Queridos amigos:

Como sabéis todos los que habitualmente formáis parte de esta tertulia, aquí el protagonista absoluto es Madrid, nuestro querido Madrid. Sin embargo hoy –me vais a permitir que me aparte un poco de la línea del blog– voy a comentar una noticia que me afecta directamente, pero es que no puedo dejar de hacerlo por agradecimiento. Y como las noticias “vuelan”, ya tengo algún comentario vuestro de felicitación… ¡muchas gracias, qué suerte tengo!

La última noticia publicada esta mañana en la web del Instituto de Estudios Madrileños me afecta, y me emociona. Me parece mentira, pero desde ayer jueves día 12 de junio tengo el honor de pertenecer al IEM como miembro colaboradora.

Conozco el trabajo de este organismo desde hace años, aquí hemos hablado varias veces de sus actividades, sus maravillosas publicaciones, sus ciclos de conferencias, a los que comencé a asistir hace mucho tiempo, mucho antes de poder ni siquiera imaginar que algún día yo tendría una página en internet en la que podría hablar de todas las cosas bonitas e interesantes que iba conociendo… creo que ni siquiera sabía que existían los blogs.

Y desde luego lo que nunca pude imaginar es que algún día podría aportar mi pequeñísimo granito de arena, colaborar con un grupo tan respetado, al que pertenecen los autores más importantes, los que personalmente admiro, dedicados a investigar, a estudiar, a escribir sobre Madrid, autores fundamentales, a los que leo, releo, consulto… para poder seguir aprendiendo.

Infinitas gracias a José Miguel Muñoz de la Nava Chacón, Secretario General, por toda su ayuda, junto a sus compañeros de Junta Directiva, presidida por Alfredo Alvar Ezquerra, gracias por todo su apoyo y confianza. Y por supuesto gracias a todos los miembros del Instituto.

Mis felicitaciones también para los nuevos miembros con los que tengo el premio y la suerte de compartir este momento.

En fin, después de todo, debo dar las gracias a los amigos que formáis parte de este Arte en Madrid, que desde hace más de cinco años me habéis acompañado, y por eso hemos llegado hasta aquí. No son palabras, creedme, es la realidad, yo sola no hubiera podido recorrer el camino. Vuestros comentarios, ánimos, sugerencias… son parte del trabajo.

Es un honor impensado, por lo que solo tengo palabras de agradecimiento. Pero también un orgullo y un placer, estoy muy contenta, y espero ayudar en todo lo que modestamente pueda al Instituto que me acoge y colaborar en ese precioso objetivo común, la difusión de nuestra historia, desde el rigor pero también desde el cariño que compartimos por Madrid.

Gracias a todos

Mercedes Gómez

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