Según cuentan las crónicas, el culto a la imagen de Nuestra Señora de las Maravillas es muy antiguo, anterior al siglo XVI, aunque su iglesia madrileña, que hoy se conserva en el barrio al que dio nombre, fue construida en los comienzos del siglo XVII.

Su origen se remonta al año 1613 cuando una de las muchas damas piadosas de la época doña Juana de Barahona fundó en una pequeña casa de la calle de Fuencarral el Beaterio de Recogidas Terciarias Carmelitas. En 1616 se trasladó a la calle de la Palma instalándose junto a la ermita de San Antón que allí se hallaba. Eran los tiempos en que estas calles eran las afueras al norte de la Villa. Aún faltaban unos años para que se construyera la Cerca de Felipe IV y este barrio quedara en ella encerrado. Muy cerca se abriría la Puerta de Maravillas.

Hacia 1624 las beatas se constituyeron en Comunidad, fundando el Convento de Carmelitas Calzadas Recoletas de San Antonio Abad, al cual el 1 de febrero de 1627 llegó, tras muchos avatares, la imagen de la Virgen. El Monasterio pasó a llamarse de Nuestra Señora de las Maravillas y bajo el patronazgo de Felipe IV que otorgó una renta anual al cenobio, se construyó la actual iglesia, que se cree fue inaugurada el 2 de febrero de 1647.

De una sola nave, realizada en ladrillo visto, con capillas laterales y un pórtico en la esquina de la calle de la Palma con la entonces calle de San Pedro -hoy del Dos de Mayo-, con arcos de piedra de medio punto, la Guía de Arquitectura del Colegio de Arquitectos atribuye su proyecto a Alonso Carbonel, y el comienzo de las obras hacia 1621 a Cristóbal de Aguilera. Texeira la dibuja en su plano con mucho detalle.

Plano de Texeira 1656

Plano de Texeira 1656

A lo largo de los siglos ha sido objeto de varias reformas, la más importante en el siglo XVIII, a partir de 1770, transformando algunos de sus elementos barrocos en neoclásicos, sobre todo en su interior. El arquitecto Miguel Fernández, por entonces responsable de la sección de Arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, construyó un nuevo retablo en sustitución del anterior barroco. Igual que el de San Antonio de los Alemanes, del mismo autor, es de mármol, y contó con la colaboración del escultor Francisco Gutiérrez.

En el exterior se construyó la puerta de entrada en la calle de la Palma en granito con pilastras toscanas y un frontón.

calle de La Palma 28.

Calle de La Palma 28.

Con el siglo XIX llegaron tiempos difíciles, como sabemos durante la guerra de la Independencia el barrio fue uno de los escenarios protagonistas. Unos años después, un suceso marcó el devenir de la historia de la iglesia y del vecindario: en 1869 las Carmelitas fueron expulsadas y el Convento derribado.

Convento de Las Maravillas (Museo de Historia)

Convento de Las Maravillas (Museo de Historia)

En sus terrenos y parte del antiguo Cuartel de Artillería de Monteleón, además de algunas casas demolidas en la calle de San Andrés, se abrió la Plaza del Dos de Mayo que fue inaugurada ese mismo año.

Pl. del antiguo Parque de Artillería. Foto: J. Laurent (1860-66). Col.Ruiz Vernacci Fototeca Mº Cultura.

Pl. del antiguo Parque de Artillería. Foto: J. Laurent. (Col.Ruiz Vernacci. Fototeca Mº Cultura)

La parroquia intentó recuperar la imagen de la virgen que las monjas se habían llevado consigo, pero no fue posible, por lo que se construyó una copia.

Plaza del Dos de Mayo 2013

Plaza del Dos de Mayo (2013)

Tras la expulsión las religiosas sufrieron un largo peregrinar. En un primer momento fueron acogidas por las mercedarias del cercano Convento de Don Juan de Alarcón en la calle de Valverde, donde permanecieron hasta 1891 cuando se trasladaron al paseo del Obelisco, actual paseo del General Martínez Campos. Allí en uno de los hotelitos que había por entonces instalaron una capilla. Las dificultades económicas las obligaron a un nuevo traslado, siendo acogidas esta vez por las Comendadoras de Santiago. Siempre llevando con ellas la imagen de su venerada virgen.

