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En 1931, con la llegada de Indalecio Prieto al Ministerio de Obras Públicas, bajo la Presidencia de Manuel Azaña, se proyectaron diversas obras arquitectónicas y urbanísticas de importancia con el fin de modernizar Madrid. Una de ellas fue la Ordenación para la Prolongación de La Castellana y la construcción de los edificios hoy conocidos como Nuevos Ministerios en el lugar donde entonces se encontraba el Hipódromo.

En el plan se incluía la mejora de la red ferroviaria y la creación de nuevas líneas. Se intentaba entre todos los implicados -Ministerio, Ayuntamiento, Compañías Ferroviarias…- solucionar el problema que suponía la discontinuidad de las líneas que llegaban o partían de Madrid y hacer posible su enlace, siguiendo el eje sur-norte, desde Atocha hasta Chamartín. Era el Plan de Enlaces Ferroviarios.

El arquitecto Secundino Zuazo, junto con el alemán Hermann Jansen, propuso un trazado viario bajo el cual se construiría el enlace ferroviario subterráneo, además del proyecto del edificio ministerial. Se solicitó el derribo del Hipódromo, y se iniciaron las obras de la nueva estación que formaría parte del nuevo eje ferroviario.

Derribado el Hipódromo, el gran solar resultante fue destinado a la construcción de tres edificios que albergarían los Ministerios de Gobernación, Obras Públicas y Agricultura.

El 14 de abril de 1933 se inauguró el primer tramo de la prolongación y se puso la primera piedra de los nuevos edificios que mediante una gran arquería junto al Paseo de la Castellana se ordenarían en torno a una gran plaza pública.

Perspectiva Arquería Pº Castellana (Zuazo, dic. 1933) (BNE)

Ambos elementos, los arcos en superficie y las grandes bóvedas de los túneles, diseñadas por el ingeniero Eduardo Torroja, se fueron construyendo a la par.

Plano general del conjunto y del trazado ferroviario del enlace y la estación (Zuazo, nov.1933) (BNE)

Bajo la gran plaza del edificio ministerial se ubicó la estación central del enlace subterráneo que, aprobado finalmente según las directrices de Zuazo y Jansen, enlazaba la estación a construir en terrenos de Chamartín con la de Mediodía en Atocha.

En septiembre de 1933, con el cese de Azaña como Presidente del Gobierno, terminó la etapa de Indalecio Prieto. En los años siguientes el proyecto sufrió numerosos cambios.

Y llegó la guerra. Zuazo se refugió en París y siguió trabajando en el proyecto con la idea de continuar cuando pudiera volver a España… pero finalizada la guerra, a su vuelta fue marginado y apartado de este proyecto y de casi todos. Había trabajado para la República.

Las obras se retomaron bajo el mando de otros arquitectos, y aunque el proyecto sufrió bastantes modificaciones, más acordes con el nuevo régimen, en los años 40 se terminó el edificio. Las estaciones de Nuevos Ministerios y de Chamartín no serían inauguradas hasta 1967.

Junto a los túneles del tren que discurrían bajo la plaza en el interior del complejo ministerial, justo bajo la arquería, había otro túnel menor con una vía de servicio, que se aprecia dibujado en los planos de Zuazo.

Sección de la estación de los Ministerios. Enlace ferroviario sección transversal. (Zuazo, julio 1934) (BNE)

Por algún motivo la vía fue clausurada, y un tramo quedó allí debajo, encerrado y sin uso.  No es fácil encontrar datos sobre la historia de esta construcción, un poco misteriosa, hay que recurrir a los recuerdos de las personas mayores. Al parecer, en alguna época, entre la República y el nuevo Régimen, fue utilizada como búnker.

Arquería Nuevos Ministerios. 12 febrero 2012

En 1982 una parte de la Arquería, la situada más al norte, fue acristalada y convertida en Sala de Exposiciones dedicada a temas de Arquitectura y Urbanismo.

Debajo permanecía el tramo del antiguo túnel sin uso hasta que en 2003 fue integrado en la Sala de Exposiciones conservando su espectacular bóveda de hormigón.

Una abertura en el muro hacia la mitad del tramo permite comprobar el grosor original, de más de un metro.

Al final de la larga Sala, tras unas puertas acristaladas, el antiguo túnel desaparece, para dejar paso a la nueva Estación de Cercanías de Nuevos Ministerios.

Sala La Arqueria. A continuación, entrada a la Estación de Cercanías.

Esta Estación, según la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid, es la estación subterránea abovedada más grande del mundo, con sus dos cañones gemelos de 320 m de longitud por 20 m de luz.

En el año 2001 estos cañones ideados por Torroja fueron seccionados para la instalación de la nueva Estación de Nuevos Ministerios, pero en su inicio, junto a los restos del antiguo túnel de servicio, se conservan dos magníficos arcos de la construcción original.

