El Real Bosque, primer Real Sitio, fue abierto al público el 1 de mayo de 1931; pronto cumplirá 90 años como parque de Madrid, la Casa de Campo, una de las zonas verdes más importantes de nuestra ciudad.

El Real Sitio había sido cedido al Ayuntamiento por el Estado pocos días después de la proclamación de la 2ª República, el 14 de abril de ese mismo año, «según consta en el acta de entrega oficial, firmada en Madrid el día 6 de mayo de 1931, ante el Notario y Abogado de esta capital D. Pedro Tobar, y que suscribieron el excelentísimo señor Ministro de Hacienda D. Indalecio Prieto y Tuero, en representación del Estado, y el excelentísimo señor Alcalde de Madrid D. Pedro Rico y López, en representación del Ayuntamiento, quien se hace cargo de los terrenos de la Casa de Campo y de los del parque Campo del Moro, comprendidos dentro de las tapias de dichas posesiones, de acuerdo con las condiciones que se consignaron en el decreto de cesión de 20 de abril último, publicado en la Gaceta de Madrid del 22 de abril de 1931, número 112».

Izado de la bandera republicana en el edificio de Administración en la Cesión de la Casa de Campo al Ayuntamiento de Madrid (Servicio Fotográfico Municipal, 1931)

El estado general de la Casa de Campo era bastante malo, con zonas muy abandonadas. Se realizó un inventario, y de casi todo quedó constancia gracias al Servicio Fotográfico Municipal.

Se proyectaron una serie de obras, reformas de acondicionamiento, etc. Algunas no pudieron ser terminadas, primero debido a la mala situación económica y luego debido a la guerra. Pero otras sí se completaron, el saneamiento de estanques y fuentes, mejoras de vías de paseo y accesos…

Con fecha 2 de noviembre de 1931, firmado por el arquitecto municipal José de Lorite, se publicó la Descripción y reseña histórica de la Casa de Campo, un plan para su utilización y aprovechamiento. En el documento se especifica que la antigua posesión real tenía en esos momentos 19 fuentes.

En julio de 1933 el Ayuntamiento de Madrid publicó la Memoria sobre la labor realizada por el primer Ayuntamiento de la segunda República Española, una recopilación de los trabajos en que intervino el Servicio municipal de Vías y Obras.

Algunas de las fuentes que ya existían antes de la apertura al público se reformaron; varias siguen felizmente existiendo. Una de ellas es la antigua Fuente del Zarzón.

Fuente del Zarzón
Fuente del Zarzón en la actualidad

Otra fuente anterior a las obras de la República, y que también se conserva, es la Fuente de Rodajos.

Fuente de Rodajos
Fuente de Rodajos en la actualidad

Sin olvidar la Fuente de la Concha, ubicada en el antiguo Jardín Reservado de Felipe II, que guarda una historia emocionante.

Gracias a los fotógrafos municipales conocemos cómo eran esas fuentes en aquellos años. Hoy las podemos ver en la impagable biblioteca digital memoriademadrid.

Fuente de Covatillas (h. 1932)

Fuente de las Siete hermanas (h. 1932)

Por otra parte, entre 1932 y 1934, se construyeron otras nuevas –ya les dedicamos un recuerdo en la entrada las Fuentes de la República–, como la Fuente de los Neveros.

Fuente de los Neveros (1933) en la actualidad

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Catálogo de la exposición en el Centro Cultural Conde Duque, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, una ciudad en transformación (1910-1935), Madrid 2015.

Hasta el próximo domingo 18 de abril, en la calle Velázquez nº 12, se celebra la tercera edición del Salón de Arte Moderno. Es sin duda una buena noticia, se trata una de las primeras ferias de arte que se inauguran en Madrid después del útimo, difícil año vivido debido a la pandemia.

Es una oportunidad única para contemplar obras de la vanguardia y de los grandes maestros del siglo XX, gracias a la presencia de algunas de las mejores galerías de arte españolas, en esta ocasión de Madrid, Cuenca, Barcelona, Valencia y Vigo. Todos los detalles, galerías participantes y obras se pueden consultar en la web, aquí.

L. Gordillo (1982), Equipo Crónica (1972)

Se exponen más de trescientas obras; dibujo, pintura, escultura… por primera vez se pueden ver piezas de Alexander Calder, Francis Bacon y Paul Jenkins. Así como obras de Picasso, Miró, Dalí, Chillida, Antonio Saura, Sam Francis, Maruja Mallo, George Condo, Marc Chagall, Maurice Utrillo, Juan Genovés y Manolo Valdés, entre otros.

