A mis abuelos,
que vivieron aquí la mayor parte de su vida

 

La calle del Espíritu Santo nace en la Corredera Alta de San Pablo y llega hasta la calle de San Bernardo.

calle espiritu santo

Su historia es antigua. Recordemos que a mediados del siglo XV, reinando Enrique IV, el límite norte de Madrid estaba en la plaza de Santo Domingo. Mas allá de la Puerta del mismo nombre, una de las puertas de la Cerca del Arrabal, sólo había bosques y cursos de agua que regaban los fértiles terrenos. Y así fue hasta finales del siglo XVI, cuando Felipe II estableció la Corte en la Villa y la ciudad empezó a crecer. En el siglo XVII se produjo un gran aumento de población, y bajo el reinado de Felipe IV se construyó la nueva Cerca de Felipe IV. Las Puertas de la villa por el norte pasaron a ser, la Puerta de Fuencarral, próxima a la actual glorieta de San Bernardo; la Puerta de las Maravillas, al final de la calle de San Andrés; y la Puerta de los Pozos de la Nieve cerca de la actual glorieta de Bilbao. En los terrenos intramuros, entre los caminos que surgieron en dirección a Fuencarral se crearon una serie de calles, una de ellas fue la del Espíritu Santo.

En un principio se conoció como Calle de Buenavista, que empieza desde la Calle Baja de Fuencarral y acaba en la Cruz del Espíritu Santo. Y prosigue desde la Cruz del Espíritu Santo hasta la Carrera de San Pablo. Así se menciona en el manuscrito sobre la Visita General realizada a las casas de Madrid en 1625, que describe el Madrid de las primeras décadas del siglo XVII.

En el tramo que iba del antiguo Camino de Fuencarral –hoy San Bernardo– a la Cruz del Espíritu Santo el manuscrito describe escasas construcciones, una caballeriza y cochera, una casilla que da a Fuencarral, y dos casas, una de ellas debía ser importante pues tenía once puertas que daban a las calles de las Minas, Buenavista y Pozas.

El otro tramo, desde la Cruz hasta la Carrera, hoy Corredera de San Pablo, estaba mucho más poblado. El manuscrito describe diecinueve casas cuyos propietarios tenían los más variados oficios: una tabernera de corte, un zapatero, tres cocineros, una lavandera, un carretero, dos panaderos…

En el primer plano de Madrid, el Plano de Mancelli, de 1623, no aparece el nombre de la calle pero sí está indicada con el nº 27 la Cruz del Espíritu Santo, en la esquina con la calle de San Andrés. La manzana ya muestra la forma de la esquina en la que estaba la Cruz, que siglos después los vecinos llamaron La Rinconada.

Plano de Mancelli (1623)

Plano de Mancelli (1623) (detalle)

Es en el Plano de Pedro Texeira, de 1656, cuando aparece denominada como calle del Espíritu Santo. Texeira tampoco dibujó la cruz.

La Cruz del Espíritu Santo era una de las varias cruces de índole religiosa que existían en aquella época en la Villa. Sin ir más lejos, había otra a escasos metros, en la propia Corredera, junto a la iglesia de San Ildefonso –entonces aneja a la parroquia de San Martín–, que sí dibujó Texeira.

Plano de Texeira (1656) (detalle)

Plano de Texeira (1656) (detalle)

Ha sido muy difundida la historia de que en tiempos de Felipe III “había allí unas casas habitadas por gente de mal vivir, cayó un rayo el tercer día de Pascua de Pentecostés, y produjo un incendio que destruyó unas tiendecillas de moriscos que en ella había. En memoria de este suceso se levantó en tal paraje una cruz de piedra con una paloma en medio, llamándose la Cruz del Espíritu Santo de donde le vino el nombre a la calle…”

Fue Pedro de Répide quien, a veces moviéndose entre la historia y le leyenda, escribió todo esto en uno de sus artículos –recopilados en su famoso libro Las Calles de Madrid– escritos en los años 20 del siglo pasado.

Contaba también Répide que la calle del Espíritu Santo está situada sobre antiguos terrenos del abad de Santo Domingo de Silos y del prior del Monasterio de San Martín. Lo cierto es que varias casas en el siglo XVIII eran propiedad de la Congregación del Espíritu Santo, San Martín y San Bartolomé, ubicada en la parroquia de San Martín, así consta en la Planimetría General. Aunque la verdad es que muchas casas entonces pertenecían en esta calle y en toda la villa a las órdenes religiosas.

En el siglo XVIII la calle recibía el nombre de calle de la Cruz del Espíritu Santo.

Plano de Espinosa (1769) (detalle)

Plano de Espinosa (1769) (detalle)

Finalmente Répide nos informó de que “la cruz fue quitada de ahí en 1820 por orden del corregidor Marquina, que quitó todas las cruces que había en las calles y plazas de la corte, excepto la de Puerta Cerrada”.

Desde 1835, por acuerdo municipal, es la calle del Espíritu Santo.

La Rinconada se encuentra en la plaza creada tras el derribo de las últimas casas de la manzana 473. La plaza, sin denominación oficial hasta 1969, siempre fue conocida por los vecinos como El Rastrillo, por el mercado que allí se instalaba, nombre que muchos esperamos recupere, y desaparezca el nombre actual que nada tiene que ver con la historia del barrio y de las personas que allí vivieron y viven.

rinconada

El Ayuntamiento le adjudicó el nombre de plaza de Juan Pujol en noviembre de dicho año 1969, por cierto pocos meses después de que se quemara el entrañable Cine Dos de Mayo.

En las últimas décadas la calle del Espíritu Santo ha cambiado mucho aunque continúa siendo una calle comercial y de encuentro. Tal vez herencia de la vida que aquí existió hace cuatro siglos, cuando la habitaron madrileños que desempeñaron diversos oficios, recordemos, panaderos, cocineros, zapateros… Quizá herencia del cercano mercado de San Ildefonso, cuyos puestos callejeros desde el siglo XIX hasta 1970 en que fue derribado, llegaban desde la Corredera hasta aquí.

Aún en los años 80 y primeros 90 dominaban las carnicerías, pescaderías, fruterías, tabernas, la droguería de toda la vida, la tahona del Mico…

Espíritu Santo, 4 (Foto: 2006)

Espíritu Santo, 4 (Foto: 2006)

De todo aquello apenas continúa existiendo la farmacia, la papelería –reconvertida, ofrece servicios de imprenta– el estanco, una frutería –la de Andrea, ahora bautizada como El Rincón de Andrea– y la tradicional pollería Herrero. Y se ha recuperado en cierto modo la vieja churrería, que hace muchos años vendía los churros recién hechos ensartados en un junco, ahora moderna churrería-chocolatería.

Curiosamente en algunos de los comercios que se conservan, como la carnicería en el nº 4, los bonitos letreros antiguos han sido sustituidos. Lo que no ha cambiado en diez años son las paredes pintarrajeadas. Creo que es una de las calles más pintarrajeadas de Madrid.