Por fin, en los comienzos del siglo XX pudieron construir su nuevo convento, en la calle del Príncipe de Vergara 23, en el entonces floreciente barrio de Salamanca, al que se llamó de las Maravillas Nuevas. El autor del edificio, que consta de dos cuerpos de ladrillo y cimentación de piedra a ambos lados de la iglesia neogótica, fue Manuel Ortiz de Villajos, hermano de Agustín.

Monasterio de Nuestra Señora de las Maravillas. Príncipe de Vergara 23.

Príncipe de Vergara 23.

Pero antes de visitarla volvamos a la plaza del Dos de Mayo y entremos por fin en su bella iglesia de las Maravillas. Por esas mismas fechas, en los inicios del siglo XX se cerró el pórtico, espacio que fue destinado a dependencias parroquiales (actualmente en obras).

portico

Antiguo pórtico cegado. Entrada a la iglesia, calle del Dos de Mayo.

La puerta primitiva de la calle de la Palma hoy día está cerrada accediéndose a la iglesia por una entrada en la calle del Dos de Mayo, bajo el antiguo pórtico. Tras el modesto aspecto exterior, en su interior su única nave de planta de cruz latina esconde hermosos e inesperados tesoros.

Hagamos un inciso para recordar que la parroquia de San Justo, una de las más antiguas de Madrid, una de las Iglesias del Fuero anteriores a 1202, estaba situada entre la plaza del Conde de Miranda y la calle de San Justo, desaparecida a finales del siglo XVII. Por su parte, la iglesia de San Miguel de los Octoes, que conocimos gracias a Ruy Sánchez Zapata, había sido demolida en 1809… La parroquialidad de San Miguel se unió a la de San Justo en la actual Basílica de San Miguel. Finalmente, en 1890 la parroquia de los Santos Niños Justo y Pastor se trasladó a la de las Maravillas.

Esta es la causa de que algunas de las obras más valiosas de la actual parroquia de Nuestra Señora de las Maravillas y de los Santos Justo y Pastor procedan de la primitiva iglesia de San Miguel de los Octoes. La joya del templo, y una de las joyas de Madrid, es el Cristo de la Buena Muerte, una talla gótica del siglo XIV o XV, protegida tras una reja en la primera capilla a los pies de la Epístola.

cristo gotico

Pinturas de Juan Carreño, Pereda, dos de Zurbarán… Son muchas las obras de arte que merece la pena contemplar en esta iglesia de las Maravillas. Las espléndidas esculturas que flanquean el retablo del Altar Mayor, San Elías y Santa Teresa, patronos de los Carmelitas, son obra del mencionado Francisco Gutiérrez.

Durante la guerra civil ambos templos, el antiguo y el nuevo, como todo Madrid, sufrieron graves daños. Las dos imágenes de la Virgen de las Maravillas desaparecieron.

La nueva imagen de la antigua iglesia en el barrio de Malasaña fue realizada en 1940 por Ricardo Font.

altar

En el caso de la iglesia del Monasterio en la calle del Príncipe de Vergara la virgen es obra de Federico Coullaut Valera. La diminuta figura del Niño es la original pues se salvó.

Maravillas Principe Vergara int

En la fachada del Convento una banderola recuerda que las Monjas Carmelitas celebran el IV Centenario de la Fundación de su Comunidad (1613-2013).

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Pedro de Alcántara Suárez y Muñano. Historia de la sagrada imagen de Ntra. Sra. La Real de las MaravillasLérida 1874.
Félix Verdasco. Nuestra Señora de las Maravillas y de los Santos Justo y Pastor. Madrid 1999 (2ª edición: ampliación y notas de José Flores).
COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.

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