Este mediodía he ido al Botánico. Iba a ser un momento, solo quería fotografiar una de sus estatuas. Era la hora de comer, viernes, cielo nublado, parecía que iba a comenzar a llover… el Jardín estaba prácticamente vacío. La entrada invitaba un poco a la melancolía, hasta los fontines, hace unas semanas alegres, hoy mostraban una cierta tristeza en su agua oscura. Había que darse prisa.

Pero he tardado más de lo previsto en llegar a mi destino, todo lo que iba encontrando en el camino me parecía bonito y me obligaba a detenerme y contemplarlo.

Es fácil recomendar la visita al Botánico en primavera, con sus flores de colores vivos y árboles esplendorosos. En pleno mes de noviembre hay que echarle mucho más valor, pero me voy a atrever, también en otoño merece la pena visitar el Real Jardín Botánico.

Las hojas de los árboles de hoja caduca están perdiendo su color verde, adoptando toda la gama de amarillos, ocres, marrones, algunas el bello color rojo.

El majestuoso olmo del Cáucaso, de casi doscientos años, el más alto del Jardín con sus cuarenta metros de altura, hasta hace poco frondoso, pronto quedará desnudo. De momento luce un colorido que domina el recinto.

No me ha extrañado encontrar algunos de los paseos cubiertos por las hojas caídas, a pesar del cuidado continuo y perfecto a que es sometido el querido Jardín. Las alfombras de hojas secas son tan bonitas y evocadoras, tan lógicas, que no he pensado en el porqué, no he pensado nada, simplemente las he admirado  y fotografiado.

Solo al llegar a casa y leer el Diario del Jardín Botánico, periódico gratuito que este maravilloso lugar edita y pone a nuestra disposición, me entero de que no es algo casual, ya el año pasado se decidió no barrer algunos caminos para que los visitantes podamos recordar mediante los sentidos del olfato y del oído, además de la vista, los antiguos paseos otoñales entre las hojas no recogidas de los parques. Es placentero pisarlas, y huele muy bien. Es precioso el Botánico, y alegre a su manera, también en otoño.

por Mercedes Gómez

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Real Jardín Botánico de Madrid
Plaza de Murillo nº 2
(Precio: 3 €.)

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