Espíritu Santo, 4 (Foto: 2016)

Espíritu Santo, 4 (Foto: 2016)

Sin embargo otros establecimientos que se han transformado y ahora tienen nuevos usos, sí guardan elementos antiguos. Como la antiquísima Carnicería y Salchichería en el nº 28, en la Rinconada, que hoy alberga la tienda de ropa Remember.

carniceria y salch 2016

Muchos de los elementos de la carnicería se han conservado en una buena rehabilitación del local.

ropa en la carniceria

Las vigas de madera vistas, los azulejos blancos, la puerta de la nevera, un grifo de la antigua pila, los espejos, los ganchos para colgar las carnes…

colgadores carnes

La calle del Espíritu Santo desde hace unos años está adornada con árboles.

Espíritu Santo, esquina calle de la Madera, manzana 463

Espíritu Santo, esquina calle de la Madera, manzana 463

Árboles que seguro fueron algo impensable para los vecinos en las primeras décadas del siglo XX, incluso en los años 40 y 50, cuando en muchas de las viviendas ni siquiera disfrutaban de agua, solo una pila en cada piso y una fuente en el patio para todos, hasta que poco a poco, no hace tanto tiempo, cada uno pudo ir instalando su propio aseo, muy pequeño en algunos casos, y disponer de agua en su propia vivienda.

Así sucedió en una de las casas más antiguas de la calle, la corrala del actual nº 20, antigua casa nº 13 de la manzana 452.

Calle Espíritu Santo, 20

Calle Espíritu Santo, 20

Los nuevos locales comerciales, a lo largo de todo el primer tramo de la calle, son variopintos. La Tienda de las Gorras, otra que vende ropa vintage al peso, una floristería, dos librerías. Una de las tiendas más bonitas es la librería Las tres rosas amarillas, especializada en libros pop-up, móviles o desplegables.

libro pop up

Pasada la plaza, la casa más moderna, construida en los años 70, en el nº 32 ocupa el solar del mencionado Cine Dos de Mayo. El cine de sesión continua que había sido construido en 1928 sufrió un grave incendio en julio de 1969 que lo destruyó por completo.

Continuamos caminando por el segundo tramo de la calle. En la esquina con la de Santa Lucía recordemos existió una tienda de Comestibles, quesos y ultramarinos decorada por Enrique Guijo de cuya cerámica lamentablemente quedan escasas huellas, apenas el escudo.

espiritu santo2

Al final, en la acera de la derecha hay una larga tapia, que siempre me pregunté qué escondía… se trata del jardín del Palacio de Parcent que por fin pude conocer y visitaremos en un próximo artículo.

espiritu santo tapia

La proximidad de la calle de San Bernardo y sus palacios da a la calle un aire más tranquilo y en cierto modo elegante. Tanto en el siglo XVII como en el XX, incluso en la actualidad, Espíritu Santo siempre fue distinta en sus dos tramos.

espiritu santo fin

El Palacio de Parcent fue levantado entre 1728-30, antes que la mayoría de edificios existentes hoy día en este barrio, que fueron construidos en la segunda mitad del siglo XIX.

Espíritu Santo 35, casa de 1863

Espíritu Santo 35, casa de 1863

Junto a los muros laterales del Palacio, hoy sede de oficinas del Ministerio de Justicia, finaliza la histórica calle del Espíritu Santo y nuestro paseo.

espiritu santo XX

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Visita realizada a las casas de Madrid en 1625. Manuscrito 5.918 de la Biblioteca Nacional de España.
Planimetría General de Madrid.
APARISI LAPORTA, L.M. Toponimia madrileña: proceso evolutivo, Madrid, Gerencia Municipal de Urbanismo, 2001.
RÉPIDE, Pedro de. Las calles de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2002.
ABC 4 julio 1969,
El País 25 julio 1994

Después de una larga etapa de restauración, la parroquia de los Santos Justo y Pastor y Nuestra Señora de las Maravillas –cuya historia y riqueza ya contamos aquí hace más de tres años– vuelve a mostrarse espléndida, por fin libre de andamios, desde hace apenas dos semanas. Pude visitarla el pasado domingo 17 de julio.

maravillas dos de mayo

Una grata sorpresa fue que en la entrada, en los tablones de anuncios, se habían colocado planos, fotografías e información sobre la restauración.

maravillas entrada norte

La empresa encargada nos cuenta que se han acometido obras de saneamiento, reparación y consolidación de las cubiertas y fachadas “por encargo de la Parroquia de los Santos Justo y Pastor (Maravillas), Excmo. Arzobispado de Madrid”.

maravillas entrada

Se ha llevado a cabo un picado de los revestimientos de los muros exteriores con el fin de eliminar las viejas juntas de la fábrica de ladrillo y un rejuntado con mortero de cal.

maravillas ladrillos

Eliminados anteriores revocos, en los muros donde el ladrillo estaba muy deteriorado se ha aplicado un estuco con acabado de ladrillo fingido… creando en esa zona en realidad un gran trampantojo.

maravillas ladrillo fingido

Se ha restaurado la construcción de granito, incluido el pórtico, elementos ornamentales…

maravillas puerta

… las rejerías, ventanas, balcones y la puerta principal de maderas nobles.

maravillas puerta madera

En el interior también se han realizado obras de restauración y rehabilitación. Tras el desmontado del pavimento de losas de piedra se realizó una “excavación arqueológica con informe de actuación”, aunque no se informa de ningún resultado. En su lugar se ha instalado un solado de granito gris.

maravillas interior

La iglesia luce en todo su esplendor, únicamente llamó nuestra atención la ausencia de la imagen de Nuestra Señora de las Maravillas.

maravillas altar

Tras esta visita, solo habían pasado quince días, ayer leíamos en el periódico digital Somos Malasaña una noticia sorprendente, que la parroquia desaparece, se va a integrar en la vecina de San Ildefonso.

Efectivamente, esta misma mañana hemos podido leer el cartel colocado en la puerta que afirma que desde ayer día 1 de agosto la parroquia de los Santos Niños Justo y Pastor se ha unido a la de San Ildefonso y que la iglesia permanecerá cerrada hasta el próximo 6 de septiembre.

Con este traslado vemos que el peregrinaje de la histórica parroquia no ha terminado.

Recordemos, lo contábamos en el artículo hace tres años aquí, que la parroquia de San Justo, una de las más antiguas de Madrid, una de las Iglesias del Fuero anteriores a 1202, estaba situada entre la plaza del Conde de Miranda y la calle de San Justo, desaparecida a finales del siglo XVII… y que en 1890 la parroquia de los Santos Niños Justo y Pastor se trasladó a la iglesia de las Maravillas.

Ahora, ciento veintiséis años después, sufre un nuevo traslado, uniéndose a la de San Ildefonso.

Así, a partir de ahora, el hermoso templo de Nuestra Señora de las Maravillas, como también nos recuerda otro cartel, quedará solo como iglesia, no como parroquia.

