Después de más de un año cerrada por obras de reforma y por problemas añadidos, causados por las obras del complejo Canalejas, el pasado mes de mayo de 2019 la Comunidad de Madrid volvió a abrir la estación de metro de Sevilla, una de las más antiguas.

Por entonces se publicó en la prensa que durante los trabajos habían aparecido los restos de un antiguo mural publicitario de cerámica, un anuncio de Jabón y Sales de Carabaña.

Lo cierto es que su existencia se conocía desde hace años, gracias al investigador ceramólogo Antonio Perla. En 2002 ya habló de la “joven guapa y morena que pregona que el jabón de Carabaña es insuperable para la piel”. En su trabajo sobre la azulejería del metro de Madrid contaba que ahí estaba, desde los años 20, época en la que se construyó la estación.

En los años sesenta, con la primera reforma del metro, se cegaron muchos vestíbulos y pasillos de las primeras estaciones, las que se habían construido desde 1919 a 1936. Los murales publicitarios quedaron tapados.

Contaba Perla que solo en la estación de Sevilla había veinticuatro anuncios de cerámica de distintas dimensiones. Solo se ha conservado uno.

El mural restaurado ha sido colocado en la ahora única entrada a la estación, antes de llegar al acceso a los andenes.

Como nos informa metro de Madrid, “ocupa una superficie de cerca de 8 metros cuadrados y consta de un rectángulo con azulejos blancos de 15 centímetros de ancho por 15 centímetros de largo. En él aparece una mujer ataviada con ropa de los años 20 junto al lema ‘Jabón sales de Carabaña insuperable para la piel’, enmarcado por una cenefa negra y rodeado por un panel de azulejos mayores, de 20 por 20 centímetros”.

En el extremo inferior a la derecha figura el nombre del dibujante y quizá el año: “Baldrich. 24”.

Roberto Martínez Baldrich (1895-1959) fue un ilustrador conocido por sus dibujos de figuras femeninas, las consideradas modernas en los años 20, la silueta de la mujer en boga.

Baldrich trabajó en el diario ABC y la revista Blanco y Negro entre otras publicaciones. El Museo ABC guarda algunas de sus obras.

En el extremo izquierdo del mural, bajo la orla, parcialmente, se conserva otro letrero muy interesante:

En la primera línea, parece que pone:

“Publicidad en el Metro(politano)    J. Roc   cl.   Sagasta 1 ”

En la segunda, figura el taller donde se realizó el mural:

“Ce     ica     ome o   o..o 9”,

Aunque las palabras no están completas, creo que se trata del taller de Cerámica de Alfonso Romero, que estuvo situado en la calle del Rollo, 9, donde vivió el ceramista.

Recordemos que Alfonso Romero se trasladó a Madrid en 1906. Primero trabajó en la fábrica de Carabanchel de Enrique Guijo, a quien ya había conocido en Sevilla, y en 1915 entró en su famoso taller de la calle Mayor. Luego tuvo su propio horno en la calle del Rollo. De ambos ceramistas, andaluces, son muchas de las maravillosas obras de arte que aún hoy día adornan algunas tabernas y tiendas madrileñas, también el metro, aunque la mayoría desgraciadamente se han perdido.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MUÑOZ-ROJAS, Ritama. “Los tesoros secretos del metro”, El País, Madrid 10 dic. 2002.
DE GALINSOGA, Luis. “La línea femenina moderna perpetuada por Ribas y Baldrich”, Blanco y Negro. Madrid, 13 junio 1926.
DE LA MILLA, Fernando. “Nuestros dibujantes. Roberto Martínez Baldrich”. La Esfera, Madrid, 16 octubre, 1926.

La Virgen de la Almudena es la patrona de nuestra ciudad, no se sabe con certeza desde cuándo. Tampoco se conoce exactamente desde qué momento recibe el nombre de Almudena, el primer documento en el que aparece mencionado es un testamento de 1377 a favor de obras en el templo primitivo, la iglesia de Santa María.

En agosto de 1908 el Papa Pío X la declaró, mediante decreto, Patrona de Madrid y fijó la celebración de la festividad el 9 de noviembre, día en que según la tradición, en el año de 1085, se produjo el hallazgo de la imagen.

