Por fin, después de tantos años preguntándonos qué había tras la pared de un andén de la Línea 2 del Metro, qué era exactamente lo que quedaba de la antiquísima Fuente de los Caños del Peral, cómo serían esos restos, si algún día sería posible contemplarlos… hoy el diario El País publica dos fotografías ilustrando un reportaje de Rafael Fraguas titulado “Con ustedes, la fuente de Siete Caños”.

No son cuatro piedras, y no se trata únicamente de los restos de una sencilla fuente. Rafael Fraguas hace una presentación en toda regla, destacando en su titular la importancia de lo que va a mostrarnos. Qué emocionante.

Se trata, como se suponía, de una fuente monumental, del siglo XVII, en gran parte muy bien conservada. Mide 34 metros de longitud por tres metros de altura, de los cuales ahora una tercera parte están al descubierto.

Diario El País 16 octubre 2009

Diario El País 16 octubre 2009

Los arqueólogos continúan trabajando. Además de la impresionante fuente, se estudian los posibles restos de muralla medieval, y otros hallazgos, como los espectaculares arcos de un acueducto, así como nuevos vestigios de conducciones de agua que presumiblemente surtían a la Fuente de los Caños del Peral y otros lugares.

Diario El País 16 octubre 2009

Diario El País 16 octubre 2009

Según se desprende del artículo de R. Fraguas, los responsables piensan que pudieran pertenecer al Viaje de Agua de Amaniel. Dicho Viaje fue construido en tiempos de Felipe III, en los comienzos del siglo XVII, para abastecer de agua al Real Alcázar. Parece ser que debido a la buena calidad del agua y a su cantidad, el rey fue generoso y permitió abastecer a algunos particulares y a algunas fuentes públicas.

Según El País, dicen en la Dirección General de Patrimonio Histórico, de la Comunidad de Madrid, que no se sabrá qué ocurrirá con los restos hasta que “no se documente plenamente el volumen y la importancia de lo hallado”.

Parece lógico y razonable. Pero en cualquier caso los descubrimientos son demasiado importantes como para, a estas alturas, no conservarlos o no mostrarlos al público, debemos ser optimistas y seguir esperando buenas noticias.

Creo que los madrileños tenemos derecho a conocer nuestro patrimonio y para eso existe un organismo competente. Ninguna ciudad desaprovecharía una ocasión como ésta para mostrar su historia.

Parece un regalo de las entrañas del Metro, en la víspera de su cumpleaños, a Madrid. Una maravilla.

Texto por Mercedes Gómez

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