Curiosamente, hace dos días, el 31 de agosto –un día antes del cierre– el diario El Mundo publicaba otro reportaje que incluía una entrevista al párroco, pero no se hablaba del traslado parroquial. Sí de su cierre en agosto en que se va a aprovechar para cambiar la instalación eléctrica y restaurar la imagen de la Virgen –que en la visita habíamos echado de menos–, para que pueda volver a su casa el próximo mes.

maravillas portico

Esperamos en septiembre poder visitar de nuevo esta hermosa e histórica iglesia y admirar su inmenso patrimonio artístico.

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

Desde 1992 en que fue inaugurado, el Museo Thyssen ocupa el que fuera antiguo Palacio de Villahermosa. Como vimos, este inmueble, junto con otros cuatro colindantes, formaron el sitio nº 6 de la que sería la manzana nº 273, que hacia 1750 era propiedad de la condesa de Altri. En 1771 su dueño pasó a ser el duque de Villahermosa.

A finales del siglo XIX la heredera del título de Villahermosa, Carmen de Aragón, se casó con José Manuel Goyeneche, conde de Guaqui. El hermano de José Manuel, Juan Mariano, que heredó el título de conde de Guaqui, también pasó a poseer los terrenos aledaños al Palacio de Villahermosa, sobre los que en el siglo XX se construyeron las conocidas como Casa de la duquesa de Goyeneche y Casa del conde de Guaqui.

Un complicado entramado de títulos nobiliarios, matrimonios y herencias que se refleja en los solares de esta manzana y la construcción de sus casas-palacio.

La antigua Casa Palacio de la Duquesa de Goyeneche, en la calle Marqués de Cubas actual número 21, fue construida en 1915.

Y en el número 19, con vuelta a la calle de Zorrilla, se levantó la Casa del Conde de Guaqui. Esta se comenzó a construir en 1917 según proyecto del arquitecto Cesáreo Iradier.

La Construcción Moderna (Hemeroteca BNE)

La Construcción Moderna (Hemeroteca BNE)

En noviembre de ese año 1917 la revista La Construcción Moderna publicaba la noticia de que, sobre el solar del entonces nº 13 de la calle, propiedad del conde de Guaqui, el nuevo edificio se hallaba en construcción “inspirada la arquitectura de las fachadas en el estilo antiguo del renacimiento español”.

palacio de guaqui

Fue reformado en 1952 por Luis García de la Rasilla y en 1995 por Francisco Ramírez Montesinos.

guaqui fachada

El proyecto original de Iradier utilizó elementos característicos de la arquitectura de comienzos del siglo XX, destacando el uso de las artes decorativas como la escultura, el hierro forjado y la cerámica.

Calle Zorrilla c/v Marqués de Cubas 19.

Calle Zorrilla c/v Marqués de Cubas 19.

guaqui escultura

Ambos edificios, el de la duquesa de Goyeneche y el del conde de Guaqui, fueron reestructurados en 2002 para la ampliación del Museo Thyssen que desde entonces albergan.

En la actualidad, durante la visita al museo, tras una inesperada puerta, podemos comprobar que se conserva el portal del segundo, de la Casa-palacio de Guaqui en el que se ha instalado una maqueta del conjunto museístico.

guaqui portal int

Antiguo portal de la Casa del conde de Guaqui

thyssen maqueta

Con sus espléndidas puertas de hierro forjado que ahora contemplamos desde el interior, su puerta de entrada a la vieja Portería…

guaqui porteria

… y su hermoso zócalo de cerámica.

guaqui detalle ceramica

Creo que es lo único que queda del interior de la casa-palacio del conde de Guaqui, por otra parte ahora sede de extraordinarias obras de arte propiedad del Museo Thyssen. Cuando vayáis la próxima vez al museo echadle un vistazo al antiguo portal, bonito recuerdo del pasado y de una arquitectura perdida. Y a la salida no olvidéis dar una vuelta a la manzana y contemplar las preciosas fachadas de las en otro tiempo casas palaciegas.

Por: Mercedes Gómez

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Fuentes y bibliografía:

Museo Thyssen
La edificación en Madrid. La Construcción Moderna, nº 21, Madrid, nov. 1917.
Monte-Cristo. “Un libro notable debido a la duquesa de Goyeneche”, Blanco y Negro, 22 enero 1928, pp. 59-62.
COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. 2003.

 

 

Jean Laurent y Minier nació en Garchizy, región de Borgoña, Francia, el 23 de julio de 1816. El próximo sábado se cumplirán 200 años.

Llegó a Madrid en 1844, joven, con la intención de hacer fortuna, como tantos otros. Tenía 27 años.

Después de otros trabajos y actividades –comenzó como jaspeador de papel– en 1856 abrió su estudio fotográfico en la Carrera de San Jerónimo. Pronto consiguió un gran prestigio y fama como retratista. Además tuvo una gran visión comercial y empresarial; desarrolló una gran obra que hoy es un valioso legado, sus fotografías son documentos inestimables.

Castañeras en la feria de San Andrés (1901) (Museo de Historia)

Castañeras en la feria de San Andrés (tarjeta postal, 1901) (Museo de Historia)

Entre 1861 y 1868 utilizó como reclamo comercial que era Fotógrafo de SM la Reina. De esa época son algunos de los Retratos, que tan importante papel juegan en su obra.

Retrato del Marqués de Salamanca (anterior a 1863) Tarjeta de visita 9x6 cm. (memoriademadrid)

Retrato del Marqués de Salamanca (anterior a 1863) Tarjeta de visita 9×6 cm. (memoriademadrid)

Laurent no solo fotografió a la reina Isabel II, sino también a aristócratas y a muchos de los personajes más notables del siglo XIX.

General Prim (J.Laurent), entre 1865-1870. Carte de visite, papel a la albúmina sepia. 10x6 cm (Album muestrario del estudio fotográfico de J. Laurent N.2) (memoriademadrid)

General Prim (entre 1865-1870). Carte de visite, papel a la albúmina sepia. 10×6 cm (Album muestrario del estudio fotográfico de J. Laurent N.2) (memoriademadrid)

Además, Laurent, con la ayuda de sus colaboradores, recogió todos los sucesos decisivos, la llegada del ferrocarril, la traída de las aguas del Canal… y las transformaciones de la ciudad, como la de la Puerta del Sol, que fotografió antes y después de la reforma. Reflejó momentos importantes de la historia de Madrid, sus cambios urbanísticos y su vida cotidiana. Su obra es imprescindible para el estudio y comprensión de la sociedad madrileña y española de la época.

Vista general de la Puerta del Sol (1870) (Museo de Historia)

Vista general de la Puerta del Sol (1870) (Museo de Historia)

En la famosa exposición dedicada al Antiguo Madrid en 1926 en el edificio del Hospicio se expusieron varias fotografías de Laurent. Algunas de ellas pasaron a formar parte del Museo Municipal que poco después fue allí instalado.

placa museo municipal

El Museo Municipal, hoy llamado Museo de Historia, posee una gran colección de fotografías históricas –positivos en papel, positivos en formato tarjeta de visita, negativos de vidrio y postales–, más de 26.000, de las cuales 5.011 son obra de Laurent. Al museo llegaron por diversas vías, adquisiciones, donaciones…

Actualmente en la 2ª planta dedicada al siglo XIX, al Sueño de una ciudad nueva, se exponen algunas de sus fotos, como las que hemos visto más arriba de las Castañeras y la de la Puerta del Sol, o la que vemos a continuación del Estanque del Retiro. Pocas.

