El Colegio Santamarca celebra su Semana Cultural, entre el 17 y el 21 de febrero próximos, centrada especialmente en la figura y el patrimonio de su fundadora.

El colegio debe su origen a la condesa de Santamarca, viuda del duque de Nájera desde 1910. Dueña de una gran fortuna y sin hijos, decidió la fundación de un colegio-asilo para niños huérfanos y pobres de Madrid. Su historia y la de su sede se puede leer en su web.

El conjunto arquitectónico es obra de Manuel Ortiz de Villajos. Está situado en la calle Marcenado, 50, en el distrito de Chamartín, en terrenos donados por la condesa. Se trata, como otros edificios de la época (1921-1927), de una construcción neomudéjar con elementos neogóticos.

Además de conocer el edificio, esta Semana Cultural nos ofrece la oportunidad de contemplar una selección de pinturas de la Colección de Arte Santamarca, expuestas en la iglesia del conjunto.

Entre otras obras podremos ver una serie de cartones para tapices, Juegos de niños (h. 1785-1786), seis óleos sobre lienzo de Francisco de Goya; Cesto de flores (1660-1670), de Juan de Arellano; retratos de la propia Condesa, uno de José Moreno Carbonero, de 1908, ya adulta, el otro, obra de Bernardo López Piquer, Carlota de Santamarca y Donato, a la edad de dieciséis años, de 1865.

Además, podremos admirar la propia iglesia, y las dos obras que presiden la cabecera, del pintor barroco Luca Giordano.

La exposición podrá visitarse los días 18, 19 y 20. También se impartirá una conferencia y habrá un Concierto. Todas las actividades son gratuitas, pero es necesario inscribirse, aquí:

Exposición de obras seleccionadas de la Colección Santamarca: De Luca Giordano a Goya

Conferencia “La historia y legado de Carlota de Santamarca: el arte al servicio de la enseñanza” ofrecida por D. Wifredo Rincón

Concierto de cuerda y de canto popular

 

Muchas gracias a la Fundación Santamarca por dar a conocer su Colección de arte y abrirnos sus puertas.

Por: Mercedes Gómez

 

 

El Museo ICO ha inaugurado la exposición Sáenz de Oíza. Artes y oficios, que se podrá visitar hasta el próximo 26 de abril.

La muestra ofrece un personal recorrido, no cronológico, por la vida y la obra del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oíza (Cáseda, Navarra, 1918 – Madrid, 2000), mediante planos, libros, revistas, fotografías y objetos personales; la singularidad es que no se limita a este aspecto sino que se establece un sugerente y maravilloso diálogo con obras de una serie de artistas con los que en algún momento colaboró o tuvo relación: Eduardo Chillida, Jorge Oteiza, Lucio Muñoz, Pablo Palazuelo, Antonio López…

El espacio del museo se ha dividido en cinco salas, cinco oficios, a su vez relacionados con cinco formas de arte.

El oficio de aprender / el arte de enseñar. Aquí conocemos al joven arquitecto, sus orígenes y su aventura americana. Sus diferentes influencias, su admiración a la vez por el mundo clásico y por maestros como Le Corbusier, y su labor como profesor.

Fco. Javier Sáenz de Oíza. Composición Homenaje a Le Corbusier (Col. particular)

El oficio de habitar / el arte de construir. Sáenz de Oíza consideraba que el papel principal del arquitecto era construir “La Casa”. La casa, que no es solo el lugar donde vivir, es un espacio íntimo, protector.

Además de otros proyectos, en los años 50 construyó viviendas sociales en Madrid (Entrevías, Fuencarral, Batán…).

El tercer espacio, El oficio del alma / el arte de evocar, está dedicado a la Basílica de Aránzazu.

En ella trabajaron, además de él mismo junto con el arquitecto Luis Laorga, escultores como Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, y pintores como Lucio Muñoz, que creó el espectacular retablo. También Antonio López fue a la Basílica, a ayudar a su amigo Lucio a terminar el gigantesco mural.

Mural de Lucio Muñoz en la Basílica de Aranzazu.

En El oficio de creer / el arte del mecenazgo se exponen algunas de las obras de los años 60-70, entre ellas el emblemático edificio madrileño de Torres Blancas.

Maqueta Torres Blancas (Col. particular)

El propio arquitecto vivió allí; y su amigo Antonio López pintó Madrid desde una de sus terrazas.