Juan Genovés. Óleo sobre tabla (2015)

Amantes del arte moderno y contemporáneo, no dejéis de visitar esta extraordinaria muestra.

J. Plensa. Who are you? (2016)

SAM, calle Velázquez 12
Horario: Todos los días de 12 h a 20.30 h

Reserva tu visita gratuita en : feriasam.com/entradas

Por: Mercedes Gómez

Con motivo del centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851-Madrid, 1921), bajo este sugerente título, Doña Emilia: de Galicia a Madrid y el mundo por montera, el Instituto de Estudios Madrileños ha programado un ciclo de quince conferencias.

Los mejores especialistas hablarán de la relación de la escritora con Madrid, su entorno familiar, sus relaciones con otros autores como Carmen de Burgos, Valera, Galdós…, su feminismo, su faceta como periodista, su papel como Cronista de la Villa, su Madrid a través del cine y la televisión… incluso la cocina estará presente en estas charlas, con una prometedora Degustando la vida.

(click para ampliar)

Las conferencias serán impartidas todos los martes a las 19.00 h. por vía telemática, en el canal de youtube del IEM, aquí.

Después se subirán a la web del Instituto quedando a disposición de todos, y posteriormente, como es habitual, serán publicadas tanto en formato digital como impreso.

La presentación del ciclo tendrá lugar el martes día 6 de abril, a cargo de Xulia Santiso, conservadora responsable de la Casa-Museo Emilia Pardo Bazán (A Coruña) con su conferencia Tras los pasos de Emilia Pardo Bazán en Madrid, y a continuación María Teresa Fernández Talaya, presidenta del Instituto de Estudios Madrileños nos hablará de El entorno familiar de Emilia Pardo Bazán.

Todos los detalles y el calendario se pueden consultar en la propia web del IEM, aquí.

Espero que sea de vuestro interés, muchas gracias a todos.

Mercedes Gómez

Hace unos días supimos que, –según el programa de Telemadrid Desmontando Madrid dedicado a Madrid y el agua–, inaugurado el Canal de Isabel II a mediados del siglo XIX, el primer grifo de agua corriente de la ciudad se instaló en la casa de uno de los ingenieros, el edificio en el que vivió Lucio del Valle, que él mismo proyectó y construyó en la calle de Valverde nº 33.

Lucio del Valle Arana nació en Madrid el 2 de marzo de 1815. Sus padres eran vecinos de la calle Boteros –actual calle de Felipe III, una de las que parten de la plaza Mayor–, así que el niño fue bautizado en la cercana iglesia de Santa Cruz.

El joven Lucio estudió ingeniería en la Escuela de Caminos y arquitectura en la Academia de San Fernando.

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En 2015, con motivo del bicentenario de su nacimiento, pudimos visitar la exposición Lucio del Valle (1815-1874). Ingeniería y fotografía. La Ingeniería de Caminos en el siglo XIX, en la Sala La Arquería de Nuevos Ministerios, y conocer su figura y su obra.

Gabriel Maureta. “Retrato de Lucio del Valle”. Escuela Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. UPM. (Exposición Lucio del Valle, 2015)

Trabajó en la carretera Madrid-Valencia y residió durante diez años en la ciudad de Valencia; en 1851 el ingeniero volvió a Madrid, momento en que pasó a ser subdirector de la empresa que acometía la traída de aguas del río Lozoya a Madrid, el Canal de Isabel II.

Maqueta Pontón de la Oliva. (Exposición Lucio del Valle, 2015)

A Lucio del Valle le debemos obras de gran importancia para nuestra ciudad, el mencionado Canal de Isabel II, la reforma de la Puerta del Sol y también el apoyo que dio a la fotografía de obras públicas, utilizándola a menudo como recurso didáctico y de divulgación.

En el caso del Canal de Isabel II encargó al fotógrafo Charles Clifford el Álbum de Vistas de las Obras del Canal; y para la reforma de Sol, encargó al mismo Clifford fotografías antes (1857) y después de las obras (1862).

En 1856 Lucio se casó con Luisa de la Vega Inclán y proyectó su propia casa en la calle Valverde, como vimos; al año siguiente fue nombrado director del Canal, obra que culminaría en 1858 con la llegada de las aguas desde el Pontón de la Oliva al Primer Depósito.

