Son muchos los arquitectos que a lo largo de los siglos han trabajado para el Ayuntamiento de Madrid, hemos hablado de algunos de ellos; recientemente de Luis Bellido, a propósito de la exposición en el Centro Cultural Conde Duque. Algunos han sido muy importantes para la configuración de la Villa, como Pedro de Ribera, Ventura Rodríguez, etc., pero hay muchos otros, cuya labor es menos conocida y su obra menos influyente en la imagen de la ciudad, pero que trabajaron durante muchos años para Madrid, que también dejaron sus huellas y merecen nuestra atención. Como Felipe Trigo Seco de Herrera (1892- Madrid, 1951).

Felipe Trigo obtuvo el título de arquitectura en 1920. En 1924, tras la marcha de Emilio Vargas, fue nombrado arquitecto de la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.), fundadora de la Ciudad Lineal; junto a Agustín Enrile y José González Edo, fueron los nuevos arquitectos y nuevos funcionarios de la C.M.U.

En 1932 se presentó –junto a otros diecisiete arquitectos– a un concurso para una plaza en la Sección de Construcciones y Propiedades del Ayuntamiento de Madrid, la cual ganó, convirtiéndose desde entonces en arquitecto municipal. Trabajó en esa sección junto a Adolfo Blanco Pérez del Camino, Francisco García Nava, Bernardo Giner de los Ríos y Francisco Javier Ferrero.

En 1939 proyectó la segunda reforma de la Casa de Cisneros –la primera, recordemos, fue obra de Luis Bellido en 1909–. En esta ocasión se reformó el interior de las salas de recepción en la segunda planta con el fin de embellecerlas.

Salón de Fiestas, Casa de Cisneros, 1951 Foto: en “Casa de la Villa de Madrid” (*)

En 1984-86 el arquitecto Joaquín Roldán llevó a cabo una nueva rehabilitación de la zona del alcalde y los salones. En el Salón de Fiestas se conserva no solo el gran tapiz Tideo y Polinices (siglo XV), el más antiguo de la colección, sino también, como se aprecia en las fotografías, algunos cuadros colocados en el mismo lugar y las lámparas, manteniendo en gran medida la decoración que diseñó Felipe Trigo.

Salón de Fiestas, Casa de Cisneros, 2019

En los años 40 Trigo fue Jefe de la mencionada Sección de Construcciones, época en la que trabajó en varias promociones de viviendas municipales. Sucesor de José Lorite como director del Patronato Municipal de Vivienda, después de la guerra reconstruyó las colonias que su antecesor había proyectado entre 1928 y 1931: la hoy conocida como Colonia Moscardó y las Colonias municipales de casas ultrabaratas y baratas Salud y Ahorro, en el distrito de Usera, y la 1ª fase de la Colonia Cerro Bermejo en el distrito de Latina.

En el Archivo de Villa se conservan varios planos firmados por el arquitecto, en algún caso como director del mencionado Patronato Municipal de Vivienda.

Proyecto de viviendas económicas en la Colonia «General Moscardó» (plano GM-7), 1945. (Archivo digital memoriademadrid)

Felipe Trigo compaginó su actividad profesional con su afición a la pintura, llegando a ser un acuarelista apreciado; en 1945 fue el primer vicepresidente de la Agrupación española de acuarelistas que se había constituido como resultado de las reuniones que tuvieron lugar en el famoso café El gato negro, en la calle del Príncipe.

También fue Secretario del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

En 1949 proyectó el Grupo de Viviendas protegidas Florestán Aguilar para funcionarios municipales, construido entre 1949 y 1950 por Adolfo Blanco Pérez. Los bloques de la colonia se sitúan en la calle Cartagena nº 2 y calle de Florestán Aguilar 1-13, con vuelta a Doctor Gómez Ulla.

Sería su última obra.

Calle de Florestán Aguilar

Repentinamente, a la edad de 58 años, el 22 de enero de 1951, tal como reflejó la prensa, el arquitecto municipal y acuarelista Felipe Trigo murió, en plena madurez y actividad profesional.

El proyecto consistía en la construcción de 116 viviendas, englobado en el Plan Municipal de viviendas del Ayuntamiento del alcalde José Moreno Torres, conde de Santa Marta de Babío, que fue ingeniero además de político.

La colonia fue un gran proyecto urbano creado junto al paseo de ronda –hoy calle de Francisco Silvela–, límite del Ensanche de Madrid.

En el Boletín del Ayuntamiento de Madrid de 2 de abril de 1951 se publicó, hablando de la construcción de colonias para la solución del problema de la vivienda modesta, que se habían construido viviendas de clase media con fines además urbanísticos en la calle de Florestán Aguilar, donde también en cuanto al tema benéfico-sanitario se creó un Centro Asistencial inaugurado el mes anterior.

Se lee con dificultad, pero se conservan las marcas del antiguo letrero:

CENTRO MUNICIPAL

ASISTENCIAL

PROTECCIÓN CIVIL?

Se conserva también el escudo de Madrid con el dragón, el oso y el madroño y la corona cívica –en vigor hasta 1967–.

Ese mismo año de 1951, entre la plaza de Manuel Becerra y la colonia, en junio se inauguraron los Jardines Eva Duarte de Perón.

En cuanto a su faceta de acuarelista, el Museo de Historia guarda cinco vistas de Madrid, la serie Rincones de Madrid (1934-42). Pertenecen al conjunto de veinte obras expuesto en la exposición Rincones de Madrid, presentada por el arquitecto en la Casa de Cisneros en 1944; el Ayuntamiento compró estas cinco obras, tres de ellas de la Iglesia de San Sebastián y dos de Calles de Madrid.

