Se acercan las Fiestas navideñas, y estos días uno de los paseos más apetecibles por Madrid es la visita a algunos de los numerosos belenes instalados en las iglesias, organismos públicos, tiendas y lugares diversos. Además de tener un significado religioso, los belenes son obras de arte de gran tradición, con una larga e interesante historia.

En un principio eran instalados únicamente en las casas de la nobleza o familias adineradas, pero según cuentan, a mediados del siglo XX la costumbre fue arraigando y a partir de entonces raro era el hogar en el que no se colocaba uno. Cuando yo era pequeña, en casa se ponía “el nacimiento”, aunque además del pesebre había un río de cristal, musgo, casitas, vecinos, los pastores con sus ovejas…, eran las “figuritas”, que mi madre con paciencia iba situando rodeadas de luces de colores.

Como entonces en las casas, ahora en Madrid los hay para todos los gustos, valiosos, modestos, grandes, pequeños, de barro, de madera, pintados a mano o vestidos con ricos ropajes.

Uno de los que más me gustan, y quizá el más antiguo, es el belén barroco de origen ecuatoriano que todos los años se expone en la Iglesia del Monasterio del Corpus Christi, más conocido como de Las Carboneras, donde se encuentra desde la fundación del Convento en 1605, hace más de cuatrocientos años.

El belén fue creado a finales del siglo XVI o principios del XVII en Quito, en madera policromada. Da gusto verlo, con sus figuras tan vivas, los expresivos rostros y las delicadas manos, en ese ambiente tan recogido, en una de las iglesias más bonitas de Madrid, a su vez en una plaza preciosa, la plaza del Conde de Miranda. Imprescindible.

Otro Monasterio, que este año celebra su IV Centenario, es el de la Encarnación, fundado en 1611. Con este motivo esta Navidad se muestra en su iglesia un belén procedente del Monasterio de las Agustinas Recoletas de Salamanca, lugar que abandona por primera vez. Fue realizado en Nápoles en 1645, siendo por tanto otro de los más antiguos que se conservan. Merecerá la pena una visita.

Es muy interesante la historia del arte belenista, que alcanzó gran fama en el siglo XVIII, con las espléndidas figuras realizadas en Nápoles, en la Real Manufactura de Porcelana de Capodimonte. De allí proceden algunas de las que se exponen en el Palacio Real, encargadas por el rey Carlos III para su hijo el Príncipe, en 1760.

Otro de mis preferidos, igualmente napolitano del siglo XVIII, es el de la Iglesia de San Andrés, en la plaza del mismo nombre, una pequeña obra maestra realizada en marfil.

La Navidad es una buena ocasión para poder conocer las maravillas que esconden nuestras iglesias más antiguas, algunas de ellas casi siempre cerradas, y que estos días abren para mostrar sus belenes y otras obras artísticas, como la del Real Monasterio de Santa Isabel, en la calle de Santa Isabel 48.

En el siglo XVIII y XIX fueron realizadas las tallas policromadas del belén de otra iglesia que ya conocemos, la del Santísimo Cristo de la Fe, en la calle de Atocha 87.

En la actualidad, uno de los mejores maestros es el escultor José Luis Mayo Lebrija, cuyos belenes causan admiración al público, por estar llenos de detalles y describir cómo pudo ser la vida en la ciudad de Belén hace más de dos mil años. Uno de los más conocidos es el de la Iglesia de San Miguel, en la calle de San Justo 4, que desde 2006 muestra un paisaje de corcho y musgo en el que las figuras a palillo (son figuras únicas, realizadas a mano) describen la vida en Belén.

José Luis Mayo nació en Toledo, pero desde pequeño ha vivido en Madrid, aquí estudió y comenzó su formación como escultor e inició su trabajo. Entre otros, es el autor de la mayor parte de las figuras del Belén del Ayuntamiento, instalado este año por primera vez en el interior del Palacio de Cibeles. Además de las escenas navideñas que comienzan con La Natividad, ofrece un recorrido encantador, a través de las calles, construcciones,

… personajes y oficios de la época.

Incluido el oficio de artista, que esculpe sus obras a las puertas de su casa, y guarda sus pinturas en el interior.

Esta es solo una pequeña selección, hay muchos paseos posibles por la Navidad madrileña, según nuestros gustos. Aquí tenéis algunos de los Belenes que se pueden visitar estos días en Madrid Ciudad Navidad.

Y si, entre todos, los más famosos o los más desconocidos, hay algún nacimiento que os parezca especialmente recomendable, por favor contádnoslo.

Por Mercedes Gómez

 

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Belenes: Obras de arte

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