Hasta el próximo 25 de julio la Calcografía Nacional, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, expone Cristina Iglesias, una trayectoria. Premio Nacional de Arte Gráfico 2019.

La obra gráfica de Cristina Iglesias es tan singular y creativa como su obra escultórica, con la que sin duda está relacionada. La misma experimentación con los materiales, el cobre, el aluminio, la seda… y el mismo resultado, mágico. Sus grabados también invitan a entrar en la obra, con el mismo sentido arquitectónico que sus esculturas.

Sin título (Corredor suspendido), 2008. Aguatinta, punta seca e impresión digital.

No es la primera vez que tenemos ocasión de contemplar sus grabados y serigrafías, en 2015 fue un placer conocer sus Impresiones, en el Museo Casa de la Moneda. Como recordábamos entonces, aquí, ella misma ha dicho que no da mensajes, crea lugares. No se puede explicar mejor.

Serigrafías sobre cobre.

En 2019 el jurado le concedió por unanimidad el Premio Nacional de Arte Gráfico «por su continua y singular tarea de investigación e implicación con los procesos y avances de expresión gráfica, desarrollados en paralelo a su obra escultórica durante su extensa trayectoria artística».

Serigrafías sobre cobre.

La exposición dedicada a Cristina Iglesias en la Calcografía Nacional, además de serigrafías, incluye monotipos en los que el ácido actúa sobre el metal de cobre mordiendo la imagen. Hay que verlos de cerca.

Sin título. Ácido sobre serigrafía en cobre. 2021.

He dedicado varias entradas al arte de Cristina Iglesias , su escultura en Madrid y exposiciones, desde los comienzos del blog, hoy solo queda recomendaros la visita a su muestra actual:

En la Calcografía Nacional
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Alcalá, 13. Madrid

Cristina Iglesias, una trayectoria,

Hasta el 25 de julio de 2021.
Martes a viernes: 10 a 14 y 17 a 20 h
Sábado, domingo y festivos: 10 a 14 h
La entrada es gratuita.

Por: Mercedes Gómez

Como sabemos, hasta mediado el siglo XIX en que se inauguró el Canal de Isabel II, el abastecimiento de agua en Madrid estaba a cargo de los Viajes de Agua, viajes subterráneos, grandes obras de ingeniería cuyos vestigios hoy día son un elemento histórico singular.

La zona de captación estaba a unos diez kilómetros al norte de la ciudad; desde los pozos, a través de galerías, el agua se dirigía a las puertas situadas al norte de la Villa. En el siglo XVII, –construidos debido a la necesidad de agua que provocó el crecimiento de población tras la llegada de la Corte a Madrid–, los cuatro viajes principales de aguas finas o potables eran: Alcubilla, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y Castellana.

Plano de Texeira, 1656 (detalle Puerta de Santa Bárbara)

Una vez alcanzada la Cerca, el agua se vertía en un arca principal, donde se medía, y de ahí partían las galerías de conducción que, una vez en el interior, se convertían en una red intrincada de galerías y arcas de repartición. El agua era elevada mediante norias hasta las fuentes públicas o particulares.

En los comienzos del siglo XXI, en el entorno de la calle Barceló –entre las calles de Fuencarral, Barceló, Mejía Lequerica, Beneficencia y San Mateo–, aparecieron varios restos arqueológicos procedentes de antiguas estructuras hidráulicas, entre ellos varios pozos de noria y un acueducto.

Calle de Mejía Lequerica y el nuevo Mercado Barceló. A la izquierda, lugar donde se halló una noria, entre Beneficencia y San Mateo. A la derecha, tapia del Palacio de Ustáriz (2013)

Hemos hablado de algunos de estos hallazgos en este blog y solicitado información repetidamente, así que es obligado contar las conclusiones publicadas en diversas actas de reuniones arqueológicas, citadas al final. Me parece muy interesante, espero que lo sea para todos.

Noria del Museo de Historia (2002-2007)

En 2004 durante las obras de rehabilitación del Museo Municipal, hoy Museo de Historia, se halló un «complejo hidráulico del siglo XVII de gran entidad y envergadura», según se publicó en aquellos momentos. La entonces directora del museo, la arqueóloga e historiadora Carmen Priego explicó que se trataba de un «conjunto formado por el estanque de una noria de las denominadas de sangre, es decir, de tracción animal, empleada para el riego de huertos y el abastecimiento de una comunidad… Las paredes del gran vaso descubierto, en ladrillo toledano del usado en las construcciones madrileñas en el siglo XVII, constan de peldaños perfectamente trazados, pates, que descienden hasta 15 metros de profundidad, aproximadamente».

A una profundidad de unos ocho metros surgía un ramal excavado en la tierra, que Carmen Priego opinó que casi seguro “este conducto perteneció al gran viaje de agua de Alcubilla, que cruzaba diagonalmente el edificio del Museo Municipal en dirección a la calle de Fuencarral“. La idea era integrar los hallazgos en el Museo.

Pero pasaron muchos años hasta que por fin se reabrió el museo y supimos que el estanque de la noria se había conservado y quedado a la vista. El resto del hallazgo debió de ser tapado.

A pesar de que aún no forma parte del recorrido visitable del museo, al menos una parte del hallazgo allí se encuentra felizmente; fue una suerte que la estructura se encontrara en terrenos del antiguo Hospicio, parece que eso la salvó.