Estación de Cercanías Nuevos Ministerios

Por Mercedes Gómez

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Actualmente en la Sala La Arquería, Paseo de la Castellana 67,  hay una exposición muy interesante:

Arquitectura española (1975-2010) + 35 años construyendo democracia.

Un recorrido por la arquitectura realizada en España desde 1975 hasta 2010. La muestra recoge más de 200 proyectos, de los que se exponen sesenta maquetas.

Hasta el próximo 7 de mayo.

NOTA: muchas gracias a la persona que atiende en la recepción de la Sala de Exposiciones, interesada como yo en la historia de este túnel, que me contó cosas muy interesantes y me ayudó a desentrañar el “misterio”.

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Bibliografía:

Catálogo exposición “Zuazo, arquitecto del Madrid de la Segunda República“. BNE, Madrid 2006.

Hoy la entrada la firma Fernando, quien vuelve para contarnos la historia de la creación del Museo de Escultura al Aire Libre en el Paseo de la Castellana, bajo el Paso Elevado que une el Paseo de Eduardo de Dato y la Calle de Juan Bravo, mostrarnos las espléndidas obras que alberga y animarnos a recorrerlo con calma.

Mercedes
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Desde sus orígenes los barrios de Chamberí y Salamanca estuvieron separados por el arroyo de la Fuente Castellana, y cuando éste fue cubierto para formar el Paseo del mismo el nombre, la corriente de agua se convirtió en corriente de vehículos puesto que es una de las arterias de la Villa con mayor tránsito. Era patente la necesidad de hacer un paso elevado para facilitar la comunicación entre ambos barrios.

El puente se inauguró el año 1970 y ya por entonces dos de los ingenieros autores de la obra, José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón, y Eusebio Sempere, amigos, maduran la idea de montar un museo debajo. En un principio los gobernantes aceptan la idea sin objeciones puesto que las esculturas serían donación gratuita de los autores o de sus familiares, gracias a la amistad que les unía a todos ellos con Sempere.

El museo se abrió al público en 1972 si bien la inauguración oficial no tendría lugar hasta siete años después, cuando quedó instalada la obra de Chillida, la Sirena Varada, que en un principio se llamó Lugar de encuentro. Había sido especialmente concebida para ser colocada suspendida de los pilares del puente pero como el escultor no era adicto al régimen, como se decía entonces, las autoridades se opusieron a su instalación aduciendo motivos de seguridad ya que la obra, la primera de hormigón armado del artista, tiene un peso de 6.150 kgs. Entre las muchas interpretaciones formuladas respecto a la escultura figura la de que Chillida colocó la obra en suspensión como alusión a la situación política y su negativa a estar sujeto a cualquier imposición.

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La Sirena Varada

La Sirena Varada fue retirada del Museo en abril de 1973 y comenzó un penoso peregrinaje, hasta 1978 en que el alcalde en funciones José Luis Álvarez accedió a que fuera instalada en el lugar central del Museo, el que tenía reservado desde un principio. La colocación se llevó a cabo el día 2 de septiembre del citado año. Los ingenieros constructores de la obra y los del Ayuntamiento también dieron su conformidad tras realizar los pertinentes estudios aunque es razonable pensar que los primeros, autores del proyecto, ya tendrían estudiados las tensiones y pesos que podía soportar el puente.

El Museo además de mostrarnos las 17 obras que guarda de distintas tendencias del movimiento abstracto de dos generaciones de artistas de la vanguardia española, nos ofrece el encanto de que puede ser visitado durante las 24 horas de los 365 días del año. Por la noche, una notable iluminación permite contemplar las esculturas con todo detalle.

El espacio que ocupa el Museo entre el Paseo de la Castellana y la calle Serrano presenta un gran desnivel, por lo que está estructurado en tres niveles muy bien estudiados, de manera que no resulta fatigoso el recorrido para el visitante. La primera plataforma, la más próxima a Serrano está situada en parte sobre lo que fue la calle Martínez de la Rosa, conocida popularmente como la calle “S” por su configuración, circunstancia que permite pensar que inspirara a Sempere a utilizar este motivo en el mobiliario instalado entre las esculturas, como los asientos colocados alrededor del estanque. El papel de Sempere en la creación del Museo ha sido importantísimo, pues además de ser el creador de las barandillas cinéticas del paso elevado es el diseñador de la cascada, del mobiliario urbano, y gestor de la donación gratuita de las obras por sus autores, como hemos dicho anteriormente.

