La calle de Blanca de Navarra recuerda a la que fue esposa de Enrique IV, rey de Castilla entre 1454 y 1474. Su matrimonio y su vida fueron muy desgraciados; escribió Pedro de Répide que la calle «lleva el nombre de aquella reina infortunada que fue casada con Enrique IV de Castilla y separada de él, sufriendo luego, dentro de su propia familia, la persecución y la muerte».

La breve vía discurre desde la calle de Zurbano a la de Monte Esquinza. Pertenece al barrio de Almagro, distrito de Chamberí, nacida en el Ensanche de Madrid proyectado por Carlos María de Castro tras el derribo en 1868 de la Cerca que rodeaba la Villa desde el siglo XVII.

Cuatro años antes Castro había edificado su propia residencia, un palacete, en la calle de Fernando el Santo, próxima a la que hoy recorremos. En la entonces llamada calle Doña Blanca de Navarra únicamente había alguna construcción y pequeños jardines, como vemos en los planos, cercanos a la Quinta de la Chilena. La zona urbanizada correspondía a la acera de los actuales números impares.

Plano Ibáñez de Ibero, h. 1875.

Pocos años después comenzó la urbanización del otro lado de la calle; en 1882 se levantaron las viviendas para don Juan Fernández Nieto, actual nº 12, esquina con Monte Esquinza 25. El arquitecto fue Gerardo de la Puente Meliá.

Calle Blanca de Navarra, 12.

En 1897 Julio de Saracíbar proyectó la casa-palacio de don José A. de Igartúa.

Calle Blanca de Navarra, 10.

En el plano de 1900 ya se aprecia cómo los edificios de la acera de los actuales pares ya estaban construidos.

Plano de Facundo Cañada, h. 1900.

En el nº 4 –ahora en obras– vivió el político Segismundo Moret que entre 1905-1906 fue presidente del Consejo de Ministros de España.

En 1919 en el nº 6 se encontraba una de las Escuelas Asilos públicos existentes en esa época. En la Memoria de Madrid de 1929 consta que allí existía una escuela pública para niñas y niños.

En la planta baja del edificio en la actualidad hay locales comerciales, entre ellos una floristería.

Blanca de Navarra, 6.

En el nº 8 se conserva una antigua vaquería, convertida en restaurante, y junto a ella se encuentra una de las tres galerías de arte que podemos visitar en esta calle.

Calle Blanca de Navarra, 8.

La vaquería ya existía al menos en 1905. Lo sabemos porque su dueño, don Félix Reyero Noriega, dueño de la Gran Vaquería Suiza situada en esta calle, participó en los donativos a las familias y víctimas de la gran catástrofe ocurrida durante la construcción del Tercer Depósito del Canal.

También por la prensa de la época sabemos que en los años 30 en el nº 2 hubo una carbonería, y una librería en el nº 5, la Agencia Internacional de Librería.

Calle Blanca de Navarra, 7.

En el nº 9 se ubicaba la Congregación Celadoras del Culto Eucarístico, actualmente de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, que acogen la obra social Cachito de Cielo.

Calle Blanca de Navarra, 9.

La calle Blanca de Navarra, a pesar de su corto trayecto –doce números–, tiene mucho encanto. Han cambiado los ocupantes de los edificios y locales, como los tiempos, pero como vemos, ofrece cosas interesantes, en ella encontramos además de tiendas y bares modernos, historia y mucho arte.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid, 2003.

El Liberal, 11 abr. 1905; El Globo, 4 dic. 1919; El Heraldo, 13 nov. 1930.

San Isidro Labrador nació en Madrid hacia el año 1083 y murió en 1172. Fue enterrado en el cementerio de la iglesia de San Andrés. Posteriormente, exhumado para su traslado al interior del templo, se halló el cuerpo incorrupto. Fue canonizado en 1622. Tras una larga historia, como sabemos, desde el siglo XVIII el patrón de Madrid reposa en la Colegiata de San Isidro, en un arca de nogal con filigrana de plata que, por primera vez desde 1985, el pasado mes de mayo se abrió. Durante unos días, el cuerpo expuesto del santo fue venerado por numerosos fieles y visitantes.

Se cree que Alfonso VIII, rey de Castilla entre 1158 y 1214, donó una primera arca sepulcral para guardar el cuerpo de san Isidro, que a finales del siglo XIII fue trasladado a una nueva, la que hoy se conserva en la Catedral, que custodió los restos del patrón hasta 1620.

Este año 2022, con motivo del IV centenario de la canonización de san Isidro Labrador, en la Catedral se ha abierto al público la capilla en la que se conserva el arca; el Museo de la Catedral de la Almudena se ha encargado de su musealización.

Capilla de San Isidro. Catedral de la Almudena.

En el centro del muro al fondo de la capilla, sobre el arca, se ha ubicado el cuadro El milagro del pozo, copia del original de Alonso Cano que se encuentra en el Museo del Prado.

Además, se han bajado de sus ménsulas habituales las esculturas de san Isidro y santa María de la Cabeza, con el fin de que podamos admirar mejor su belleza. Son dos tallas barrocas de madera policromada atribuidas a Juan Alonso de Villabrille y Ron, el mismo autor de las esculturas proyectadas en 1722 por encargo del arquitecto Pedro de Ribera para adornar el puente de Toledo.