Se documentó un pozo de forma ovalada, en fábrica de ladrillo, y una galería identificada como perteneciente al viaje de agua de Alcubilla o el de la Fuente Castellana.

Noria Museo de Historia de Madrid. Calle Fuencarral.

El estudio arqueológico en este caso fue completado con el análisis mediante termoluminiscencia de piezas halladas en la excavación. Aparecieron, entre otras cosas, numerosos cangilones o arcaduces que demuestran la existencia de las norias movidas por animales, que recogían el agua de los pozos.

La conclusión del análisis fue que esta noria había sido construida hacia 1644-45.

Deseamos que estos restos conservados y musealizados pronto por fin se abran al público y se explique el hallazgo y su gran importancia en la Historia de Madrid.

La noria de Barceló (2005-07)

Tras el derribo del antiguo Mercado de Barceló, durante la construcción del nuevo mercado y aparcamiento, en el entorno de la plaza de Barceló se produjeron otros hallazgos importantes, entre ellos un nuevo pozo de una noria de sangre. Apareció también una galería, probablemente del ramal del viaje de agua que abastecía a la noria, en terrenos de lo que entonces pertenecía al antiguo Hospicio, hoy plaza de Barceló.

Planta de la noria de la calle de Barceló al comienzo de la excavación (Foto: Actas RAM 2016)

Noria de Mejía Lequerica (2010)

Con motivo de las obras –se iba a construir el nuevo mercado, una biblioteca y otras instalaciones–, a partir de 2008 se realizaron una serie de controles arqueológicos en la que se denominó Área de Protección Específica Barceló.

El pozo de noria, hallado en enero de 2010 en la calle Mejía Lequerica, entre las calles de Beneficiencia y San Mateo, al excavar la salida del aparcamiento, era similar al mencionado de la calle Barceló y al del Museo de Historia, de ladrillo y mortero de cal y arena.

Pozo de noria de la calle Mejía Lequerica (Foto: Actas RAM 2016)

El pozo fue documentado y desmontado.

Acueducto (2011)

Durante la misma excavación de la rampa del aparcamiento, en marzo de 2011, en la calle Mejía Lequerica, apareció una espectacular nueva estructura de ladrillo y mortero de cal y arena, que en su momento pudimos ver, en uno de sus dos tramos descubiertos, que probablemente continúa hacia la calle Sagasta.

Calle Mejía Lequerica, agosto 2011

El País publicó la noticia del hallazgo de un muro de sesenta metros de largo por uno y medio de ancho que recorre el último tramo de la calle. Aunque el titular era «Un gran muro del XVIII paraliza las obras en Mejía Lequerica» el reportaje planteaba dudas sobre si pertenecía a un antiguo cuartel o a una estructura hidráulica, quizá al antiguo Viaje de Agua de la Castellana.

Nosotros en esos momentos pensamos que podía tratarse de una estructura perteneciente al Viaje de Agua de la Castellana. En septiembre del mismo año se apreciaban perfectamente los arcos de la construcción que finalmente fue catalogada como acueducto y datado entre los siglos XVI y XVIII.

Calle Mejía Lequerica, sept. 2011

Una foto de las actas publicadas, con la imagen de una persona trabajando, nos permite hacernos una idea de la magnitud del acueducto:

Acueducto. Labores de engasado. (Foto: Actas Jornadas Arq. 2012)

Según leemos en las actas, los restos fueron consolidados, desmontados los arcos y los pilares mediante cortes con hilo de diamante y, una parte, trasladada y almacenada. La construcción de la rampa del aparcamiento continuó.

Calle Mejía Lequerica, sept. 2013

Según se publicó, la Dirección General de Patrimonio Histórico notificó que la pieza iba a ser desmontada para ser posteriormente musealizada, no en el mismo lugar, sino en otro cercano. Afirmaron que su intención era exhibir una parte del acueducto al aire libre, cerca del lugar de origen, la calle de Mejía Lequerica, «para no alejarlo de su lugar natural y para el disfrute de la ciudadanía». Eso mismo se puede leer en las actas. Aunque nunca se ha vuelto a hablar del tema, las piezas salvadas deben de continuar en el almacén municipal, la Casilla de la Casa de Campo, adonde fueron trasladadas a la espera de determinar su ubicación con el fin de dar a conocer y explicar el antiguo sistema de abastecimiento de agua a la ciudad de Madrid.

Noria, calle de San Mateo 3 (2015)

En la calle de San Mateo nº 3, en 2015, se halló un nuevo pozo de noria, en mal estado de conservación. Destaca que en el relleno del pozo se hallaron cerámicas, entre ellas azulejos datados a partir del siglo XVI, época en la que se construyeron algunos de los primeros edificios que conformaron la zona.

Noria del Palacio de Ustáriz (2015)

Otra noria fue localizada durante las obras de rehabilitación del Palacio de Ustáriz, al retirar uno de los árboles del jardín.

Viaje de Agua en la calle Fuencarral (2018)

Más recientemente, en el verano de 2018, nuevamente durante unas obras se encontraron unas galerías que enseguida se identificaron como probables restos del siglo XVII.