Foto Luis Pérez Mínguez. Antonio López pintando desde Torres Blancas. (Estudio A.López)

En esta época trabajó y llegó a ser gran amigo de artistas como Pablo Palazuelo, el mencionado Jorge Oteiza, etc. La exposición incluye magníficas obras de todos ellos que explican y enriquecen el universo del arquitecto a lo largo de su vida.

Finalmente, El oficio de competir / el arte de representar cuenta algunos de los concursos de ideas o proyectos arquitectónicos en los que participó. En lo que se refiere a Madrid, aquí se incluye la Torre BBVA.

Maqueta de la estructura de la Torre BBVA (Col. particular)

Un placer escuchar a los comisarios de la muestra, tres de sus hijos, Javier, Vicente y Marisa Sáenz Guerra, que transmiten entusiasmo, admiración y amor por la labor de su padre –ellos a su vez son arquitectos–. En la presentación nos cuentan que él nunca dejó de querer aprender y hacer cosas, lo cual han intentado transmitir en esta exposición a todos nosotros, los visitantes, y animarnos no solo a ver cosas sino a imaginar y a crear.


Museo ICO

Calle Zorrilla, 3

Sáenz de Oíza. Artes y oficios
De martes a sábados: 11 a 20 h.
Domingos y festivos: 10 a 14 h.
Hay visitas guiadas gratuitas y actividades educativas. Toda la información en su web

 

Por: Mercedes Gómez

 

La existencia de una imagen de piedra en la Cuesta de la Vega, donde según la leyenda se halló la Virgen de la Almudena, es muy antigua.

Hay constancia de una Cédula del Rey Católico, de 1512, concediendo a Madrid licencia para echar sisa hasta en cantidad de 15.000 maravedís, a fin de hacer un humilladero en la Puerta de la Vega y empedrar los dos caminos que a ella conducían. El 29 de octubre de ese año los miembros del Concejo acordaron que la sisa de los quince mil maravedís fueran para el umilladero de puerta de Alvega. Según Timoteo Domingo Palacio –archivero de la Villa en 1909– este humilladero estaría indudablemente dedicado a la Virgen de la Almudena.

Cuenta Enrique Repullés, uno de los arquitectos de la Catedral, que el cubo de la muralla donde según la tradición fue hallada la imagen se derribó en 1707, en tiempos de Felipe V, de modo que en otra torre cercana se colocó en una hornacina una imagen de piedra representándola vestida, tal y como se hallaba entonces (la Almudena estuvo cubierta con vestidos desde 1640 a 1890, año en que el obispo mando retirarlos para que se pudiese ver la talla original).

Entre 1829-1831 el muro donde se encontraba la hornacina fue restaurado bajo la dirección del arquitecto municipal Francisco Javier Mariátegui. Debajo, se colocó la inscripción: «En el año de 1085 se apareció la imagen de María Santísima de la Almudena dentro del cubo que había en este sitio; y para memoria de tan dichosa aparición, el Excelentísimo Ayuntamiento ha ejecutado esta obra, año de 1830». La imagen es conocida gracias a la fotografía de Jean Laurent, La Cuesta de la Vega, datada entre 1860-1886.

“Madrid. Cuesta de la Vega”. J. Laurent (1860-1886). Archivo Ruiz Vernacci (IPCE)

A finales del siglo XIX, al comenzar las obras de la Catedral, en los terrenos cedidos por la Corona entre la Cuesta de la Vega y el Palacio Real, se construyó un nuevo muro de contención, mirando al sur, y en él un nicho donde se colocó la estatua otra vez, con la intención de recordar el origen de la Virgen de la Almudena. La imagen, deteriorada debido al paso del tiempo, se sustituyó por otra igualmente de piedra, que estuvo desde 1870 a 1936.

Esta escultura, como se aprecia en las fotografías de la época, estuvo adornada con una corona de metal dorado con piedras de colores, de autor anónimo, que había sido realizada en 1812, que hoy se conserva en el Museo de la Catedral.

Nuestra Señora de la Almudena vestida con el traje donado por la reina María Luisa de Parma en 1786 y la corona que estuvo en la Cuesta de la Vega. Museo de la Catedral.

La imagen sufrió grandes desperfectos durante la guerra. En el Museo de Historia de Madrid, antes Museo Municipal, se conservan unos interesantes restos, dos bloques de piedra caliza que corresponden al manto de la Virgen.

