En el distrito de Carabanchel, barrio de San Isidro, junto a la Ermita del Santo, se encuentra el Cementerio Sacramental de San Isidro, San Pedro, San Andrés y las Ánimas Benditas. Su origen se remonta al año 1811 cuando, tras la prohibición decretada en 1809 por el rey José Bonaparte de enterrar a los difuntos en la iglesias, se decidió la creación de algunos cementerios. Este fue uno de los primeros (*) que se construyeron en las afueras de la ciudad, al otro lado del río Manzanares.

Madrid desde el cerro de San Isidro

Madrid desde el cerro de San Isidro

La Sacramental de San Isidro es sin duda uno de los lugares más interesantes, bellos –también inquietante– de Madrid, desde muchos puntos de vista, histórico, artístico, social…

Podemos recordar un breve apunte de su historia en el artículo dedicado al Panteón Girao, sin duda uno de los más espectaculares de la Sacramental, obra de Agustín Querol. También es apasionante conocer la vida de algunos de los personajes que allí descansan. La historia del Doctor Velasco, el músico Cristóbal Oudrid y su esposa, Enrique de Borbón, Donoso Cortés, Moratín … allí estuvo Goya. Podríamos hablar de sus esculturas, algunas impresionantes como el Cristo realizado por Mariano Benlliure para los duques de Denia. Y por supuesto podemos contemplarlo desde el punto de vista arquitectónico.

En la creación del camposanto y posteriores reformas participaron varios arquitectos, así como en la construcción de algunos panteones. José Segundo de Lema, Arturo Mélida, Enrique Fort, Enrique Repullés, Juan Bautista Lázaro de Diego, etc. Los mejores arquitectos de la época trabajaron para las clases altas y la aristocracia que buscaron establecer aquí su última morada.

Antonio Palacios creó uno de los panteones más singulares. Está situado en el patio cuarto, manzana H duplicado, parcela única.

(Catálogo “A. Palacios. Constructor de Madrid”)

(Catálogo “A. Palacios. Constructor de Madrid”)

Fue encargado en 1923 por don Glorialdo Fernández Aguilera para su mujer Carmen de Villota. Hoy es propiedad de sus descendientes, la familia Fernández Villota.

Con detalles historicistas, el arquitecto se sirvió de los mismos materiales y recursos que en sus edificios. Utilizó el sólido granito que decoró con el hierro, vidrieras y cerámica, seguramente con la colaboración de grandes artistas, como solía.

 panteon villota

De inspiración románica –el propio Palacios dijo que era de estilo “románico modernizado”–, la entrada está coronada por un gran arco de medio punto adornado por una arquería tallada en piedra en la que los pequeños capiteles de las columnas son todos ellos diferentes.

capiteles copia

La rejería de la puerta es espléndida.

villota puerta

En el interior, las vidrieras en tonos fríos, verdes y azules, que sin embargo proporcionan un ambiente recogido y cálido, representan ángeles orando.

villota vidrieras

A ambos lados del ábside se sitúan las tumbas de la familia.

La cerámica cubre la bóveda y los muros.

Foto : Cortesía de "Un Sereno transitando la ciudad"

Foto : Cortesía de “Un Sereno transitando la ciudad”

Las pequeñas teselas presentan mínimos detalles de color, igualmente el azul.

villota ceramica1

Este es solo uno de los panteones que nos asombraron durante nuestro paseo.

villota ceramica detalle

Son muchas las historias posibles que os animo a conocer acudiendo a las magníficas visitas guiadas que ofrece el Cementerio de San Isidro.

Es necesario hacer una reserva previa enviando un email a info@cementeriodesanisidro.com o a través de un formulario, indicando el día que os gustaría ir y el número de personas. Podéis encontrar toda la información en su web, aquí.

Por : Mercedes Gómez

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(*) Actualizado 3 mayo 2016

Bibliografía:

SAGUAR QUER, Carlos. “Arquitectura del siglo XX en la Sacramental de San Isidro”. Anales de Historia del Arte nº 4, 1993-94.
ARMERO, Gonzalo. Antonio Palacios. Constructor de Madrid. Ed. La Librería, 2001.
COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid, 2003.

En internet:

Francisco Villota. https://pelotavascaenmadrid.wordpress.com/francisco-villota-baquiola/

Dibujar Versalles. Los cartones de Charles Le Brun (1619-1690), la extraordinaria exposición que podemos visitar en CaixaForum hasta el próximo día 21 de junio, es sin duda una de las más interesantes de la actualidad madrileña que ningún amante del arte debería perderse. Es un nuevo ejemplo de la colaboración entre la Obra Social La Caixa y el Museo del Louvre que nos está deparando bellas sorpresas. Recordemos la anterior Mujeres de Roma, dedicada a la representación de la mujer en la decoración de las villas romanas.

Versalles fue la sede de la Corte francesa desde 1682 hasta finales del siglo XVIII, allí trasladada por Luis XIV. Charles Le Brun fue el artista encargado de planificar las obras en las que participaron cientos de artistas y artesanos. Él realizó algunas de ellas, destacando la Escalera de los Embajadores y la Galería de los Espejos.

Versalles

De su trabajo se conservan unos valiosísimos cartones preparatorios que ilustran la última fase del proceso desarrollado por el artista. Son estudios de personajes, figuras alegóricas, trofeos y animales que se integraron en las composiciones, concebidas como grandes rompecabezas simbólicos. Trescientos cincuenta de un fondo de más de tres mil dibujos procedentes del estudio del pintor que fueron requisados a su muerte en 1690 y añadidos a las colecciones reales. La muestra en CaixaForum Madrid está formada por 74 obras, entre las que destacan 36 de sus cartones, buena parte de los cuales se muestran al público por primera vez.

Un cartón es un modelo a escala natural creado para ser reproducido en otro soporte, como vidrieras, tapices, cuadros o pinturas murales. Mediante contornos calcados o perforados, se traslada el dibujo al soporte definitivo.