El relato sobre su origen se mueve entre la leyenda y la historia, aunque sin duda es muy antiguo, ligado al de la propia Villa de Madrid.

La leyenda cuenta que la imagen fue traída en el siglo I desde Jerusalén por el Apóstol Santiago y su discípulo San Calocero e instalada en una pequeña capilla. Algunas crónicas añaden que fue tallada por San Nicodemus y pintada por San Lucas. Es una historia similar a la de otras imágenes, como la de la Virgen de Atocha también en Madrid; en este caso se cuenta que fue el Apóstol San Pedro quien la trajo a la Villa.

Anónimo. “Intervención y milagros de Santa María de la Almudena” (h. 1640). Catedral de la Almudena (procedente de la iglesia de Santa María).

Según la tradición, ante la inminente llegada de los musulmanes, los cristianos del siglo VIII escondieron la imagen de la Virgen junto a dos cirios encendidos en un cubo de la muralla donde permaneció hasta finales del siglo XI cuando el rey Alfonso VI llegó a Madrid. La leyenda da por supuesto que la villa ya existía, que estaba habitada en el siglo IX y que estaba rodeada por una muralla, llegando algún autor a afirmar que era de origen romano, sobre cuyo reducido casco urbano los moros invasores construyeron su recinto defensivo o almudayna.

Lo cierto es que en la actualidad hay acuerdo entre todos los especialistas en que la primera muralla madrileña fue construida en el siglo IX por los propios árabes y que el primer recinto islámico, en un principio meramente militar, fue fundado por el emir Muhammad I hacia el año 865. No hay prueba ni arqueológica ni documental de que antes existiera ningún otro recinto amurallado. En torno a este primitivo asentamiento islámico a finales del siglo IX, y a lo largo del siglo X, se creó la medina de Mayrit, con el castillo, la mezquita y su caserío, que se convertiría en la pequeña Villa de Madrid. Este recinto a partir de fin del siglo XI-siglo XII, en época cristiana, se llamó almudena o ciudadela. Se acepta la teoría de Jaime Oliver Asín, según la cual el nombre proviene del árabe almudayna, que significa ciudadela, medina, ciudad. Almudena, la ciudadela que fue el primer recinto amurallado mayrití.

Continúa la tradición contando que tras la llegada del rey Alfonso VI una procesión recorrió la muralla en busca de la Virgen; al derrumbarse una de las torres cerca de la Puerta de la Vega la imagen apareció milagrosamente con las dos velas que permanecían encendidas. Esto ocurrió el 9 de noviembre de 1085, según los cronistas y poetas del siglo XVII.

Anónimo. “Procesión de Santa María de la Almudena en 1638” (h. 1640). Catedral de la Almudena (procedente de la iglesia de Santa María).

Los orígenes legendarios de la imagen de la Almudena, igual que el origen de la propia Villa, se vieron alimentados en el siglo XVII, bajo la dinastía de los Austrias, en la búsqueda de un origen cristiano, remoto. Los cronistas se remontaban a un supuesto pasado glorioso, visigodo, romano, incluso griego de forma fantasiosa. El siglo XVII, el siglo del Barroco, estilo artístico y estilo de vida, tuvo mucha influencia en Madrid debido a su condición de sede de la Corte, de la Monarquía Católica. Una de sus características era la exaltación de lo religioso, apreciable en todas las artes, en la escultura, pintura, teatro, literatura, etc. Así, el Siglo de Oro en Madrid fue el escenario de la mayor religiosidad y su representación artística y literaria. Jerónimo de la Quintana, Vera Tassis, y escritores como Lope de Vega o Calderón de la Barca contribuyeron a ensalzar ese pasado fabuloso, tanto de la primitiva iglesia de Santa María como de la imagen de la Virgen.

La primitiva iglesia de Santa María es una de las iglesias que figura en el Fuero de Madrid de 1202, otorgado por Alfonso VIII, considerándose la más antigua. La iglesia estaba situada en la actual calle de la Almudena frente a la calle Mayor.

Después de muchos intentos y avatares, con motivo de las obras de ampliación de las calles Mayor y Bailén, se tomó la decisión del derribo que comenzó el 27 de octubre de 1868 y finalizó el 4 de mayo de 1869.