Estuvieron un tiempo en el jardín del museo. En la actualidad se encuentran en el almacén a la espera de nuevos datos y acaso un proyecto de su exposición al público.

Según el expediente de ingreso «un bloque de piedra que era parte del manto de la desaparecida imagen de Nuestra Señora de la Almudena… llegó al museo en el año 1949 como donación del Obispado». En realidad se trata al menos de dos fragmentos.

Observando detenidamente los dibujos de estos restos y las fotografías conservadas parece que se trata de una parte de la zona izquierda inferior y de la superior derecha, hay detalles del bordado del manto que se aprecian muy bien.

Virgen de la Almudena en la Cuesta de la Vega (1926, foto “Por esos mundos”) y fragmento del manto conservado en el Museo de Historia de Madrid en la actualidad.

Sustituyendo a esta imagen, el 7 de noviembre de 1941 se instaló la nueva escultura, obra de Fernando Valero. La Virgen recuperó su aspecto original, sin manto.

Muro de contención anterior a la construcción del Museo de Colecciones Reales (foto 2005)

Recientemente, en 2013, ha sido nuevamente sustituida. Durante las obras de construcción del Museo de Colecciones Reales, desaparecido el antiguo muro de ladrillo, en la actual fachada sur del museo se construyó una nueva hornacina y se encargó una nueva estatua, similar a la anterior. Esta última, que recordemos había sido instalada en 1941, fue donada por el entonces arzobispo de Madrid don Antonio María Rouco Varela a la parroquia del pueblo de Navacerrada, donde se encuentra actualmente, en una pequeña ermita o humilladero dedicado a la Patrona de Madrid en el jardín a la salida de la iglesia.

En octubre de ese mismo año 2013 se bendijo la nueva imagen en la Cuesta de la Vega. La inscripción Imagen de María Santísima de la Almudena, ocultada en este sitio el año 712 y descubierta milagrosamente en el de 1085, sigue mostrándose.

Cuesta de la Vega, Madrid. 2019.

Por: Mercedes Gómez

Con todo mi agradecimiento al Museo de la Catedral de la Almudena y al Museo de Historia de Madrid por su ayuda.

 

NOTA:

Esta entrada, como la dedicada al Origen de La Virgen de la Almudena, es resumen de otro capítulo de mi trabajo «La Virgen de la Almudena. Historia, leyendas y representaciones de la imagen venerada en la Catedral de Madrid» publicado en El Mundo de las Catedrales, Colección del Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas, nº 62, San Lorenzo del Escorial, 2019.

 

Hace unos meses, caminando por la calle de Pablo Aranda, en el barrio del Viso, distrito de Chamartín, en dirección a la de Serrano, llamaba la atención una aparatosa obra. Se adivinaba parte de un edificio de aspecto palaciego, rodeado de un gran jardín y una tapia de ladrillo.

Calle Pablo Aranda, sept. 2019.

Se trataba de Villa San José.

La finca, en la calle Pablo Aranda nº 3, desde 1928 fue propiedad de la Compañía de Jesús, hasta 2016 en que la pusieron en venta. Acogió la llamada Casa de escritores, donde hubo una gran actividad cultural, tuvieron su sede Razón y Fe y otras revistas, y la institución Fomento social, además de ser residencia de miembros de la comunidad jesuita.

Mucho han cambiado las cosas desde que hacia 1920 fue construido el edificio, en las afueras de Madrid, entonces rodeado de campo en el que los niños jugaban al fútbol. Hoy es una de las zonas más caras de la ciudad.

Villa San José, h. 1928 (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

El palacete tenía dos pisos con veinticuatro habitaciones, despensa, capilla, biblioteca, etc.

Villa San José. El comedor y el hall contiguo donde tenían lugar las “charlas amigables” (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

Su historia, como la de toda la ciudad, ha sido azarosa. Incautado en 1932, en un primer momento el edificio fue ocupado por una escuela dirigida por Castillejo. Al año siguiente la nueva calle recibió el nombre del arquitecto Pablo Aranda.

Después de la guerra los jesuitas lo recuperaron y volvieron a ocuparlo.

Villa San José, 1939 (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

Una zona de la finca fue expropiada para el trazado la calle; fue entonces cuando se levantó la tapia de ladrillo que sigue existiendo. A esas alturas Villa San José ya no se encontraba en el extrarradio sino junto a los límites del moderno barrio de Salamanca.

