Luis de Morales, gran pintor español, probablemente nació en Badajoz hacia 1510 y murió en la misma ciudad en 1586. Son varias las investigaciones realizadas acerca de su vida y su obra, y poco a poco se han ido descubriendo nuevos datos, aunque aún hoy su biografía continúa siendo un misterio en muchos aspectos.

Cuando Antonio Palomino habló de él en el siglo XVII en su libro “Las vidas de los pintores…” todavía ni se conocía su nombre, se le llamaba El Divino Morales, “porque todo lo que pintó fueron cosas sagradas, como porque hizo cabezas de Cristo, con tan gran primor y sutileza en los cabellos, que daban ganas de soplar para que se movieran…”

Según este autor fue alumno del pintor flamenco Pedro de Campaña en Sevilla, ciudad en la que pasó algún tiempo, “y dejó allí muchas pinturas de su mano, especialmente en algunas capillas antiguas.”

Se habla de su técnica flamenca muy trabajada, también de sus características italianizantes leonardescas, aparte de todo lo cierto es que se trata de un pintor con personalidad marcada, una figura del Renacimiento español al que se le reconoció su estilo propio. Fue famoso en su tiempo, tuvo su taller en el que trabajaron tres de sus hijos y su yerno entre otros colaboradores, y fue uno de los primeros pintores españoles muy repetidos (se realizaban copias, modellinos, en su obrador), quizá solo superado después por el Greco. Su éxito fue indiscutible. Se han perdido muchas de sus obras pero se conserva un buen número de ellas, en distintas ciudades españolas y otros lugares.

No fue casualidad que las tres primeras muestras organizadas en el Museo del Prado a partir de 1900 fueron las dedicadas al Greco, Goya y a Luis de Morales.

La exposición de Obras del Divino Morales se celebró durante el mes de mayo de 1917. Una de las obras expuestas fue la Virgen del Pajarito que en aquellos momentos, así consta en el Catálogo, era propiedad de doña María Moret, de Madrid, procedente de la Iglesia de la Concepción de Badajoz. Es una pintura realizada en 1546, quizá la más antigua conocida del autor.

L. de Morales "Virgen del Pajarito". Museo del Prado 1917.

L. de Morales “Virgen del Pajarito”, 1546 (2,10 x 1,58). Museo del Prado 1917.

Hoy se encuentra en Madrid, en la Parroquia de San Agustín, en la calle de Joaquín Costa nº 10, barrio de El Viso, distrito de Chamartín. Se trata de una de las iglesias construidas en la posguerra, obra de Luis Moya entre 1946-1950. A pesar de ser moderno el templo guarda varias obras de gran valor histórico y artístico desde los siglos XVI al XVIII, entre ellas la espléndida pintura de Luis de Morales.

L. de Morales. "Virgen del Pajarito". Iglesia de San Agustín.

L. de Morales. “Virgen del Pajarito”. Iglesia de San Agustín.

Al final del lado de la Epístola, antes de llegar al altar mayor, se encuentra el cuadro, pintura traspasada de tabla a lienzo, firmada por el pintor.

L. de Morales. "Virgen del Pajarito" (detalle). Iglesia de San Agustín.

L. de Morales. “Virgen del Pajarito” (detalle). Iglesia de San Agustín.

Ahora en 2015 el Museo del Prado prepara una nueva exposición, con el mismo título que hace casi cien años, El Divino Morales, que será inaugurada el próximo mes de octubre con el fin de reivindicar “el trabajo y la figura de Luis de Morales, prácticamente un siglo después de que presentara en sus salas la primera exposición monográfica dedicada al artista”.

El pintor utilizaba tablas de maderas muy nobles que han asegurado la conservación de la pintura. El Prado posee más de 20 obras suyas y su taller, de las cuales actualmente, en la sala 52c dedicada a la Pintura española del siglo XVI, se exponen ocho.

Una de ellas, muy bella, es La Virgen y el Niño, representativa de su estilo, expresión de la religiosidad de la época, con melancólica dulzura, como lo ha definido con acierto y encanto Leticia Ruiz.

L. de Morales "La Virgen y el Niño" (h.1565) (84 cm x 64 cm). Museo del Prado.

L. de Morales “La Virgen y el Niño” (h.1565) (84 cm x 64 cm). Foto: Museo del Prado.

También pintó con gran maestría retratos, como el de Juan de Ribera (1564), que fue Obispo de Badajoz entre 1562 y 1569, para quien trabajó Morales, se dice que como pintor de cámara.

L. de Morales. "Juan de Ribera", 1564 (40 cm x 28 cm)

L. de Morales. “Juan de Ribera”, 1564 (40 cm x 28 cm). Foto: Museo del Prado.

Son ocho pinturas realizadas entre 1560-75, la mejor época del pintor. A lo largo de este periodo creó grandes obras para retablos y otras aisladas para oratorios o casas particulares.

En algunos casos incorporó paisajes, uno de los más detallados y cuidados es el de La Oración en el Huerto, una magnífica obra de reciente exposición pues fue adquirida en 2013.

L. de Morales "Oración en el Huerto (1560-1570) (85 cm x 65,5 cm)

L. de Morales “Oración en el Huerto (1560-1570) (85 cm x 65,5 cm). Foto: Museo del Prado.

En la sala, en el extremo norte de la planta baja del Edificio Villanueva, comparte espacio con Juan de Juanes y con Juan Correa de Vivar.