El montaje en CaixaForum es espectacular.

escalera y techo

Un gran trampantojo reproduce el desaparecido decorado de la Escalera de los Embajadores.

escalera le brun

Se ha recurrido al color para mostrar las zonas donde se encuentran los dibujos expuestos.

escalera2

Los dibujos preparatorios sirvieron para trasladar los contornos de los modelos de Le Brun a las paredes y techos.

dibujo+escalera

La perfección de los dibujos en su gran formato es excepcional.

dibujo escalera1

La otra gran obra fue la Galería de los Espejos, la lujosa, barroca galería situada en el centro de la fachada que da al jardín del Palacio de Versalles. Fue encargada en 1678 por el rey Luis XIV a su arquitecto Jules Hardouin-Mansart.

galeria espejos

El caso de una de las obras, El Franco Condado conquistado por segunda vez en 1674, en el que se muestran todas las fases del proyecto, es impactante. Admiramos desde las primeras ideas compositivas…

conquista2 buril

El Franco Condado conquistado por segunda vez . Lápiz negro sobre dibujo calcado al lápiz negro, aguada gris y marrón.

… y un pequeño modelo sobre lienzo…

conquista2 lienzo

… hasta los grandes cartones destinados a trasladar las imágenes al lienzo que finalmente se colocaría en el techo de la Galería, aquí reproducido.

techo conquistado2

Un video muestra el minucioso proceso de restauración a que han sido sometidos los cartones antes de viajar a Madrid.

La exposición merece ser visitada por muchos motivos, a la belleza de los dibujos hay que añadir la dificultad de su contemplación, que no será posible otra vez en mucho tiempo.

Cuando termine la muestra el próximo mes de junio los exquisitos y delicados cartones volverán a París, al Museo del Louvre a descansar, donde en alguna estancia serán guardados durante cinco años en la más absoluta protectora oscuridad.

Por : Mercedes Gómez

El pasado mes de octubre de 2014 tuvimos ocasión de visitar por primera vez la Quinta de Torre Arias y conocer un poco su historia y la de la condesa doña Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Este año, el pasado mes de marzo, con motivo de las Jornadas que celebra todos los años La Casa Encendida sobre Viejos jardines, nuevos parques hemos podido volver a visitarla y comprobar los cambios tras un gran trabajo de limpieza, inicio de recuperación. Entre las buenas noticias que nos dieron estaba la de que no se iba a derribar ninguna construcción antigua, lo cual sí estaba previsto en el proyecto del anterior Consistorio. Pocos días después esta decisión fue reforzada por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que anuló de forma definitiva el Plan Especial de Protección y Ordenación de la finca de Torre Arias, aprobado por el Ayuntamiento de Madrid el 30 de julio de 2014 y que contemplaba la demolición de varios inmuebles incluidos en la finca.

Otro día tal vez hablaremos de estas construcciones, de gran interés. Hoy hablaremos del Agua.

boca de riego

En ambas visitas hemos podido comprobar la gran importancia del agua para el mantenimiento de la Quinta, sus jardines, arbolado y campo de labor a lo largo de los siglos. Hay fuentes de todo tipo, de las que fueron ornamentales, como la que subsiste a duras penas frente al palacio, o muy rudimentarias, con la única función de proporcionar el agua necesaria.

Casita junto a la entrada Quinta Torre Arias

Casita junto a la entrada de la Quinta

 

fuente entrada

Dos Viajes de Agua surtían fuentes de todo tipo. De adorno, como la del cenador junto al palacio…

fuente cenador

… o rústicas, como alguna situada junto a los edificios destinados a los animales.

fuente piedra

Grandes o pequeñas, de piedra o de hierro.

fuente hierro

En esta segunda ocasión fue una alegría y una delicia observar y escuchar el agua que ha vuelto a fluir por algunas de las canalizaciones antes secas.

Año 2014

Otcubre 2014

 

Marzo 2016

Marzo 2016

La revista de agricultura y jardinería El Campo nº 20 de 16 septiembre de 1877 hablaba de la Quinta entonces propiedad del marqués de Bedmar. El autor se refería a las norias, los pozos artesianos, cauces y acequias, un lavadero provisto de calderas alguna de ellas de vapor… y hablaba de las dos fuentes, la de la Isabela y la de la Minaya que derraman sus ricas y abundantes aguas y con ellas se riegan la huerta y los jardines.

arroyuelo

En nuestro segundo paseo pudimos ver ambas fuentes, surtidas por los dos Viajes de Agua de la Quinta, el de la Isabela y el de la Minaya. Y otros elementos importantes en la vida de Torre Arias.

En la zona de las Caballerizas una gran alberca y el Baño de los caballos.

caballeriza

La espléndida noria conservada…

noria

Recordemos que el arroyo, el Arroyo de la Quinta que la cruzaba de oeste a este, en cierto modo separaba la ciudad de la zona del palacio.

Cauce, a un lado la fuente de la Minaya, al otro la alberca.

Cauce, a un lado la fuente de la Minaya, al otro la alberca.

El puente de la Alcantarilla, al este. Etc.

Los dos Viajes de Agua que discurrían por su subsuelo surtían la Quinta de Torre Arias.

El Viaje de la Isabela actualmente no tiene agua.

Fuente de La Isabela

Fuente de La Isabela

 

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Fuente de la Isabela (detalle)

Sí el Viaje de la Minaya.

Fuente de La Minaya

Fuente de La Minaya

Por sus preciosas galerías aún fluye el agua.

galeria minaya

 

Por : Mercedes Gómez

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NOTA:

La casualidad ha querido que mientras preparaba este breve artículo llegara la grata información por parte del Instituto de Estudios Madrileños de la próxima celebración de un nuevo Ciclo de conferencias sobre las Quintas de Recreo madrileñas en la sede de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Como os anunciaba el sábado pasado, el ciclo comienza hoy con Un recorrido por las quintas de recreo de la aristocracia en la Comunidad de Madrid, a cargo de Miguel Lasso de la Vega.

La segunda, por José Ramón Salgado, el próximo día 26 tratará sobre La evolución histórica de la Quinta de Torre Arias.

 

 

Queridos amigos:

Tengo el placer de anunciaros un nuevo Ciclo de Conferencias que tendrá lugar durante este mes de abril y el próximo mes de mayo sobre un tema muy interesante y bonito, las Quintas de Recreo madrileñas, organizado por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno en colaboración con el Instituto de Estudios Madrileños.