En 1956 se construyó un nuevo pabellón de ladrillo junto al chalet original como ampliación de las instalaciones.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Después de muchos avatares, reformas y proyectos, vendida la finca, la comunidad fue clausurada el 31 de julio de 2016.

Villa San José ocupa más de 3.000 m2, de los cuales casi la mitad –al menos hasta hace poco– pertenecen al jardín, con árboles de varias especies, algunos muy antiguos, entre ellos algunas palmeras, poco habituales en Madrid.

En la actualidad se están construyendo ocho viviendas de gran lujo. Tres en el antiguo Palacete y cinco en un nuevo Pabellón que se está levantando en lugar del antiguo de los años 50.

Villa San José, enero 2020

Por: Mercedes Gómez

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Fuentes:

Pedro Miguel Lamet, Breve historia de “Villa San José” (Casa de escritores). 1928-2016.

El Confidencial

En este inicio del año tengo el placer de anunciar el nuevo Curso organizado por el Instituto de Estudios Madrileños, dentro de la celebración del Año Galdós que conmemora el centenario de la muerte del gran escritor, don Benito Pérez Galdós, el día 4 de enero de 1920 en Madrid:

Ciclo “2020, año galdosiano, madrileño y novelesco”.

Las conferencias serán impartidas en la Sala del Patio de la Casa de la Villa, en la Plaza de la Villa, a las 19.00 h., en las fechas indicadas en el programa, que podéis descargar aquí.

A lo largo de doce charlas, expertos miembros numerarios del IEM hablarán de las diferentes facetas que explican la obra de Galdós y su vida en Madrid.

(clic para ampliar)

La inauguración tendrá lugar el próximo martes 21 de enero a cargo del periodista y Cronista de la Villa Pedro Montoliú, que nos hablará de Galdós periodista.

La entrada es libre, hasta completar aforo. Como siempre, a las 19,00 h.

Todas las conferencias serán publicadas.

Aprovecho para recordar que en la web del Instituto de Estudios Madrileños se puede consultar toda la información y, entre otras publicaciones, descargar algunos de los libros con anteriores Ciclos de conferencias.

Muchas gracias. Espero que sea de vuestro interés.

Mercedes Gómez

Queridos amigos:

Como ya es tradicional, hoy 16 de enero os invito a celebrar nuestro cumpleaños. ¡Arte en Madrid cumple once años! Para un blog esto debe significar como mínimo la mayoría de edad 🙂

Felizmente aquí seguimos, recorriendo Madrid juntos. Por eso debo daros las gracias a todos.

Gracias, estimados lectores,

especialmente a 99laotse99, Alejandro191111, Alfonso Llorente, Alfredo M. Babío, Alvaro González, Amparo Berlinches, Ana María, Ana, anarganda, Angel Martínez, angel otero reiz, Ángel Pérez, Araceli Maillo, Beatriz Dutor, Carlos Martín Casado, Carlos, Carmen Albaladejo, Carmen Porras, Carmen Requejo, coloreargratis, degustandopormadrid, Elena, Emilio García Villaverde, Emilio, ensondeluz, Félix, Fer, Fernando Escolano, Fernando, fonso10t, Francisco Acebes del Río, Francisco de la Cal, Gerardo romero, Helena Garrote, Herminia, Isabel, Javier Benito, Javier Herce, Jesús Vázquez Ortega, José Ángel, José Antonio García López, José Fresgut, José Luis Díaz, José Luis Murillo, José Manuel Díaz Martínez, José Núñez, José Santiago de Vicente, José, Juana Martínez, juancarlosgarciaparedes, kenza, Lázaro, Leonardo, Marcos, Margarita, maria luisa de andres, María Paz Ramos, Maribel Piqueras, mer53, murallareciclada, Pablo Jauralde, Pablo Montejo, Paloma Villalobos, Patricia Calvo, Pedro, Pepa, Pepe59, Pilar Salazar, Pilar, Pintor Madrid, podologocanillejas, Pompas Fúnebres, rafiskyu, Raquel, Raúl Martín, Riozujar, Rocío, Ron Conijn, Rosa, Rucio, Sonia Tg, Telesforo, Vicente Benítez Blanco y vveguin, por vuestra participación.