Primer Nivel:

Martín Chirino. “Mediterránea” (1972)

Francisco Sobrino. “Estructura permutacional” (1972)

José Mª Subirachs. “Al otro lado del muro” (1972)

Rafael Leoz. “Estructuración hiperpoliédrica del espacio” (1971)

Eusebio Sempere. “Móvil” (1972)

Andreu Alfaro. “Un món per a infants” (1971)

Marcel Martí. “Proalí” (1984)

Manuel Rivera. “Tríptico” (1972)

Amadeo Gabino. “Estela de Venus” (1973)

Gustavo Torner.”Plaza-escultura” (1972). (Terraza mirador)

Segundo Nivel:

Gerardo Rueda. Volumen-Relieve-Arquitectura (1972)

Pablo Palazuelo. “Proyecto para un monumento IV B” (1978)

Joan Miró. “Mère Ubu” (1975

Tercer Nivel:

Eduardo Chillida. “Lugar de encuentros III ó la Sirena Varada” (1972)

Alberto Sánchez. “Toros Ibéricos” (1958-60)

Julio González. “La petite faucille u Homenaje a la hoz y el martillo” (1937)

En el “lado Chamberí”, la parte del puente bajo Eduardo Dato, hay una sola escultura, la de Pablo Serrano, Unidades-Yunta, que puede pensarse que está inexplicablemente sola, pero para la propia escultura no hay tal por que sabe que muy cerca en el jardín del edificio de la Mutua Madrileña, Castellana 33, se encuentra la estatua auténtica del Fénix, clásica y emblemática, aquella que durante muchos años ocupó la altura más importante de Madrid, la cúpula del edificio de la Unión y el Fénix Español, hoy Metrópolis, en la esquina de Alcalá con Gran Vía.

Pablo Serrano. “Unidades-Yunta” (1972).

El Fénix

Como es natural por su emplazamiento el Museo ha tenido épocas muy desafortunadas, se podría hacer un catálogo de las tropelías sufridas, desde agresiones a las esculturas, urinario de los juerguistas nocturnos de la zona y dormitorio de indigentes, hasta espacio de juego de los mocitos patinadores que tomaban impulso en la Sirena Varada. Pero todo esto afortunadamente fue subsanado en gran medida, desde que el Ayuntamiento instaló cámaras de vigilancia que funcionan durante las veinticuatro horas del día para evitar que se cometan gamberradas.

A este Museo podemos considerarlo el gran ignorado puesto que no figura en buen número de guías de la ciudad, y en las que consta se limitan a dar escuetamente la dirección sin resaltar la importante y valiosa colección de esculturas de artistas españoles de fama universal que alberga.

Texto por : Fernando Gómez

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Bibliografía:

RIVAS, Mª José – SALAS, Eduardo. Guía del Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana. Ayuntamiento de Madrid. Madrid 1995.

Eusebio Sempere es, como Eduardo Chillida, uno de los artistas españoles más importantes del siglo XX, presente en el Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana, y, en su caso, uno de los creadores e impulsores.

Cuando decidí escribir sobre este escultor y su obra en Madrid desconocía absolutamente todo sobre la persona. Buscando información leí algunas pinceladas sobre su vida que me han impresionado, dándome cuenta de que detrás de toda obra hay un artista, aunque parezca una obviedad no siempre somos conscientes.

Eusebio nació el 3 de abril de 1923, en Onil, Alicante. Debió ser un niño especial, decía que quería ser pintor, no de casas sino “de cuadros” a pesar de que muy pequeño perdió la visión de un ojo. Y fue un adulto especial, quizá por varias circunstancias que marcaron su vida, como la enfermedad que llegó muy pronto, pero sobre todo por su gran creatividad y talento. También, leyendo la prensa de la época, da la impresión que debió ser una persona sociable y emprendedora, que entabló buenas relaciones con sus compañeros artistas y otros profesionales.

Autorretrato. 1941. Carboncillo sobre papel. (www.eusebio-sempere.com)

En sus comienzos, como tantos otros artistas, pintó paisajes, pero le gustaba investigar y crear nuevas formas. En 1948 fue a París, gracias a una beca. Allí se relacionó con los grandes artistas de la vanguardia, abandonó la figuración, y avanzó hacia un estilo que sería clasificado como abstracción geométrica. Alguien le ha llamado “poeta de la geometría”. A Eusebio le gustaba jugar con las formas y colores, y mezclarlos con la luz, el movimiento, incluso la poesía y la música. También se le considera el introductor del arte cinético en España.

En París conoció a Abel Martín, quien se convertiría en su colaborador, amigo y compañero.

El 15 de enero de 1960 Eusebio Sempere, en compañía de Abel, volvió a España y se instaló en Madrid, donde entró en contacto con los artistas más destacados del momento y pronto se hizo un hueco entre ellos.

Unos años después intervino en el proyecto de construcción del puente que uniría el paseo de Eduardo Dato y la calle de Juan Bravo que en cierto modo podría calificarse como el Viaducto del siglo XX, una gran obra de ingeniería a cargo de José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón.