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La primera conferencia nos ofrecerá un Recorrido por las quintas de recreo de la aristocracia en la Comunidad de Madrid.

El próximo miércoles día 20 a las 19,30 de la tarde.

En la Sala de Conferencias de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, en el Paseo del General Martínez Campos nº 25.

Esta primera charla será impartida por Miguel Lasso de la Vega, autor de la extraordinaria tesis Quintas de recreo de la aristocracia alrededor de Madrid: Los Carabancheles, Canillejas y Chamartín, fuente obligada y gran referencia para todos los interesados en este tema. Será un privilegio poder escucharle.

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Como también lo será escuchar a los cinco destacados especialistas que expondrán sus trabajos en las semanas siguientes, los martes 26 de abril y 3, 10, 17 y 24 de de mayo, siempre a las 19,30 h.

Conoceremos la evolución histórica de la Quinta de Torre Arias gracias a José Ramón Salgado Cobo; el jardín de la reina María Cristina de Borbón en la Quinta de Vista Alegre, en Carabanchel, de la mano de Eva Rodríguez Romero; Alicia Díez de Baledón nos hablará de las quintas desaparecidas en Chamartín de la Rosa; Mónica Luengo Añón nos llevará hasta el Capricho de la Alameda de Osuna; y finalmente María Teresa Fernández Talaya nos desvelará toda la historia de los palacios del Camino de El Pardo: La Moncloa, la Zarzuela y la Quinta del Duque del Arco.

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Programa Conferencias (Pulsar para ampliar)

Se realizarán visitas guiadas a algunas de las quintas que todavía perduran. Los grupos serán reducidos por lo que será necesaria inscripción previa. Los detalles los conoceremos a lo largo del ciclo.

Podéis descargar el folleto aquí, con todos los datos acerca de las conferencias y sus autores.

Gracias a todos

Mercedes Gómez

Uno de los episodios más fascinantes en relación con el patrimonio histórico y artístico madrileño, y español en general, tuvo lugar tras el estallido de la guerra en 1936. Con el fin de protegerlo el gobierno de la República creó una serie de organismos, entre ellos la Junta de Defensa y Protección del Tesoro Artístico.

Durante la preparación de algunos artículos en este blog me he encontrado con varias actuaciones de esta organización que llaman la atención. La historia más conocida se refiere al traslado de las obras del Museo del Prado, pero no fueron las únicas.

Protección del Autorretrato de Durero para su traslado a Valencia. Archivo Vaamonde (Fototeca Patrimonio Histórico)

Protección del Autorretrato de Durero para su traslado a Valencia. Archivo Vaamonde (Fototeca Patrimonio Histórico)

En la iglesia de San Pedro Ad Víncula en Vallecas, la pintura de Francisco Ricci, La liberación de San Pedro, que junto a otras obras de esta iglesia fue salvada por las tropas republicanas que las entregaron a la Junta del Tesoro Artístico Nacional. Otra, en esta misma iglesia, que hasta hace poco tiempo conocíamos únicamente por las fotografías de la Junta de Incautación era la bóveda del Camarín de la Virgen del Rosario. Hemos podido contemplar la Sala Capitular del Convento de las Comendadoras de Santiago, que vimos al hablar de la Real Fábrica de Papeles Pintados, gracias también a las fotografías realizadas por la Junta. Y hace pocos días hemos visto cómo también la imagen de Jesús de Medinaceli fue rescatada.

Las oficinas de la Junta del Tesoro Artístico de Madrid en un inicio fueron ubicadas en el Palacio de Bibliotecas y Museos –actuales Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico Nacional­­–. Todas las obras fueron inventariadas y fotografiadas. Las imágenes como sabemos se conservan en la Fototeca del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura.

Oficina de la Junta Delegada instalada en el Museo Arqueológico Nacional (Foto Museo del Prado)

Oficina de la Junta Delegada instalada en el Museo Arqueológico Nacional (Foto Museo del Prado)

Además de la protección de archivos y bibliotecas, se procedió a la incautación de material de coleccionistas particulares y de propiedades de la Iglesia. Gracias a esto se salvaron muchas obras que quizá de otra manera se habrían perdido. Y gracias a las fotografías y a algunas publicaciones autobiográficas de algunos de los participantes en estos viajes, verdaderamente difíciles, se conoce bastante bien lo que ocurrió. Gracias a ellas conocemos también algunos de los lugares donde se guardaron los cuadros y objetos recogidos por la Junta de Defensa del Tesoro Artístico, uno de ellos fue el Museo Arqueológico Nacional. En algunas fotos aparecen alguna de sus salas con apeos y consolidación con el fin de ser utilizadas como lugar de depósito protegido de las colecciones del museo.

Depósito de la Sala egipcia del MAN. Archivo Vaamonde (Fototeca Patrimonio Histórico)

Depósito de la Sala egipcia del MAN. Archivo Vaamonde (Fototeca Patrimonio Histórico)

Espectaculares son las fotos de la nave central de San Francisco el Grande con muchos de los objetos allí depositados por la Junta.

Nave central de San Francisco el Grande con los objetos en ella guardados por la junta delegada, septiembre de 1937

Nave central de San Francisco el Grande con los objetos en ella guardados por la junta delegada, septiembre de 1937. Archivo Moreno.

 

San Francisco el Grande, nave central y capillas, sept. 1937. Archivo Moreno.

San Francisco el Grande, nave central y capillas, sept. 1937. Archivo Moreno.

Muchas de las obras fueron trasladadas. El largo viaje comenzó en noviembre de 1936 de Madrid hacia Valencia donde en un primer momento estaba previsto que finalizara. Allí se habían construido depósitos para albergar los bienes patrimoniales rescatados.

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Preparación de vehículos para el traslado de las obras. Archivo Vaamonde (Fototeca Patrimonio Histórico)

Pero ante la situación que se iba agravando, en vista del avance del ejército sublevado, en marzo de 1938 se inició un nuevo traslado hacia poblaciones de Barcelona y Gerona. Posteriormente, ya en febrero de 1939, el gobierno de la República, con ayuda del Comité Internacional para el Salvamento trasladó el Tesoro Artístico a la Sociedad de Naciones en Ginebra con el fin de garantizar su protección hasta que acabara la guerra.