En el estanque del Retiro (1901)

En el estanque del Retiro (1901)

Pero en la web municipal memoriademadrid podemos admirar un gran número de ellas. Desde las fotografías más antiguas anteriores a 1863 a las tarjetas postales de comienzos del siglo XX. También se conservan algunas estampas realizadas a partir de fotografías suyas, muchas de ellas publicadas en La Ilustración Española y Americana.

Hace más de diez años el Museo Municipal acometió el proyecto de publicar el Catálogo de la obra del fotógrafo francés, acompañado de una gran tarea de investigación. En 2005 se publicó el primer tomo de retratos dedicado a los Artistas plásticos. Posteriormente se publicaron otros tres, el segundo tomo, Artistas de la escena; el tercero, Escritores, músicos, artistas de circo, toreros; y el cuarto (en dos volúmenes) dedicado a los Políticos. Faltan otros dos volúmenes para completar el plan.

libro portada

Laurent fotografió la vida en Madrid y sus edificios, por supuesto la fachada del viejo Hospicio, que con el tiempo albergaría el Museo Municipal.

Fachada del Hospicio. Calle Fuencarral. Papel fotográfico sepia. 23x16 cm. (memoriademadrid)

Fachada del Hospicio. Calle Fuencarral. Papel fotográfico sepia. 23×16 cm. (memoriademadrid)

Curiosamente siempre firmaba como J. Laurent o Juan Laurent, nunca Jean, a pesar de ser francés y no dejar en ningún momento de ser súbdito de su país de origen. Incluso en el acta de defunción del Registro Civil se le designa como Juan Laurent.

Murió en Madrid el 24 de noviembre de 1886, fecha desconocida hasta que la descubrió Ana Gutiérrez durante su investigación incluida en la publicación del mencionado primer tomo de Jean Laurent en el Museo Municipal de Madrid.

Laurent fue enterrado en el Cementerio de la Almudena. La lápida, que al menos en 2005 (de esa fecha es la foto que se incluye en este primer tomo publicado por el Museo Municipal) estaba en muy mal estado y no permitía leer bien su nombre pues faltaban las dos primeras letras: “….AN” ¿Juan o Jean?

Foto: Ana Gutiérrez

Foto: Ana Gutiérrez

Esta es la preciosa nota que la autora Ana Gutiérrez escribió en su artículo J. Laurent, creador, innovador y maestro de la fotografía:

“Desde aquí requiero al Instituto del Patrimonio Histórico Español, que custodia y conserva sus negativos, para que restaure esta lápida, y al Ayuntamiento de Madrid, por ser la ciudad en la que este fotógrafo francés eligió vivir y en la que desarrolló su importante labor profesional para la difusión de la cultura española en Europa y por conservar en su Museo Municipal también una parte importante de su obra… para que lo permita, colabore y cuide de ella una vez restaurada…”

La foto y el texto son de 2005, en estos momentos desconozco si la lápida sigue en el mismo lamentable estado. Ojalá no –intentaremos recabar nueva información–, pero si así fuera, nos sumamos a la petición de la autora, Madrid se lo debe a J. Laurent.

Estos días celebramos el bicentenario de su nacimiento recordando su vida y su obra, de una importancia extraordinaria para nosotros. Gracias, J. Laurent.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Museo Municipal de Madrid. Jean Laurent en el Museo Municipal de Madrid. Retratos. Tomo I. Artistas Plásticos. Madrid, 2005.

Web Ayuntamiento de Madrid

Museo del Prado

Y para conocer en profundidad la vida y la obra del gran fotógrafo no dejéis de leer los magníficos artículos ya publicados en esta Semana Jean Laurent, Jean Laurent, un fotógrafo francés en la Villa y Corte, por los Laberintos del Arte; y Jean Laurent, una mirada del ayer para comprender el hoy por Investigart. Y los próximos, a los que estaremos atentos…

Y por supuesto seguidnos en Twitter con #200Laurent

¡De parte de todos, muchas gracias por vuestra participación!

 

El 23 de julio de 1816 en Francia nació Jean Laurent, el gran fotógrafo que decidió afincarse en Madrid y que desarrolló toda su carrera en España.

Con motivo de esta efeméride, el segundo centenario de su nacimiento, tengo el placer de participar durante los próximos días junto a algunos amigos en un homenaje a su vida y obra. Nos acercaremos a diferentes facetas de este artista a través de artículos escritos por Un sereno transitando la ciudad, Investigart, Historias de Alcalá, Los Laberintos del Arte y yo misma en la Semana Jean Laurent.

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Además de los artículos de cada uno de nosotros que podréis leer en nuestros blogs según el calendario arriba detallado habrá otras actividades que esperamos os gusten en Twitter, que podremos seguir con el hashtag o etiqueta #200Laurent

Gracias a todos, estáis invitados a participar en esta bonita celebración, tan importante para Madrid, que espero os guste.

Mercedes

En el Parque del Retiro no solo encontramos árboles centenarios, flores, monumentos, fuentes históricas, notables edificios… también sencillas construcciones que en el pasado fueron sede de servicios auxiliares y hoy forman parte del conjunto del Jardín.

Una de ellas es una casita, un poco escondida entre la arboleda, que fue almacén de los aperos de los jardineros, cercana a la entrada principal de la Plaza de la Independencia, hace poco reformada y convertida en aseos públicos.

casita Retiro

El edificio de ladrillo que ha sido restaurado conserva algunos de sus elementos originales, como su techumbre con vigas de madera.

casita Retiro techo

casita Retiro lateral

Llaman la atención los dos escudos, situados sobre las dos entradas, realizados en cerámica. Se trata del escudo de Madrid utilizado desde mediados del siglo XIX hasta 1967.

Los azulejos están firmados por A. Caballero, Calle Mayor 80. Madrid.

escudo Retiro

Ángel Caballero trabajó en el taller de Enrique Guijo que recordemos estaba en la calle Mayor, originalmente perteneciente a Juan Ruiz de Luna.

Nos cuenta Antonio Perla en su extraordinaria obra sobre la cerámica madrileña que Caballero era el contable de Enrique Guijo quien perdió el taller de la calle Mayor debido a graves dificultades económicas. Caballero se quedó con el local del cual se fue apropiando al parecer no precisamente con buenas artes, aprovechándose de la situación de Guijo. El objetivo del contable, que además trabajaba en el Ayuntamiento, cuenta Ruiz de Luna en sus Memorias, –que cita Antonio Perla–, fue apropiarse del taller, lo cual consiguió.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

PERLA, Antonio. Cerámica aplicada en la arquitectura madrileña. Comunidad de Madrid 1988.

