Después del Viaje de Agua de la Alcubilla y el de la Fuente Castellana, hoy visitamos los restos del Viaje del Alto Abroñigal, otro de los viajes construidos en los comienzos del siglo XVII ante el aumento de la población madrileña y la necesidad de agua que se produjo tras el establecimiento definitivo de la Corte en Madrid por Felipe III el año 1606.

Fue construido en 1614. Nacía en Canillas, a 4 metros de profundidad cerca del Arroyo del mismo nombre, el Arroyo del Abroñigal, hoy tapado por la M-30 en su tramo este. Con una longitud de unos 15 kilómetros, entraba en la villa por la llamada casa del Relator Ávila, tras la Huerta de los Recoletos Agustinos, entre el actual Paseo de Recoletos y la calle de Serrano, donde hoy se encuentran la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico, distribuyendo las aguas a la Villa desde ese punto.

Precisamente cerca de dicho punto, como recordaremos, el pasado verano, durante las obras de la calle Serrano para la construcción de un aparcamiento subterráneo, aparecieron diversos restos arqueológicos, parte de la Cerca de Felipe IV y otras estructuras que en un principio se dijo correspondían a un Viaje de Agua. Según se publicó, el tramo hallado presumiblemente procedía del ramal principal del Viaje del Abroñigal Alto.

Foto El País, 25 julio 2009

Foto El País, 30 julio 2009

Tras varios enfrentamientos entre la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, polémicas y numerosas noticias en los periódicos, lo único que parece cierto es que bajo Serrano ya no queda ningún resto del pasado, únicamente plazas de aparcamiento.

En este Viaje del Alto Abroñigal el único pozo de bajada accesible está localizado en la calle de las Huertas esquina calle del León, en el Barrio de las Letras.

El pozo tiene pates que permiten la bajada.

Al igual que la Alcubilla y la Castellana, las galerías de los Viajes Alto y Bajo Abroñigal -este último, que guarda sorpresas interesantes, lo conoceremos en breve-, están revestidas de ladrillo. Existe otro tipo de Viajes de Agua, que llaman de “lomo de caballo”, cuyas paredes no se revestían, más adelante visitaremos alguno de ellos.

Esta galería del Viaje del Alto Abroñigal, como casi todos los tramos que se han podido visitar de las galerías de conducción de los viajes antiguos de aguas, se han aprovechado para galerías de servicios, cableado, tubos de agua e incluso colectores de aguas sucias.

Abastecía 9 fuentes públicas atendidas por 217 aguadores, y a 85 fuentes particulares.

Este Viaje llega hasta la calle de Atocha, cuyo colector de aguas sucias coincide con un punto en que el antiguo Viaje del Alto Abroñigal está cortado.

Había leído muchas veces que bajo nuestra ciudad hay “otro Madrid”, en el que sus calles, igual que sus vecinas en la superficie, reciben sus nombres, y están igualmente señalizadas, para no perderse. Pero nunca había visto una de esas calles. Aquí tenéis la subterránea calle de Atocha.

Texto : Mercedes Gómez

Según información facilitada por : Pedro Jareño

Fotografías : Pedro Jareño


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