Se siguió camino hasta Francia para llegar hasta Ginebra donde en 1939 hubo una exposición memorable, poco antes de que todas las obras regresaran a España.

Durante muchos años todo este asunto quedó en el olvido, desconocido por la mayoría, entre otras cosas porque al parecer se ocultó, hasta que una serie de profesionales comenzaron a dedicar sus trabajos a este capítulo de la historia de la guerra civil.

El primer y bonito homenaje oficial tuvo lugar no hace tantos años, en 2003, con la iniciativa del Museo del Prado junto con el IPCE, Instituto del Patrimonio Cultural de España, cuando se celebró en el propio Museo una gran exposición fotográfica titulada Arte protegido. Memoria de la Junta del Tesoro Artístico durante la guerra civil.

Algunas de las imágenes mostradas realmente impactantes nos permitieron ver algunas de las consecuencias de la guerra sobre el patrimonio madrileño, los bombardeos, incendios y otras situaciones dramáticas. Aunque también, gracias a esta muestra se pudieron contemplar otras escenas hermosas gracias a las tareas de protección y al final la exposición celebrada en Ginebra y el regreso de las obras a Madrid.

Museo de Arte y de Historia, Ginebra. Exposición “Obras Maestras del Museo del Prado” (Foto Museo del Prado)

Museo de Arte y de Historia, Ginebra. Exposición “Obras Maestras del Museo del Prado” (Foto Museo del Prado)

Es emocionante conocer esta actividad a cargo de una serie de personas, unas conocidas y otras anónimas, de distintas ideologías, que colaboraron en este trabajo con el único fin de proteger el patrimonio bibliográfico, documental y artístico.

Más de 27.000 obras de arte fueron salvadas y devueltas a sus propietarios gracias a la labor de las Juntas de Salvamento del Tesoro Artístico.

Es una historia larga y compleja, sirva este breve artículo como pequeño homenaje.

Por Mercedes Gómez

 

Es ya casi un clásico en este blog, pasear, volver una y otra vez, en busca del trazado y los restos de las murallas de Madrid. La primera muralla del siglo IX, la hipotética segunda muralla árabe del siglo X, y la cristiana del siglo XII. También la Cerca del Arrabal, la de Felipe II… los recios muros que han ido marcando la vida, el crecimiento y los límites de la ciudad desde su fundación hacia el año 865 hasta 1868 cuando fue derribada la última, la Cerca de Felipe IV.

Nuestro primer Paseo en busca de la muralla cristiana tuvo lugar casi en los comienzos del blog, allá por 2009. Tres años después pudimos actualizarlo. Poco antes, a modo de aperitivo, tuve la alegría de contaros el sorprendente y para mí emocionante hallazgo de los restos de un lienzo en su cara intramuros en la calle del Espejo nº 12, entonces sede de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País y del Centro de Estudios Jovellanos.

Calle del Espejo

Calle del Espejo

Dos aulas de la escuela estaban ubicadas sobre los restos aparecidos en las obras de acondicionamiento, perfectamente restaurados y conservados. Un letrero en la cabecera de una de ellas recordaba a los alumnos y visitantes ocasionales, que estos restos arqueológicos pertenecen a un lienzo del segundo recinto amurallado de Madrid (siglo XII).

muralla espejo aula3

Con esta y otras novedades algún tiempo después realizamos nuestro nuevo Paseo en busca de la muralla cristiana.

espejo escuela

Han vuelto a transcurrir más de tres años desde entonces, casi cuatro. Ha llegado el momento de volver a recorrer el hermoso trazado. Como entonces, primero vamos a hacer una especie de prólogo, casualmente otra vez visitando el tramo visible en la calle del Espejo, 12.

Hace unos meses se podía ver el inmueble en obras, la Real Sociedad Económica Matritense había abandonado el local y se desconocía el nuevo uso que iba a tener y qué le depararía a nuestra valiosa muralla. Ha sido mi querido amigo El Sereno de Madrid quien me dio la buena noticia, que él descubrió en una de sus rondas y ha contado de forma espléndida en su blog, sobre la existencia de una nueva cafetería que guarda los restos de la muralla cristiana que se esconden en la calle del Espejo nº 12.

Como vimos, en este lugar, en el nº 12 de la calle del Espejo un singular edificio fue levantado adaptándose a la forma de una torre de la fortaleza defensiva, forma que conserva a pesar de las construcciones sucesivas, y que es perfectamente visible desde la calle de la Escalinata.

Calle de la Escalinata.

Calle de la Escalinata.

Ahora el local en su planta baja ha sido ocupado por la mencionada cafetería y pastelería Santa Eulalia en la que además de tomar cosas muy apetitosas podemos admirar los restos de muralla de una forma mucho más explícita de la que se mostraba en su época anterior.

La eliminación del revoco del muro antes tapado ha dejado el ladrillo visto y algunos otros elementos de la construcción original de la casa del siglo XIX levantada se supone sobre alguna edificación anterior arrimada a la muralla que aquí guarda la forma de la desaparecida torre en su cara interior –a sus espaldas en la calle de la Escalinata recordemos que se contempla su cara exterior, su cara extramuros–.

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Se aprecia muy bien cómo la construcción se levantó siguiendo la forma del torreón.

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Es muy interesante observar los cimientos, restos de la muralla y el inicio de la construcción posterior conservados bajo el cristal.

Foto : UnSereno

Foto : Un Sereno transitando la ciudad

Unidas las dos aulas de la anterior escuela en un único espacio, al fondo del local también se ha dejado la pared libre de revocos o enfoscados, quedando a la vista la antigua construcción de ladrillo y sus vigas de madera.

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La cafetería es preciosa, y la recuperación y exposición de los restos es magnífica. Únicamente se echa de menos alguna placa o cartel informativo, sería deseable y bonito que todo visitante curioso pudiera tener noticia del tesoro que se encuentra bajo sus pies, los restos de la muralla que rodeaba Madrid en el siglo XII y de una de sus torres.

