.

Desaparecido su rastro bajo la Catedral, durante las obras de construcción del futuro Museo de Colecciones Reales aparecieron importantes restos arqueológicos, entre ellos la muralla correspondiente al extremo noroeste que ahora se encuentra oculta en las salas del Museo cuyas obras tuvimos oportunidad de visitar el pasado mes de octubre en la Semana de la Arquitectura.

El edificio que se está construyendo junto al Palacio Real, en plena Cornisa madrileña, para albergar el Museo de Colecciones Reales es uno de los más polémicos de los últimos tiempos. Desgraciadamente se ha perdido la gran oportunidad de crear el verdadero Museo de Historia de Madrid, el mejor, pues en estos terrenos se encuentra el origen de nuestra ciudad, y su evolución. Un museo que nos hubiera permitido transitar por la historia de la Villa y Corte, el primer Mayrit cercado por la muralla árabe, las calles medievales, costumbres sociales, alimentación, ritos, su desarrollo a lo largo de los siglos… en las diferentes épocas, desde antes de la llegada de los musulmanes hasta nuestros días. Hubiera sido maravilloso. Un sueño que parece nunca llegará a cumplirse.

En cualquier caso, la visita, guiada por Emilio Tuñón, uno de los arquitectos autores del edificio, es muy emocionante e interesante.

Los tramos de muralla hallados miden en total unos 70 metros. Su construcción es similar al lienzo de la Cuesta de la Vega, de sílex y caliza, igualmente trabados con argamasa de cal, con un espesor de 3,20 metros. También han aparecido varios cubos de planta cuadrangular.

Los restos arqueológicos serán musealizados en dos salas ubicadas en la planta que será dedicada a los Tapices.

Entrada a la sala donde se hallan restos de la muralla.

Durante nuestra visita al futuro Museo solo podemos adivinar los hallazgos y fantasear sobre la vieja fortaleza, ya que se encuentran cubiertos por plásticos y andamios. El lienzo de muralla en su parte más alta conservada mide unos 8 metros.

A pesar de todo, podemos apreciar bastante bien los restos de una de las torres.

Junto a los vestigios de la muralla árabe se observan restos de construcciones posteriores.

Desde la cúpula de la Catedral, antes de que todos ellos fueran cubiertos por el cemento, se podían distinguir perfectamente.

Obras Plaza de la Almudena (2007)

Ahora resulta difícil imaginar el resultado de lo que podremos ver cuando el museo sea abierto al público, pero lamentablemente una vez más sospechamos que sólo vamos a poder disfrutar de una parte de los importantísimos hallazgos.

Nuestro paseo termina en la plaza entre el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, frente a los Altos del Rebeque, donde comenzó, con la alegría de haber rememorado una parte muy importante de nuestra historia, nuestros orígenes.

por Mercedes Gómez, con la ayuda de Churri y Pedro Jareño.

——-

——-

Bibliografía:

E. Andreu. El Madrid Medieval. Cæsaraugusta, 78. 2007, pp.: 687-698
J.L. Garrot. Recuerdos de Mayrit, En el tránsito de la Edad Media a la Moderna, Madrid 2008, pp. 83-103.
F.J. Marín Perellón y J. Ortega. La forma de la Villa de Madrid. Comunidad de Madrid 2006.
Christine Mazzoli-Guintard. Madrid, pequeña ciudad de Al-Andalus (siglos IX al XXI). Ed. Almudayna. Madrid 2011.
VVAA. Las murallas de Madrid. Ed. Doce Calles. Comunidad de Madrid 2003.
VVAA. Plaza de Oriente. Arqueología y evolución urbana. Ayuntamiento de Madrid 1998.

——–

Otros artículos:

Origen de Madrid. Obras Museo de Colecciones Reales.
Origen de Madrid. Mayrit, fundación musulmana.
Origen islámico de la pequeña Villa de Madrid.