Muchos saludos y besos

Mercedes

Volvemos a hablar del Viaje de agua de la Fuente del Berro, aunque desgraciadamente no para anunciar su esperada apertura al público.

El pasado mes de agosto supimos que se estaban acometiendo obras en el Viaje de agua de la Fuente del Berro para su restauración y acondicionamiento para hacerlo visitable.

El primer tramo que iba a ser restaurado era el pozo y la cámara de acceso.

El acceso hasta entonces se realizaba a través de un pozo, que vemos en la foto anterior, con su antigua tapa, similar a los de la red de alcantarillado, junto al cual se excavó una cámara de entrada con el fin de instalar una escalera de pasos alternados de unos 49 grados de pendiente.

La nota de prensa municipal nos informaba de que la obra finalizaría a mediados de octubre, aunque no volvimos a tener noticias hasta hoy, si no estoy equivocada.

Las obras felizmente ya han terminado.

La antigua tapa ha sido sustituida por una entrada cubierta por varias trampillas por donde se debe acceder a las suponemos nuevas escaleras.

Hemos leído hoy en la página del Ayuntamiento de Madrid que el Alcalde lo ha visitado, y que aboga por la recuperación del patrimonio histórico de la ciudad para hacerlo accesible a los madrileños. Para ello, han diseñado visitas virtuales y hemos establecido paneles informativos con código QR para que la ciudadanía pueda conocer la historia de este tipo de canalizaciones…

Este material aún no he sido capaz de localizarlo, pero seguro que será interesante.

Por el momento han colocado el panel informativo en el exterior con el recorrido del viaje, algunos datos sobre la Fuente del Berro y los Viajes de Agua en general.

Lo de las visitas guiadas al interior lo están estudiando.

Uno de los textos del panel se refiere a los Viajes como “Patrimonio cultural olvidado”.

Estos últimos años, además del Viaje de la Fuente del Berro, el anterior Ayuntamiento restauró y habilitó un tramo del Viaje de Amaniel. A ver si se continúa con esta buena intención de no olvidar los Viajes de agua, singular patrimonio histórico madrileño.

Mientras tanto, una vez más os invito a visitar los varios artículos dedicados a este tema en Arte en Madrid, si os interesa este es el enlace: Viajes de agua

Por: Mercedes Gómez

 

 

Queridos amigos:

Os deseo unas fiestas muy felices, un año más, que lo paséis lo mejor posible, en buena compañía. Y que el año próximo, ¡2020!, nos sea propicio.

Antonio Palomino. Capilla de la Casa de la Villa.

 

Saludos y besos

Mercedes

Una de las exposiciones que estos días podemos visitar en Madrid es Los Machado. Fondos de la Colección Fundación Unicaja, en el Instituto Cervantes.

Además de mostrarnos su importante contenido histórico y literario, los documentos y objetos expuestos en la antigua Sala de operaciones del Banco Español del Río de la Plata, actual Instituto Cervantes, transmiten emoción. Nos cuentan la historia, la vida de los Machado, Manuel y Antonio, y también de su familia, sus abuelos, sus padres, hermanos y sus descendientes.

Los hermanos Machado de niños

Fotografías, versos, cartas…, algunas sobre aspectos personales, la enfermedad… o meramente cotidianos, que llegan al alma.

Carta de Antonio a su madre (Baeza, fin 1912-2013)

La poesía de Manuel, la de Antonio, el teatro de ambos… Además esta exposición no podía olvidar la huella de los hermanos en Madrid, recordando sus poemas y otros escritos sobre nuestra ciudad.

Hace tiempo ya hablamos aquí de la vida de Antonio Machado en Madrid, con solo alguna referencia a Manuel.

Llaman la atención unos textos escritos a mano, con sus correcciones, por Manuel Machado sobre la ciudad en la que vivió, trabajó y murió. Son unas treinta hojas sueltas que han aparecido en el fondo machadiano de la Fundación Unicaja escritos desde un punto de vista histórico-urbanístico, sobre algunos edificios y calles. Las Descalzas Reales, la Torre de los Lujanes…

Manuel Machado. Calle de Alcalá.

No olvidemos que Manuel Machado fue director de la Biblioteca y de la Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid. Y el primer director del Museo Municipal, hoy Museo de Historia.

Una exposición extraordinaria, para ver y leer con calma. En el Instituto Cervantes, Alcalá, 49.