Y la joya que por fin podemos contemplar de cerca es el arca medieval a la que nos hemos referido, que guardó los restos del santo desde finales del siglo XIII hasta 1620. En 1993, año de la consagración de la Catedral, fue aquí trasladada procedente del palacio episcopal.

Es una obra importante desde todos los puntos de vista, religioso, histórico y artístico.

Es de madera de pino cubierta de pergamino con pinturas de estilo gótico lineal, con influencias del arte mudéjar.

A pesar de su carácter funerario se considera «uno de los muebles más antiguos que existen hoy en la ciudad de Madrid». Como tal fue expuesto en 1926 en la muestra en el Antiguo Hospicio de San Fernando –hoy Museo de Historia– El Antiguo Madrid, por su madera, «preparada para la pintura de manera similar a los decorados de los códices del siglo XIV». El conde de Polentinos, que formó parte de la comisión organizadora, la fotografió.

Exposición El Antiguo Madrid, 1926. Archivo Conde de Polentinos (IPCE).

Se representaron los milagros atribuidos al santo. En el frontal se conservan tres, el milagro de los bueyes guiados por ángeles, la multiplicación del trigo en el molino y el milagro de la olla.

Arca de San Isidro. Catedral de la Almudena.

Las pinturas son magníficas, entre otras cosas ejemplo de la época que representan. San Isidro y santa María de la Cabeza, que generalmente se identifican con la imagen que adquirieron en el siglo XVII, aquí aparecen vestidos a la manera medieval, san Isidro como labrador castellano.

Arca de San isidro (detalle)

Se cree que otros dos milagros estarían representados en la parte posterior, que no se conservan, aunque se aprecia que hubo pinturas igual que en los otros lados del arca.

Los laterales recrean otras escenas, la Anunciación a un lado y Cristo varón de dolores flanqueado por santa María Magdalena y la Virgen María al otro.

El mueble fue decorado en su totalidad, pero en muchas zonas, como la tapa superior, la pintura está muy deteriorada y aparece la madera.

En algunos fragmentos se aprecian aún figuras, como el oso rampante, símbolo de Madrid, en una cenefa de la parte frontal superior.

El arca de san Isidro estuvo apoyada sobre seis leones de alabastro; se conocen estampas que los representan.

Teófilo Rufflé. «Arca sepulcral de San Isidro Labrador, patrón de Madrid, que se conserva en la iglesia parroquial de San Andrés». Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La buena noticia es que dos de estos valiosos leones, pertenecientes a una colección particular, se exponen en la capilla de la Catedral.

Pareja de leones (alabastro, sg. XIV). Col. particular.

Merece la pena ir a contemplar el arca, los leones y otras obras de arte en este año santo de san Isidro Labrador, y de paso animarse a visitar el Museo de la Catedral de la Almudena, imprescindible en el relato de la historia de Madrid, que, entre muchos tesoros, conserva la otra obra importantísima relacionada con nuestro patrón, el Códice de Juan Diácono, igualmente de finales del siglo XIII.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

José Amador de los Ríos. “El arca sepulcral de San Isidro Labrador, patrono de Madrid, que se conserva en la iglesia parroquial de San Andrés”, Museo Español de Antigüedades, tomo IV, año 1875.

Francisco María Tubino. Monumentos arquitectónicos de España. Arca sepulcral de San Isidro Labrador que se conserva en la iglesia de San Andrés. Madrid, 1880.

Conferencia Las huellas de San isidro en la Catedral de la Almudena, por Cristina Tarrero. dentro del Ciclo de conferencias: IV Centenario de la Canonización de San Isidro Labrador. IEM. 2022.

Alfa y Omega

Hace pocos días ha tenido lugar una procesión singular en Madrid, con motivo del 125 aniversario de las Cuarenta Horas en el monasterio del Corpus Christi.

Tengo el placer de invitaros a conocerla, gracias a Vicente Benítez Blanco que nos regala un texto y unas espléndidas fotografías. Vicente es un gran especialista en la historia y el arte de este convento, autor de varios artículos y del libro «Monasterio del Corpus Christi “Las Carboneras” IV Centenario (1605-2005)».

Espero que lo disfrutéis, gracias a todos

Mercedes

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En 1896, al monasterio del Corpus Christi de monjas jerónimas, con la ayuda de la reina regente doña María Cristina de Habsburgo, les fue concedido por el Papa León XIII el privilegio de las Cuarenta Horas, es decir, tener expuesto el Santísimo en su iglesia durante todo el día. Comenzando el 15 de noviembre de aquel año hasta nuestros días.

Desde su fundación en 1605 por doña Beatriz Ramírez de Mendoza, este monasterio tuvo una especial veneración eucarística.

Ya en 1946 en plena postguerra, se conmemoraron los cincuenta años de esta efeméride con misas votivas los días 13, 14 y 15 de noviembre, y para realzar los actos intervienen distintos predicadores, la escolanía Sagrada Familia y se adorna la iglesia con esmero con plantas que regala el ayuntamiento.

Y, en una fecha más cercana, en 1996, justo a los cien años, se celebró los días 22, 23 y 24 de noviembre, en esta ocasión las monjas invitan al Sr. arzobispo y obispos auxiliares, interviniendo uno cada día. Para realzar las ceremonias intervino una coral y la Hermandad de la Macarena, muy vinculada con las Carboneras, aportó un portacruz y ciriales de gran belleza.