El pasado domingo 15 de abril un pequeño grupo de amigos disfrutamos de un paseo muy bonito. Estábamos citados, con mucha ilusión, en los Altos del Rebeque, desde donde se puede contemplar el lugar donde se hallaba el antiguo Mayrit, la pequeña ciudad fortificada que fundaron los árabes, origen de Madrid. Nuestro propósito era ir en busca de la muralla islámica.

Dentro de poco espero poder contaros cómo fue nuestro recorrido con detalle, hoy de momento os dejo un breve avance, también a modo de saludo ya que los últimos días he tenido muy poquito tiempo para escribir aquí, o poder meter baza en vuestros blogs, y os echo de menos.

La mayor parte de la muralla ha desaparecido, o permanece oculta en el subsuelo, son escasos los vestigios constatados. El lienzo de la Cuesta de la Vega es el más conocido pero no el único. Durante las obras de construcción del Museo de Colecciones Reales ha salido a la luz un nuevo e importante tramo. Finalmente, algún edificio esconde los restos de la antiquísima muralla…

Durante nuestro paseo disfrutamos reconstruyendo el camino que seguían los muros construidos en el siglo IX, y entre todos fuimos recordando y descubriendo las huellas de nuestro pasado. Churri, intrépido reportero, es el autor de la foto de uno de los restos más desconocidos, los que se encuentran en el Palacio de Abrantes, actual Instituto de Cultura Italiana, en la calle Mayor, esquina calle del Factor nº 1.

Continuará…

por Mercedes Gómez

Aunque otras sean más bonitas o más importantes, o por cualquier motivo sean más significativas, ninguna otra calle en Madrid me inspira tantas sensaciones y fantasías como la solitaria y casi escondida calle del Factor.

Desde la calle Mayor hasta los antiguos Altos del Rebeque, me encanta recorrerla, despacito, y recordar su historia, tratando de imaginar cómo sería el paisaje hace más de diez siglos.

Debe su nombre a que allí en el siglo XVI vivió Fernán López de Ocampo, Factor del rey Felipe II, cargo relacionado con la Hacienda y recaudación de tributos, pero lo verdaderamente especial en ella es que mucho antes, en el siglo IX, por allí discurría la muralla islámica.

Procedente de la Cuesta de la Vega, subía hacia el norte atravesando los terrenos hoy ocupados por los edificios de la acera izquierda de la calle, que corresponden a los números impares.

Hoy día, en el número 1, con su fachada principal a la calle Mayor, se encuentra el Palacio de Abrantes, actual Instituto Italiano de Cultura. El edificio original, -muy reformado en siglos posteriores tanto en su exterior como interior-, fue construido a mediados del siglo XVII. En su interior fue constatada la presencia de la muralla medieval, nos preguntamos si existe actualmente algún resto visible.

A continuación, en el nº 3, se encuentra un edificio de finales del siglo XIX, del cual ya únicamente pervive la fachada y que esconde una historia trágica. Su estado ruinoso y de abandono provocó un derrumbamiento parcial en el año 1996. Se realizaron varias obras de apuntalamiento y, según la prensa de la época ese mismo año la propiedad presentó una solicitud en Gerencia Municipal de Urbanismo para convertir el edificio en apartamentos. Este organismo ordenó a la dueña del inmueble que asegurase la estructura del mismo, obras que comenzaron en febrero de 2001. El día 12 de marzo murieron dos jóvenes obreros mientras lo apuntalaban.

El edificio llevaba veinte años vacío, se derrumbó por dentro, al fallar un muro de carga. La escalera interior milagrosamente se mantuvo en pie y, desde el exterior ninguna de las dos fachadas presentaba daños. En algún momento los restos del edificio fueron demolidos, excepto ambas fachadas. En 2005 este era el aspecto que ofrecía la casa:

Aunque la obra estaba rodeada de vallas y del habitual secretismo, se supo que las obligadas catas arqueológicas fueron realizadas y se constató la presencia de restos de muros de pedernal junto a restos de viviendas del siglo XVII.