Clifford, 1858. Inauguración del Canal de Isabel II. (BNE)

Como decíamos, el ingeniero trabajó en la reforma de la Puerta del Sol, cuyas obras finalizaron en 1861.

Clifford. Puerta del Sol, a comienzos de las obras de remodelación de 1857. (BNE)

 

Clifford. Puerta del Sol, 1862. (BNE)

Lucio del Valle murió en Madrid, su ciudad, en su casa de la calle de Valverde, en 1874.

Dos placas le recuerdan en el exterior

Calle de Valverde, 33

Una placa municipal en la que se indica que «en esta casa vivió hasta su muerte el ingeniero de caminos y arquitecto madrileño Lucio del Valle (1815-1874), director de las obras del Canal de Isabel II, de la reforma de la Puerta del Sol y de la Escuela de Caminos».

Y otra, instalada por el Colegio de Ingenieros de Caminos.

«En el bicentenario del nacimiento del Excmo. Sr. Lucio del Valle, ingeniero de caminos, canales y puertos, madrileño que tanto hizo por la ciudad de Madrid».

Además, muy cerca del Primer Depósito y de la fuente del Lozoya, en Chamberí, –allí donde llegó por primera vez el agua que poco a poco permitiría la instalación de grifos de agua corriente en las casas de Madrid–, desde 1880 una calle le recuerda, la calle de Lucio del Valle.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Catálogo exposición Lucio del Valle (1815-1874). Ingeniería y fotografía. La Ingeniería de Caminos en el siglo XIX. Madrid, 2015.

 

 

Durante el mes de agosto del año 2019 supimos que se estaban acometiendo obras en el Viaje de agua de la Fuente del Berro para su restauración y acondicionamiento con el fin de hacerlo visitable.

Fuente del Berro, agosto 2019

En enero de 2020, finalizadas las obras, el alcalde visitó las galerías, noticia que conocimos gracias a las notas de prensa y a las cámaras que dejaron constancia del evento; en esos momentos parece que las visitas previstas en el proyecto inicial quedaron descartadas.

La noticia municipal anunciaba aquí la creación de «material audiovisual con el objetivo de difundir la historia de los viajes de agua y, especialmente, la rehabilitación del de Fuente del Berro; además de dos paneles explicativos en las zonas exteriores; un tríptico promocional; un recorrido de realidad virtual con código QR y un espacio web en la página del Ayuntamiento de Madrid.»

Los paneles explicativos en el exterior fueron instalados.

Fuente del Berro, enero 2020

Casi un año después, en diciembre, según indica la fecha en youtube, por fin se publicó el video Viaje de agua de la Fuente del Berro:

 

En la misma página del Ayuntamiento se puede descargar el anunciado tríptico, planos, información histórica, fotografías y todos los detalles de la rehabilitación, aquí.

Tríptico Viaje de agua Fuente del Berro

También se han publicado –buena noticia– las conclusiones del estudio arqueológico, llevado a cabo por Mónica Major, Áurea Izquierdo y Eduardo Penedo,El Viaje de Agua de la Fuente del Berro: proyecto de rehabilitación de un bien patrimonial histórico”, en Actas de la Reunión de Arqueología madrileña 2019. Madrid, 2021.

Foto: Ayuntamiento de Madrid.

Por: Mercedes Gómez

 

Hace ya algunos años que hablamos aquí sobre El Arte de Guillermo Pérez Villalta y su presencia en los museos de Madrid. Os invito a recordarlo.

Ahora tenemos la ocasión de conocer mejor la obra de este artista singular pues se acaba de inaugurar en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, escenario perfecto una vez más, una exposición retrospectiva, «El arte como laberinto. Un artificio de Guillermo Pérez Villalta». La muestra es magnífica, un placer para los admiradores de su arte, y una invitación a descubrirlo a quienes no lo conozcan.

En el vestíbulo una maqueta reproduce el espacio que nos espera, proyectado por el propio artista.

Pérez Villalta lo ha diseñado a modo de laberinto, tal vez inspirado en algunos que él mismo ha pintado, lo cual convierte la visita en un divertido recorrido lleno de sorpresas y recovecos inesperados en los que bellas obras aparecen de pronto ante nuestros ojos, variando según decidamos ir hacia un lado u otro.

Dédalo y el minotauro (2017) Nueva Colección Pilar Citoler.