Como vemos en estos antecedentes, la celebración fue en fechas próximas al 15 de noviembre, pero en esta ocasión se ha demorado unos meses para hacerlo dentro de la octava del Corpus, por tal razón y como epílogo se ha realizado una procesión especial con el Santísimo por las calles próximas al monasterio, recorriendo lugares tan emblemáticos como la plaza de la Villa, plaza del Cordón, pasando por la iglesia de San Pedro el Viejo en la calle del Nuncio.

Salida de la custodia, al fondo retablo de la Virgen Carbonera.

Es esta su primera salida, si nos atenemos a las crónicas escritas, y para darle una mayor vistosidad, después de la cruz de guía y ciriales, seguían los miembros del coro Schola Antiqua, que habían intervenido durante la misa. Cofrades de la Macarena portaban la Inmaculada de la sala de labor, una preciosa talla barroca del siglo XVII, que en los últimos años se venera en la iglesia en la novena del mes de diciembre. Esta obra sigue los modelos de Pedro de Mena, aunque es de fecha posterior, la talla lucía espléndida como puede verse en esta foto tomada a su paso por la plaza de la Villa.

Inmaculada de la sala de labor.

El Santísimo se expuso y procesionó en la custodia llamada Fundacional, por ser la más antigua y de los años que se erigió el convento, es una joya de la orfebrería madrileña, en plata sobredorada, del siglo XVII. Pertenece a las llamadas custodias de sol, tiene base circular, con un elegante astil que sostiene el viril donde va la Sagrada Forma. Posee rica ornamentación en formas y colores, debido a la abundancia de piedras preciosas que la decoran. El círculo del viril presenta 32 rayos flameados, la mitad de los cuales se rematan en estrellas con pedrería en color, algunos son de coral rojo. Cabe destacar el bello camafeo renacentista que representa el perfil de Cristo y la Virgen, situado debajo del viril.

El Santísimo bajo palio a su paso por la plaza del Cordón.

Y como colofón, en la plaza del monasterio, la del conde de Miranda, se levantó un altar, con la imagen de san Miguel, de muy bella factura, perteneciente al siglo XVIII, y que se expone habitualmente en el antecoro. El arcángel se presenta pisando a un par de demonios a la vez que blande su amenazante espada contra el mal, como podéis ver en la fotografía.

Altar de san Miguel en la plaza Conde de Miranda (detalle).

Siempre es un buen momento para acercarse a este monasterio, sentir su espiritualidad y admirar todo el arte que contienen su iglesia y retablos.

Texto y fotografías: Vicente Benítez Blanco

Visitamos la Quinta de Vista Alegre por primera vez hace ya más de trece años, en marzo de 2009. Entonces estaba catalogada como Jardín Histórico en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997. Un grupo de amigos considerábamos que debía ser catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) de la Comunidad de Madrid en la categoría de Conjunto Histórico. Conseguimos 439 firmas para la solicitud –hoy pueden parecer pocas–, una a una, firmas reales, no virtuales, en papel, con paciencia, en las que participaron nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo.

Además de la solicitud presentada en el Registro de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, aquí hicimos una breve descripción de la Quinta, sus edificios, jardines, protagonistas y su historia en general: La Quinta de Vista Alegre, ¿Bien de Interés Cultural?

Después explicamos porqué la Quinta debía ser declarada BIC como Conjunto Histórico.

Muchas personas y colectivos han continuado pidiendo la declaración de BIC, trabajando por ello. Por fin en 2018, aunque no en la categoría de Conjunto Histórico, la Comunidad concedió la declaración de BIC en categoría de Jardín Histórico. Fue una alegría. El año pasado, tras largas obras, los jardines fueron abiertos al público.

Hoy día es un placer leer en la entrada al recinto una placa que nos informa de que los jardines de los palacios de Vista Alegre fueron declarados Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico por Decreto 169/2018, de 11 de diciembre.

Después de mucho tiempo por fin hemos tenido ocasión de volver a visitarlos.

Acceso Jardines Vista Alegre: Puerta Real. Calle General Ricardos nº 179.

Si comparamos las fotos que pudimos hacer entonces con las que hemos podido hacer hace pocos días es fácil comprobar el buen estado de los jardines tras la restauración, entonces muy deteriorados, hoy bien cuidados y luciendo esplendorosos.

La hoy llamada Finca Vista Alegre en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) fue una de las Quintas de Recreo más importantes, una Real Posesión creada en el siglo XIX por la regente María Cristina de Borbón.

Un plano nos indica los lugares de la Quinta que podemos visitar, numerados para su recorrido: la Estufa grande, el Baño de la reina, el Palacio viejo, la Galería, Casa de Bella Vista, Caballerizas, Jardín Plaza de las Estatuas, la Ría, Palacio Nuevo, Parterre, Cedro y Casa de Oficios.

El Palacio Viejo desde un cenador junto a la Ría

La Ría y su montaña artificial de rocalla han recuperado el agua.

Aunque gran parte de los elementos de los jardines existentes entre el Palacio Viejo y la Ría han desaparecido (embarcadero, fuentes, esculturas, puentes…), siguen siendo un precioso ejemplo de jardín romántico.

Junto al Palacio Viejo se construyó la Estufa Grande con un baño monumental, ahora rehabilitada de forma espectacular.

En su interior se encuentra el conocido como Baño de la reina o de Isabel II, que también ha sido restaurado.