Hasta el 9 febrero 2020.
De martes a sábado de 11h a 21h y los domingos de 11h a 16 h (excepto el jueves 12 y el viernes 13 de diciembre)

 

Mercedes Gómez

El pasado lunes 25 de noviembre tuve el placer de asistir a la presentación de la Corona Catalina de Aragón, un postre renacentista creado por la centenaria Pastelería Ascaso. Fue en el Museo Thyssen, lugar donde se encuentra la pintura que ha inspirado el dulce.

Historia, arte y gastronomía unidos de forma exquisita.

Catalina de Aragón, que nació el 16 de diciembre de 1485 en Alcalá de Henares, fue la hija menor de los Reyes Católicos, la reina Isabel I de Castilla y el rey Fernando II de Aragón.

Dentro de la política de alianzas de la época, en 1501, cuando contaba con solo quince años –había sido prometida a los tres– la casaron con Arturo Tudor, Príncipe de Gales, que murió a los pocos meses. En 1509 casó con el hermano menor de Arturo, Enrique, nuevo heredero al trono. Así se convirtió en la primera esposa del famoso Enrique VIII y en reina de Inglaterra.

Durante la presentación pudimos escuchar un precioso audio, al estilo de las radionovelas clásicas, en el que se recrea una escena en la que Catalina cuenta que el rey está siguiendo los pasos a otra mujer, triste en sus últimos años en la umbría tierra inglesa –murió el 7 de enero de 1536 a los cincuenta años, recluida en el castillo de Kimbolton–. Enrique VIII consiguió divorciarse de Catalina para casarse con Ana Bolena que pronto ocupará sus aposentos.

Catalina rememora su infancia, los días felices en Castilla, ávida de saber, sus clases de álgebra, geometría y lengua latina; su niñez junto a su hermana María, que la requiere para que Juan de Flandes, pintor de corte, pueda terminar su retrato.

Pero era día de mercado y las niñas se escaparon… allí prueban los manjares, las yemas con azúcar, el aroma del azafrán, oro rojo, el sabor del jengibre, la fruta confitada, el mazapán con agua de rosas… Lo que escuchamos es ficción, pero podría ser realidad.

El cuadro atribuido al artista flamenco Juan de Flandes fue pintado hacia 1496, el Retrato de una infanta, Catalina de Aragón (no se sabe con certeza, pero se cree que se trata de ella) cuando la niña tenía unos once años de edad.

Juan de Flandes. “Retrato de una infanta. Catalina de Aragón (?)” h. 1496. Museo Thyssen. Sala 5.

 

Juan de Flandes trabajó como Pintor Real para Isabel la Católica desde que llegó a la Corte de Castilla en 1496 hasta la muerte de la reina en 1504.

El artista permaneció en Castilla, primero estuvo en Salamanca, luego en Palencia, donde murió en 1519. En esta ciudad esta semana se han celebrado unas Jornadas y un concierto conmemorando el V centenario de la muerte del pintor de origen flamenco Juan de Flandes.

 

La Cocina de la época renacentista ha sido investigada por Ascaso para conseguir un postre lo más parecido posible a los que pudo tomar la infanta, estudiando los recetarios de los siglos XV y XVI y el gusto por el mazapán con agua de rosas y las especias. El postre creado está incluido en el libro El Thyssen en el plato, un recetario de veinticinco platos de chefs españoles de renombre, todos inspirados en cuadros del museo.

Todos los ingredientes utilizados para crear la delicada Corona de Aragón existían a finales del siglo XV. Se trata de un pastel circular de mazapán con agua de rosas, como la flor que Catalina tiene entre sus dedos en el cuadro, combinado con otros sabores muy apreciados por los comensales de entonces.

En su interior, en deliciosas capas, se esconden la tierna yema, el azafrán y la compota de pera con jengibre. Horneada y decorada con pétalos de rosa natural caramelizados, se guarda en una preciosa caja que se puede adquirir en los establecimientos de Pastelería Ascaso.

 

Pastelería Ascaso nació hace 129 años en Huesca, donde se ubica su obrador principal. En Madrid se encuentra en la calle Zurbano, 25.

La Corona también se puede adquirir en el Museo Thyssen. Su precio es de 20,80 euros.

Un buen regalo y, si nos apetece, un capricho dulce.

Por: Mercedes Gómez

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