Hace unos meses conocimos la historia del Real Monasterio de Santa Teresa y pudimos contemplar algunas deslumbrantes obras de arte, sobre todo de pintura y escultura, que guardan su iglesia y su convento de la calle de Ponzano. También tuvimos noticia de una de las obras más valiosas que habían pertenecido a las carmelitas casi desde su fundación, una “tapicería bordada de realce, de oro y plata” que había sido legada a las monjas por el patrono-fundador don Nicolás Gaspar Felipe de Guzmán Príncipe de Astillano, Duque de Sanlúcar la Mayor y de Medina de las Torres, poco antes de su muerte en 1689, actualmente propiedad del Museo Arqueológico Nacional.

Desde la Edad Media las piezas textiles fueron muy valoradas. Los tapices y alfombras, las sargas o telas pintadas, las colgaduras bordadas… De origen utilitario, proteger del frío o del calor, servir de cortinas, incluso de elemento decorativo, llegaron a convertirse en objetos de gran valor artístico y en cierto modo de ostentación social y símbolo del lujo.

Las colgaduras son paños de seda bordados que solían ser utilizados, como los tapices, para cubrir las paredes de las estancias. Aunque, al contrario que los tapices que servían para abrigar en invierno, las colgaduras eran utilizadas sobre todo en verano, y eran mucho más delicadas.

Las Colgaduras del Convento de Santa Teresa habían pertenecido a la Princesa de Astillano, madre del fundador.

Según algunos autores fue considerada una obra milanesa o flamenca. Recientemente, Juan María Cruz Yabar, Conservador del Museo Arqueológico Nacional del Departamento de Edad Moderna, ha estudiado los documentos existentes y ha llegado a la conclusión de que fue realizada en Nápoles entre 1640 y 1644.

Fue adquirida por el Museo en 1877, donde se conservan nueve piezas, siete de 4,75 m. de alto por 4,70 de ancho, y dos de la misma altura por 2,31 de ancho. Son paños bordados en relieve con hilos de seda, oro y plata, en cada uno de las cuales se representa una galería con sus balaustres, cubierta por un emparrado que está sostenido por cuatro columnas salomónicas. Hojas, flores y pájaros componen el dibujo; en el centro de los balaustres se representan animales.

Paño del lebrel

Paño del lebrel

A los paños napolitanos se había añadido una nueva pieza con función de dosel, hoy perdida, compuesta del respaldo, cielo y cuatro frisos, que debió ser obra madrileña realizada entre 1655 y 1660.

En cada una de las piezas hay un escudo de armas. Estos escudos, según Cruz Yabar, también fueron añadidos después de su llegada a Madrid. Eran los escudos de Guzmanes y Caraffas, los del Príncipe de Astillano.

Durante un tiempo se consideró que las piezas habían pertenecido al Conde Duque de Olivares, pero ahora se sabe que pertenecieron a la Princesa de Astillano, que las heredó de su madre, así figura en los documentos.

En la actualidad las Colgaduras no están expuestas en la Colección Permanente del Museo Arqueológico pero sus bellísimos relieves sí se pueden contemplar ocasionalmente, y merece la pena.

colgaduras sala noble

Son nueve paños magníficos, colgados en las paredes de las Salas Nobles, en las que se organizan conferencias y conciertos, con acceso público por tanto.

El Paño del oso y el perro, el del leopardo, del león con bola, del león erguido, del lebrel, del ciervo, carnero, perrillo y del mono.

Paño del leopardo

Paño del leopardo

De Nápoles al Real Monasterio de Santa Teresa de Madrid, hasta llegar al Museo Arqueológico Nacional, las colgaduras han tenido una vida azarosa. Con el paso del tiempo, cambios de ubicación, revoluciones, guerras… los paños se deterioraron, recientemente han sido restaurados y sobre todo sometidos a una limpieza, y hoy lucen esplendorosos.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

VIGNAU, Vicente. “La Colgadura del Convento de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Madrid”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, tomo IV, año 1900, nº 1. pp 31-48.

CRUZ YÁBAR, Juan María. “De Nápoles a Madrid: la colgadura de los animales del Duque de Medina de las Torres”, en Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII-Historia del Arte (nueva época), nº 2, 2014. UNED, Madrid, 2014.

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