Ya hemos hablado aquí, hace mucho tiempo, en los comienzos del blog, de los restos de una antigua Cerca, junto al Senado, en la calle de Bailén. Entonces no había indicación alguna sobre qué era o a qué época correspondían estos vestigios de una de las cercas que rodearon Madrid en el pasado.

Como vimos, se trata de un trozo de tapia construida en mampostería de aproximadamente tres metros de longitud que apareció durante las obras de ampliación de la sede de la Cámara Alta en el año 1991, muy cerca del Palacio Real. Se encuentra junto a la garita de entrada al moderno edificio, protegido por una verja.

cerca bailen

En el momento de su descubrimiento existieron discrepancias sobre la fecha de su construcción. ¿Se trataba de la Cerca de Felipe IV que rodeó Madrid desde el siglo XVII hasta 1868?, ¿de la más antigua Cerca del Arrabal?… El historiador y especialista Manuel Montero Vallejo creía que pertenecían a la Cerca de Felipe II, hipótesis que –desconozco si ha habido algún estudio o investigación posterior– ha sido aceptada como veremos.

Como ya hemos tratado en otros artículos, si resulta difícil establecer con exactitud los recorridos de las murallas árabe y cristiana, más desconocidos son los límites de las posteriores tapias que se construyeron a medida que Madrid fue creciendo: la Cerca del Arrabal construida en el siglo XV, y la llamada Cerca de Felipe II, levantada hacia 1566, poco después que el rey decidiera asentar la Corte en la Villa de Madrid en 1561.

Ambas, al haber perdido su función defensiva y ser construidas como medio de control fiscal y de protección ante las epidemias, no eran tan recias como las antiguas murallas y, ante el rápido crecimiento de la villa, tuvieron una vida relativamente breve y apenas dejaron rastro.

Una vez más, recurrimos al investigador Miguel Molina Campuzano que en su libro Planos de Madrid de los siglos XVII y XVIII estudió el Madrid de antes y después de Felipe II. Pensaba este autor que la nueva cerca construida en 1566 partía de algún punto de la muralla medieval cristiana, probablemente de la manzana 126, es decir, del lienzo ubicado en la calle de Don Pedro, del que se conserva una buena parte como sabemos. Bajaba por la calle de las Aguas, cruzando la Carrera de San Francisco, hacía un quiebro tomando la calle del Águila hasta tomar la dirección que correspondería a la actual calle Calatrava, hacia el este. Luego atravesaba la calle de Toledo.

Probablemente, siempre según Molina Campuzano, la cerca continuaba por la calle de Santa Ana hasta la plaza del Rastro, hoy de Cascorro, donde se encontraba el Matadero, desde allí iba hacia la actual calle de Embajadores, Mesón de Paredes, atravesaba la calle del Ave María, Carrera de San Jerónimo, Puerta del Sol, Santo Domingo… y continúa el autor su descripción hasta llegar al punto hipotético en que se unía nuevamente a la muralla del siglo XII, en algún lugar al noroeste, próximo al Alcázar, lugar donde hoy se levanta el Palacio Real.

Es muy interesante y sugerente contemplar la dirección del muro.

cerca felipe ii direccion alcazar

Son hipótesis basadas en las Actas del Concejo y otros documentos de la época que hablan de las casas por las que discurría la Cerca, estudiados por Molina y otros autores que él cita, como Íñiguez Almech.

Felizmente el pasado mes de marzo de este año 2016 ha sido colocada una placa municipal que informa sobre estos restos.

cerca bailen verja

Era algo obligado, me alegra mucho, pues como leemos en la impagable página memoriademadrid esta información es muy importante “para el conocimiento del urbanismo de Madrid”.

Cerca Bailen placa

Es una noticia excelente pues, como decíamos entonces, es tal vez el único resto conservado perteneciente a cualquiera de estos históricos muros, muestra importante del viejo Madrid cercado, testigo de nuestra historia y de la vida de nuestros antepasados, que debemos cuidar y conocer.

Por : Mercedes Gómez

 

Este año he viajado por primera vez a Denia, Alicante. Además de una maravillosa playa, animadas modernas calles y magníficos restaurantes, tiene una historia muy antigua que vas descubriendo mientras paseas por la ciudad y sobre todo visitando su Castillo.

Me apasiona visitar fortificaciones y recintos medievales pues nos ayudan a comprender nuestra historia y a imaginar muchos elementos desapararecidos de Madrid.

Además, la monarquía de Felipe III está muy presente en el castillo y en el centro histórico. La historia de Denia forma parte de la historia del Mediterráneo y de España.

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Las excavaciones arqueológicas han descubierto en Denia restos de culturas remotas, desde los iberos hasta los romanos, los musulmanes y los cristianos. Todos ellos dejaron sus huellas en estas hermosas tierras.

Denia

La ciudad nació a los pies del monte Montgó, donde se han encontrado los yacimientos más antiguos, restos de la época Ibérica correspondientes a los siglos V al I a. de C.

En el siglo I d. de C. fue un municipium romano que en el siglo siguiente encontró su máximo esplendor. Hasta el siglo VI fue Dianium, ciudad romana que cobró mucha relevancia estratégica y comercial debido a su situación pues se convirtió en centro de distribución de los productos que llegaban aquí desde el norte de África y desde Italia hacia el resto de la Península.

Entre los siglos VI y VIII en la época visigoda formó parte de Hispania, de la que fue población notable, hasta el punto que en el siglo VII se estableció una sede episcopal que dependía del arzobispado de Toledo.

Cuando llegó la época de dominio musulmán se convirtió en la Daniya islámica que una vez más fue un puerto de importancia que originó un gran desarrollo urbano.

Lo cierto es que esta situación privilegiada llevó a Denia a ser un lugar de importancia en todas las épocas. A mediados del siglo X fue el lugar elegido para la construcción de una de las atarazanas de la armada califal. En esa época se sitúa el origen del Castell, el Castillo situado en una colina que con el tiempo se convertiría en emblema de la localidad.

A lo largo de los siglos fue ampliándose y muchas de las construcciones corresponden a épocas posteriores. La entrada hoy día tiene lugar bajo un bello arco de época almohade. Era una de las entradas al albacar.

Portal acceso al Castillo (h. 1200)

Portal acceso al Castillo (h. 1200)

El castillo estaba dividido en dos recintos, en la parte más alta la alcazaba o palacio árabe y en la zona inferior el mencionado albacar, donde el ganado pastaba y se guardaba. Al sur creció la medina.

desde torre consell

La conquista cristiana tuvo lugar en 1244, en tiempos del rey Jaime I el Conquistador, del reino de Aragón.

Posteriormente, en 1304 ya en tiempos de Jaime II en el albacar se instaló la Vila de Dénia, de la que se conservan restos de viviendas, vestigios medievales que siempre me parecen emocionantes.