Por su ubicación en esos momentos vimos que podría tratarse de vestigios del Viaje de la Alcubilla. En Fuencarral, en el cruce con las calles de San Mateo y San Joaquín, se sabe que discurría uno de los ramales del viaje.

Calle Fuencarral, agosto, 2018

En ese punto hubo un arca de repartición del agua, el “arca que está debaxo de tierra en calle alta de Fuencarral, frente de la de San Mateo”, como describió Aznar de Polanco, y recordamos entonces.

Calle Fuencarral, sept. 2018.

Sin duda fue un hallazgo muy importante. Es bonito saber que la descripción en el artículo de las actas RAM así se titula: «La arca treinta esta debaxo de tierra en la calle alta de Foncarral, frente de la de San Matheo», trabajo que incluye fotografías de las galerías y esquemas muy interesantes.

Por: Mercedes Gómez

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Ver Actas Reuniones Arqueología:

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio. «Resultados del seguimiento arqueológico intensivo de los movimientos de tierra de las obras del Área de Protección Específica 01.03 “Barceló” (Madrid)», Actas de las Octavas Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, 2011, pp. 431-440.

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio. «Consolidación, conservación preventiva, desmontaje, traslado y almacenamiento de parte del acueducto hallado durante el seguimiento arqueológico de los movimientos de tierra de las obras del nuevo Centro Polivalente Barceló», Actas de las Novenas Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, 2012, pp. 417-421.

CABALLERO, Carlos; GÓMEZ HERNANZ, Juan; HERRERA Teresa; MENDUIÑA, Roberto C.; PETRI, Aldo; RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio; VEGA, Jorge J. y VILLANOVA, Luis. «Estructuras hidráulicas en el entrono de la plaza de Barceló (Madrid)», Actas Reunión de Arqueología Madrileña, 2016, pp. 212-220.

SILVESTRE, Manuel; FERRER, Genaro y NUÑO, Antonio. «La arca treinta esta debaxo de tierra en la calle alta de Foncarral, frente de la de San Matheo», Actas Reunión de Arqueología Madrileña, 2019, pp. 179-189.

Retomamos nuestro recorrido por las Colonias históricas, nuevamente en el barrio de El Viso, distrito de Chamartín.  

Después de visitar las cuatro Colonias Iturbe, el pasado mes de octubre 2020 nos quedamos en las Oficinas Iturbe, en el nº 160 de la calle de Serrano, sede de las compañías que presidía el constructor Gregorio Iturbe, obra de Rafael Bergamín.

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1. RAFAEL BERGAMÍN

Con anterioridad a las Oficinas Iturbe (1933-34) y a la Colonia de El Viso (1934-36), el arquitecto construyó otros edificios en los que ya utilizó el lenguaje racionalista. Recordemos: una arquitectura sencilla, funcional, con superficies y volúmenes limpios, sin elementos decorativos superfluos en el exterior y todas las comodidades y gran calidad en el interior.

Cerca, en el nº 130 de Serrano, unos años antes, entre 1927-29 había edificado la Casa del marqués de Villora, considerada obra pionera del racionalismo madrileño.

Bergamín, además de la búsqueda de la funcionalidad y la sencillez propuso una vuelta al uso del ladrillo, que se realiza en la Casa del Marqués de Villora de manera magistral. Se utiliza un «buen ladrillo cerámico madrileño».

La Casa se conserva, aunque muy transformada.

Calle Serrano, 130

Regresamos a los alrededores de la plaza de la República Argentina donde, en la calle Joaquín Costa nº 27, en 1933 Bergamín proyectó la Casa del Barco, antigua Casa Vega; su interior también fue muy modificado para albergar la Embajada de Japón; actualmente es sede de la Embajada de Tailandia.

Casa del Barco

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Aunque se apartan de nuestra ruta, no podemos dejar de mencionar dos obras de Rafael Bergamín desaparecidas, ambas construidas junto a Luis Blanco Soler, con quien trabajó en casi todos sus proyectos.

Una, de 1928, es la Residencia Fundación del Amo, en la Ciudad Universitaria, destruida durante la guerra.

Fundación del Amo (Foto “Arquitectura”, 1931)

La otra es el Hotel Gaylord’s, o Gaylord’s Apartments, en la calle de Alfonso XI nº 3, finalizado en 1931. Inspirado en los apartamentos americanos, con servicios comunes, se trataba de algo similar a lo que hoy llamamos aparto-hotel.

Foto “Cortijos y Rascacielos”, 1933.

El hotel fue equipado con las comodidades y adelantos más modernos para la época (aislantes para evitar ruidos, agua caliente, teléfonos…).

Foto “Cortijos y Rascacielos”, 1931.

Desgraciadamente demolido,  en 1970 fue sustituido por un edificio sin valor arquitectónico. Hasta no hace mucho eran oficinas de propiedad municipal, hoy tiene el cartel de disponible.

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2. COOPERATIVA COLONIA PARQUE-RESIDENCIA

Como vimos hace ya tiempo hablando de las Colonias históricas, el origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglo XIX, aunque ambas cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc. La 2ª Ley de Casas Baratas en 1921 promovía la formación de cooperativas.

Entre 1931-32 Rafael Bergamín trabajó en el proyecto de la Colonia Parque-Residencia nuevamente con Luis Blanco Soler y con la colaboración del ingeniero Javier Gómez de la Serna.