Baño de la reina

El Palacio Nuevo o Palacio del marqués de Salamanca sigue a la espera de rehabilitación.

Palacio Nuevo o del marqués de Salamanca

Desde le entrada se puede ver su lujoso vestíbulo.

El palacio escondía verdaderos tesoros, como su Salón Árabe.

Las fuentes frente a palacio están siendo restauradas.

Todo esto es solo una pequeña muestra de lo que ofrece la visita, que puede realizarse los fines de semana, sábados, domingos y festivos.

Toda la información y más datos se pueden encontrar en la página de la Comunidad de Madrid, aquí.

Y en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), Declaración BIC Jardín Histórico, de fecha 14 diciembre 2018, nº 298, pág. 59.

Y por supuesto en los numerosos artículos que varias personas dedicamos en este blog a la historia de la Quinta, con la etiqueta de Vista Alegre.

Gracias a todos.

Por: Mercedes Gómez

En las salas 31 y 37 del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se ha inaugurado una pequeña exposición (por número de obras) pero extraordinaria (por su calidad), Velázquez en Italia. Entre Luigi Amidani y Juan de Córdoba.

Recordemos que Diego Velázquez (1599-1660), además de llegar a ser Pintor de Cámara de Felipe IV, desempeñó varios cargos para su rey. Entre otras muchas cosas se encargó de la decoración de las dependencias del Alcázar Real.

En su biografía son muy importantes los dos viajes que hizo a Italia adonde llegó por primera vez (1629-1631) para cumplir el deseo de Felipe IV de obtener copias de maestros célebres. Viajó por segunda vez (1649-1651) con el cometido de adquirir obras de arte antiguo que incrementaran la colección de arte del monarca en el Alcázar. El pintor contrató la compra de varias esculturas clásicas. Debido a que era muy difícil la adquisición de originales, optó por la reproducción de las más importantes mediante la técnica del vaciado en yeso o en bronce.

Se ilustra el primer viaje de Velázquez a Italia con los diez Martirios de los Apóstoles, que tras una primera atribución a Tintoretto y otras posteriores, estudios recientes los consideran obras de Luigi Amidani (Parma, 1591- d.1629), que acompañó a Velázquez en ese primer viaje. A su lado vemos la única copia que se conserva de Velázquez, de la Última Cena de Tintoretto (1629). Contemplamos también el dibujo a lápiz, Retrato del Cardenal Borja, a quien Velázquez conoció en Roma.

Y el Felipe IV (1656) del taller del pintor. Todas ellas obras conservadas en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

«Felipe IV». Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (taller), (h. 1656)

Algunas de las esculturas que Velázquez trajo de Italia, entre ellas treinta y cinco vaciados en yeso, adquiridas durante su segundo viaje a mediados del siglo XVII, se perdieron en el incendio del Alcázar en la Nochebuena del año 1734. En la Real Academia de Bellas Artes se conservan siete:

Las espléndidas Flora y Hércules –que tras su paso por el patio han vuelto a su lugar en el zaguán de entrada al Museo–, y otras cinco obras que se exponen en esta singular muestra. De todas ellas se conocen detalles de los contratos que firmaron el propio Velázquez, el agente Juan de Córdoba que acompañaba al pintor, y el escultor Giuliano Finelli.

Son el Gladiador combatiente, Sileno con Baco niño (los originales se encuentran en el Museo del Louvre);

«Sileno con Baco niño» (detalle).

Ariadna dormida (original en el Museo Vaticano).

«Ariadna dormida»

La bella Ariadna estuvo en la Galería del Cierzo del Alcázar hasta el incendio de 1734. Tras la creación de la Academia de Bellas Artes por Felipe V en 1744, la escultura fue una de los primeros vaciados en ser instalados en su sede, la Real Casa de la Panadería en la Plaza Mayor, para ser utilizada en la formación de los alumnos.

También se exponen Hermes Loghios (original en el Museo Nacional Romano) y Nióbide corriendo (en el museo de los Uffici).

La estrella invitada que ilustra este segundo viaje es el retrato de Juan de Córdoba, que Velázquez pintó hacia 1650.

«Retrato de Juan de Córdoba». Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (h. 1650). Pinacoteca Capitolina.

Juan de Córdoba (h.1610-1670) fue agente de la corona española en Italia, personaje decisivo en la adquisición de los vaciados por parte de Velázquez para llevarlos a Madrid, entre otras razones gracias a su amplia red de contactos.

El cuadro procede de la Pinacoteca Capitolina en Roma, única pintura de Velázquez que se conserva en una colección pública italiana. Es la primera vez que se expone en España.

Velázquez en Italia: entre Luigi Amidani y Juan de Córdoba
Museo de la Real Academia de BBAA de San Fernando
Alcalá, 13, 2ª planta.
Horario del Museo: martes a domingo 10.00 a 15.00 horas; cerrado lunes.
Miércoles gratuito.
Hasta el 4 de septiembre

Con motivo de la exposición se ha editado un Catálogo, de gran calidad, igual que la exposición, tanto en su forma como en el contenido. Además a un precio asequible: 20 euros.

 

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Catálogo Velázquez: esculturas para el Alcázar. Dir.: José Mª Luzón. Real Academia Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 2007.

Catálogo Velázquez en Italia: entre Luigi Amidani y Juan de Córdoba. Dir.: José Mª Luzón. Real Academia Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 2022.