F. Trigo. “Calle de Madrid”, h. 1942. Acuarela sobre papel pegado a cartón (30 x 21,5 cm).

Como reconocimiento a su labor en la consecución de los Salones de la acuarela –el primer Salón tuvo lugar en 1946–, se instituyó el premio patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid que lleva su nombre, la Medalla Felipe Trigo.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Diario ABC, 23 enero 1951.
VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Madrid 1951. Fotografías (*) : Casariego, Moreno y Muro.
VILARROIG, Pedro. “Los Salones de Estampas de Madrid y la Medalla Felipe Trigo”. Revista Villa de Madrid, nº 53, 1976.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
JIMÉNEZ DE TEJADA, César.; HURTADO DE MENDOZA, María. “Un juego perverso: viviendas municipales Florestán Aguilar”, en Un siglo de vivienda social 1903-2003. (Vol. 1). Ed. Nerea. Madrid, 2003.
Museo de Historia. Dibujos en el Museo de Historia de Madrid. Madrid, 2011.

 

Queridos amigos:

Un año más, fiel a la tradición, os invito a celebrar el cumpleaños del blog. Cumplimos trece años, gracias a todos vosotros, que con vuestras visitas hacéis posible este lugar de encuentro en el que compartimos el interés por el arte y la historia de Madrid.

A pesar de que la pandemia ha seguido condicionando nuestra vida, el pasado año 2021 hemos paseado y conocido la obra de algunos arquitectos, José Antonio Coderch, Rafael Bergamín, Francisco Sabatini, Luis Bellido, Manuel Herrero Palacios; también nos hemos acercado a la figura del ingeniero Lucio del Valle. Hemos visitado exposiciones como las de Guillermo Pérez Villalta, Cristina Iglesias… Investigado sobre la laguna de la Plaza Mayor, la histórica Red de San Luis, conocido los vestigios de antiguas norias hidráulicas como la de la Casa del Contrabandista en el Retiro; fuentes desaparecidas, como la de la Teja, y otras felizmente conservadas en la Casa de Campo. Incluso hemos tenido ocasión de visitar un edificio espectacular, el antiguo Palacio de la Colonial en la calle Mayor. No ha faltado alguna iglesia, como la de Nuestra Señora de la Paz. Sin duda hemos podido disfrutar de Madrid.

Muchas gracias a todos por vuestra compañía, especialmente a los que habéis participado con vuestros comentarios animando la tertulia.

Gracias, Alejandro Prensa Martínez, Alfredo M. Babío, Alrenlle, Alvaro Rey, Ana, anarganda, Beatriz, Carmen Albaladejo, Carmen Porras, Carmen Requejo, circecosmetica, Davidguty, Elena, Emilio, enrique pernia maraver, Enrique, ensondeluz, Félix, Fernando, Francisco Javier Antón Burgos, Francisco Javier, Francisco, Isabel Cantos, Isabel, Isabelu, j. eugolinex, Javier H. Freyre, Javier, Jesús, Joaquín Giménez, Jorge Domingo Soro, José Carlos García Rodríguez, José Casado, José Luis Díaz, Juan Gascón, juancarlosgarciaparedes, Julia Alcázar, Lázaro, Leonor, Lincol Martín, Lourdes Cardenal, M. del Carmen Pérez, Mag, Manuel Márquez Chapresto, Manuel Parra, manuela, Marcos, Margarita, María Luisa de Andrés Turrión, Maria Paz Ramos, María Victoria, María, Maribel Piqueras, Mario, Marta Magarzo García, Mer53, Nicoletta de Matthaeis, p.alonso, Pablo Jauralde Pou, Pablo Montejo, Paco, Patricia Calvo, Pedro Lavado, Pedro Pablo, Pepa, Pilar, Relojero, Ricardo Ramírez Montiel, Rosa María Llorens Lloret, Rosa, Salvador Quero, Samuel, Telesforo, Teresa Reyna, Teresa, Vicente Benitez Blanco.

Saludos y besos

Mercedes

 

Queridos amigos:

¡Felices Fiestas a todos!

Este año, nuevamente, la situación no es tan favorable como nos hubiese gustado, después de tantos meses difíciles, pero os deseo que lo paséis lo mejor posible, con la esperanza de que el próximo 2022 por fin sea benigno con nosotros.

R. Agudo de Ayllón. «Calle del Rollo», 1956.

Y también un año más, gracias por estar ahí y acompañarme, disfrutando del arte y de la historia de Madrid.

Cuidaos mucho, saludos y besos

Mercedes

En el Centro Cultural Conde Duque se ha inaugurado la exposición, que podremos visitar hasta el próximo 6 de marzo de 2022, Luis Bellido. Arquitecto municipal de Madrid (1905-1939), dedicada a uno de los arquitectos más importantes del Madrid de la primera mitad del siglo XX.

Luis Bellido y González nació en Logroño en 1869; llegó a Madrid en enero de 1905 donde ejerció como arquitecto municipal, primero como Arquitecto de Propiedades y después como Director de Arquitectura. Su obra abarcó diversas facetas, arquitectura religiosa, residencial, escuelas, mercados… y numerosas obras de restauración. Como responsable municipal igualmente trabajó en tareas de urbanismo.

Bellido, que construyó y reformó muchos edificios en nuestra ciudad, dejó una gran obra en la Villa que esta muestra nos invita a conocer a través de un recorrido completo, con espléndido material (fotografías, planos, y documentos).

La exposición está dividida en cinco partes: el matadero y los mercados municipales; edificios asistenciales y docentes; parques y jardines; intervención en el patrimonio; y ejercicio libre de la profesión.

En este blog hemos hablado de la importancia de su obra en varias ocasiones. Visitamos el edificio de la calle de Almagro n º 2, la Imprenta municipal, el Embarcadero de El Retiro, hemos conocido la planificación de los Mercados bajo su dirección, etc. Aquí podemos recordar los artículos dedicados a Luis Bellido o que mencionan sus trabajos.