Foto J.Laurent, archivo Ruiz Vernacci (Fototeca IPCE)

En la iglesia de Santa María se veneraba a la Virgen de la Almudena.

Nada se sabe sobre la que pudo ser la imagen primitiva; la tradición cuenta que desapareció en un incendio en el siglo XV. Dicha imagen habría sido sustituida por la imagen actual, la que hoy se venera y podemos admirar en la Catedral de Madrid en el centro de un retablo de finales del siglo XV, comienzos del XVI, con dieciocho tablas atribuidas a Juan de Borgoña.

Es una escultura de bulto redondo, tallada en madera de pino –oscurecida por el tiempo–, dorada, estofada y policromada.

La obra se ha considerado perteneciente al Renacimiento que llegó a Castilla hacia 1500-1525, con su centro en Toledo, donde trabajaron maestros tanto españoles como extranjeros. Varios autores ocupados en el Retablo mayor de la Catedral de Toledo, de estilística gótica, Petit Juan, Sebastián de Almonacid, Diego Copín de Holanda, han sido considerados probables autores de la imagen de la Almudena. Hoy se atribuye la obra a Diego Copín de Holanda, también conocido como Copín de Toledo pues en esta ciudad trabajó desde 1498 hasta 1517-18, época a la que corresponde la escultura de la Almudena.

Una talla que durante casi tres siglos se mostró vestida pero que hoy se muestra en todo su esplendor.

Por: Mercedes Gómez

NOTA:

Esta entrada es el resumen de una parte de mi trabajo «La Virgen de la Almudena. Historia, leyendas y representaciones de la imagen venerada en la Catedral de Madrid» publicado en El Mundo de las Catedrales, Colección del Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas, nº 62, San Lorenzo del Escorial, 2019.

 

Hace casi nueve años que publiqué el artículo contando la historia del antiguo Dispensario de la calle Goya.

El edificio racionalista, construido entre los años 1926 y 1928 por el arquitecto Amós Salvador Carreras, era el Antiguo Dispensario Antituberculoso. Pero su historia y la del solar resultó ser mucho más antigua, se remontaba al menos a los años finales del siglo XIX, como vimos. Tenía doble entrada, por la calle de Goya 52, y por la del General Pardiñas, por donde se accedía al jardín y a los antiguos pabellones con elementos de estilo neomudéjar, que continúan existiendo tras un muro y una verja, en el actual nº 14 de dicha calle.

Contaba entonces que el edificio figuraba en la lista de inmuebles propiedad de la Comunidad de Madrid que iban a ser rehabilitados, en este caso para centro de salud.

Han pasado los años y el conjunto continúa sin ser restaurado ni rehabilitado. Hace tiempo, no recuerdo cuánto, una lona de obra fue colocada en la fachada de la calle Goya.

Recientemente he recibido un correo de un lector del blog hablándome del Dispensario. Se trata de una persona que vivió en el barrio hace unos años y que guarda un buen recuerdo y cariño por el conjunto, lo visita a menudo y se interesa por sus avatares. De vez en cuando habla con los vecinos de la zona que siguen el día a día y conocen la situación.

Me cuenta que al parecer existe el proyecto de construir un nuevo edificio de viviendas en la calle del General Pardiñas 14, ocupando una parte del jardín, a partir del lugar donde está la tapia entre las medianerías de los edificios colindantes. El espacio sería cedido por la Comunidad de Madrid; a cambio la Consejería de Sanidad utilizaría dos plantas de la nueva construcción, según parece para un Centro de Atención Primaria.

No podemos asegurar que todo esto sea cierto. En cualquier caso hay que recordar que según el Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Madrid la parcela y sus edificios continúan ostentando la calificación de equipamiento básico, con uso específico de equipamiento de salud, no residencial.

Pero si el proyecto fuera cierto, teniendo en cuenta que además de equipamiento básico se trata de patrimonio público, con valor histórico y artístico, nos preguntamos:

¿Qué pasa con las edificaciones que llevan años esperando cuidados? ¿El antiguo dispensario racionalista de los años 20 será por fin restaurado…? ¿No son suficientes para instalar un centro de salud bien acondicionado como desde hace unos años estaba previsto?

