La historia de la Parroquia de San Andrés de Madrid es muy antigua, su origen se remonta a la Edad Media. En el siglo XVI se adosó la Capilla del Obispo y en el XVII la Capilla de San Isidro.

Un primer proyecto de la Capilla dedicada al Santo tras su canonización en 1622 fue encargado a Juan Gómez de Mora, que no se realizó. El Archivo municipal conserva el Pliego de condiciones para construir la Capilla de San Isidro en la Iglesia de San Andrés de 1629, rubricado en 1630. En 1642 se convocó un concurso que ganó Pedro de la Torre. Este proyecto inicial fue modificado por José de Villarreal que llevó a cabo las obras de 1657 a 1669, las cuales fueron largas y estuvieron llenas de dificultades.

Por fin, el 15 de mayo de dicho año 1669 fue colocado el cuerpo de San Isidro en su nueva sepultura. Estuvo también en la Capilla del Obispo, pero volvió a San Andrés hasta que fue trasladado a la iglesia del Colegio Imperial, hoy Colegiata de San Isidro en la calle Toledo, donde continúa.

Iglesia de San Andrés. Casa Moreno. Archivo de Arte Español (1893-1953) (IPCE)

La Capilla tenía cuatro puertas, dos a cada lado, una más sencilla y otra monumental; y la iglesia tenía su propia portada haciendo esquina con la fachada este de la capilla. Sobre ella se encontraba la estatua de San Andrés, titular de la parroquia.

A.Passaporte, “Portadas de la iglesia de San Andrés” (1927-1936). Archivo Loty (IPCE)

La estatua, de la que hablaremos más adelante, la conocemos gracias a las fotografías antiguas, como la que vemos más arriba. Y ha inspirado hermosos dibujos, como este de Vicente Benítez.

Vicente Benítez Blanco, “San Andrés”, (carboncillo, 2019).

En cuanto a la Capilla, sobre la puerta oeste, en la Costanilla de San Andrés, se situó la imagen de la Virgen y el Niño, y sobre la puerta este, la imagen de San Isidro.

Las tres esculturas tradicionalmente se han atribuido al escultor Manuel Pereira (1588-1683).

Como escribió Enrique Serrano Fatigati, Pereira había nacido en Portugal, pero de tal modo llenó de santos de piedra las portadas de las iglesias y de imágenes de madera los altares de Madrid, que bien puede considerársele como un escultor de esta región artística.

Antonio Palomino, que había nacido en 1655 conoció a los artistas barrocos madrileños, ciudad a la que llegó en 1678, con apenas 23 años. Pereira entonces ya era un hombre muy mayor, pero –y aunque en sus últimos años trabajó poco debido a su problemas de visión y su edad– sin duda Palomino pudo conocerlo. En su Parnaso español pintoresco laureado, publicado en Madrid en 1724, en el capítulo sobre Manuel Pereyra, insigne escultor, enumerando las muchas estatuas que tiene en esta Corte, Palomino menciona el San Isidro de piedra que está sobre la puerta de su Capilla, y el San Andrés que está en la parroquia de dicho santo. Y una imagen de Nuestra Señora, en la otra puerta de dicha Capilla.

A partir de aquí fueron muchos los autores que recogieron la información. Ponz en 1776 menciona la estatua de San Andrés, obra de Manuel Pereyra, que estaba sobre la puerta de la Parroquia. En 1800 Ceán Bermúdez recoge ambas, la del santo apóstol encima de la puerta de la iglesia; y otra de la Virgen sobre una de las puertas de la capilla de San Isidro.

En la actualidad, según Rubén Sánchez Guzmán, en su investigación sobre Manuel Pereira citada aquí al final en la bibliografía, la autoría de Pereira no ofrecería ninguna duda en las dos esculturas realizadas para la Capilla, la de la Virgen y la de San Isidro. El autor cita un documento por el cual el 8 de mayo de 1666 don Antonio de Contreras otorgó libranza de 2.000 reales a favor del escultor a cuenta de las siete estatuas del retablo y otras dos de piedra que estaba haciendo para la capilla, a “quenta de lo que montaren nueve estatuas las siete de madera y las dos de piedra que ha de hacer para la dha capilla”.

En 1936 –excepto la Capilla del Obispo, felizmente– el conjunto quedó prácticamente destruido por un incendio, solo se salvó la estructura exterior. Una foto de Vicente Moreno muestra el estado de la portada de la capilla de San Isidro y de la iglesia de San Andrés después del incendio sufrido por ambos edificios el día 19 de julio de 1936.

