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Otra de las excelentes exposiciones inauguradas la semana pasada en Madrid es la dedicada a Cristina Iglesias en el Museo Reina Sofía.

Hace mucho tiempo que hablamos aquí de esta artista, así que parece un buen momento para recuperar los artículos publicados: en abril de 2009 conocimos La escultura de Cristina Iglesias en Madrid. Recordábamos su exposición en 1998 en el Palacio de Velázquez donde por primera vez algunos pudimos admirar sus espléndidas esculturas, su Premio Nacional de Artes Plásticas al año siguiente. Y sus obras, sobre todo la majestuosa Puerta de la Ampliación del Museo del Prado. Poco después mostrábamos su presencia en la Colección Permanente del Museo Reina Sofía, tratando de ver a Cristina Iglesias, más cerca.

Estos días se están publicando muchas noticias, reportajes y entrevistas a la artista, muy interesantes, poco podemos añadir aquí. Solo recomendar la visita a su primera gran retrospectiva: es sencillamente espectacular.

Desde el inicio, tras pasar bajo el enorme Techo suspendido inclinado (1997), se percibe que nos adentramos en un territorio personal, fascinante, en el que cada uno de nosotros se podrá mover guiado por sus propias sensaciones. Son espacios, habitaciones, laberintos… que la escultora nos ofrece para que nos impliquemos libremente.

El edificio Sabatini actúa como el mejor aliado de la artista. Las ventanas de la primera planta que se asoman al Jardín dejan pasar la luz que se convierte en uno de los elementos fundamentales del magnífico montaje.

Sin título (1989)

Sin título (1989)

Es curioso observar las reacciones de los visitantes. Algunas personas miran los resquicios, se asoman por los rincones…

Habitación de alabastro (1993)

Habitación de alabastro (1993)

Otras no se deciden a entrar en sus habitaciones vegetales y descubrir dónde y cómo terminan, dudan y se dan la vuelta. A la mayoría sin embargo nos puede la curiosidad y el deseo de experimentar.

Habitación vegetal III (2005)

Habitación vegetal III (2005)

Como ya comentamos, las creaciones de Cristina Iglesias tienen mucho que ver con la arquitectura, con el espacio, más que con la forma o el volumen. Ella misma ha dicho que no da mensajes, crea lugares. Quizá por eso sus esculturas, como sus Celosías, tienen algo que invita a involucrarse, sugieren, animan a imaginar, también son algo misteriosas.

Impresiones de África II (2002)

Impresiones de África II (2002)

Hay que deambular, perderse bajo sus Corredores suspendidos de hierro dulce.

Corredor Suspendido (2006)

Corredor Suspendido (2006)

Otro elemento, que ha introducido últimamente, es el agua y su sonido. Asombra contemplar y escuchar sus Pozos, como ese inquietante Hacia el fondo en el que un mecanismo hidráulico mueve el agua sobre las hojas de madera, hierro, resina y polvo de bronce.

Hacia el fondo (2009)

Hacia el fondo (2009)

Cristina Iglesias. Metonimia. Una exposición para recorrer sin prisa y disfrutar.

Por Mercedes Gómez

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Museo Reina Sofía

Edificio Sabatini, Planta 1
Hasta 13 de mayo de 2013

María Blanchard fue una de las grandes pintoras del siglo XX, una de las protagonistas de la vanguardia en los comienzos del siglo. Sin embargo su arte, por distintas razones, y su vida, llena de interrogantes, no son tan conocidos como sin duda merecen.

Museo Reina Sofía

Museo Reina Sofía

Mucho se ha escrito sobre su aspecto físico y el sufrimiento que le ocasionaba. Había nacido jorobada. Durante largo tiempo se dijo que la causa había sido una caída de su madre embarazada, pero la realidad es que nació con una doble desviación de columna y otros problemas debido a un defecto genético, cuenta Gloria Crespo, que ha estudiado la vida y la obra de la artista y ha realizado el documental 26, Rue du Départ – Érase una vez en París.

No solo era su aspecto, bajita y contrahecha, sino que durante toda su vida esa malformación provocó muchos problemas de salud y fuertes dolores. Dormía en un sillón, recostada siempre hacia el mismo lado. Mucha fortaleza debía ser necesaria para vivir así.