Además de animaros a visitar la exposición, os invito a leer la ficha sobre Luis Bellido que tuve el placer de elaborar para la Guía de Artífices de Madrid del Instituto de Estudios Madrileños, la Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, que si aún no conocéis aprovecho para recomendaros. La valiosa guía, que se va ampliando poco a poco, se puede consultar en la web del IEM.

En dicha ficha –como en todas– se incluye, además de un breve biografía y toda su obra, una completa bibliografía tanto general como específica de cada proyecto llevado a cabo por el arquitecto, a la que habrá que añadir el Catálogo editado con motivo de esta oportuna exposición.

Luis Bellido vivió en Madrid en la calle del Conde Xiquena nº 12, muy cerca de las Salesas, y allí murió, el 15 de diciembre de 1955. Una placa municipal lo recuerda.

Por: Mercedes Gómez

La iglesia de Nuestra Señora de la Paz, en la calle de Doctor Esquerdo 44, esquina O’Donnell, fue proyectada en 1905 por Joaquín Kramer Arnaiz; creada para dar culto al antiguo Asilo de San José y Colegio de la Paz, edificio que había sido diseñado a su vez dos años antes por Luis María Argentí.

Fachada principal. Joaquín Kramer, 1905. AVM (publicado en Guía COAM)

Dicho conjunto formaba parte de una serie de edificaciones benéficas y asistenciales que a finales del siglo XIX ocuparon dos manzanas, entre las actuales O’Donnell, Doctor Esquerdo, Doctor Castelo y Máiquez.

El asilo se comunicaba con el templo, y así continúa. Por la planta sótano se llega a la cripta, desde la planta baja se accede al interior de la iglesia y desde el piso principal al coro. Pero es una construcción independiente, tanto arquitectónica como funcionalmente ya que ofrece culto tanto a la institución, actual residencia para mayores, como a los fieles en general. Nunca ha sido parroquia.

M. Santos Yubero, Colegio de la Paz, 1950 (ARCM)

El Paseo de Ronda, actual calle de Doctor Esquerdo, en aquellos momentos era el límite urbano del Ensanche de Madrid. Enfrente, al otro lado de la calle O’Donnell, ya había sido construido el Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto.

Muy transformadas, tras la demolición de algunos edificios construidos como ampliación del asilo original, entre 2002 y 2004, y con cambios de uso de algún otro, las manzanas se mantienen.

Se conserva el edificio de asilo y colegio que entre 1990-95 fue adaptado, como decíamos, para residencia de personas mayores, y la iglesia.

La iglesia de Nuestra Señora de la Paz en origen fue construida bajo la advocación del Sagrado Corazón de Jesús, costeada por Adolfo Bayo y Bayo, senador por Madrid, banquero y hombre de negocios diversos, y su mujer Elisa Tapia y Parrella. Ambos fundadores reposan en la cripta del templo. Adolfo Bayo, tras la muerte de sus padres adoptivos, descubrió que había estado en la Inclusa; la financiación de la iglesia fue una forma de dar las gracias.

Sección longitudinal. María Luisa Meyer, 1986. Cedida por el Autor (publicada en Guía COAM)

A ambos lados de la puerta de entrada, sobre las pilas de agua bendita una inscripción pide una oración por sus almas.

La iglesia fue construida en estilo neogótico, enmarcado en el historicismo que dominaba en esos comienzos del siglo XX madrileño.

Las fachadas fueron restauradas en 1986 por María Luisa Meyer. En 1995 la torre de la iglesia fue consolidada, trabajos a cargo de Raquel Flórez.

Iglesia de La Paz, 1987 (Biblioteca digital memoriademadrid)

Desde hace varios años algunas lonas cubren las cornisas y cresterías para evitar que posibles desprendimientos desde zonas deterioradas caigan a la calle y provoquen daños.

Según explican en un folleto de la propia iglesia son necesarios varios trabajos de restauración; la primera etapa, la más urgente, es la impermeabilización de cubiertas, reparación de cornisas, cresterías y fachadas.

En el exterior destaca la torre octogonal coronada por una cruz que define la imagen característica de la iglesia, también los detalles decorativos neogóticos, el rosetón, arcos, etc.

El interior tiene planta de cruz latina con tres naves y crucero, naves rematadas con tres ábsides poligonales adornados con tres retablos. La decoración de sus bóvedas, pilastras, etc. son muestra del mencionado estilo neogótico.

La nave central presenta bóvedas de crucería nervadas y arcos apuntados. El coro, a modo de tribuna, recorre todo el perímetro de la planta superior del templo.

El retablo mayor está presidido por la imagen de Nuestra Señora de la Paz.

La decoración interior fue obra de Casa Jaume y Compañía, que realizó los altares, púlpitos, confesionarios y el órgano.

Las vidrieras son de varios tipos, con figuras pintadas, alguna de ellas firmada por el taller de La Vidriería Artística de Madrid, y otros motivos meramente geométricos.

A los pies de la iglesia se encuentra el Cristo de la Paz.

En el exterior otra imagen del Cristo, realizada en cerámica de Talavera.

En 2019 fue incoado el expediente de declaración como Bien de Interés Patrimonial del antiguo Asilo de San José y Colegio e Iglesia de Nuestra Señora de la Paz. En octubre de 2020 fue declarado BIP, desde entonces figura en la lista de bienes protegidos, bienes inmuebles de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Conjunto, como muestra de la arquitectura dotacional benéfica y asistencial de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Arquitectura de Madrid, 2003.
BOCM, núm. 161, 9 de julio de 2019, pp. 47-55.
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Comisión de monumentos y patrimonio histórico, oct. 2019, Acta nº 7.

Las riberas del Manzanares y sus isletas, los sotos y sotillos arbolados junto al río, fueron lugar de ocio, fiestas y romerías desde muy antiguo. Pedro Texeira las dibujó en su plano. Eran los tiempos de Felipe IV.

