Ayer tuve el placer de disfrutar de un paseo estupendo, una visita a algunos de los comercios más singulares del centro de Madrid, una Visita Guiada por Carlos Osorio, autor del magnífico blog Caminando por Madrid.

La cita era en la Puerta del Sol y el objetivo conocer el origen del comercio en Madrid y visitar algunos de los comercios históricos. Ayer fuimos de tiendas.

Antes de comenzar la caminata, Carlos hizo una breve introducción en la que con ayuda de la imaginación nos trasladó a los orígenes de Madrid para situarnos en lo que pudo ser aquel Madrid medieval, tras la fundación árabe, momento en que nació el comercio. Aunque cueste trabajo creerlo, entonces el lugar en que nos encontramos aún era campo. Luego, tras la conquista cristiana, la villa fue creciendo y poco a poco fueron estableciéndose los gremios en las calles madrileñas. En el barrio quedan recuerdos de los viejos oficios gracias a los rótulos de algunas calles, como la de las Botoneras, Latoneros, etc.

La primera calle que recorrimos fue la de Postas, donde con el tiempo se establecieron algunas de las muchas tiendas textiles, mercerías y cordonerías de la zona, la mayoría reconvertidas por necesidad, ahora venden camisetas o artículos para los turistas. Pero quedan algunas joyas, como La Camerana, tienda de tallas especiales o, como dice nuestro guía, para gente “de peso”.

Antiguo maniquí de la Camerana.

Antiguo maniquí de la Camerana.

O la Cordonería de la calle de la Sal, cuyo escaparate, aunque mezclados con los souvenirs, aún muestra cordones de todos los colores. O las Lanas del Gato Negro, que ha reducido su gran tienda a un pequeño local, pero ahí sigue.

Lo que queda del Gato Negro

Lo que queda del Gato Negro

Uno de los comercios con más historia y clientela era la antigua Droguería de la calle Postas, fundada en 1888, pero al final no hubo nadie en la familia que quisiera continuar con el negocio y se ha transformado en una tienda de Souvenirs. Sus cajoncitos de madera antes llenos de sustancias y productos varios ahora son estantes que ofrecen toros y bailaoras de flamenco.

cajoncitos

Perviven las Joyerías en la calle de Zaragoza, donde las fachadas de lujosa madera imitando a las francesas llegaron para sustituir a las modestas fachadas tradicionales que nos recuerdan el Madrid de Galdós.

Calle de Zaragoza

Calle de Zaragoza

Después de una visita a los soportales de la Plaza Mayor llegamos a la castiza calle Imperial, donde podemos encontrar cordeles, lonas, toldos y toda clase de telas. En la esquina con Botoneras, la Casa Andión fundada en 1872, ahora propiedad de Lucio J&M, es un lugar lleno de tesoros, los tejidos más inimaginables conviven con las viejas vigas de madera y las columnas de hierro del siglo XIX.

telas techo vigas

Nos asomamos a la famosa Casa Hernanz en la calle Toledo, con su viejo mostrador de madera, sus alpargatas y espartos. De nuevo en la Plaza Mayor, tras atravesar el Arco de Cuchilleros, admiramos los Bazares, que con sus fachadas de distintos colores cautivan a los turistas, y a nosotros.

Hoy día muchas veces acudimos a tiendas sofisticadas en busca de productos de calidad, cuando los tenemos en nuestras tiendas más antiguas, como la de Los Ferreros, en la calle de Ciudad Rodrigo. Se trata de una tienda con sabor, en todos los sentidos, con su techo pintado con cerditos y angelitos que llevan jamones, sin desperdicio.

Antigua oficina tras el mostrador y nevera de madera.

Antigua oficina tras el mostrador y nevera de madera.

Techo de la tienda Los Ferreros.

Techo de la tienda Los Ferreros.

Termina el paseo en el Mercado de San Miguel, recientemente inaugurado tras su restauración y remodelación. Ha dejado de ser un mercado tradicional para convertirse en un lugar de oferta gastronómica y cultural, lo cual ocasionó una cierta polémica, a la que siempre nos prestamos encantados los madrileños. Mi opinión es que el resultado es muy bueno, además de ofrecer productos riquísimos, desde frutas a mariscos, es un lugar vivo y de encuentro. Ayer no cabía un alfiler. Debemos alegrarnos de poder disfrutar del único mercado construido en hierro que ha conseguido llegar hasta aquí, todos los demás fueron destruidos.

También hay que agradecer al nuevo Mercado de San Miguel que haya instalado en este Madrid en que todas las tahonas han ido desapareciendo, un auténtico horno de leña. El pan, las madalenas, empanadillas, bollitos… daba gustos verlos. Según nos cuenta Carlos, hasta ahora solo quedaba un horno de este tipo, de pan auténtico, en la calle de Herradores. Ahora hay dos.

Horno de leña en el mercado de San Miguel

Horno de leña en el mercado de San Miguel

Virgina trabajando en el horno

Virgina trabajando en el horno

Las tiendas antiguas van desapareciendo, pero, paseando por los alrededores de la plaza Mayor, aún es posible encontrar una sombrerería, una tienda da calzado a medida, una hojalatería… no dejéis de comprobarlo, el paseo merece la pena.

Eramos un grupo numeroso, hubo un momento en que un hombre se acercó y preguntó: “¿Aquí regalan algo?”. Sonreímos, y alguien a mi lado respondió: “Información”. Y el señor, desilusionado, se marchó.

Allí regalaban un montón de historias, leyendas y anécdotas, qué suerte.

¡Gracias, Carlos!

Mercedes

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