Sus biógrafos han relacionado siempre esta desgracia con su pintura, felizmente hoy día se ha comenzado a desligar ambos aspectos dando a su arte la importancia que merece, y a valorar la valentía que siempre tuvo como artista y como mujer que supo adaptarse a los tiempos y a las dificultades.

María Gutiérrez Blanchard nació en 1881 en Santander. Animada por su padre, que también pintaba, en 1903 con veintidós años María se trasladó a Madrid para estudiar y formarse como pintora.

María Blanchard en 1909

María Blanchard en 1909

En 1909 obtuvo una beca gracias a la cual fue a París. Tal vez la vida entre la gente “corriente”, en Santander, en Madrid y en Salamanca donde dio clases de pintura, era demasiado dura, siempre objeto de burlas y rechazo. En París, entre los artistas, encontró la libertad y se sintió apreciada.

En 1912 se instaló en Montparnasse, en 26 rue de Départ, donde compartió piso y estudio con Diego Rivera y entabló contacto con Juan Gris.

María sufrió mucho por su deformidad pero debía tener una personalidad fuerte. Fue aceptada con cariño y estima en el grupo de artistas, la mayoría hombres, que protagonizaron la época más vanguardista. Todos hablaron muy bien de ella, no solo de su arte sino su bondad, generosidad, incluso de la belleza de su rostro, sus manos, su pelo… y la admiraron. Llegaron a ser muy importantes en su vida sus grandes amigos los pintores Rivera, Gris y André Lhote.

"Paisaje", 1912

“Paisaje”, 1912

Después de experimentar con el Fauvismo y otros estilos se convirtió en una de las mejores y más puras representantes del Cubismo.

Diego Rivera y María Blanchard (que al parecer también compartieron estudio en la madrileña calle de Goya) fueron dos de los pintores que participaron en la exposición organizada en 1915 por Ramón Gómez de La Serna, Los pintores íntegros.

El periódico La Esfera recogió el acontecimiento en un artículo firmado por S.A., irónico y cruel contra Ramón, los artistas y contra el Cubismo en general. La muestra resultó escandalosa para el Madrid de comienzos del siglo XX. De la Srta. Gutiérrez (así se refería a María Blanchard el autor del artículo) decía que “cuando quiere dibujar dibuja admirablemente, según puede apreciarse en su repugnante cuadro titulado Madrid”. En la revista Mundo Gráfico José Francés aplicaba el mismo calificativo al desnudo pintado por María Blanchard. Aquella pintura, en algún lugar llamada Venus de Madrid, hoy día está desaparecida.

La Esfera junto al texto publicaba una foto en la que a la izquierda se puede apreciar con dificultad otra de las obras de María expuesta en aquella memorable muestra, otro desnudo femenino, Nu o Eva, actualmente conservada en el Museo Nacional de Arte Moderno de París.

expo pintores integros

La Esfera, 8 marzo 1915

En 1916 se fue definitivamente a París, a pesar de que la guerra mundial continuaba. La vida no debía ser fácil en esas circunstancias, pero allí permaneció María. Ya nunca volvió a vivir en España.

"Naturaleza muerta con relieve", 1916

“Naturaleza muerta con relieve”, 1916

"Bodegón con caja de cerillas", 1918

“Bodegón con caja de cerillas”, 1918

Así como Juan Gris continuó investigando las posibilidades del Cubismo, en los años 20 María Blanchard volvió a la figuración, en lo que se llamó el retorno al orden. Ella tomó el camino del realismo mágico, alejándose de Gris, pictórica y personalmente.

Maternidad (1922) junto a  Madre y niño - maternidad (1926)

Maternidad (1922) junto a Madre y niño – Maternidad (1926)

A pesar de todo cuando en 1927 su gran amigo murió se sintió muy afectada y sufrió una gran crisis espiritual y, podemos imaginar, vital. Pero continuó pintando.

"Bodegón", 1930.

“Bodegón”, 1930.

Murió en París el día 5 de abril de 1932, recién cumplidos los 51 años. Una breve nota en los periódicos franceses comunicó el “fallecimiento de una pintora española, María Blanchard, después de larga y penosa enfermedad”.

Dos días después en España Luz. Diario de la República recogió la noticia. El escritor Corpus Barga le dedicó un bonito artículo en el que hablaba de cómo la artista que era un duendecillo en su estudio de Montparnasse había sido tragada por el silencio y pedía a las mujeres españolas que salvaran su memoria. La visión del arte en 1932 ya no era la de 1915, por suerte.

