El Sanatorio de Nuestra Señora del Rosario, que ocupa la manzana entre las calles Juan Bravo, Castelló, Padilla y Príncipe de Vergara, con fachada principal en el número 53 de esta última, es un hospital centenario. Está dirigido por la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana, que a finales del siglo XIX compraron una casa en lo que por entonces eran las afueras de Madrid, una zona prácticamente sin construcciones, que se convertiría en la actual calle Castelló, donde acogían a los convalecientes que salían del hospital y no tenían quien les atendiese.

El hospital fue inaugurado el 22 de Marzo de 1.889, entonces bajo el nombre de Casa de Salud y Convalecientes. A principios del siglo XX se convirtió en un sanatorio o lugar de reposo para personas acomodadas. En 1958 se inauguró el nuevo edificio anexo destinado a maternidad, que llegaría a adquirir mucha fama, que aún mantiene.

Durante sus más de cien años de vida este centro ha acogido muchos pacientes, algunos de ellos ilustres. Fue durante mucho tiempo el domicilio de Juan Ramón Jiménez, uno de los varios que tuvo el poeta en nuestra ciudad.

Juan Ramón llegó a Madrid muy joven, con 19 años. Era el año 1900.

Muy pronto sufrió su primera crisis depresiva, y después de un año en un hospital francés, que tuvo que abandonar por sus amoríos con algunas enfermeras, ingresó en el del Rosario, donde vivió tres años, aunque él decía que se trasladó allí “no porque estuviera enfermo sino porque necesitaba vivir entre árboles”.

Entrada al jardín

Entrada al jardín

Interior del jardín

Interior del jardín

Allí organizó tertulias, a las que asistían los hermanos Machado y Valle Inclán entre otros, se enamoró de alguna monja, escribió y fue feliz. Es curioso comprobar que la mayoría de los domicilios posteriores de Juan Ramón siempre fueron próximos al Sanatorio. Desde el último, en la calle de Padilla -donde se encuentra la lápida que le recuerda- se veía el jardín

Ventana de su habitación

Ventana de su habitación

Desde su ventana en el segundo piso, ahora con un aparato de aire acondicionado, el poeta divisaba el jardín en el que pasó tantas tardes. Allí continúa la palmera que, según nos cuentan, ha cumplido 108 años.

Palmera centenaria

Palmera centenaria

También la bonita fuente bajo el emparrado y la pérgola, lugar al que al parecer el poeta bajaba a sentarse todas las tardes

Fuente Sanatorio del Rosario

Fuente Sanatorio del Rosario

La Pérgola

La Pérgola

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Rocío Fernández Berrocal. “Guía del Madrid de Juan Ramón Jiménez”, Guías culturales Comunidad de Madrid. Madrid 2007.

y gracias al Sanatorio Ntra. Sra. del Rosario que amablemente mostraron su jardín.

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