Los terrenos eran una vez más propiedad de Gregorio Iturbe. Bergamín, Blanco y de la Serna, amparándose en la mencionada Ley de Casas Baratas y Económicas, crearon la Cooperativa de Casas Económicas Residencia en los Altos del Hipódromo. Los cooperativistas, profesionales liberales en su mayoría, no se ajustaban realmente a esa Ley, pero según Bergamín para ser beneficiario de una «Casa Económica» solo había que acreditar no poseer otras propiedades y vivir de su trabajo.

También fue conocida como Colonia de los Arquitectos ya que varios profesionales vivieron allí.

La Colonia se encuentra entre el paseo de la Castellana, la calle Vitruvio y Joaquín Costa.

En aquellos momentos se estaba proyectando la Ordenación para la prolongación de la Castellana y la construcción de los edificios hoy conocidos como Nuevos Ministerios.

Inicio de la calle Jorge Manrique (al fondo, Nuevos Ministerios)

En la calle Jorge Manrique, junto a la Castellana, unos de los primeros hoteles de la colonia eran las viviendas del propio arquitecto Rafael Bergamín, el nº 3, y del ingeniero Javier Gómez de la Serna el nº 5.

Calle Jorge Manrique, 3
Calle Jorge Manrique, 5

Otra edificación firmada por Bergamín y Blanco Soler es la de la calle Belalcázar nº 4.

Calle Belalcázar, 4

Además de Bergamín y Blanco Soler, autores del proyecto general y el urbanismo de la colonia, varios arquitectos proyectaron las viviendas: Miguel Durán Salgado, Fernando García Mercadal, Santiago Esteban de la Mora y Anca, Fernando Cánovas del Castillo y de Ibarrola y Fernando Salvador Carreras.

Tres casas en la calle Carbonero y Sol 22-28 fueron obra de Fernando García Mercadal, una de ellas su propia vivienda. También proyectó la casa del nº 10 de la calle Jorge Manrique, hoy con sus singulares fachadas curvas tapadas por las plantas.

Calle Jorge Manrique, 10.

Después del éxito de esta Colonia Residencia, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia de El Viso, que visitaremos más adelante.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Guía de Arquitectura. COAM. Madrid, 2003.

SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia: 1918-1936. Comunidad de Madrid, 1998.

“Gaylord’s Apartments”. Cortijos y Rascacielos, nº 13, Madrid, 1933.

“Colonia Residencia. Tres casas medianeras”, Revista de Arquitectura, nº 14, Madrid, 1933.

“Residencia del Amo (Madrid). Revista de Arquitectura, nº 145, Madrid, 1931.

BERGAMÍN, Rafael. “Casa del marqués de Villora en Madrid”. Revista de Arquitectura, nº 113, Madrid, 1928.

El Real Bosque, primer Real Sitio, fue abierto al público el 1 de mayo de 1931; pronto cumplirá 90 años como parque de Madrid, la Casa de Campo, una de las zonas verdes más importantes de nuestra ciudad.

El Real Sitio había sido cedido al Ayuntamiento por el Estado pocos días después de la proclamación de la 2ª República, el 14 de abril de ese mismo año, «según consta en el acta de entrega oficial, firmada en Madrid el día 6 de mayo de 1931, ante el Notario y Abogado de esta capital D. Pedro Tobar, y que suscribieron el excelentísimo señor Ministro de Hacienda D. Indalecio Prieto y Tuero, en representación del Estado, y el excelentísimo señor Alcalde de Madrid D. Pedro Rico y López, en representación del Ayuntamiento, quien se hace cargo de los terrenos de la Casa de Campo y de los del parque Campo del Moro, comprendidos dentro de las tapias de dichas posesiones, de acuerdo con las condiciones que se consignaron en el decreto de cesión de 20 de abril último, publicado en la Gaceta de Madrid del 22 de abril de 1931, número 112».

Izado de la bandera republicana en el edificio de Administración en la Cesión de la Casa de Campo al Ayuntamiento de Madrid (Servicio Fotográfico Municipal, 1931)

El estado general de la Casa de Campo era bastante malo, con zonas muy abandonadas. Se realizó un inventario, y de casi todo quedó constancia gracias al Servicio Fotográfico Municipal.

Se proyectaron una serie de obras, reformas de acondicionamiento, etc. Algunas no pudieron ser terminadas, primero debido a la mala situación económica y luego debido a la guerra. Pero otras sí se completaron, el saneamiento de estanques y fuentes, mejoras de vías de paseo y accesos…

Con fecha 2 de noviembre de 1931, firmado por el arquitecto municipal José de Lorite, se publicó la Descripción y reseña histórica de la Casa de Campo, un plan para su utilización y aprovechamiento. En el documento se especifica que la antigua posesión real tenía en esos momentos 19 fuentes.

En julio de 1933 el Ayuntamiento de Madrid publicó la Memoria sobre la labor realizada por el primer Ayuntamiento de la segunda República Española, una recopilación de los trabajos en que intervino el Servicio municipal de Vías y Obras.

Algunas de las fuentes que ya existían antes de la apertura al público se reformaron; varias siguen felizmente existiendo. Una de ellas es la antigua Fuente del Zarzón.