Un cartel junto a la maqueta nos recuerda que Guillermo Pérez Villalta nos susurra al oído: elige tu propio camino. No hay un itinerario marcado, ni cronológico ni temático, sino el que cada uno de nosotros decida. Podemos ir y venir, y volver sobre nuestros pasos si nos apetece.

Imaginar (2002). Colección particular.

Y hay que estar atentos, si no podemos pasar por alto algún rincón escondido que, aunque no lleva a ninguna parte, guarda alguna obra cuidadosamente colocada.

Depósito de agua dulce sobre el mar (1992). Galería Fernández-Braso.

Son casi cien obras –pinturas, objetos, muebles y algunas joyas– procedentes de diversos museos, colecciones particulares, la Galería Fernández-Braso y del propio autor, que cumplen los deseos del artista, que sean contempladas por todos nosotros y disfrutemos de su belleza.

De sus ciudades ideales, paisajes, plazas…

La plaza (2016). Colección particular.

Y de sus interiores, con tantas sugerencias…

El taller (1979). Colección Suñol Soler

Llama la atención la situación de las cartelas, no es fácil leerlas, situadas en el extremo inferior de los paneles, ¿solo por discreción, una forma de ceder todo el protagonismo a las obras…? ¿o es una gracia, una forma más de obligarnos a jugar? Tengo la impresión de que algo de esto hay, aunque es el autor quien tendría que explicarlo. Y los visitantes tener cuidado pues fácilmente te pueden pillar en postura incómoda.

En la galería superior del edificio de Alcalá 31, recordemos obra de Antonio Palacios, se han situado dos autorretratos (1983 y 2014), uno a cada lado, junto a sus reflexiones/confesiones que merece la pena leer.

Desde arriba se puede observar todo el laberinto.

Lo mejor, si es posible, es ir a recorrerlo y disfrutar.

Sala Alcalá 31
Calle Alcalá, 31
El arte como laberinto. Un artificio de Guillermo Pérez Villalta
Hasta el 25 de abril de 2021.

 

Por: Mercedes Gómez

 

Hace ya casi cuatro años que escribí aquí sobre las lagunas del Madrid medieval. Explicaba entonces que la palabra laguna en el siglo XV parece que no significaba lo mismo que en la actualidad. Eran descampados situados normalmente frente a las cavas y las puertas de la muralla, donde los vecinos echaban las basuras, pues así lo mandaba el Concejo.

Como vimos, la basura solo se podía llevar a los muladares señalados por la Villa. El Concejo elegía para ello lagunas o descampados que se convertían en estercoleros. Muladar y laguna eran prácticamente lo mismo. También es verdad que el agua de lluvia y en algún caso las aguas procedentes de la cava de la muralla iban a parar allí y se estancaban, con lo cual el lugar se debía convertir en un paraje poco transitable, seguramente nada idílico.

Desde entonces he podido leer en varias ocasiones que la Plaza Mayor antes de ser una plaza fue una laguna, en general contado como algo bueno, incluso romántico. Sin duda la idea puede resultar sugerente. Lo he visto en breves tuits, entradas de blogs y en libros. Pero se cuenta como algo sabido, de pasada, sin muchas aclaraciones… no es fácil encontrar fuentes o bibliografía sobre el tema.

Hace pocos días incluso lo hemos podido ver en la televisión, en una sin duda bonita e imaginativa recreación, pero que creo puede llevar a error y dar una falsa idea de lo que el arrabal medieval pudo ser realmente.

Antes que nada, debo aclarar que no es una crítica al programa, del que se han emitido dos capítulos, Desmontando Madrid en Telemadrid, que me parece muy positivo, además de original en su idea de reconstruir el Madrid antiguo y divulgar nuestra historia; pero hay que ser cuidadoso con lo que se muestra, y creo que esa imagen tan idealizada de la Plaza Mayor que vimos no es nada probable que responda a la realidad.

En el programa se afirma que la laguna, situada extramuros en el siglo XI, desapareció en el XIII. No se si existen documentos que apoyen esta afirmación; ojalá sea así.

¿Dónde nace la idea de que la plaza Mayor era una laguna, tal como entendemos la palabra hoy día…? ¿cuál es el origen de esa interpretación? Es difícil saberlo.

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1

En el Fuero de Madrid, impagable documento de 1202, –reinando Alfonso VIII de Castilla, comienzos del siglo XIII– no se nombran las lagunas, pero sí hay referencia a los muladares o basureros, y a la Puerta de Guadalajara. Ya en aquellos momentos estaba prohibido tirar la basura en cualquier parte.