Un nuevo edificio fue construido sobre los restos arqueológicos, hoy nuevamente ocupado por viviendas.

El edificio contiguo, números 5 y 7, es el conocido como de La Correspondencia de España, que actualmente alberga viviendas y oficinas. Construido en 1888, ampliado en 1916-17, y reformado por Miguel de Oriol en 1976.

La Correspondencia de España era un periódico que tuvo mucho éxito popular en su tiempo.  Antes estuvo en el nº 1 de la calle, el ya mencionado Palacio de Abrantes. En 1888 el nuevo propietario del diario lo vendió al Gobierno Italiano, que lo  convirtió en sede de su Embajada. Y debió ser entonces cuando se trasladaron al nuevo edificio del nº 5 de la misma calle.

En la acera contraria, la de los números pares, donde en el inicio de la calle se encuentran varios restaurantes, existen restos de muros que en algún momento hicieron pensar que pertenecían a la muralla árabe. No se sabe con certeza a qué corresponden, quizá se trata de pedernal reutilizado en construcciones posteriores.

Tras el número 7, al final de la empinada calle, surge un jardín arbolado.

Un jardín que se asoma a la plaza de la Armería, entre la Catedral de la Almudena y el Palacio Real, por donde continuaba la cerca, de la cual han aparecido nuevos restos durante las obras de construcción del Museo de Colecciones Reales, como ya sabemos.

Alli, entre los límites de la muralla, se hallaba la medina árabe, la pequeña ciudad de Mayrit.


Llegando al final de la calle, echando la vista atrás, hacia esos edificios construidos sobre el recio muro que habían levantado los árabes en el siglo IX y que conservan su forma, es inevitable pensar que tal vez alguno de sus lienzos permanece no muy lejos, muy probablemente ¿bajo el césped de este jardín?.

Por Mercedes Gómez

 

Allá donde en el siglo IX los musulmanes fundaron Mayrit, en lo alto de una colina frente al río, entre los arroyos de las Fuentes de San Pedro y de Leganitos, hoy día se encuentran la Catedral de la Almudena, el Palacio Real y la Plaza de Oriente. Debajo, a muchos metros de profundidad, se esconde la historia del origen de Madrid.

Hoy Pedro y yo os invitamos a un nuevo y para nosotros emocionante viaje al pasado, al tiempo y al lugar en que los árabes construyeron su castillo y su muralla. Los mayritíes se fueron instalando en los alrededores, y allí vivieron hasta la conquista cristiana en el siglo XI.

A pesar de que lamentablemente la mayor parte de los hallazgos fueron destruidos, las obras realizadas en los años 90 para la construcción de un aparcamiento subterráneo en la Plaza de Oriente, y actualmente las del Museo de Colecciones Reales, han ido poco a poco desvelando secretos y dando a conocer cómo era Madrid en aquellos tiempos lejanos y su evolución como ciudad.

Se conoce bastante bien el recorrido de las murallas madrileñas -de las que se conservan valiosos restos-, tanto de la musulmana del siglo IX como la cristiana del siglo XII, sin embargo existen aún muchas incógnitas, sobre todo en la zona donde hoy día se levanta el Palacio Real y en una gran parte de la Plaza de Oriente, nunca excavada.

Bajo el Palacio Real pudo existir un reducto fortificado, posible residencia del Gobernador de Mayrit, sobre el cual los cristianos acaso levantaron su primer Alcázar, precedente del Alcázar de los Austrias incendiado en 1734.

Otro enigma es el camino que siguió la muralla cristiana desde la plazuela de los Caños del Peral -plaza de Isabel II-, donde discurría paralela al Arroyo del Arenal, hasta unirse al Alcázar.

