Queridos amigos:

Un año más me animo a escribir unas líneas para celebrar el cumpleaños de Arte en Madrid, el cumple de todos nosotros, sobre todo para daros las gracias. ¡Cumplimos seis años!

Los números (años, visitas, visitantes, suscriptores…) aunque son gratificantes no tienen mucha importancia en sí mismos, pero sí la tienen en un aspecto: nunca olvido que detrás de cada dato, incluso detrás de cada artículo, estáis vosotros, los posibles lectores. Sin vuestra compañía esto no tendría sentido, y no es una frase manida, es la realidad. Una de las cosas que más animan es cuando contáis que habéis ido a visitar los lugares de los que he hablado o pensáis hacerlo porque os parece interesante, o que os gustaría, si acaso estáis lejos. Es bonito, sobre todo porque se demuestra que Madrid es, poco a poco, más querida y valorada, que a fin de cuentas es nuestro objetivo principal.

Un año más hemos recorrido sus calles y plazas, visitado edificios donde antes nunca habíamos entrado, desde palacios a antiguas fábricas; hemos descubierto nuevos y emocionantes tramos de murallas que no conocíamos; hemos seguido estudiando la historia de la Villa, el pasado prehistórico, las huellas romanas, los arrabales islámicos, la imaginada Cerca del Arrabal del siglo XV…

Hemos accedido a iglesias ubicadas no solo en el centro de la ciudad, Santa María la Antigua en Carabanchel y San Pedro ad Víncula en Vallecas, tan bellas. Incluso este año nos hemos atrevido a llegar más lejos, a algunos pueblos de nuestra Comunidad, Buitrago, Nuevo Baztán, El Escorial, siempre Alcalá de Henares. ¡Hasta hemos viajado a la antigua Cornellá, en tierras catalanas, donde coincidimos con nuestro gran Pedro Texeira! Tampoco olvidamos nuestros preciosos jardines, ni a sus jardineros, a quienes acompañamos en su triste despedida de La Fuente del Berro.

También hemos sabido un poco más de la vida de algunos pintores en Madrid, Teodoro Ardemans y Rubens, el Greco por supuesto, en su año de conmemoración del IV Centenario de su muerte en Toledo. Y, no podía ser otra forma, hemos recordado con emoción a Antonio Machado de cuyo fallecimiento se cumplieron 75 años en febrero, y a Gabriel García Márquez, que murió en abril.

Y, con mucha ilusión, hemos asistido a la reapertura de dos importantes museos, tras años cerrados, el Arqueológico Nacional y el de Historia de Madrid, nuestro antiguo Museo Municipal.

Ya veis, puede parecer que todos los años son iguales, pero no. Y no solo por los lugares o historias nuevas, también por vosotros, los que habéis estado ahí, desde hace mucho tiempo o poco, da igual, dando vida, creedme, sois el verdadero corazón del blog. Con vuestra participación se va construyendo la casa, que de otra forma no sería la misma. Un lugar (como Madrid, también) lo construyen todas las personas que lo habitan y lo visitan, y con su ánimo y calor crean el ambiente que le hace inconfundible, no mejor ni peor, pero sí distinto a otros. Es nuestra casa.

En fin, todo cambia, hasta este intrincado mundo de internet va cambiando. La vida cambia, nosotros cambiamos, ¡Madrid cambia! En lo que afecta al blog sucedieron algunas cosas importantes para mí. Que el Instituto de Estudios Madrileños, al que pertenecen autores e investigadores ¡tan admirados desde hace tanto tiempo!, me nombrara miembro Colaboradora fue una gran alegría, que compartisteis conmigo, algo inolvidable que siempre os agradeceré.

Y lo más bonito, diversas circunstancias en distintos momentos a lo largo del año propiciaron que haya tenido ocasión de conoceros a algunos de vosotros, lectores y/o colegas blogueros, ha sido un gran placer. Una de ellas, que tuve el atrevimiento de dar mi primera conferencia, y algunos de vosotros fuisteis a escucharme, y si no pudisteis, me disteis ánimos, ¡gracias!

Queridos amigos, ojalá que el tiempo que sigamos juntos, quién sabe cuánto, lo pasemos bien. Y que Madrid, por favor, señores gobernantes y ciudadanos en general, reciba un buen trato.

Miles de gracias, saludos y besos

Mercedes

 

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