Se acerca el 15 de mayo, día de San Isidro, patrón de Madrid, que como siempre nos propone festejos diversos, la visita a la Ermita, la merienda en La Pradera, el baile en las Vistillas… y, cumpliendo con mi tradición particular, la visita a la Casa-Museo del Santo, hoy llamado Museo de los Orígenes.

Como tal vez recordéis, a primeros de año el museo reabrió parte de la Colección Permanente, cerrada por obras de remodelación durante un largo tiempo. La visita por entonces nos deparó la sorpresa de encontrar Los sepulcros de Beatriz Galindo “La Latina” y Francisco Ramírez “El Artillero. Seguramente habrá finalizado su restauración, hay que ir sin falta a admirarlos de cerca. Además, la visita ofrece otros nuevos alicientes.

El Almacén, lleno de valiosos elementos que explican la evolución de la Comunidad madrileña desde la Prehistoria, vuelve a ser visitable. Da gusto recorrerlo y entretenerse con tantos detalles… Aunque por otra parte echamos de menos algunos de los poquitos restos arqueológicos de la ciudad aparecidos los últimos años, en la plaza de Ramales, obras de soterramiento de la M-30, etc. Sería deseable que las escasísimas huellas del pasado de Madrid se pudieran contemplar reunidas en su propio museo, nuestro museo, este Museo de los Orígenes.

Aquí se exponen hallazgos paleontológicos que muestran la fauna prehistórica que habitaba las terrazas de los ríos, y tesoros arqueológicos que nos cuentan nuestra evolución. Millones de años de la vida en el valle del Manzanares y en las riberas del Jarama resumidos en unas cuantas vitrinas y carteles explicativos.

Los mastodontes y tortugas gigantes del Terciario madrileño, restos de los poblados del Neolítico de cabañas construidas con ramas y barro, la cerámica de la Edad del Bronce…

… hasta la época romana, la medieval… huellas de toda la historia madrileña y la vida que transcurría junto a los cursos de agua.

Siempre que contemplo estos objetos no puedo dejar de pensar que son muy importantes porque hace cientos de años, en algún lugar, fueron utilizados por personas que vivían en sencillas casas o cabañas, para comer, beber, o conservar sus alimentos. Son el recuerdo de la vida cotidiana de nuestros antepasados.

También se ha recuperado el  Jardín Arqueobotánico, una selección de árboles y plantas en el corazón del Madrid medieval, entre la Iglesia de San Andrés y la Capilla del Obispo, una idea preciosa y un lugar encantador.

Hiedra, salvia, el majuelo, cuyo jarabe elaborado a partir de sus frutos en la Edad Media era considerado un buen remedio contra el envejecimiento, el olivo y el madroño por supuesto, la presencia de ambos ya está documentada en el Mayrit musulmán, el romero… y otros árboles y arbustos cuya hojas, frutos o madera eran utilizados para diversos usos, medicinales, ornamentales y como combustible. Más datos que nos permiten viajar al pasado con la imaginación.

Y finalmente, no puede faltar, la visita al bello Patio renacentista donde beberemos un vasito de agua de la fuente, como todos los años, aunque no sea agua del Pozo sino agua normal “del grifo”, del Canal de Isabel II, y creamos poco en los milagros.

Feliz San Isidro a todos.

por Mercedes Gómez

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Museo de los Orígenes. Casa de San Isidro.
Plaza de San Andrés, 2.

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