La rúbrica LXXXIV, que trata Sobre el estiércol, advierte:

Todo hombre que arrojase estiércol dentro de la villa, por las calles o en otro lugar, a la puerta de Guadalajara o en otras puertas donde colocaron los hitos, pague una ochava a los fiadores siempre que medien testigos y si no preste juramento; a causa de ello los andadores tomen prendas y el que se resistiere al prendamiento pague una cuarta.

El estiércol debía echarse en los lugares señalados por el Concejo, generalmente mediante hitos de piedra, junto a las puertas de la muralla como dijimos; en el Fuero se menciona la puerta de Guadalajara junto a la cual se crearía la plaza del arrabal. Si no se cumplía la norma, llegaban las multas.

Como ya vimos, en los Libros de Acuerdos del Concejo, en varias sesiones a lo largo del siglo XV sí se citan las lagunas. De la laguna de Puerta Cerrada, ubicada en las afueras de la puerta hacia el sur, entre la muralla y la calle de Toledo hablamos también aquí.

2

En el siglo XVII, Jerónimo de la Quintana, en su obra A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid. Historia de su antigüedad, nobleza y grandeza (1629), al hablar del Apellido de Luxan, del que en Madrid existieron varias ramas, se refiere a uno de ellos, a Juan de Luxan, que «vivía en la plaza del arrabal de Madrid cerca de la iglesia de Santa Cruz junto a una laguna, que en aquel tiempo había en aquel lugar». El influyente cronista se refiere a la laguna, sin dar más explicaciones.

El único trabajo específico que conozco sobre Las lagunas y muladares medievales es el de Fernando Urgorri (1954). Este autor cita al decimonónico Carlos Cambronero quien –en su libro Las calles de Madrid (1889), junto a Hilario Peñasco–, al hablar de la plaza Mayor narra que, según la tradición, «en este sitio estaban las lagunas llamadas de Luján, hasta que don Juan II mandó formar la plaza».

Luego, seguro que tiene mucho que ver en la difusión de la tradición, el periodista y escritor Pedro de Répide. Escribió en su famoso libro que recopila sus artículos periodísticos publicados en La Libertad en la década de los años 20 del pasado siglo –por cierto de igual título que el de Cambronero, Las calles de Madrid–, que «aún después de algunos siglos de cegadas aquellas lagunas quedan subterráneamente abundantes manantiales…»

3

Fernando Urgorri, dejando aparte la tradición, estudia los Libros de Acuerdos y los documentos de la época.

El investigador dibuja y sitúa en un plano, que representa el Madrid de 1440, en tiempos de Juan II, las diferentes lagunas y muladares, descampados y basureros. La laguna de Santa Cruz debe de ser la misma que llamamos de Luján, en una época en la que ya existía mercado junto a la Puerta de Guadalajara.

F. Urgorri. Lagunas y muladares en el arrabal de Madrid (h. 1440)

Las lagunas además de basura solían recoger el agua de la lluvia, aunque la de Santa Cruz debido a su altura no podía servir para recoger el agua, según Urgorri.

F. Urgorri. La ocupación del arrabal de Madrid en tiempos de Enrique IV (lagunas marcadas en rojo)

4

Ya en época más próxima, Manuel Montero Vallejo (1985-86), respecto a la plaza del arrabal, admite que durante toda la edad media «fue un descampado, una de esas lagunas…».

El profesor, que por supuesto estudió a Urgorri, estaba de acuerdo en general, pero discrepaba en lo que se refiere a la laguna de la plaza del arrabal, un descampado, pero no un simple descampado o muladar, como los de Puerta Cerrada o Puerta de Moros, en su opinión, sino que «el desnivel permitía un embolsamiento de las aguas llovedizas», a lo que se sumaba la procedente de cuatro corrientes que brotaban del subsuelo.

Por otra parte, Montero admite también que «no hay mención de la laguna hasta el siglo XV, cuando empieza a configurarse como espacio urbano».

Juan de Luján, afirma, fue uno de los pioneros en ocupar la zona más despoblada de la plaza. En 1464 este Luján, el Bastardo, vivía junto a la plaza «donde se vende la leña y la paja».