Además, hasta el mes de octubre, El Divino Morales comparte espacio también con quien quizá fue su maestro, Pedro de Campaña, hasta ahora inédito en el Prado. Son dos pinturas extraordinarias, de pequeño formato, El Descendimiento y el Camino del Calvario, óleos sobre tabla de roble que deben ser admirados de cerca, pertenecientes a la donación Plácido Arango, que nos dan aún más motivos para visitar esta sala 52c del siempre apetecible, inmenso Museo del Prado. A la espera de la exposición dedicada al pintor renacentista extremeño, Luis de Morales.

Por Mercedes Gómez

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Fuentes:

Museo del Prado.
El Divino Morales.

Palomino, Antonio. Las vidas de los pintores y estatuarios eminentes españoles… Londres 1742.

Ver artículos en Revista de Estudios Extremeños

Catálogo. Exposición de obras del Divino Morales. Museo del Prado 1917.

Conferencia de Leticia Ruiz en el Museo del Prado, 4 diciembre 2012, “Melancólica dulzura: la pintura de Luis de Morales”, Ciclo Maestros en la sombra.

Hace tiempo que quería iniciar una serie de artículos dedicados a los Archivos, esos lugares casi mágicos que guardan nuestra historia, nuestra vida. En los archivos se encuentra parte de la verdadera historia.

Por supuesto el primero no podía ser otro, el Archivo de la Villa de Madrid. He tenido ocasión de visitarlo en búsqueda de datos para algún trabajo y también la suerte de asistir el año pasado a una emocionante visita guiada por sus instalaciones, comprobando siempre la amabilidad y cariño por su trabajo de las personas que allí atienden. Creo que es un buen momento porque actualmente, además de tener el Archivo a nuestra disposición como siempre, hasta el próximo 25 de octubre podemos visitar la exposición Madrid.doc Archivo de la Villa, archivo de la vida.

 

Desde muy pronto, al menos desde que tenemos noticias, existió una necesidad y una voluntad de guardar los documentos, gracias a ello hoy están a nuestra disposición. El más antiguo que guarda el Archivo municipal es un privilegio real otorgado en Toledo el 1 de mayo de 1152 que “concede a la villa jurisdicción sobre las tierras que se extendían entre sus murallas y las sierras”.

Los reyes establecieron normas para asegurar la custodia y organización de los documentos municipales que se guardaban en un arca.

Fuero

Desde 1481 las tres llaves del arca las guardaban dos regidores y el escribano del Concejo, personaje verdaderamente importante pues era quien podía leer y localizar los documentos.

Llegó un momento en que un arca resultó insuficiente, los papeles crecían, por lo que parte del archivo se trasladó al Convento de Santo Domingo el Real. En aquel tiempo aún no existía un lugar oficial de reunión, por tanto tampoco de archivo.

En 1488 el Concejo se instaló sobre el coro de la Iglesia de San Salvador, y allí se guardó el arca, pero aún así las autoridades no se fiaban y a menudo llevaban los documentos a sus casas.

La denominación Archivo de Villa se puede leer por vez primera en una cédula real dirigida a Madrid por Carlos I el 10 de mayo de 1525.

A partir de 1561, con la llegada de la Corte a la Villa, todo creció, la población, las calles, los edificios, la actividad, la presencia de instituciones y… los documentos. Resultó urgente tener un archivo nuevo con espacio propio. Hubo intentos, fracasos y problemas debido a que no se encontraban las cosas cuando se necesitaban.

Tras la construcción de la Casa de la Villa allí se trasladó, aunque terminó el siglo XVII sin un verdadero Archivo ni Inventario. Nos queda de esa etapa la encuadernación de los Libros de Actas del Concejo.

Anónimo. Milagro de la Virgen de Atocha en las obras de construcción de la Casa de la Villa (1676-1700). Museo de Historia.

Anónimo. Milagro de la Virgen de Atocha en las obras de construcción de la Casa de la Villa (1676-1700). Museo de Historia.

En el siglo XVIII se volvió a intentar. Aunque aún no recibía el nombre oficialmente, consta que el primer Archivero de villa fue don Alphonso de Castro Villasante (1746-1757) encargado de inventariar, catalogar, ordenar y transcribir los documentos “a la entera satisfacción del Concejo”.

Nombramiento del primer archivero municipal don Alfonso de Castro (1746)

Nombramiento del primer archivero municipal don Alfonso de Castro (1746)

 

Por fin el 12 de diciembre de 1769 quedó nombrado archivero Diego Sáenz Manso (1768-1782) y el Archivo fue transformado en oficina pública. Ya se podía solicitar copias de originales, certificaciones de nobleza o informes. A su muerte por primera vez se convocó un examen público para cubrir la plaza de archivero. La noticia llego lejos y se presentaron 24 personas, no solo de Madrid sino también de otras ciudades. El 19 de julio de 1781 fue elegido Manuel Ramírez de Arellano.

