Hoy quiero presentaros y dar la bienvenida a un nuevo colaborador del blog, Fernando, que en su artículo titulado “De Madrid al cielo” nos propone un personal recorrido por la Historia de Madrid a través de sus edificios. Gracias a su escrito disfrutaremos de un singular paseo a través del tiempo, desde el Madrid árabe hasta nuestros días.

Espero que os guste.

Mercedes

Al comienzo de la segunda mitad del siglo IX el emir de Córdoba Mohamed I, con la pretensión de tener controlado el paso de las tropas cristianas por Somosierra decidió fundar una serie de ciudades fortificando varias de ellas, como Madrid, donde mandó construir un alcázar, en el sitio donde hoy se encuentra el Palacio Real. Alrededor se aposentó la población formando la ciudad árabe conocida como Mayrit, a la que los castellanos llamaron Magerit. Con la llegada de los musulmanes conocemos la primera natural ocupación, el personal principal, que serían los militares, se instalaría en el alcázar y los demás, la población, se cobijaría donde Alá les dio a entender. El recinto tenía unas 5 hectáreas de extensión.

Restos de la muralla árabe

Restos de la muralla árabe en la Cuesta de la Vega (siglo IX)

Tras la conquista de Madrid por el rey Alfonso VI en 1085 se construyó una nueva muralla y la ciudad aumentó hasta unas 39 hectáreas. Las murallas se sucedieron en los siglos siguientes hasta que Felipe II mandó construir una cerca que se realizó con materiales de baja calidad puesto que su finalidad era el control fiscal y sanitario, ya que por entonces no era necesario levantar una muralla de carácter defensivo. Felipe II decide otorgar a Madrid la capitalidad del Reino lo que origina la llegada de una importante cantidad de nobles que deciden construir allí sus palacios.

El plano de Texeira, que se refiere a la ciudad de 1656, es muy aleccionador. A simple vista se puede apreciar que un tercio de la superficie estaba ocupada por el Retiro, y el resto, se lo repartían aproximadamente a partes iguales de un lado los centros religiosos tales como conventos, iglesias, hospitales, etc., y por otra, por el alcázar, palacios y viviendas particulares. Los edificios más notables están reflejados con bastante precisión y respecto al resto se puede observar que en su gran mayoría son de una sola planta, lo que nos permite suponer que la causa sea la Regalía de Aposento que imponía la obligatoriedad a todos los habitantes poseedores de viviendas de más de un piso, de procurar hospedaje a miembros de la Corte.

Para burlar la ley las casas se hacían en su parte exterior de una sola planta y se construía un tejado inclinado hacia el patio interior consiguiendo un piso que no se veía desde la calle. Este tipo de viviendas es conocido con el nombre de casas a la malicia.

Casa

Casa “a la malicia”, calle Redondilla (1565-1590)

Calle del Conde. La casa original probablemente fu construida entre los años 1650-1700

Calle del Conde. La casa original probablemente fu construida entre los años 1650-1700

Madrid absorbe gran cantidad de emigrantes y para atender la demanda de alojamientos, por lo general lo más económicos posible, se han venido construyendo durante los siglos XVI al XIX, edificios conocidos como corralas o casas de corredores. Son casas con trazas que nos recuerdan a las de las cárceles, largos pasillos con puertas que dan paso a minúsculas estancias, con un grifo y un retrete comunes y un gran patio donde los vecinos suelen compartir los buenos momentos y arreglar verbalmente sus diferencias. La mayoría de estas edificaciones están situadas en los barrios más humildes aunque hoy en día podemos encontrar una en la calle Fernández de la Hoz, junto al paseo de la Castellana. La corrala más popular está situada en la calle Sombrerete con fachada a Mesón de Paredes.

Viviendas en antiguo Palacio

Antigua Casa de Postas del duque de Santiesteban (1742) convertida en viviendas (1959), calle del Pretil de Santisteban nº 1.

Aquellos tiempos de la Regalía de Aposento han quedado en el olvido, por fortuna hoy Madrid crece, quizá exageradamente, en extensión y en altura, da la impresión de que ya no puede quedarse estancada.

En la parte alta del Paseo de la Castellana se han levantado cuatro rascacielos, alguno en diferentes fases de avanzada terminación, que son los más altos de Madrid, con los siguientes datos en cuanto a su altura se refiere exclusivamente:

Torre Caja Madrid, 49 plantas, 5 subterráneas, altura 250 m.
Torre Sacyr-Vallermoso, tiene 64 plantas, 6 bajo rasante, altura 236 m.
Torre Cristal, de la Mutua Madrileña, 58 plantas, 6 bajo rasante, altura 250 m.
Torre Espacio, tiene 54 plantas, 5 bajo rasante, altura 236 m.

Las Cuatro Torres

Las Cuatro Torres (2009)

Para que no falte de nada se ha construido un distribuidor, es decir, una amplia red de calles y túneles subterráneos para la intercomunicación de las cuatro torres y entradas y salidas desde el exterior.

Las vivencias y las cifras que se manejan en todos los ordenes son en verdad impresionantes y sorpresivas. En la torre SyV se ha instalado un hotel cinco estrellas super lujo que ocupará 33 de las 59 plantas. Debe ser interesante ver desde esa altura la ciudad confortablemente instalado. Desde la parte superior de la torre de 250 m. hasta la calle la diferencia térmica puede oscilar entre los seis y los doce grados centígrados con lo que puede suceder que en la cima esté nevando y abajo haga una temperatura tolerable.

“De Madrid al cielo” es una atrayente y fantasiosa frase, para los madrileños, que en el futuro, como continúen haciendo las edificaciones cada vez más altas, se convertirá en realidad, podremos llegar en ascensor sin necesidad de cohete.

Torre Espacio

por Fernando Gómez San José

Mayo 2009

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