Por : Mercedes Gómez

Como vimos cuando visitamos el Castillo de la Alameda de Osuna la historia del actual distrito de Barajas es muy antigua. Por otra parte sabemos que las obras de ampliación del Aeropuerto permitieron hace pocos años el hallazgo de importantes yacimientos prehistóricos y romanos. Sin duda se trata de unas tierras de gran interés en la historia de Madrid.

Barajas. Mapa geológico-hidrográfico de 1906

Barajas. Mapa geológico-hidrográfico de 1906

Barajas fue uno de los pueblos, villas históricas, como Chamartín, Vallecas, los Carabancheles… próximos a Madrid, que a mediados del pasado siglo XX se integraron en el término municipal de la capital.

Barajas, 1926

Barajas, 1926

Entonces el municipio era poco más de lo que hoy se conoce como Casco Histórico de Barajas, uno de los barrios del actual distrito, junto con el de Corralejos –con el parque Juan Carlos I–, Timón, Aeropuerto y Alameda de Osuna –con su Castillo y el bello Jardín del Capricho–.

Barajas, h. 1950

Barajas, h. 1950

Merece la pena visitar Barajas y conocer, además de los lugares mencionados tan emblemáticos, este barrio del Casco Antiguo en el que se encuentran algunas joyas. Pocos minutos antes de llegar al centro, la hermosa ermita de Nuestra Señora de la Soledad del siglo XVII, restaurada y reabierta en 2003.

barajas ermita

En el corazón del centro histórico, la iglesia de San Pedro de Antioquía fundada a mediados del siglo XVI, actual parroquia de San Pedro Apóstol. La torre y gran parte de la construcción tal como hoy se muestra se trazó en el siglo XVII.

barajas iglesia

La iglesia que ha sufrido incendios, reformas y muchos avatares a lo largo de los siglos fue reconstruida en 1954.

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Muy cerca se encuentra la Plaza Mayor que empezó a configurarse a partir de la construcción del Palacio Nuevo que Don Francisco Zapata, I Conde de Barajas ordenó levantar en la villa a partir de 1572 cuando Felipe II le otorgó ese título.

La Plaza Mayor de la antigua Villa de Barajas ha tenido, con los vaivenes de la historia, distintos nombres. La llamada Plaza de Barajas recibió el nombre de Plaza de España por acuerdo municipal de 14 de julio de 1950. Modificado en 1959, se le asignó la denominación actual, plaza de Hermanos Falcó y Álvarez de Toledo, en memoria de Manuel Falcó duque de Fernán Núñez y Tristán Falcó conde de Barajas.

Remodelada en los años 90, hoy está ocupada por una zona ajardinada, arbolado y una fuente en el centro.

barajas plaza fuente

De planta rectangular, empezó a configurarse en el último cuarto del siglo XVI para consolidarse definitivamente en 1616; tres de sus cuatro lados están rodeados por soportales con construcciones y elementos de distintas épocas.

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Llaman la atención sus columnas de piedra, muchas de ellas originales, y los dinteles de madera.

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Para conocer bien su historia, desarrollo urbano y características os recomiendo la lectura del blog de la Asociación Cultural Barajas, distrito BIC.

Y por supuesto asistir a los actos programados que se desarrollarán a partir del 18 de Abril en el centro cultural “Villa de Barajas”, hasta el día 29, con el lema Recuperar el pasado para ganar el futuro. El Centro Cultural, en la calle Botica nº 10, ocupa por cierto otro de los edificios de interés, rehabilitado a finales de los años 80.

La Asociación, con el apoyo de la Junta Municipal de distrito y la colaboración de la Universidad Alfonso X el Sabio, ha organizado las actividades de celebración del IV Centenario de la Plaza Mayor de Barajas. En paralelo a la conmemoración, la entidad pretende dar un impulso al proyecto de peatonalización de la plaza que presentó al Ayuntamiento de Madrid en enero de 2014. Otra de las buenas propuestas es que la plaza recupere su nombre histórico.

El próximo día 18 de abril a las 19,00 h. se celebrará una mesa redonda, y desde ese día hasta el 29 podremos visitar una exposición con los trabajos teóricos sobre la Plaza realizados por alumnos de la mencionada Universidad y fotografías cedidas por los vecinos.

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Por : Mercedes Gómez

 

En el siglo XVII el gran espacio de terreno existente junto al Prado de Atocha, actual Paseo del Prado, entre la Carrera de San Jerónimo y la calle de las Huertas, pertenecía al poderoso Duque de Lerma. Allí él construyó su casa principal y fundó dos conventos, el de los Trinitarios descalzos y el de San Antonio de padres Capuchinos. Antonio Mancelli los dibujó junto a sus Huertas y jardines.

Plano de A. Mancelli, 1623.

Plano de A. Mancelli, 1623.

El Convento de Trinitarios descalzos de la Encarnación fue fundado, como decíamos, por don Francisco Gómez de Sandoval, Duque de Lerma, valido de Felipe III, Cardenal de la Santa Iglesia de Roma, el 7 de abril de 1606, así consta en el Plano de Pedro Texeira.

Plano de P. Texeira, 1656 (detalle Iglesia)

Plano de P. Texeira, 1656 (detalle Iglesia Trinitarios)

El Convento de Padres Capuchinos de San Antonio lo fundó tres años después, en 1609.

El de los Trinitarios, que había pasado a estar bajo el patronato del duque de Medinaceli, se mantuvo más o menos tal como había sido creado hasta el siglo XIX pero durante la ocupación francesa a partir de 1808 fue casi destruido. Reedificado en tiempos de Fernando VII, en 1836 fue desamortizado y quedó sin uso hasta que en 1843 volvió a manos del duque de Medinaceli que lo cedió a las monjas del Caballero de Gracia.

Por otra parte a mediados del siglo también los terrenos comenzaron a sufrir transformaciones. Se abrió la prolongación de la calle Lope de Vega –antes llamada de Cantarranas– hasta el Paseo. Poco después en el solar resultante entre dicha calle y la de Huertas se edificó el famoso palacio de Xifré de estilo árabe. Y a principios del siglo XX tuvieron lugar la prolongación de las calles de Cervantes –antigua calle de Francos– y de Jesús –en el siglo XVII calle de los Trinitarios–, actual calle del Duque de Medinaceli. Así la posesión, la gran única  manzana 233, se convirtió en las cuatro manzanas actuales.