Poco después (1790) incluso se realizaron reformas y ampliación de las estancias, encargadas a Juan de Villanueva. El arquitecto diseñó también armarios nuevos de madera de pino, pero llegó la guerra en 1808 y se suspendieron las obras…

Después de la guerra el Archivo seguía ocupando unas salas bajas en el Ayuntamiento en la plaza de la Villa, las instalaciones seguían siendo insuficientes.

plaza de la villa

Por fin el 5 de enero de 1859 se consiguió “el sueño de todos los archiveros”, la creación del Archivo General de la Villa de Madrid.

Modelos ideados por don Wenceslao Muñoz, director, para estanterías y armario circular.

Modelos ideados por don Wenceslao Muñoz, director, para estanterías y armario circular.

 

En cuanto a la sede seguía sin conseguirse la situación óptima, un parte fue trasladada a la Casa de la Panadería en la Plaza Mayor.

Y llegó el siglo XX. La institución alcanzó un equilibrio entre lo que era un archivo administrativo y un Archivo Histórico. En 1923 nació la Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo, y en 1932, además de otros proyectos, se inició la Colección de los Libros de Acuerdos del Concejo, que ojalá algún día se retome.

Ese mismo año se ampliaron las dependencias, se hicieron reformas y se construyeron nuevas estanterías. Para inaugurarlo se celebró una exposición en el Salón Real de la Casa de la Panadería. Bajo los esplendorosos techos pintados por José Donoso y Claudio Coello se expusieron algunos de los más valiosos documentos del Archivo de Villa, entre ellos el Fuero de Madrid de 1202.

Salon Real 1932

Mundo Gráfico 1932 (Hemeroteca BNE)

La guerra en 1936 truncó todo, y lógicamente el funcionamiento del Archivo se vio afectado, pero no interrumpido completamente. Los documentos más importantes se llevaron a los sótanos del Banco de España.

Después de la guerra todos los intentos de modernización y construcción de una nueva sede fracasaron. No fue hasta 1987 cuando la institución logró su nueva sede, el antiguo Cuartel del Conde Duque construido por Pedro de Ribera, cuyas oficinas fueron instaladas en una de las alas, donde continúan.

patio conde duque

Para la instalación del Archivo, Biblioteca y Hemeroteca municipales se construyeron depósitos subterráneos bajo los patios.

pasillo archivos

Durante la visita nos advierten que tengamos cuidado de no “despistarnos” pues es fácil perderse por este laberinto. Caminamos todos juntos admirando los depósitos llenos de importantísima documentación.

depositos archivo villa

Nos muestran algunos planos, dibujados sobre delicado papel, y otros documentos relativos a edificios, escrituras, etc. que contemplamos asombrados, ¡cuánta historia esconden estas cajas bien ordenadas e inventariadas!

archivos

Arriba, en las oficinas, se acumulan archivos, ficheros que recogen la información de las calles de Madrid ordenadas alfabéticamente…

ficheros archivo villa

Igual que el resto del gran edificio del Conde Duque, el Archivo de Villa fue restaurado hace pocos años. Sus instalaciones son modernas y luminosas. Desde las oficinas vemos la sala de investigación, tan importante para nosotros, los amantes de la Historia de Madrid.

sala investig desde oficinas

En ella se guardan algunos de los muebles de madera antiguos.

sala investigacion

En las oficinas se conservan algunas de las antiguas estanterías de hierro creadas para evitar los incendios como testigo de pasadas etapas.

estanteria hierro

Al otro lado del Patio, en la zona de exposiciones temporales, visitamos la extraordinaria muestra Madrid.doc. Igual que en 1932 en la Casa de la Panadería, ahora en el Centro Conde Duque en pleno siglo XXI, el Archivo de Villa nos muestra parte de sus valiosos fondos, incluido el Fuero de 1202, como entonces.

expo archivo

Bajo los arcos del antiguo Cuartel se exponen documentos medievales, reglamentos, planos de la ciudad, de edificios, dibujos… vamos descubriendo admirados los proyectos de iglesias, palacios, puertas… hasta algún estadio de fútbol. Ordenados sobre el plano de la ciudad actual, la exposición nos propone un recorrido por Madrid a través de sus documentos.

observatorio

“A lo largo de su historia –el Archivo pronto cumplirá los 500 años- se ha mantenido fiel a un objetivo prioritario: conservar, organizar y difundir los documentos generados y recibidos por la Administración municipal, y a pesar de las dificultades, guerras, incendios, bombardeos, falta de medios, podemos decir que lo ha cumplido”.

Hoy la directora del Archivo de la Villa de Madrid, muy vivo como podemos ver, es Carmen Cayetano. Gracias a ella y a todos los que aquí trabajan.

En la página del Centro Cultural Conde Duque podéis encontrar todos los datos del Archivo y de la exposición, que ofrece visitas guiadas.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

“El Archivo General de la Villa de Madrid”. Mundo Gráfico, Madrid, 21 sept. 1932.

Archivo de Villa. Ayuntamiento de Madrid 2001.

 

 

Finalizamos la serie dedicada a las Sargas, telas pintadas y al oficio de sargeros con la última obra mencionada en el primer artículo, una pieza datada en 1819 obra de Zacarías González Velázquez, propiedad del Museo Cerralbo. Esta sarga tampoco se puede ver hoy día, pero sí he podido conocer información valiosa, gracias a la Conservadora del museo Cristina Giménez Raurell.