 

 

La reforma de la Plaza de España, de gran envergadura, no ha afectado solo a la propia plaza sino también a los Jardines de Sabatini, a la calle de Bailén, bajo la cual se ha construido el túnel por el que ahora circulan los automóviles, que conecta con la calle de Ferraz, y al paso hacia la Cuesta de San Vicente. Han corrido ríos de tinta, con opiniones para todos los gustos, así que son numerosos los reportajes y noticias sobre todo el proceso. En general, creo que el resultado es bueno. Excepto una parte de la plaza, la más próxima a Gran Vía, que resulta muy árida, el resto, sobre todo el paseo de la calle Bailén, ahora libre de coches, me parece muy agradable.

Un aspecto muy importante de la obra merece un capítulo aparte: los hallazgos arqueológicos, en los que hoy os invito a detenernos.

Calle Bailén antes de las obras, desde el Palacio de Godoy.

Calle Bailén, 2019

Calle Bailén 2022

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Las excavaciones para la construcción del nuevo túnel bajo la calle de Bailén-Ferraz en 2019 dieron lugar a una serie de hallazgos arqueológicos; entre otras cosas, aparecieron vestigios de tres edificios del siglo XVIII, todos ellos proyecto de Francisco Sabatini, el arquitecto del rey Carlos III:

las Caballerizas reales, junto al Palacio Real; enfrente, el Palacio de Godoy; y al norte, el Cuartel de San Gil.

Plano de F. Cañada, h. 1900.

Los primeros hallazgos, según se confirmó tras unas primeras informaciones dudosas, en gran parte pertenecían al Palacio de Godoy, obra del siglo XVIII; los sótanos y hasta un metro de la primera planta, de una parte del edificio que había sido derribada en 1932 con motivo de las obras de ampliación de la calle Bailén.

Pudimos leer en la prensa que en el estudio que las arqueólogas Esther Andreu y Carmen Sánchez presentaron a la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid decían que habían quedado al descubierto «suelos de granito, los enlucidos en las paredes, los techos abovedados, las escaleras de acceso…», todo ello en muy buen estado de conservación.

Aparecieron también restos de un muro de cimentación de las nuevas Caballerizas –las de Sabatini, del siglo XVIII– y del Cuartel de San Gil.

No fueron los únicos restos hallados. También se encontraron otros vestigios arqueológicos medievales de gran importancia (cerámicas y un horno del siglo XV, bajo el cimiento del palacio de Godoy, según la directora arqueóloga Esther Andreu) que esperamos conocer algún día, en el centro de interpretación que se abrirá junto a los restos del palacio de Godoy.

 

Las caballerizas reales

La calle Bailén. Las caballerizas reales a la izquierda. A la derecha, el Palacio de Godoy. (1930) (Foto: memoriademadrid)

Las caballerizas reales, construidas por Sabatini, fueron derribadas en 1934; en sus terrenos se crearon los Jardines que llevan el nombre del arquitecto.

Durante las obras se hallaron restos de un muro con contrafuertes que formó parte de la cimentación del edificio.

El significado de los vestigios del muro hallado creo que se explica de una forma confusa. Se ha inscrito un texto sobre una línea de metal que hay que recorrer con paciencia y ánimo para poder leer toda la información:

«Esta línea quebrada es el reflejo en superficie de la traza del muro con contrafuertes construido en el siglo XVIII por el arquitecto italiano…

… Francesco Sabatini para conformar la topografía de la calle Bailén durante las obras del llamado Palacio Real Nuevo, iniciado en el año 1737…»

Solo se muestra un trozo del muro, tras un cristal, que se ve con cierta dificultad.

La explicación continúa:

«…durante la República la calle obtuvo su anchura actual cuando se demolió parcialmente el Palacio de los Secretarios de Estado y las Caballerizas de la Regalada fueron derribadas en su totalidad…».

Al final de la línea, en el pavimento se ha instalado una representación del plano de la zona. Es bonito, pero se va a conservar muy mal, me temo, si no se cuida.

 

Palacio de Godoy

El llamado Palacio de Godoy fue proyectado, como hemos visto, por el arquitecto real Francesco Sabatini en 1775 por encargo de Carlos III como Palacio de los Secretarios de Estado pues estaba destinado a albergar al Primer Secretario de Estado o primer ministro. En aquellos momentos el Secretario era el marqués de Grimaldi, que nunca llegó a instalarse en él. Finalizado el edificio, sí lo habitó su sucesor, el conde de Floridablanca, y luego Manuel Godoy, que se instaló en el bello palacio, lo amplió y reformó a su gusto, y llegó a convertirse en su propietario por lo que es conocido como Palacio de Godoy.

En 1932 comenzó el derribo de una parte del palacio debido a las obras de ampliación de la calle Bailén.

La calle Bailén y las caballerizas reales a la izquierda. A la derecha, ya ha comenzado el derribo de una parte del Palacio de Godoy. (1932) (memoriademadrid)

En 2020 se anunció la intención de conservar los restos hallados en su sitio, su restauración –que al parecer ya ha finalizado– y la creación de un museo.

Varias entradas al espacio que cubre las ruinas ocultan el futuro museo o centro de interpretación.

Arriba, Palacio de Godoy. Abajo, entrada al futuro centro de interpretación.

Sobre el césped de la cubierta del futuro museo, un plano del palacio y un texto, en este caso de lectura más cómoda que la línea quebrada, explican la historia.