La Unión Republicana Femenina recogió la llamada y el día 1 de junio de 1932 se celebró un homenaje. A las siete de la tarde en el Ateneo de Madrid, junto a Clara Campoamor, se reunieron un grupo de artistas y escritores. Ramón Gómez de la Serna que tanto la había apoyado, Concha Espina que era famila suya, y Federico García Lorca que leyó su Elegía a María Blanchard.

Luego la artista cayó en el olvido, con escasas excepciones. En 1962 una galería madrileña le dedicó una exposición. En 1981, centenario de su nacimiento, fue objeto de un homenaje y otra muestra. Y poco más.

Por fin el año pasado 2012, a los 80 años de su muerte, en varios lugares se ha recordado su figura (Museo de Arte Moderno de Santander, Fundación Botín, estreno del mencionado documental en Matadero Madrid). Además, podemos admirar algunas de sus obras en la planta 5ª del Espacio Telefónica en la Gran Vía acompañando a su admirado Juan Gris.

Finalmente en las salas de la 3ª planta del Museo Reina Sofía, una vez más marco perfecto para una exposición, se nos ofrece una gran retrospectiva dedicada a esta gran artista a la cual pertenecen los cuadros de las fotos anteriores.

sala reina sofia

Hasta el próximo 25 de febrero podemos visitar la muestra que “quiere reivindicar a esta artista española que vivió la pintura con todas sus incertidumbres y convicciones y que llegaría a ser una de las grandes figuras de la vanguardia.”

Además de una magnífica selección de su pintura, el museo ha reunido las imágenes que existen de la artista, fotos, dibujos y alguna caricatura.

fotografias y dibujos de maria

Toda una vida, corta pero intensa, dolorosa y creativa, bajo el cristal de una vitrina.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

El Heraldo de Madrid, 8 marzo 1915
Mundo Gráfico, 17 marzo 1915
Luz, 7 abril 1932
Luz, 31 mayo 1932
Hoja del Lunes de Madrid, 5 enero 1981
El País, 31 enero 2012. Un documental rescata la figura cubista de María Blanchard.
El País, 5 nov. 2012 Gloria Crespo. Contra el olvido de María Blanchard.

Museo Reina Sofía
Exposición María Blanchard – hasta el 25 de febrero de 2013
Edificio Sabatini, Planta 3

El edificio Ampliación del Museo Reina Sofía fue inaugurado a finales del año 2005. Es obra de Jean Nouvel, quien a finales de 1999 ganó el concurso internacional al que se habían presentado los arquitectos más renombrados, ofreciendo un logrado y bello contraste entre lo antiguo, el Edificio Sabatini del siglo XVIII, antiguo Hospital General que alberga el museo desde 1990, y lo moderno, este Edificio Nouvel del siglo XXI. Son distintos, pero son lo que parecen: hechos el uno para el otro.

El nuevo, levantado a espaldas del antiguo hospital sobre el solar junto a la fachada suroeste, entre las calles de Hospital, Argumosa y Ronda de Atocha, consta de tres elementos : el Auditorio, la Biblioteca y la sala de Exposiciones Temporales, que unidos al edificio primitivo se ordenan alrededor de un patio, en cierto modo un patio de manzana concebido casi como una plaza, un lugar de encuentro y estancia.

ampliacion

Una de las singularidades de esta construcción vanguardista fue el empleo de materiales innovadores. Dos cajas de acero laminado y cristal contienen la Biblioteca y las salas de Exposiciones Temporales, y entre ambos elementos transparentes, se ubica el Auditorio revestido de fibra de vidrio y poliéster (composite) en color rojo a modo de gran bola brillante y opaca. Las lamas de protección de las fachadas son de aluminio extruído, y sin duda, el elemento más poderoso es la gran cubierta de zinc, rojiza como los tejados madrileños, que sobresale en voladizo sobre todos los volúmenes.

cubierta

La entrada tiene lugar por la Ronda de Atocha, esquina a la plaza del Emperador Carlos V (Atocha para la mayoría de los madrileños). Por ella accedemos a la Plaza con lucernarios o aberturas que según la hora o el clima producen efectos distintos sobre nosotros. En ella se instaló la obra del artista norteamericano Roy LichtensteinBrushstroke, Pincelada o brochazo, escultura monumental que hace referencia al oficio y al arte de la pintura.

plaza

Dos ascensores transparentes llevan a la Terraza, desde la cual surgen infinidad de puntos de vista nuevos y sorprendentes. Ir descubriéndolos es un juego.