Plano L.Delage, 1915

Plano L.Delage, 1915

El Palacio de los duques de Medinaceli fue a su vez derribado para levantar el Hotel Palace. El de Xifré sobrevivió hasta los años 50, sustituido por la antigua Casa Sindical, actual Ministerio de Sanidad.

Pero volvamos al Convento, a los años finales del siglo XIX. La comunidad de padres capuchinos del vecino San Antonio del Prado, que recordemos también había sido fundado por el duque de Lerma y estaba igualmente bajo patronato del duque de Medinaceli, pasó a ocupar el edificio de los Trinitarios. Así fue como desde 1895 los Capuchinos custodiaron la imagen del Nazareno que se hallaba en la modesta Capilla de Jesús único vestigio al parecer de la antigua iglesia de los Trinitarios.

1932 medinaceli

Desaparecida iglesia de Jesús de Medinaceli. Archivo Ruiz Vernacci, fototeca Mº Cultura.

En 1917 Jesús Carrasco Muñoz-Encina proyectó el nuevo Convento de los Padres Capuchinos, situado junto a la iglesia en la actual plaza de Jesús nº 2 y con fachada a la calle de Lope de Vega 45. Se construyó entre 1917 y 1920 en parte del terreno del antiguo convento. El mismo arquitecto lo amplió en 1954.

convento capuchinos

En 1921 proyectó la actual Basílica de Jesús de Medinaceli. La antigua iglesia fue derribada.

Foto La Esfera, 1926.

Foto La Esfera, 1926.

Conocemos por la prensa de la época cómo era ese primer proyecto que no llegó a realizarse suponemos que entre otras razones por motivos económicos.

(Hemeroteca Mº Cultura 2006)

(Hemeroteca Mº Cultura 2006)

Las obras comenzaron pero en 1927 se acometió un segundo proyecto que no se terminó hasta 1929. Como leemos en una placa instalada en la fachada, la iglesia en su estructura actual fue inaugurada en 1930.

De estilo neo-barroco la fachada consta de dos cuerpos superpuestos coronados por un frontón y una cruz. El cuerpo inferior está dividido en tres partes, en el centro está la entrada principal.

2016 medinaceli fachada

En el cuerpo superior bajo un arco de medio punto y entre pilastras una bonita vidriera de la Casa Maumejean representa la Apoteosis del Cristo de Medinaceli.

medinaceli vidriera

El interior de planta de cruz latina tiene tres naves. Al fondo de la gran nave central en el altar mayor se encuentra el camarín que normalmente cobija al Cristo, excepto en momentos como la Semana Santa en que desciende para salir en procesión.

medinaceli tres naves

En la nave del Evangelio hay varias capillas. La mayor, en el crucero, dedicada a la Inmaculada Concepción, imagen de principios del siglo XIX procedente del Convento de San Antonio del Prado. A su derecha, tras una espléndida reja de forja del siglo XVII, se encuentra la capilla-panteón creada en 1953 para la familia del ducado de Medinaceli, obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto.

cerradura panteon

En ella se encuentran dos sepulcros de mármol con los restos del duque de Medinaceli Luis Jesús Fernández de Córdoba fallecido en el mes de julio de 1956 y su segunda esposa. En el centro la pintura de un Cristo Crucificado de fines del siglo XVIII. El techo está decorado con pinturas de Enrique Segura.

medinaceli panteon

Otras capillas de interés son la de la Divina Pastora y la de Nuestra Señora de la Divina Providencia con una escultura de la Virgen de la Leche obra de Mariano Bellver. Ambas proceden también de San Antonio del Prado. Y la última dedicada a San Antonio de Padua muestra una escultura de Mariano Benlliure, de 1945.

Sin duda la obra más valiosa y más antigua es la de Nuestro Padre Jesús Nazareno o Jesús del Rescate, más conocido hoy día como Jesús de Medinaceli.

La escultura es una talla sevillana de la primera mitad del siglo XVII. No hay certeza sobre quién fue su autor, tal vez Francisco de Ocampo o, más probablemente se cree por las características artísticas, Luis de la Peña. Es una imagen modelada de cuerpo entero, no de vestir, con los brazos articulados.

jesus medinaceli

Se cree que la escultura fue creada para los Padres Capuchinos de Sevilla que la llevaron a una ciudad en el norte de África para ser venerada por los ciento cincuenta soldados allí destinados. Hacia 1681 se encontraba en Mámora, conocida en España como San Miguel de Ultramar, pequeña colonia que por entonces se perdió. Los soldados y las imágenes, entre ellas el Nazareno, cayeron en manos de los musulmanes. Eran los últimos tiempos del reinado de Carlos II.

Después el Cristo fue recuperado, aunque sobre el precio no hay acuerdo y entramos en el terreno de la leyenda lo cierto es que volvió a España y luego llegó a Madrid, y que su historia a lo largo de sus casi cuatro siglos de vida ha sido muy azarosa.

Primero llegó al Convento de los Trinitarios descalzos de Sevilla, de ahí en 1682 al Convento de la misma Orden en Madrid. Su Capilla fue inaugurada en 1689. Por entonces se realizaron numerosas copias.

jesus cuerpo entero

A causa de la guerra de la Independencia sufrió varios traslados, a los Basilios en la calle Desengaño, San Martín… tras la desamortización en 1836 fue llevado a la parroquia de San Sebastián. En 1845 el duque solicitó su vuelta al convento de Trinitarios lo cual consiguió al año siguiente.

En el inicio de la guerra civil los religiosos temieron por la imagen y la escondieron. En 1937 un batallón republicano estableció su cuartel en este convento, y una mañana buscando madera para calentarse en el sótano encontraron la caja con el Cristo y, después de una restauración de urgencia pues le había afectado la humedad, la valiosa escultura fue trasladada al Museo del Prado. La imagen fue una más de las obras salvadas por las tropas republicanas que las entregaron a la Junta de Incautación del Tesoro Artístico Nacional. Jesús de Medinaceli viajó con los cuadros y otros elementos del Patrimonio a Valencia, posteriormente a Francia y en 1939 se expuso en Ginebra en la Sociedad de Naciones junto con algunas pinturas del Prado. En mayo de 1939 regresó a Madrid.