Mientras esperamos que abran el centro de interpretación, de los restos del Palacio de Godoy poco podemos ver, algo a través de una ventanita.

La verdad es que no se ve mucho a través del cristal, pequeño, no se si ¿habría sido posible dejar algo más a la vista?

 

Cuartel de San Gil

El Cuartel de San Gil, igualmente proyectado por Sabatini a finales del siglo XVIII, se encontraba en la zona suroeste de la actual plaza de España. Fue derribado a comienzos del XX.

Calle de Ferraz. (J. Laurent, 1903) (memoriademadrid)

El mismo año 2019, durante la excavación, al otro lado de la Cuesta de San Vicente aparecieron nuevos restos arqueológicos.

Espléndidos muros con arcos de medio punto, que fueron catalogados como arcos del camino de ronda del antiguo Cuartel de San Gil.

Los arcos no podían ser conservados en su lugar debido a la construcción del túnel pero han sido trasladados a la superficie e instalados en la calle de Ferraz, junto a la entrada al túnel. Otro letrero, nuevamente en el suelo ajardinado, nos habla del Cuartel «…que se edificó en la escarpada pendiente que descendía hacia el río Manzanares…»

El paseo desde la plaza de Oriente hasta la calle de Ferraz, a los pies del Templo de Debod (o al revés), es un camino bonito, que merece la pena recorrer, si es posible. Si no, espero que esta entrada os ayude a conocerlo.

A la izquierda, Jardines de Sabatini. Arriba, a la derecha, Palacio de Godoy. En el centro, la calle Bailén y el futuro centro de interpretación. Al fondo, la plaza de España.

Por: Mercedes Gómez

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Diario El País 28 agosto 2019; 27 nov. 2019; 17 abril 2020.

Ayuntamiento de Madrid

Recordemos que después de la Colonia Residencia, que fue un éxito, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia El Viso, que hoy da nombre a uno de los barrios del distrito de Chamartín.

La promotora fue también la Propiedad Cooperativa, acogida a la Ley de Casas Baratas y Económicas de 1925 que eximía a los propietarios de pagar impuestos durante quince años. La Cooperativa de Casas Económicas El Viso proyectada para obreros y funcionarios terminó por convertirse en una colonia ocupada por la clase media-alta; aprovechándose de una ley para vivienda obrera se construyeron hoteles de lujo. Nuevamente fue Gregorio Iturbe quien compró los terrenos.

La colonia ocupa una de las zonas más elevadas de la ciudad, el viso, sobre los 700 metros de altitud, al final de la calle Serrano, eje alrededor del que se sitúan las calles Arga, Daniel Urrabieta, Francisco Alcántara, Madre Carmen del Niño Jesús, Nervión, Sil, Tormes, y Turia, junto a la Colonia Iturbe 4, que el empresario había promovido anteriormente, entre 1928 y 1930.

Plano de la Colonia El Viso. Revista Arquitectura, 1967.

Bajo la concepción de colonia-jardín, las manzanas se ordenaron en una trama ortogonal, en bloques, con viviendas unifamiliares dotadas de jardín en la fachada principal y patio trasero. En el proyecto había varios tipos, según superficie, pero todas tenían tres plantas, semisótano, baja y primera, como las de Parque Residencia. Aunque finalmente cada una se construyó según los gustos del cliente. El proyecto constaba en su inicio de 130 hoteles pero debido a la enorme demanda se llegó a 242, aprovechando la edificabilidad al máximo.

Foto: Santos Yubero (Archivo Regional Comunidad de Madrid)

Se proyectaron cuatro tipos:

Fachadas anterior y posterior de uno de los bloques. Revista Arquitectura, 1967.

Los dos primeros, A y B, correspondían a las zonas centrales de las hileras con 200 metros cuadrados construidos; el tipo C, en los extremos, casi todas especiales, con su característica rotonda de la sala de estar en los extremos; y D, de menor superficie, 150 metros cuadrados, normalmente en el centro de la hilera.

Las casas, con fachadas muy simples que seguían las normas racionalistas, fueron pintadas de diferentes colores, para compensar la excesiva sencillez, según el propio Bergamín, de la arquitectura «muy simple, muy cúbica, … un poco seca» que esperaba compensar «con los distintos colores con que se pintaron las fachadas de los diferentes bloques y, sobre todo, pensando en la vegetación que pronto habría de crecer y romper la monotonía de aquella arquitectura repetida».

El maestro albañil fue Benito Platas, que contó con los mejores colaboradores en todas las áreas (estuco y revoco, pintura, solado, carpintería, cerrajería artística, cantería y mármoles, etc.). Algunos jardines fueron diseñados por Javier de Winthuysen.

Por otra parte, las viviendas disfrutaron de todos los adelantos para la época, agua corriente, teléfono… y la novedad de una gran mejora en la red eléctrica que permitió la instalación de nevera, cocina y calentador de agua en todas ellas.

En los años 50 la colonia se amplió, hacia la calle del Dr. Arce, levantándose casas de otra tipología. Aunque una parte se conserva, en general a lo largo de los últimos años la colonia ha sufrido una gran transformación, con edificios que no tienen nada que ver con la idea original.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA PÉREZ, J. «Cooperativa de casas económicas El Viso», El eco patronal, Madrid, sept. 1935.
Revista Arquitectura, nº 90 (1966); nº 101 (1967); nº 204 (1977).
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia 1918-1936. Comunidad de Madrid, 2000.
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de, “La Colonia El Viso”, en Un siglo de vivienda social: 1903-2003. Tomo I. Exposición Ministerio de Fomento, Madrid, 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.