Las vistas desde la Terraza del Edificio Nouvel no son desde luego las más espectaculares de Madrid, entre otras cosas porque su altura no es mucha, pero sí tienen un gran encanto. Quizá lo importante no es tanto lo que vemos sino cómo lo vemos, qué nos sugieren los edificios reales y los reflejados, la luz del día y los rayos del sol que se cuelan entre las pasarelas. En los cristales y en la gran cubierta se refleja no solo el exterior, las calles próximas, sino el interior, la plaza, la terraza, nosotros mismos…

reflejos

Con atención y cuidado, como nos ruegan los letreros en los paneles de vidrio, por motivos de seguridad, pero también por curiosidad, nuestras miradas juegan, buscando elementos reconocibles entre las estructuras de acero y cristal. Asomándonos a la Ronda de Atocha, a la izquierda contemplamos la Estación. Tras ella, el Observatorio Astronómico, el Panteón de Hombres Ilustres…

dos edificios

A la derecha, el perfil del sur de la capital. En lugar preferente se ha instalado la obra de Antoni Miralda Tri-Uni-Corn (1981), realizada en vidrio y maíz sobre una base de madera.

miralda

Al otro lado, sobre la calle del Hospital, vemos a la izquierda el lateral de un edificio neomudéjar de finales del siglo XIX, con su entrada en la calle de Argumosa, a continuación una corrala de principios del XX, con la ropa tendida. Al fondo, el perfil del Madrid más antiguo, con las cúpulas de varias iglesias, que (otra vez jugamos) tratamos de identificar.

corrala y cupulas

Tras los tejados de las casas cercanas también se vislumbran otras construcciones más modernas, como el Círculo de Bellas Artes. Poco a poco desde la terraza asistimos a la evolución de la arquitectura madrileña, vamos imaginando cómo la línea del cielo de Madrid debió ir cambiando desde el siglo XVIII hasta hoy. Todo un espectáculo.

La visita a la Plaza y a la Terraza es gratuita.

por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

E. Domínguez Uceta. La tercera piel del Reina Sofía. Revista Descubrir el Arte, nº 64, junio 2004.

Tengo el placer de reflejar una noticia que desde anoche recogen todos los periódicos y medios culturales, y que personalmente me ha producido una gran alegría: nuestra querida amiga Elena Asins ha obtenido el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Se trata de un prestigioso premio, otorgado a aquellas personas que con su obra sin duda han contribuido a enriquecer el patrimonio cultural español. Grandes artistas lo han recibido desde su creación en 1980.

Elena nos visita con frecuencia y nos deja sus siempre interesantes recuerdos y reflexiones, también hemos hablado aquí varias veces de su arte singular y su aportación al arte conceptual en España, de forma que hoy únicamente deseo felicitarla por este merecido premio.

El jurado ha valorado “la coherencia de su trayectoria y la vitalidad, complejidad y variedad de un trabajo vinculado con la tradición constructiva de la vanguardia”.

Elena Asins, en el Museo Reina Sofía.

Aprovecho para recordar que aún, hasta el próximo día 31, podemos visitar su gran exposición retrospectiva “Fragmentos de la Memoria” en el Museo Reina Sofía.

Mi más sincera enhorabuena, Elena, y un fuerte abrazo,

Mercedes

Tengo el placer de contaros que el Museo Reina Sofía acaba de inaugurar la gran exposición retrospectiva dedicada a Elena Asins, importante artista de la vanguardia española del siglo XX, en la que podemos contemplar una gran selección de sus obras desde sus comienzos en los años 60 hasta la actualidad. Como ella misma afirma, se exponen fragmentos de su memoria, retazos de los signos que ha ido trazando a través de su vida. Añade que las obras de esta exposición deben ser entendidas como una “cierta apertura a la ciencia de los números”.

A Elena Asins, buena amiga de este blog, ya la conocéis. Dice que nunca ha tenido la intención de ser una artista al uso, ni escultora, ni pintora, ni escritora… pero yo creo que Elena es una artista total, todo lo vive y lo piensa desde una visión -su visión-, del Arte, que tanto ama. Construye obras, signos, producto de sus cálculos matemáticos, sus algoritmos, cálculos imposibles para la mayoría de nosotros.

