A finales del siglo XIX se comenzaron a construir los barrios de Chamberí y Salamanca, el Ensanche de Madrid, separados por el Arroyo de la Fuente Castellana, hoy Paseo de la Castellana, creándose infinidad de jardines y zonas ajardinadas. Paseos, plazas, jardines públicos, y también jardines privados en palacetes, conventos, hospitales, etc. de los cuales muchos han desaparecido, pero por suerte quedan bastantes ejemplos, todos ellos incluidos en el Catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés del Ayuntamiento de Madrid, incluido en el último Plan General de Ordenación Urbana.

Hoy día una gran parte de los edificios que albergan estos jardines pertenecen a entidades bancarias, embajadas o instituciones oficiales, de forma que es muy difícil visitarlos, aunque también hay que decir que gracias a eso se conservan muchos de ellos.

Uno de los jardines públicos creados en esa época es el Jardín del Museo de Ciencias Naturales.

Palacio de Exposiciones (Ayuntamiento de Madrid)

Palacio de la Industria y de las Artes (Ayuntamiento de Madrid)

Entre 1881 y 1887, en parte de los terrenos conocidos entonces como Bosquecillo de la Castellana, se construyó el Palacio de Exposiciones para la Exposición Nacional de Industria y de las Artes, que actualmente, convertido en sede del Museo de Ciencias Naturales y de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura de exposiciones, y de los primeros en que se utilizó el hierro y el cristal. En 1979 se acometió una importante reforma en la magnífica cúpula y en la fachada con el fin de recuperar el lucernario y las cerámicas de los famosos Ruiz de Luna y Zuloaga, quien trabajó en otros edificios de este tipo –como el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal en el Retiro-.

Fotografía 1934. Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

Fotografía 1934. Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

A finales de 1883, enfrente, delante de la Escuela Superior del Ejército, fue instalado el Monumento a Isabel la Católica, obra del escultor catalán Manuel Oms y Canet, que en 1959 fue trasladado a su emplazamiento actual, a los pies del jardín. El pedestal fue cambiado por otro más sencillo y el monumento situado dentro de un estanque con cuatro surtidores y rodeado por una verja de hierro.

Año 1960 (de www.memoriademadrid.es)

Año 1960. Fotografía Museo de Historia (www.memoriademadrid.es)

Veinte años después, en el lateral próximo a la calle Vitruvio, fue instalado el Monumento Homenaje del Pueblo de Madrid a la Constitución de 1978, obra del arquitecto Miguel Ángel Ruiz-Larrea. A menudo nos referimos a él como “un cubo”, pero se trata de una figura geométrica mucho más compleja, en la que además de la forma cobra importancia el espacio, por algo fue creada por un arquitecto y no un escultor. Un cubo vacío dentro de otro cubo cuyas paredes abiertas permiten participar. Construido en mármol blanco de Macael, Almería, uno de los de mayor calidad, el monumento invita a entrar en él, observar el cielo o el aire, desde sus cuatro puntos de vista.

Constitucion1978

Alejándose de las representaciones figurativas y tradicionales, el monumento abstracto madrileño sufrió, y sigue sufriendo numerosas críticas, pero, aparte gustos personales, hay que reconocer que la opción innovadora elegida también ofrece su simbolismo y permite al ciudadano no solo observar la figura sino formar parte de ella.

En 1982, el importante arquitecto Miguel Fisac acusó a Ruiz-Larrea de plagio, de haberse inspirado en la obra presentada por el suizo Max Bill en 1952 a un concurso en Londres para la creación del “Monumento al prisionero político desconocido”, formada por tres cubos. Claro que no menos importantes eran los miembros del jurado que premiaron y eligieron la obra que sería instalada en Madrid, entre los que se encontraban el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, los escultores Eduardo Chillida y Pablo Serrano y el pintor Lucio Muñoz.

Curiosamente, diez años después, el arquitecto danés Johan Otto von Spreckelsen construyó el “Arco de la Defensa” de París, que también puede recordar a nuestro monumento, pero sin embargo no ha sido acusado de nada. En estos casos lo mejor es que cada uno saquemos nuestras propias conclusiones.

El Jardín, en las primeras horas de esta mañana del primer domingo del verano que se adivina caluroso, comienza a poblarse de jóvenes que acuden a sentarse en el césped ajenos a los monumentos cercanos y a casi todo. La terraza del quiosco ubicado en la parte superior, ahora vacía, seguro que a lo largo del día se llenará, el lugar es muy agradable.

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El jardín original, de estilo paisajista, fue diseñado en 1887 por Celedonio Rodrigáñez, entonces Director de Parques y Jardines del Ayuntamiento. Situado en pendiente, está formado por caminos de arena y superficies de césped de trazado curvilíneo, recordando el primitivo.

Prácticamente la totalidad de la vegetación es posterior, pero se conservan tres árboles de la original:

un magnífico cedro en el centro de la composición, y dos secuoyas frente al Paseo, viejos árboles testigos de la historia del Jardín.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Teresa Sánchez-Fayos y Silvia Villacañas. “Los Jardines del Madrid Moderno” Ayuntamiento de Madrid. Madrid 2001.

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

Constitución española. Homenajes y recuerdos

El País 4 mayo 1982

El Mundo 2 dic 2000

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