Fuente del Zarzón
Fuente del Zarzón en la actualidad

Otra fuente anterior a las obras de la República, y que también se conserva, es la Fuente de Rodajos.

Fuente de Rodajos
Fuente de Rodajos en la actualidad

Sin olvidar la Fuente de la Concha, ubicada en el antiguo Jardín Reservado de Felipe II, que guarda una historia emocionante.

Gracias a los fotógrafos municipales conocemos cómo eran esas fuentes en aquellos años. Hoy las podemos ver en la impagable biblioteca digital memoriademadrid.

Fuente de Covatillas (h. 1932)

Fuente de las Siete hermanas (h. 1932)

Por otra parte, entre 1932 y 1934, se construyeron otras nuevas –ya les dedicamos un recuerdo en la entrada las Fuentes de la República–, como la Fuente de los Neveros.

Fuente de los Neveros (1933) en la actualidad

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Catálogo de la exposición en el Centro Cultural Conde Duque, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, una ciudad en transformación (1910-1935), Madrid 2015.

Hasta el próximo domingo 18 de abril, en la calle Velázquez nº 12, se celebra la tercera edición del Salón de Arte Moderno. Es sin duda una buena noticia, se trata una de las primeras ferias de arte que se inauguran en Madrid después del útimo, difícil año vivido debido a la pandemia.

Es una oportunidad única para contemplar obras de la vanguardia y de los grandes maestros del siglo XX, gracias a la presencia de algunas de las mejores galerías de arte españolas, en esta ocasión de Madrid, Cuenca, Barcelona, Valencia y Vigo. Todos los detalles, galerías participantes y obras se pueden consultar en la web, aquí.

L. Gordillo (1982), Equipo Crónica (1972)

Se exponen más de trescientas obras; dibujo, pintura, escultura… por primera vez se pueden ver piezas de Alexander Calder, Francis Bacon y Paul Jenkins. Así como obras de Picasso, Miró, Dalí, Chillida, Antonio Saura, Sam Francis, Maruja Mallo, George Condo, Marc Chagall, Maurice Utrillo, Juan Genovés y Manolo Valdés, entre otros.

Juan Genovés. Óleo sobre tabla (2015)

Amantes del arte moderno y contemporáneo, no dejéis de visitar esta extraordinaria muestra.

J. Plensa. Who are you? (2016)

SAM, calle Velázquez 12
Horario: Todos los días de 12 h a 20.30 h

Reserva tu visita gratuita en : feriasam.com/entradas

Por: Mercedes Gómez

Con motivo del centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851-Madrid, 1921), bajo este sugerente título, Doña Emilia: de Galicia a Madrid y el mundo por montera, el Instituto de Estudios Madrileños ha programado un ciclo de quince conferencias.

Los mejores especialistas hablarán de la relación de la escritora con Madrid, su entorno familiar, sus relaciones con otros autores como Carmen de Burgos, Valera, Galdós…, su feminismo, su faceta como periodista, su papel como Cronista de la Villa, su Madrid a través del cine y la televisión… incluso la cocina estará presente en estas charlas, con una prometedora Degustando la vida.

(click para ampliar)

Las conferencias serán impartidas todos los martes a las 19.00 h. por vía telemática, en el canal de youtube del IEM, aquí.

Después se subirán a la web del Instituto quedando a disposición de todos, y posteriormente, como es habitual, serán publicadas tanto en formato digital como impreso.

La presentación del ciclo tendrá lugar el martes día 6 de abril, a cargo de Xulia Santiso, conservadora responsable de la Casa-Museo Emilia Pardo Bazán (A Coruña) con su conferencia Tras los pasos de Emilia Pardo Bazán en Madrid, y a continuación María Teresa Fernández Talaya, presidenta del Instituto de Estudios Madrileños nos hablará de El entorno familiar de Emilia Pardo Bazán.

Todos los detalles y el calendario se pueden consultar en la propia web del IEM, aquí.

Espero que sea de vuestro interés, muchas gracias a todos.

Mercedes Gómez

Hace unos días supimos que, –según el programa de Telemadrid Desmontando Madrid dedicado a Madrid y el agua–, inaugurado el Canal de Isabel II a mediados del siglo XIX, el primer grifo de agua corriente de la ciudad se instaló en la casa de uno de los ingenieros, el edificio en el que vivió Lucio del Valle, que él mismo proyectó y construyó en la calle de Valverde nº 33.

Lucio del Valle Arana nació en Madrid el 2 de marzo de 1815. Sus padres eran vecinos de la calle Boteros –actual calle de Felipe III, una de las que parten de la plaza Mayor–, así que el niño fue bautizado en la cercana iglesia de Santa Cruz.

El joven Lucio estudió ingeniería en la Escuela de Caminos y arquitectura en la Academia de San Fernando.

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En 2015, con motivo del bicentenario de su nacimiento, pudimos visitar la exposición Lucio del Valle (1815-1874). Ingeniería y fotografía. La Ingeniería de Caminos en el siglo XIX, en la Sala La Arquería de Nuevos Ministerios, y conocer su figura y su obra.