Con la construcción del Paso Elevado desapareció una calle que bajaba desde Serrano hasta la Castellana, la calle de Martínez de la Rosa, más conocida como calle de la “S” por su forma, y que estuvo jalonada por doce de los palacetes creados por el Marqués de Salamanca durante la construcción del Ensanche de Madrid, todos desaparecidos. Únicamente sobrevive uno de los diez construidos en la zona cercana a la Puerta de Alcalá, en la calle de Villanueva.

Calle de Martínez de la Rosa (Plano de I. Ibero h. 1875)

Inaugurado el 23 de septiembre de 1970, el Paso Elevado de la Castellana mide 320 metros de longitud y 16 metros de anchura. En septiembre de 1987, a la muerte del político Enrique de la Mata Gorostizaga, se dedicó el puente a su memoria poniéndole su nombre, pero todo el mundo lo conoce con el nombre de Puente de Eduardo Dato o de Juan Bravo.

Se trata de una obra de gran precisión, en cuanto a su planificación y ejecución, así como en el empleo de materiales, nuevos para la época, como el acero cortén. Los pilares de hormigón diseñados a la manera clásica, con fuste y capitel, pretendían armonizar con el entorno.

El objetivo desde el principio fue conjugar la técnica con la estética, de modo que ambos ingenieros propusieron a Sempere la creación de la barandilla, cuyos tubos de hierro exquisitamente diseñados contribuyeron a conseguir una sensación de transparencia que proporciona la elegancia y esbeltez perseguidas por sus autores.

A partir de entonces, entre los tres se propusieron la creación de un museo de escultura bajo el puente. El papel de Eusebio Sempere fue decisivo, pues gracias a su relación de amistad con los demás escultores, todos de primer orden, o sus familiares, consiguió la cesión de las obras que hoy día componen el llamado Museo Arte Público.

Además de las barandillas del puente y de la zona ajardinada, el escultor realizó otros elementos integrados en el Museo, como los dieciocho bancos de hormigón blanco, igualmente en forma de S. Aparte ser la inicial de su apellido, la forma de ambos recuerda la calle de la S quizá como homenaje a la desaparecida vía.

La obra que representa a Eusebio Sempere en el Museo es la escultura Móvil, formada por una serie de rejas cuadradas colgadas del puente realizadas con varillas de acero inoxidable que producen una serie de efectos ópticos según la posición desde la que la observamos o incluso según el movimiento ocasionado por el viento.

Móvil (1972). Acero inoxidable.

También es obra suya la Fuente-Cascada que nace bajo el puente al nivel de la calle de Serrano, formada por nueve rampas onduladas de hormigón blanco pulido, que se cruzan, por las que cae el agua hasta el estanque en forma de “T” en cuyo centro se encuentra la escultura de Martín Chirino de un rojo deslumbrante.

Además de su obra gráfica presente en galerías de arte y en el Museo Reina Sofía, en el jardín de la Fundación Juan March en la calle de Castelló, podemos contemplar otra escultura de Sempere, magnífica, titulada Órgano, y realizada con tubos de tres centímetros de diámetro en acero inoxidable sobre plataforma metálica.

Organo (1977). 270 x 400 cm.

En 1983 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Ya no podía pintar ni construir. Murió en 1985 con tan solo 62 años de edad, a causa de una terrible enfermedad que le iba paralizando. Su amigo Abel Martín le cuidó hasta el último momento. Dramáticamente, el propio Abel moriría años después, asesinado en su casa en 1993, a la misma edad que su amigo, a los 62 años. El móvil pudo ser el robo pues desaparecieron varios cuadros de gran valor de las paredes de su chalet que habían pertenecido a Sempere.

Al año siguiente, en mayo de 1994, la Galería Rayuela de Madrid dedicó una exposición a los dos artistas, y el Suplemento Cultural del Diario ABC dedicó un emotivo reportaje a la muestra y a la obra y personalidad de ambos.

Sempere fue sin duda uno de los artistas más importantes de la vanguardia española, del arte rompedor en la España de los años 50 y 60, y de la historia del arte del siglo XX en general, presente su obra en diversos museos del mundo.

Existe una página web dedicada a Eusebio Sempere, pintor, grabador y escultor, creada por su familia “como un pequeño homenaje a su figura y su obra, en favor de la difusión y permanencia de una trayectoria artística de gran valor y en muchos aspectos, insuficientemente reconocida”.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

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Fuentes:

Ángel Urrutia. “Paso elevado y Museo de Escultura en la Castellana”. Revista Villa de Madrid nº 62. Madrid 1979.

ABC Cultural (Madrid), 13 de mayo 1994.

Don Juan de Anglada construyó su Palacio en el Paseo de la Castellana en la década de los años 70 del siglo XIX, el cual dicen se convirtió en uno de los más bellos y lujosos edificios del nuevo Ensanche de Madrid. En el plano realizado hacia 1875 la zona aún aparece sin urbanizar.