Se trata de una pintura destinada al monumento funerario efímero levantado para las exequias de la joven reina María Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII, fundadora del Museo del Prado, que murió el 26 de diciembre de 1818 con solo 21 años. Fueron celebradas el día 2 de marzo de 1819 en la iglesia del Convento de San Francisco el Grande.

Fue obra de Isidro González Velázquez, Arquitecto Mayor del rey.

Estampa Museo de Historia “Cenotafio erigido para las reales exequias de la Reina María Isabel de Braganza”

Estampa Museo de Historia “Cenotafio erigido para las reales exequias de la Reina María Isabel de Braganza” “Isidro G. Velázquez. Grabador Francisco Jordán. (memoriademadrid.es)

Participaron los mejores artistas de la época, escultores, tallistas, carpinteros, doradores, vidrieros, tapiceros… el poeta Nicasio Gallego pronunció los discursos previos a los responsos por la reina.

El hermano del arquitecto, Zacarías –ambos formaron parte de una gran familia de artistas- realizó las pinturas, aguazo sobre sarga, veinticuatro metros de grisalla pintados para cubrir el pedestal del cenotafio que estaba coronado por un gran obelisco.

Zacarías González Velázquez (Madrid, 1763-1834), gran pintor de historia al estilo neoclásico, fue Pintor de Cámara de Fernando VII, también llegó a ser Director de la Real Academia de Bellas Artes.

El friso consta de dos piezas de ligamento en tafetán que suman cerca de veinticinco metros. Los dos lienzos se cosieron en horizontal, a lo largo.

sarga1 copia

sarga2 copia

La obra está compuesta por 54 figuras que escenifican el duelo desfilando tristes por la reina desaparecida y nos hablan en un lenguaje alegórico.

sarga cerralbo copia

(detalle)

Los elementos fueron desmontados y repartidos por distintos lugares, Colegio de María de Aragón, fundaciones religiosas, Palacio Real, Casón del Buen Retiro… No se sabe cómo llegó esta pieza hasta el Palacio del marqués de Cerralbo. Se creyó destruida, pero felizmente se encuentra en las Colecciones del Museo. Catalogada en 1924, gracias a las fotos de Otto Wunderlich se sabe que hacia 1941 estuvieron expuestas en el piso bajo, un lienzo en la pared y el otro en la escalera que unía esta planta con el piso principal. Después la sarga fue almacenada.

En 2013 fue identificada por Alejandro Martínez Pérez, cuyo valioso trabajo sirvió para catalogar detalladamente la obra. Toda su interesante investigación se puede leer en el artículo citado al final.

Tras su restauración, actualmente se encuentra en los almacenes del museo.

Sería maravilloso que algún día pudiéramos contemplarla, acaso en una exposición y, puestos a soñar, verla junto a la sarga de Juan de Villoldo, del Museo de Historia. Imaginemos una exposición dedicada a las Sargas, telas pintadas… algún día en algún lugar.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Descripción del cenotafio erigido para las reales exequias de la reina nuestra señora Dª María Isabel de Braganza. Madrid 1819.

Martínez Pérez, Alejandro. “La muerte elocuente de una reina. El friso de Zacarías González Velázquez para el cenotafio de Isabel de Braganza (1819)”. Ars Magazine, nº 18, abril-junio 2013, pp. 58-70.

Museo de Historia (memoriademadrid)

Museo Cerralbo.

Hace unos días hemos conocido una noticia muy estimulante, el proyecto del Ayuntamiento de convertir el Palacio de la duquesa de Osuna del Parque del Capricho en un museo. Un museo dedicado a la figura de este personaje singular, una mujer culta, ilustrada, amante de la música, del teatro y mecenas del arte, doña María Josefa de Pimentel (1752-1834), condesa-duquesa de Benavente, casada con don Pedro Alcántara Téllez-Girón IX duque de Osuna. Un museo de la historia del Jardín y su época.

La Duquesa quiso tener una villa de recreo, su “capricho”, como ella misma lo llamó. Buscó y encontró en las afueras de Madrid, en Canillejas, una antigua casa de campo que había sido propiedad del conde de Barajas, que en 1783 los duques de Osuna compraron a los condes de Priego.

El Jardín se encuentra en el actual barrio de la Alameda de Osuna en el distrito de Barajas. Declarado Jardín Histórico en 1934, propiedad municipal desde 1974, fue restaurado y hoy es uno de los lugares más bonitos de Madrid, ejemplo de Jardín Romántico Clásico. Reabrió sus puertas en junio del año 2000.

entrada Capricho

El palacio fue construido sobre una casa existente. Desde 1784 a 1788 se sucedieron las reformas, a cargo del arquitecto Manuel Machuca, que añadió dos torres a la construcción primitiva. En 1793 se hizo cargo Mateo Medina, quien añadió otros dos torreones llamados del Duque y de la Duquesa; los otros se destinaron a los hijos, las habitaciones de los señoritos. La casa, de planta casi cuadrada, quedó delimitada por cuatro torres aterrazadas y adornadas con jarrones, actualmente cubiertas.

Google Maps (2015)

Google Maps (2015)

La construcción terminó en 1798, la única fachada modificada años después fue la que da al jardín. En ella se construyó un peristilo con ocho columnas y una escalera de cantería con dos ramales.

Desde Valencia llegaron los suelos y elementos decorativos. Más adelante, Ángel María Tadey realizó decoraciones pictóricas.