Gabriel Maureta. “Retrato de Lucio del Valle”. Escuela Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. UPM. (Exposición Lucio del Valle, 2015)

Trabajó en la carretera Madrid-Valencia y residió durante diez años en la ciudad de Valencia; en 1851 el ingeniero volvió a Madrid, momento en que pasó a ser subdirector de la empresa que acometía la traída de aguas del río Lozoya a Madrid, el Canal de Isabel II.

Maqueta Pontón de la Oliva. (Exposición Lucio del Valle, 2015)

A Lucio del Valle le debemos obras de gran importancia para nuestra ciudad, el mencionado Canal de Isabel II, la reforma de la Puerta del Sol y también el apoyo que dio a la fotografía de obras públicas, utilizándola a menudo como recurso didáctico y de divulgación.

En el caso del Canal de Isabel II encargó al fotógrafo Charles Clifford el Álbum de Vistas de las Obras del Canal; y para la reforma de Sol, encargó al mismo Clifford fotografías antes (1857) y después de las obras (1862).

En 1856 Lucio se casó con Luisa de la Vega Inclán y proyectó su propia casa en la calle Valverde, como vimos; al año siguiente fue nombrado director del Canal, obra que culminaría en 1858 con la llegada de las aguas desde el Pontón de la Oliva al Primer Depósito.

Clifford, 1858. Inauguración del Canal de Isabel II. (BNE)

Como decíamos, el ingeniero trabajó en la reforma de la Puerta del Sol, cuyas obras finalizaron en 1861.

Clifford. Puerta del Sol, a comienzos de las obras de remodelación de 1857. (BNE)

 

Clifford. Puerta del Sol, 1862. (BNE)

Lucio del Valle murió en Madrid, su ciudad, en su casa de la calle de Valverde, en 1874.

Dos placas le recuerdan en el exterior

Calle de Valverde, 33

Una placa municipal en la que se indica que «en esta casa vivió hasta su muerte el ingeniero de caminos y arquitecto madrileño Lucio del Valle (1815-1874), director de las obras del Canal de Isabel II, de la reforma de la Puerta del Sol y de la Escuela de Caminos».

Y otra, instalada por el Colegio de Ingenieros de Caminos.

«En el bicentenario del nacimiento del Excmo. Sr. Lucio del Valle, ingeniero de caminos, canales y puertos, madrileño que tanto hizo por la ciudad de Madrid».

Además, muy cerca del Primer Depósito y de la fuente del Lozoya, en Chamberí, –allí donde llegó por primera vez el agua que poco a poco permitiría la instalación de grifos de agua corriente en las casas de Madrid–, desde 1880 una calle le recuerda, la calle de Lucio del Valle.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Catálogo exposición Lucio del Valle (1815-1874). Ingeniería y fotografía. La Ingeniería de Caminos en el siglo XIX. Madrid, 2015.

 

 

Durante el mes de agosto del año 2019 supimos que se estaban acometiendo obras en el Viaje de agua de la Fuente del Berro para su restauración y acondicionamiento con el fin de hacerlo visitable.

Fuente del Berro, agosto 2019

En enero de 2020, finalizadas las obras, el alcalde visitó las galerías, noticia que conocimos gracias a las notas de prensa y a las cámaras que dejaron constancia del evento; en esos momentos parece que las visitas previstas en el proyecto inicial quedaron descartadas.

La noticia municipal anunciaba aquí la creación de «material audiovisual con el objetivo de difundir la historia de los viajes de agua y, especialmente, la rehabilitación del de Fuente del Berro; además de dos paneles explicativos en las zonas exteriores; un tríptico promocional; un recorrido de realidad virtual con código QR y un espacio web en la página del Ayuntamiento de Madrid.»

Los paneles explicativos en el exterior fueron instalados.

Fuente del Berro, enero 2020

Casi un año después, en diciembre, según indica la fecha en youtube, por fin se publicó el video Viaje de agua de la Fuente del Berro:

 

En la misma página del Ayuntamiento se puede descargar el anunciado tríptico, planos, información histórica, fotografías y todos los detalles de la rehabilitación, aquí.

Tríptico Viaje de agua Fuente del Berro

También se han publicado –buena noticia– las conclusiones del estudio arqueológico, llevado a cabo por Mónica Major, Áurea Izquierdo y Eduardo Penedo,El Viaje de Agua de la Fuente del Berro: proyecto de rehabilitación de un bien patrimonial histórico”, en Actas de la Reunión de Arqueología madrileña 2019. Madrid, 2021.

Foto: Ayuntamiento de Madrid.

Por: Mercedes Gómez

 

Hace ya algunos años que hablamos aquí sobre El Arte de Guillermo Pérez Villalta y su presencia en los museos de Madrid. Os invito a recordarlo.

Ahora tenemos la ocasión de conocer mejor la obra de este artista singular pues se acaba de inaugurar en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, escenario perfecto una vez más, una exposición retrospectiva, «El arte como laberinto. Un artificio de Guillermo Pérez Villalta». La muestra es magnífica, un placer para los admiradores de su arte, y una invitación a descubrirlo a quienes no lo conozcan.

En el vestíbulo una maqueta reproduce el espacio que nos espera, proyectado por el propio artista.

Pérez Villalta lo ha diseñado a modo de laberinto, tal vez inspirado en algunos que él mismo ha pintado, lo cual convierte la visita en un divertido recorrido lleno de sorpresas y recovecos inesperados en los que bellas obras aparecen de pronto ante nuestros ojos, variando según decidamos ir hacia un lado u otro.

