Con motivo del Centenario de su nacimiento, estos días recordamos al dramaturgo Antonio Buero Vallejo, su vida, su obra y una de sus facetas menos conocidas, la de dibujante. Hasta el próximo 6 de noviembre, podemos visitar la muestra Del dibujo a la palabra, organizada por la Biblioteca Nacional.

“Madrugada”, 1949. Foto J. Gyenes, BNE.

“Madrugada”, 1949. Foto J. Gyenes, BNE.

Antonio Buero Vallejo nació el 29 de septiembre de 1916 en Guadalajara. Él decía que su vida fue corriente y azarosa, como la de una familia de clase media. Azarosa, sí, pero corriente no creemos que fuera. Él mismo llegó a confesar: “No sé si por voluntad propia o por desgracia, he sido un luchador”.

Desde niño vivió la cultura gracias a la biblioteca de su padre, asistía al teatro con la familia y… dibujaba tumbado en cualquier rincón. Su primera vocación fue la del dibujo y la pintura, que en 1934 le llevó a Madrid, con apenas 18 años, a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Como es sabido, desgraciadamente, en 1936 estalló la guerra y todo se truncó. Él quiso alistarse, pero su padre no se lo permitió, aunque poco después fue llamado a filas. Sus dibujos llamaron la atención y le llevaron a trabajar como ilustrador para las revistas La Voz de la Sanidad de la XV División y La Voz de la Sanidad del Ejército de Levante.

Fuente: BNE

Fuente: BNE

Al terminar la guerra, tras el paso por un campo de concentración, volvió a Madrid donde fue detenido y condenado a muerte. La pena fue conmutada por varios años de prisión, pero da escalofríos pensar lo que tuvo que vivir hasta ese momento, encerrado, sabiendo que lo iban a matar. Lo mismo que le ocurrió a Miguel Hernández con quien coincidió en una de las cárceles por las que pasó, la de Torrijos (hoy calle Conde de Peñalver). Con la diferencia de que Miguel no sobrevivió a la cárcel, y Antonio sí.

Hace pocos años la misma BNE le dedicó una maravillosa exposición al poeta. Recordemos que la historia del dibujo es muy triste. Estando en la cárcel, no le dejaban ver a su hijo, y él temía que el niño no le conociera y se olvidara de su cara. Buero le hizo el dibujo para que pudiera enviarlo a su casa y que su hijo le viera.

Libro de Estampas. Buero Vallejo.

Libro de Estampas. Buero Vallejo.

Este se convirtió en uno de los retratos más famosos obra de Buero, aunque no fue el único que hizo pintando a sus compañeros de prisión.

Uno de los que vemos expuestos en la muestra es el Retrato de Narciso Julián, comandante del ejército republicano, con quien coincidió en la cárcel de El Dueso en Santoña y con quien tuvo una gran amistad. El dibujo fue donado a la BNE en 2014 y hoy aquí se expone.

Retrato de Narciso Julián (1941). BNE.

Retrato de Narciso Julián (1941). BNE.

El joven Antonio en 1946 salió de la cárcel y volvió a su casa, con su familia. Era la posguerra, su vida tuvo que cambiar. No volvió a la Escuela de Bellas Artes.

Su talento y creatividad le llevaron por el camino del Teatro, convirtiéndose en el gran dramaturgo y escritor que conocemos, creador de obras fundamentales, de gran influencia en el teatro de la segunda mitad del siglo XX. Una de sus primeras y emblemáticas piezas fue Historia de una escalera que escribió en 1949. Se estrenó al año siguiente y obtuvo el Premio Lope de Vega, tras el cual vendrían muchos otros a lo largo de toda su vida.

“Historia de una escalera”, 1949. Foto J. Gyenes, BNE.

“Historia de una escalera”, 1949. Foto J. Gyenes, BNE.

En 1959 se casó con la actriz Victoria Rodríguez.

Hasta 1963 no pudo salir de España. A partir de entonces viajó dando conferencias y clases magistrales en universidades de distintos países. La vida fue cambiando y en 1972 tomo posesión de su sillón en la Real Academia Española con un discurso sobre García Lorca ante el esperpento. En 1986 obtuvo el Premio Cervantes. El Libro de Estampas, con sus pinturas y dibujos sobre todo de su época juvenil, acompañados de textos propios se publicó en 1993.

Libro de Estampas. Buero Vallejo. 1993.

Libro de Estampas. Buero Vallejo. 1993.

Murió el 29 de abril de 2000, en Madrid.

Antonio Buero Vallejo es sin duda uno de los personajes más importantes del teatro y la cultura española, es muy bienvenido este merecido homenaje que se completa con otras actividades de la Biblioteca Nacional.

La pequeña exposición ubicada en la Sala Mínima del Museo muestra una serie de documentos personales, manuscritos y fotografías así como reproducción de algunos carteles de sus obras teatrales. También se puede consultar el Libro de Estampas.

Las fotografías expuestas, algunas recogidas en el magnífico folleto que se ha editado, y otras correspondientes a todas las obras estrenadas que se pueden ver en una pantalla, son de Juan Gyenes que llegó a España en 1940 y pronto se convirtió en el fotógrafo de artistas, famosos en general y clases adineradas, también en el cronista de la escena madrileña.

Además en la Antesala del Salón de Lectura se puede ver una selección bibliográfica del autor.

Todos los detalles e información aquí: Biblioteca Nacional de España

Por : Mercedes Gómez

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