M. Montero Vallejo. “El Madrid Medieval”

Desgraciadamente ya no podemos preguntarle, pero tampoco creo que don Manuel, a pesar de su discrepancia con Urgorri en este caso, pensara que esa supuesta laguna era un lugar de recreo tal como sugiere la fantasiosa recreación televisiva. Es muy posible que, como él aprecia, las aguas de la lluvia se estancaran en una parte del terreno; y puede que incluso ocasionaran más problemas que la laguna de Puerta Cerrada, de los que hay constancia.

Cuesta trabajo imaginar que aquel descampado extramuros, a la salida de la Puerta de Guadalajara, ubicado junto a un mercado y construcciones, que él mismo detalla, que iban emergiendo en el arrabal de Santa Cruz, fuera un lugar casi idílico donde refrescarse. De hecho, las lluvias solían ser un problema porque atascaban el foso de la muralla que bajaba hacia Puerta Cerrada, al mezclarse con las basuras.

Aprox. ubicación de las antiguas “lagunas” de Puerta Cerrada y del Arrabal. Plano de Espinosa (1769)

Cualquier dato o fuente que aporte luz a este asunto y a los orígenes de la Plaza Mayor, la hermosa plaza del barroco madrileño, serán muy bienvenidos.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Fuero de Madrid.
Libros de Acuerdos. Ayuntamiento de Madrid.
URGORRI, Fernando. “El ensanche de Madrid en tiempos de Enrique IV y Juan II”, Revista de la biblioteca, archivo y museo, Ayuntamiento de Madrid, 1954.
MONTERO VALLEJO, Manuel. El Madrid Medieval. La Librería, 2003.

 

El pasado domingo 17 de enero por la noche pudimos ver, en el gran programa Imprescindibles en la 2 de Televisión Española, el documental «Recordando a Coderch», de Poldo Pomés; si os interesa y no pudisteis verlo en su estreno, está disponible en la web de RTVE, en A la Carta, hasta el 1 de febrero, aquí.

Coderch es uno de los grandes arquitectos del siglo XX. No vamos a hablar de su figura ni de su importante obra, ya lo hace estupendamente el documental que os recomiendo, pero sí me gustaría llamar la atención sobre su presencia, escasa y tal vez no muy conocida, en Madrid, y su importancia en lo que significa la arquitectura moderna.

José Antonio Coderch de Sentmenat nació en Barcelona en 1913; en 1940 obtuvo el título de arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de su ciudad. Entonces se trasladó a vivir a Madrid para trabajar en la Dirección General de Arquitectura; trabajó, cuentan en el documental, en el organismo recién creado, tras la guerra, Obra Sindical del Hogar.

Solo dos años después volvió a Barcelona y se estableció con Manuel Valls en su Estudio Coderch y Valls. Hasta su muerte en 1984.

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Como decía, su obra en Madrid es escasa pero valiosa desde el punto de vista arquitectónico e histórico.

1

En 1956 proyectó, junto a Manuel Valls, para el jurista Juan Vallet de Goytisolo, una vivienda situada en la calle Belisana 5, en Ciudad Lineal, conocida como Casa Vallet.

Según noticias publicadas en 2018, los propietarios solicitaron licencia para su derribo. Digamos que están en su derecho a solicitarlo, pero hay que decir también que desde hace años mantienen el edificio en estado de abandono, ocasionando un gran deterioro, lo cual no debería permitirse.

Se ha pedido su protección desde diversos medios pero de momento no se ha conseguido.

Casa Vallet. Revista Nacional de Arquitectura, 1958

2

En 1965 proyectó otra vivienda de lujo, en La Moraleja, para José María Entrecanales, la hoy conocida como Casa Entrecanales. Situada en Paseo de los Gaitanes 42, en Alcobendas.

Casa Entrecanales. Foto: Catalá Roca.

3

Su obra más conocida en Madrid, proyectada una vez más junto a Manuel Valls, es el Edificio Girasol, situado en la calle José Ortega y Gasset 23, con vuelta a Lagasca 90, en pleno barrio de Salamanca.

Son viviendas de lujo, levantadas entre 1964-66, encargo de la inmobiliaria FINCOSA, promotores que, según contó el propio arquitecto, le dieron total libertad permitiendo la construcción de un edificio singular en el centro de Madrid. La constructora fue Entrecanales y Tavora.

El Girasol fue construido en un solar antes ocupado por un palacete.