Dédalo y el minotauro (2017) Nueva Colección Pilar Citoler.

Un cartel junto a la maqueta nos recuerda que Guillermo Pérez Villalta nos susurra al oído: elige tu propio camino. No hay un itinerario marcado, ni cronológico ni temático, sino el que cada uno de nosotros decida. Podemos ir y venir, y volver sobre nuestros pasos si nos apetece.

Imaginar (2002). Colección particular.

Y hay que estar atentos, si no podemos pasar por alto algún rincón escondido que, aunque no lleva a ninguna parte, guarda alguna obra cuidadosamente colocada.

Depósito de agua dulce sobre el mar (1992). Galería Fernández-Braso.

Son casi cien obras –pinturas, objetos, muebles y algunas joyas– procedentes de diversos museos, colecciones particulares, la Galería Fernández-Braso y del propio autor, que cumplen los deseos del artista, que sean contempladas por todos nosotros y disfrutemos de su belleza.

De sus ciudades ideales, paisajes, plazas…

La plaza (2016). Colección particular.

Y de sus interiores, con tantas sugerencias…

El taller (1979). Colección Suñol Soler

Llama la atención la situación de las cartelas, no es fácil leerlas, situadas en el extremo inferior de los paneles, ¿solo por discreción, una forma de ceder todo el protagonismo a las obras…? ¿o es una gracia, una forma más de obligarnos a jugar? Tengo la impresión de que algo de esto hay, aunque es el autor quien tendría que explicarlo. Y los visitantes tener cuidado pues fácilmente te pueden pillar en postura incómoda.

En la galería superior del edificio de Alcalá 31, recordemos obra de Antonio Palacios, se han situado dos autorretratos (1983 y 2014), uno a cada lado, junto a sus reflexiones/confesiones que merece la pena leer.

Desde arriba se puede observar todo el laberinto.

Lo mejor, si es posible, es ir a recorrerlo y disfrutar.

Sala Alcalá 31
Calle Alcalá, 31
El arte como laberinto. Un artificio de Guillermo Pérez Villalta
Hasta el 25 de abril de 2021.

 

Por: Mercedes Gómez

 

Hace ya casi cuatro años que escribí aquí sobre las lagunas del Madrid medieval. Explicaba entonces que la palabra laguna en el siglo XV parece que no significaba lo mismo que en la actualidad. Eran descampados situados normalmente frente a las cavas y las puertas de la muralla, donde los vecinos echaban las basuras, pues así lo mandaba el Concejo.

Como vimos, la basura solo se podía llevar a los muladares señalados por la Villa. El Concejo elegía para ello lagunas o descampados que se convertían en estercoleros. Muladar y laguna eran prácticamente lo mismo. También es verdad que el agua de lluvia y en algún caso las aguas procedentes de la cava de la muralla iban a parar allí y se estancaban, con lo cual el lugar se debía convertir en un paraje poco transitable, seguramente nada idílico.

Desde entonces he podido leer en varias ocasiones que la Plaza Mayor antes de ser una plaza fue una laguna, en general contado como algo bueno, incluso romántico. Sin duda la idea puede resultar sugerente. Lo he visto en breves tuits, entradas de blogs y en libros. Pero se cuenta como algo sabido, de pasada, sin muchas aclaraciones… no es fácil encontrar fuentes o bibliografía sobre el tema.

Hace pocos días incluso lo hemos podido ver en la televisión, en una sin duda bonita e imaginativa recreación, pero que creo puede llevar a error y dar una falsa idea de lo que el arrabal medieval pudo ser realmente.

Antes que nada, debo aclarar que no es una crítica al programa, del que se han emitido dos capítulos, Desmontando Madrid en Telemadrid, que me parece muy positivo, además de original en su idea de reconstruir el Madrid antiguo y divulgar nuestra historia; pero hay que ser cuidadoso con lo que se muestra, y creo que esa imagen tan idealizada de la Plaza Mayor que vimos no es nada probable que responda a la realidad.

En el programa se afirma que la laguna, situada extramuros en el siglo XI, desapareció en el XIII. No se si existen documentos que apoyen esta afirmación; ojalá sea así.

¿Dónde nace la idea de que la plaza Mayor era una laguna, tal como entendemos la palabra hoy día…? ¿cuál es el origen de esa interpretación? Es difícil saberlo.

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1

En el Fuero de Madrid, impagable documento de 1202, –reinando Alfonso VIII de Castilla, comienzos del siglo XIII– no se nombran las lagunas, pero sí hay referencia a los muladares o basureros, y a la Puerta de Guadalajara. Ya en aquellos momentos estaba prohibido tirar la basura en cualquier parte.

La rúbrica LXXXIV, que trata Sobre el estiércol, advierte:

Todo hombre que arrojase estiércol dentro de la villa, por las calles o en otro lugar, a la puerta de Guadalajara o en otras puertas donde colocaron los hitos, pague una ochava a los fiadores siempre que medien testigos y si no preste juramento; a causa de ello los andadores tomen prendas y el que se resistiere al prendamiento pague una cuarta.