Vila de Denia (antiguo albacar)

Vila de Denia (antiguo albacar)

En la antigua alcazaba, actual Explanada del Gobernador, en ese mismo siglo XIV se construyó el Palau Vell del que también se conservan restos así como cinco torres semicirculares de esa época.

palacio XV y XVII

Del siglo XV se conservan diversas construcciones, entre ellas en lo alto de la colina un gran aljibe.

aljibe xv

Junto a la entrada contemplamos la Torre Roja, así llamada por estar construida en piedra arenisca local de color rojizo.

Torre Roja (h. 1500)

Torre Roja (h. 1500)

También del XV es la Torre del Consell donde se reunía el Consejo de la villa. Juan de Trastamara traspasó el condado de Denia a la familia castellana Sandoval y Rojas. Diego Sandoval y Rojas fue el primer marqués de Denia. Con el tiempo, como veremos, el poderoso Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y valido de Felipe III, sería el V marqués de Denia.

torre consell

Una de las joyas del recinto es el Portal del Baluard, o baluarte defensivo que comunicaba el albacar con la alcazaba islámica, con tres maravillosos arcos de diferentes épocas. El más antiguo es el arco árabe de herradura.

Portal de el Baluard (sg. XI-XII)

Portal de el Baluard (sg. XI-XII)

 

arco1

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) (detalle)

 

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) Arco del portal interior.

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) Arco del portal interior.

A finales del siglo XVI, comienzos del XVII el Duque de Lerma construyó sobre el antiguo Palau Vell su Palacio renacentista del que se conserva la escalera imperial y las estancias que hoy acogen el Museo Arqueológico.

palau vell torres

Restos Palacio duque de Lerma

Aquí, frente a la fachada principal en 1659 se erigió el pedestal y estatua del V marqués de Denia, imagen que dibujó Alexander Laborde de la que se conserva un valioso grabado.

Laborde. Vista de Denia en "Voyage pittoresque et historique de l'Espagne" París, 1811 (BNE)

Laborde. Vista de Denia en “Voyage pittoresque et historique de l’Espagne” París, 1811 (BNE)

Hoy todos los visitantes podemos contemplar la Vista que entonces solo podían ver Lerma y sus invitados, entre ellos el rey.

vista desde palacio lerma

En el palacio se aprecian también pavimentos de cantos rodados pertenecientes a un gran patio.

suelo patio y montgo

En el siglo XIX el Castillo pasó a manos privadas, y la antigua Vila Vella se dedicó al cultivo de la vid y producción de la pasa; se conservan las terrazas o bancales. En el siglo XX volvió a tener uso público.

Terrazas cultivo de la pasa. Al fondo, la ciudad, antigua medina.

Terrazas cultivo de la vid. Al fondo, la ciudad, antigua medina.

De vuelta a la ciudad, contemplamos las murallas que rodean el Castillo y la antigua medina.

murallas

Felipe III, al año siguiente de ser coronado rey, el 8 de febrero de 1599 viajó a Denia junto con su hermana la infanta Isabel Clara Eugenia, soberana de los Países Bajos, camino a Valencia, donde les esperaban las bodas con Margarita de Austria y el Archiduque Alberto.

En el centro histórico, una lápida colocada en 1962, IV centenario del nacimiento de Lope de Vega, nos cuenta que “en la primavera del año 1599 estuvo en Denia el Fénix de los Ingenios Félix Lope de Vega Carpio tomando parte en las fiestas que se celebraron en esta ciudad con motivo de las bodas reales de Felipe III y de su hermana la infanta Isabel Clara Eugenia”.

Iglesia Ntra. Sra. de Loreto

Iglesia Ntra. Sra. de Loreto

Lope, que por entonces era Secretario del Marqués de Sarria, escribió su obra Fiestas de Denia al Rey Católico Felipe III que se conserva en la BNE.

Lope fiestas de Denia

Recordemos que unos años antes encontramos a Lope en Alba de Tormes, al servicio del V duque de Alba, don Antonio Álvarez de Toledo, nieto del Gran Duque como Secretario o quizá gentilhombre. Lope debió ser acompañante del Duque en calidad de poeta y animador literario en las muchas fiestas que en el palacio tuvieron lugar. Y así debió ocurrir en Denia en 1599.

En toda esta historia como ya hemos apuntado juega un papel importante el duque de Lerma, V marqués de Denia, don Francisco de Sandoval y Rojas que fue valido del rey Felipe III. Rubens lo pintó en 1603.

Museo del Prado (expuesto sala 028)

Rubens, “Retrato ecuestre del Duque de Lerma”. Museo del Prado.

El 25 de enero de 1604 el V Marqués de Denia con el apoyo del rey fundó el Convento de las Monjas Agustinas Descalzas de clausura que fue inaugurado en presencia del propio Felipe III, tras la llegada de seis monjas procedentes de Alcoy.

convento agustinas

Es en la portada de su iglesia, dedicada a Nuestra Señora de Loreto, donde se encuentra la mencionada lápida.

Todo esto ocurrió antes de que, recordemos, el Duque de Lerma fundara en Madrid dos conventos, el Convento de Trinitarios descalzos de la Encarnación el 7 de abril de 1606, así consta en el Plano de Texeira. Y en 1609 el Convento de Padres Capuchinos de San Antonio.

La villa de Denia obtuvo el Título de Ciudad, privilegio que fue dado en Madrid el 4 de abril de 1612.

El mismo Pedro Texeira dibujó en su precioso Atlas de la costa peninsular, “La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, la población de Denia.

P. Texeira (h. 1634) (detalle)

P. Texeira (h. 1634) (detalle)

Las antiguas embarcaciones del siglo XVII han sido sustituidas por otras modernas y lujosas pero el Castillo sigue en su lugar, vigilando y contando su historia.

Denia. Junio 2016.

Denia. Junio 2016.

 

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Gisbert, J.A. Castell de Dénia. Ayuntamiento de Denia, 2014.
Denia, patrimonio histórico y monumental. Turismo de Denia.

 

El pasado mes de mayo tuvimos el placer de asistir a la presentación de una de las exposiciones más bellas e interesantes de esta temporada, I Segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi, en la sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Primero intervinieron los representantes de las instituciones organizadoras. Fernando de Terán, director de la Academia, Pablo Jiménez Burillo, director del Área de Cultura de Fundación Mapfre y Marzia Faietti, directora del Gabinetto Disegni e Stampe de las Gallerie degli Uffizi. Después Benito Navarrete, comisario de la exposición, presentó el resultado del proyecto desarrollado durante dos años en una breve pero intensa y fascinante conferencia.

El origen de la colección de dibujos españoles en las Gallerie degli Uffizi se encuentra en los dibujos adquiridos en Madrid por el comerciante florentino Giovanni Filippo Michelozzi durante su estancia en nuestra ciudad hacia 1745-1746. Es un ejemplo del gran interés por el dibujo español que por entonces mostraron los coleccionistas italianos. Después de diversos avatares los dibujos llegaron a la Galería de los Uffizi en Florencia.

portada catalogo

Su riguroso trabajo además de estudiar la Colección en profundidad ha permitido descubrir autorías desconocidas hasta el momento. El profesor Navarrete a lo largo de una larga y minuciosa investigación ha aclarado la autoría de más de setenta dibujos que estaban mal atribuidos.