Plano de Texeira, 1656 (detalle)

Aguas abajo, antes de llegar al Puente de Segovia, se hallaban, en la orilla derecha, los Sotos del Corregidor y de Migas Calientes; a la izquierda, la Florida y el Parque de Palacio. El Soto y las Huertas de Migas Calientes estaban junto al Camino del Pardo –en la actualidad allí se encuentran la Planta de Compostaje y el Vivero municipal de Migas Calientes–.

Un poco hacia el sur estaba el Molino Quemado, a la altura de la actual ermita de San Antonio. El Puente Verde –actualmente, el Puente de la Reina– cruzaba el río.

Molino Quemado. Plano de Texeira, 1656.

Las fiestas que allí se celebraban eran frecuentadas por nobles, damas y caballeros, en ocasiones al parecer el mismísimo rey Felipe IV, y por el pueblo; así lo reflejaron los literatos del siglo de Oro, Calderón, Lope y Quevedo, entre otros.

Félix Castello (?) pintó estos escenarios en los Baños en el Manzanares en el paraje de Molino Quemado (1636-1637), extraordinaria pintura que se expone en el Museo de Historia de Madrid. Muestra una romería junto al Manzanares, frente a la Casa de Campo. Todas las figuras y el propio paraje están representados de forma minuciosa, los bañistas desnudos, comensales en la pradera, los carruajes, el Molino que luego dibujaría Texeira en su plano, y el paisaje.

Félix Castello ? “Baños en el Manzanares”, 1636-37 (detalle). Museo de Historia de Madrid.

Con el paso del tiempo las riberas del río continuaron siendo lugar de encuentro, amoríos y festejos. Junto al Soto del Corregidor, hacia el norte, se ubicó la Pradera de la Fuente de la Teja. La fuente aparece citada desde muy antiguo, al menos ya en 1778 es mencionada su existencia.

A lo largo del siglo XIX son numerosas las referencias a la pradera y a la fuente. En 1861 la noticia fue que se estaba haciendo «un gran plantío de árboles en la pradera del río inmediata a la Fuente de la Teja, con lo que tendrá mayor atractivo aquel espacioso paseo, tan frecuentado para comidas campestres en todas las épocas de año».

En los últimos años del XIX y hasta la guerra civil, la Pradera del Corregidor era una de las zonas de la ribera del Manzanares que contaba con más merenderos. Algunas familias preferían el merendero a la pradera, donde compraban el vino para poder tomar allí asiento y comían lo que habían traído de casa.

En el inicio del siglo XX, los jardines de la Fuente de la Teja y la Pradera del Corregidor formaban parte de una cadena de terrenos arbolados y lavaderos enlazados a lo largo del río.

Plano de Facundo Cañada, h. 1900 (detalle)

Antiguo lugar de romerías y verbenas, como hemos visto, la Fuente de la Teja, durante la semana escenario del duro trabajo de las lavanderas, los domingos y festivos se convirtió en habitual lugar de reunión de las clases más modestas, sobre todo niñeras, criadas y soldados.

«Vista desde la Fuente de la Teja», 1902. Archivo Regional Comunidad de Madrid.

Además de lavaderos y merenderos la zona se fue ocupando con viviendas. En el Archivo de Villa hay documentos relativos a fincas rústicas que se refieren a las tierras junto a la fuente de la teja, desde 1826 a 1887. Alguna venta, subasta y arrendamiento.

La zona hacia 1910 está bien representada, y la fuente indicada, en el plano de Luciano Delage.

Praderas de la Fuente de la Teja y del Corregidor, L. Delage, 1910

Hoy día quedan huellas de la humilde pero famosa fuente. Nos encontramos en el barrio de Casa de Campo, distrito de Moncloa-Aravaca.

Sobre la Pradera del Corregidor en las proximidades de la Fuente de la Teja, entre el Manzanares y la Casa de Campo, en la segunda mitad de la década de los años 20 fue edificada la Colonia del Manzanares. Su mercado actual recibe el nombre de Fuente de la Teja; y desde 1984 allí se encuentra una fuente de granito instalada en su recuerdo, frente a la calle del Acantilado, cerca del lugar donde se encontraba la original.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Es una fuente homenaje, en recuerdo de las antiguas fuentes de la Teja y del Sopapo, según explica una placa de mármol en la parte posterior, enmarcada en un paisaje que no tiene nada que ver con el pasado…

¿Cómo era la Fuente de la Teja?

Recordemos que en la Memoria de 1931 de la Casa de Campo se mencionan diecinueve fuentes. Una de estas fuentes de la Casa de Campo era la Fuente de la Teja, situada en los terrenos entonces conocidos como Casa Quemada, uno de los diez cuarteles en que en el siglo XX fue dividida la antigua propiedad real.

Una placa, para entonces casi ilegible según informa la prensa de la época, indicaba que se había arreglado en 1864, habilitando un nuevo caño, pero al parecer el agua se estancaba en el pilón, lo cual podía suponer un peligro para la salud, e impedía llegar al caño (*).

La estampa Un domingo en la Fuente de la Teja, propiedad del Museo de Historia, describe la vida en torno a la fuente, un domingo; un grupo de personas bajo un emparrado de alguno de los merenderos. La escena, en la que no faltan las mozas y los militares que frecuentaban la zona, está llena de detalles que merece la pena observar, tanto del lugar como de los personajes; puede desarrollarse a finales del siglo XIX, inicios del XX (el grabador, Arturo Carretero murió en 1903). Era la época del reinado de Alfonso XIII.

«Un domingo en la Fuente de la Teja»
Grabador: A. Carretero (mediado sg. XIX – 1903)
Dibujante: M. Alcázar (1858-1914). Xilografía, 25,5 cm x 32,5 cm, Museo de Hª de Madrid.

Finalmente, nos queda otro recuerdo: hacia 1890 Joaquín Sorolla pintó una escena similar. Hacía un año que el pintor se había instalado con su familia en Madrid.

