Los Viajes de Agua del Buen Retiro, el Alto y Bajo Retiro, fueron construidos en 1631, en tiempos de Felipe IV, además de para el abastecimiento, para el riego del Real Sitio que se comenzaba a edificar en las afueras de la Villa.

Nacían en el término de Chamartín. El Viaje del Alto Retiro atravesaba la Guindalera, el camino de Hortaleza y la calle de Alcalá, donde se encontraba la primera arca de distribución, de donde partían las aguas que surtían las Fuentes del Retiro. Tenía una longitud de 15 kilómetros.

El Viaje del Bajo Retiro atravesaba los caminos de Chamartín y Hortaleza. El arca de medida estaba situada en el inicio de la actual calle de López de Hoyos cerca del Paseo de la Castellana, siguiendo después por lo que es hoy la calle de Serrano hasta el arca de distribución, a la entrada del Retiro. Tenía una longitud de 4 kilómetros.

En el Palacio del Buen Retiro existían norias que eran utilizadas para elevar el agua, surtir a las numerosas fuentes y poder ser utilizadas en el riego de los jardines. En los años 90 del pasado siglo XX, durante unas excavaciones arqueológicas, fueron hallados restos de Porcelanas de la Antigua Fábrica creada en tiempos de Carlos III, y vestigios de un sistema hidráulico. Las construcciones más antiguas halladas fueron una noria y su estanque que ya estaban en uso a mediados del siglo XVII y que servían para el riego de los huertos cercanos.

Del Viaje del Bajo Retiro se conservan restos de una galería cuyo pozo de bajada, sin pates, se encuentra a la altura del número 74 de la Calle de Claudio Coello.

Aún pervive la antigua verja de hierro de la entrada.

Como muchos de los tramos de las antiguas galerías de conducción, este fue reutilizado para instalar canalizaciones de servicios.

La galería tiene aproximadamente 1,60 metros de altura, parece menor que otras visitadas, y debido a la existencia de los anclajes para la instalación de las canalizaciones y cableados, el camino resulta algo difícil para Pedro y sus compañeros.

La galería está revestida de ladrillo, como todos los tramos de otros viajes que hemos visitado hasta el momento. A lo largo del recorrido llegamos a una zona en la que se observan arcos en ambos muros.

Un compañero de Pedro observa el muro bajo los arcos y nos cuenta que se trata de tosco.

Los antiguos constructores de las minas de captación de agua hablaban de dos tipos de terreno, los arenosos o “de miga” y los “toscos”, más arcillosos y casi impermeables.

Llegamos a un punto donde la galería se encuentra condenada y de donde sale otra galería más moderna con un pozo de acceso.

Texto : Mercedes Gómez

Según información facilitada por : Pedro Jareño

Fotografías : Pedro Jareño

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Artículos anteriores:

Visita a los Antiguos Viajes de Agua (I).- La Alcubilla.
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (II).- La Castellana.
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (III).- Abroñigal Alto.
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (IV).- Abroñigal Bajo.
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (V).- Ramal Alto Abroñigal
Visita a los Antiguos Viajes de Agua (VI).- Amaniel.

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Más bibliografía:

J. Llorca Aquesolo y J.L. Monte Sáez. El antiguo sistema de abastecimiento de agua de Madrid y su influencia en la vía pública, construcciones en servicio y nueva construcción. Revista de Obras Públicas. 1984

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