Plano Gral. Ibáñez de Ibero (h.1875)

Plano Gral. Ibáñez de Ibero (h.1875)

Anglada encargó su casa al arquitecto Emilio Rodríguez Ayuso. La vivienda fue construida en el centro del gran solar que ocupaba toda la manzana entre el paseo de la Castellana y las calles de Marqués de Villamagna, Serrano y José Ortega y Gasset, rodeada de árboles y jardines.

Plano Parcelario (1940)

Plano Parcelario (1940)

Cuentan las crónicas que, tanto para el exterior como para el interior, se utilizaron los mejores materiales, el granito, la piedra de Novelda, el ladrillo y el hierro. Además del propio palacio, en las esquinas del solar se construyeron diversos pabellones o edificios auxiliares (cocheras, cuadras, casetas para los guardas, gimnasio, etc.).

Dº El Globo

Diario El Globo, 21 jul. 1880 (Biblioteca Nacional)

El Palacio de Anglada fue levantado alrededor de un gran patio cerrado, al estilo árabe que entonces estaba de moda. Su calidad era tan alta y las escayolas imitando las formas de la Alhambra de Granada tan perfectas, que impresionaba a los visitantes. En torno a él se distribuían las distintas dependencias, dormitorios, comedor, despachos, gabinetes, tocadores… Además, los mejores pintores y escultores participaron en la decoración interior. En la buhardilla se hallaban las habitaciones destinadas a la numerosa servidumbre que solían tener este tipo de personajes y que realmente necesitaba el cuidado de un palacio de tales dimensiones, y tan costoso.

Pero, antes de que terminara el siglo, Anglada se arruinó, y el Banco Hipotecario se hizo cargo del edificio.

En junio de 1895 se abrió al público para una exposición de arte que alcanzó gran notoriedad en la prensa de la época debido a las maravillas que mostraba. Posteriormente, el edificio permaneció cerrado hasta que en los comienzos del siglo XX pasó a ser propiedad del Marqués del Genal y sus sobrinos los marqueses de Larios.

La Ilustración 1895

La Ilustración Española y Americana, 8 jun. 1895 (BNE)

Como era habitual entre los aristócratas de la época, el marqués del Genal era un gran coleccionista de arte, y adquirió numerosas obras muy valiosas que adornaron los salones del palacio. Pinturas –un Goya incluido-, suntuosos tapices, una sillería Luis XIV, etc. El patio árabe se convirtió casi en un museo.

Para entonces los árboles que rodeaban el palacio se habían convertido en un bosque frondoso, quedando el palacio encerrado entre verdes praderas y árboles gigantes.

El Palacio en un principio conocido como de Anglada, luego Palacio de Larios, fue derribado en la década de los 60 del siglo XX. Cuentan los periódicos de la época que era tal la riqueza de los materiales y elementos de la construcción que algunas personas acudieron a adquirir los azulejos, columnas de mármol, espejos, etc. para llevarlos a sus residencias. Incluso el Ayuntamiento rescató algún elemento. Como recuerdo de aquella gran mansión, hoy día podemos admirar la portada de hierro de su jardín instalada en una de las entradas al Retiro, la Puerta de O’Donnell esquina Menéndez Pelayo, abierta en 1968.

Puerta O'Donnell-M.Pelayo en El Retiro

Puerta O’Donnell-Menéndez Pelayo en El Retiro

Sobre el palaciego solar se construyó un hotel de lujo. El Hotel Villa Magna fue inaugurado en 1972. Su arquitectura ciertamente no tiene nada que ver con el precioso edificio que le precedió, sin embargo se trata de uno de los hoteles más lujosos de Madrid. Tras él, los árboles que, según la prensa de la época, impedían ver la calle de Serrano fueron sustituidos por un centro comercial.

Año 2009 (www.

Año 2009 (www.bing.com)

Son escasos los restos del antiguo jardín, pero en el Catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés del Ayuntamiento de Madrid, el Jardín del Hotel Villa Magna, en el Paseo de la Castellana nº 22, obtiene un alto nivel de protección, debido a su Interés Histórico, como jardín que ha perdido su trazado total o parcialmente, pero conserva elementos que ofrecen un testimonio histórico.

Del jardín original quedan un cedro y los plátanos que probablemente formaban parte del paseo frente al palacio; del bosque que llegó a formarse, como testigos de la historia perviven los árboles frente a la fachada del Hotel, que por un momento te trasladan a tiempos pasados.

Diario ABC

Octubre 1965 (Diario ABC)

Octubre 2009

Octubre 2009

por Mercedes Gómez

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Entradas anteriores:

Jardines del Paseo de la Castellana II : El Barrio de Indo.
Jardines del Paseo de la Castellana I : el Jardín del Museo de Ciencias Naturales

Bibliografía:

Prensa citada, y
Teresa Sánchez-Fayos y Silvia Villacañas. “Los Jardines del Madrid Moderno” Ayuntamiento de Madrid. Madrid 2001.