El cuadro, que pertenece al Museo Sorolla, Fuente de la Teja es un óleo pequeño que representa la escena costumbrista. Leemos en el Catálogo del museo:

«Bajo un toldo, varios soldados conversan ataviados con calzón rojo y chaqueta azul marino. A ambos lados, emparrado, y en la parte derecha, otro soldado sentado. Al fondo, arquitectura recortada sobre cielo azul».

Joaquín Sorolla. “Fuente de la Teja”. Óleo 20 cm por 16,80 cm. Catálogo Museo Sorolla.

La fuente, construida la pared en recia piedra berroqueña, desapareció durante la guerra.

Por: Mercedes Gómez

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NOTA:

Gracias a David Gutiérrez Pulido, que consiguió que me interesara por la Fuente de la Teja y escribiera este artículo. Me envió, entre otros documentos, la imagen del cuadro de Sorolla, desconocido para mí. David, historiador del arte, es especialista en la obra del pintor. Os recomiendo visitar su web: Sorolla en Jávea

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Bibliografía:

Diario noticioso universal. Nº 36, Madrid, 1778
La Correspondencia de España, 28 dic. 1861
SOTO, Joaquín. “La pradera, la fuente y el río”, Nuevo Mundo, 7 febrero 1930.
Inventario de Secretaría del Archivo de Villa (Tomo 37): Fincas rústicas (1327-1894)

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(*) ACTUALIZACIÓN, 5 nov. 2021:

Queridos amigos:

He eliminado la foto que inicialmente había incluido como “Fuente de la Teja” publicada por el Museo de Historia de Madrid ya que se trataba de un error. Lo siento mucho, este es un ejemplo más de que siempre, siempre hay que comprobar los datos que utilizamos en nuestros trabajos, y no lo hice. Los errores son inevitables a veces, lo importante es corregirlos y aprender. En este caso, gracias a Joaquín Giménez que fue quién se dio cuenta y su comentario nos ha permitido subsanarlo.

Quiero dar las gracias al Museo, mejor dicho a las personas que allí trabajan, siempre dispuestas a ayudar. El Museo de Historia de Madrid, con la amabilidad que le caracteriza, me envía una nota en la que pide disculpas por el error e indica su origen:

La fotografía formó parte de una donación realizada en 1984 por un particular, consistente en 28 negativos antiguos, todos ellos de Madrid salvo uno, que fue consignado escuetamente como “La Fuente de la Teja”, de modo que nadie se cuestionó que se refería a la fuente de la Teja de Madrid, y así ha permanecido “hasta la aparición de tu publicación”. Y añade: “Tras comprobar que, efectivamente, se trata de la fuente de Santa María del patio de los Naranjos de Córdoba, procedemos a corregir los datos en el catálogo del Museo, no sin manifestarte el agradecimiento del Museo por tu fundada advertencia y tu colaboración”.

Gracias a todos

Mercedes

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Con motivo del programa municipal Madrid Otra Mirada, dentro del Año Sabatini, hoy hemos tenido ocasión de disfrutar de una visita guiada especial, El Museo Naval en el Palacio de Godoy, recordemos edificio construido por el gran arquitecto, como vimos cuando visitamos los palacios de Godoy aquí.

El Museo Naval ha inaugurado una pequeña exposición sobre su colección cuando el museo se encontraba en el mencionado Palacio de Godoy, que entonces era la sede del Ministerio de Marina.

Inaugurado en 1843, la primera sede del Museo Naval fue el Palacio de los Consejos o de Uceda, en la calle Mayor. Solo un año después, en busca de más espacio, se trasladó a la Casa del Platero, desaparecida, situada aproximadamente donde hoy se encuentra la Catedral de la Almudena. En 1853 se instaló en el Palacio de Godoy o Palacio de los Ministerios.

Un plano de Madrid nos muestra los tres emplazamientos hasta llegar al actual, el Cuartel General de la Armada, donde se encuentra el museo desde 1932.

Plano de Madrid, 1846

Se conoce en parte cómo estaba organizada la colección en aquellos momentos y la museografía, la que imperaba en la época, gracias a la documentación que se conserva, algún reportaje de prensa y sobre todo las valiosas fotografías de Jean Laurent.

Aquí se exponen cuatro de ellas, además de otros documentos y objetos.

Jean Laurent y Cia, c. 1880. Vista de la sala de descubridores y muertos en combates y naufragios.

No hay que perderse al final de la muestra el reportaje publicado en 1928 en la revista La Esfera, Una visita al Museo Naval, poco antes del nuevo y definitivo traslado al Paseo del Prado.

Y después, por supuesto, hay que recorrer el museo, lleno de historia y de joyas artísticas, y buscar elementos expuestos en la colección que estuvo en el Palacio de Godoy, como esta enorme canoa que aparece en las fotos de Laurent y de Cortés, que hoy se encuentra en uno de los patios del espectacular edificio que alberga el Museo Naval, en el Paseo del Prado nº 3, desde 1932.

La pequeña pero muy interesante exposición se puede visitar hasta el día 31 de octubre.

Por: Mercedes Gómez

Recordemos que finalizada la guerra de la Independencia, tras la ocupación francesa y la destrucción de edificios por parte del ejército inglés, los Jardines del Buen Retiro se encontraban en ruinas; Fernando VII promovió su recuperación. El rey mantuvo la apertura al público de casi todo el recinto pero destinó los terrenos situados en la esquina noreste para su uso personal. Encargó a su arquitecto Isidro González Velázquez la creación de sus Jardines Reservados cuyas obras se iniciaron en 1817.

Además de la creación de los jardines se construyeron varios caprichos románticos, edificios de tipo recreativo reservados al disfrute de la familia real. La mayoría desaparecidos, se conservan algunos, como la Montaña Artificial , y muy cerca, a sus pies, la Casita del Pescador.

Otro capricho fue la Casa del Contrabandista, la Noria titulada del Contrabandista, tal como aparece mencionada en el dibujo del arquitecto, González Velázquez.