Portada de la capilla de San Isidro (a la izq.) y de la iglesia de San Andrés (dcha.). Foto V.Moreno 7 agosto 1937 (IPCE)

Después de la guerra, la Capilla fue reconstruida, la iglesia derribada y el conjunto transformado completamente. En el solar de la iglesia se construyó la casa parroquial.

Al desaparecer la antigua iglesia de San Andrés desapareció la portada en cuya hornacina se encontraba la estatua de San Andrés. La escultura fue colocada en una de las portadas principales de la Capilla, donde antes estuvo San Isidro.

Las cuatro puertas se conservan. Situadas a ambos lados, las dos más pequeñas, adinteladas, dan acceso a la antecapilla. Están rematadas por unas sirenas que sujetan unos cesto y unos jarrones con frutas.

La que da al jardín es la entrada que se utiliza actualmente para entrar en la iglesia, y necesita ser restaurada, como lo ha sido la situada en la Costanilla.

Costanilla de San Andrés, 2019.

Las dos portadas monumentales son las otras dos, la de la Costanilla de San Andrés y la que corresponde a terrenos del antiguo cementerio, hoy zona ajardinada a la que se accede por una verja, desde donde se accede al templo.

Son dos puertas formadas por un vano de forma pentagonal, en cuyo lado superior hay un relieve escultórico, flanqueado por dos columnas a cada lado que sustentan una cornisa volada. Sobre la cornisa una hornacina aloja sendas estatuas.

Los dos relieves representan escenas de los Milagros de San Isidro. El Milagro de la Fuente en la portada oeste y el Milagro del Pozo en la portada este.

“Milagro de la Fuente”. Portada Costanilla de San Andrés.

En cuanto a las estatuas, se conserva en su lugar, en la Costanilla de San Andrés, la Virgen y el Niño, una de las obras realizadas por Pereira hacia 1666, según el documento mencionado.

Manuel Pereira. La Virgen y el Niño (h. 1666)

En la puerta este, en el Jardín, la escultura de San Andrés. Esta última es la que se encontraba en la puerta de la iglesia, como vimos. Sustituyó a la figura de San Isidro, desaparecida, también datada hacia 1666.

La imagen de San Andrés con el tiempo sufrió un gran deterioro, perdió la cabeza, la mano izquierda y el brazo derecho. Durante un tiempo estuvo en el Jardín. Fue restaurada en 2004 y, reintegradas las partes que le faltaban, volvió a la hornacina de la Capilla, donde hoy se encuentra.

M. Pereira. San Andrés.

 

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía

SÁNCHEZ GUZMÁN, Rubén. El escultor Manuel Pereira (1588-1683). Cuadernos de arte e iconografía, nº 33, Madrid, 2008.
GARCÍA GUTIÉRREZ, P.F – MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. Iglesias de Madrid. La Librería, Madrid, 2006.
COAM. Arquitectura de Madrid. 2003.

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Estos días podemos visitar en Madrid una exposición muy interesante, La zarza ardiendo. Entre el asombro y la emoción (1955-1975), en O_Lumen.

La sala, situada en la calle de Claudio Coello nº 141, ocupa desde marzo 2018 la que fue iglesia de Santo Domingo el Real, obra del dominico Francisco Coello de Portugal, que fue inaugurada en 1968. El espacio ha sido rehabilitado para su uso artístico y cultural, un espacio para las artes y la palabra, manteniendo solo algunos de los elementos de la antigua iglesia.

La exposición actual ofrece un magnífico recorrido por el arte sacro realizado en España entre 1955-1975, la arquitectura religiosa de la época y en cierto modo también por la escultura en general.

Venancio Blanco, Nazareno (1963)

Varios artistas –algunos de ellos formaron parte de la vanguardia española– están presentes.

Uno de ellos es Pablo Serrano, con su “Cristo”, un boceto en bronce (1963-64), entre otras piezas.

Una de las obras expuestas, en el centro de la sala, es el espectacular “Gólgota” de Lucio Muñoz. Obra característica de su autor, de 1964 (técnica mixta sobre tabla), procedente del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

También podemos contemplar el “Crucificado” (1961) de Josep Mª Subirachs, de bronce, procedente del Convento de Padres Dominicos de Torrelodones. Esculturas de Venancio Blanco, José Luis Coomontes… Algunas pinturas, “Santo Domingo de Guzmán” (1971) de Joaquín Vaquero Turcios y un “San Pedro” (1958) de Francisco Farreras. Etc.

Son varias las obras del escultor José Luis Sánchez, que como vimos trabajó en varias iglesias madrileñas junto a arquitectos como Rodolfo García-Pablos, Miguel Fisac…

Todos estos artistas coincidieron en distintas ocasiones. Su obra tiene mucha importancia tanto en el marco artístico general de aquellos años como en el significado de los cambios que tuvieron lugar en el arte religioso.