Si se llevara a cabo ese supuesto proyecto, el antiguo y bonito pabellón neomudéjar ¿quedaría oculto en el patio resultante tras el nuevo edificio?

Sería deseable que las construcciones del antiguo Dispensario y su Jardín fueran recuperados y el pabellón neomudéjar, que forma parte de la historia de Madrid y la del distrito de Salamanca, quedara a la vista de todos.

Esperamos poder recabar noticias más claras. Cualquier información será bienvenida. Gracias.

Por: Mercedes Gómez

 

Uno de los varios edificios que Miguel Fisac construyó en la Colina de los Chopos para el CSIC fue el Centro de Física Miguel Antonio Catalán.

Recordemos que Fisac había construido la Capilla del Espíritu Santo sobre el Auditorio de la Residencia de Estudiantes. El auditorio estaba formado por un salón de actos, sala de conferencias, biblioteca, salas de lectura y aulas especiales, ordenado el conjunto en torno a un patio-claustro con una fuente en el centro, claustro que el arquitecto conservó, pues junto a su sencillez le pareció precioso, realizado con gran sabiduría por el arquitecto Arniches, como él mismo escribió.

El claustro, salvado, permaneció junto a la capilla y hoy pertenece al Centro de Física formado por tres institutos, uno de ellos el Instituto de Óptica “Daza de Valdés”, proyectado en 1948.

Los muros exteriores del edificio son de ladrillo y los forjados de hormigón armado.

El único elemento en la austera fachada de ladrillo que permite imaginar lo que encontraremos en el interior es la entrada cóncava de granito; veremos las formas curvas experimentadas por Fisac en muros, techos y mobiliario, que luego utilizaría en otros edificios, como el extraordinario Centro de Estudios Hidrográficos.

El interior guarda los espacios que proyectó Fisac y las huellas de la decoración primitiva, sobre todo el uso de la cálida madera y algunos muebles, en el vestíbulo y otras estancias.

La joya es el antiguo bar, que conserva su diseño y el mobiliario creado por el arquitecto, con la chimenea conocida como “la nariz”.

El techo curvo revestido de varillas trenzadas de avellano y las lámparas.

La forma de los muebles igualmente se adapta a las paredes curvas. Las tapicerías no son las originales pero se renovaron imitándolas.

Otro espacio singular, diseñado también por Fisac, es el que alojaba la biblioteca, ahora casi vacío, donde nos cuentan está previsto instalar un museo.

Destaca el singular techo.

Y algunos de los muebles que aún se encuentran aquí.

Acabamos donde comenzamos, en el claustro que Fisac salvó, que hace tiempo vimos tras un cristal desde la iglesia del Espíritu Santo. Y hoy podemos contemplarlo desde su interior. Como dijo el arquitecto, es precioso.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

FISAC, Miguel.“Instituto de Óptica Daza de Valdés”. Arquitectura, nº 102. Madrid,1950.
“Instituto de Óptica Daza de Valdés, de Miguel Fisac”, Arquitectura, nº 241, Madrid, 1983.
Arquitectura de Madrid. COAM, 2003.

Queridos amigos:

Tengo el placer de daros una buena noticia, la nueva web del Instituto de Estudios Madrileños ya se encuentra abierta a disposición de todos.

La página nos informa sobre la historia del Instituto, estatutos, etc. Y un calendario de eventos nos permitirá seguir puntualmente todas sus actividades.

Aún está en construcción pero ya se pueden visitar y descargar contenidos importantes, como algunos ejemplares de los Anales, «la publicación más referenciada de la historiografía madrileña» que se ha publicado de forma ininterrumpida desde 1966. Este año 2019 se publicará el tomo LVIII.

Igualmente podremos acceder y descargar los libros con los textos de las Conferencias que el IEM ha organizado a lo largo de los últimos cursos. Ya están disponibles los ciclos desarrollados en torno a Santa Teresa, Cervantes, Carlos III y el cardenal Cisneros.

Un lujo, para todos los investigadores, estudiosos y aficionados a la historia de Madrid. Espero que sea de vuestro interés y lo disfrutéis.