Noria titulada del Contrabandista. AGP (En: Consuelo Durán, “Jardines del Buen Retiro”)

La construcción consta de una estancia principal, la Sala, circular en su interior, octogonal en su exterior de ladrillo y mampostería, cubierta con una cúpula con linterna central y pequeñas buhardillas, y a continuación una parte alargada, rectangular, formada por tres gabinetes.

En el dibujo conservado en el Archivo General del Palacio Real aparece el edificio de la noria hidráulica junto al del Embarcadero del Estanque Grande, que también había construido González Velázquez.

AGP, Planos, nº 4.449 (En “Isidro Velázquez, arquitecto…”)

Arriba, a la derecha, el arquitecto representó la planta de la Noria del Contrabandista, la cual dibujó en su interior.

Planta de la noria (AGP detalle)

El título del dibujo indicaba que cubría una noria, más antigua que el edificio, como veremos.

Al parecer el nombre proviene de que su interior estaba decorado con referencias a la Fábrica de Porcelana y con una serie de muñecos autómatas entre los que se encontraba la figura de un contrabandista.

La Casa del Contrabandista, después de ser uno de los caprichos en los que los reyes pasaban sus ratos de ocio, ha tenido usos diversos; en 1890 se convirtió en establecimiento de venta de aguas oxigenadas; en el siglo XX, hacia 1923, fue Viena Park; y después, hacia 1945, se convirtió en la famosa Florida Park.

Debido a todo esto, la construcción original está muy transformada, rodeada de nuevas edificaciones que forman el conjunto hostelero de la nueva Florida Retiro.

Como decíamos, el nombre indicado en el plano por el arquitecto hacía suponer que albergaba una noria, como así se demostró.

En 2015, durante las obras de reforma/reconstrucción de Florida Park, aparecieron los restos de una noria perteneciente a un complejo hidráulico del siglo XVII, época de creación del Buen Retiro.

Restos de la noria descubierta (Rafael Fraguas, El País)

La noria, de tracción animal, seguramente formaba parte de la red hidráulica del Buen Retiro.

Los vestigios de la noria del Contrabandista, en el interior de la estancia circular del capricho, fueron restaurados y se cubrieron con un cristal.

La Sala (floridapark.es)

Desgraciadamente, según me contaron en el local, el cristal se rompió y el suelo de La Sala fue cubierto con moqueta.

La Sala, Florida Retiro. 2018.

Aunque tapados, ahí continúan los restos de la noria que en el siglo XVII surtía de agua a algunas zonas o instalación del Buen Retiro, acaso el Estanque.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

DURÁN, Consuelo. Jardines del Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2002.
ORTEGA VIDAL, J. – MARÍN PERELLÓN, F.J. “Al este del Prado” en Isidro Velázquez (1765-1840). Arquitecto del Madrid fernandino. Ayuntamiento de Madrid, 2009.
FRAGUAS, Rafael. “Descubierta una noria del siglo XVII bajo el Florida Park”, El País, 25 julio 2015.

Ver: Un viaje de agua, cinco pozos de noria y un acueducto en Barceló

En la calle Mayor nº 16 de Madrid se encuentra el antiguo edificio de la Compañía Colonial, de gran valor histórico y artístico.

La fábrica de chocolates La Colonial, fundada en 1854 por Jaime Méric, tuvo su primera sede en la plaza de la Lealtad, junto al paseo del Prado, donde hoy se levanta el Hotel Ritz; al año siguiente la empresa abrió una tienda en la calle de la Montera. En 1866 la fábrica se trasladó al pueblo de Pinto.

El Pensamiento español (1869)

La fábrica de Pinto llegó a ser muy importante; allí, desde 1888, la Plaza de Jaime Meric recuerda al fundador. De la antigua empresa se conservan pocos elementos, uno de ellos la chimenea.

Pero Méric estableció la sede de las oficinas y el almacén en la calle Mayor nº 18, actual nº 16, en Madrid.

Nuevo Mundo (1903)
(Foto: sweetpress)

En 1906 los arquitectos Miguel Mathet y Coloma y su hijo Pedro Mathet y Rodríguez  proyectaron la reforma del edificio.

La obra se desarrolló entre los años 1907-1909 y sus autores convirtieron la fachada en uno de los pocos ejemplos de modernismo en Madrid, con ricos detalles escultóricos, cerámicos y de hierro forjado. La adornaron con figuras alegóricas, entre las que destaca el dios Mercurio, protector del comercio, en la entrada principal.

En la portada aparece la fecha de 1909, pero en 1908 ya debía de estar terminada la obra pues el Ayuntamiento le concedió el Primer Premio en el concurso municipal al mejor edificio construido ese año.

Varios paneles de azulejos decoran el último piso con las flores del Te, del Cacao y del Café, imágenes relativas al comercio realizadas en el taller de Daniel Zuloaga, encargadas en 1908 por el arquitecto Mathet y Coloma para La Colonial.

Sabemos por las crónicas de la época que el 15 de noviembre de 1909 tuvo lugar la inauguración del nuevo, lujoso palacio. Ese día, el propietario, Edmundo Meric, hijo del fundador, a cargo de la empresa desde 1887, ofreció un espléndido banquete a sus numerosos amigos, entre los que se contaban distinguidas personalidades en la banca, la industria y el comercio.

La construcción originalmente de viviendas destinó las plantas inferiores a la Compañía Colonial, letrero que entonces adornaba la fachada. Después de que la fábrica de chocolates abandonara la calle Mayor, durante un tiempo fue conocido como edificio Conrado Martín, así lo indicaba el nuevo letrero –por la sucursal de la cadena de perfumerías que lo ocupó hasta hace unos años–.

