Tengo el placer de contaros que el Museo Reina Sofía acaba de inaugurar la gran exposición retrospectiva dedicada a Elena Asins, importante artista de la vanguardia española del siglo XX, en la que podemos contemplar una gran selección de sus obras desde sus comienzos en los años 60 hasta la actualidad. Como ella misma afirma, se exponen fragmentos de su memoria, retazos de los signos que ha ido trazando a través de su vida. Añade que las obras de esta exposición deben ser entendidas como una “cierta apertura a la ciencia de los números”.

A Elena Asins, buena amiga de este blog, ya la conocéis. Dice que nunca ha tenido la intención de ser una artista al uso, ni escultora, ni pintora, ni escritora… pero yo creo que Elena es una artista total, todo lo vive y lo piensa desde una visión -su visión-, del Arte, que tanto ama. Construye obras, signos, producto de sus cálculos matemáticos, sus algoritmos, cálculos imposibles para la mayoría de nosotros.

Su gran formación en el área de las matemáticas y la semiótica –junto a Noam Chomsky nada más y nada menos- le ha llevado a investigar e innovar en todas las facetas del arte asistido por ordenador en diferentes formas, dibujo, escultura, video, instalaciones… Todo ello representado en esta espléndida muestra del Museo Reina Sofía, comisariada por el propio director del Museo, Manuel Borja-Villel.

Mi primera impresión es que la obra de Elena Asins no podía tener un escenario mejor, las blancas y a veces un poco misteriosas salas del Reina Sofía. La muestra se halla instalada en la sala 305 de la tercera planta del Edificio Sabatini. Tras recorrer la galería del Claustro, y contemplar una vez más el jardín del antiguo hospital, comienza la visita.

Nos recibe una obra realizada con hilo y madera, luego los papeles plegados sobre cartulinas… estamos en 1968.

Desde siempre, Elena ha investigado, conceptos, soportes, materiales… y ha buscado… Luego llegaron las estructuras ópticas y las geometrías. Y, como ya contamos hace unos meses -cuando recibió el premio Una Vida DEARTE-, trabajó junto a otros artistas en el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, grupo al que llegó en 1970 gracias a su amigo Eusebio Sempere, pioneros en el arte creado mediante ordenador.

La exposición va mostrando de forma exquisita la gran obra de Elena Asins. Impresionante la sala dedicada íntegramente a su Paradigme for Scale. Otra de las obras más atrayentes es un vídeo, canons 22, donde sus figuras cobran vida, las ves moverse, crecer, y “buscar su lugar”.

Y parece que lo encuentran, alcanzando las tres dimensiones, en las bellas esculturas, como sus menhires y dólmenes, trabajo que desarrolla desde los años 90.

La visita termina en un sorprendente Agujero negro.

Como en toda la actividad artística de Elena Asins, se trata de un concepto, una idea, que la autora expresa en esta instalación. Lo que ocurre es que una vez la “idea” se encuentra en un museo, todo pasa a depender del visitante, del público.

Ves la entrada a otra sala, y tras ella solo oscuridad. ¿Qué hacer?, nada explica lo que hay detrás, solo un cartel, “Agujero negro”. Es una habitación sin luz.

Entro, pero no más de un metro, está oscuro y no veo nada, paredes negras, suelo negro apenas una superficie a la que me agarro, me quedo quieta buscando seguridad e intentando descubrir qué hay ahí.

Tres o cuatro personas han entrado antes que yo y veo que llegan “de alguna parte”, y salen. Al poco rato sale un chico y le pregunto qué tal, que me da miedo meterme en la oscuridad, y me dice “pues es muy interesante…”, y su explicación tan positiva pienso que a Elena le hubiera encantado escucharla.

Es verdad, es una experiencia interesante. Al principio solo te guía el tacto, la mano sobre la pared alfombrada y suave te lleva hasta el fondo, pero poco a poco empiezas a ver, aunque es raro, ves la habitación negra en la que te encuentras. Es como todo, depende de tu carácter, estado de ánimo, compañía… cada persona puede vivirlo distinto,… como la vida misma.

Y es que Elena es capaz de relacionar las matemáticas con la filosofía, y con la vida.

Vamos desde el delicado hilo blanco del comienzo hasta el agujero negro del final. En todo el trayecto apenas hay color, solo pequeños detalles, nos movemos en la gama de los grises, del blanco al negro, pero del agujero salimos porque hay una luz que nos devuelve al orden. Sobre todo si hay gente a nuestro alrededor, al menos así lo viví yo.

Gracias, Elena, mi más cariñosa y sincera enhorabuena. Te deseo todo el éxito del mundo, y lo tendrás, porque la exposición es extraordinaria.

Mercedes

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Elena Asins. Fragmentos de la memoria.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Edificio Sabatini, Planta 3
15 de junio – 31 de octubre de 2011

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