Por entonces el paisaje era muy distinto al actual. Como todo el entorno, el terreno era un escarpado bosque surcado por barrancos y cursos de agua. El arroyo más importante era el del Arenal, pero no el único, la actual Plaza de Oriente de norte a sur estaba dividida por el Arroyo de la Parra. Encinas, pinos, cerezos, nogales, madroños… una vegetación muy rica, con un clima más frío y húmedo que el actual. Semillas de vid, melón, zarzamora…

La zona situada más al norte correspondía al barranco y al Arroyo del Arenal, que provenía de la plazuela de los Caños del Peral y, rodeando el cerro del alcázar, se dirigía a desembocar en el Arroyo de Leganitos –bajo la actual Cuesta de San Vicente-.

En la plaza, frente al Teatro Real, fueron hallados los restos de una Atalaya islámica del siglo XI, que se conservan y pueden visitarse en la primera planta del aparcamiento. Se trata de una torre de vigilancia que probablemente, al igual que otros elementos de fortificaciones musulmanas, fueron luego utilizados por los cristianos. Resulta difícil pensar que esa torre fue el único elemento defensivo construido en la zona. La atalaya está situada junto al barranco, y los arqueólogos no descartan que existiera alguna otra. El cimiento de la torre nos muestra el nivel del suelo medieval.

Muy cerca del Palacio también fueron localizados los restos de un sólido muro -no conservado- de la segunda mitad del siglo X que podía pertenecer a un Albacar, o recinto anejo a la fortificación de la ciudad, probable ampliación del primer recinto árabe hacia el norte, que entre otras funciones pudo tener la de servir de refugio a la población en caso de ataque.

Gracias a los hallazgos arqueológicos sabemos que durante el período islámico en aquellos abruptos terrenos además de vida militar hubo actividad agrícola, cultural y artesanal. Una atalaya, restos de una fortificación …. Y huertos, pozos de agua, basureros, hornos… Se hallaron candiles, cuencos, cazuelas y otros utensilios domésticos.

Pero el antiguo cauce del Arroyo del Arenal, bajo la plaza y los terrenos al norte del Palacio, aún esconde muchos misterios y tesoros.

En el camino que seguían el barranco y el arroyo, en su misma dirección, a casi treinta metros de profundidad, en las proximidades del Palacio Real, existe un maravilloso pasadizo que nos traslada a tiempos pasados y hace volar nuestra imaginación.

Resguardado entre dos colectores, mide unos veinte metros de largo por uno veinte de ancho. Llama la atención su altura, aproximadamente cinco metros hasta la clave del techo, mucho para un mero pasadizo. Quizá es otra fantasía, pero se nos ocurre que en caso de necesidad podría haberse recorrido a caballo.

Los muros están construidos en su mayor parte con duro y brillante pedernal, apenas algunos trozos de piedra caliza.

Otro detalle singular es la existencia de varias hileras de adobe, antiquísimo material de construcción.

La bóveda del techo también es de adobe.

Por su interior hoy día sin uso, solo fluye un pequeño hilo de agua, probablemente debido a las filtraciones del terreno. El suelo de piedra está muy desgastado por la erosión del agua y el tiempo.

Su proximidad a Palacio y su situación junto al antiguo cauce del Arenal, al oeste de la atalaya islámica, nos hace pensar que el pasadizo pudo formar parte de una antigua muralla o fortificación, conservado a lo largo de los siglos, uno de los muchos caminos subterráneos que al parecer llegaban hasta el Alcázar y más tarde al Palacio Real.

Al final del tramo se halla una reja antigua, que para nosotros simboliza el gran y desconocido mundo que se esconde en el subsuelo y que nos transporta al Madrid más remoto.

Por : Pedro Jareño y Mercedes Gómez

Localización : Pedro Jareño

——

Bibliografía:

VVAA. Plaza de Oriente. Arqueología y evolución urbana. Ayuntamiento de Madrid 1998.

artedemadrid@gmail.com
Los artículos y fotografías publicados en este blog están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar. Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor. En ese caso, te agradecería me lo comuniques por correo-e. No deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro. © Arte en Madrid

Intoduce tu dirección de correo-e para seguir este blog y recibir notificación de nuevas entradas

Estadísticas del blog

  • 1,292,091 Visitas totales
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 600 seguidores