Mayor, 16 (Foto: Real Liga Naval Española)

Hoy día, tanto en su exterior como en su interior, el edificio felizmente conserva el estilo exquisito con el que fue diseñado.  En el portal se mantienen las magníficas vidrieras, con motivos florales y cintas típicas del art nouveau imperante en aquellos momentos.

Las vidrieras están firmadas por La Vidriería Artística de Madrid. Se trata de una de las firmas de los muchos talleres con diversos nombres que tuvieron los Maumejean en Madrid y otras ciudades antes de 1923 cuando pasaron a ser S.A. Maumejean Hermanos, su firma definitiva.

Sobre vidrio incoloro, la decoración se realizó usando una amplia gama de colores, verdes, rosas, amarillos, morados… La técnica utilizada, propia del modernismo y poco habitual en las vidrieras madrileñas, es el cloisonné, antigua forma de esmalte vidriado.

La decoración modernista se encuentra también en las vidrieras y barandillas de la escalera.

También se conserva el ascensor, uno de los más antiguos de Madrid, obra del ingeniero Jacobo Schneider.

Los locales comerciales en la actualidad están ocupados por una oficina bancaria –en la que se conservan las columnas de hierro forjado– y la mayor parte del edificio continúa albergando viviendas; excepto la primera planta, que es la sede de la Real Liga Naval Española.

La Real Liga Naval Española es una asociación centenaria de carácter privado que aglutina las aspiraciones y anhelos de las cuatro marinas: Armada, Mercante, Pesca y Deportiva.

Su historia comenzó con una reunión previa en el Ateneo de Madrid, convocada el 6 junio de 1900 por Adolfo Navarrete; fue fundada el 16 de diciembre de ese mismo año como Liga Marítima Española, en los salones del Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio, siendo su primer Presidente Antonio Maura y su primer Secretario Adolfo Navarrete. Sus fines son la promoción y defensa de los intereses marítimos de España en todos sus aspectos.

Hoy día, el elegante salón, que se asoma a la calle Mayor, guarda el espíritu original del singular edificio, con sus columnas de hierro forjado. Sin embargo, el pasillo, camino a las otras estancias (biblioteca, sala de conferencias, despachos, etc.), parece que ha adoptado plenamente su papel como escenario naval y nos recuerda el corredor de un barco que da acceso a los camarotes y distintas dependencias.

En el antiguo palacio de La Colonial, en la sede de la Real Liga Naval, se respira el pasado, su propia historia y la del edificio que la acoge; también se vive un presente pleno de actividades relacionadas con el mundo de la mar, deportivas, culturales, archivo y biblioteca… y el prometedor futuro de la entidad, que forma parte activa del sector marítimo español. Como dice su propio lema: «si amas el mar, esta es tu asociación». Si os apetece conocerla, os animo a visitar su web, aquí.

Por: Mercedes Gómez

 

NOTA:

Este artículo fue escrito para la revista de la Real Liga Naval Española, Proa a la mar, en cuyo nº 180 fue publicado, gracias a la amable invitación de esta centenaria asociación.

Esta entrada es una versión brevemente ampliada; merece la pena conocer uno de los edificios más bellos de Madrid, en el que la Real Liga Naval tiene su sede. Espero que os haya gustado, gracias a todos.

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Bibliografía:

Blanco y Negro, 20 nov. 1909
Nuevo Mundo, 25 nov. 1909.
NAVASCUÉS, Pedro. “Los premios de arquitectura del ayuntamiento de Madrid (1901-1918)”, Villa de Madrid, nº 52, Madrid 1976.
NAVASCUÉS PALACIO, Pedro. «Opciones modernistas en la arquitectura madrileña», Pro-Arte, 1976.
NIETO, Víctor; AZNAR, Sagrario; SOTO, Victoria. Vidrieras de Madrid. Del Modernismo al Art Déco. Comunidad de Madrid, 1996.
Arquitectura de Madrid. Vol. 2, Fundación COAM, Madrid, 2003.
CASTRILLO, Elena. «La luz oculta de Madrid. Estudio de las vidrieras en edificios civiles madrileños (1874-1950)». TFG, ETSAM 2020.

 

Manuel Herrero Palacios nació en 1911. Estudió en la Escuela de Arquitectura de Madrid. Comenzó a trabajar para el Ayuntamiento de la Villa después de la guerra y se convirtió en un importante arquitecto municipal cuyas huellas aún subsisten en gran parte de la ciudad. Durante muchos años fue Jefe del departamento de Parques y Jardines y Estética urbana, cargo desde el cual trabajó en destacadas obras y reformas.

Él mismo escribió en 1958 en la revista Villa de Madrid que «… las zonas verdes y arboladas tienen una importantísima misión para la vida y el confort de la Ciudad…»

Además, desde su puesto en el Ayuntamiento, bajo una visión en cierto modo un tanto barroca de la ciudad, siempre prestó mucha atención al agua, su importancia en jardines, paseos y plazas, su necesidad para el bienestar de los ciudadanos; don Manuel diseñó láminas de agua, estanques y fuentes, algunas de las cuales felizmente se conservan.

En 1944 Herrero Palacios comenzó la gran reforma del Salón del Prado, el hoy llamado eje Prado-Recoletos, que se llevó a cabo durante los siguientes veinticinco años.

A lo largo de ese trayecto, desde Atocha hasta Colón, incluso en su prolongación, la Castellana, encontramos sus creaciones.

Frente al hoy Ministerio de Sanidad, –el Museo del Prado al otro lado del paseo–, se conserva un estanque de granito con tres surtidores verticales realizado hacia 1952.

Paseo del Prado

Dentro de esta amplia reforma a finales de los años 50, en el Paseo del Prado, en una pequeña plazoleta frente a la calle de Montalbán, instaló la Fuente de los Patos, cuyas esculturas como ya contamos son muy antiguas.