J.L. Sánchez. “San Francisco de Asís” (1958)

Finalmente, la muestra ofrece un apartado dedicado a la arquitectura, mediante revistas, libros, alguna maqueta y fotografías.

Se han seleccionado siete iglesias españolas de los años 50 y 60, todas ellas singulares, obras de los arquitectos Francisco Javier Sáenz de Oíza, Luis Laorga, Rafael de la Hoz, José María García de Paredes, los mencionados Miguel Fisac, Francisco Coello, Rodolfo García-Pablos, etc. De la obra de algunos de ellos hemos hablado en este blog, como la Iglesia de Santa Ana y la Capilla del Espíritu Santo, de Fisac; o la Basílica de la Merced, de Oíza y Laorga.

Luis Cubillo de Arteaga. Iglesia de Nuestra Señora del Tránsito, 1961-63.

Fueron los arquitectos que contaron con los mejores pintores, escultores, artesanos… para conseguir sus objetivos renovadores, en este caso para el arte sacro, pero no únicamente.

Completan la muestra una serie de proyecciones sobre las obras de alguno de los escultores y un video con entrevistas breves a cuatro de ellos. Y la música acompaña durante toda la visita.

Es una exposición espléndida, y es gratuita. Toda la información se puede consultar en su web:

O_Lumen
Calle Claudio Coello, 141
La zarza ardiendo. Hasta el 9 de junio.

Miércoles a Sábados
De 11 a 14 h. y de 17 a 21 h.
Domingos
De 11 a 14 h.

Por: Mercedes Gómez

Hoy se ha presentado la II Semana del Dibujo y la Estampa, la Madrid Paper Week, que se celebrará del próximo día 6 al 12 de mayo con diversas actividades en torno a las obras de arte en papel.

La presentación ha tenido lugar en el Museo de Arte Contemporáneo, en el Centro Cultural Conde Duque, a cargo de representantes de la organización, el Museo, el Ayuntamiento de Madrid y Calcografía Nacional.

El Museo de Arte Contemporáneo de Madrid es uno de los museos que participa en esta 3ª edición de Gabinetes Abiertos, que podremos disfrutar del 6 al 10 de mayo, dentro de esta Semana del Dibujo y la Estampa.

Se mostrarán al público algunas de las obras que normalmente guarda su almacén, que hoy hemos podido contemplar guiados por el director de Colecciones del Museo, Roberto García.

Obras de Manuel Bellver, en el Almacén del MAC

En el Gabinete se podrán admirar varias obras seleccionadas como homenaje al Bicentenario del Prado, igual que harán todas las instituciones participantes, además de mostrar piezas de sus propias colecciones.

En el MAC se podrán ver piezas de Guillermo Pérez Villalta, que a su vez rinde homenaje a Velázquez en sus aguafuertes, como su “Fragua de Vulcano”; y de Manuel Rivera, inspirado por Goya.

M.Rivera (1991)

El Museo de Arte Contemporáneo es solo una de las instituciones que abren las puertas de sus Gabinetes para mostrar dibujos y estampas de los grandes maestros del arte, desde el siglo XV al XXI.

Son lugares normalmente cerrados al público, zonas de seguridad para conservar las obras más delicadas y vulnerables. Ahora tenemos la oportunidad de conocer algunos de ellos:

El Museo del Prado, la Biblioteca Nacional, Biblioteca del Museo Lázaro Galdiano, Calcografía Nacional, Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, Museo de Historia de Madrid, Museo de Ciencias Naturales, Imprenta Municipal, Museo de América, etc.

L.A. Asselineau. Vista de la entrada al Real Museo,1827-1836. Litografía. Museo del Prado.

Todos los museos e instituciones que participan y las instrucciones para la inscripción, hasta completar aforo, se pueden consultar en su web: Gabinetes Abiertos

Además, el día 8 de mayo se hará entrega del I Gran Premio Ceán Bermúdez de las Artes, en el Museo de Bellas Artes de San Fernando, en reconocimiento a la labor de varios artistas en el mundo del dibujo, la estampa, el libro ilustrado y el libro de artista.

Todo ello está organizado por GABINETE Art Fair, feria del dibujo, de la estampa y de las bellas artes, que este año tendrá lugar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, del 8 al 12 de mayo. Una feria que pretende facilitar el acceso al coleccionismo de arte.

Toda la información en su web: MadridPaperWeek

Por: Mercedes Gómez

Se ha inaugurado en el Museo de Historia de Madrid la exposición Madrid, ciudad educadora. Memoria de la Escuela pública, un recorrido histórico y afectivo por la Escuela Pública desde fin del siglo XIX hasta 1938.

