En relación al Patrimonio madrileño a veces ocurren cosas curiosas. Hace unos años, una vecina del barrio, paseando con su perro, observó en un pequeño jardín situado en la Avenida de la Ciudad de Barcelona, frente al Colegio Virgen de Atocha, unos enormes fragmentos de lo que parecían esculturas. Carmen Rodríguez, licenciada en Historia del Arte y conocedora de la Historia de Madrid, pensó que eran valiosas y que por su situación podían pertenecer a la antigua Iglesia de Nuestra Señora de Atocha. Y así era. El País publicó la noticia: “Dos estatuas de la Capilla Real, tiradas 100 años en un jardín”.

Como ella sospechaba, los restos hallados resultaron pertenecer a las imágenes de la  Virgen María y Santo Domingo de Guzmán, que hasta hacía un siglo habían adornado la fachada de la Iglesia comenzada a construir en el siglo XVI por Francisco de Mora, finalizada en el XVII por su sobrino Juan Gómez de Mora.

Convertida en Basílica en el siglo XIX, en tiempos del Isabel II, fue derribada en los comienzos del siglo XX. Tras el derribo, en el mismo lugar fue construida una nueva iglesia, destruida durante la guerra civil. Posteriormente fue levantado el templo actual.

Conocemos el aspecto del antiguo templo por algunas fotos, como la realizada por el gran fotógrafo de Madrid Jean Laurent. La fachada, obra de Juan Gómez de Mora, de tres pisos y tres calles, mostraba nichos con escudos y figuras escultóricas.

Foto: J. Laurent

Gracias a los archivos del Instituto de Patrimonio Histórico, los expertos corroboraron la teoría.

Archivo Instituto Patrimonio Histórico (Foto publicada en El País)

La imagen situada en el centro del último piso, cubierta con un manto de marcados pliegues, era La Virgen con el Niño. En los restos hallados faltan la cabeza, los brazos y el Niño.

En el centro del primer piso se encontraba Santo Domingo, figura de la que apenas se conserva el tronco.

Ambas estatuas estaban realizadas en granito.

Como dijo la protagonista del hallazgo por entonces, era deseable que estos vestigios fueran instalados en “un lugar digno donde pudieran contribuir a dar a conocer la historia de Madrid”.

Había visitado el Panteón de Hombres Ilustres en un par de ocasiones, pero no me había fijado en este detalle. En el pequeño jardín, antes de entrar en el Museo, llaman la atención dos piezas de piedra colocadas junto a un seto, parecen los restos de dos troncos de figuras humanas. Nos acercamos, y un letrero informativo junto a ellas nos dice que se trata de los restos de esculturas de la fachada de la antigua iglesia.

Al fin encontraron un lugar digno, y apropiado, cerca de la actual Basílica de Atocha y del lugar en el que fueron colocadas por primera vez hace cerca de cuatro siglos.

por Mercedes Gómez

 

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Real Basílica Nuestra Señora de Atocha
Avenida Ciudad de Barcelona, 1

Panteón de Hombres Ilustres
Calle de Julián Gayarre, nº 3


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