Algunos de los antiguos Palacetes de la Castellana fueron convertidos en sedes de distintos organismos o empresas, sin embargo otros desaparecieron, cediendo su lugar a modernos edificios de oficinas que han transformado completamente el paisaje de esta zona de Madrid.

A pesar de ello, algunos de estos solares tienen un cierto interés histórico ya que conservan algunas huellas de su pasado.

Plano Ibáñez de Ibero (hacia 1875)

Plano Ibáñez de Ibero (hacia 1875)

En terrenos situados alrededor del Paseo del Cisne, actual Paseo de Eduardo Dato, se encontraba la Huerta de España cuyos orígenes son muy antiguos. Después de pertenecer a distintos propietarios a lo largo de los siglos, en el XIX estas tierras fueron compradas por el banquero vasco Miguel Sáinz de Indo, en las que construiría uno de los barrios más exquisitos, ocupado por la aristocracia, conocido como el Barrio de Indo, y levantaría su propio palacio, el Palacio de Indo, ambos se aprecian perfectamente en el plano de Ibáñez de Ibero.

El antiguo Barrio de Indo estaba formado por varios “hoteles” o palacetes construidos entre 1870 y 1877 por Agustín Ortiz de Villajos –el arquitecto, entre otras muchas obras, de la segunda Iglesia del Buen Suceso- a la izquierda del Paseo.

Los edificios de este exclusivo barrio fueron de los más lujosos de Madrid, en los que habitaron aristócratas o clases pudientes, junto a su numeroso servicio, a veces mucho más que la propia familia (porteros, criados, jardineros, institutrices, doncellas, cocineros, cocheros y jornaleros; uno de los hoteles contaba incluso con un capellán, que “atendía los servicios religiosos de la familia”).

¿Qué queda de todo esto?. La realidad es que muy poco.

Detalle. Barrio de Indo hacia 1875

Detalle Palacetes del Barrio de Indo hacia 1875

Derribados los palacetes de la barriada, en su lugar se construyó un enorme edificio de oficinas. Sus 17.000 metros cuadrados ahora acogen en régimen de alquiler a diversas empresas.

Quedan muy pocos vestigios del antiguo jardín, entonces delimitado por una cerca, actualmente abierto; del arbolado original sobreviven tres magnolios –al parecer hasta hace un tiempo eran cuatro-, algunas sóforas de grueso tronco y arbustos.

Paseo de la Castellana 35, antiguo Barrio de Indo.

Magnolios en el Paseo de la Castellana 35.

A la derecha del Paseo del Cisne, en 1866 Indo construyó su Palacio, rodeado de un maravilloso jardín paisajista.

Detalle. Palacio de Indo hacia 1875

Detalle Palacio de Indo hacia 1875

Palacio de Indo

Palacio de Indo

El interior del lujoso palacio estaba decorado por las numerosas obras de arte que habían acumulado Indo y sus descendientes; en los comienzos del siglo XX tanto el palacete como su contenido salieron a subasta pública, momento en que el duque de Montellano compró el edificio, aunque no tardaría mucho en derribarlo para construir uno nuevo.

Palacio de Montellano

Palacio de Montellano (Revista Madrid Científico 1903, BNE)

El Palacete de Montellano, obra de los arquitectos Juan Bautista Lázaro y Joaquín Saldaña, a su vez fue derribado en 1966 para construir el edificio de La Unión y el Fénix, actualmente Mutua Madrileña, situado en el nº 33 del Paseo.

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Paseo de la Castellana, 33

Este edificio fue construido por el prolífico arquitecto madrileño Luis Gutiérrez Soto, entre los años 1966 y 1971 al trasladarse la Compañía de Seguros desde el emblemático edificio Metrópolis en la Gran Vía hasta aquí.

El jardín, aún rodeado por el zócalo de granito del antiguo palacio, guarda parte de su arbolado, hoy día mucho más frondoso. Dos cedros, dos plátanos y una sófora perviven en su interior.

Cerramiento del antiguo Palacio

Zócalo del antiguo Palacio

El Jardín

El Jardín 2009

fuente

Una curiosidad es que la escultura original del Fénix, procedente de las antiguas oficinas en el edificio Metrópolis, ahora descansa aquí, junto a un estanque, a los pies del edificio.

El Fénix

El Fénix

En este caso agrada comprobar que el bonito jardín, a pesar de los pesares, sí que conserva un cierto aire que recuerda su pasado romántico.

por Mercedes Gómez

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Anteriores artículos:

Jardines del Paseo de la Castellana I : el Jardín del Museo de Ciencias Naturales.