Su objetivo es “recuperar la memoria y descubrir la historia de los numerosos centros escolares públicos que abrieron sus puertas en Madrid durante el primer tercio del siglo XX”.

Estas escuelas formaron parte de un intento de renovación pedagógica que durante los años 1931-36 se trató de impulsar. Ya hablamos hace tiempo sobre este tema en el artículo dedicado a las Escuelas de la República.

La historia de estas escuelas forma parte de la propia historia de Madrid y, como leemos en el folleto, historia de la que los ciudadanos deberíamos ser conscientes y sentirnos orgullosos.

Folleto “Madrid ciudad educadora (1898-1938)”

La exposición muestra mediante documentos, videos, materiales didácticos y objetos preciosos, conservados por los propios colegios, testigos de aquella enseñanza, las prácticas escolares que desarrollaban los maestros, la historia de algunos de ellos, y la vida cotidiana.

Se puede visitar hasta el 1 de septiembre:

Museo de Historia
Calle Fuencarral 78
De martes a domingos de 10 a 20 horas.
Gratuito.

Hay visitas guiadas para niños a partir de 9 años acompañados de un adulto.
Información y reservas en el tel.: 91 701 18 63 y en la web del museo.

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La última parte de la muestra, instalada en el patio de acogida del museo, no es tan bonita, es dura, pero igualmente necesaria: La Escuela Pública en un Madrid en guerra (1936-1938).

Esta parte está formada por paneles con fotografías y reportajes de los diarios publicados aquellos días, procedentes de la Hemeroteca Municipal.

Otro de los paneles exhibe dibujos de los niños, que “siguieron dibujando su realidad cotidiana”.

Por supuesto la guerra también afectó a las escuelas, las bombas no las respetaron, pero vemos cómo algunas siguieron trabajando. Entre julio y agosto de 1936 se organizaron 27 guarderías o Residencias Infantiles en algunos de los grupos escolares existentes. Leemos artículos, como el de Elena Fortún en la revista Crónica, “Los niños durante la guerra. Cómo se trabaja en los Grupos Escolares de Madrid”, etc.

La guerra y los bombardeos destrozaron las calles y las casas en muchos barrios, y afectaron a todos los madrileños que permanecieron en la ciudad, sobre todo a las personas más mayores, a las mujeres y a los niños.

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A propósito de este tema recomiendo también el extraordinario trabajo de los arquitectos Enrique Bordes y Luis de Sobrón, el Plano del Madrid bombardeado:

80 Años después del final del horror de la guerra, este plano propone una visualización del urbicidio de Madrid, consecuencia de los bombardeos masivos, aéreos y artilleros, sufridos por la ciudad durante la Guerra Civil de 1936-1939… Sirva también este trabajo de homenaje a todos los habitantes de Madrid que vivieron y sufrieron la destrucción de su ciudad”.

Sus autores están trabajando en una web en la que de momento se puede descargar el plano, aquí: Madrid bombardeado

 

Por : Mercedes Gómez

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos al último capítulo de la serie dedicada a la historia del Concejo o Ayuntamiento de Madrid y a la plaza de San Salvador, a la que estuvo ligado desde siempre, como hemos visto. Último capítulo, al menos de momento; esperamos poder volver pronto y visitar los restos arqueológicos que veremos a continuación, y contarlo en una quinta entrega.

Hoy regresamos al Madrid medieval, al siglo XV, casi donde comenzamos.

Como vimos en un artículo muy antiguo en el blog, hace más de ocho años, dedicado a la Casa de Álvaro de Luján –actual sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas– a finales del siglo XV uno de los edificios existentes en la plaza de la Villa era el Auditorio. Recupero un párrafo escrito por entonces:

… aún no existía la Casa de la Villa, el Concejo se reunía en la iglesia de San Salvador, a cuyas sesiones por cierto consta que acudía muchas veces Álvaro de Lujan como representante de los Caballeros. Frente a las Casas de los Lujanes había un conjunto quizá algo abigarrado, no resulta fácil imaginarlo, la Cárcel de Villa, la Casa del Corregidor, la bodega de los cueros, la Alhóndiga del Trigo, la Carnicería, alguna vivienda… ese mismo año –1494– se construyó allí un nuevo Auditorio o “sala abierta de Justicia” donde los corregidores tenían sus audiencias para “escuchar y juzgar”… y la plaza llamada de San Salvador aún era lugar de mercado. Casi todas las cosas importantes en la vida de la Villa ocurrían en esta plaza que había sido ampliada y embellecida por orden de Enrique IV…

 

En octubre del pasado año 2018 el Ayuntamiento de Madrid dio a conocer un impresionante hallazgo, unos restos arqueológicos aparecidos en el sótano de la Casa de la Villa que podrían corresponder al mencionado Auditorio o sala de audiencias medieval.

