Eduardo Chillida (San Sebastián 1924-2002) es sin duda una de las grandes figuras del arte español en general y de la escultura abstracta en particular, reconocido internacionalmente.

Muy joven, con 19 años, se trasladó a Madrid, para estudiar Arquitectura, aunque cuatro años después abandonó estos estudios para dedicarse a dibujar en el Círculo de Bellas Artes y comenzar a realizar sus primeras esculturas, su verdadera vocación. Al año siguiente fue a París. A partir de entonces viajó por todo el mundo y, desde su primera exposición individual en el año 1954 en la Galería Clan de Madrid, hasta la actualidad, la lista es interminable. Obtuvo casi todos los premios posibles, sus esculturas se encuentran en los museos más importantes, en colecciones privadas, y también es notable la obra pública instalada en diferentes lugares, como los Estados Unidos, países europeos, y otros como Irán o Japón.

Chillida consideraba sus esculturas públicas como “lugares de encuentro, espacios para el diálogo y la convivencia”.

Bajo este sugerente título, “Lugar de Encuentros”, realizó una serie de seis esculturas instaladas en distintas ciudades españolas. Una en Bilbao (Lugar de Encuentros IV, 1973), otra frente a la Puerta de la Bisagra de la Muralla de Toledo (Lugar de Encuentros V, 1973), otra en Palma de Mallorca (Lugar de Encuentros VII, 1974). Las otras tres se encuentran en Madrid.

Lugar de Encuentros II fue la primera que realizó, en 1971, y la única construida en acero, las otras cinco son de hormigón. Fue instalada en la Plaza del Rey, junto a la histórica y legendaria Casa de las Siete Chimeneas, actualmente sede del Ministerio de Cultura. Aunque algo escondida en una esquina, resulta inconfundible.

Lugar de Encuentros II. Plaza del Rey.

Lugar de Encuentros II. Plaza del Rey.

En 1975, año de inauguración del edificio de la Fundación Juan March, en la calle de Castelló, frente a la entrada fue colocada Lugar de Encuentros VI (1974).

Lugar

Lugar de Encuentros VI. Fundación Juan March.

Lugar de Encuentros III ó La Sirena Varada (1972), fue la primera escultura en la que el artista utilizó el hormigón armado blanco.

Fue creada en un taller de Vicálvaro expresamente para ser instalada bajo el paso elevado que une el Paseo de Eduardo Dato con Juan Bravo, suspendida de los pilares del puente, en el Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana, que aunque en 1972 se había abierto en parte al público no pudo ser inaugurado oficialmente debido a la enorme polémica generada por la instalación de la obra de Chillida, ampliamente reflejada en los periódicos de la época.

El Ayuntamiento alegaba que el peso de la escultura, 6.150 kilos, la convertía en muy peligrosa, sin tener en cuenta que los ingenieros lógicamente ya habían considerado ese aspecto y estaban seguros de su resistencia. La otra parte, incluyendo a los promotores, los artistas o familiares que habían donado las obras al museo, y una parte de la sociedad madrileña, pensaba que se trataba de una mera cuestión ideológica.

En 1973 la obra fue retirada y trasladada primero a la Fundación Maeght de París, y después a la Fundación Miró en Barcelona. Durante este “exilio” forzoso, en cierto modo la Sirena Varada se convirtió en un símbolo político.

El 2 de septiembre de 1978, hoy hace 31 años, la imponente escultura volvió a su emplazamiento original, al lugar para el que había sido creada.

Lugar de Encuentros III.

Lugar de Encuentros III ó La Sirena Varada. Museo de Arte Público.

Desde entonces este Lugar de Encuentros representa, tal como se pensó de forma novedosa para la época, la Plaza, el centro de nuestro magnífico y valioso museo de escultura al aire libre en el Paseo de la Castellana, hoy llamado Museo de Arte Público de Madrid.

Texto y fotografías por Mercedes Gómez

——

Ver:

Mª José Rivas y Eduardo Salas. “Guía del Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana”. Ayuntamiento de Madrid. 1995.

Museo de Arte Público de Madrid.

Museo Chillida-Leku

Anuncios