Aquí, en su nueva dirección: institutoestudiosmadrileños.es

Mercedes Gómez

 

 

 

Se ha inaugurado el Salón du Connaisseur en su edición de otoño, en la calle de Velázquez nº 12, para coleccionistas, amantes del arte o simplemente curiosos que queramos disfrutar, incluso aprender, en una deliciosa exposición de arte moderno y contemporáneo.

En esta ocasión se incluye un exquisito Gabinete de Antigüedades, con obras de Rusiñol, Casas y otros importantes autores, así como mobiliario y otros objetos.

Ramón Casas. “Retrato de dama” (1864).

Grandes nombres del arte moderno, Joaquín Sorolla, Miró, Giacometti, Gargallo, Zóbel…

Luis Gordillo. “Sin título”.

El arte contemporáneo está representado tanto por artistas consagrados, como Manolo Valdés o Luis Feito, como por jóvenes promesas.

Valdés. “Mujer con sombrero”

Junto a los artistas españoles en esta edición encontramos también algunos nombres internacionales como el singular Banksy.

Bansky. “Wall off hotel” (2017)

Se puede visitar hasta el domingo 20 de octubre, de 12 a 21 h.

La entrada es gratuita.

Salón du Connaisseur
Calle Velázquez, 12

 

Mercedes Gómez

Hace ya más de dos años que contamos la historia de Puerta Cerrada, una de las puertas más importantes de la muralla medieval y el torreón hallado tras el derribo del edificio en el nº 4 de la plaza, y en el interior del edificio colindante en la Cava Baja nº 4. Era un ejemplo más de cómo a partir del siglo XV Madrid creció alrededor de la muralla adosando los edificios a ella. Podemos recordarlo aquí.

Ahora tengo el placer de poder actualizar la información y mostraros el bello, antiquísimo torreón y parte del lienzo de la muralla que se dirige hacia Puerta de Moros.

Tal como imaginábamos, la torre es espectacular. Como decía entonces, no existe nada semejante en todo Madrid, un torreón casi completo de la muralla medieval. Es un monumento, declarado bien de interés cultural, que merece ser conocido y contemplado.

La torre, de forma semicircular, como todas las más de cien que formaban parte de la muralla cristiana madrileña –al contrario que las construcciones militares islámicas que solían ser cuadradas–, fue construida en mampostería de sílex y piedra caliza. Se puede contemplar en todo su esplendor en el interior del local de la Cava Baja nº 4 que ocupa la planta baja y el primer piso del inmueble.

Se conserva una de las ventanitas o saetera, y en su interior, me cuentan, la escalera de subida hasta ella. Es emocionante imaginar cómo sería su aspecto y recordar su función en el Madrid medieval, hace más de nueve siglos. La calle, actual Cava Baja, era la cava o foso de la muralla que no olvidemos formaba parte de la fortificación defensiva del Madrid cristiano desde finales del siglo XI.

Hace más de ocho años, en 2011, a raíz de unas obras apareció el gran hallazgo. El primer piso del edificio entonces estaba destinado a vivienda. La torre estaba oculta tras los muros al fondo de ambos pisos, el bajo, a pie de calle, y el primero. Como ya vimos, se eliminó el testero que tapaba los restos y se realizaron los obligados trabajos arqueológicos, siendo documentados el lienzo y la torre pertenecientes a la muralla de los siglos XI-XII.

Con el fin de conservar y cuidar el hallazgo y garantizar su contemplación completa se produjo el cambio de uso del primer piso, de vivienda a local comercial. Si recuperara su uso como vivienda se volvería a adosar a la muralla; nuevamente la torre, o parte de ella, quedaría oculta y eso hay que evitarlo para poder dejar el monumento a la vista en toda su imponente altura, tal como ahora se puede admirar.

Ese mismo año la propiedad solicitó licencia de apertura para dar uso al local en el sector de la restauración. La Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid emitió un informe indicando las obras que debían realizarse.

Como es preceptivo, en 2013 la comunidad de propietarios inició las obras de reparación y refuerzo estructural de la torre y lienzo de muralla. También se iniciaron obras para la rehabilitación del local.

El grave e incomprensible problema para los propietarios, que han invertido en la obra mucho tiempo, dinero y por supuesto ilusión, es que desde el mencionado año 2011 los trámites, solicitud de permisos, etc. parecen no tener fin, son muchas las trabas, y no se consigue el permiso para reanudar las obras y poder abrir el local.