El estiércol debía echarse en los lugares señalados por el Concejo, generalmente mediante hitos de piedra, junto a las puertas de la muralla como dijimos; en el Fuero se menciona la puerta de Guadalajara junto a la cual se crearía la plaza del arrabal. Si no se cumplía la norma, llegaban las multas.

Como ya vimos, en los Libros de Acuerdos del Concejo, en varias sesiones a lo largo del siglo XV sí se citan las lagunas. De la laguna de Puerta Cerrada, ubicada en las afueras de la puerta hacia el sur, entre la muralla y la calle de Toledo hablamos también aquí.

2

En el siglo XVII, Jerónimo de la Quintana, en su obra A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid. Historia de su antigüedad, nobleza y grandeza (1629), al hablar del Apellido de Luxan, del que en Madrid existieron varias ramas, se refiere a uno de ellos, a Juan de Luxan, que «vivía en la plaza del arrabal de Madrid cerca de la iglesia de Santa Cruz junto a una laguna, que en aquel tiempo había en aquel lugar». El influyente cronista se refiere a la laguna, sin dar más explicaciones.

El único trabajo específico que conozco sobre Las lagunas y muladares medievales es el de Fernando Urgorri (1954). Este autor cita al decimonónico Carlos Cambronero quien –en su libro Las calles de Madrid (1889), junto a Hilario Peñasco–, al hablar de la plaza Mayor narra que, según la tradición, «en este sitio estaban las lagunas llamadas de Luján, hasta que don Juan II mandó formar la plaza».

Luego, seguro que tiene mucho que ver en la difusión de la tradición, el periodista y escritor Pedro de Répide. Escribió en su famoso libro que recopila sus artículos periodísticos publicados en La Libertad en la década de los años 20 del pasado siglo –por cierto de igual título que el de Cambronero, Las calles de Madrid–, que «aún después de algunos siglos de cegadas aquellas lagunas quedan subterráneamente abundantes manantiales…»

3

Fernando Urgorri, dejando aparte la tradición, estudia los Libros de Acuerdos y los documentos de la época.

El investigador dibuja y sitúa en un plano, que representa el Madrid de 1440, en tiempos de Juan II, las diferentes lagunas y muladares, descampados y basureros. La laguna de Santa Cruz debe de ser la misma que llamamos de Luján, en una época en la que ya existía mercado junto a la Puerta de Guadalajara.

F. Urgorri. Lagunas y muladares en el arrabal de Madrid (h. 1440)

Las lagunas además de basura solían recoger el agua de la lluvia, aunque la de Santa Cruz debido a su altura no podía servir para recoger el agua, según Urgorri.

F. Urgorri. La ocupación del arrabal de Madrid en tiempos de Enrique IV (lagunas marcadas en rojo)

4

Ya en época más próxima, Manuel Montero Vallejo (1985-86), respecto a la plaza del arrabal, admite que durante toda la edad media «fue un descampado, una de esas lagunas…».

El profesor, que por supuesto estudió a Urgorri, estaba de acuerdo en general, pero discrepaba en lo que se refiere a la laguna de la plaza del arrabal, un descampado, pero no un simple descampado o muladar, como los de Puerta Cerrada o Puerta de Moros, en su opinión, sino que «el desnivel permitía un embolsamiento de las aguas llovedizas», a lo que se sumaba la procedente de cuatro corrientes que brotaban del subsuelo.

Por otra parte, Montero admite también que «no hay mención de la laguna hasta el siglo XV, cuando empieza a configurarse como espacio urbano».

Juan de Luján, afirma, fue uno de los pioneros en ocupar la zona más despoblada de la plaza. En 1464 este Luján, el Bastardo, vivía junto a la plaza «donde se vende la leña y la paja».

M. Montero Vallejo. “El Madrid Medieval”

Desgraciadamente ya no podemos preguntarle, pero tampoco creo que don Manuel, a pesar de su discrepancia con Urgorri en este caso, pensara que esa supuesta laguna era un lugar de recreo tal como sugiere la fantasiosa recreación televisiva. Es muy posible que, como él aprecia, las aguas de la lluvia se estancaran en una parte del terreno; y puede que incluso ocasionaran más problemas que la laguna de Puerta Cerrada, de los que hay constancia.

Cuesta trabajo imaginar que aquel descampado extramuros, a la salida de la Puerta de Guadalajara, ubicado junto a un mercado y construcciones, que él mismo detalla, que iban emergiendo en el arrabal de Santa Cruz, fuera un lugar casi idílico donde refrescarse. De hecho, las lluvias solían ser un problema porque atascaban el foso de la muralla que bajaba hacia Puerta Cerrada, al mezclarse con las basuras.

Aprox. ubicación de las antiguas “lagunas” de Puerta Cerrada y del Arrabal. Plano de Espinosa (1769)

Cualquier dato o fuente que aporte luz a este asunto y a los orígenes de la Plaza Mayor, la hermosa plaza del barroco madrileño, serán muy bienvenidos.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Fuero de Madrid.
Libros de Acuerdos. Ayuntamiento de Madrid.
URGORRI, Fernando. “El ensanche de Madrid en tiempos de Enrique IV y Juan II”, Revista de la biblioteca, archivo y museo, Ayuntamiento de Madrid, 1954.
MONTERO VALLEJO, Manuel. El Madrid Medieval. La Librería, 2003.

 

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