Su gran formación en el área de las matemáticas y la semiótica –junto a Noam Chomsky nada más y nada menos- le ha llevado a investigar e innovar en todas las facetas del arte asistido por ordenador en diferentes formas, dibujo, escultura, video, instalaciones… Todo ello representado en esta espléndida muestra del Museo Reina Sofía, comisariada por el propio director del Museo, Manuel Borja-Villel.

Mi primera impresión es que la obra de Elena Asins no podía tener un escenario mejor, las blancas y a veces un poco misteriosas salas del Reina Sofía. La muestra se halla instalada en la sala 305 de la tercera planta del Edificio Sabatini. Tras recorrer la galería del Claustro, y contemplar una vez más el jardín del antiguo hospital, comienza la visita.

Nos recibe una obra realizada con hilo y madera, luego los papeles plegados sobre cartulinas… estamos en 1968.

Desde siempre, Elena ha investigado, conceptos, soportes, materiales… y ha buscado… Luego llegaron las estructuras ópticas y las geometrías. Y, como ya contamos hace unos meses -cuando recibió el premio Una Vida DEARTE-, trabajó junto a otros artistas en el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, grupo al que llegó en 1970 gracias a su amigo Eusebio Sempere, pioneros en el arte creado mediante ordenador.

La exposición va mostrando de forma exquisita la gran obra de Elena Asins. Impresionante la sala dedicada íntegramente a su Paradigme for Scale. Otra de las obras más atrayentes es un vídeo, canons 22, donde sus figuras cobran vida, las ves moverse, crecer, y “buscar su lugar”.

Y parece que lo encuentran, alcanzando las tres dimensiones, en las bellas esculturas, como sus menhires y dólmenes, trabajo que desarrolla desde los años 90.

La visita termina en un sorprendente Agujero negro.

Como en toda la actividad artística de Elena Asins, se trata de un concepto, una idea, que la autora expresa en esta instalación. Lo que ocurre es que una vez la “idea” se encuentra en un museo, todo pasa a depender del visitante, del público.

Ves la entrada a otra sala, y tras ella solo oscuridad. ¿Qué hacer?, nada explica lo que hay detrás, solo un cartel, “Agujero negro”. Es una habitación sin luz.

Entro, pero no más de un metro, está oscuro y no veo nada, paredes negras, suelo negro apenas una superficie a la que me agarro, me quedo quieta buscando seguridad e intentando descubrir qué hay ahí.

Tres o cuatro personas han entrado antes que yo y veo que llegan “de alguna parte”, y salen. Al poco rato sale un chico y le pregunto qué tal, que me da miedo meterme en la oscuridad, y me dice “pues es muy interesante…”, y su explicación tan positiva pienso que a Elena le hubiera encantado escucharla.

Es verdad, es una experiencia interesante. Al principio solo te guía el tacto, la mano sobre la pared alfombrada y suave te lleva hasta el fondo, pero poco a poco empiezas a ver, aunque es raro, ves la habitación negra en la que te encuentras. Es como todo, depende de tu carácter, estado de ánimo, compañía… cada persona puede vivirlo distinto,… como la vida misma.

Y es que Elena es capaz de relacionar las matemáticas con la filosofía, y con la vida.

Vamos desde el delicado hilo blanco del comienzo hasta el agujero negro del final. En todo el trayecto apenas hay color, solo pequeños detalles, nos movemos en la gama de los grises, del blanco al negro, pero del agujero salimos porque hay una luz que nos devuelve al orden. Sobre todo si hay gente a nuestro alrededor, al menos así lo viví yo.

Gracias, Elena, mi más cariñosa y sincera enhorabuena. Te deseo todo el éxito del mundo, y lo tendrás, porque la exposición es extraordinaria.

Mercedes

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Elena Asins. Fragmentos de la memoria.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Edificio Sabatini, Planta 3
15 de junio – 31 de octubre de 2011

Entre los próximos días 16 y 20 de febrero, Madrid se convierte en un gran escenario para el arte contemporáneo.

A la par que ARCO, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo más importante que se celebra en Madrid desde hace 30 años, hay otras ferias, muy sugerentes, que invitan a dedicar unos días al arte y disfrutar.