Fundación Rafael del Pino : Palacete de don Eduardo Adcoch

Bibliografía:

Rubén Pallol Trigueros.El distrito de Chamberí 1860-1880. El nacimiento de una nueva ciudad.UCM, Madrid 2004.
Teresa Sánchez-Fayos y Silvia Villacañas. “Los Jardines del Madrid Moderno” Ayuntamiento de Madrid. Madrid 2001.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

Eduardo Chillida (San Sebastián 1924-2002) es sin duda una de las grandes figuras del arte español en general y de la escultura abstracta en particular, reconocido internacionalmente.

Muy joven, con 19 años, se trasladó a Madrid, para estudiar Arquitectura, aunque cuatro años después abandonó estos estudios para dedicarse a dibujar en el Círculo de Bellas Artes y comenzar a realizar sus primeras esculturas, su verdadera vocación. Al año siguiente fue a París. A partir de entonces viajó por todo el mundo y, desde su primera exposición individual en el año 1954 en la Galería Clan de Madrid, hasta la actualidad, la lista es interminable. Obtuvo casi todos los premios posibles, sus esculturas se encuentran en los museos más importantes, en colecciones privadas, y también es notable la obra pública instalada en diferentes lugares, como los Estados Unidos, países europeos, y otros como Irán o Japón.

Chillida consideraba sus esculturas públicas como “lugares de encuentro, espacios para el diálogo y la convivencia”.

Bajo este sugerente título, “Lugar de Encuentros”, realizó una serie de seis esculturas instaladas en distintas ciudades españolas. Una en Bilbao (Lugar de Encuentros IV, 1973), otra frente a la Puerta de la Bisagra de la Muralla de Toledo (Lugar de Encuentros V, 1973), otra en Palma de Mallorca (Lugar de Encuentros VII, 1974). Las otras tres se encuentran en Madrid.

Lugar de Encuentros II fue la primera que realizó, en 1971, y la única construida en acero, las otras cinco son de hormigón. Fue instalada en la Plaza del Rey, junto a la histórica y legendaria Casa de las Siete Chimeneas, actualmente sede del Ministerio de Cultura. Aunque algo escondida en una esquina, resulta inconfundible.

Lugar de Encuentros II. Plaza del Rey.

Lugar de Encuentros II. Plaza del Rey.

En 1975, año de inauguración del edificio de la Fundación Juan March, en la calle de Castelló, frente a la entrada fue colocada Lugar de Encuentros VI (1974).

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Lugar de Encuentros VI. Fundación Juan March.

Lugar de Encuentros III ó La Sirena Varada (1972), fue la primera escultura en la que el artista utilizó el hormigón armado blanco.

Fue creada en un taller de Vicálvaro expresamente para ser instalada bajo el paso elevado que une el Paseo de Eduardo Dato con Juan Bravo, suspendida de los pilares del puente, en el Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana, que aunque en 1972 se había abierto en parte al público no pudo ser inaugurado oficialmente debido a la enorme polémica generada por la instalación de la obra de Chillida, ampliamente reflejada en los periódicos de la época.

El Ayuntamiento alegaba que el peso de la escultura, 6.150 kilos, la convertía en muy peligrosa, sin tener en cuenta que los ingenieros lógicamente ya habían considerado ese aspecto y estaban seguros de su resistencia. La otra parte, incluyendo a los promotores, los artistas o familiares que habían donado las obras al museo, y una parte de la sociedad madrileña, pensaba que se trataba de una mera cuestión ideológica.

En 1973 la obra fue retirada y trasladada primero a la Fundación Maeght de París, y después a la Fundación Miró en Barcelona. Durante este “exilio” forzoso, en cierto modo la Sirena Varada se convirtió en un símbolo político.

El 2 de septiembre de 1978, hoy hace 31 años, la imponente escultura volvió a su emplazamiento original, al lugar para el que había sido creada.

Lugar de Encuentros III.

Lugar de Encuentros III ó La Sirena Varada. Museo de Arte Público.

Desde entonces este Lugar de Encuentros representa, tal como se pensó de forma novedosa para la época, la Plaza, el centro de nuestro magnífico y valioso museo de escultura al aire libre en el Paseo de la Castellana, hoy llamado Museo de Arte Público de Madrid.

Texto y fotografías por Mercedes Gómez

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Ver:

Mª José Rivas y Eduardo Salas. “Guía del Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana”. Ayuntamiento de Madrid. 1995.

Museo de Arte Público de Madrid.

Museo Chillida-Leku

A finales del siglo XIX se comenzaron a construir los barrios de Chamberí y Salamanca, el Ensanche de Madrid, separados por el Arroyo de la Fuente Castellana, hoy Paseo de la Castellana, creándose infinidad de jardines y zonas ajardinadas. Paseos, plazas, jardines públicos, y también jardines privados en palacetes, conventos, hospitales, etc. de los cuales muchos han desaparecido, pero por suerte quedan bastantes ejemplos, todos ellos incluidos en el Catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés del Ayuntamiento de Madrid, incluido en el último Plan General de Ordenación Urbana.

