Estamos de vacaciones veraniegas y he abandonado Madrid por unos días pero me gustaría hablaros de un museo que he tenido ocasión de visitar fuera de nuestra ciudad, el Museo de las Aguas. Es un museo dedicado al Agua, instalado en la Central Cornellá de Aguas de Barcelona.

Cornellá es una ciudad próxima a Barcelona muy antigua, en la que aún queda algún recuerdo de su origen romano. Debía tener su importancia en el siglo XVII pues Pedro Texeira la dibujó en su Atlas para el Rey Planeta, y en el siglo XX se convirtió en una de las importantes ciudades industriales que crecieron alrededor de la capital catalana.

La Central de Aguas fue inaugurada en 1909 por la francesa Societé Générale des Eaux de Barcelone, que había obtenido la concesión. Se creó con el objetivo de aprovechar el acuífero del valle del río Llobregat cuyas aguas discurrían muy cerca de estos terrenos situados en el límite sur del municipio con el fin de abastecer a la ciudad de Barcelona, que en aquellos comienzos del siglo XX se encontraba en plena expansión. Es la actual empresa Aigües de Barcelona.

Maqueta del complejo industrial

Maqueta del complejo industrial

El conjunto de hierro y ladrillo fue construido en estilo modernista por el arquitecto Josep Amargós i Samaranch.

edificio Aguas

En el exterior, formando parte del complejo industrial, se encuentran el Paso de Humos y la gran Chimenea; el segundo Depósito Circular de 2.000 m3 de capacidad, edificado en 1954, activo hasta 2003, que actualmente su espectacular bóveda de ladrillo alberga la Sala de Exposiciones Temporales; el primer Pozo, de 1905, llamado Fives-Lille que aún hoy extrae agua a más de 34 metros de profundidad, etc.

Hoy día la planta continúa funcionando con modernas bombas de impulsión que conviven con la primitiva instalación hidráulica de vapor que forma parte del museo.

edificio Aguas2

En el interior del edificio principal, las naves guardan las Calderas que convertían el agua en vapor y los Generadores eléctricos que permitían accionar las bombas del Pozo.

generadores

La Exposición Permanente además ofrece otras visiones del Agua, desde el punto de vista de la física, de la química, medio ambiente, higiene, y por supuesto de la historia.

Tras unas vitrinas diversos objetos explican la historia del agua, desde los romanos, “los grandes ingenieros del agua”, hasta nuestros días, y rememoran los grandes esfuerzos que ha supuesto siempre el poder disponer del precioso líquido.

romanos

No hay ninguna referencia a los Viajes de Agua porque los paneles se refieren solo a la historia de Cataluña, pero sí al uso de pozos y norias “difundidas por las zonas mediterráneas de la mano de los musulmanes”. Una de ellas muestra cómo entre los siglos XV y XVIII el agua de lluvia era conducida mediante tejas y tuberías de cerámica con vidriado interior.

Otra vitrina llama nuestra atención, está dedicada al famoso grito de ¡agua va!, que, al contrario de lo que a veces podamos creer, no era exclusivo de la Villa de Madrid. En Cataluña, “con el progresivo deterioro de las alcantarillas romanas desapareció el sistema público de evacuación. Así, durante la edad media, las aguas residuales y la basura circulaban por canales situados en el centro de las calles. No fue hasta el siglo XVIII cuando se prohibió tirar residuos a la vía pública y se empezaron a construir letrinas colectivas que iban a parar a pozos negros”.

Vemos un grabado medieval que ilustra la costumbre que existía de tirar los residuos domésticos a la calle, de W.Reyburn, en The story of Thomas Crapper.

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W.Reyburn, “The story of Thomas Crapper”.

También hay un recuerdo para los Lavaderos donde las mujeres lavaban la ropa y trabajaban duramente, no solo a la orilla del río –como en nuestro querido Manzanares– sino en pleno centro de las ciudades donde las instalaciones públicas les permitían cubrir las necesidades higiénicas que la falta de agua en sus casas no facilitaba. En la entrada anterior supimos de la existencia de los Lavaderos de la calle Jorge Juan, aquí vemos una foto de los de la Gran Vía de Barcelona junto a útiles y un cuadro de cerámica representando una fuente-lavadero.

lavaderos

En fin, es muy bonito el homenaje que el museo dedica a las Fuentes, con una completa base de datos a disposición del público. Una pantalla interactiva permite recorrer la historia, características y ubicación de cada una de la fuentes de Barcelona, monumentales, ornamentales y públicas.

Fuentes

Una de estas últimas, que se encuentran en muchas calles de la ciudad proporcionando agua al paseante, adorna el espacio a ellas dedicado.

Por otra parte el Ayuntamiento de Barcelona ha creado una web en la que invita a conocer sus fuentes, a las que reconoce “un gran valor cultural, social, histórico y natural”, son los Caminos del Agua, patrimonio de la ciudad que invita a descubrir.

por Mercedes Gómez

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