Alonso Berruguete. “Estudio para un ángel” (h. 1511)

Alonso Berruguete. “Estudio para un ángel” (h. 1511). Lápiz negro, pluma de tinta parda, aguada grisácea sobre papel verjurado.

La exposición muestra ciento veintinueve dibujos de los artistas más notables desde el siglo XVI al XVIII en un deslumbrante recorrido dividido en cinco partes.

La primera está dedicada a mostrar El primado del dibujo italiano. Castilla y El Escorial (1515-1600).

Tanto la influencia flamenca como la italiana fueron importantes en la formación de los estilos del dibujo español en el siglo XVI. Pero hubo un hecho decisivo, la llegada a Madrid por deseo de Felipe II de artistas toscanos y genoveses para trabajar en el Monasterio de El Escorial como fresquistas. Estos pintores influyeron en los artistas locales que a su vez contribuyeron a difundir el dibujo italiano por otras zonas de la Península.

A continuación, Madrid y el arte de corte: de Carducho a los gustos de Francia (1600-1730). Esta parte de la muestra, en la que nos vamos a detener con calma, ofrece numerosos detalles de interés para los estudiosos y amantes de nuestra ciudad.

Como leemos en uno de los paneles, Madrid, sede de la Corte, fue “el principal centro artístico en que comenzaron a desarrollarse las formas gráficas herederas del Escorial”, a cargo de artistas como Eugenio Cajés y Vicente Carducho. El dibujo se convirtió en un paso decisivo en el proceso de creación de la obra de arte.

Este uso del lápiz, la pluma y la aguada lo mantuvieron los grandes artistas del barroco madrileño. Félix Castello, Claudio Coello, José Donoso, Francisco Rizi, Juan Carreño de Miranda, etc.

Sus dibujos nos permiten conocer detalles de las pinturas que decoran nuestros templos barrocos. Como San Plácido, para el que trabajó Francisco Rizi. Se conservan varios de sus dibujos, proyectos de decoración para la cúpula.

F. Rizi. “Proyecto de decoración para cartela” (h. 1660)

F. Rizi. “Proyecto de decoración para cartela” (h. 1660)

También otro tipo de edificios, como la Casa de la Panadería, de cuya decoración se expone algún dibujo realizado por Claudio Coello.

Además de su indiscutible belleza, nos explican el proceso que siguieron sus autores en la creación de sus obras. Y algunos nos proporcionan información decisiva.

Uno de los dibujos que llama nuestra atención es la Sección longitudinal de la iglesia de San Antonio de los Portugueses (h. 1624), firmado por Pedro Sánchez.

san antonio seccion

P. Sánchez (h. 1624 ) Lápiz negro, pluma y aguada parda sobre papel 675×440 mm.

Como leemos en el Catálogo dirigido por Benito Navarrete, esta firma corrobora que el autor del proyecto de la iglesia madrileña fue el arquitecto jesuita y no Juan Gómez de Mora, quien como Maestro Mayor de las Obras reales y de la Villa de Madrid sí debió ver y aprobar las trazas, aunque no las proyectó. Este dibujo junto a otro de la fachada conservado en la Hermandad del Refugio y Piedad avalan su autoría, que como decimos, no corresponde a Gómez de Mora como algunos autores han defendido.

En la sala dedicada a Madrid están representados todos los autores y expresiones artísticas del barroco madrileño en las que el dibujo jugó un papel de gran importancia. Bocetos para pinturas, escenografías, arquitecturas efímeras, dibujos para decoraciones de las iglesias, proyectos para decoraciones murales…

Juan Cano de Arévalo. “Decoración efímera de la Puerta de Guadalajara para la entrada de Mariana de Neoburgo” (1690) Lápiz negro, tinta negra y aguadas de colores sobre papel verjurado.

Juan Cano de Arévalo. “Decoración efímera de la Puerta de Guadalajara para la entrada de Mariana de Neoburgo” (1690)
Lápiz negro, tinta negra y aguadas de colores sobre papel verjurado.

También se exponen dibujos de Andalucía y los distintos modelos que siguieron sus artistas: Flandes, Italia y el peso de la Academia (1540-1700). Valencia entre la tradición mediterránea y la influencia de la corte (1550-1700). Y finalmente la última sala está dedicada a José de Ribera “Hispanus Velentinus”.

Llegando al siglo XVIII terminamos este breve recorrido que comenzó en el siglo XVI, apenas unas notas sobre una exposición imprescindible, con uno de los magníficos retratos de un joven Felipe V realizados por Miguel Jacinto Meléndez.

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Solo añadir, como ya apuntamos, que completa la muestra un extraordinario Catálogo, I segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi, fundamental para el estudio de la Colección, del dibujo español en general y de su importancia dentro de la historia del arte.

Por : Mercedes Gómez

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Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
I Segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi.
Hasta el 24 de julio

El General José Miaja, Jefe de las Fuerzas de Defensa de Madrid, el día 6 de enero de 1937 decidió ocupar la Alameda de Osuna e instalar en ella la brigada de carros de combate. Era un lugar perfecto por varios motivos, entre ellos su espeso arbolado, que servía de camuflaje natural, y su situación estratégica, fuera del frente pero cercana a Madrid y bien comunicada con la base de Alcalá de Henares.

Sin embargo los carros de combate solo estuvieron unos meses en la Alameda de Osuna. En la primavera de 1937 el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Centro Vicente Rojo comunicó a Benito Crippa, Capitán Jefe de la Compañía Obrera, la orden de Miaja de realizar las obras necesarias para instalar en ella el Cuartel General del Ejército de Centro. El Jardín de El Capricho fue denominado desde entonces Posición Jaca.

El puesto de mando se ubicó en el Palacio de la Duquesa de Osuna, edificio principal de la Alameda. Existe una conocida imagen en la que el General Miaja aparece en la portada del diario ABC del día 7 de noviembre de ese año 37, en aquellos momentos diario republicano de izquierdas, junto a las columnas y verjas de entrada al Palacio.

Foto: Hemeroteca Dº ABC

Foto: Hemeroteca Dº ABC

Para la instalación del Cuartel General se llevaron a cabo una serie de obras que modificaron el jardín y su entorno. Se construyeron varios pabellones además de otras edificaciones varias. Benito Crippa proyectó y dirigió las obras, excepto las del Refugio antiaéreo subterráneo. Las obras del refugio fueron dirigidas por el Comandante Valero aunque el proyecto fue firmado por Gustavo Agudo.

Hoy, felizmente recuperado el Jardín, de todas las construcciones realizadas para el Cuartel las únicas que se conservan son las subterráneas: el Refugio antiaéreo, una Galería de escape que se creó bajo el Comedor del Palacio y el llamado Polvorín. Este último, aunque debió ser un refugio en origen, probablemente al no ser utilizado como tal se convirtió en un almacén y por eso se le conoce con ese nombre.