Otro precioso estanque es el de Recoletos, de 1969, con la cascada en otro tiempo llamada de la Mariblanca pues allí fue colocada la emblemática estatua, hasta 1984, como también vimos. Aunque sin la bella Mariblanca, la hermosa cascada, a lo largo de siete láminas de agua escalonadas, continúa adornando el paseo.

Paseo de Recoletos

En 1949 diseñó un estanque de granito para los Jardines de Sabatini, fiel a su estilo habitual. La escultura central fue instalada años después, al parecer es obra de Roberto Baeza.

Jardines de Sabatini, 2007.

En 1950 fue autor de otro de los grandes proyectos urbanísticos madrileños, la primera reforma de la Puerta del Sol. Se instalaron dos fuentes que en la actualidad se encuentran en Vallecas.

Ese mismo año fue instalada en la calle de la Princesa la Fuente mural homenaje al doctor Jaime Ferrán, situada al pie de un conjunto con doble escalinata que salva el desnivel entre esta calle y la plaza de Cristino Martos. Herrero Palacios trabajó junto al también arquitecto municipal Luis Pérez-Mínguez. La decoración escultórica fue obra de Federico Coullaut-Valera Mendigutia, hijo de Federico Coullaut-Valera. En 1975 fue restaurada por el propio Herrero Palacios.

En 1958 amplió y reformó el estanque donde se encuentra el monumento a Isabel la Católica cuando este fue trasladado al emplazamiento actual por motivos del creciente tráfico del paseo de la Castellana.

Monumento a Isabel la Católica.

En marzo de 1962 fue inaugurada en los Jardines de Cecilio Rodríguez en El Retiro la Fuente de las Gaviotas, donada por la Embajada de Noruega. Una fuente circular con un surtidor junto a un estanque en el que siete gaviotas unidas por las alas adornan el conjunto. El escultor de las figuras fue Jaime Fernández Pimentel; las rocas que rodean las gaviotas fueron traídas desde la Pedriza por orden del arquitecto. Las aves fueron fundidas en hierro por lo que sufrieron gran deterioro; el propio escultor en 1999 realizó las réplicas en acero inoxidable que vemos actualmente.

Fuente de la Gaviota, Jardines de Cecilio Rodríguez.

Ese mismo año el arquitecto diseñó la Fuente de la plaza de Mariano de Cavia en la que repitió el diseño de aves volando, en movimiento gracias a un mecanismo que lo permite. Siempre se ha considerado que era la Fuente de las Gaviotas, aunque en algún lugar figura que son tres patos… En cualquier caso, el escultor fue Gerardo Martín Gallego. Hace unos meses las esculturas no estaban en su lugar, acaso trasladadas para su restauración; hoy día lucen espléndidas.

Plaza de Mariano de Cavia

Cerca del monumento a Isabel la Católica, hacia 1965 fue construida por el ingeniero Carlos Buigas (autor de las conocidas fuentes de Montjuich en Barcelona), con la colaboración del arquitecto Herrero Palacios, la Fuente de la plaza de San Juan de la Cruz. Su gran pilón circular está adornado por doce peces, varios juegos de agua, y un surtidor central de catorce metros.

Plaza de San Juan de la Cruz

En 1969 diseñó la Fuente de las Conchas o del Nacimiento del Agua, que estuvo en la Plaza de España hasta que comenzaron las obras actuales. Las ninfas de bronce fueron realizadas en 1970 por el escultor Antonio Campillo.

Plaza de España (antes de 2019)

Las piezas del pilón de esta fuente pudimos verlas numeradas en el Almacén municipal del Taller de Cantería de la Casa de Campo, con la esperanza de que vuelvan a adornar y refrescar la nueva plaza de España, finalizadas las obras.

Taller de cantería, 2019.

Ese mismo año de 1969 proyectó la Fuente de los delfines en la plaza de la República Argentina. En este caso las esculturas de bronce son obra del artista Cristino Mallo.

Plaza de la República Argentina

A partir de 1970 nuestro protagonista trabajó en la reconstrucción y restauración del Templo de Debod junto al arqueólogo Martín Almagro Basch. Diseñó el estanque.

Una de las fuentes de Manuel Herrero Palacios desaparecidas, de la que hemos hablado aquí hace poco, es la Fuente de la Red de San Luis. En esos comienzos de los años 70 del pasado siglo XX el arquitecto volvió a utilizar en su diseño unas aves en movimiento, en este caso se conoció como la Fuente de los cisnes.

Entre 1976 y 1977, tras el derribo de la Casa de la Moneda y la convocatoria de un concurso, finalmente el arquitecto municipal fue el encargado de organizar la plaza de Colón; él diseñó los Jardines del Descubrimiento, incluyendo el estanque que rodea las esculturas de Joaquín Vaquero Turcios.

Igualmente creó la gran fuente-cascada que rodeaba la entrada al Centro Cultural de la Villa así como las conocidas como Fuentes Océanas, situadas en el centro del paseo, evocando las tres carabelas del viaje al Nuevo Mundo. Tanto la cascada como las fuentes fueron eliminadas en 2009, al dar comienzo la última reforma de la plaza de Colón.

Fuentes Océanas, 2005.

Aunque se habló de la recuperación y posible ubicación de las dos fuentes en la plaza de Legazpi, nunca llegó a realizarse ese proyecto. Sus restos también pudimos verlos en el almacén del Taller de cantería en la Casa de Campo.

Taller de cantería, 2019.

Manuel Herrero Palacios murió en 1992. Los jardines de la antigua Casa de Fieras del Retiro llevan su nombre desde 1981, son los Jardines del Arquitecto Herrero Palacios, en agradecimiento a los servicios prestados al Ayuntamiento para la mejora y embellecimiento de la Villa, como recuerda una lápida instalada en la entrada.

Una de las puertas del Parque del Retiro, en la avenida de Menéndez Pelayo, también lleva su nombre.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

HERRERO PALACIOS, Manuel. «Madrid, sus jardines y sus parques», Revista Villa de Madrid, 1958.

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