En el Palacio de Velázquez hasta el próximo 18 de mayo de 2014 podemos visitar la exposición Idea: Pintura Fuerza. En el gozne de los años 70 y 80. Se muestran obras de cinco artistas cuyo nexo en común es el momento en que fueron realizadas, entre los años 1978 y 1984, época de grandes cambios sociales que afectó a todos los ámbitos.

Los artistas representados son Juan Navarro Baldeweg, Alfonso Albacete, Ferrán García Sevilla, Miguel Ángel Campano y Manolo Quejido. Todos son muy interesantes, la exposición es espléndida; hoy vamos a dedicar la entrada a uno de ellos, Campano, uno de nuestros artistas contemporáneos más importantes, nacional e internacionalmente.

Miguel Ángel Campano nació en 1948 en Madrid. En los años 70 se trasladó a París gracias a una beca; el año previsto se convirtió en una estancia de más de diez, allí vivió y desarrolló su brillante carrera pictórica. Luego fue a vivir a Mallorca.

campano y chica

Mistral I, 1982 (Col. Fundación La Caixa)

En 1980 formó parte de la muestra Madrid DF, en el Museo Municipal de Madrid, junto a varios artistas entre los que se encontraban los mismos que hoy –excepto García Sevilla– le acompañan en el Palacio de Velázquez. Cinco años después fue seleccionado junto a otros compañeros de generación, entonces todos jóvenes pintores, como Miquel Barceló, que ya era una figura destacada, y José María Sicilia, para una exposición colectiva en Nueva York.

Mistral I, 1982 (Col. Fundación La Caixa)

Mistral I, 1982 (detalle)

En 1996 obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas. Acababa de sufrir un grave derrame cerebral y ser operado en Madrid. Esto le obligó a pasar varios meses sin pintar. Después pintó “solo en negro”, color muy simbólico según sus propias palabras. Tres años después el Museo Reina Sofía organizó en este mismo Palacio de Velázquez una exposición dedicada a su obra reciente entonces, la de los años 90. Fue del negro al blanco y… al final de la década llegó la recuperación del amado color.

Para Campano la Pintura es un lenguaje y una expresión plástica pura. Ante la evidencia de que los jóvenes artistas comenzaron a trabajar con cualquier cosa que no fuera pintura (video, materiales industriales…) en 2002 dijo durante una entrevista:

“¡Es que la pintura no se explica, se pinta y se mira…! Quiero decir que hablamos mucho de pintura, pero lo importante no son las palabras. Las palabras nunca lograrán agarrar ni explicar las imágenes. Lo importante es la pintura. Cada vez me parece más inadecuado el lenguaje verbal relacionado con ella, con algo tan dirigido a la percepción visual. La pintura no tiene realidad hasta que uno está frente a ella y la recibe.”

Omphalos I, 1984 (Col. Meana-Larrucea)

Omphalos I, 1984 (Col. Meana-Larrucea)

En las páginas de internet, libros de arte y folletos de exposiciones se habla de su informalismo, expresionismo abstracto, abstracción geométrica… de la influencia de artistas contemporáneos. Pero él, en otra entrevista en 2010, afirmó que ya no tiene influencias de nadie, quizá algo de su maestro José Guerrero, pero que lo que hace es un no estilo.

Después de nuevos problemas de salud decidió abandonar París y trasladarse a vivir a Madrid. Mantiene a pesar de todo su gusto por la pintura, su amor al color, y su interés en transmitir a las generaciones nuevas el veneno de la pintura.

Ahora el Museo Reina Sofía nuevamente en su sede del Retiro muestra seis cuadros de aquella época, esplendorosos.

Naufragio, 1983 (detalle) Col. particular

Naufragio, 1983 (detalle) Col. particular

Como él mismo dijo: las palabras no explican las imágenes… lo importante es la pintura.

Pero a veces las palabras sí sirven, y explican muchas cosas. Merece la pena leer el artículo de la Revista Laboratorio de Arte nº 25, 2013, Epistolario de Miguel Ángel Campano, de Clara Zamora, gracias al cual conocemos un poco mejor a este gran artista, hombre culto y sensible, que a pesar de ahora encontrarse limitado por su enfermedad y no poder pintar en gran formato como solía, sigue amando la pintura. Termina el texto con una carta de su hijo de 15 años, la mejor semblanza del artista, según él mismo reconoce. No os lo perdáis, ni por supuesto su pintura, la de aquellos años 80, en el Palacio de Velázquez.

Por: Mercedes Gómez

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