Hoy día una gran parte de los edificios que albergan estos jardines pertenecen a entidades bancarias, embajadas o instituciones oficiales, de forma que es muy difícil visitarlos, aunque también hay que decir que gracias a eso se conservan muchos de ellos.

Uno de los jardines públicos creados en esa época es el Jardín del Museo de Ciencias Naturales.

Palacio de Exposiciones (Ayuntamiento de Madrid)

Palacio de la Industria y de las Artes (Ayuntamiento de Madrid)

Entre 1881 y 1887, en parte de los terrenos conocidos entonces como Bosquecillo de la Castellana, se construyó el Palacio de Exposiciones para la Exposición Nacional de Industria y de las Artes, que actualmente, convertido en sede del Museo de Ciencias Naturales y de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura de exposiciones, y de los primeros en que se utilizó el hierro y el cristal. En 1979 se acometió una importante reforma en la magnífica cúpula y en la fachada con el fin de recuperar el lucernario y las cerámicas de los famosos Ruiz de Luna y Zuloaga, quien trabajó en otros edificios de este tipo –como el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal en el Retiro-.

Fotografía 1934. Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

Fotografía 1934. Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

A finales de 1883, enfrente, delante de la Escuela Superior del Ejército, fue instalado el Monumento a Isabel la Católica, obra del escultor catalán Manuel Oms y Canet, que en 1959 fue trasladado a su emplazamiento actual, a los pies del jardín. El pedestal fue cambiado por otro más sencillo y el monumento situado dentro de un estanque con cuatro surtidores y rodeado por una verja de hierro.

Año 1960 (de www.memoriademadrid.es)

Año 1960. Fotografía Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

Veinte años después, en el lateral próximo a la calle Vitruvio, fue instalado el Monumento Homenaje del Pueblo de Madrid a la Constitución de 1978, obra del arquitecto Miguel Ángel Ruiz-Larrea. A menudo nos referimos a él como “un cubo”, pero se trata de una figura geométrica mucho más compleja, en la que además de la forma cobra importancia el espacio, por algo fue creada por un arquitecto y no un escultor. Un cubo vacío dentro de otro cubo cuyas paredes abiertas permiten participar. Construido en mármol blanco de Macael, Almería, uno de los de mayor calidad, el monumento invita a entrar en él, observar el cielo o el aire, desde sus cuatro puntos de vista.

Constitucion1978

Alejándose de las representaciones figurativas y tradicionales, el monumento abstracto madrileño sufrió, y sigue sufriendo numerosas críticas, pero, aparte gustos personales, hay que reconocer que la opción innovadora elegida también ofrece su simbolismo y permite al ciudadano no solo observar la figura sino formar parte de ella.

En 1982, el importante arquitecto Miguel Fisac acusó a Ruiz-Larrea de plagio, de haberse inspirado en la obra presentada por el suizo Max Bill en 1952 a un concurso en Londres para la creación del “Monumento al prisionero político desconocido”, formada por tres cubos. Claro que no menos importantes eran los miembros del jurado que premiaron y eligieron la obra que sería instalada en Madrid, entre los que se encontraban el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, los escultores Eduardo Chillida y Pablo Serrano y el pintor Lucio Muñoz.

Curiosamente, diez años después, el arquitecto danés Johan Otto von Spreckelsen construyó el “Arco de la Defensa” de París, que también puede recordar a nuestro monumento, pero sin embargo no ha sido acusado de nada. En estos casos lo mejor es que cada uno saquemos nuestras propias conclusiones.

El Jardín, en las primeras horas de esta mañana del primer domingo del verano que se adivina caluroso, comienza a poblarse de jóvenes que acuden a sentarse en el césped ajenos a los monumentos cercanos y a casi todo. La terraza del quiosco ubicado en la parte superior, ahora vacía, seguro que a lo largo del día se llenará, el lugar es muy agradable.

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El jardín original, de estilo paisajista, fue diseñado en 1887 por Celedonio Rodrigáñez, entonces Director de Parques y Jardines del Ayuntamiento. Situado en pendiente, está formado por caminos de arena y superficies de césped de trazado curvilíneo, recordando el primitivo.

Prácticamente la totalidad de la vegetación es posterior, pero se conservan tres árboles de la original:

un magnífico cedro en el centro de la composición, y dos secuoyas frente al Paseo, viejos árboles testigos de la historia del Jardín.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Teresa Sánchez-Fayos y Silvia Villacañas. “Los Jardines del Madrid Moderno” Ayuntamiento de Madrid. Madrid 2001.

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

Constitución española. Homenajes y recuerdos

El País 4 mayo 1982

El Mundo 2 dic 2000

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