El interior está completamente transformado, casi todos los elementos originales han desaparecido, pero los documentos han permitido conocer cómo pudo ser, información muy valiosa de cara a una posible recreación.

Un inventario de los muebles y alhajas existentes en la casa-palacio en 1795 revela cómo era el Cuarto principal o Pieza de comer, con sus mesas finas de nogal y cortinas de China, el Cuarto de señoritas con sus cortinas de tafetán encarnadas, blancas con cenefas achinadas en el Gabinete; la Ante alcoba de mi señora, y su Alcoba con cama imperial charolada color de porcelana. En el Gabinete de mi señora entre otras cosas había una escribanía de plata…

En la planta noble se encontraban las estancias de la duquesa, las más lujosas. En una de las torres que da al jardín se encontraba su Gabinete redondo, una de las joyas del palacio.

Foto Catálogo Jardines clásicos madrileños, Ayunt. de Madrid 1981

Foto Catálogo Museo Municipal “Jardines clásicos madrileños” 1981.

Allí se colocaron los cuadros comprados a Goya en 1799, siete pinturas entre las que se encontraban La pradera de San Isidro y cuatro pinturas de las Estaciones del año.

Goya, La pradera de San Isidro (1788) (Museo del Prado)

Goya, La pradera de San Isidro (1788) (Museo del Prado)

En dicha planta estaban también las habitaciones del duque y la biblioteca, entre otras. En la planta alta estaban las habitaciones de los criados.

Al parecer en los techos y muros de los torreones aún se conservan pinturas, quizá algunas de las que realizó Tadey en 1797, al menos así era en los comienzos de los años 80 del pasado siglo XX, cuando se publicó el Catálogo de la exposición Jardines clásicos madrileños y Pedro Navascués publicó su trabajo, citado aquí al final.

El suelo del Comedor era de azulejos representando la batalla de Issos, que al parecer también se conserva.

Foto Diario ABC (2012)

Foto Diario ABC (2012)

Aunque según Ezquerra del Bayo, que publicó el inventario en 1926, todo era muy sencillo, destinado a pasar cortas temporadas de verano, guardando los duques el mobiliario y objetos de lujo para su residencia habitual, que entonces era el Palacio de la Puerta de la Vega, conocido como Palacio de Benavente –construido por cierto sobre la muralla árabe que apareció al derribarse el edificio en 1970–.

Desde los comienzos del siglo XIX el palacio y sus jardines sufrieron muchos avatares. Durante la ocupación francesa la posesión fue incautada hasta 1812 y el edificio sufrió graves daños, además de desaparecer muchos objetos y muebles. Antonio López Aguado, en aquellos momentos Arquitecto Mayor de Madrid, fue el encargado de su restauración.

Después de la muerte de la Duquesa en 1834 se acometieron más reformas, a cargo de Martín López Aguado hijo del anterior arquitecto. Fue entonces cuando los torreones se cubrieron con tejados.

Charles Clifford, 1856 (BNE)

Charles Clifford, 1856 (BNE)

En 1900 pasó a ser propiedad de la familia Bauer y el palacio sufrió más transformaciones, incluido un nuevo piso en la fachada norte y nueva distribución de algunas estancias.

Como dijimos, en 1934 fue declarado Jardín Histórico pero la guerra volvió a provocar desperfectos. En 1937 se instaló en su interior el Cuartel General de la Defensa de Madrid, centro de mando del Ejército Republicano, a las órdenes del General Miaja. Y el edificio sufrió nuevas transformaciones, de esa época es al parecer un muro que separa el Comedor de gala de la pieza del Café.

Pero las desventuras del pobre palacio no acabaron aquí. Arruinados los Bauer, en 1946 fue vendido a una Inmobiliaria para ser convertido en Hotel. Entonces se perdió toda la distribución interior pues se dividió con el fin de obtener el mayor número de habitaciones posible. Aunque felizmente el proyecto no llegó a hacerse realidad.

Cuando lo compró el Ayuntamiento el estado del Jardín y del Palacio era lamentable. En 1978 se restauró la fachada y comenzó la restauración del Jardín que fue inaugurado en el verano del año 2000.

Palacio de Osuna (agosto 2005)

Palacio de Osuna (agosto 2005)

Las reformas han continuado; en 2009 se restauró la casa, reparándose grietas y humedades de la cubierta, fachadas, en las que se cambió el color del revoco, y forjados. A pesar de haber existido algunos proyectos ninguno se puso en marcha y lleva cerrado muchos años.

Palacio de Osuna (agosto 2015)

Palacio de Osuna (agosto 2015)

Ahora, como decíamos al principio, existe la idea de convertirlo en museo. La alcaldesa de Madrid Manuela Carmena se ha reunido con Miguel Zugaza, el director del Museo del Prado, con la intención de que se cedan cuadros y quizá mobiliario para el futuro museo. La idea es convertir el Palacete en un lugar de divulgación de su historia. Bienvenido sea.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

EZQUERRA DEL BAYO, Joaquín. “La Alameda de Osuna”. Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo, nº IX, Ayuntamiento de Madrid, enero 1926.

Catálogo de la Exposición del Antiguo Madrid. Ayuntamiento de Madrid 1926, pp. 56-66.