Explicaba la noticia municipal que “las obras de redistribución de espacios y acondicionamiento interior llevadas a cabo por la Dirección General de Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid en el edificio de Casa de la Villa (plaza de la Villa, 5) han sacado a la luz un hallazgo sorprendente”. Las fotos del propio Ayuntamiento son espectaculares.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Manuel Montero Vallejo, el gran estudioso del Madrid Medieval, lo situó al sur de la manzana, en la esquina con la actual calle de Madrid, basándose en los documentos municipales. En ese lugar es donde se encuentran los vestigios que han salido a la luz, que corresponden a varias épocas, desde el siglo XV al XVII, según la noticia.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Recordando la historia que hemos ido recorriendo en las entradas anteriores, se trata de los terrenos donde se situarían las casas consistoriales adquiridas por el Concejo casi un siglo después y los mismos donde en el siglo XVII se levantaría la Casa de la Villa (zona de la cárcel, como vimos).

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Acudo una vez más a las Actas, a los Libros de Acuerdos municipales.

En una de las sesiones a comienzos del año 1492 los miembros del Concejo incluyeron en el orden del día la construcción de un nuevo auditorio que “se haga en el rincón de la plaza questa a espaldas de casas de Diego González, platero, y se quite donde está, pues es tan pequeña la que agora ay, y en lugar tan encubierto; lo qual sea honra desta Villa y ennoblecimiento de la plaza de San Salvador”.

Dos años después aún se repetía lo de que era un lugar muy estrecho, lamentando que un pueblo como este tenga semejante audiencia, suplicando a sus altezas que se concediera licencia y se hiciera el nuevo, que la honra y nobleza de la villa es mucha.

Entre 1492 y 1495 la necesidad del nuevo auditorio aparece mencionada bastantes veces en las actas de reunión.

En su web, el Ayuntamiento cuenta los detalles y conclusiones: ¿El primer Ayuntamiento de Madrid debajo de la Casa de la Villa?

El hallazgo es una maravilla, ojalá pronto podamos visitarlo. Decía la noticia que la intención es que próximamente los restos puedan ser expuestos al público.

 

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Diario de Madrid. Noticias Ayuntamiento de Madrid.

MONTERO VALLEJO, Manuel. El Madrid medieval. La Librería, Madrid, 2003.

VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Ayuntamiento de Madrid, 1951.

Libros de Acuerdos del Concejo madrileño (1464-1515, cinco vol.). Ayuntamiento de Madrid, 1932-1987.

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Artículos anteriores:

Recordemos que entre 1574 y 1579 el Concejo había adquirido unas casas en la plaza de San Salvador. En ellas se reunieron hasta el año 1619; por entonces tuvieron que buscar un nuevo lugar debido a su estado ruinoso. Estas viejas casas consistoriales fueron derribadas y el solar, propiedad del Ayuntamiento de Madrid, fue el elegido para construir la Casa de la Villa. El Concejo se trasladó, de alquiler, a las casas que habían sido de don Juan de Acuña en la calle Mayor.

Por fin, en 1629, reinando Felipe IV, una Licencia Real concedió la autorización para construir la Casa Ayuntamiento de Madrid. El Concejo encargó el proyecto al arquitecto Juan Gómez de Mora, Maestro Mayor de Obras Reales y Maestro Mayor de Obras de la Villa. El primer proyecto no se conserva pero sí un dibujo posterior, el alzado del edificio que en esencia se cree mantiene la idea inicial del arquitecto. La construcción no comenzó hasta 1644.

Casa de la Villa de Madrid, alzado de la fachada a la calle Mayor, 1644 (Catálogo Juan Gómez de Mora, nº 122) (Museo de Historia)

En la edificación de la Casa de la Villa, que tardó muchos años en terminarse debido sobre todo a problemas económicos, participaron varios arquitectos. A partir del proyecto de Gómez de Mora, intervinieron José de Villarreal, Bartolomé Hurtado, José y Manuel del Olmo, Cristóbal de Aguilera y Teodoro Ardemans.

Una pintura expuesta en el Museo de Historia, realizada entre 1676-1700, muestra la Casa Consistorial en construcción.

“Milagro de la Virgen de Atocha en las obras de construcción de la Casa de la Villa”, óleo sobre lienzo, anónimo (1676-1700).

