La Biblioteca Nacional continúa celebrando su Tricentenario con una iniciativa muy bonita e interesante. Algunos de sus tesoros se han trasladado a otros museos buscando Otras Miradas y un diálogo con otras obras. Esta singular exposición se distribuye por salas del Museo del Prado, Reina Sofía, Thyssen- Bornemisza, Lázaro Galdiano, del Romanticismo, Palacio Real, de Ciencias Naturales, de Historia, de América y de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Todas las propuestas de los diez museos madrileños que acogen obras de la Biblioteca son sugerentes, pero hoy os animo a ver dos de las que yo he podido ya visitar, una algo inquietante en el Museo de Bellas Artes, calle de Alcalá 13, y otra, maravillosa, en el Museo de Historia, en Fuencarral 78. Ambas, imprescindibles. Un curioso paseo desde el siglo XVII de Calderón al siglo XIX de Larra.

La Primera parte de Comedias de don Pedro Calderón de la Barca, que incluye La vida es sueño, libro impreso en 1636 por María de Quiñones, se adentra hasta la sala nº 11 del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Allí se ha encontrado con El sueño del caballero, de Antonio de Pereda, cuadro pintado a mediados del siglo XVII, contemporáneo por tanto de la obra de Calderón.

Cuando hace varias semanas hablamos aquí de la vida y la obra de Antonio de Pereda comentábamos que así como la obra religiosa del gran autor barroco está bien representada en España, no tanto el bodegón, género del que fue un gran maestro. Aquí en San Fernando tenemos esta vanitas, especialidad de bodegón, considerada una obra maestra. El cuadro que perteneció a Manuel Godoy, bajo el título Los placeres del hombre pasan como un sueño, tras la invasión francesa fue enviado al Museo Napoleón en París. Fue devuelto a España en 1816 y desde entonces se encuentra en la Academia.

Esta pintura, como todas las de su género, está llena de simbolismos. El ángel señala los objetos sobre la mesa que representan las tentaciones, lo fugaz… con un objetivo moralizante, propio del Barroco.

Ambas obras, el sueño de Calderón y el sueño de Pereda, nos proponen reflexiones sobre la vida y la naturaleza humana, la vanidad y los placeres.

Otra visita obligada es al Museo de Historia, que ha vuelto a abrir su sala de exposiciones temporales. Las obras del museo al parecer han terminado, aunque aún no hay fecha de apertura debido a los problemas económicos. De momento podemos visitar esta muestra llena de alicientes. Ya que nos hemos quejado tanto de que este museo no permitía hacer fotografías en su interior, justo es decir que en esta ocasión sí está permitido.

El pobrecito hablador, revista satírica de costumbres, de Mariano José de Larra, impresa en 1832, ha viajado hasta el antiguo Museo Municipal, donde esperaba nada más y nada menos que la espectacular Maqueta o Modelo de Madrid, construida en 1830 bajo la dirección de León Gil de Palacio.

Es una alegría poder volver a contemplar la Maqueta, que nos permite recorrer el Madrid que vivió Larra, y también el nuestro, reconocer las calles, los edificios que perviven… y vernos a nosotros mismos paseando por ese Madrid de cuento. Disfrutamos buscando las calles y las casas que conocemos, nos sentimos protagonistas de la historia.

Como complemento a esta bella ilustración del Madrid de 1830 también se exponen los cuatro óleos de José María Avrial, las Vistas de Cibeles, Palacio Real, el Campo del Moro y la plaza de la Paja. Otra alegría poder admirarlas por fin.

En la misma sala se han instalado el Plano de Texeira y la Maqueta de Madrid basada en dicha Topographia que representa el Madrid de 1656, realizada en el año 2000 por Juan de Dios Hernández y Jesús Rey. Ambas obras proceden del Museo de los Orígenes y, junto a la Maqueta de León Gil de Palacio ofrecen un panorama completo de lo que fue el Madrid rodeado por la cerca de Felipe IV durante más de dos siglos, y nos producen una fascinación de la que ya hablamos hace algo más de dos años aquí a propósito de las maquetas de Madrid.

Como decíamos al principio, un delicioso y enriquecedor paseo desde el Madrid de Texeira al de León Gil de Palacio, del siglo XVII al XIX.

Por: Mercedes Gómez

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