Como aperitivo, y hasta el día 27, ya se puede visitar la feria FLECHA, en el Centro Comercial Arturo Soria Plaza.

Art Madrid 2011, celebra su 6ª edición del 16 al 20 de febrero, en el pabellón de Cristal de la Casa de Campo.

En el centro de Madrid, en un bonito edificio de la calle Velázquez 29, tendremos ocasión de visitar JUSTMAD 2, del 17 al 20, segunda edición de la feria dedicada al arte contemporáneo emergente y al diseño más experimental.

Por su parte, la Feria DEARTE Contemporáneo cumple diez años y cambia su nombre por el de Madrid DEARTE, Feria de Arte Contemporáneo que se mostrará como en años anteriores, en el Palacio de Congresos del Paseo de la Castellana de Madrid, del 18 al 20 de febrero de 2011.

Esta feria nos trae además una buenísima noticia. El día de su inauguración, don Javier Rojo, presidente del Senado, entregará dos premios honoríficos a dos artistas que además contarán con un stand en la feria. A Toni Font, el premio Un Futuro DEARTE, joven representante de las corrientes artísticas más actuales.

Y a Elena Asins, el premio Una Vida DEARTE, por su larga trayectoria en la vanguardia.

Como algunos de vosotros recordaréis, Elena es hija, nieta y bisnieta de grandes artistas, los Asins, de los que hemos hablado en este blog ya varias veces, y la conocéis porque tenemos la suerte de contar de vez en cuando con ella en esta tertulia.

Elena Asins es una artista conceptual, escultora, conferenciante, escritora… que goza de un gran prestigio nacional e internacional.

canons22 (malecón de Zarautz, 1997)

Fue, junto a una serie de artistas en el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, grupo al que llegó en 1970 gracias a su amigo Eusebio Sempere, pionera en el uso del ordenador para la creación artística, medio que continúa investigando.

Su obra ya está incluida en la Colección Permanente del Museo Reina Sofía, pero además la próxima temporada este importante museo le dedicará una exposición temporal, del 14 de junio al 12 de octubre de 2011, comisariada por el propio director, Manuel Borja-Villel.

Mientras llega ese momento, podremos conocer su trabajo en los dos stands en que estos días va a ser la protagonista, uno en ARCO y otro en Madrid DEARTE, y felicitarla por el merecido premio que va a recibir.

¡Enhorabuena, Elena!

Mercedes

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Entrega de los Premios DeArte: Acto inaugural, 18 de febrero de 2011,
a las 19,00h.
Madrid DEARTE

Palacio de Congresos de Madrid del Paseo de la Castellana
Del 18 al 20 de febrero de 2011

Además de las dos obras al aire libre de la escultora Cristina Iglesias en Madrid, que ya tuvimos ocasión de conocer -la Puerta de la Ampliación del Museo del Prado, y la Celosía en los jardines del antiguo Palacio del Marqués de Salamanca en el Paseo de Recoletos, que hay que contemplar desde lejos-, hay al menos una más, que se encuentra en la Colección Permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

La obra expuesta es otra celosía, Sin título (Celosía III), construida por la artista en 1998 con madera, resina y polvo de cobre.

La podemos contemplar en la sala 001, planta 0, junto a la Plaza Nouvel, en la entrada al nuevo edificio.

Y no solo eso, nos podemos acercar, entrar en ella, recorrerla, observar el exterior, imaginar… quizá como hizo la propia escultora, y así comprenderla mejor. Aunque también podemos abandonarnos a nuestra propia experiencia, seguro que a cada uno de nosotros nos sugiere algo distinto o nos lleva a pensar en algo que seguramente no tendrá nada que ver con la propia escultura. Probad.

La sala forma parte de la Colección “reescrita” recientemente. El museo ha reorganizado sus fondos más de acuerdo a los conceptos que a la pura cronología. Las vanguardias históricas, el triunfo y el fracaso de la modernidad, el cambio en las décadas de los 60 y 70, y la contemporaneidad son los temas en torno a los cuales se han ordenado las obras.

Cristina Iglesias pertenece a la última, la contemporaneidad y sus distintas manifestaciones, en este caso la escultura del arte español actual.

En Cristina Iglesias, la escultura se vuelve arquitectura, definiendo un espacio interior y otro exterior, permeables visualmente por la celosía. Una arquitectura abierta al tránsito real del espectador.”

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

artedemadrid@gmail.com
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