NAVASCUÉS, Pedro. “El Capricho (Alameda de Osuna)”, Catálogo exposición Jardines clásicos madrileños, Museo Municipal, Madrid 1981, pp. 133-150.

AÑÓN, Carmen. “El Capricho” de la Alameda de Osuna. Ed. Doce Calles. Fund. Cajamadrid. Madrid 2001.

Diario El País 11.5.1999, 13.4.2009; Diario ABC 28.9.2012; Diario El Mundo 7.8.2015

 

Contábamos hace unos meses que la pintura al temple sobre tela es una técnica muy antigua aunque su uso se desarrolló durante la Edad Media y llegó a ser muy habitual en los siglos XV y XVI en Flandes, llegando a otros países, entre ellos España. Los sargueros españoles eran los cleederscrivers flamencos o, en inglés, los cloth painters (pintores de telas). Era un oficio más, regulado por las Ordenanzas, como el de dorador, el pintor de retablos, de techumbres de madera o de murales.

Ahora vamos a completar aquel artículo Sargas, telas pintadas gracias al conocimiento de nuevos documentos e información.

Libros de Acuerdos

Comenzamos hoy refiriéndonos a las mencionadas Ordenanzas que la investigadora Mercedes Agulló sacó a la luz, tal vez único documento conocido sobre el tema, incluidas en su libro Noticias sobre pintores madrileños de los siglos XVI y XVII.

Con fecha 11 de mayo de 1543 el Ayuntamiento estaba reunido como era habitual en las Casas de la plaza de San Salvador –hoy plaza de la Villa–. Ese día firmaron y publicaron en las Actas de reunión las Ordenanças de pintores, ordenanzas para el ofiçio de pintores de sargería.

Habían sido solicitadas por algunos oficiales sargeros vecinos de la Villa para que los pintores fueran examinados y que solo ejercieran el oficio si antes eran declarados hábiles para ello.

Se estableció que ningún pintor del arte de la sargería de cualquier calidad o condición podía pintar en Madrid si no era examinado por los examinadores nombrados por la Villa, bajo pena de 600 maravedíes si hiciera lo contrario, el doble la segunda vez que infringiera la norma. A la tercera sería privado del oficio y desterrado de Madrid y su tierra.

Firmados los acuerdos, los presentes, el Corregidor y los Regidores suplicaban a Su Majestad los confirmara y mandara guardar.

Poco después, aproximadamente en 1547 fue cuando fueron instaladas las grandes sargas que cubrían el retablo de la bellísima Capilla del Obispo, entre las que estaba la que parece única pieza conservada, que ya vimos, el Descendimiento de la Cruz, de Juan de Villoldo, hoy guardada en los almacenes del Museo de Historia.

Así consta en el Inventario del Ayuntamiento de Madrid 2014, Muebles de carácter histórico o artístico.

El Descendimiento

El Descendimiento

La sarga está archivada con el nº 00073057 como Pintura, temple sobre sarga, con el título de “Descendimiento”, Juan de Villoldo, aprox. año 1547. Medidas 7,90 x 3,10 m.

Continuará…

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

AGULLÓ y COBO, Mercedes. Noticias sobre pintores madrileños de los siglos XVI y XVII. Departamentos de Historia del Arte de las Universidades de Granada y Autónoma de Madrid. Granada 1978. Pág. 193.

Inventario del Ayuntamiento de Madrid. Muebles de carácter histórico o artístico. Madrid 2014.

“Cerrado por cese de negocio”, esa frase tan fría en un cartel sobre los cristales cubiertos por papel marrón que impide ver el interior del local, y la despedida en “su facebook”… nos sorprendieron ayer a todos.

metro Bilbao

Ese cierre, sin avisar, al parecer ni siquiera a los empleados, como para que nadie pueda evitarlo, la forma tan intempestiva es quizá lo que ha provocado la reacción de tantas personas, la peregrinación a mi querida Glorieta de Bilbao, a dejar montones de frases de agradecimiento, despedida, protesta, ruegos, cariño… hacer fotografías y acaso comprobar que era cierto, que la puerta del histórico café estaba cerrada.

cafe comercial

Era un lugar muy frecuentado, desde siempre, habitual o esporádicamente. Tantas citas, encuentros, reuniones… en este café. Sin lugar a dudas, El Comercial forma parte de nuestra historia, personal y ciudadana.

Los visitantes han ido dejando mensajes de todo tipo.

cierre de negocio

Tantos años de tertulias, de amores, de cafés

Te vi entrar por la puerta giratoria hace 25 años, ahí supe que eras tú el elegido.

Parte de mi historia, parte de nuestra historia.

Mi amor empezó aquí…

Además de frases personales muy tiernas, se pueden leer otras declaraciones de amor por nuestra ciudad (algo a veces tan difícil de encontrar):

No queremos una ciudad sin historia.

Gracias por este trocito de Madrid.

En su web aún se puede leer que es el Café más antiguo de Madrid, pues el primer documento encontrado en el Archivo de la Villa es de 21 de marzo de 1887.

placa cafe comercial

También nos cuenta la familia Contreras, propietaria desde hace cuatro generaciones -desde 1909-, que el Café tiene el Título de establecimiento centenario, concedido por la Comunidad de Madrid.