La escena representada tiene lugar en la plaza de la Villa. Además de ofrecer mucha información sobre el ambiente de la plaza en la que en esos momentos se encuentran todo tipo de personajes, “obreros, clérigos, aguadores, mujeres, niños, caballeros, mendigos, vendedores y animales” también permite observar la construcción de la sede del Concejo madrileño que se estaba llevando a cabo.

“Milagro de la Virgen de Atocha en las obras de construcción de la Casa de la Villa”, óleo sobre lienzo, anónimo (1676-1700) (detalle)

Teodoro Ardemans fue el encargado de acabar las obras, lo cual ocurrió por fin en 1695, después de más de cincuenta años. Este arquitecto diseñó las dos portadas barrocas, ideó la capilla, configuró el patio, la escalera de honor y remató las torres.

Las dos entradas se deben a que en origen el edificio fue diseñado para albergar la Casa y la Cárcel de Villa. La de la izquierda era la que daba acceso a la Cárcel; la de la derecha al Ayuntamiento.

El Salón Real se creó en 1656, con el balcón que se asoma a la calle Mayor, para que la reina pudiera contemplar la procesión del Corpus en la casa nueva que se estaba edificando, en el lugar donde había estado la cárcel vieja, como vimos en el artículo anterior.

Hoy día, desde el zaguán se accede a la Escalera de Honor donde se encuentra la escultura de la famosa Mariblanca, escalera que lleva al Salón Real y a otras estancias nobles, como veremos.

Con el tiempo el Salón, desde el que las reinas contemplaban la procesión del Corpus, se convirtió en Sala de recepciones o antesala de la Alcaldía; hoy es conocido como Salón Goya por el cuadro que lo adorna; es una copia del cuadro Alegoría de la Villa de Madrid cuyo original se encuentra en el Museo de Historia.

En este salón se encuentran otras pinturas notables, como la Crucifixión de Francisco Ricci (1662) y Los enterramientos del 3 de mayo de 1808 de Vicente Palmaroli (1871). El techo fue pintado por Pedro Martín Ledesma y Juan de Villegas.

Más cambios y reformas en el siglo XVIII dieron al edificio su aspecto actual.

La columnata que da a la calle Mayor, en el balcón abierto en origen, es obra de Juan de Villanueva (1787).

Otra pintura propiedad del Museo de Historia, El coche real pasando ante el Ayuntamiento, obra de Manuel Fernández Sanahuja, representa el paso de la carroza real por la calle Mayor ante la Casa de la Villa el 29 de noviembre de 1879, día de las segundas nupcias del rey Alfonso XII con María Cristina de Habsburgo-Lorena. Sanahuja pintó la fachada del Ayuntamiento que da a la calle Mayor.

Recordemos que también es el autor de las bellas acuarelas que reproducen algunos de los frescos pintados sobre la fachada de la Casa de la Panadería, que existieron hasta al menos 1880.

M.F, Sanahuja, “El coche real pasando ante el Ayuntamiento”, óleo sobre lienzo (1879) (memoriademadrid.es)

El edificio de Gómez de Mora estaba organizado alrededor de un patio, el Patio de la Casa de la Villa, al cual se accedía directamente desde la calle por ambas portadas.

Maqueta de León Gil de Palacio (1830), Museo de Historia.

En 1896 fue cerrado, convertido en dos pisos mediante un suelo intermedio, y cubierto. Transformado en Sala de reuniones, los balcones se convirtieron en puertas. Al ser destruida una parte de la cubierta durante la guerra civil posteriormente se instaló el nuevo techo formado por magníficas vidrieras de la Casa Maumejean, que es el que actualmente se puede admirar.

Hoy día es conocido como el Patio de Cristales.

Nuevas reformas de menor importancia y restauraciones tuvieron lugar en los siglos XIX – XX.

En la buhardilla de la torre esquina con la calle Mayor, llamada la Torre del Reloj, fue instalado el reloj procedente de la derribada iglesia de San Salvador.

Casa de la Villa, 1930. (Foto memoriademadrid.es)

En la actualidad, el reloj –que no he conseguido saber si es el mismo–, está ubicado en el último cuerpo de la torre.

Casa de la Villa, 2019

Bajo esta torre, Ardemans diseñó el Oratorio, decorado con las extraordinarias pinturas de Antonio Palomino.

Durante un tiempo fue despacho del Alcalde. Hoy está felizmente libre de muebles y luce en todo su esplendor.

En la Sala de la Custodia se encuentra una de las joyas municipales, obra que realizó el platero Francisco Álvarez en 1576. En esta misma estancia hay un valioso Cristo de marfil, del siglo XVII.