Lo que ellos desean, y quieren transmitirnos a todos, es poder llevar a término el proyecto, abrir su restaurante. Y que el tesoro histórico y arquitectónico, insistimos, único en Madrid, quede a la vista de todos los que deseen, deseemos, disfrutarlo.

Ojalá lo consigan, y las administraciones faciliten encontrar una solución. Será una gran noticia ver ese estupendo local rehabilitado por fin, con ese precioso monumento, el torreón de la Cava Baja, una de las construcciones más antiguas de la villa de Madrid, probablemente la segunda más antigua, tras la muralla islámica.

Mercedes Gómez

Tengo el placer de anunciar que en los próximos días darán comienzo dos nuevos ciclos de conferencias organizados por el Instituto de Estudios Madrileños para este último trimestre octubre-diciembre 2019.

La segunda parte del ciclo iniciado el año pasado, Madrid y la ciencia, este año dedicada al siglo XIX, tendrá lugar los jueves a las 19 h. en una sede habitual, el Museo de San Isidro, en la plaza de San Andrés nº 2.

Queda pendiente para el próximo curso la serie dedicada al siglo XX.

Expertos en este tema nos hablarán de las universidades y academias científicas, las ciencias biológicas tras Darwin, el legado naval del siglo XIX, Cajal y el Centro de Investigaciones biológicas, Torres Quevedo, etc.

La primera charla tendrá lugar el próximo jueves 3 de octubre, en el Museo de San Isidro, plaza de San Andrés nº 2, a las 19.00 h.:

Profesionales y diletantes: el interés por la ciencia en el Madrid del siglo XIX, a cargo de Antonio González Bueno.

Podéis descargar el programa aquí: Madrid y la Ciencia XIX

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Y los miércoles, también a las 19 h., disfrutaremos de un sugerente nuevo ciclo, Cultura y naturaleza en Madrid. Estrategias para un mañana, en un escenario perfecto: la Biblioteca Eugenio Trías – Casa de Fieras de El Retiro.

En este caso se hablará del patrimonio paisajístico madrileño, nuestros parques y jardines, fuentes, huertas… desde un punto de vista histórico pero también analizando la política y necesidades actuales.

El día 9 lo abrirá Luis Miguel Aparisi Laporta con Calles, plazas y plazuelas, escenografías del pasado y encuentro social contemporáneo.

Aquí se puede descargar el cartel: Cultura y naturaleza en Madrid

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En ambos casos, como siempre, la entrada es libre y gratuita, hasta completar aforo.

Espero que sea de vuestro interés.

Mercedes Gómez

En la calle de Almagro nº 2 esquina con la plaza de Alonso Martínez, distrito de Chamberí, se levanta una de las casas de alquiler artísticas, como dijo Luis S. de los Terreros, que se construyeron en Madrid en los primeros años del siglo XX. Una de las edificaciones que a lo largo de varias décadas, obra de los mejores arquitectos de la época, desde finales del siglo XIX, crearon un nuevo Madrid, moderno y burgués, en un estilo ecléctico, monumental, que sin duda representan en gran parte la imagen del Madrid actual.

Se trata de un edificio de viviendas proyectado en 1900 por el arquitecto Luis Bellido para su hermano Manuel. Las obras, por encargo del propio autor, fueron dirigidas a lo largo de los tres años siguientes por Ignacio Aldama.

Revista “Arquitectura y Construcción” (BNE)

El edificio fue construido principalmente en ladrillo y hierro.

Como reflejaron las crónicas, la nueva finca contó con todas las comodidades, luz eléctrica, agua, baños, ascensor, calefacción…

Los materiales, ejecutadas las obras por diferentes contratas, fueron de la mayor calidad, la cantería, carpintería, etc. Destaca la cerrajería realizada en los talleres de Casa Asins, de la que se conserva la exquisita puerta de entrada.

En el portal y escaleras también se conservan el mármol y las escayolas.

La decoración interior fue realizada por la compañía Clevillese-Masot.

El ascensor y la calefacción fueron obra de la casa Jacobo Schneider.

El ascensor, que conserva su caja original, es una obra de arte.

La vidriería y fontanería fueron realizadas por Buenaventura Mata.

