Hace unos días tuve la inmensa suerte de visitar un lugar especial, uno de los conjuntos arquitectónicos más notables de Madrid, el formado por la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, la Santa y Pontificia Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, y el Colegio de la Purísima Concepción.

Una visita guiada por Carlos Osorio, autor del blog Caminando por Madrid, que una vez más nos regaló una mañana deliciosa, a través de las estancias y de la historia de una de las instituciones más antiguas y más desconocidas de Madrid, la Santa Hermandad del Refugio, y su iglesia, San Antonio de los Portugueses, hoy llamada de los Alemanes.

La cita fue en la esquina de la Corredera Baja de San Pablo con la calle de la Puebla, frente a la iglesia, construida entre 1624 y 1630.

Plano de Texeira. 1656.

El conjunto es de planta triangular, como la manzana que ocupa, entre la Corredera Baja, y las calles de la Puebla y Ballesta.

El Refugio. Corredera esquina a la calle de la Ballesta

Tras contemplar la espléndida fachada de la iglesia barroca, de Juan Gómez de Mora (aunque reformada), con la imagen de San Antonio, obra del gran escultor portugués Manuel Pereira, accedemos al edificio anejo, en la calle de la Puebla, construido en 1886 por Antonio Ruiz de Salces, y comienza la visita, a la que os invitamos a acompañarnos. Merece la pena.

San Antonio de Padua, obra de Manuel Pereira.

En la entrada, antiguo zaguán, Carlos comienza a explicarnos la rica y larga historia de estos edificios y la institución que alberga. Nos recuerda que antes de que en estos terrenos se construyera un Hospital para los Portugueses que vivían en Madrid, en lo que entonces eran las afueras, eran solo campo, escarpado y habitado por jabalíes y otros animales.

El hospital fue construido en 1606, nada más volver Felipe III a establecer la capitalidad en Madrid, y funcionó hasta el año 1689, ya en época de Felipe IV, en que Portugal se separó de la Corona Española, y el hospital, y su iglesia, fueron entregados a los Alemanes, nombre que conserva el templo.

Felipe V, en 1702, fue quien destinó las instalaciones a la Real Hermandad del Refugio.

Dejamos atrás la puerta de entrada a la Sacristía de la iglesia, a la que volveremos más tarde, y la entrada al Colegio, adornada con una fuentecilla.

Entrada al Colegio

Tras otra puerta, una escalera nos lleva hasta la sede de la Hermandad del Refugio.

Entrada a la sede de la Hermandad del Refugio

La Santa y Pontificia Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid fue fundada en 1615 con el fin de dar de comer a los necesitados y ayudar a los numerosos enfermos que por entonces penaban por las calles madrileñas.

Todo comenzó durante las reuniones que mantenían tres vecinos del barrio. Don Pedro Lasso de la Vega que tenía su palacio en la esquina de San Bernardo con la calle del Pez, frente al Noviciado de los Jesuitas, donde se alojaba el Padre Bernardo de Antequera. El otro contertulio era don Juan Jerónimo Serra que vivía en la actual Travesía de Parada nº 6, antes calle de En mala hora vayas.

Poco a poco otros hermanos se fueron uniendo a la Congregación, salían de noche en busca de los necesitados, a los enfermos los acogían y los llevaban a algún hospital, y a los hambrientos les daban pan y dos huevos cocidos, de ahí el nombre de la ronda nocturna, la Ronda de Pan y Huevo.

Un criado llevaba un farol para alumbrar la búsqueda, y la cesta con los alimentos. Los hermanos se turnaban recorriendo cada noche las calles de la Villa. Hasta 1833 en que, con la llegada de la policía urbana, se suspendió la ronda, pero se abrió una Hospedería donde se proporcionaba cena y cama a los más necesitados, que existió hasta 1936. Actualmente continúa funcionando un Albergue en el que se dan cenas, y si quedan personas sin sitio en el comedor se les ofrece un bocadillo y leche caliente.

Donativos para el "Pan de los Pobres".

Pero no era esta la única actividad caritativa de la Hermandad, hasta 1890 realizaron la Visita, que consistía en repartir limosna a aquellos que lo habían solicitado con anterioridad. También proporcionaban Socorro secreto a personas de alta clase social pero que habían llegado a vivir en situación de pobreza; Aires y Baños termales a los enfermos y convalecientes; y vestido a los que apenas tenían ropa con que cubrirse. Hoy día continúa funcionando un Ropero del que se encargan algunas vecinas del barrio una vez a la semana.