 

La iglesia franciscana de San Antonio fue proyectada por el arquitecto Bernardo Giner de los Ríos en 1927, en la esquina de la calle Duque de Sesto con Lope de Rueda.

Revista Arquitectura, 1927 (BNE)

Bernardo Giner de los Ríos nació en Madrid en 1888 y murió en el exilio, en México, en 1970. Era sobrino de Francisco Giner, fundador de la Institución Libre de Enseñanza; allí cursó Bernardo sus estudios de primaria. Luego estudió ingeniería y arquitectura. Además fue político; durante la 2ª República fue diputado y ministro en varias ocasiones.

Como arquitecto municipal desde 1916 a 1936 trabajó en la Sección de Construcciones y Propiedades del Ayuntamiento de Madrid; en 1928 fue nombrado Jefe de Construcciones Escolares. Como responsable de este área, entre 1931 y 1934 edificó varias escuelas, en esos momentos muy necesarias. Trabajó junto a Antonio Flórez Urdapilleta, que había creado los Pabellones de la Residencia de Estudiantes y algunos centros escolares inspirados en la ILE.

Por todo esto, Bernardo Giner es más conocido por los colegios que construyó, algunos se conservan, pero no fue lo único que creó, su huella es notable en Madrid. Participó en algunas reformas como la de las Antiguas Escuelas Aguirre. En arquitectura residencial se le atribuye la construcción de la casa palacio en Padilla 38 (1925) en la que vivió Juan Ramón Jiménez; en 1926 levantó un edificio de oficinas y comercios en la calle Almirante 1. Además de otros edificios que no se conservan, como la iglesia de San Antonio.

La nueva iglesia de San Antonio de Padua –y residencia de los Padres Franciscanos– fue inaugurada en agosto de 1927.

El templo era de una sola nave, con cinco tramos; el ábside, circular en su interior, tenía cinco ventanales con vidrieras policromadas que narraban las vidas de San Francisco y San Antonio.

La torre, adosada a la nave, llevaba a la escalera general de la Residencia y daba paso al coro y a la azotea.

El conjunto, que podría considerarse de estilo neomudéjar, dentro de una gran sencillez, era de ladrillo, menos el zócalo, que era de piedra.

La residencia tenía tres plantas (habitaciones, biblioteca, etc.)

Como parroquia fue erigida canónicamente en 1966.

El conjunto fue derribado en 1975 y en el mismo lugar se construyó el actual templo y nuevo convento, de seis plantas, obra del arquitecto José Manuel Marañón Richi, inaugurado en 1977.

Calle Duque de Sesto 9, esquina Lope de Rueda.

Hoy día es la Parroquia San Antonio del Retiro. Lo cierto es que se encuentra muy cerca del Parque del Retiro, pero pertenece al barrio de Goya, distrito de Salamanca.

La iglesia es también de una sola nave, en ligera pendiente, ocupada por varias filas de bancos convergentes en el ábside circular. Fue construida, como otras en esos años, siguiendo las directrices del Concilio Vaticano II, que pedían la celebración de actos comunitarios, con participación activa de los fieles. Las misas ya no eran en latín ni de espaldas a los asistentes.

Destaca la vidriera de Carlos Muñoz de Pablos.

De la primera iglesia únicamente se conserva una pequeña imagen de la Virgen del Pilar, ubicada en una capilla lateral a los pies del templo.

Por: Mercedes Gómez

——

Bibliografía:

“Iglesia de San Antonio”, Arquitectura, nº 101, Madrid, 1927.
COAM. Guía de Arquitectura, Madrid, 2003.
Fiesta patronal y bodas de oro de la parroquia San Antonio del Retiro, Archidiócesis de Madrid, 2016.

 

 

 

El Instituto de Estudios Madrileños, fiel a la cita, el próximo día 7 de abril inaugura un nuevo Ciclo de Conferencias para conmemorar el IV Centenario de la canonización de San Isidro Labrador, patrón de Madrid.

“San Isidro Labrador y el milagro de la fuente”. Anónimo (1665-1675). Museo de San Isidro. Museo de los Orígenes.

En colaboración con el Museo de San Isidro –no podríamos disfrutarlas en un escenario mejor–, las charlas serán impartidas en su salón de conferencias, los jueves de los meses de abril, mayo y junio, a las 19.00 h., según detalla el programa:

(click para ampliar)

Aquí se puede descargar el cartel completo del ciclo.

Las conferencias también serán emitidas en directo vía telemática a través del canal de YouTube del Instituto, aquí, donde quedarán archivadas para posibles visiones futuras.

Además, como es habitual, todas las conferencias serán publicadas en formato impreso y digital y formarán parte del tomo LVIII de la colección Biblioteca de Estudios Madrileños.

La primera conferencia tendrá lugar el día 7 de abril, Iglesia y mundo en los entornos de las fechas significativas de San Isidro Labrador: 1079, 1172, 1622, a cargo de Francisco González de Posada.

Museo de San Isidro
Plaza de San Andrés, 2
7 de abril, 19.00 h.

Espero que sea de vuestro interés, gracias a todos.