Inicialmente, además de los sótanos, constaba de cuatro plantas.

Posteriormente el edificio se recreció, con lo cual se perdieron los remates originales, pero conserva su majestuosidad, en plena plaza de Alonso Martínez.

 

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Arquitectura de Madrid. COAM, Madrid, 2003.
CABELLO LAPIEDRA, Luis María: “Casa en la calle de Almagro, nº 2”, Arquitectura y Construcción, nº 138, 1904.
SAINZ DE LOS TERREROS, Luis: “Verja artística. “, La Construcción Moderna, nº 20, 1903.

 

Como vimos hace unos días hablando de la fuente de Puerta Cerrada, en la segunda mitad del siglo XIX se construyeron algunos caños de vecindad, fuentes destinadas al uso público, de los cuales se conservan muy pocos.

La más antigua, la mencionada de Puerta Cerrada; otra es la fuente de los Delfines de la plaza de San Ildefonso, una obra de arte en hierro fundido, de finales del XIX o comienzos del XX. La actual fuente de Santa Isabel, datada hacia 1900. Más modernas, de los años 30 del siglo XX, se conservan las de la Cuesta de los Ciegos y de Cabestreros. Y casi tan antigua como la de Puerta Cerrada, la fuente de la plaza de las Peñuelas.

Esta plaza era el centro del barrio de las Peñuelas. Situado en las afueras del Portillo de Embajadores, al principio estaba poco poblado. Hoy la plaza, rodeada de edificios modernos, junto al Pasillo Verde Ferroviario, está ocupada por un pequeño parque.

Plaza de Peñuelas, plano 1866, y actualmente, agosto 2019.

 

El 13 de agosto de 1860 el diario La Correspondencia de España publicó que “Por una real orden reciente, ha sido autorizado el ayuntamiento de esta capital, para ejecutar las obras necesarias, a fin de establecer en el barrio de las Peñuelas, afueras del portillo de Embajadores, la fuente de la Dorotea que estuvo situada en el paseo de Recoletos, de donde se quitó al propio tiempo que la puerta de dicho nombre”.

Es posible que la fuente de la Dorotea, muy sencilla, de un caño, fuera trasladada a este barrio, pero no parece que se trate de la fuente que actualmente se encuentra en la plaza de las Peñuelas; tal vez estuvo en otro lugar del barrio, o pronto fue sustituida por esta, con dos caños.

Cuenta José del Corral que la fuente de la Dorotea consistía en un pilón semicircular adosado a un muro de donde salía el caño de agua –este tipo de fuentes fue muy habitual por entonces–.

A mediados de siglo sabemos que siendo alcalde don José de Osorio y Silva, duque de Sexto, se instalaron varias nuevas fuentes que fueron fotografiadas por Alfonso Begué que quedaron reflejadas en el “Álbum fotográfico de varias fuentes vecinales y de ornato existentes en la Villa de Madrid” que se conserva en el Museo de Historia.

Una de ellas, como la de Puerta Cerrada, fue la fuente de las Peñuelas, construida hacia 1860.

Fuente de Peñuelas. Foto: Begué, 1864 (foto: memoriademadrid)

En algún momento del siglo XX fue retirada y guardada en un almacén municipal. Hasta que en los años 80, durante la alcaldía de Enrique Tierno Galván, fue restaurada y reinstalada en su lugar. La pieza que la remataba casi se perdió, solo queda una parte de lo que debieron ser flores o formas vegetales.

Plaza de las Peñuelas, años 80 (foto: monumentamadrid)

El vaso o pilón circular, hoy día prácticamente oculto por los setos y la verja que la rodean, es de granito.

Agosto 2019

El pilar central, de planta cuadrada, es de piedra caliza. De dos de sus lados parten los caños de los que cae el agua.

Está formado por tres cuerpos distintos y con decoración tallada. En uno de los lados, bajo el remate, hay una inscripción con la fecha.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. – GARCÍA GUTIERREZ, P.F. “Fuentes de Madrid”. La Librería, Madrid 2009.
DEL CORRAL, José. Sucedió en Madrid. La Librería, 2007.
La Correspondecia de España,13 agosto 1860 (Hemeroteca BNE).
monumentamadrid

 

 

 

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