La plaza de Santa Bárbara es una plaza especial, por su forma alargada más podría parecer un paseo o pequeño bulevar, pero la historia quiso convertirla en un lugar de encuentro.

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Plano de Texeira, 1656

En el siglo XVII era un camino empinado que se dirigía a la puerta de salida de la Villa hacia el norte. Allí se encontraba el Convento de Santa Bárbara de padres mercedarios descalzos, que había sido fundado en 1606, que prestaría su nombre a la Puerta y al Camino. Frente al convento, en el siglo XVIII, en tiempos de Carlos III, Ventura Rodríguez construyó “El Saladero”, matadero y saladero de cerdos, edificio que en el siglo XIX fue utilizado como cárcel.

El Convento desapareció en 1836 con la Desamortización eclesiástica, sobre su solar se abrió la calle de Orellana; el Saladero fue demolido a principios del siglo XX y en su lugar se construyó el Palacio de los Condes de Guevara, actualmente transformado en una sede bancaria, siendo sin duda uno de los edificios que dan belleza al entorno.

El antiguo camino se convirtió en un breve paseo arbolado, que en el siglo XIX tomaría el nombre de Plazuela de Santa Bárbara, y que con el tiempo llegaría a convertirse en una plaza de las más vivas y animadas de Madrid.

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Subida a la Glorieta de Alonso Martínez, donde estuvo la Puerta de Santa Bárbara

Sobre terrenos del antiguo convento, en los años 40 del siglo XX se abrió la famosa Cervecería de Santa Bárbara, que desde entonces ha contribuido a dar sabor y vida a la plaza.

Por esos mismos años, en el centro, el Ayuntamiento construyó un quiosco de piedra con el fin de albergar dos servicios bien distintos, pero ambos muy bien acogidos por los ciudadanos, unos aseos públicos y una librería.

Fue construido según el proyecto del arquitecto Manuel Valcorba. En su fachada sur se hallaba la entrada a los aseos subterráneos que fueron clausurados en los comienzos de la década de los 90. En su fachada norte, de cara a la plaza de Alonso Martínez, se encontraba la librería de lance, desde el principio muy frecuentada por estudiantes, abogados y curiosos en general.

El templete tiene su propia historia. El mes de noviembre de 1969 fue protagonista de la sección de sucesos de los periódicos, cuando el entonces encargado de la librería fue encontrado apuñalado, en un charco de sangre en el escaso metro cuadrado del quiosco, rodeado por los libros y periódicos viejos que vendía.

El misterioso crimen parecía querer recordar el pasado más truculento de la plaza, cuando, según cuentan, bajo ella existía un túnel que servía para trasladar a los presos desde la cercana cárcel hasta el patíbulo.

2009. La Plaza de Santa Bárbara antes de las obras.

2009. La plaza antes de las obras.

Recientemente, con motivo de las obras de “mejora, adecuación y reordenación de este espacio singular” el templete ha sido demolido.

Rafael Fraguas lo describe en El País: el templete, tetrástilo dórico cuadrado, de 2,5 metros de altura por 5,50 metros de lado, en piedra de Colmenar y granito del Guadarrama, era el único en su estilo y función que quedaba en el centro de Madrid. Lo circundaba un embolado de piedra.

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Foto diario El País 27 octubre 2009

También ha desaparecido el antiguo quiosco-bar que desde su posición privilegiada en la parte más alta de la plaza era una referencia para todos los que hacíamos aquí un alto en el camino, y antes de continuar quizá tomar un café y echar un vistazo a los libros de viejo.

Obras en el centro de la plaza, al fondo el antiguo Palacio.

Obras en el centro de la plaza, 31 octubre 09, desaparecido el templete. Al fondo, el Palacio de los Condes de Guevara.

Según el proyecto ganador del concurso convocado por el Ayuntamiento para la reforma de la plaza, habrá más espacio para los peatones y más árboles, un nuevo quiosco al que volverá el librero con sus viejos libros, que tendrá forma poligonal, la misma que los varios parterres que ya se pueden ver en medio del laberinto de las obras.

Por suerte allí seguirá la acogedora Cervecería de Santa Bárbara, producto de una de las primeras fábricas de cerveza de Madrid; se supone volverá uno de los mejores quioscos de prensa, donde siempre se podían encontrar todos los periódicos nacionales y extranjeros, para todos los gustos e intereses. Pero, el último quiosco de piedra que quedaba en Madrid ha desparecido para siempre.

El templete, además de un cierto interés arquitectónico, tenía un indudable valor histórico, y romántico. Varias generaciones de madrileños lo vamos a echar de menos.

Mercedes

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