 

El Refugio antiaéreo

El Refugio antiaéreo, conocido como Búnker de El Capricho, fue realizado para que en el caso de que se produjera un bombardeo sobre el Cuartel –que nunca llegó a producirse–, pudiera servir de protección al personal que estaba acuartelado, aunque como hemos visto en realidad tenía su sede en el Palacio. De forma que el refugio como tal se cree que nunca llegó a ser utilizado. Estaba previsto que pudiera alojar unas doscientas personas.

Los planos conservados en el Archivo Militar de Ávila proporcionan muchos datos sobre este refugio, proyecto firmado el 5 de septiembre de 1937, tal como nos informa Mª Isabel Pérez Hernández. Era uno de los cincuenta y seis que entonces se estaban construyendo o proyectando en Madrid a cargo de la Sección de Refugios, de la Comandancia de Fortificaciones.

Dentro de la compleja organización del Ejército, existía una Unidad de vaciado de tierras, en el Estado de mediciones, por la que se sabe que fueron 442,324 metros cúbicos las tierras extraídas del subsuelo para la construcción del refugio, que se extendieron por el jardín, entre otras cosas por la dificultad de trasladarlas a otro lugar pero también porque se pensó servirían como mayor protección ante posibles bombardeos.

refugio 2005

El Refugio o Búnker de El Capricho, tras varios años de demanda y lucha por parte de los vecinos del barrio y de los madrileños en general, y varios intentos por parte del municipio, por fin acaba de abrir sus puertas al público. Se puede visitar, previa inscripción, los fines de semana.

refugio 2016

Su superficie, sin contar las escaleras, es de aproximadamente 330 metros cuadrados. Entramos por el acceso principal –uno de los cuatro existentes–, situado frente a la fachada norte del Palacio. Traspasada la puerta, bajamos dos tramos de escaleras de ladrillo, unos 15 metros.

refugio escaleras

Para llegar a un descansillo al que también va a parar la escalera de otra entrada paralela.

refugio bajada

Una puerta de hierro separa esta zona del pasillo central, abovedado, de unos 34 metros de longitud, con espacios separados por otras puertas metálicas estancas.

refugio puerta cierre

El pasillo tiene una altura de 2,50 m. y una anchura de unos 2 m. Las once estancias se dispusieron a ambos lados del pasillo en zigzag con el fin de evitar las consecuencias de las posibles explosiones.

(Plano expuesto en la entrada al Refugio)

(Plano expuesto en la entrada al Refugio)

La primera que encontramos a la izquierda es un cuarto en el que estaba el depósito y una bomba que regulaba el agua, que ya no existe.

deposito agua

La segunda es en la que estaban los aseos, con duchas y otros elementos sanitarios de los que se aprecian las huellas.

refugio duchas

Una segunda puerta de hierro separa esta zona del centro del refugio donde estaban la mayor parte de las dependencias.

refugio entrada

La mayoría estaban separadas por puertas con marcos de madera, muchos de los cuales se conservan. El suelo es de hormigón, cubierto por baldosas de varios tipos, algunas de gran calidad, formando dibujos, diferentes según las zonas.

refugio suelo y puerta

Y los muros están alicatados. Los azulejos son blancos, con unas molduras rojizas en una parte de los pasillos y estancias.

Algunas de ellas a su vez se comunican por un pasillo trasero de 1 m. de anchura, al que solo podemos asomarnos.

refugio pasillo trasero

Todos los cuartos tenían sus salidas de ventilación.

refugio ventilacion

En el cuarto de maquinaria se supone había un motor que facilitaba la ventilación de todo el refugio.

refugio sala maquinas

Sin duda, debido a sus importantes destinatarios, los militares del Cuartel General, la construcción fue muy cuidada, incluso en la medida de lo posible se tuvo en cuenta la estética, perceptible en los suelos y muros, algo totalmente impensable en los refugios construidos para la población civil, obviamente funcionales.

refugio pasillo

Tras la breve visita, de unos quince minutos, salimos nuevamente al exterior.

Junto a la entrada principal del Refugio hay una fuente, fin de uno de los cuatro viajes de agua que abastecían a la antigua posesión.

remate fuente

Curiosamente, una las galerías de este viaje discurre sobre el refugio, a unos 7 metros de profundidad. Por debajo, el refugio fue construido a unos 14 metros. Este hecho es el que según sus estudiosos prueba el hecho de que el refugio fue construido en mina, no desde el exterior.

 

Galería de escape

Se construyó también una galería de escape desde el Palacio, una salida rápida de seguridad al jardín para caso de necesidad, que igualmente sigue existiendo.

Tras la visita al Refugio continuamos paseando por el bellísimo jardín, que nos depara alguna sorpresa.

 

El Polvorín

Frente a la Casa de la Vieja llama nuestra atención una pequeña edificación cubierta por la vegetación que desde fuera parece una casa encantada.

polvorin

Lo que vemos a través de la mirilla, similar a las de las puertas del refugio, nos parece la galería de un viaje de agua… pero tampoco es eso…

Resulta ser el llamado Polvorín, edificación posterior pues fue realizada en los comienzos de 1938, en origen otro refugio subterráneo.

polvorin entrada

Seguramente fue construido debido a la gran extensión del jardín, entonces Cuartel. Algunas de las instalaciones estaban demasiado alejadas del refugio principal, así, ante un posible bombardeo se creó este más sencillo, más próximo a la entrada. Su construcción es similar aunque a menor escala, y en este caso sin ningún tipo de ornamentación.

Los pasillos son galerías con bóvedas de ladrillo, sin estancias secundarias, y sin revocos ni enfoscados.

polvorin boveda

Los muros, igualmente de ladrillo, sin alicatar.

polvorin muro

Según leemos en la bibliografía citada al final, únicamente existen bancos corridos en algunos de los tramos.

Estas imágenes del inicio de la bajada, aunque apenas nos permiten imaginar cómo serán los siete tramos de galería de este refugio, cada uno de entre tres-siete metros, nos recuerdan el Refugio de Cuatro Caminos excavado frente al antiguo Hospital de Jornaleros cuando este fue ocupado por las Milicias Populares y utilizado como hospital de sangre con el nombre de Sanatorio de Milicias Populares. Acaso otro de esos cincuenta y seis proyectados por la Sección de Refugios.

banco

 

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

CASTELLLANO, Ricardo. “El Parque de El Capricho en la Alameda de Osuna: de jardín romántico a Cuartel General.” Revista Madrid Histórico, nº 6, Madrid 2006, pp. 30-36
PÉREZ HERNÁNDEZ, Mª Isabel. “El jardín histórico El Capricho de la Alameda de Osuna en la Guerra Civil española”. Revista Frente de Madrid, nº 27. Gefrema, Madrid, julio 2015, pp. 5-30.
MORCILLO LÓPEZ, Antonio. Artículos en el número monográfico “La Guerra Civil en la Alameda de Osuna. Los Refugios Subterráneos”. Revista Frente de Madrid, nº 27. Gefrema, Madrid, julio 2015, pp. 31-41

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