Queridos amigos:

He dudado mucho si debía escribir esta entrada, o no. Al final he decidido hacerlo, aunque me resulta muy desagradable, por varios motivos.

Cada día se publican más libros sobre nuestra ciudad, también revistas, y somos más los blogueros que hablamos de Madrid, redes sociales, revistas digitales… lo cual es una gratísima noticia para todos los que nos interesamos por estos temas.

Una de las revistas especializadas, Madrid Histórico, en su nº 41 de septiembre-octubre del pasado año 2012 anunciaba en portada un artículo sobre “El Palacio de los marqueses de Villafranca”. Comencé a leerlo con gran interés, es uno de los edificios con más historia de Madrid, en una de las calles para mí con más encanto, por allí pasaba la muralla…

Ahora ya se pueden ver fotos de su interior en distintos lugares, pero aquel verano de 2010, cuando pude visitarlo y por fin comprobar con mis propios ojos que de verdad allí se encontraba el lienzo más largo y bonito de la muralla cristiana, fue muy emocionante. A los pocos días, el 24 de agosto, publiqué el artículo titulado Real Academia de Ingeniería, pues como quizá sabéis el palacio ahora es la sede de esta institución.

Entrada del blog 24 agosto 2012

Entrada del blog 24 agosto 2010

Más de dos años después, el pasado otoño, mientras leía esa revista, el texto comenzó a resultarme vagamente familiar… La gran sorpresa, me parecía increíble la verdad, fue que no una frase ni dos, había varios párrafos copiados literalmente de mi artículo. El trabajo, firmado por María Isabel Mediero Velasco, no solo no entrecomillaba el texto copiado ni citaba su procedencia sino que no citaba ninguna fuente documental ni bibliografía. El texto aparecía como si fuera suyo.

blog1

Arte en Madrid – 24 agosto 2010

MH 1

revista septiembre 2012

Arte en Madrid 24 agosto 2010

Arte en Madrid – 24 agosto 2010

Arte en Madrid 24 agosto 2010

Arte en Madrid 24 agosto 2010

septiembre 2012

revista septiembre 2012

Escribí a la revista, a la atención de su director, solicitando una aclaración por su parte. Debo decir que recibí una rápida contestación, amable y con aparente buena disposición. Me decían que lo leerían atentamente y que si era como les informaba harían “una rectificación visible en el próximo número” y que trasladarían a la autora del artículo el asunto. El tema sería analizado “con toda seriedad, dada la gravedad”.

Un mes y diecinueve días después, “una vez hechas las oportunas comprobaciones” pudieron “reconocer la coincidencia de considerables partes del texto del artículo”. Añadía que le habían trasladado el tema a la autora que publicaría una nota en su revista asumiendo el error y citando la fuente.

En ese número ya no daba tiempo a publicar la nota, aunque sí incluyeron por primera vez una frase indicando que “Las responsabilidades derivadas de texto e imágenes corresponde a los autores de los artículos”.

En fin, que en el siguiente número de enero-febrero publicarían la mencionada nota.

Pero llegó enero y la nota no apareció. Al parecer, el número estaba “prácticamente cerrado”, pero me aseguraron que en el siguiente de marzo-abril la incluirían. Una vez más, el director de la revista lamentaba el retraso.

Estamos en marzo, la revista ya está en los quioscos, y no se ha incluido la dichosa nota. Han pasado seis meses, y ya no se qué pensar ni qué hacer.

Como digo en la portada de la página, los artículos y fotografías que publico están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar. Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor, aunque no deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro. Por eso no acabo de comprender la necesidad de copiar el trabajo ajeno, en este caso realizado por mera afición, y me decido a contar lo sucedido.

Espero que este mal rato sirva al menos para que estas cosas dejen de ocurrir.

Muchas gracias.

Mercedes Gómez

Anuncios