Además de su gran valor histórico y artístico, fue y sigue siendo sin duda una de las imágenes religiosas más veneradas en Madrid.

Del convento de los Trinitarios del siglo XVII y su iglesia, así como de la casa del duque de Lerma, no quedan apenas vestigios. Como vimos, fue todo sustituido por las nuevas construcciones y otros edificios que a su vez fueron derribados para levantar los actuales.

Parte de la antigua manzana 233 desde el Paseo del Prado

Parte de la antigua manzana 233 desde el Paseo del Prado

En el pavimento del Paseo del Prado, frente a la calle de las Huertas, unas losas de distinto color al de la acera marcan la situación y la planta del torreón que allí se levantaba, en la cerca que rodeaba el convento.

Texeira 1656 (detalle torreón)

Texeira 1656 (detalle torreón)

 

Paseo del Prado 2016

Paseo del Prado 2016

Estas losas y una placa colocada en 2003 son el único recuerdo de los restos arqueológicos hallados durante unas obras de las que no he logrado conseguir información.

placa torreon

Pero sobre todo se conserva la imponente presencia de la imagen de Jesús tallada en Sevilla en las primeras décadas del siglo XVII y llegada a este convento posiblemente, según los padres Capuchinos, el 21 de agosto de 1682.

jesus medio cuerpo copia

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

La Esfera 18.3.1922 y 27.3.1926 ; Hoja del Lunes 16.7.1956
García Gutiérrez, P.F. y Martínez Carbajo, A.F. Iglesias de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2006.
Azorín, Francisco. El Madrid romero y devoto. Ed. La Librería, Madrid 2006.
Folleto HH.MM. Capuchinos

La entrada de hoy es solo un pequeño homenaje que hace tiempo quería dedicarle a los autobuses madrileños. Los utilizo muchísimo, me encanta viajar en autobús. El Circular, el 21, el 53, son varios los que tomo muy a menudo, otros ocasionalmente me han servido para descubrir lugares impensados, algunos en paseos aquí relatados… pero el que más me gusta, mi autobús, es el 2, una de las líneas más antiguas.

1934 gran via

Desde mi barrio me lleva al Retiro, a la Puerta de Alcalá, a Cibeles, al Paseo del Prado y los museos, a la Gran Vía, a las cercanías del Madrid histórico, a Argüelles, y a un montón de sitios más. Además de llevarte a trabajar o a otras actividades cuando lo necesitas, te regala un paseo precioso por el Madrid más emblemático.

La primera red de autobuses fue explotada por la Sociedad General de Autobuses entre 1924-1927. Durante la II República en los años 30 el Ayuntamiento acordó junto con la Sociedad Madrileña de Tranvías la inauguración de nuevas líneas de autobús, algunas de ellas de dos pisos. Fueron los famosos Leyland que comenzaron a recorrer la Gran Vía entre otros lugares de nueva construcción en la capital.

El gran Francesc Català-Roca los fotografió en los años 50.

F. Català-Roca (1949)

F. Català-Roca (1949)

 

F. Catalá-Roca (1954)

F. Catalá-Roca (1954)

 

También Teodoro Naranjo Domínguez, fotógrafo del diario ABC, lo inmortalizó.

Calle Blasco de Garay (T. Naranjo, 1956)

Calle Blasco de Garay (T. Naranjo, Dº ABC, 1956)

Suya es también esta foto de los nuevos autobuses de dos pisos que adquirió la EMT en 1957.

(T. Naranjo, Dº ABC)

(T. Naranjo, Dº ABC)

 

La imagen del 2 estará ligada a la Gran Vía para siempre. En 1961 circulaba el modelo Pegaso 5020, que aparece en diversas fotografías y películas.

1961 el 2

En noviembre de 2007 se celebraron los 60 años de la EMT, que había comenzado su actividad como tal en 1947, con una exposición en la plaza de Colón.

2007 expo

 

Pudimos contemplar paneles explicativos, fotografías (incluida una del 2) y autobuses reales.

EMT 60 años (2007)

EMT 60 años (2007)

 

Y pudimos subirnos a uno de esos antiguos autobuses de dos pisos.

2007 bus 2 pisos

Con el tiempo los modelos fueron cambiando, también el color. Desde 1947 habían sido azules hasta 1973 en que se decidió el cambio al rojo, realizado poco a poco y finalizado en 1986.

Enero 1999

Enero 2009

Nos subimos al bus incluso nevando.

2009 nieve

Enero 2009

En 2008 se había decidido la vuelta al color azul, cambio que también se tomó su tiempo hasta llegar a todos los vehículos.

Marzo, 2016

Marzo 2016

Y así seguimos recorriendo nuestro querido Madrid.

2016 el 2 vamos

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía

25 imágenes en la historia del transporte público de Madrid.

El transporte madrileño en el objetivo de Català-Roca.

Uno de los hechos que siempre se ponen de manifiesto a la hora de hablar de los orígenes de Madrid es la ausencia de restos humanos localizados en los numerosos yacimientos arqueológicos excavados a lo largo del tiempo que acompañen los hallazgos materiales. Por eso la noticia publicada en 1999 en el diario El País, hace casi diecisiete años, tiene una gran importancia. Según el periódico, que no desvelaba el lugar exacto del hallazgo, los arqueólogos de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid habían descubierto tres esqueletos de la Edad del Bronce, de hace unos 4.000 años, en las inmediaciones del Rastro, en pleno centro de Madrid.

La noticia, además, era trascendental por otro motivo: explicaba que sobre los restos prehistóricos había una capa de estratos de edificaciones que abarcaban desde el siglo IX al XIX, lo cual indicaba que posteriormente, desde la época islámica, esos terrenos habían estado habitados.

Continuaban diciendo que la prospección, entre junio y julio de ese año, fue realizada en el más absoluto sigilo. Desde luego, una de las cosas que más llama la atención en esas noticias que se sucedieron durante varios días, es que no se indicaba el lugar del hallazgo.

Hacia 1970 había sido derribada la última edificación en el misterioso solar, un palacio del siglo XIX al parecer. Debajo estaba la historia de Madrid.

