La iglesia de San Nicolás fue una de las diez iglesias primitivas de Madrid, construidas dentro del recinto amurallado cristiano, que ya figuraban como parroquias en el Fuero del año 1202.

El templo, situado en la plaza del mismo nombre, ha sufrido numerosas transformaciones y rehabilitaciones casi desde sus orígenes, pero su torre del siglo XII, de estilo románico-mudéjar, es la construcción más antigua de Madrid. Solo la muralla árabe en la Cuesta de la Vega, del siglo IX -en este caso se trata de una construcción militar o defensiva- es anterior.

La iglesia es del siglo XV. La nave, las capillas y el chapitel de pizarra que corona la torre son del XVII, y la portada de piedra de la entrada es obra de comienzos del siglo XVIII. Pero, a pesar de las numerosas modificaciones sufridas a lo largo de los siglos, nos encontramos ante el templo que más elementos medievales conserva en su interior .

Antes de recorrerla, nos detenemos un rato en uno de sus rincones donde se muestra toda su historia mediante planos, textos y dibujos que merece la pena observar.

Después buscamos los elementos más antiguos. La magnífica techumbre de la nave central, construida en madera al estilo mudéjar, que estuvo oculta durante siglos, recuperada en la reforma de mediados del siglo XX.

Los arcos de herradura, ciegos, en el muro derecho de la capilla mayor, que probablemente en origen estaban abiertos.

Y la gran bóveda gótica estrellada de la cabecera, obra del siglo XV.

Para los aficionados al arte y curiosos en general, este templo ofrece una singularidad más:

desde hace unos meses en uno de sus muros luce una pintura abstracta, obra realizada en 2007 por Rafael Aleman. La pintura se titula Sepulcro vacío, y es una representación conceptual de la resurrección de Jesús.

Instalado junto a extraordinarias pinturas y esculturas de los siglos XVII y XVIII, este cuadro es una de las escasas muestras de arte contemporáneo que se puede admirar en el interior de una iglesia madrileña. Precisamente en la más antigua.

No hay otra iglesia en Madrid donde podamos ver representada casi toda la Historia del Arte, desde el mudéjar del siglo XII al abstracto del siglo XXI. Una maravilla.

por Mercedes Gómez

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