En Madrid desde siempre existieron Posadas, Paradores, Fondas, Casas de huéspedes… Hoy día disponemos de Pensiones y Hoteles para todos los bolsillos, algunos de ellos espectaculares, por dentro y por fuera, pero en los comienzos del siglo XX aún no había muchos hoteles donde elegir.

Por supuesto no existían hoteles de lujo que pudieran alojar a los cada día más numerosos visitantes adinerados que acudían a la capital. La llegada del tren y el poderoso nuevo Madrid “financiero” surgido alrededor del Banco de España, contribuyeron a ello. Se hacía necesario un establecimiento que cumpliera las expectativas de estos nuevos visitantes.

Era un Madrid con unas grandes diferencias sociales, el Madrid de los palacetes y el de los carros, de los banqueros y las lavanderas.

En 1908, sobre los terrenos de un antiguo jardín de recreo, se comenzó a construir el primer gran hotel, el Hotel Ritz, en la plaza que ya visitamos, la Plaza de la Lealtad, junto al Museo del Prado. Fue inaugurado dos años después. Poco después, el Hotel Palace. Y algunos otros.

El arquitecto elegido fue el francés Charles Mewes, que ya había diseñado los de París y Londres, de acuerdo con el gusto dominante por entonces, en que varios edificios notables -como el Casino de Madrid, en la calle de Alcalá, que fue inaugurado ese mismo año- fueron construidos en estilo afrancesado. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto español Luis de Landecho.

El pasado 2 de octubre ha cumplido 100 años, y para celebrarlo ha organizado varios actos, exposiciones y visitas guiadas, en los que nos invitan a los madrileños a Descubrir el Hotel Ritz. Sobre las verjas que rodean el Jardín se han colocado varios paneles que explican su historia, pero lo más importante se encuentra en su interior.

Tras la puerta giratoria se halla un cálido y acogedor espacio, aunque de grandes dimensiones, cuya decoración te traslada al año 1910. Es el llamado Jardín de Invierno, originalmente cubierto por una estructura de hierro, oculta desde los años 50 debido a su deterioro tras la bóveda actual. En la reforma integral del edificio que se va a acometer en un próximo futuro, está prevista la recuperación de este techo primitivo.

El bar allí instalado está muy animado, las mesas observadas de reojo están llenas de productos apetitosos, frutas, pasteles, champagnes o cavas, dan ganas de ocupar uno de esos sillones y sentarse a charlar, descansar y permitirnos un capricho. Pero nosotros vamos a dejar eso para otro momento, la visita va a comenzar.

En el centro han colocado una vitrina con diversos documentos que ilustran los primeros años del Ritz. Allí nuestro guía y anfitrión comienza a contarnos la historia de este lugar casi legendario que ya forma parte de la historia de Madrid. Desde sus aristocráticos inicios, con la inauguración por el rey Alfonso XIII, el hotel ha sido escenario de todo tipo de acontecimientos, fue hospital de campaña durante la guerra, y por sus salones han pasado personajes de todo tipo.

En esta planta baja hay varias vitrinas llenas de recuerdos, y objetos repartidos por las zonas comunes del hotel, que nos sorprenden. Una curiosa y antiquísima báscula de baño, abanicos, antifaces de fiestas de Carnaval, fotografías, …

Los lujosos salones acogen celebraciones o eventos de empresas. El primero que visitamos, el Salón Alfonso XIII, guarda dos de las obras más valiosas que posee el Hotel, dos tapices del siglo XVII, la Historia de Diana, francés, manufactura de Saint Michel (París), y Apolo y las musas, flamenco. Recién restaurados, lucen en todo su esplendor.

Desde aquí salimos al delicioso Jardín del Ritz, en el cual existen árboles de diversas especies que consituyen un pequeño jardín botánico, igualmente centenario.

En los pasillos de acceso a los salones otras vitrinas muestran diversos objetos del Museo Ritz, delicadas cristalerías realizadas en la Real Fábrica de Cristales de La Granja, vajillas de plata…

El salón más grande, el llamado Salón Real, es el que acoge los famosos Desayunos del Ritz, en los que participan los más altos representantes del mundo de la empresa y de la política. El suelo tuvo que ser reconstruido.

Se conservan todos los elementos decorativos del año 1910. Las lámparas, alfombras, etc., cuando han necesitado ser renovadas siempre se ha hecho siguiendo fielmente el modelo original.

Otro de los salones conserva los diversos bureaux o escritorios que a principios del siglo XX estaban a disposición de los clientes para que pudieran contestar su correspondencia utilizando sus elegantes plumas estilográficas.

A continuación nos dirigimos al corazón del hotel, la zona de servicio, donde se encuentran las Cocinas.

La cocina dedicada a eventos de grupo (bodas, etc.), otra más pequeña para las comidas a la carta, una exclusivamente dedicada a la Pastelería, y la Cocina Fría, donde se guardan y preparan las carnes, jamones, etc.

Diversas mesas y anaqueles muestran utensilios de todo tipo, vajillas con el escudo del Ritz, elementos de plata…

El Hotel cuenta con su propia floristería, servicios de costura, lavandería, plancha, etc. todo lo que los clientes puedan necesitar.

Este el único hotel de Madrid que continúa utilizando sábanas de suave lino, bordadas a mano.

Finalmente subimos a conocer dos de las suites, una más pequeña, de una habitación y saloncito, y otra mayor, formada por un salón y dos habitaciones.

Los clientes en todas las estancias son recibidos con frutas, champagne o cava, y la tarta especial “Centenario” elaborada por los reposteros del hotel, igual que todos los dulces que aquí se sirven.

En cada planta la alfombra es distinta, todas ellas realizadas en la Real Fábrica de Tapices.

En 1910 aún no había llegado el agua corriente a todo Madrid, pero como hotel de gran lujo, el Ritz tenía varios cuartos de baño en cada planta, con jofainas de la mejor porcelana.

Ahora por supuesto cada habitación tiene el suyo propio.

Y todas las comodidades, incluida la conexión a internet wi-fi, para que los clientes puedan contestar su correspendencia, hoy día mediante correo electrónico, naturalmente.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez
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Descubra el Hotel Ritz
Plaza de la Lealtad nº 5

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