En el elegante palacete, de 1898, situado en la entonces denominada calle de Lista esquina Lagasca, vivió el político y escritor Francisco Silvela (Madrid, 1845*-1905) y allí murió el 29 de mayo de 1905, tal como recoge la prensa de la época. Una placa lo recuerda en la fachada de la hoy calle de José Ortega y Gasset.

(Foto memoriademadrid.es) (*)

No he encontrado una foto de este palacio, pero podemos imaginar que sería similar a otros construidos en la misma época en el Ensanche, a finales del siglo XIX, comienzos del XX. Era el Madrid que había creado el marqués de Salamanca, que dio nombre al barrio. Financiero y empresario de azarosa vida, José Salamanca representa esa época, y la de otros nobles, políticos y clases adineradas en general que allí se fueron estableciendo y levantaron sus lujosos palacios.

Pueden servirnos de ejemplo –a riesgo de equivocarme– unos palacetes cercanos, situados en la calle Diego de León, entre la propia calle de Lagasca y la de Velázquez. Propiedad de tres hermanas y sus consortes, la duquesa de la Seo de Urgel, la marquesa de Donadío, y Mª Concepción de la Viesa, primera marquesa de Santa María de Silvela, casada en 1886 con Francisco Agustín Silvela Casado (1860-1924), sobrino de Francisco Silvela y de la Vielleuze. Tío y sobrino debieron de ser casi vecinos un tiempo.

(Postal Hauser y Menet. memoriademadrid.es)

Ninguno de estos palacetes existe, y no deja de ser lamentable. Pero todo esto sugiere una evidencia: el Madrid de los palacetes y personajes decimonónicos dio paso a un nuevo Madrid, a las nuevas clases de la alta burguesía del siglo XX y a las grandes empresas.

Algunos otros siguen existiendo, en la actualidad son sede de embajadas u otro tipo de organismos oficiales; hoy día debe de ser muy difícil mantener una casa de estas características.

Las viviendas de lujo, unifamiliares o no, ahora son muy diferentes.

En cierto modo, y lógicamente salvando las distancias, la imagen del Edificio Girasol me ha recordado la de los tres antiguos palacios de Diego de León.

Edificio Girasol. Calle Lagasca 90.

Aparte polémicas, gustos y otras cuestiones, el Edificio Girasol en sí mismo es considerado una de las obras maestras de Coderch y de la arquitectura del siglo XX en general.

Otra placa, en este caso del Colegio de Arquitectos de Madrid, recuerda «la solución innovadora en su planta, alejándose de las tipologías residenciales propias del Ensanche del Barrio de Salamanca. Las viviendas con entradas individuales tienen una disposición en diagonal en las que se consiguió que todas las dependencias fuesen exteriores dando a un patio terraza…»

El nombre Girasol proviene de la intención de buscar el sol en su mejor orientación para todos los pisos que debían ser exteriores, sin patios interiores. Pensaba que todas las habitaciones de una casa «tienen derecho a estar en la fachada» y recibir luz natural.

Los materiales elegidos y elementos eran todos de primera calidad. La estructura metálica, las carpinterías, las persianas de lamas de madera, la cerámica de las fachadas, moquetas en el interior, calefacción, ascensores, etc.

Revista de Arquitectura, 1967

Las viviendas forman parte de una serie de bloques adosados, independientes entre sí, inspiradas en las construcciones unifamiliares, mediterráneas, que el arquitecto construyó a lo largo de su vida en diversos lugares, dos de ellas en Madrid como hemos visto.

Cada vivienda se organiza alrededor de una terraza, cumpliendo la función de jardín que separa el salón de la calle –como en una casa palacio–, aunque en la actualidad la mayoría están cerradas, perdiendo el sentido inicial.

A su vez, la primera planta, acceso común a los ascensores, es una terraza a modo de jardín.

El exterior revestido de plaqueta cerámica ha sido restaurado recientemente.

Coderch también fue diseñador y fotógrafo, de cuyas actividades nos ha legado igualmente obras de calidad, como sus famosas lámparas.

Uno de sus amigos fue Francesc Catalá Roca, que realizó muchas fotografías de la obra del arquitecto.

Lámpara Coderch. Foto: Catalá Roca. (Revista de Arquitectura, 1967)

En cualquier caso, la sociedad fue cambiando, y con ella el urbanismo y la arquitectura. Estos cambios –y la especulación del suelo sin duda–, provocaron destrucción de patrimonio y su sustitución a menudo por edificios sin valor, muy negativos para el paisaje urbano. Pero el siglo XX también nos ha legado obras de gran valor arquitectónico. Igual que un día debimos proteger los palacetes hoy deberíamos proteger la buena arquitectura moderna (como la Casa Vallet).