Con el fin de acoger a las numerosas niñas huérfanas que los hermanos encontraban durante su ronda, en 1651 se fundó el Colegio de la Inmaculada Concepción, hoy llamado de la Purísima Concepción. Debido a los numerosos intentos de engaños para poder ingresar a niñas que no eran huérfanas, se establecieron una serie de requisitos: debían ser por supuesto huérfanas de padre y madre, y pobres. También se tenía en cuenta que fueran nobles o limpias de sangre, instrucción musical o buena voz, y que tuvieran entre 7 y 14 años.

Ahora es un centro concertado de la Comunidad de Madrid, para niños y niñas.

En fin, ya en nuestra época se creó una Residencia de ancianos, que tiene su sede en la calle del Pez esquina Corredera, casi frente a la iglesia.

Además de las limosnas, los títulos que le concedió la Corona fueron suponiendo una importante ayuda económica para los hermanos. La actividad de la Hermandad ha sido tan importante desde que se fundó que acabó dando su nombre al barrio, hoy conocido como el Barrio del Refugio.

Pero volvamos a nuestro recorrido. Tras la puerta, la primera salita que hallamos está llena de tesoros, solo ella ya bastaría para asombrarnos, pero resultaría ser solo un anticipo a todo lo que nos esperaba.

Sobre un mueble, junto a otros objetos valiosos, se conserva la urna de las votaciones, del siglo XVII, que los hermanos utilizaban para decidir la admisión de un nuevo miembro en la Real Hermandad, bolitas blancas para el sí, negras para el no.

Urna de votaciones. Siglo XVII.

También admiramos algunos de los faroles que utilizaban para alumbrarse durante la ronda nocturna.

En una esquina, una de las varias sillas de mano que se conservan, en las que transportaban a los enfermos que recogían por las calles, a los hospitales.

Silla de mano. Siglo XVIII.

A continuación entramos en la Sala de Juntas, donde, como a lo largo de toda la visita, veremos magníficas pinturas, la mayoría de ellas sin catalogar por falta de medios, según nos cuentan. Presiden la sala los retratos de los fundadores. En un lateral, el de Pedro Poveda, antiguo miembro de la Hermandad, que fue canonizado en 2003, de quien conoceremos más cosas cuando lleguemos a la cripta de la iglesia.

Sala de Juntas

Una vitrina con antiguas casullas, otra silla del siglo XVIII… La Sala es otro pequeño museo lleno de recuerdos y obras fascinantes.

En cada nueva estancia nos aguardan sorpresas. Pasamos a otra habitación donde alrededor de una mesita y un brasero, se guardan varios de los objetos más importantes en la historia del Refugio: la tablilla o escantillón, que servía para medir los huevos que se compraban para luego repartirlos a los necesitados, para saber si tenían el tamaño suficiente para satisfacer su hambre y precaria salud, de ahí la famosa frase que nos recuerda Carlos, “Si pasa, no pasa y si no pasa, pasa”.

Tablilla de medida de los huevos. (Foto: Carlos Osorio)

Otra silla de mano, más pinturas, esculturas… y la cuna de madera donde recogían a los niños que sus madres no podían hacerse cargo, con dos carteles sin desperdicio:

“No se admiten criaturas mayores de cinco años”

“Las personas que aqui espongan criaturas lo podran hacer con la seguridad de que nadie de la casa les molestara con pretesto alguno”.


Desde aquí accedemos a un pasillo en el que otra vitrina muestra infinidad de objetos que describen la historia del Refugio. Los “bombos” de lotería donde por ejemplo en 1927 se sorteaban las prebendas o dotes de mil pesetas a las “huérfanas pobres y honestas residentes en Madrid”.

Volvemos al pasillo y bajamos las escaleras de vuelta al zaguán…

Entrada a la Sacristía

… donde nos espera la espectacular iglesia y su cripta.

Continuará…

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

José del Corral. “La ronda de pan y huevo. Cuatrocientos años de vida”. Revista Madrid Histórico. Nº 7, ene-feb. 2007.

Angel Lera de Isla. Cuando Madrid se hizo Corte. La famosa Ronda de Pan y Huevo”. En Revista de Folklore nº 19, Fundación Joaquín Díaz, 1982.

Colegio de la Purísima Concepción.

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