Continuando con nuestras visitas a las Reales Academias, hoy tengo el placer de invitaros a conocer la Real Academia Nacional de Medicina, muy importante sin duda, ya que vela por una de las ciencias que más influyen en nuestra calidad de vida.

Agradezco a la institución y sobre todo a Almudena Ramírez, de la Fundación Real Academia de Medicina, su amabilidad y el entusiasmo con que me guió, explicó la historia y me dio a conocer los detalles del precioso edificio que les aloja.

Fue una mañana enriquecedora, resumida en este reportaje que espero os guste y os anime a visitar esta acogedora sede.

Mercedes

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Los orígenes de la Real Academia de Medicina se remontan al siglo XVIII, cuando, al igual que ocurrió en el ámbito de otras disciplinas, surgió una tertulia de médicos y farmacéuticos, que se reunían en la rebotica de José Ortega, en la calle de la Montera nº 10.

En 1733 esta tertulia se transformó en una agrupación profesional, la Tertulia Médica Matritense, que al año siguiente a su vez se convirtió en Academia por Real Decreto de Felipe V, con el objetivo de “fomentar el progreso de la medicina española, publicar su historia bibliográfica, formar la geografía médica del país y un diccionario tecnológico de la Medicina”.

Las reuniones continuaban en la farmacia de José Ortega. En el Archivo Municipal se conserva un plano de esta Casa firmado por el arquitecto Diego de Villanueva.

A finales del siglo, hacia 1790, se trasladaron a la calle del Tesoro, hasta 1809, en que un incendio obligó a su demolición, y a buscar otra sede. Comenzó entonces un largo peregrinaje en busca de una casa adecuada.

Tras numerosos avatares, paralelos a los de la propia historia de España, en 1861, durante el reinado de Isabel II, la institución pasó a llamarse Real Academia Nacional de Medicina.

Hubo varios domicilios nuevos y consiguientes traslados. San Bernardo, calle de Santiago, Convento de San Martín, la Facultad de Medicina, la calle de Cedaceros, la calle de la Greda en 1885… siempre con el sueño de lograr algún día una sede definitiva.

En 1892 se decidió buscar un local amplio y se alquiló el piso bajo de la casa-palacio de los condes de Oñate, en la calle Mayor nº 6, y allí vivieron hasta 1912 en que fue derribada. Entonces alquilaron un “cuarto principal” del palacio de Pinohermoso, en la calle de don Pedro.

Tantos cambios y domicilios provisionales ocasionaban muchas molestias, pérdidas de actas… la Real Academia de Medicina no lograría su Casa propia hasta los comienzos del siglo XX cuando, por real decreto, se aprobó la construcción del edificio actual, en la calle de Arrieta, antes llamada de la Biblioteca por encontrarse allí la Biblioteca Nacional. El solar fue cedido por el Estado.

Por fin, la primera piedra fue colocada en el mes de febrero de 1911, hace ahora 100 años, finalizando las obras en 1914. Su arquitecto fue Luis María Cabello Lapiedra.

El edificio presenta una fachada de estilo neoclásico construida en piedra caliza, con dos atlantes o figuras masculinas a modo de columnas que sujetan el balcón principal y flanquean la entrada.

El edificio, en el actual nº 12 de la calle, consta de 3 pisos más sótano. Nos disponemos a visitar la planta baja y primera, donde se encuentran las estancias más nobles y de mayor valor artístico. Tras cruzar la puerta, mientras aguardo breves instantes en el lujoso vestíbulo, me sorprende gratamente la presencia de un gran Plano de Pedro Texeira en una de las paredes.

Como en otras Reales Academias, las lámparas proceden de la Real Fábrica de Cristales de La Granja y algunas de sus alfombras de la Real Fábrica de Tapices.

Desde el vestíbulo ya se vislumbra el Patio de Honor, y las vidrieras del techo.

Tras el Patio se encuentra la puerta de entrada a una de las joyas de esta Real Academia, el Salón de Actos, delicioso, construido con detalles modernistas, también cubierto por vidrieras y presidido, como es de rigor, por un retrato del rey Felipe V.

A los lados se encuentran los cincuenta sillones de los académicos, cada uno representa una especialidad médica.

De aquí pasamos al Salón Amarillo, en realidad antesala del Salón de Actos destinada a los señores académicos, decorada con preciosos muebles y retratos de notables médicos, como el de Celestino Mutis. También se encuentra en este salón un busto de don Santiago Ramón y Cajal, obra del escultor Victorio Macho.

En el Salón Azul, llaman la atención sobre todo dos cosas: el suelo primitivo de azulejos, descubierto bajo una moqueta azul (de ahí el nombre de la estancia los últimos tiempos), y una pintura, óleo sobre lienzo, cedido por el Museo del Prado, titulada Centro de Vacunación, obra del pintor sevillano Manuel González Santos.

También poseen un cuadro realizado por Joaquín Sorolla, retrato del académico Amalio Jimeno, actualmente en restauración.

Subimos a la primera planta, en la que se encuentra el Salón de Gobierno donde los académicos tienen su lugar de trabajo.

Y la Biblioteca, una de las más bonitas que he tenido ocasión de conocer, realizada en hierro -como la ya visitada del Casino de Madrid en la calle de Alcalá-.

La Academia también posee una espléndida colección de relojes.

En una dependencia cercana a la sala de consulta se encuentran los tesoros bibliográficos, los libros más antiguos que encierran toda la sabiduría de los médicos desde el siglo XVI.

Y finalmente, otra sala alberga la biblioteca legada por un antiguo académico, el Doctor Cabello, junto con algunas de sus pertenencias.

Entre otros proyectos, actualmente en la Real Academia se dedican a la edición del Diccionario de Términos Médicos, a la informatización de sus fondos bibliográficos, etc.

La Real Academia Nacional de Medicina ofrece un viaje por la Historia de la Medicina, pero también por la Historia de España, en sus sillones se han sentado todos los médicos ilustres que ha dado nuestro país, don Gregorio Marañón, don Santiago Ramón y Cajal…

En la actualidad se celebran Sesiones Científicas públicas todos los martes, abiertas por tanto a todas aquellas personas interesadas, en las que los Académicos exponen temas de interés médico y científico, en un marco tan hermoso como es el Salón de Actos.

El Patio de Honor actualmente acoge una exposición muy interesante incluso para profanos en la materia, La Lente que cambió el mundo, dedicada a la historia del telescopio, microscopio e instrumentos “que ampliaron de modo insospechado el horizonte de nuestro universo”. Se puede visitar hasta el 1 de marzo, la entrada es libre. En la web de la Academia se puede descargar el Folleto.

La Academia también organiza visitas guiadas, sin fecha fija, dependiendo de las solicitudes. Os aseguro que merece la pena.

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

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Real Academia Nacional de Medicina

Calle Arrieta, 12.
Teléfono: 91 547 03 18.

Bibliografia:

V. MATILLA. Historia de la Real Academia Nacional de Medicina. Madrid 1984.

Otras Reales Academias:

Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
Real Academia de Farmacia.
Real Academia de Ingeniería
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