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA LEÓN, José. Tres Coderch en Madrid: sobre la conservación del patrimonio moderno. Trabajo fin de grado, UPM. Madrid, 2017.
COAM, Guía de Arquitectura, Madrid 2003
Revista de Arquitectura, nº 107. Madrid, 1967.
Revista Nacional de Arquitectura, nº 202. Madrid, 1958

Web José Antonio Coderch de Sentmenat 1913-1984

(*) Según la placa municipal Silvela nació en 1843 aunque, como indica el Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia, Francisco Silvela de la Vielleuze nació el 15 de diciembre de 1845.

 

Queridos amigos:

Hoy 16 de enero cumplimos doce años. Aunque vivimos tiempos difíciles, siguiendo la tradición, os invito a celebrarlo juntos. Este último año hemos podido pasear mucho menos que en el pasado y apenas visitar lugares nuevos, pero siempre hay medios que nos permiten aprender y disfrutar; este ha sido el año de las actividades y comunicaciones virtuales, que tanto nos han ayudado. A pesar de los pesares, confiemos en que las cosas vayan mejorando, sanitaria y socialmente. Ojalá podamos seguir recorriendo Madrid…

Gracias a todos los que me habéis acompañado en algún momento, con la ilusión de que al menos algún tema os haya interesado y animado a conocer mejor nuestro arte y nuestra historia.

Gracias especialmente a los que habéis participado con vuestros comentarios, dando vida al blog, incluso a lo largo de este año tan complicado para todos.

Gracias, 34BM, Alberto M., Alfonso Llorente, Alfredo, aljamiada, Álvaro González, Amparo Berlinches, Ana Romero, Ana Rueda, Ana, Ángel, Beatriz Dutor, Candela, Carlos Rodríguez, Carlos, Carmen Albaladejo, Carmen Porras, Carmen Requejo, Consuelo Hernández, Dan, Elena, Elías Gómez Cabrera, Emilio Guerra, Emilio Muñoz, Enrique Pernia, ensondeluz, Félix, Fernando Escolano, Fernando Hernández, Fernando Sierra, Fernando, fonso10t, Francisco Acebes del Río, Francisco Acebes, Francisco de la Cal, Gabriel Quintana, Gonzalo Morales de Oñate, Gustavo Martínez, Ignasi, Inma, Isabel Lamarca, Iván, Javier, José Luis Díaz, José Luis González García, José Luis Rodríguez-Checa, José Rodríguez Pérez, José Salvador, Jose, Juan B., Juan Carlos López Bravo, Juan Carlos, Juan Gascón, Julia Galiana, Julio Fernández-Sanguino, Lázaro, Lola SV, Mar Gazela, Marc, Marcelo López, Marcos, Margarita, María Isabel, María Luisa de Andrés Turrión, María Paz Ramos Esteve, Mariano Velasco, Maribel Piqueras, Marisa, Mercedes Solera, murallareciclada, Nicoletta de Matthaeis, nictemeronews, Pablo Jauralde, Pablo Montejo, Paco Juez, Patricia Calvo, Pedro Pablo, Pepa, Perla Silva, Pilar Salazar, Pilar, Rafael de Juan, Rafael Olmeda de las Heras, Raquel, Ricardo, Ron, Salvador Quero Castro, Santi Rico, Santi, Telesforo, Tomás García Santis, Toñi, Vicente Benítez.

Gracias a todos, saludos y besos

Mercedes

 

Queridos amigos:

Os deseo que paséis unas felices fiestas.

Este año 2020 ha sido duro, muy duro para muchas familias; creo que nunca, nadie, pudimos imaginar lo que nos depararía. La situación no es buena, por eso demos la bienvenida a un esperanzador 2021. Está claro que aún estará lleno de dificultades, pero, a pesar de los pesares, y las demoledoras cifras que la pandemia nos deja cada día, esperemos que todo mejore, y que todos pongamos de nuestra parte para que así sea, ¡seamos prudentes!

Madrid nos espera, a los madrileños y a los que vivís en otras ciudades y en otros paises (ilusiona mucho saber que llegáis hasta Arte en Madrid lectores desde otros lugares, algunos muy lejanos).

Gracias a todos por vuestra compañía, un año más. Cuidaos mucho.

Abrazos y besos

Mercedes

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