Sirva esta entrada imprevista como recuerdo de tantos ratos pasados en este café, escenario de infinidad de historias, reales e imaginadas. Visitado por escritores, oficinistas, actores, vecinos…

¡Qué pena nos ha dado a muchos amigos el cierre del Café Comercial!

Por: Mercedes Gómez

 

Hemos hablado aquí a menudo de los orígenes de Madrid, del primer Madrid islámico, de la Plaza de Oriente y de los numerosos elementos arqueológicos hallados en las distintas excavaciones, realizadas sobre todo a raíz de la construcción del aparcamiento en los años 90 del pasado siglo XX. Hemos visitado los restos de la Atalaya del siglo XI durante nuestro paseo en busca de la muralla árabe, único elemento constructivo conservado y expuesto en la primera planta bajo la plaza.

Pero hasta hace pocos días, hasta que no leí el artículo sobre Los restos arqueológicos de la plaza de Oriente en el blog Mirador Madrid, desconocía la existencia de la segunda planta, una dársena de autobuses y que en ella se colocaron varias vitrinas con textos, fotos y alguna reproducción de objetos de los hallazgos.

palacio real

Este mes de julio la dársena está llena de viajeros que van, vienen o esperan, el calor es sofocante, nadie mira las vitrinas (lógicamente por otra parte), y resultan un tanto extrañas ahí situadas junto a las máquinas de café y agua.

vitrina

Pero aquí se situaron tras las obras, intentando ilustrar los importantes vestigios de casi todas las etapas de nuestra historia hallados en estas profundidades. Desde el Mayrit islámico del siglo IX hasta el Madrid del XIX.

Las obras fueron muy polémicas, pues prácticamente todos los restos constructivos desaparecieron, excepto los de la atalaya medieval.

La primera vitrina nos recuerda que se encontraron pozos, basureros y restos de actividades artesanales de época islámica.

vitrina origen islamico

Materiales cerámicos y también orgánicos de animales y plantas que han proporcionado mucha información sobre la vida en estos terrenos, como hemos comentado en alguna ocasión, por ejemplo durante nuestro paseo por los siglos X y XI.

Se mencionan los arrabales y se muestra una foto del cimiento del “posible albacar”, recinto fortificado del siglo X.

albacar

Una curiosidad es que los objetos son reproducciones realizadas en la Escuela de Cerámica de la Moncloa.

ceramicas

El Madrid Medieval cristiano, de los siglos XII al XV. El Madrid de los Austrias. Se describe la Casa del Tesoro y el Convento de San Gil, y se muestran algunas fotos de los hallazgos.

iglesia san gil

El Madrid de los Borbones, Sabatini… hasta el siglo XIX.

Es un breve recorrido por la historia de Madrid a través de los hallazgos arqueológicos que ojalá hubiéramos podido contemplar de verdad.

En fin. Como leemos en uno de los paneles, “las labores arqueológicas han afectado a menos de un 20% de la totalidad del yacimiento. Permanecen, así pues, la mayoría de los restos aún ocultos, esperando que los investigadores del futuro los puedan algún día recuperar, porque conocer nuestro pasado nos ayuda a vivir nuestro presente”.

Los terrenos desde la Cuesta de la Vega hasta la plaza de Oriente esconden el Madrid más antiguo que poco a poco vamos conociendo, aunque aún quedan muchas incógnitas.

Por cierto, Patrimonio Nacional ha anunciado la apertura del Museo de Colecciones Reales -durante cuya construcción también se encontraron importantísimos hallazgos arqueológicos- para el año que viene.

Por : Mercedes Gómez

 

Queridos amigos:

A lo mejor alguno de vosotros ya se ha dado cuenta de la novedad, mis tuits aparecen aquí, a la izquierda, al final de la columna, ¡por fin me decidí a unirme a Twitter, la famosa red social! Llevo ya casi un mes participando, pero aún estoy aprendiendo :)

Es otra casa distinta a esta gran y querida casa de la blogosfera, pero también muy acogedora, en ella se encuentran amigos, y conoces otros nuevos, por eso es un lugar divertido y lleno de sorpresas.

Me decidí porque algunos de esos buenos amigos me animaban… y es obligatorio estar donde están tus amigos y aquellas personas, instituciones y grupos que admiras. Tengo que darles las gracias a todos por su acogida, bienvenida y amable presentación en sociedad.

twitter

Os cuento todo esto porque en este blog, felizmente, después de seis años largos hemos llegado también a formar un buen grupo de amigos, una alegría para mí. Por si acaso también estáis en Twitter, y os apetece, quería invitaros a visitarme en la nueva casa. Será un placer encontraros.

Mercedes

Mi admirada Cristina Iglesias vuelve a exponer en Madrid. Hemos hablado aquí varias veces de su escultura, sus obras en distintos lugares de Madrid, en el Museo Reina Sofía y de sus exposiciones. Así que no puedo dejar de recomendar esta nueva muestra titulada Impresiones.

En el Museo de la Casa de la Moneda, en sus salas dedicadas a exposiciones temporales, contemplamos grabados y serigrafías sobre distintos materiales con los que experimenta, como es habitual en esta artista.

sala cobre2

Acero, cobre -esplendoroso-, aluminio, seda y papel reflejan sus impresiones.

cristina iglesias cobre

Dice João Fernandes en su texto La máquina de enmarañar paisajes que “la obra impresa de Cristina Iglesias es el reflejo de una obra dentro de la obra”.

