El edificio Ampliación del Museo Reina Sofía fue inaugurado a finales del año 2005. Es obra de Jean Nouvel, quien a finales de 1999 ganó el concurso internacional al que se habían presentado los arquitectos más renombrados, ofreciendo un logrado y bello contraste entre lo antiguo, el Edificio Sabatini del siglo XVIII, antiguo Hospital General que alberga el museo desde 1990, y lo moderno, este Edificio Nouvel del siglo XXI. Son distintos, pero son lo que parecen: hechos el uno para el otro.

El nuevo, levantado a espaldas del antiguo hospital sobre el solar junto a la fachada suroeste, entre las calles de Hospital, Argumosa y Ronda de Atocha, consta de tres elementos : el Auditorio, la Biblioteca y la sala de Exposiciones Temporales, que unidos al edificio primitivo se ordenan alrededor de un patio, en cierto modo un patio de manzana concebido casi como una plaza, un lugar de encuentro y estancia.

ampliacion

Una de las singularidades de esta construcción vanguardista fue el empleo de materiales innovadores. Dos cajas de acero laminado y cristal contienen la Biblioteca y las salas de Exposiciones Temporales, y entre ambos elementos transparentes, se ubica el Auditorio revestido de fibra de vidrio y poliéster (composite) en color rojo a modo de gran bola brillante y opaca. Las lamas de protección de las fachadas son de aluminio extruído, y sin duda, el elemento más poderoso es la gran cubierta de zinc, rojiza como los tejados madrileños, que sobresale en voladizo sobre todos los volúmenes.

cubierta

La entrada tiene lugar por la Ronda de Atocha, esquina a la plaza del Emperador Carlos V (Atocha para la mayoría de los madrileños). Por ella accedemos a la Plaza con lucernarios o aberturas que según la hora o el clima producen efectos distintos sobre nosotros. En ella se instaló la obra del artista norteamericano Roy LichtensteinBrushstroke, Pincelada o brochazo, escultura monumental que hace referencia al oficio y al arte de la pintura.

plaza

Dos ascensores transparentes llevan a la Terraza, desde la cual surgen infinidad de puntos de vista nuevos y sorprendentes. Ir descubriéndolos es un juego.

Las vistas desde la Terraza del Edificio Nouvel no son desde luego las más espectaculares de Madrid, entre otras cosas porque su altura no es mucha, pero sí tienen un gran encanto. Quizá lo importante no es tanto lo que vemos sino cómo lo vemos, qué nos sugieren los edificios reales y los reflejados, la luz del día y los rayos del sol que se cuelan entre las pasarelas. En los cristales y en la gran cubierta se refleja no solo el exterior, las calles próximas, sino el interior, la plaza, la terraza, nosotros mismos…

reflejos

Con atención y cuidado, como nos ruegan los letreros en los paneles de vidrio, por motivos de seguridad, pero también por curiosidad, nuestras miradas juegan, buscando elementos reconocibles entre las estructuras de acero y cristal. Asomándonos a la Ronda de Atocha, a la izquierda contemplamos la Estación. Tras ella, el Observatorio Astronómico, el Panteón de Hombres Ilustres…

dos edificios

A la derecha, el perfil del sur de la capital. En lugar preferente se ha instalado la obra de Antoni Miralda Tri-Uni-Corn (1981), realizada en vidrio y maíz sobre una base de madera.

miralda

Al otro lado, sobre la calle del Hospital, vemos a la izquierda el lateral de un edificio neomudéjar de finales del siglo XIX, con su entrada en la calle de Argumosa, a continuación una corrala de principios del XX, con la ropa tendida. Al fondo, el perfil del Madrid más antiguo, con las cúpulas de varias iglesias, que (otra vez jugamos) tratamos de identificar.

corrala y cupulas

Tras los tejados de las casas cercanas también se vislumbran otras construcciones más modernas, como el Círculo de Bellas Artes. Poco a poco desde la terraza asistimos a la evolución de la arquitectura madrileña, vamos imaginando cómo la línea del cielo de Madrid debió ir cambiando desde el siglo XVIII hasta hoy. Todo un espectáculo.

La visita a la Plaza y a la Terraza es gratuita.

por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

E. Domínguez Uceta. La tercera piel del Reina Sofía. Revista Descubrir el Arte, nº 64, junio 2004.

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