Finalmente, el Salón de Plenos –las pinturas del techo también fueron obra de Palomino, al temple en este caso fue el escenario de las reuniones concejiles durante siglos.

Desde finales de 2007 la sede del Ayuntamiento madrileño es el antiguo Palacio de Comunicaciones, el Palacio de Cibeles, construido por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi en los comienzos del siglo XX.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

NAVASCUÉS, Pedro y HURTADO, Pedro. La Casa de Ayuntamiento de Madrid. Madrid, 1985.

VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Ayuntamiento de Madrid, 1951.

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Artículos anteriores:

 

 

Tradicionalmente, hace unos años, cada 15 de mayo día de San Isidro, patrón de Madrid, comenzamos a recorrer la Ruta del Santo. El Museo de San Isidro, la iglesia de San Andrés, el solar de la Casa de Iván de Vargas en la calle del doctor Letamendi, la Cuadra de San Isidro en la calle del Pretil de Santisteban, que únicamente abre ese día, y la Colegiata por supuesto. Después, la Ermita y la Pradera.

Nuestro paseo comenzaba en la calle del Águila nº 1 donde, según la tradición, nació Isidro y pasó sus primeros años. Pero ese lugar siempre estaba cerrado… era un misterio qué habría tras esa puerta; lo intentábamos, pero nunca conseguimos información.

Lo cierto es que la capilla ha estado cerrada durante más de treinta años. Felizmente, desde hace unos meses, cuidadosamente restaurada, cada día 4 abre sus puertas.

Se desconoce la fecha exacta en que nació San Isidro, pero se cree que pudo ser el 4 de abril del año 1082. Ese es el motivo por el que se ha elegido ese día para la apertura mensual de la capilla.

Calle del Águila nº 1

El edificio actual es de 1896 y la propia capilla ha sido reformada en varias ocasiones, la última el pasado año 2018, pero, según nos cuenta en su web la propia Real y Pontificia Archicofradía de San Pedro, San Andrés y San Isidro, en 1673 ya era propietaria del edificio que se encontraba en este mismo lugar, donde tenía su sede. Entonces ya existía un Oratorio dedicado al santo.

Se conserva una fotografía, al parecer la única, que muestra cómo era la capilla antes de la guerra, que, como en tantos otros lugares, ocasionó la triste pérdida de numerosos elementos. Entonces, en el desaparecido retablo del altar mayor, que se adivina en la foto, se encontraba una imagen del Santo.

Imagen que sí se salvó. Se trata de una valiosa talla de madera policromada, del siglo XVIII, de la que se desconoce su autor. Recientemente ha sido restaurada por la Archicofradía y su limpieza ha permitido recuperar los colores originales perdidos.

Actualmente un cuadro preside el altar, el Cristo crucificado, de Rafael Tegeo (1798-1856).

La pintura está firmada por el artista con fecha 1854, solo dos años antes de su muerte en Madrid.

El pintor está de actualidad gracias a la magnífica y merecida exposición que le dedica el Museo del Romanticismo, “Rafael Tegeo (1798-1856)” , que se puede visitar hasta el próximo domingo 17 de marzo.

Dos tapices adornan las paredes laterales de la pequeña capilla.

Son obra de la Real Fábrica de Tapices.

El día del cumpleaños de San Isidro, el próximo 4 de abril, a las 6 de la tarde, tendrá lugar un acto de presentación de los niños al Santo.

Toda la información y confirmación de fecha y hora de apertura se podrá consultar en la web de la Sacramental de San Isidro.

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Actualización 24 marzo 19:

El próximo día 4 de abril la capilla permanecerá abierta, al igual que todos los días 4 de cada mes desde las 10:00 h. hasta las 14:00 h.

Además a las 17:00 h. se abrirá de nuevo el oratorio para continuar con la tradición iniciada en 2018 de presentación de los niños al Santo Patrón.

Por: Mercedes Gómez

 

Gracias a la invitación de mi querido amigo El Sereno de Madrid, he estado durante toda la jornada de este día 8 de marzo recordando a algunas mujeres que, a nuestro juicio, debían ser recordadas y que nacieron, vivieron o desarrollaron su carrera en Madrid. El relato nos ha llevado a trazar una historia de mujeres desde el siglo XV hasta el siglo XXI.

Para ello hemos optado por un hilo en la red social Twitter bajo la etiqueta #MadridConMdeMujer

Como sabemos que no todo el mundo está en esa red social, hemos decidido reunir también en nuestros blogs los tuits que hemos dedicado a estas grandes mujeres, artistas, lavanderas, reinas, planchadoras, escritoras o modistas.

 

Ha sido un día intenso y feliz. Ambos, El Sereno de Madrid y yo, esperamos que os haya gustado.