Mercedes Gómez

 

La historia de la Puerta del Sol, recordemos, es muy antigua. Se remonta a la Edad Media, cuando en el siglo XV allí se situó una de las Puertas de la nueva Cerca del Arrabal. Desde entonces, a lo largo de los siglos, ha sido reformada en varias ocasiones. Desde que en 1768 se construyó la Real Casa de Correos, proyecto de Jaime Marquet, hasta hoy día en que va a comenzar la enésima obra. Ese edificio, actual sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, es el más antiguo que subsiste, todos los demás fueron desapareciendo.

Desde muy pronto allí debió de existir una fuente. Al menos ya en los inicios del siglo XVII había una, surtida por el Viaje de Agua del Alto Abroñigal.

Plano de Mancelli (1623)

Sobre la fuente existente se construyó otra monumental conocida como Fuente de la Mariblanca.

Ya conocemos la historia de la Mariblanca, la estatua de la bella diosa que llegó a Madrid en 1625, junto a otras esculturas que Ludovico Turqui trajo de Italia., que fue colocada coronando la fuente –diseño de Rutilio Gaci– frente a la iglesia y hospital del Buen Suceso que habían sido construidos tras el establecimiento de la Corte en Madrid en el siglo XVI.

Plano de Texeira, 1656

La estatua fue retirada en 1838; en 1853 se convocó un concurso para reformar el conjunto. Se barajaron varios proyectos completamente diferentes, al final en 1859 la estructura de la plaza fue configurada por Lucio del Valle, Juan Rivera y José Morer,

Después fue instalada la famosa Fuente de la Puerta del Sol, hasta finales del siglo XIX en que fue trasladada.

Puerta del Sol. J. Laurent (h. 1870) BNE.

El siglo XX comenzó en la Puerta del Sol sin fuentes y con un habitual atasco de carros, tranvías y peatones reflejado en numerosas imágenes.

A principios de los años 50 tuvo lugar otra gran remodelación de la plaza, proyectada por Manuel Herrero Palacios, entonces Jefe de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Madrid, gran amante de las fuentes y estanques, como vimos.

1950, maqueta. A.R.C.M., Fondo M. Santos Yubero.

Herrero Palacios fue quien diseñó las fuentes neobarrocas que adornaron la plaza de la Puerta del Sol desde entonces.

Godoy (Revista Gran Madrid, 1951) (memoriademadrid)

Nuevamente en enero de 1985 comenzó una reforma más, a cargo de los arquitectos Antonio Riviere Gómez, Javier Ortega Vidal y, como asesor, Antonio González-Capitel.

Tres meses después, las dos fuentes de Herrero Palacios fueron sustituidas por otras dos modernas fuentes gemelas, instaladas en la nueva zona peatonal creada en Sol, donde continúan. Constan de un pilón de granito con una taza central de acero desde donde brota el agua que cae a modo de cortina.

En 2003 con motivo de la construcción de la macro estación de trenes de Cercanías de Renfe, se produjo una nueva transformación, incluyendo el acceso acristalado, bautizado popularmente como la ballena. La Estación fue inaugurada, después de casi seis años de trabajos, conflictos y hallazgos arqueológicos, en junio de 2009. No se si milagrosamente, las fuentes permanecieron en su lugar.

Ahora, marzo 2022, se anuncia que el Ayuntamiento va a emprender una reforma más en la Puerta del Sol.

Además de otros elementos, como la boca de entrada a la estación –después de solo trece años, el ayuntamiento actual decide cambiarla–, las fuentes desaparecen de la plaza. Lo que se anuncia como una nueva fuente, más parece un estanque alrededor del monumento a Carlos III; habrá que ver en qué queda ese proyecto y cómo será ese estanque en realidad. Y ¿a dónde irán a parar las actuales fuentes de la Puerta del Sol?

Mientras, viajemos en busca de las antiguas fuentes de la Puerta del Sol, recorriendo un camino en cierto modo inverso.

Las fuentes del siglo XX, de Herrero Palacios, se encuentran en Vallecas, en el paseo de Federico García Lorca, adonde fueron trasladadas en 1985, felizmente a salvo, bien cuidadas.

Paseo de Federico García Lorca

Están formadas cada una por un vaso circular con un conjunto escultórico en el centro formado por cuatro hojas de acanto diseñadas en piedra caliza sobre un pedestal de granito, coronado por una flor metálica.

En el borde del vaso hay unos adornos en forma de volutas de piedra de los que cuatro chorros de agua parten hacia el centro.

También podemos acercarnos a la Casa de Campo y contemplar, frente a la Casa de los Vargas, la fuente que estuvo en la Puerta del Sol en el siglo XIX. Antes de llegar aquí estuvo en la glorieta de Cuatro Caminos.

Casa de Campo

Consta de un gran vaso central y dos laterales, mucho más pequeños, todos de piedra caliza, que reciben el agua del central a través de dos bonitas conchas.

En cuanto a la fuente más antigua, desaparecida, en la actualidad una réplica de la estatua de la Mariblanca adorna la plaza, como sabemos, y parece que allí va a continuar –cambiándola de sitio, eso sí–.

El proyecto aprobado por el Ayuntamiento se puede ver aquí: El Ayuntamiento da luz verde a la nueva Puerta del Sol

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Arquitectura de Madrid. 2003.

MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. – GARCÍA GUTIERREZ, P.F. “Fuentes de Madrid”. La Librería, Madrid 2009.

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