El mismo diario publicó pocos días después que el Museo Arqueológico Regional proyectaba exponer los esqueletos. En cualquier caso, decían, las decisiones se tomarían una vez realizado el informe de los arqueólogos autores del hallazgo, logrado durante la cata obligatoria previa a unas obras de edificación de viviendas.

Ante la importancia de la noticia y la búsqueda infructuosa de datos nuevos para un trabajo sobre este tema en el que estoy embarcada y espero vea la luz pronto, solicité información al Museo Arqueológico Regional.

La respuesta fue que sí, dichos restos se encuentran depositados en el museo, junto con la documentación de dicha intervención. Aunque, a pesar del gran lapso de tiempo pasado, se encuentran todavía en proceso de estudio y pendientes de publicación por parte de los arqueólogos directores de dicha intervención, por lo que no es posible su consulta tal como yo solicitaba.

Lo que sí me comunicaron amablemente es que se trataba de la calle de los Mancebos nº 3.

Conocemos muy bien el solar, efectivamente allí se encuentra uno de los lienzos conservados de la muralla medieval visible en su cara intramuros –a unos minutos del Rastro en realidad–. Pertenece al primer tramo de la muralla que rodeaba el llamado segundo recinto, que iba desde la Cuesta de la Vega hasta Puerta de Moros, del cual se conservan bastantes vestigios en las manzanas de casas que crecieron a partir de los siglos XV-XVI adosadas a la tapia, configurando las actuales calles de Don Pedro y de los Mancebos.

En el libro Las murallas de Madrid, publicado por la Comunidad en 1998, anteriormente a las noticias que comentamos, aparece la foto del solar.

Calle de los Mancebos nº 3 (1998) (Foto: Pilar Mena)

Calle de los Mancebos nº 3 (1998) (Foto: Pilar Mena)

En la nueva edición de 2003 comprobamos que ya se había construido el nuevo edificio, dejando una franja en la zona próxima a la muralla. Fue la condición para poder construir, dejar unos tres metros libres para una posible futura excavación.

Calle de los Mancebos nº 3 (2016)

Calle de los Mancebos nº 3 (2016)

El edificio resultante es por tanto estrecho, con un pequeño jardín que lo separa del edificio que da a la calle Don Pedro. Tras una verja podemos contemplar los restos de la muralla.

mancebos3 jardin estrecho copia

La muralla visible había aparecido en una primera intervención arqueológica. En la segunda, la que comentamos de 1999, aparecieron nuevos restos de muralla y una serie de silos colmatados por un apreciable conjunto de cerámica de cronología islámica y cristiana, además de, añaden en dicho libro de forma muy discreta, sin más comentarios, una inhumación prehistórica.

La inhumación prehistórica deben ser los tres esqueletos de la edad del bronce, restos de personas que habitaron la ladera del llamado cerro de las Vistillas o de San Andrés hace unos cuatro mil años.

Recordemos que un poco más abajo, a medio camino de la subida al cerro, previamente a la construcción de otro edificio, en la calle de Angosta de los Mancebos nº 3, en 1984 ya se habían encontrado restos, aunque no humanos, de la existencia de un poblado, que ya vimos aquí.

Calle Angosta de los Mancebos, 3

Calle Angosta de los Mancebos, 3

Se hallaron cerámicas, un molino y restos de huesos de animales. Se cree que debió pertenecer a un pequeño núcleo que vivía de la ganadería menor (ovejas, cabras y cerdos) y del pequeño cultivo, en un entorno de bosque y monte bajo, parecido a los actuales Monte del Pardo o a la Casa de Campo. Las cabañas solían estar construidas con ramas revestidas de barro. En el interior, o en los alrededores, excavaban hoyos donde guardaban los cereales, base de su alimentación junto a la caza y la ganadería.

Los recipientes hallados conservados en el Museo de San Isidro en la plaza de San Andrés, muy cerca de su lugar de origen, revelan la existencia de vida en un Madrid muy remoto, en el que unos hombres y mujeres prehistóricos construían sus cabañas con los elementos que tenían a mano, ramas y barro, y fabricaban objetos de cerámica utilizando la arcilla para guardar sus alimentos y cocinarlos.

Museo de San Isidro

Museo de San Isidro

Quizá algunos de estos madrileños que vivieron hacia el año 1330 a. de C. fueron los que aparecieron enterrados en el solar un poco más arriba, en la calle de los Mancebos.

De lo que no cabe duda es de que esta colina, separada por las aguas del arroyo de San Pedro -de las que seguramente se surtían sus habitantes- de la otra colina hoy llamada de Palacio en la que siglos después se fundaría Mayrit, origen de Madrid, fue habitada desde tiempos muy antiguos.

Cerro de las Vistillas. A la derecha, inicio de la calle Angosta de los Mancebos, subida a San Andrés

Cerro de las Vistillas. A la derecha, inicio de la calle Angosta de los Mancebos, subida a San Andrés.

Volviendo a la calle Mancebos nº 3, debemos comentar que en el momento del hallazgo los conflictos parece que fueron los habituales en Madrid en estos casos. ¿Conservamos en su lugar o lo mostramos en un museo, lo tapamos, evitamos la construcción de la casa para salvar el hallazgo…? También como casi siempre, con mucho sigilo, se tapó y se construyó. Hace casi diecisiete años.

Ojalá se reanuden las interesantes publicaciones de Arqueología madrileña tanto municipales como de la Comunidad, y que entre ellas se encuentre la relativa a estos hallazgos tan importantes para el conocimiento de nuestra historia.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Priego, Carmen. “El yacimiento de Angosta de los Mancebos, nueva contribución al conocimiento de la Edad de Bronce madrileña”, en Estudios de Prehistoria y Arqueología madrileñas, nº 9, Instituto Arqueológico municipal, Museo de San Isidro, Madrid 1994.

VVAA. Las murallas de Madrid. Arqueología medieval urbana. Comunidad de Madrid. Madrid, 1998.

Diario El País 7, 8 y 11 agosto 1999.

VVAA. Las murallas de Madrid. Arqueología medieval urbana. Ed Doce Calles, Comunidad de Madrid. Madrid, 2003.

 

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