Mercedes

Como vimos en el artículo anterior, el Concejo o Ayuntamiento de Madrid tardó mucho tiempo en tener una sede de reunión fija. Las reuniones concejiles desde sus comienzos en la Edad Media casi siempre tuvieron lugar en la plazuela de San Salvador, luego plaza de la Villa, sobre todo en la iglesia de San Salvador la cual recordemos que a finales del siglo XVI los regidores se vieron obligados a abandonar.

Entre 1574 y 1579 el Concejo había adquirido unas casas en la propia plaza. En ellas se reunieron hasta el año 1619; por entonces tuvieron que buscar un nuevo lugar debido a su estado ruinoso.

Las viejas casas consistoriales fueron derribadas y el solar, ya que era propiedad del Ayuntamiento de Madrid, sería el elegido unos años después para construir la Casa de la Villa, como veremos.

De momento, el Concejo se trasladó, de alquiler, a las casas que habían sido de don Juan de Acuña, uno de los muchos nobles, familias poderosas y cortesanos que se habían instalado en las proximidades de la plaza. Estas se encontraban en la calle Mayor, en la esquina contraria a la iglesia de San Salvador.

Plano de Mancelli, 1623 (detalle). Casas de Juan de Acuña (amarillo) y Casas consisitoriales (naranja).

Juan de Acuña, conde de Buendía, fue un personaje importante de la época. Entre otros títulos y cargos, fue presidente de Hacienda para Felipe III y presidente del Consejo de Castilla. Había nacido en Valladolid en 1543, murió en Madrid en 1615.

Plano de Texeira (1656) (detalle casas que fueron de Juan de Acuña)

El Concejo pagaba una cantidad anual considerable por el alquiler, 800 ducados, lo cual empeoraba la ya maltrecha situación económica madrileña.

Por fin, en 1629, reinando Felipe IV, una Licencia Real concedió la autorización para construir la Casa Ayuntamiento de Madrid. Como vimos, se decidió utilizar el terreno de las casas que había adquirido el Concejo en la plaza junto a la cárcel vieja –que Texeira dibujó en su plano con el nº 25–.

La construcción de la Casa de la Villa, que ocuparía toda la manzana, no comenzó hasta 1644.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.

VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Ayuntamiento de Madrid, 1951.

Os invito a continuar disfrutando de la Semana del Arte en Madrid. Ayer tuve ocasión de visitar otra de las ferias que estos días se celebran en nuestra ciudad, la magnífica Feria de Arte Contemporáneo Art Madrid, que este año ha llegado a su 14ª edición.

Tiene lugar en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, una sede inmejorable, hasta el domingo 3 de marzo.

Rudolf Burda ( 2018), cristal.

Art Madrid atrae con éxito a coleccionistas que desean adquirir obra contemporánea, de artistas consolidados o emergentes; por otra parte, a los aficionados y amantes del arte también nos ofrece la posibilidad de contemplar y conocer el arte más actual, tanto nacional como internacional.

Pintura, escultura, fotografía, video… con gran variedad de estilos, técnicas y materiales.

J. Lalanne, “Arlequín y el ángel” (2018), óleo sobre lino.

La escultura en bronce, el hierro, la madera, el cristal… Pintura acrílica, al óleo sobre lienzo, varios autores pintan al óleo sobre lino.

Ismael Lagares, “Ocher red X” (2019), óleo sobre lino.

Figuración, abstracción, el surrealismo mezclado con el pop, la luz y el espacio en arquitecturas fingidas del siglo XXI…

Mónica Dixon, “Silence and air” (2018), acrílico sobre lienzo.

La fotografía de las calles y edificios madrileños, que siempre atraen al público.

Leticia Felgueroso ( 2018), fotografía.

Hasta casi doscientos artistas que ofrecen sus trabajos más recientes presentados por más de cuarenta galerías procedentes de trece países de Europa, América, Asia y África.

El artista invitado es Rubén Martín de Lucas, conocido por haber sido cofundador del grupo Boa Mistura, que después ha desarrollado un trabajo individual interesante e innovador, presenta una espectacular instalación audiovisual, nuevas obras de su serie “Repúblicas mínimas” que nos reciben en la entrada al recinto.

La oferta es variada y muy atractiva, merece la pena la visita. Todos los detalles, galerías participantes, artistas, obras, programa paralelo, actividades, horarios y precios, se pueden consultar en su web:

Art Madrid ‘19

Palacio de Cibeles. CentroCentro.
Calle Montalbán, 1

Del 26 de febrero al 3 de marzo, de 11.00 a 21.00 h.

 

Por : Mercedes Gómez

 

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