Como comentamos en otra ocasión, sus creaciones tienen mucho que ver con la arquitectura, con el espacio, más que con la forma o el volumen. Ella misma ha dicho que no da mensajes, crea lugares. Quizá por eso sus esculturas tienen algo que invita a involucrarse, sugieren, animan a imaginar, también son algo misteriosas. Sus serigrafías, obra impresa, también forman parte de ese mundo relacionado con el espacio.

cristina iglesias aluminio

Además de estas serigrafías sobre los distintos soportes, no podía faltar uno de sus muros vegetales de bronce.

cristina iglesias

El Museo Casa de la Moneda está un poco alejado de los circuitos habituales del arte y del centro de la ciudad pero merece la pena acercarse, ahora con el aliciente de contemplar las obras siempre bellas y sugestivas de Cristina Iglesias.

Exposición Impresiones, hasta el 13 de septiembre, en la calle Doctor Esquerdo, 36.

Por: Mercedes Gómez

 

El Parque Móvil de los Ministerios Civiles, Vigilancia y Seguridad fue creado según Decreto del Consejo de Ministros, de 28 de septiembre de 1935. Va a cumplir por tanto 80 años, que celebra con una exposición que nos cuenta su larga historia, desde su origen en la República, su desarrollo a lo largo de la Dictadura, y situación actual bajo la Monarquía Parlamentaria. Y nos invita a conocer una parte de sus instalaciones.

Calle Cea Bermúdez, 1-5

Calle Cea Bermúdez, 1-5

Situado en la calle Cea Bermúdez nº 5 -el conjunto arquitectónico ocupa casi toda la manzana entre esta calle y las de Bravo Murillo y Donoso Cortés-, el antiguo organismo ha abierto sus puertas a los ciudadanos.

panel

Según la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid, en 1944 terminaron las obras de construcción de la primera fase de las viviendas del Poblado del Parque Móvil San Cristóbal, según proyecto del arquitecto José Fonseca Llamedo. La 2ª fase se construyó entre 1948 y 1952. Hacia 1950 Antonio Arroyo edificó los garajes y talleres. También se creó una capilla (h. 1950) y una escuela (1955).

Esa era su singularidad, que después de la guerra el Parque fue planificado como una ciudad autosuficiente, con todos los servicios que sus habitantes pudieran necesitar. Es un importante ejemplo del llamado “paternalismo industrial consistente en la construcción de poblados para los trabajadores en torno a las instalaciones fabriles o mineras donde prestaban sus servicios”.

Por una parte la muestra nos narra esta historia de 80 años de servicio público a través de la movilidad, por otra es un recorrido por la sociedad española a lo largo de todo ese tiempo.

La primera parte nos cuenta la historia y evolución mediante paneles y fotografías. Luego vemos una recreación de un antiguo despacho y algunos objetos, entre ellos un album fotográfico.

oficina

Oficina

Las oficinas han cambiado mucho…

maquina Mercedes2

Máquina de escribir “Mercedes”

A continuación accedemos al espectacular Taller en el que continúan trabajando algunas personas mientras los visitantes contemplamos todos los objetos, recreaciones de los diferentes lugares que componían el Parque, automóviles antiguos y modernos, etc.

Exterior del Taller, desde el inicio de la calle Joaquín María López

El Taller, desde el inicio de la calle Joaquín María López

El Taller es un espléndido ejemplo de arquitectura industrial, una gran nave de una sola planta con techo en forma de dientes de serrucho, estilo que permitía crear grandes espacios y una mayor entrada de luz en los talleres o fábricas.

taller 1

La exposición nos muestra cómo era el Gabinete médico, que se cree existió desde el principio, la Peluquería, el Economato…

economato

Y no olvidaban el aspecto de ocio, había sesiones de cine y teatro para los trabajadores en el Salón de Actos. El Parque contaba con su propia Imprenta, Residencia de conductores, etc.

automoviles

Hasta los años 70 del pasado siglo XX funcionó una Escuela de aprendices, donde aprendían los oficios, chapistas, pintores, mecánicos.

Era un forma de proteger e incentivar al trabajador cualificado, también sin duda una forma de control.

autos

La exposición es muy interesante, por su contenido y por la posibilidad de acceder al taller, además es una ocasión única de ver el mural de Germán Calvo, Los oficios del automóvil, pintado en 1951.

mural parque movil

Mide 26 metros de largo por 1,6 de alto, y representa las distintas escenas de los oficios, Tapicería, Carpintería –antiguamente los vehículos eran de madera-, Construcción del parque móvil, el Estudio del arquitecto, la Soldadura y la Pintura.

Este mural es “posiblemente la única réplica en contenido y tamaño de los célebres murales industriales que Diego Rivera pintó a principios de los años treinta en las factorías automovilísticas de Ford y General Motors, en la ciudad norteamericana de Detroit”, como recuerdan en la propia Nota de prensa del Ministerio de Hacienda en la inauguración de la muestra, en referencia al gran muralista mexicano.

mural carpinteria

La exposición permanecerá abierta al público, en el Parque Móvil del Estado, desde el 10 de julio al 30 de septiembre (agosto cerrado), en horario de 9,30 a 13,30 horas.

Por : Mercedes Gómez

 

 

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